Nacional

domingo 5 dic 2021 | Actualizado a 13:37

Régimen Penitenciario afirma que el cuidado de Áñez es coordinado con su familia

Consultado sobre el objeto con el que Áñez se lesionó, Limpias se abstuvo de dar esa información y arguyó que existe un acuerdo con la familia para evitar la difusión de esos datos.

Juan Carlos Limpias, en conferencia de prensa, este domingo. Foto: APG

/ 22 de agosto de 2021 / 11:46

El director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, afirmó en conferencia de prensa que los cuidados y atención que se ofrece a Jeanine Áñez son coordinados con su familia, por eso es que su hijo pernoctó con ella en el penal.

Luego de que la expresidenta se lesionara en el intento —dijeron sus abogados— de suicidarse, el funcionario rechazó las versiones de que la crisis emocional a la que llegó Áñez haya sido causada por la desatención o maltrato en el penal. “Rechazamos declaraciones en sentido de que Régimen Penitenciario está vulnerando derechos”, dijo el funcionario.

Inmediatamente después de que Áñez se infringiera las heridas en el brazo, Régimen Penitenciario se comunicó con la familia y con su acuerdo se requirió de dos profesionales, dijo Limpias.

Producto de los acuerdos con la familia, la noche del sábado al hijo de Áñez se le permitió pernoctar en el penal, para el cuidado de su madre.

En cuanto a las condiciones del trato a la interna, Limpias señaló que hasta ahora Régimen Penitenciario no tuvo ninguna observación de parte del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU ni de la Defensoría del Pueblo.

Consultado sobre el objeto con el que presuntamente Áñez se lesionó, Limpias se abstuvo de dar esa información y arguyó que existe un acuerdo con la familia para evitar la difusión de esos datos.

En general, dijo Limpias, se puede decir que su situación de salud es estable.

El sábado, el Ministerio de Gobierno anunció una evaluación psiquiátrica de Áñez.

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Rómulo Calvo aclara que solo tiene seis procesos penales en contra, uno de ellos reciente

El titular del Comité pro Santa Cruz afirmó que cree que no tiene problemas en su relación con Luis Fernando Camacho, aunque aclaró que cada quien tiene sus roles.

Martín Camacho, Rómulo Calvo y Claudia Benavente, en la transmisión desde Santa Cruz.

/ 2 de diciembre de 2021 / 20:41

El presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, y su abogado Martín Camacho precisaron que a la fecha el cívico tiene solo seis procesos penales “activos”, de los cuales uno data de hace 15 años, de 2005, cuando aquél fue acusado, junto con otros cinco concejales, por contratos lesivos al Estado.

El resto, cinco, fueron denunciados en 2019, y el último es de 2021. En todos estos casos, dijo el abogado, los denunciantes fueron personas afines a la Movimiento Al Socialismo (MAS) o autoridades del Gobierno.

“Todos esos procesos están relacionados a su liderazgo como presidente del Comité pro Santa Cruz”, destacó Camacho en la transmisión digital Piedra, Papel y Tinta desde Santa Cruz.

Son procesos en curso; en ninguno se ha podido completar el caso en la Fiscalía hasta el punto de imputar a Calvo, dijo su abogado.

El “más antiguo”, de 2019, es la acusación a Calvo del entonces diputado Rolando Cuéllar por el desbloqueo de la carretera a San Ignacio de Velasco en que participó el cívico. En este proceso, dijo su abogado, hasta la fecha no se ha logrado arribar a la imputación fiscal.

La más reciente causa, por la que el lunes pasado Calvo fue citado a declarar, es la que interpuso el diputado del MAS Hernán Hinojosa, por “contribuciones ilegítimas y ejercicio indebido de la profesión”. En el caso, la primera parte es un ilícito que ya no existe como figura legal, y en lo relativo a la profesión, es una “verdad material” —dijo Camacho— que Calvo es un médico reconocido en Santa Cruz.

Por su parte, Calvo defendió el ejercicio pleno de su profesión. Soy cirujano especializado en proctología, aclaró.

El cívico citó como uno de los mayores avales a su profesión el paro de labores que el Colegio Médico cruceño llevó adelante el martes.

Lo mismo, Calvo se defendió afirmando que cuenta con un fuero sindical.

