¿Se despide Richter? Un artículo personal deja entender que sí
El político mencionó que durante mucho tiempo pensó en como dirigirse a la sociedad y manifestó que el periodo en el que estuvo como vocero se desempeñó con esfuerzo para realzarla labor que el Gobierno le encomendó
Jorge Richter durante una conferencia como vocero presidencial
Imagen: APG
Jorge Richter enumeró seis puntos que él considera que debiera basarse el nuevo modelo político enfocado en el bienestar de la sociedad boliviana. En una publicación que resuena como despedida.
“Hoy de lo aprendido en este discurrir de los últimos tres años y medio de mi vida, tengo intención de marcar, públicamente, algunas conclusiones iniciales para ayudar aún, a que se comprenda la importancia de disociar lo profundo de lo superficial. Las iré listando y detallando para dejar esclarecida la importancia de todas y cada una de ellas”, señaló Richter.
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Richter
El político mencionó en la nota que durante mucho tiempo pensó en como dirigirse a la sociedad y manifestó que el periodo en el que estuvo como vocero se desempeñó con esfuerzo para realzarla labor que el Gobierno le encomendó.
“Los últimos años de mi vida he pensado mucho en las formas que tenemos y debemos tener las personas para dirigirnos al otro, para dignificar el espacio en el que estamos. Es, sin duda, un esfuerzo continuado y diario, corresponde también empezar y saber despedirse del lugar donde estoy”, destacó.
Ejerció en el cargo desde diciembre de 2020, en casi cuatro años, Richter tuvo desencuentros con políticos de la derecha y la oposición que enmarcó en el último tiempo el bloque ‘evista’ del Movimiento al Socialismo (MAS).
En aquella ocasión dijo que asumía la función para hablar cuando el Presidente Luis Arce no lo haga personalmente.
Los seis planteamientos
1. Entendí que las sociedades no pueden comprenderse por medio de un número. La complejidad de los acontecimientos que hoy signan la vida de los bolivianos en sociedad no está representada por una estadística referencial y menos por un número. (…) De forma solapada se gobierna, desde hace tantas décadas, con un marcado desinterés del sentir diario de la sociedad….
2. Los grupos de adulones tienen una rareza que los caracteriza: son extraordinariamente rápidos para florecer y su velocidad es absolutamente proporcional al daño que producen. Cercan a los decisores, los desconectan de la realidad y los mantienen anestesiados mientras ellos estrujan su espacio de poder. Entonces acá la reflexión, cuando todo resuena a crisis, a dificultades que no desaparecen, a complejidad y sensaciones de fracaso, es el momento de andar y caminar entre la gente, lejos de los comensales de la mesa chica. Pegarse al hombre y mujer de la calle, hablar con algún jubilado, conversar con los jóvenes, mirar los rostros de aquellos que si no entienden qué pasa sí viven lo que sucede….
3. Los dogmas tienen siempre el mismo final. El dogmático, en lo poco que conoce y sabe cae preso de una rigidez que lo conduce a la obcecación, cautivo de dos ideas solo divisa en su paisaje político lo blanco o lo negro, el amigo o el enemigo, el mercado o el estatismo. Un maniqueísmo envenenado que encorseta su actuar y al Estado en la imposibilidad de explotar el arte de la política: construir dialogando, dialogando para adaptar. Una frase muy borgiana advertía hace décadas: “solo los muertos y los tontos no cambian”. La infalibilidad y la arrogancia no guardan proporción con las lógicas societales que van mutando y modificando las realidades.
4. La democracia polarizada de hoy debe dejar de lado los apellidos que la desvalorizan sostenidamente -liberal, popular, capitalista, burguesa- para construir con perseverancia inagotable la democracia que iguala los derechos, las participaciones y la representación.
5. La democracia más fuerte es una democracia de diálogos y acuerdos entre quienes representan la diversidad de una sociedad plural y de distintos. La construcción de consensos asume un nuevo significante: hoy se comprende como gobernabilidad. El número de asambleístas preciso y necesario, entendiendo que quien lo tiene gobierna plácidamente y quien lo carece lo sufre de forma angustiante, es la instauración de la lógica de extorsiones y boicots. La plurinacionalidad debe expresarse ahora en una democracia de voces diversas, capaces de construir una convivencia pacífica entre bolivianas y bolivianos que van cambiando de forma permanente siendo la diversidad su esencia. Dialogar, concertar y acordar es el camino que requerimos con urgencia inmediata.
6. La economía posible para el tiempo venidero y para solventar el mal momento por muchos señalado, está en la reconducción y perfeccionamiento del modelo económico. Será permitido avanzar en un gran consenso nacional si pensamos en la necesaria asociación de mercado y regulaciones imprescindibles, empresas privadas y empresas nacionales estratégicas, seriedad fiscal y macroeconómica y reformas institucionales profundas en la organización del Estado. No es posible dialogar cuando te hablan desde la superioridad simplificadora. La economía de hoy es un mapa con rumbo necesario, una economía participativa y complementaria. De incentivos y entre todos.