Opinión

viernes 25 sep 2020 | Actualizado a 06:41

Parálisis estatal

Cierto que las elecciones por sí mismas no resuelven la crisis múltiple (político-institucional, sanitaria, socioeconómica, ambiental), pero brindarán al menos mejores condiciones, en especial de legitimidad, para enfrentarla.

/ 12 de agosto de 2020 / 02:26

Por La Razón

La irresuelta crisis múltiple y la creciente polarización política en el país se complican con una sensación cada vez más penosa de parálisis estatal. Existe un bloqueo mutuo entre el Ejecutivo y el Legislativo. El nivel central del Estado coordina poco y mal con las entidades territoriales autónomas. Y el propio Gobierno provisorio demuestra fragilidad e incoherencia interna.

Hay varias experiencias de gobiernos que carecen de bancada mayoritaria en el Legislativo. En tal escenario, existe la tradición de coaliciones entre dos o más fuerzas políticas. Cabe también la posibilidad de construir acuerdos puntuales sobre determinadas normas y políticas públicas. En ausencia de gobierno mayoritario o de pactos, surgen el bloqueo institucional y la parálisis decisoria. Lo vivimos en Bolivia en el gobierno de la UDP, en la gestión de Mesa y con el actual Gobierno provisorio.

Más allá de la relación armónica o conflictiva entre los órganos del poder público, incluido el Judicial, el Tribunal Constitucional y, en algunos casos, el organismo electoral, es fundamental en democracia preservar la razonable y necesaria lógica de pesos y contrapesos. El problema surge cuando ese principio de coordinación e independencia de poderes se convierte en desencuentro sistemático. Cuando cada órgano va por su lado, con arreglo a intereses irreconciliables, no hay horizonte común posible.

La situación hoy en Bolivia es más complicada y crítica porque el bloqueo institucional se produce entre un gobierno provisorio sin la legitimidad de las urnas, y una asamblea cuya composición no representa la actual correlación de fuerzas políticas. Ambos con mandatos sobradamente prorrogados y ya improrrogables. Dos órganos sin ninguna voluntad política e institucional para coordinar acciones mínimas para enfrentar la crisis. Si ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo en escucharse el 6 de agosto.

Es evidente también la ausencia de coordinación entre el nivel central del Estado y las entidades territoriales autónomas. Así, decisiones del Gobierno provisorio no necesariamente son acompañadas por gobernaciones departamentales y gobiernos municipales. Ello ocurre por varias razones, entre otras, decisiones verticales que no se consultan, falta de recursos, disputa política. La mala gestión pública de la pandemia por el COVID-19 es una muestra de ello, con la actual sensación de colapso sanitario.

Dada esta insostenible situación, que parece irremediable en el corto plazo, es fundamental garantizar un gobierno y una Asamblea Legislativa resultantes de la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Cierto que las elecciones por sí mismas no resuelven la crisis múltiple (político-institucional, sanitaria, socioeconómica, ambiental), pero brindarán al menos mejores condiciones, en especial de legitimidad, para enfrentarla. Empezando por la posibilidad de construir acuerdos y evitar escenarios de violencia.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Municipios en crisis

De ahí que por ahora la esperanza de los gobiernos municipales esté puesta en las elecciones y el gobierno legítimo que habrá de emerger de las urnas en octubre; la idea es que el gobierno electo revise el presupuesto 2021.

/ 25 de septiembre de 2020 / 03:23

Por La Razón

Si este año será deficitario para los gobiernos locales en el país, debido a una significativa merma en sus ingresos, especialmente por coparticipación tributaria e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), en 2021 será todavía peor. La pandemia global y el efecto del COVID-19 en las actividades productivas y comerciales, sumados a un entono político volátil, tendrán un enorme costo para el país.

En efecto: solo en los primeros ocho meses de este año, las transferencias del Gobierno nacional a los gobiernos locales cayeron en 26% en comparación con idéntico periodo en 2019, eso equivale a una merma de Bs 1.446 millones en los ingresos de los 339 gobiernos municipales. La proyección es que hasta fin de año esa merma sea de 33%, equivalente a Bs 2.014 millones.