Sobre su destitución de la Caja Petrolera de Salud (CPS), Calvo dijo que el directorio de la entidad es uno “designado a dedo” desde la administración central de gobierno, que incluso no concluyó con el proceso administrativo que se le sigue para desvincularlo, y que por su parte más bien iniciará acciones legales contra miembros de dicho directorio.

En relación a la dirección del Comité y la circunstancia que pasó la noche del martes 16 de noviembre, cuando tras suspender el paro cívico un grupo de personas cercó la sede de la organización pidiendo su renuncia con el argumento de se sentía traicionado, Calvo reconoció que se trata de “personas radicales” y no “sectores radicales”, y algunos infiltrados. Su abogado dijo incluso que era gente que llegó “en camiones” para tomar el Comité.

Calvo reveló que salió del Comité cuando fue cortado el suministro eléctrico y se apagaron las luces. Este apagón, sin embargo, fue provocado por los manifestantes en su contra, no por el Comité. Dijo que todo el momento estuvo tranquilo.

Sobre su relación con el gobernador Luis Fernando Camacho y que hubiera alguna rivalidad con él, Calvo dijo que cree que ambos juegan en arenas distintas, aquél en la política y él en la cívica; que tratan de no interferirse y cada cual conserva su autonomía.

En cuanto a la figura de “round” que utiliza para designar a las movilizaciones contra el Gobierno, dijo que si hay que salir a uno tercero se lo hará. El primer round fue contra el “fraude” de la elección de 2020, dijo; el segundo, contra las leyes antidemocráticas, y si “podría haber un tercer round será (para) seguir defendiendo nuestra democracia, para que en Bolivia no ingrese el socialismo”.

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Piden que la OEA se haga cargo de su secretario Luis Almagro

Desde la diplomacia y la academia exigen un mayor papel de la Asamblea General y del Consejo Permanente.

Tras la elección del 20 de octubre de 2019, encontrar material electoral usado para muchos era ‘prueba del fraude’

Por Iván Bustillos

/ 28 de noviembre de 2021 / 17:37

El punto sobre la i

El “caso boliviano” en la Organización de Estados Americanos (OEA), la controversia que hay sobre el rol que tuvo el organismo en la crisis electoral y política de octubre de 2019 en el país, debe llevar a revisar ya no solo el papel del secretario general Luis Almagro, sino también de las propias Misiones de Observación Electoral (MOE), propuso Silvina Romano, politóloga, miembro del Consejo Ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

“Es importante que dentro de la OEA presionemos para que se haga un proceso de investigación de lo sucedido, ir por vías legales a ver cómo se puede generar un proceso de investigación no solamente de Almagro, sino de las misiones de observación electoral, para tener un precedente, cómo sabemos que esto no va a volver a suceder”, afirmó la investigadora en entrevista desde Argentina, el jueves 25, en el programa por streaming de La Razón, Piedra, papel y tinta.

Una de las secciones más emblemáticas de la OEA son las Misiones de Observación Electoral. Según informa el propio organismo, desde 1962 se desplegó más de 240 MOE en 27 países del continente. A la tarea básica de observación de determinado proceso electoral, de último señala su sitio web, “las misiones han ampliado el alcance de su trabajo” a “aspectos clave del ciclo electoral como la equidad de género en la contienda, los sistemas de financiamiento político, el acceso a medios de comunicación y la participación de pueblos indígenas y afrodescendientes”. Durante la gestión de Almagro, desde 2015, se realizaron 71 misiones.

MÉXICO. Desde lo ocurrido en octubre de 2019 en Bolivia, es marcado el descontento de países como México y Argentina con la transparencia que ha mostrado el organismo sobre su actuación en el país hace dos años.

Específicamente sobre las MOE, el Subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (Cancillería) de México, Maximiliano Reyes Zúñiga, en un artículo en el periódico mexicano Excelsior (mayo de 2021) señalaba: “Hoy día, el secretario general sobrepasa su mandato, subordina la institución a intereses ideológicos y usa el peso institucional de la OEA como vehículo para posicionamientos parciales.

Este hecho afecta el funcionamiento de la organización y se refleja especialmente en las Misiones de Observación Electoral (MOE), las cuales se han desvirtuado para convertirse en instrumentos políticos y de injerencia en asuntos internos de los Estados miembros”.

