Columnistas

Pronunciamiento público

También repudiamos las reacciones agresivas contra Al-Azar expresadas en las redes sociales. Defendemos de manera inflexible la libertad de expresión como un pilar fundamental de la democracia.

La Razón (Edición Impresa) / Cuarenta y cuatro periodistas, fotógrafos y editores de la redacción de La Razón

02:00 / 07 de diciembre de 2019

Cuarenta y cuatro periodistas, fotógrafos y editores de la redacción de La Razón de La Paz (de un total de 49) expresamos nuestra preocupación por los términos utilizados en el subeditorial publicado por este diario el 3 de diciembre, el cual alude a un pronunciamiento público que difundimos el 13 de noviembre y a la opinión de una periodista expresada en la columna sindical el 1 de diciembre como las causales principales y determinantes para el “repliegue” del caricaturista Alejandro Salazar (Al-Azar), quien comunicó a la Dirección del matutino que, “dado el asedio del que ha sido objeto en las últimas semanas por sus viñetas políticas, no tiene las condiciones para continuar realizando su trabajo creativo”.

El subeditorial de La Razón reconoce que “las caricaturas de Al-Azar han sido contestadas, en especial en redes sociales, con profusión de insultos y amenazas. Todo en nombre de la democracia, a tono con este periodo tan activo en persecución política y ‘lapidaciones’ por pensar diferente”. Sin embargo, deja en segundo plano la crítica que proviene desde afuera del periódico, y asegura lo siguiente: “Lo que más pesa en el alejamiento de Alejandro (Salazar) es el dedo acusatorio de sus propios colegas periodistas y fotógrafos, que en un ‘pronunciamiento público’, reafirmado luego por una columna sindical, deslindan ‘responsabilidad’ por sus caricaturas”.

El pronunciamiento público del 13 de noviembre, difundido tres días después de la renuncia de Evo Morales a la presidencia y en medio de una convulsión social, expresa claramente nuestro derecho a disentir. Textualmente señala:

“Los periodistas, fotógrafos y editores del periódico La Razón aclaramos a la opinión pública que no estamos necesariamente de acuerdo con el editorial del matutino titulado ‘Golpe de Estado’ que se publicó el 13 de noviembre de 2019, así como con el gráfico del caricaturista Al-Azar que se publicó el 12 de noviembre, en el que se muestra una especie de tanqueta apuntando a una mujer de pollera y niños, ambos impresos en la sección de opinión.

Informamos a la opinión pública que nuestras guías en la labor periodística que realizamos cada día son los valores de la precisión, la imparcialidad y la responsabilidad social. Como redactores, editores y fotógrafos nos debemos a la sociedad y buscamos aportar en los difíciles momentos de violencia que a diario se viven en Bolivia. Como en toda empresa hay niveles jerárquicos. Pero la sociedad puede estar segura de que los redactores y editores velamos por un trabajo honesto para con nosotros mismos y la sociedad boliviana en su conjunto.

Entendemos la compleja situación que atraviesa el país y hacemos votos para que todos los problemas se solucionen en el corto plazo por el bienestar y paz de la población boliviana”.

Esta reflexión generó reacciones que lamentamos, desde versiones de un “motín” en el periódico hasta la vinculación del texto con una supuesta acción de censura contra Al-Azar; aseveraciones que rechazamos por completo.

Hacemos notar que las viñetas de Al-Azar continuaron siendo publicadas, con el mismo tono, en la página editorial de La Razón, sin haber sido objeto de ningún nuevo pronunciamiento de nuestra parte, más allá de la opinión pública que siguió generando. Por ejemplo, el domingo 1 de diciembre, 17 días después de nuestro único pronunciamiento público hasta entonces, en los Documentos desclasificados (tal es el título del espacio de Al-Azar en este diario) se difundió una nueva caricatura con la esvástica nazi sobre el techo del Palacio Quemado. Al igual que el resto de los trabajos anteriores, ese dibujo impreso fue compartido en las redes sociales de La Razón a primera hora del domingo. Poco después fue retirado de Facebook. Oficialmente no tenemos información sobre el motivo de esta desaparición.

El “repliegue” de Al-Azar ocurrió en las horas posteriores. Dos días después, el martes 3 de diciembre, La Razón informó sobre la decisión de Salazar; lamentó esta determinación y se solidarizó con sus razones. Sin embargo, se refirió a un “asedio” y a la “defensa de la libertad de expresión como testimonio de este impedimento a la creación gráfica”, por lo cual, dejó en blanco el espacio ocupado por Al-Azar con la firma del autor.

La mayoría de los periodistas, fotógrafos y editores de La Razón optamos por el mencionado pronunciamiento público del 13 de noviembre para expresar nuestra opinión, y en ningún caso valoramos el contenido del editorial o de la caricatura. Simplemente expresamos nuestro derecho a no estar de acuerdo con todo lo que se publica en la sección de opinión del periódico, tomando en cuenta la coyuntura que vivía el país en esos días.

Lamentamos que nuestro derecho a opinar y nuestra libertad de expresarnos hayan sido tildados por el mencionado subeditorial como un “dedo acusatorio”, que se nos culpe de la decisión de Alejandro Salazar de suspender sus caricaturas, y que se hayan presentado reacciones virulentas de parte de algunos de nuestros lectores, especialmente en las redes sociales, donde se intimidó a algunos de nuestros compañeros calificándolos de “censuradores”.

Denunciamos, asimismo, la filtración de mensajes internos de WhatsApp del equipo de periodistas que llegaron a al menos dos personas ajenas a la redacción. Una de ellas acosó a uno de nuestros compañeros, llegando a insultarlo y amenazarlo. Lamentamos este hecho y expresamos nuestra solidaridad con nuestro colega. La Dirección de La Razón conoce nuestra preocupación y se le ha manifestado los términos exactos de los hechos.

Defendemos de manera inflexible la libertad de expresión como un pilar fundamental de la democracia, incluida la libertad de crítica y de discrepancia. La censura y la autocensura no van con este principio. Asimismo, esperamos que sean tolerantes con nuestro pensamiento.

Por otra parte, repudiamos las reacciones agresivas contra Alejandro Salazar expresadas en redes sociales; y respetamos su decisión de resguardarse, así como la determinación de La Razón de esperar un ambiente más tolerante y menos agresivo para que pueda continuar realizando su labor. Conforme a lo expuesto, damos por cerrado este tema.  

* Cuarenta y cuatro periodistas, fotógrafos y editores de la redacción de La Razón de La Paz.

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