Asimismo, el presupuesto del Estado para 2021 incluye una merma total de las transferencias de Bs 2.267 millones, es decir 28% menos que lo programado para este año. Debe añadirse a esta cifra la disminución, todavía no conocida, en los ingresos propios (impuestos, tasas, patentes y otros), producto de una evidente desaceleración económica y el cierre de innumerables emprendimientos productivos y comerciales en todas las ciudades.

Asimismo, el presidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM-Bolivia) advierte de que la precaria situación en la que están cayendo los gobiernos autónomos municipales (GAM) es mucho peor de lo previsible, debido a que son éstos los que deben afrontar la mayor parte de las tareas de contención de los efectos del COVID-19 en la población: se presupuestó un gasto de hasta 15% para salud y en muchos casos se ha superado el 20%.

Añádase a los problemas objetivos planteados por la crisis económica, problemas de gestión por parte del Gobierno transitorio, que incluyen una aparente incapacidad para coordinar y lograr acuerdos con los gobiernos locales del país; el ejecutivo de la FAM lamenta que “las autoridades nacionales plantean soluciones parciales y parece no haber la intención de trabajar en forma conjunta para resolver los problemas”.

De ahí que por ahora la esperanza de los gobiernos municipales esté puesta en las elecciones y el gobierno legítimo que habrá de emerger de las urnas en octubre; la idea es que el gobierno electo revise el presupuesto 2021, pues “los municipios esperamos que haya una reactivación económica que beneficie a las autonomías”, según el citado presidente de la FAM.

Pero es evidente que no bastará con un incremento en las transferencias, pues los ingresos del Estado en su totalidad están mermando; un economista consultado por este diario considera que hay dos caminos: o reducir los gastos, con todo lo que implica en materia de prestación de servicios, o conseguir financiamiento, que a su vez implica contar con fuentes de ingreso que permitan afrontar las obligaciones propias de cualquier crédito. Hará falta, pues, mucha creatividad para afrontar la crisis que recién comienza a mostrarse.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Una historia de compromiso con la comunidad

/ 23 de septiembre de 2020 / 15:14

Por La Razón

Allá por 1963, cuando las poblaciones periféricas de la ciudad de La Paz aún no estaban siquiera medianamente pobladas, llegan voluntarios del Obispado de Bérgamo para iniciar su obra social con un alto grado de compromiso y desprendimiento.

Apoyan el crecimiento de la zona con Capillas, Escuelas y se plantan un objetivo ambicioso. La creación de un Hospital. Entre los logros alcanzados se pueden mencionar el Colegio Mendez Arcos, la ciudad del Niño. El emblemático Colegio Marian Garten y muchas otras iniciativas.

El Juan XXIII se inaugura en 1973 como policonsultorio; en 1976 corno hospital, mientras la primera generación de enfermeros profesionales se diploma en 1978. El último, pero no menos importante, sector en el cual encontramos bergamascos desde sus llegada es el seminario de La Paz, donde en el curso de los años varios sacerdotes han trabajado como maestros y rectores hasta hoy.

Luego de una larga historia en la que atendió por casi 40 años a miles de pacientes, actualmente enfrenta una crisis por la falta de recursos, recorte de ingresos de las fuentes de financiamiento estatales y víctima de decisiones políticas que la ponen en Terapia Intensiva.

A pesar de esta fuerte crisis, la voluntad de médicos, enfermeras, vecinos y voluntarios, se convierten en un respirador que le permite tomar aires nuevos y la posibilidad de renacer y ofrecer una vez más servicios médicos a favor de la sociedad.

Un Pabellón para contagiados COVID 19

Gracias al apoyo de bolivianos en el exterior, empresas privadas, voluntarios y la junta de vecinos, todos encabezados por el Director del Hospital Juan XXIII Dr. Nelson Patiño, se encara un proyecto dirigido de manera exclusivo al personal de Salud en general que no tengan acceso a otros centros médicos.