Reyes Zúñiga cita el caso de Bolivia en 2019, “en donde la misión se convirtió en un actor político y electoral de facto, con incidencia directa en el lamentable curso histórico por todos conocido”. Si bien aboga por una reforma, por “recobrar la imparcialidad que les daba su carácter técnico”, ve difícil esta tarea “mientras persista una Secretaría General que obedezca a intereses propios”; aunque no deja de recordar un principio de la OEA: “Son los Estados miembros y no la Secretaría General los que deben decidir el rumbo de la organización y rescatar la valía de las Misiones de Observación Electoral, antes de que sea demasiado tarde”.

Tal como anunciara el representante boliviano ante el organismo, Héctor Arce, la posición de Bolivia es que se investigue el rol de la OEA en Bolivia en 2019 tanto en el seno mismo del organismo, con los mecanismos que se cuenta, como que se explore la posibilidad de acudir a una indagación “desde afuera”.

Para el Celag, el tema en primer lugar es desde dentro; impulsar a que la OEA se investigue y evalúe a sí misma; empezando por el caso boliviano.

“Desde Celag venimos trabajando e investigando las vías legales, dentro de la misma Carta de la OEA [el documento constitutivo del organismo], dentro de la normativa de cómo funciona la secretaría general, y que se puedan generar mecanismos de investigación de estas actuaciones”, destaca la politóloga del Celag.

CONSEJO. Ahora, tal como apunta el subsecretario mexicano Reyes Zúñiga, acaso el más llamado a emprender la revisión del rol de la OEA sea el Consejo Permanente (la reunión de los representantes o embajadores de los 35 países miembros), remarca Romano.

“Hay mecanismos. Tendría que verse la posibilidad, por ejemplo, que a través del Consejo Permanente se abra una investigación o a través de la Asamblea [General, la reunión de los Jefes de Estado] y el Consejo Permanente, que se busque la manera de modificar ciertas normas, lo que permita una auditoría del trabajo de las misiones de observación electoral, porque eso es lo que está en duda”, asevera la estudiosa del Celag.

El embajador Arce (en la misma entrevista con Romano en Piedra, papel y tinta) a tiempo de ratificar que “no se tiene que abandonar la OEA”, apunta directamente hacia el secretario general Almagro: sin ningún ánimo personal, dice Arce, “Almagro es la peor persona que puede representar a un organismo de esta naturaleza”.

Arce cuenta cómo él, durante la presidencia de Evo Morales, tuvo que trabajar de cerca con el secretario general, excanciller chileno, José Miguel Insulsa. Ahí la OEA sirvió mucho al país: ayudó a encarar la tensión de los referendos autonómicos en la llamada Media luna, acompañó el proceso constituyente de 2006-2008.

Era una OEA diferente, una secretaría general “que no subordinaba a los Estados, que más bien se subordinaba a los Estados. Con el señor Almagro, lamentablemente lo que ocurre es todo lo contrario; ha dividido a la OEA entre quienes están con el señor Almagro y quienes no están con él; la secretaría general es un órgano que debería estar al servicio de los países, pero se ha convertido en un país más, por llamarlo así, que además es el más conflictivo de todos”.

Así, concluye Arce, “una primera señal para reconstruir la OEA es obviamente ver el tema de Luis Almagro”.

El problema es, reconoce el embajador, que aún hay muchos países que todavía apoyan a Almagro; “estamos ante poderes muy fuertes, poderes fácticos, muy poderosos”, aseveró.

Al respecto, Silvina Romano llama la atención sobre que en algún momento los países se verán impelidos a dicidir: o salvar la institucionalidad de la OEA, lo que implicaría que Almagro deje la secretaría general, o dejar que empeoren las cosas; por esto mismo, dice “la misma OEA tiene que hacerse cargo, exigir que dentro de la OEA se hagan cargo de una personalidad disruptiva que facilitó que se descabezara un gobierno”.

En esta suerte de evaluación de la OEA, el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, que también estuvo en el Piedra, papel y tinta del jueves, apunta más bien a la responsabilidad de Almagro y la OEA en lo que pasó “el año siguiente”, 2020 en Bolivia, el gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

“La OEA y el señor Almagro tienen que asumir la responsabilidad por lo que sucedió el año siguiente, porque prácticamente gracias a esa denuncia de un supuesto fraude se legitimó la presencia de un gobierno militar, que era un gobierno militar, así hubiera una cabeza civil, y que durante un año ejerció una represión absolutamente desconocida en Bolivia desde hace muchos años”, destacó el exmandatario colombiano.