Con una instalación para 14 pacientes y algunos equipos básicos, es el principio de una tarea que recién se inicia. “Necesitamos el apoyo de todas las personas que puedan colaborarnos a seguir construyendo este sueño. Hay que apoyar a los médicos que sirven en primera línea, muchos de ellos sufren contagios y no cuentan con un centro dedicado y exclusivo para ellos. Tenemos que prepararnos porque la crisis no ha pasado” manifestó el Dr. Patiño a momento de agradecer por el apoyo prestado.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Encuestas electorales

Si bien casi todas ellas expresan tendencias similares, hay todavía un trecho por delante, empezando por el efecto de la baja de Áñez.

/ 23 de septiembre de 2020 / 02:25

Por La Razón

En las últimas semanas se han difundido varias encuestas electorales en el marco de los comicios del 18 de octubre. Son percepciones cuantitativas acerca de la intención de voto en el país. Si bien casi todas ellas expresan tendencias similares, hay todavía un trecho por delante, empezando por el efecto de la baja de Áñez. Los datos de las encuestas y su uso instrumental están en debate.

Los estudios de opinión son un componente ineludible de los procesos electorales y referendarios en democracia. Además de brindarnos datos sobre las preferencias electorales de la ciudadanía en diferentes momentos, proporcionan información relevante acerca de la agenda política. Estos datos en sí mismos forman parte del debate público. Y son utilizados instrumentalmente por los actores políticos y sus operadores mediáticos (unos declarados, otros encubiertos) para fines de la campaña electoral.

Hay muchos lugares comunes respecto de las encuestas electorales. El más recurrente es el escepticismo de las fuerzas políticas y candidaturas cuando los datos no les favorecen (“tenemos nuestras propias encuestas”, “la calle dice otra cosa”, “la verdadera encuesta será el día de la votación”). Otro lugar común es calificar estos estudios cuantitativos como “fotografías”, con pretensión comparativa. Y se discute también su alcance y fiabilidad respecto del resultado electoral (“las encuestas se equivocan”).

¿Qué nos dicen las recientes encuestas electorales en el país? Los tres estudios de opinión más o menos serios (CiesMori, Tu voto cuenta y Focaliza S.R.L.) coinciden en las tendencias generales: Arce lleva la delantera bordeando la posibilidad, en votos útiles, de ganar en primera vuelta; Mesa disputa en solitario, por ahora, el segundo lugar; y Camacho ya está tercero, con centro en Santa Cruz. La excandidata Áñez, que pretendía disputar la presidencia, fue cayendo hasta forzar su baja.

Las encuestas muestran también que una parte de los consultados no decidió todavía, no quiere declarar su preferencia electoral (“voto oculto”) o no tiene ninguna (se abstendrán o votarán blanco o nulo). De ese dato se cuelgan algunos operadores políticos para vender la idea de que “los indecisos decidirán la elección” (sic). No es error o casualidad. Forma parte de la renovada campaña por el “voto útil”, como se vio en los comicios 2019. Menos mal que esta vez no están abonando la narrativa del “fraude”.

Según la normativa vigente, el plazo para la difusión de estudios de opinión en materia electoral vence el domingo 11 de octubre. Hasta entonces se elaborarán y difundirán, con gran despliegue mediático, unas cuatro o cinco encuestas con diferente metodología y alcance. Habrá datos entonces, a beneficio de inventario, sobre el efecto de la renuncia de Áñez/Juntos, las secuelas de la campaña (con probable guerra sucia) y la firmeza de las adhesiones personales, partidarias y programáticas (en ese orden).

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Violencia en campaña

Coincidentemente, las representaciones de la Unión Europea, la Organización de Naciones Unidas y la Iglesia Católica emitieron el sábado un comunicado conjunto, donde hacen hincapié en “la necesidad de un clima de respeto mutuo”.

/ 21 de septiembre de 2020 / 07:39

Por La Razón

Solo el sábado último, los medios de comunicación han reportado al menos dos grescas entre grupos de personas que realizaban actos de campaña electoral, y aunque la circunstancia conduce a creer que es normal, también es posible señalar que es una señal preocupante de la salud de la democracia, pues es malo que la intolerancia sea uno de los ingredientes de la campaña.

En el primero de los dos casos señalados se reportó que en Cochabamba un grupo de “vecinos”, según algunas fuentes, y de la Resistencia Juvenil Kochala, según otras, atacó a un grupo del MAS que se había apostado en la plaza 4 de Noviembre, supuestamente un lugar emblemático para la oposición al gobierno derrocado en noviembre de 2019.

Esta agresión en particular viene precedida de numerosos casos en esa ciudad en los que grupos irregulares de jóvenes armados y en motocicleta amedrentan, cuando no atacan directamente, a grupos y personas opuestas a su ideario que, así y poco claro como es, se identifica con el pensamiento más retrógrado, racista e intolerante del espectro político; además, se ha denunciado que recibe alguna forma de encubrimiento desde el Ministerio de Gobierno.

El segundo caso, en Oruro, se produjo cuando una caravana del MAS y una marcha de CC coincidieron en la zona Norte de la ciudad, y lo que comenzó como un predecible intercambio de insultos y descalificaciones pronto se convirtió en un nutrido intercambio de golpes; videos que circularon por las redes sociales virtuales son evidencia del entusiasmo de los contrincantes de ambos bandos.

Coincidentemente, las representaciones de la Unión Europea, la Organización de Naciones Unidas y la Iglesia Católica emitieron el sábado un comunicado conjunto, donde hacen hincapié en “la necesidad de un clima de respeto mutuo, buscando superar cualquier hecho de violencia, amenaza o intimidación, sea física o verbal, de cualquier tipo” y concluyen haciendo votos por “unas elecciones plenas, libres y transparentes”.

A simple vista, la belicosidad, y particularmente la animadversión contra militantes del MAS, podría parecer producto lógico de similares circunstancias cuando este partido ostentaba el monopolio de la movilización callejera; sin embargo, un minucioso examen mostrará que la intolerancia ha crecido hasta convertirse en un peligroso detonante de renovadas formas de violencia política, que en última instancia significan que se vienen tiempos muy difíciles para la pacífica convivencia y la gobernabilidad.

Detrás de cada insulto, de cada agresión del adherente de un partido político contra su circunstancial adversario, es posible identificar la presencia de prejuicios que no solo se forjan al calor del entusiasmo de campaña, sino que son alimentados cotidianamente por líderes sociales, dirigentes políticos y medios de comunicación, creando un ambiente poco propicio para el diálogo y el encuentro, pero muy fértil para la confrontación y el odio. Esta tendencia debe ser detenida.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Tres ‘dinosaurios’ sobreviven en el galpón de Auquisamaña

Ángel Miranda, José Luis Sánchez y Yamil Bustillos recuerdan cómo llegaron a la empresa, los primeros días de trabajo y hablan de los momentos tristes y felices que les tocó vivir en estos 30 años.

/ 20 de septiembre de 2020 / 08:51

Por La Razón

Seguro que detrás de una gran empresa, hay un gran equipo de trabajadores y La Razón no es la excepción. Por eso, en sus 30 años de vida tuvo la suerte de contar con profesionales de lujo, muchos de ellos vieron nacer y crecer a la empresa. Es el caso de Yamil Bustillos, José Luis Sánchez y Ángel Miranda, a quienes sus compañeros llaman los “dinosaurios” del Galpón de Auquisamaña.

Los tres recuerdan cómo llegaron a la empresa, los primeros días de trabajo, que por cierto fueron muy duros, y hablan de los momentos tristes y de los más felices que les tocó vivir. Desde luego tienen más de una anécdota que contar.