ESTADOS UNIDOS. El expresidente Samper no dejó de quejarse también del rol desestabilizador que Almagro jugó en las relaciones entre Colombia y Venezuela, en detrimento de este último país. “Y podría mencionar otros casos (más) en los cuales la intervención de Almagro ha sido claramente en función de los intereses de la política exterior de Estados Unidos en América Latina”.

Para Samper, el sistema interamericano “hace aguas, porque Estados Unidos lo utiliza como un instrumento para su política exterior, no para una política de integración, como quisiéramos todos”, deplora. Un ejemplo de ello, dice, fue la toma que hizo la administración de Donald Trump de la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una presidencia que durante 60 años la ocupaba un latinoamericano; todo con el objetivo, dicho por el “amigo de Trump”, de “sacar a China de América Latina”.

Más todavía, Samper afirmó que pese a que en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) están “personas muy prestigiosas”, “allí no pasan sino los casos que le interesan a Estados Unidos”.

En una mirada más bien estructural, el expresidente Samper encuentra en Almagro y la actual OEA la expresión de una crisis de relación entre Latinoamérica y Estados Unidos.

“De alguna manera, la OEA y su representante Almagro, en este momento, son la más clara demostración de que hay una crisis muy profunda en las relaciones entre América Latina y Estados Unidos”. Por esta razón, continúa Samper, los presidentes Andrés Manuel López Obrador (México) y Alberto Fernández (Argentina), enfatiza, “han propuesto que hagamos una especie de OEA sin Estados Unidos, lo que sería la Celac; es decir, que encontremos un mecanismo en el cual nos podamos entender los 34 países, sin pedirle permiso a Estados Unidos, sobre cuáles deben ser las prioridades de nuestra integración”.

La pandemia del coronavirus mostró como nunca al importancia de la integración, sentenció Samper. Pasa que como Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) se venía desarrollando un Instituto especializado en epidemias (en Río de Janeiro, Brasil), el cual había logrado un “banco de precios de medicamentos que nos permitía negociar conjuntamente, como sudamericanos los precios de las vacunas infantiles”. Así, de haberse mantenido este avance, los países sudamericanos, como región, habrían podido comprar las vacunas contra el coronavirus “a un precio menor, por lo menor en 40 o 50% a lo que estamos comprando separados. Mientras tanto, nuestra relación interamericana con Estados Unidos a través de la OEA no nos sirvió absolutamente para nada” en dichas compras, deplora Samper.

La OEA, según su sitio web, tiene al menos tres instancias de gestión: la Asamblea General, el “órgano supremo”, que se reúne una vez por año, pudiendo tener sesiones extraordinarias por temas urgentes; por lo común asisten a ésta los Jefes de Estado; el Consejo Permanente, conformado por los embajadores de los países miembros, conoce y ejecuta las decisiones de la Asamblea General; y, la Secretaría General, que es el “órgano central y permanente de la OEA”; cumple los encargos que le encomienden la Asamblea General y el Consejo Permanente.

LA MISMA OEA TIENE QUE HACERSE CARGO

Silvina Romano, politóloga del Celag

“La misma Organización de Estados Americanos (OEA) tiene que hacerse cargo de Luis Almagro; exigir que dentro de la OEA se hagan cargo de una personalidad disruptiva que facilitó que se descabezara un gobierno”.

CONTRA EL COVID LA OEA NO NOS SIRVIÓ

Ernesto Samper, expresidente de Colombia

“Con Unasur habríamos podido comprar vacunas contra el COVID-19 a un precio de 40 o 50% menos a lo que estamos comprando separados.

Nuestra relación interamericana con EEUU a través de la OEA no nos sirvió para nada”.

LA SECRETARÍA SE HA VUELTO UN PAÍS MÁS

Héctor Arce, representante de Bolivia ante la OEA

La Secretaría General de la OEA es un órgano que debería estar al servicio de los países, pero bajo Luis Almagro esa secretaría se ha convertido en un país más, por llamarlo así, que además es el más conflictivo de todos.

(*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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El Gobierno reclama aporte de los medios para enfrentar la desinformación

Preocupa el uso de la mentira como herramienta política, deploró la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón.

La viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, en una entrevista con La Razón Radio.

/ 22 de noviembre de 2021 / 13:38

El Gobierno, a través de la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, demandó de los medios de prensa, especialmente de los llamados “tradicionales”, un mayor aporte para combatir la desinformación a través de las fake news (noticias falsas).

Recordando la reunión que la semana pasada tuvo su viceministerio con los medios de comunicación privados, destacó que el tema que se propuso fue la desinformación y el rol de los medios en esta problemética.

“¿Cuál es el rol que se está jugando y cuánto estamos aportando para luchar contra la desinformación? Que identifiquemos esto como un tema importante es un paso”, destacó la viceministra como el punto de partida del debate con los medios, en entrevista con el programa por streaming de La Razón, Piedra, Papel y Tinta de este lunes.

Por un lado, por ahora, dijo, está la desinformación generada en las redes sociales, generalmente por cuentas anónimas, pero cada vez más también por cuentas identificadas. “Lo que preocupa es que la desinformación también va por cuentas identificadas, que generan estas noticias falsas, no verdades, y que están siendo amplificadas”, reclamó la ministra.

Citó el caso de una conferencia de prensa del Comité Cívico Potosinista (Comcipo); en la misma se protestaba contra una supuesta ley del inquilinato en curso en la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuando desde la propia Asamblea ya se aclaró que no hay tal proyecto. Lo cuestionable fue, dijo la Viceministra, que en la conferencia se hallaba un representante de la Asamblea, que no aclaró que no existe la referida ley del inquilinato en trámite.

Alcón también apuntó como un mal uso, o falta de prevención de los medios tradicionales ante una noticia falsa el caso de la nota de que la Caja Petrolera de Santa Cruz había despedido a Rómulo Calvo, por faltar a su centro laboral, una nota que salió al día siguiente de que se anunciara la abrogación de la Ley 1386 de lucha contra el lavado de dinero.

Este aviso, sin mayor verificación, fue replicado en varios impresos y radios de alcance nacional, teniendo que desdecirse luego, porque era falso. La Razón no publicó dicho mensaje, pues se obtuvo el desmentido por parte de la misma Caja.

En el caso de Calvo, la viceministra dijo que lo que preocupa es “el uso de la mentira como herramienta política”, refiriéndose a que el cívico cruceño habría dicho que más del 50% de los procesos judiciales en su contra son de 2021. “El señor Calvo tiene 35 procesos, 18 son entre 2004 y 2005”, antes de que Evo Morales sea presidente, deploró.

En cuanto a los medios estatales, como una forma de buscar el pluralismo, dijo, en Bolivia TV se hizo un ciclo de programas de debate político invitando a oficialismo y opositores por igual, se volverá a lanzar el programa. “Le comento que no podíamos encontrar actores políticos de oposición que quieran ir a los medios del Estado o a este debate”, contó uno de los problemas que debieron superar.

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Incorporarán 500 militares más a la lucha contra el contrabando

Será para el refuerzo en la frontera con Perú, Chile y Argentina; de las tres, la chilena es la “más caliente”.

Un miembro de las Fuerzas Armadas en la forntera.

Por Iván Bustillos

/ 22 de noviembre de 2021 / 09:35

Debido al incremento del contrabando por las fiestas de fin de año, desde esta semana se incorporará 500 efectivos militares más a la lucha contra este ilícito en las fronteras con Perú, Chile y Argentina, informó el viceministro de Lucha contra el Contrabando, general Daniel Vargas.

Es un refuerzo, “es para la zona occidental de nuestras fronteras, así como para la zona sur; con este refuerzo (de 500 efectivos) en los puntos fronterizos con Perú, Chile y Argentina se considera reducir el ingreso de mercadería ilegal a nuestro país”, destacó Vargas en medios estatales.

Hasta la fecha, dijo, “se han empleado alrededor de 2.077 efectivos, son más de 500 operativos que se realizaron en la gestión 2021; y el trabajo ha estado principalmente abocado a la parte occidental del país”.

Para la frontera con Argentina, informó Vargas, se ha incrementado y formado la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur.

Vargas detalló que la frontera “más caliente” es la chilena, porque por ahí ingresan vehículos indocumentados, línea blanca y línea negra, los tres rubros de mayor costo. Ilícito que por las altas sumas de dinero que implica ha dado lugar a la organización delincuencial de los contrabandistas.

“Sabemos el grado hostil que tienen estas personas al tratar de ingresar estos vehículos; asimismo, las grandes mercaderías en línea blanca y línea negra que ingresa por ese sector hace que el contrabando esté bien organizado, con un accionar criminal”, destacó el viceministro.

En cuanto a las otras fronteras, Vargas informó que con el Perú, el problema principal es el ingreso de alimentos, especialmente productos agrícolas, como papa y cebolla, y con Argentina, de bebidas, galletas, carne envasada.

Con Perú, sin embargo, a la fecha se ha agregado la salida de ganado en pie hacia ese país. “El contrabando de ganado en pie está en los planes que estamos coordinando con diferentes instituciones para frenarlo”, complementó Vargas.

El Viceministro destacó la necesidad de esta coordinación pues se trata de mercadería especial, que necesita asistencia, alimento y trasladarla; lamentó que habiendo conversaciones y acuerdos con organizaciones de carniceros éstos aún no firmaron los convenios a que ya se han llegado.

También se tiene previsto un mayor control en los pasos de Villazón, Bermejo y Yacuiba, en la frontera con Argentina. Aquí se busca enfrentar el contrabando de bebidas alcohólicas, de gaseosas y particularmente de lácteos.

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Para salvar a Evo hubo mucha generosidad de muchos

Serrano, autor del libro testimonial ‘Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días’

Alfredo Serrano Mancilla, director del Celag, acaba de publicar el libro ‘Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días’

Por Iván Bustillos

/ 21 de noviembre de 2021 / 18:02

El punto sobre la i

Como dice, él vivió “en primera persona” la salida del expresidente Evo Morales de Bolivia, tras su derrocamiento el 10 de noviembre de 2019. Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), hace poco publicó el libro Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días (Buenos Aires, Argentina. Sudamericana, 2021). A diferencia de otros textos que se han escrito sobre el tema, este acaso sea el testimonio que el autor casi estaba obligado a dar, como el testigo de un caso que ante el fiscal debe declarar, como dicen los abogados, “todo lo que ha visto y que le consta”. Es más, en este caso, ya no declararía como testigo, sino, como diría un fiscal, en su “calidad de sindicado”. Y es que él ayudó en la salida de Morales del país; por eso, se esté o no de acuerdo con el pensamiento de Serrano, para la historia, su texto es invaluable.

— ¿Cómo empieza esta historia?

— El domingo 10 de noviembre en la noche, ya cuando Evo había renunciado, me llamó Álvaro García. Y así empieza el libro, literalmente; lo que dice Álvaro [lee el libro]: “Estamos en el monte, muy adentro, debemos salvar la vida de Evo; él no quería salir del país, pero ha entendido que no le queda otra opción; debemos cuidar su vida y la del proceso de cambio en Bolivia. Por favor, hermano, haz todo lo que puedas para poder ver cómo sacamos a Evo de acá, vivo”. Yo le digo que vamos a intentarlo y llamo a Alberto Fernández [entonces presidente electo de Argentina], y él me dice vamos a intentarlo a través del presidente argentino [Mauricio Macri]; a ver si es posible mandar un avión para ir a buscar a Evo; pero a sabiendas que era difícil. Después, me llama y dice: “Evidentemente lo de Macri ha sido denegado; no ha querido ayudar humanitariamente a Evo Morales”.

— Había pocas opciones.

— El presidente Fernández me dice: “Vamos a intentar una segunda cuestión, el gobierno paraguayo; yo tengo una buena relación con el presidente [Mario] Abdo”. Y yo le dije que puedo intentar con el gobierno mexicano, dado que horas antes estuve con el vicecanciller mexicano para América Latina. Veinte minutos después tuvimos respuesta positiva de ambos gobiernos. A pesar de que el gobierno paraguayo ideológicamente es distinto al de Evo Morales, el presidente Abdo aceptó de buena gana poner un avión para humanitariamente ayudar a rescatar la vida de Evo.

— ¿Cómo se decidió México?

— Devolví la llamada a Álvaro y Evo para consultarles cuál de las dos opciones querían, la paraguaya o la mexicana. Evo decidió por la mexicana. — Hay la versión aquí de que para el gobierno transitorio lo mejor era tener lo más lejos posible a Evo; que por eso, se dice, se le facilitó la salida del país; como que se le salvó la vida, incluso.

— Yo viví en primera persona todo esto. Fue sumamente complicado.

Tanto fue así que el avión mexicano hizo un primer intento y las torres de control bolivianas, ya bajo el golpe de Estado, no permiten que entre el primer avión, aduciendo cuestiones administrativas, y el avión tiene que retornar a Lima. No solo eso. El avión [mexicano], ya en el aeropuerto de Chimoré, tiene una grandísima dificultad para despegar y salir de Chimoré a Asunción del Paraguay, teniendo todos los permisos aéreos. En el fondo, los dejar ir, porque el golpe de Estado sabe que si no los dejaban ir en ese momento, hubiera habido una masacre en el mismo aeropuerto, que no hubiera tenido parangón en la historia latinoamericana, porque había muchísima gente acompañando a Evo, Álvaro y Gabriela [Montaño] en el aeropuerto; y no se iban a ir de allá hasta que el avión despegara; eran miles. Esto explica que lo dejaran ir, porque lo que querían era tener a Evo Morales muerto.

— Hay una circunstancia que cuentas: había que calcular el tiempo que Evo y Álvaro tenían para llegar al aeropuerto y directo subir al avión.

— Sí. Yo le escribí a Álvaro García que teníamos que calcular que había una hora y 36 minutos de vuelo del avión desde Lima hasta Chimoré, y que ese era el tiempo exacto en el que ellos tenían que desplazarse desde el lugar donde estaban hasta el lugar del avión; no podían estar esperando en el aeropuerto como personas normales porque la situación no era normal. Y, efectivamente, en el primer intento fallido, cuando nos avisan que el avión no ha podido entrar en Bolivia y tiene que regresar a Lima, yo vuelvo a mensajear a Álvaro para decirles que por favor retrocedan inmediatamente, porque el avión no va a llegar… Por eso yo digo que todo parece de película, parece que el libro es una novela de intriga, pero es que ocurrió así, literalmente.

— De esas circunstancias han debido haber muchísimas.

— Hubo miles. Una es el momento en que yo le pregunto a Álvaro si tienen pasaportes, cuando estamos preparando el operativo, y Álvaro se ríe, por no llorar, como diciendo “Alfredo, no; hemos salido con lo puesto y jamás pensábamos que teníamos que salir del país”. Esa era una dificultad añadida. O cuando en un momento determinado Evo ya estaba en la lista de Interpol Alerta Azul, que había puesto el ministro [Arturo] Murillo; recuerdo que había mucha tensión porque él tenía que viajar a Argentina, quería estar allí, más cerca de Bolivia. Tuvimos que consultar incluso a Rafael Correa, por la experiencia que él tenía de haber sido perseguido, y recuerdo este tipo de casi conversaciones surrealistas de dos expresidentes perseguidos, poniendo el conocimiento jurídico internacional respecto a este caso. O cuando llegamos a la Quinta de Olivos [la residencia presidencial argentina] a ver al presidente Fernández, ya asumido; íbamos en un coche absolutamente pequeño, parecíamos casi repartidores de pizza. Otra anécdota fue de la mujer que se va de la casa el primer mes de la estancia de Evo en Argentina, solo con el propósito de alojar a Evo, por generosidad; en el barrio Colegiales. Cuando la gente decía que Evo había comprado la casa, un montón de especulaciones falsas. Yo creo que hubo mucha generosidad por parte de mucha gente en Argentina, en México, en América Latina, para dar una lección de que no hay tanta gente mala en el mundo, sino que hay mucha gente solidaria. Esa es una de las cuestiones más lindas que voy narrando en el libro.

— Parece que en Asunción, creo, para salir les pidieron que paguen el combustible del avión en cash, efectivo, 5.000 dólares.

— Eso pasó en Lima. Allí sentimos que algo estaba pasando. El chico mexicano civil que iba en el avión nos avisa que están poniendo muchas zancadillas y obstáculos, y en un momento determinado, las autoridades aeroportuarias nos dicen que había que pagar en cash, en efectivo, el repostaje del combustible. El embajador de México en Perú tuvo que hacer lo inimaginable, volver a la ciudad, volver a la embajada, buscar ese efectivo, para poder pagar el combustible, de una manera surrealista en el siglo XXI.

— Parecería que ya en México todo estaba resuelto, Evo y los demás a salvo, pero no, temían por su seguridad; temor por el viaje a Argentina.

— Nosotros teníamos mucho miedo, porque se había puesto precio a la vida de Evo, incluso, el gobierno mexicano, por seguridad, los primeros días le alojó en un lugar militar. Y en el viaje a Argentina, Evo quería volar normal, en vuelo comercial. Había muchas especulaciones, cada quien decía una barbaridad mayor, que el vuelo venía de Corea del Norte, de Venezuela, de Cuba. Pero él voló en vuelo comercial, en Aeroméxico, de hecho, en el libro está el pasaje. Él se sentó en zona económica, acompañado de tres personas, no más, entre ellas Gabriela Montaño. Él llegó a Argentina en un vuelo comercial, en un avión repleto de gente normal.

— En Argentina, hay un hecho que como Celag les tocó ver de cerca: la elección de octubre de 2020, con Luis Arce como candidato del MAS, el tema del conteo rápido. Como sabes, en Bolivia estábamos como a oscuras, apenas un día antes se anunció la suspensión del conteo rápido del Tribunal Electoral. Las encuestas de intención de voto daban casi un empate entre el MAS y Comunidad Ciudadana.

— Sí. Nosotros, como Celag, tenemos una experticia en sistemas de conteo electoral rápido y dado el precedente de 2019, cuando la OEA con sus informes preliminares cometió tanto atropello a la democracia, queríamos acompañar precisamente para tener números propios esa noche, más cuando, como dices, de una manera insospechada el día anterior se eliminó el conteo preliminar. Había un equipo de trabajo de la propia candidatura de Luis Arce que iba a tener un procedimiento y nosotros lo que queríamos era complementar con un sistema que ya lo habíamos probado en muchos países, para tener datos propios de las mesas, una muestra amplia muy clara que es infalible. Esa noche teníamos un equipo de 15 personas trabajando, íbamos mirando cada corte con lupa, y lo íbamos comunicando al propio Luis Arce, a Evo Morales, a Alberto Fernández, que estaba muy preocupado, cómo iban dándose esos cortes, y efectivamente cuando nosotros vimos la evolución de esos números, estábamos muy tranquilos; acuérdate que esa noche tampoco salieron las consultoras en boca de urna, no dieron en la hora prevista, tardaron tres o cuatro horas en dar los números. Nosotros teníamos la tranquilidad de que estadísticamente, con el sistema nuestro, sabíamos sí o sí que la victoria estaba garantizada en primera vuelta por goleada; eso lo vimos desde el primer minuto, y le íbamos comunicando al vocero de la campaña, Sebastián Michel, al candidato Luis Arce, a María Nela Prada. Luego salió la primera consultora en boca de urna, tardíamente, a corroborar lo que nosotros habíamos dicho internamente un par o tres horas antes.

— Cuentas en el libro que ustedes tenían el resultado 47-28-14 (MAS-CC-Creemos).

— Era, y lo explico en el libro, porque no entraban los datos de Potosí; dependemos de los testigos electorales, pero hubo un problema allí que los datos de Potosí no terminaban de llegar, tampoco llegaban los datos del extranjero; pero aun con eso veíamos que no había manera de dar marcha atrás esa victoria.

— Nadie, al parecer, esperaba un resultado así, la diferencia entre el MAS y Comunidad Ciudadana.

— Sí, no había una expectativa de un triunfo tan abrumador; los que más, esperaban una victoria en primera vuelta, más bien por la mínima. Al final es una lección: la ciudadanía boliviana no solo votó a favor del proyecto de Luis Arce, del proyecto de cambio, sino también votó en contra de un golpe de Estado, contra una manera de hacer política.

— ¿Qué recuerdas del retorno de Evo Morales a Bolivia?

— La última vez que lo vi, en Buenos Aires, Evo era otra cara; la cara se le había transformado, de felicidad, de contento; lo mismo a Álvaro.

— Esté uno de acuerdo o no con el MAS, no deja de sorprender que un partido echado del poder un año antes luego vuelva con 55%…

— Sí, efectivamente, creo que es una lección para toda América Latina; un golpe de Estado no asesina, no aniquila una forma de pensar políticamente; la ciudadanía boliviana mayoritariamente hoy día no quiere el modelo neoliberal, quiere el proceso de cambio, seguramente con sus críticas. Pero aun con eso, porque así es la vida, es un hecho muy poco usual, después de un golpe de Estado, retomar la democracia tan rápido, con 55% dice mucho de lo sólido del proceso de cambio.

 (*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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