Muchos de los trabajadores fundadores de este medio de comunicación venían de otros, por tanto, de una u otra forma ya eran conocidos. “Recuerdo que la secretaria trajo su propio cuaderno y usó una caja de manzanas como escritorio. Después fuimos a comprar unos muebles al Barrio Chino”, dice Ángel. Pero para él lo más importante es que el número cero del periódico salió justo el día de su cumpleaños.

Cuatro días después el periódico ya estaba en las calles.

Ángel Miranda, Yamil Bustillos y José Luis Sánchez, los tres trabajadores más antiguos de La Razón. Foto: José Lavayén

Yamil cuenta que, como siempre, llegaba muy temprano a la oficina y se ponía a la orden de su jefe. Mientras lo que más recuerda José Luis es esa satisfacción que sentía al formar parte de un proyecto que, desde sus inicios, tendría grandes metas y ambiciones.

Los primeros días y semanas de trabajo fueron muy duros porque, entre otras cosas, el periódico se imprimía en la rotativa de otro medio de la competencia. “La primera semana fue muy pesada, teníamos que esperar a que impriman primero su edición y luego recién lo nuestro. Eran esperas interminables”, dice Ángel.

“Fue un cambio completo en mi vida, entrar a la empresa a partir de las cuatro de la mañana y ver el periódico fue una sensación de asombro, jamás antes vi algo así, pero mucho más llegar a la calle Camacho y conocer a los voceadores”, dice Yamil. “Desde las primeras semanas se pudo ver el compromiso y la responsabilidad de los trabajadores”, añade José Luis.

Como en toda historia hay momentos tristes y otros felices. Para José Luis el momento más triste es el de ahora con la pandemia. “Tuvimos que hacer una pausa en la publicación de los periódicos”, dice. Pero, además, esta pena aumentó con la muerte de un compañero de trabajo especial, José Luis Condori. Al contrario, los momentos más felices llegaban en Navidad. “Preparar los regalitos para los niños, su alegría y el agradecimiento de los papás”.

Para Ángel también éste es el momento más triste para la empresa y, como no podía ser de otra manera, sus días más felices están relacionados con el funcionamiento de esa enorme prensa que le toca manejar. “Cuando imprimíamos diferentes guías del país y la prensa, no paraba durante meses”.

Cómo no recordar también los festejos el Día del Gráfico. “Incluso un año bailamos caporales todos los trabajadores y ejecutivos, festejando en nuestras propias instalaciones”.

Yamil recuerda como los momentos más duros las pugnas con los voceadores, con quienes además trabaja de cerca. “Cuando el sindicato de voceadores realizó un paro contra la empresa negándose a vender y oponiéndose a que nosotros podamos hacerlo, llegamos a tener riñas un poco fuertes y al final ganamos como empresa”. Lo más feliz fue cuando vio a La Razón como el principal referente nacional y a Extra como el más vendido. “Todos querían trabajar en la empresa, por eso es y será un honor trabajar en esta empresa”.

José Luis recuerda esta parte de la historia de La Razón como un verdadero hito, porque los trabajadores demostraron su compromiso al salir ellos mismos a vender los periódicos. “Rompimos el monopolio de los voceadores”, dice.

Ángel recordará por siempre el día en que se logró imprimir el periódico en una rotativa propia y, unos años después, el traslado al Galpón de Auquisamaña donde se estrenó la nueva y potente rotativa con la que actualmente cuenta la empresa. “Fue el año 2000. Fue lo que nos llenó de orgullo, con todo nuevecito para estrenar, con la mejor tecnología del momento”. Yamil destaca a La Razón como el primer periódico en tener suscriptores, un servicio personalizado para el cliente.

Los tres tienen en la memoria y el corazón varios trabajos periodísticos que causaron sensación en su momento, como el secuestro de un empresario, la cobertura de los hechos de Octubre de 2003, el Mundial del 94, entre otros. O el lanzamiento de productos periodísticos nuevos, como el suplemento Marcas.

También es parte de la historia de este medio el ser pionero en el lanzamiento de artículos comerciales como los fascículos coleccionables, o los CD de música. Todo este trabajo ayudó al crecimiento y consolidación de la empresa.

Uno de los hechos que quedará por siempre en la memoria de los trabajadores de La Razón es, sin duda, el traslado de la empresa de la zona de Miraflores al Galpón de Auquisamaña. Primero porque permitió una mayor comodidad para todos los empleados y, segundo, porque dio lugar a un salto tecnológico sin precedentes para un medio de comunicación escrito.

“La empresa creció mucho y además aquí ya estaba la nueva rotativa, única en Sudamérica en ese momento”, dice José Luis. “El traslado se hizo urgente”, añade Yamil y Ángel relata que en su área el cambio fue paulatino. “Fue un salto de tecnología en la industria gráfica y la adquisición de la nueva rotativa Goss Universal 45 que automatizó varios procesos y tareas”. Por entonces se formaron dos grupos de trabajo de prensistas, los antiguos que imprimían la edición diaria en la rotativa antigua, y los nuevos que en la Goss imprimían los suplementos.

Los tres coinciden en que el Galpón es su segundo hogar y los compañeros de trabajo la otra familia con la que se convive. “Juntos transitamos por el mismo camino para el logro de los objetivos de nuestra empresa. Al transcurrir el tiempo llegas a identificar los valores de cada uno y sentir cariño fraterno, y con esa confianza formamos un gran equipo de trabajo”, dice José Luis.

“Estamos altamente comprometidos con la empresa”, añade Ángel. “El gran éxito de la empresa fue y es que nos enseñaron a trabajar en equipo, esto genera una gran fortaleza”, añade Yamil.

El impacto por la pandemia del coronavirus ha puesto al mundo en vilo y está haciendo estragos con la economía, la industria y el sector productivo. También fue un golpe duro para La Razón y su hermano menor Extra. A ello se suma una larga crisis de los medios impresos y una guerra sucia que se desató con contra de este medio y de su propietario. Los trabajadores de esta empresa, sobre todo los más antiguos, entienden esta realidad, pero también saben que “habrá una luz al final del túnel” y conocen “el camino que ahora hay que transitar”.

Cierto que hoy en día hay que darle más fuerza al periódico digital, pero también es cierto que el periódico impreso no morirá.

“Los cimientos construidos en estos 30 años deben ser fortalecidos con la fuerza y la responsabilidad que nos caracteriza, continuaremos siendo referentes en el periodismo y como empresa demostrar que con unión podemos salir adelante en esta crisis mundial”, dice José Luis.

“Yo digo siempre que esta es nuestra empresa, cuidémosla, no matemos la gallina de los huevos de oro, el papel es oro blanco. Hoy estamos en crisis, pero es una oportunidad para poder salir juntos adelante, lo lograremos juntos como siempre, como un equipo y familia”, afirma Ángel.

“El precio del éxito es trabajo duro, dedicación y determinación en que, ganes o pierdas, habrás hecho todo lo que estaba en tus manos”, Vicente Lombardi. Siento que esto resume el momento en el que vivimos en la empresa por los eventos externos e internos, pero estoy seguro que La Razón volverá a brillar en el horizonte”, señala Yamil.

Ángel Miranda es hoy Gerente de Producción; Yamil Bustillos, Gerente de Distribución, y José Luis Sánchez, Gerente Administrativo.

Éste es un espacio institucional de La Razón en el que compartiremos con nuestro público un detallado repaso a las tres décadas recorridas por este diario, mostrando los grandes hitos, los logros más importantes, los galardones, pero también los tropiezos y los momentos duros, como el que en este tiempo nos ha tocado vivir. A partir de ahora, tanto en su versión impresa como en la digital, comenzamos a contar nuestra historia, pero con la mirada puesta en el porvenir. Acompáñennos.

Comparte y opina: