Thursday 11 Apr 2024 | Actualizado a 23:34 PM

Influencia y vigencia del nacionalismo revolucionario

Quienes consideran que el nacionalismo revolucionario, como teoría política/filosófica/económica, pasó a buena vida, se equivocan. Montenegro, Guevara y Paz Estenssoro, entre otros, ya pensaron el país como ahora vive, sustentado en las políticas sociales y los hidrocarburos.

/ 14 de abril de 2013 / 04:01

Grande honor el escribir del nacionalismo revolucionario y su influencia en la historia económica —y política— de Bolivia con motivo de un nuevo 9 de abril.
1952 fue esa revolución que, en esta primera década del siglo XXI, sigue vibrando en el alma de la nación boliviana. Al margen de consideraciones subjetivas/objetivas, el nacionalismo revolucionario constituye un hecho histórico/político axiomático, con mandatos que permanecen incólumes particularmente en la economía. Nunca antes decisiones de corte político habían marcado tanto el rumbo de Bolivia en su desarrollo económico. Esas jornadas marcan una epopeya de emancipación de las denominadas fuerzas de la nación, la liberación del alma nacional —ese colectivo que constituimos todos los bolivianos— fomentada entonces por jóvenes nacionalistas/revolucionarios que tuvieron, como tareas previas, escribir y reescribir la historia y la política de la República difundiendo ideas y pensamientos en su pequeño pasquín/periódico La Calle, bastión de una prensa como factor imprescindible en la cimentación de ese “Estado nacional” —que está pendiente de edificar— a partir de la reconversión del antiguo modelo de “Estado feudal” para consolidar la visión de un Estado nacional cimentado por una burguesía boliviana productiva.

Los frutos políticos de la ideología del nacionalismo revolucionario se pueden percibir en el paso del tiempo: voto universal, transformador de la cualidad principal del objeto/indígena en sujeto/político/indígena, otorgándole derecho al voto y a la elección, previa su liberación del pongueaje sociológico/psicológico al que estuvo sometido, en acción previamente concretada por el presidente colgado Gualberto Villarroel y que han colocado al indígena como eje central de la política boliviana. Nacionalización de las minas, referente económico de trascendencia latinoamericana que desarticuló “roscas” que manejaban Bolivia, y con resultados económicos favorables para el sostenimiento de la República hasta los 80. Reforma agraria, complemento/perfecto del voto universal, que entregó el campo —en manos de pocas familias— a los ciudadanos sin importar su procedencia ni condición social.

Esos hechos de decisión política, pero de resultado palpable en la transformación económica, han remozado las estructuras del país y han estado sustentados en una ideología del triunfo de la nación por sobre la antinación y arropada por la Tesis de Ayopaya, avizorados años antes por Carlos Montenegro y Wálter Guevara Arze, respectivamente, pensadores que pergeñaron y estructuraron herramientas teórico-ideológica-políticas para la ejecución posterior de un verdadero plan estratégico de reconstrucción del país llevado a efecto en el transcurso de casi 60 años y ejecutado por las presidencias de Víctor Paz Estenssoro (1952-1956; 1960-1964; 1985-1989), Hernán Siles Suazo (1956-1960; 1982-1985), Wálter Guevara Arze (1979), Lydia Gueiler Tejada (1979-1980) y Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997; 2002-2003), con luces y sombras como toda obra humana.
Queda hoy pendiente restituir el credo de la alianza de clases que invocaba la cohesión permanente de blancos, criollos, indios, mestizos y negros en una Bolivia siempre autorreconocida como plural y hermanada.

Se equivocan quienes dan por concluido el proceso histórico/filosófico del nacionalismo revolucionario. Pervive. Hay tareas inconclusas y medidas posteriores como la Participación Popular, la capitalización social y el seguro materno-infantil, que han sido modelos transicionales sujetos a ajuste y modernización para readecuarlos a los desafíos político/económicos del siglo XXI. Con todos sus yerros, el nacionalismo revolucionario volvió a marcar su impronta histórica a mediados de los 90 cuando recogió —¡finalmente!— la visión de Montenegro: cambiar el eje de pensamiento/acción/desarrollo de la Bolivia del estaño a la Bolivia del petróleo, gas, de la energía. La caída de los precios del estaño de mediados del 80 obligó a los estrategas consecuentes del nacionalismo revolucionario a repensar Bolivia a partir de la naciente economía de los hidrocarburos, para reinsertar al país al competitivo escenario económico internacional como único medio de subsistencia de nuestras nuevas generaciones. Estrategas de los 90 —bebiendo del manantial ideológico establecido por Montenegro y Paz Estenssoro— no estuvieron lejos ni fuera del planteamiento central de defensa de la nación boliviana: establecieron una nueva visión de nación supra/histórica que permitió reposicionar a la Bolivia del estaño, en la que se desenvolvió el nacionalismo revolucionario del pasado siglo, a la Bolivia del gas y la energía, que donde se va a batir la Bolivia por los próximos cien años.

En 2013 cabe un homenaje especial al ideólogo que ya caviló en la Bolivia de la energía, del petróleo y del gas —al que denomino con tristeza el presidente que no fue— Carlos Montenegro (1903-1953), quien casi 70 años atrás ya advirtió que el país tenía una nueva llave donde apuntalar su desarrollo: el petróleo, genéricamente gas y la energía. Bolivia está ad portas de ejecutar un nuevo salto al desarrollo integral a partir de los hidrocarburos, tal y como Montenegro ya ensoñaba en su tesis de petróleo para el desarrollo boliviano.

Este ilustre cochabambino y boliviano de talla latinoamericana, abogado, periodista y filósofo contemporáneo de la República, se empapó de nuevos aires políticos/históricos en Buenos Aires, en México y en otras capitales, además de haber templado su espíritu como combatiente la Guerra del Chaco (1932), que le permitieron entender Bolivia, decodificarla y reconstruirla para el futuro. De seguro queda pendiente una investigación bibliográfica minuciosa de Montenegro y su influencia en el pensamiento económico boliviano. ¿Cómo supo Montenegro que Bolivia tendría su base de desarrollo histórico/económico sustentado en la energía? Era un conspirador del tiempo. Con capacidad crítica introspectiva/retrospectiva y de amplia perspectiva geopolítica. Ya como creador del Ministerio de Trabajo y Previsión Social —una novísima institución para los 50 y autor del hoy utilizado “fuero sindical”— o como ideólogo de la expulsión “jurídica” de la norteamericana Standar Oil y quizá su ópera prima, la creación, por vez primera en la historia burocrática boliviana, del Ministerio de Minas y Petróleo. Se nota ya a un Montenegro político dedicado a dejar huella en el desarrollo del pensamiento económico del país.

Entendía que no puede haber revolución ni menos República sin un Estado fuerte controlando los ejes de la economía: minería y el petróleo (la energía).

El fiero Montenegro era, a todas luces, el presidente que Bolivia no tuvo porque un cáncer impidió realizar su pensamiento de redención económica de Bolivia. No sería un desatino ni una falta de respeto que los bolivianos consideremos la emblemática y ya mitológica figura de Montenegro, como Ministro en Jefe de los Hidrocarburos bolivianos, ad perpétuam, como es, por ejemplo, el insigne abogado Pantaleón Dalence, jefe de la Justicia boliviana.

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El mundo multipolar nace entre guerras

Las grandes transformaciones geopolíticas que hoy vive la humanidad desde la perspectiva de Horst Grebe y Hugo Siles

Por Pablo Deheza

/ 7 de abril de 2024 / 06:54

El Punto sobre la i

Después de la caída del muro de Berlín, en 1989, una serie de cambios se aceleraron en la Unión Soviética, que concluyeron con su disolución en 1991. La Guerra Fría había llegado a su fin y quedaba Estados Unidos como la potencia reinante a lo largo y ancho del orbe. Ese es considerado el inicio, a todas luces, del momento unipolar.

La potencia norteamericana ejerció un poder nunca antes visto por la humanidad, tanto por el alcance de su influencia como por la forma en que fue amoldando el desarrollo de la sociedad global en función a sus intereses. Sin embargo, ya en la primera década de Siglo XXI quedaba en evidencia que otro grupo de países, con China en la vanguardia, entraba a disputar el poder hasta entonces hegemónico de los Estados Unidos. Hoy la humanidad atestigua el surgimiento de un orden mundial multipolar, cuyo parto está siendo crujiendo en las guerras de Europa del Este y Oriente Medio.

Conversamos al respecto con el profesional en relaciones internacionales y actual embajador de Bolivia en China, Hugo Siles Núñez del Prado, y con el destacado economista boliviano Horst Grebe López. A continuación, les presentamos las ideas vertidas sobre el tema por nuestros dos analistas invitados.

Hugo Siles

Los cambios en las relaciones de poder en el sistema internacional, nos permiten ver un orden posthegemónico. El entorno internacional bipolar y unipolar, llegaron a su fin. Configurándose en su lugar un sistema de orden multipolar que permite una mayor gravitación e influjos de los países en vías de desarrollo. Luego de que algunos creyeron que la globalización podría ser gobernada de manera unilateral y sin reglas, abandonada a las fuerzas de los mercados, la crisis económica, la crisis del cambio climático, la crisis energética y de seguridad alimentaria, y la crisis post Covid, entre otras, literalmente esto ha obligado a la comunidad internacional a superar el paradigma del neoliberalismo. El mundo posee una mayor conciencia de que existe una agenda que debe ser enfrentada y gestionada de forma multilateral y en mayor apego sobre las desigualdades y los ahora efectos post pandémicos en todas las economías del planeta. Un mundo multipolar, en el fondo, es donde los alineamientos, no son necesariamente automáticos e imprescindibles y donde quedan abiertas múltiples opciones de cooperación y alianzas sectoriales. El mundo se está transformando de forma vertiginosa. Hay un cambio cada vez mayor del prolongado ocaso de la dominación de Occidente en el sistema internacional. Un predominio que parecía ser algo inamovible, años atrás. En este sentido, asistimos a una situación novedosa en donde Occidente, representado por Estados Unidos, está experimentando una declinación. Ya no puede imponer sus intereses como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

El conflicto entre Ucrania y Rusia, el cual pudiera desembocar en un proceso bélico mayor, está liderado y planificado por el Pentágono de Estados Unidos para fragmentar a Rusia a través de políticas como el acoso militar a sus fronteras. Es una guerra librada por Occidente bajo la dirección de los Estados Unidos. Múltiples estudios e informes en la década del noventa, recomendaban promover la vigilancia y el acoso a Rusia luego de la implosión de la Unión Soviética, en consideración de que la nación euroasiática representaba aun una amenaza en poderío tecnológico y militar para los intereses estadounidenses en la región. La vigencia de la doctrina de política exterior norteamericana y del plan estratégico actual en diversos campos (financiero, producción, comercio internacional y el campo militar) con respecto a Rusia se encuentra en plena ejecución. Por ello esta guerra, no es entre Ucrania y Rusia, sino entre Estados Unidos y Rusia. La guerra en Ucrania es una catástrofe para Europa.  Es una guerra que no se puede ganar, que podía haberse evitado, que surgió de esa campaña de “rusofobia” llevada a cabo por el gobierno de Estados Unidos. Fue una provocación perfectamente planificada. Rusia se defiende de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de EEUU. El presidente Putin, dijo recientemente; que no se podía hablar de orden mundial basado en reglas donde todos los países tenían derecho a la seguridad menos Rusia.

La postura de los gobiernos europeos, es de absoluta sumisión ante un gobierno imperial estadounidense, cuyo influjo a nivel internacional comienza a declinar. Tal declive se evidencia en las acciones de los organismos de defensa estadounidenses -representados por ejemplo en la figura de la señora Laura Richardson, jefa del Comando Sur- que intentan aumentar su influencia en los países a los que los Estados Unidos considera “protectorados” en la zona centro y sur del continente americano, o afianzar alianzas en contra de las supuestas injerencias de países como Rusia, China e Irán, para según ellos mantener la “armonía” dentro de lo que la funcionaria norteamericana llama “nuestro vecindario” y que no tienen otro objeto que el intento de impulsar y mantener su hegemonía militar, económica, comercial, tecnológica y cultural en las naciones latinoamericanas.  Sobre Rusia, es preciso destacar la consistencia y la fortaleza de su economía, frente a la serie de medidas restrictivas guiadas por el gobierno estadounidense y respaldado por países de la Unión Europea. Medidas, por cierto, que resultaron en un efecto boomerang que afecta a los propios europeos.

Ahora bien, las naciones europeas no están en la misma situación de desventaja e incluso dependencia de muchos gobiernos latinoamericanos, por lo que permitir presiones comerciales por parte de los Estados Unidos supone una actitud de subordinación, cuando menos vergonzosa. Para tales gobiernos, la guerra por proximidad que comienza a desatarse ha sido un golpe económico e incluso logístico, mientras que la bolsa de valores controlada en Wall Street aumenta con un éxito considerable para las empresas del conglomerado militar norteamericano. Estados Unidos para ganar esta guerra tiene que involucrarse directamente y no tiene condiciones políticas internas. Esta guerra situada en Europa del Este, no puede observarse sin China como factor de importancia, y blanco último de las intenciones estadounidenses, pero que, debido a la evolución vertiginosa de China, en rubros como la tecnología y las ciencias de la inteligencia artificial, entre otros avances tecnológicos sorprendentes, resulta un rival demasiado portentoso para el decreciente Imperio norteamericano.

Sobre el conflicto en Gaza, Estados Unidos apoya y promueve al Estado de Israel en todas sus acciones contrarias al derecho internacional y el genocidio y la barbarie cometidos en contra de la población civil de Palestina. A la fecha, no existe una propuesta de los países hegemónicos, como Estados Unidos y sus aliados, para frenar esta masacre. Israel quiere exterminar a Gaza con el apoyo de los Estados Unidos, y que al igual que con Ucrania, rápidamente se tramita con el poderoso senado norteamericano, el apoyo militar y financiero para continuar la guerra.

Mientras China, coherente con su orientación y principios de política exterior, ofrece su diplomacia Itinerante, de buscar mediar y construir consensos entre Rusia y Ucrania. Y que Israel permita que las Organizaciones Humanitarias, tengan los recursos y el espacio para efectuar las misiones de rescate en Gaza. China apoya firmemente la causa justa del pueblo palestino, para restaurar sus derechos nacionales legítimos, oponiéndose enérgicamente al traslado forzoso del pueblo palestino y a la ocupación del territorio palestino. Mientras China gestiona la Paz y la cooperación, Estados Unidos, promueve la guerra.

El Estado israelí ha demostrado una obstinada vocación por ignorar las diversas resoluciones de Naciones Unidas y las estipulaciones de la legalidad internacional. Por consiguiente, el gobierno de Tel Aviv no se ve dispuesto a ceder ante las presiones de ningún otro actor del sistema internacional, sea China, Rusia o cualquier otro; solo aceptaría, y no sin ofrecer gran resistencia, a una tajante orden de Washington, cosa que la administración del presidente Joe Biden no parece estar dispuesto a emitir, inspirados en la histórica orientación de política exterior norteamericana sobre el conflicto árabe-israelí.  Bajo estas circunstancias, el futuro de este conflicto está depositado por gruesos nubarrones que presagian una muy probable intensificación y extensión de las hostilidades y genocidio en flagrancia.

La invasión rusa a Ucrania, ha revelado los dobles estándares del mundo occidental con el caso de los derechos humanos. Tras el comienzo de la invasión militar de Ucrania por parte de Rusia, los países occidentales y sus aliados apoyaron al gobierno y al pueblo de Ucrania con todas sus fuerzas. Pero si nos remontamos al pasado, la comunidad internacional y el “mundo civilizado” no condenaron a Estados Unidos por invadir a Irak y Afganistán. En su momento, las organizaciones defensoras de derechos humanos no condenaron al gobierno de Estados Unidos, por los abusos contra los derechos humanos y crímenes de guerra. Una hipocresía flagrante, que almacena un coste muy alto, en términos de pérdida de credibilidad y prestigio mundial dañado.

Por ello, la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de apoyar la actuación de Israel en Gaza, tan poco tiempo después de haber condenado, en un contexto diferente, la actuación de Rusia en Ucrania, ya está teniendo un impacto real en las relaciones entre el Norte y el Sur, entre el Este y el Oeste, con consecuencias que podrían extenderse durante décadas. Es probable que la actitud arbitraria de Washington, tal y como se percibe en gran parte de los países del Sur Global, provoque un ajuste de cuentas más amplio.  En este sentido, ha ocurrido algo importante e interesante, y quizá incluso una fuente de esperanza, y es que hemos visto que para gran parte del llamado Sur Global y en muchas ciudades de Occidente, Palestina ocupa ahora este tipo de espacio simbólico. Es una especie de “avatar” de una rebelión contra la hipocresía occidental, contra este orden mundial inaceptable y contra el orden poscolonial.

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En esencia, la descomposición del orden mundial es el verdadero fenómeno en cuestión y no la transición violenta que desencadene en una tragedia nuclear. Este cambio del orden mundial se refleja en el fin de la globalización neoliberal y en el cambio y redefinición de las relaciones de poder. En este contexto los desafíos y oportunidades de los países latinoamericanos están en medio del eje inestable del conflicto y la presión del gobierno estadounidense. Por ejemplo, la presión sobre Brasil y las naciones que integran los BRICS (Rusia, India, China y Sudáfrica). En contrapartida la deuda pública de Estados Unidos es superior al 125% del producto bruto de ese país. Su economía se sostendrá mientras predomine la confianza del mercado en el dólar, pero cada vez más comerciantes intercambian productos en monedas locales. Así pasa con los BRICS, que ya son más gravitantes que los países del G7. La importancia y gravitación de un actor como China en este mundo de configuración multipolar, es que este gigante país reitera su apoyo al papel central de las Naciones Unidas en la gobernanza global y la necesidad de reformas para fortalecer el multilateralismo y por ello, frente a los complejos desafíos globales actuales, la cooperación internacional es más importante que nunca. China es en la actualidad, un referente fundamental en la política exterior de cualquier país y parte esencial de la configuración del orden internacional multipolar y el Sur Global. La nueva China, no solo cambió la Economía mundial, sino también la distribución de los recursos en el mundo y drásticamente la geopolítica.

Horst Grebe

En este momento tenemos que considerar que existen dos superpotencias: Estados Unidos y China. Hay varios países y grupos de países considerados potencias intermedias. Rusia es el país más extenso del mundo, es una potencia nuclear, pero es un enano en términos económicos. Su producto interno bruto (pib) es parecido al de Italia. India avanza hacia una posición de potencia intermedia, es el país más poblado del mundo, y ha aterrizado recientemente un satélite en la luna. Sin embargo, su pib per cápita es de apenas $us 6.600, que es la décima parte de los Estados Unidos. Esto también hay que tomar en cuenta. La Unión Europea es un caso particular, puesto que es la principal potencia comercial del mundo, pero en términos geopolíticos recién ha empezado a organizar su seguridad. Una agrupación importante es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que es una alianza defensiva colectiva de los países occidentales, con 32 países miembros. También hay que tomar en cuenta otra organización de países, que es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde están 38 países considerados los más ricos del mundo. En lo que cuenta en el poderío relativo, hay que tomar en cuenta población, gasto militar, volumen de arsenal nuclear y el nivel de dominio tecnológico propio, donde considero que es importante el haber llegado a la luna, por ejemplo. Armas nucleares tienen Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte, Israel. O sea, no son pocos los que están en posibilidad de lanzar ataques nucleares. Los países que han llegado a la luna son Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón.

Ahora, el mundo está transitando de uno unipolar a otro multipolar. Efectivamente, en las dos primeras décadas del presente siglo ha comenzado un enorme desplazamiento de poderes del mundo, pasando de un sistema dominado por una sola potencia a un sistema en el que varias potencias compiten por influencia y liderazgo. En términos agregados, se trata del mayor trasiego de poder en la historia mundial, del Atlántico Norte hacia el sudeste de Asia y luego se ha incorporado también la zona del Indo Pacífico. en el ámbito del Asia. Estamos en el comienzo de un tránsito del breve momento internacional unipolar, que se lo considera desde 1991 hasta comienzos de este siglo, a un orden multipolar. Pero, no está todavía definido cómo se van a constituir los polos regionales. Considero que es un error el enfoque que señala que los Estados Unidos se han debilitado y que por eso, digamos, la insolencia de algunos para desafiar ese orden. Estados Unidos ha aumentado su poder en los últimos años, de lo que se trata es del aumento de otras potencias que han adquirido un poder que antes no tenían. Por lo tanto, eso es lo que está cambiando la correlación de fuerzas: las potencias emergentes.  que son muchas. Eso está dando lugar a una mayor inestabilidad, con conflictos en el mundo, formación de nuevos tipos de alianzas y coaliciones. La situación que ahora tenemos, que son varios focos de guerra abierta, tienen posibilidad de dos cosas. Una, la expansión territorial, y otra, la perspectiva de que pudiera escalarse hacia un conflicto nuclear: o sea, una tercera guerra mundial.

Estamos ante esta transición hacia un orden más equilibrado, en términos de distribución del poder. Es decir, aparecen más países con poder importante y todo esto fue impulsado por China como una potencia emergente capaz de competir con los Estados Unidos y ser exitosa en esa competencia en diferentes ámbitos  Pero el inicio de un tránsito a un mundo multipolar y una geopolítica dominante sobre otras consideraciones ha ocurrido por los desafíos de Rusia con la anexión de Crimea y los territorios del Dombás, lo cual para muchos define una nueva geopolítica global a partir de esta invasión de Rusia a Ucrania que se consolidó ya con invasión territorial y el intento de ocupar toda Ucrania en febrero de 2022.

Lo que se puede avizorar hacia adelante es una fragmentación del orden internacional en cuatro ámbitos. Ya no hay una situación unificada donde desde una sola instancia se organizaba el mundo bajo los principios establecidos, digamos, al final de la Segunda Guerra Mundial. En materia de seguridad, el tema es indiscutiblemente dominado por los Estados Unidos. Es el país que tiene las condiciones únicas de intervenir en cualquier región del mundo, a pesar de que ahora se les están complicando las cosas y probablemente tengan que elegir en qué conflictos van a participar y cuáles los van a abandonar, como fue el caso de Afganistán. En materia económica, hay una disputa sobre la conducción de las reglas del juego. Mucha gente piensa que la Organización Mundial de Comercio todavía es un ámbito en el cual se tienen que resolver los conflictos comerciales. También hay una idea de una posibilidad de una fragmentación de un orden financiero separado en dos ámbitos: uno con el dólar como la moneda principal y otro con una serie de otras monedas que entran en la disputa. Esto todavía está bastante nebuloso, no hay claridad. En cuanto al cambio climático, está claro que hay un orden donde participa una multitud de gobiernos, ONGs y empresas transnacionales, como hemos visto en las recientes conferencias de los países sobre el tema. Finalmente, en tecnología se puede decir que el orden lo están estableciendo y dirigiendo los grandes monopolios tecnológicos como Google, Amazon, Facebook, Apple, y quizás se incorporen algunos otros monopolios en el futuro.

Ahora, lo más llamativo de la situación actual es que, en Europa, la preocupación mayor es prepararse para la eventualidad de que Donald Trump gane las elecciones en Estados Unidos, en noviembre. Esto tiene que ver con la guerra de la Ucrania y el rol que juega la OTAN, que es la alianza en la cual se toman todas las elecciones del apoyo a Ucrania. Entonces, si Trump le quita apoyo o se retira del OTAN, esto pone a los europeos en una situación muy complicada, puesto que durante décadas se ha beneficiado de la protección de su seguridad por parte de Estados Unidos. Entonces, es por eso que hay cambios importantes en la perspectiva de la Unión Europea, que además está esperando las elecciones del mes de junio del Parlamento Europeo donde la correlación de fuerzas puede cambiar bastante.

Sobre la guerra intermediada entre Rusia y Estados Unidos, muchos hablan que para resolver el tema de Ucrania se tienen que sentar a la mesa los rusos y los estadounidenses, puesto que estos últimos son los que dirigen y dominan en la OTAN. Sin el apoyo de los países de la OTAN, Ucrania no hubiera resistido estos años. Entonces, China, en este caso, tiene un acuerdo con Rusia, pero no participa directamente en el conflicto. Lo que hace es comprarle todo el gas y el petróleo que le han dejado de comprar los europeos. Esto habilita a los rusos para seguir peleando en Ucrania, a un costo elevadísimo, es cierto. Pero no creo que haya una escalada en el corto plazo, en un conflicto abierto entre Estados Unidos y China, a menos que ocurra algo en Taiwán. Eso sí desataría una confrontación entre China y Estados Unidos, que cambiaría naturalmente la situación actual de manera radical.

El conflicto en Palestina está latente desde 1948, cuando se decide con la participación de Inglaterra básicamente y con apoyo también de los Estados Unidos, la creación del Estado de Israel, en el territorio palestino. Desde ahí en adelante no ha habido una situación de paz, una estabilidad. Más bien ha habido un potenciamiento de Israel como una potencia nuclear, con un ejército sumamente entrenado y una capacidad de desarrollar operativos de inteligencia extraordinarios. Ahora, esto ha sido a costa del derecho de los palestinos que estuvieron en la zona, igual que los israelitas, pero los israelitas aumentaron su nivel poblacional en sus territorios por la integración de grandes contingentes de población judía desde Europa Oriental. Ahora, hay que ver que la situación no se puede separar de la participación de terceros en el conflicto, propiamente en Gaza. Hamás es una organización militar apoyada por Irán, por lo tanto, Irán es parte del conflicto que hay en este momento. Por su parte, Israel tiene el apoyo de Europa Occidental y también de los Estados Unidos. Lo que pasa es que hay una situación que empieza con un acto terrorista por parte de Hamas el 7 de octubre de 2023, que es repudiado por todo el mundo. No hay ninguna mención o una posición que diga que este acto estuvo dentro de los principios o del derecho a la defensa. Por parte de los países europeos, sobre todo y encabezados por Alemania, hay un apoyo inicial sumamente vigoroso a la necesidad de que Israel defienda su existencia como tal. Y aquí el problema es que se enfrentan dos principios, que pretenden ambos la aniquilación del otro. El grupo de Hamás pretende la aniquilación de Israel como Estado político y los israelitas más radicales pretenden la aniquilación sobre todo de Hamás. Esto implica una grave situación, porque del derecho a la defensa, los israelitas han pasado a una guerra ofensiva que viola todos los principios de los derechos humanos, la no afectación de civiles, etcétera. Esto ha dado lugar a un cambio en varios aspectos en la situación de la opinión pública mundial. Yo creo que ha aumentado enormemente el antisemitismo en general.  en los Estados Unidos, en Europa, y esto se ha traducido también en un aumento del apoyo a Palestina diversos lugares, en universidades, en la opinión pública, en manifestaciones. Pero ese apoyo a Palestina no implica un apoyo a Hamás. Entonces, aquí la cuestión es cómo se va a resolver el tema entre dos radicalismos. En lo  concreto y circunstancial, el asunto es cómo se libra Palestina de Hamás y cómo se libran los ciudadanos de Israel de Netanyahu. Y en esto hay una situación complicada porque los países árabes no tienen un apoyo comprometido y efectivo hacia Palestina. Así, por ejemplo, Egipto está apoyando con reticencia la posibilidad de abrir sus puertas a una migración de palestinos hacia su territorio, porque teme que en medio de los que salgan como refugiados también se infiltren terroristas de Hamas. Arabia Saudita está en una situación casi neutral, porque estaba a punto de firmar un acuerdo con Israel. Así, los países árabes declarativamente apoyan a Palestina, pero en los hechos los únicos que se han metido a hacer una mediación y con cierta efectividad, sobre todo para la liberación de rehenes, han sido los de Qatar. Esto ciertamente afecta la situación global.

El conflicto en Gaza ha creado una situación complicada porque ha puesto de manifiesto las diferentes opiniones de las grandes potencias y ha complicado las relaciones internacionales en un momento en que se necesitaban grandes acuerdos para abordar los desafíos globales como el cambio climático, la regulación de la inteligencia artificial, etcétera. Pero, se tiene que ha empezado una carrera armamentista de dimensiones impresionantes y esto ha cambiado la correlación de fuerzas y lo que es apoyo a los países necesitados de ayuda para salir de la dependencia de pocas exportaciones, entre otras debilidades.

Se habla de la influencia del lobby judío en Estado unidos, pero se debe señalar que no hay una sola posición de la población judía en ese país. Es obviamente un lobby sumamente poderoso que ha dominado no solamente la posición internacional de Estados Unidos, sino que ha traído consigo el desarrollo de toda la cultura, como Hollywood, la música y una serie de otros aspectos. Probablemente es uno de los grupos étnicos con mayor influencia en el país del norte. Pero en el caso de la guerra en este momento, hay un lobby que apoya ciertamente de una manera incondicional a Israel. Pero también hay otros grupos, no son tan grandes como el anterior, que apoya el cese inmediato de las acciones militares y aboga por la necesidad de conversar para pasar a una situación de entendimiento; que llegue incluso a una situación de dos Estados, uno judío y otro palestino.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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Por Danilo Paz Ballivián

/ 7 de abril de 2024 / 06:43

En una anterior entrega, luego de realizar un balance de situación, concluimos que dado el extremo al que había llegado la disputa entre “radicales” y “renovadores”, el único medio de poder continuar con el Cambio era que las organizaciones sociales de las clases subalternas constituyan un Comité de Defensa del Proceso. Por otra parte, quedo demostrado que la política nacional – popular en vez de adelantarse a los acontecimientos estaba retrasada frente al clamor popular mayoritario de continuar con el Proceso de Cambio, finalmente, desde el titulo señalamos que el gran dilema es y sigue siendo el de “Proceso de Cambio” o “Neoliberalismo”.

El Tribunal Constitucional Plurinacional con sus sentencias prorrogo su mandato, inhabilito a Evo Morales como candidato al 2025 y ordeno la posesión de Mario Aguilera como gobernador de Santa Cruz, creando una incertidumbre generalizada en los frentes de oposición de Comunidad Ciudadana, Creemos, y el propio Movimiento al Socialismo: Profundizo la disputa entre “radicales” y “renovadores”, dividió a “camachistas” y “anticamachistas” y mantuvo con una retórica jurídica a Comunidad Ciudadana.

Resulta que ahora una parte de los dirigentes de las organizaciones populares defienden la continuidad del gobierno de Arce Catacora, la necesidad de realizar un nuevo Congreso Nacional del MAS-IPSP y la postulación a la presidencia de Luis Arce para el periodo 2025 a 2030. La otra parte de las direcciones de las organizaciones populares lucha por el reconocimiento del Congreso Nacional del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) de Lauca Ñ, el desconocimiento del Tribunal Constitucional auto prorrogado y todos los magistrados y jueces, así como sus sentencias, y naturalmente, la postulación a la presidencia de Evo Morales para las elecciones generales del 2025.

Otra vez “la historia parece marchar por su lado equivocado”, la propuesta de que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa” (CNMCIOBBS) y Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIOB) a las que se suman el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (QONAMAQ), la Confederación Pueblos Indígenas De Bolivia (CIDOB) y la propia Central Obrera Boliviana (COB), realicen Asambleas y Congresos, para determinar una propuesta nacional – popular a la nación en su conjunto para el corto y mediano plazo y, luego la impongan al gobierno actual y al próximo del 2025 a 2030, sin embargo, esta iniciativa es instrumentalizada; Evo Morales y su entorno determina un bloqueo indefinido de caminos pidiendo la renuncia del Tribunal Constitucional Plurinacional, mientras que Luis Arce cataloga a los “radicales” como la nueva derecha de Bolivia.

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Peligrosamente, “radicales” y “renovadores” juegan a su modo con la derecha, con el razonamiento simple de que “los enemigos de mi enemigo son mis amigos”; los primeros para asegurar la candidatura de Evo Morales y la defensa de la sigla del MASIPSP y los segundos, por concluir la gestión presidencial de Arce Catacora, con una cierta estabilidad económica, de la cual depende su propia candidatura a la presidencia en 2025.

Ante el bloqueo de caminos (2 semanas), se conforma un comité con la representación de jefes de bancada de diputados y senadores que elaboran una agenda que garantizaría el tratamiento de las elecciones judiciales, la aprobación de créditos y la renuncia de los magistrados y jueces prorrogados. Hasta el momento se acordó el primer punto, el segundo y el tercero, entraron en una suerte de chantaje mutuo: aprobar los créditos y luego destituir a los jueces, y a la inversa, se desconocen a los jueces y luego se aprueban los créditos. Lo cierto es que en un ping pong entre los senadores y diputados se dilata la prosecución de estos procesos.

Los eventos realizados con motivo de la fundación del MAS-IPSP: el de San Francisco el 28 de marzo y el de Yapacani 30 de marzo, no hacen sino reafirmar esta lucha de empoderamiento de las elites en disputa por liderar la prosecución del Proceso de Cambio, seguramente con una ventaja del uno sobre el otro, pero de cualquier forma debilitante para ambos sectores.

La prensa, analistas, políticos de oposición y opinólogos sostienen que la disputa de Arce y Morales ha llegado a una ruptura sin retorno, y ellos mismos no dan señales de una reconciliación, sin embargo, de acuerdo a una constante de la historia de los últimos años (5 elecciones generales) el voto nacional-popular no se dividió; una mayoría de los sectores populares votaron por el candidato con más posibilidades y cercano a sus intereses: primero por el binomio Evo y Álvaro y luego por Luis y David. Esto quiere decir que la conciencia nacional-popular desarrollada en casi dos décadas optará por el candidato del MAS-IPSP con mayores posibilidades, no dividirá su voto.

Ahora mismo, de acuerdo a las disposiciones del Tribunal Supremo Electoral debe realizarse la convocatoria a un nuevo Congreso del MASIPSP. Por su parte, Evo Morales planteó la posibilidad de primarias para elegir por mayoría al candidato; hechos que de forma natural plantean procesos de unificación en las organizaciones sociales constitutivas del MAS-IPSP, particularmente la CSUTCB que puede y debe plantear un pliego nacionalpopular de exigencia al gobierno de Arce Catacora y al próximo que sea elegido en 2025.

 (*)Danilo Paz Ballivián es investigador asociado del CESU-UMSS

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Una memoria sobre el compromiso del gremio escribiente con el pueblo boliviano y su historia.

/ 7 de abril de 2024 / 06:34

Un 23 de marzo de 1954, cuando la llama de la revolución de abril de 1952 aún no se había extinguido, nació el Sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz (STPLP). Se constituyó en una de las primeras organizaciones de trabajadores de los medios de difusión en Bolivia. Fue reconocida con Personalidad Jurídica N° 66017, el 24 de febrero de 1955.

En 2002, –sobre la base de las resoluciones emitidas en el XII Congreso Nacional de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, realizado en Quillacollo (Cochabamba), del 23 al 25 de enero, y el Congreso Departamental de los Trabajadores de la Prensa de La Paz, que se desarrolló del 19 al 21 de abril– el STPLP cambio su razón social a Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz (FTPLP).

Dicha institución, actualmente, está constituida por comités sindicales y sindicatos de trabajadores asalariados de diarios, revistas, periódicos impresos, radioemisoras, estaciones de televisión, periódicos, agencias digitales de noticias y comunicadores populares, comunitarios rurales, alternativos, periodistas autogestionarios, profesionales en comunicación social y otros que trabajan en medios de difusión del departamento.

La FTPLP, desde su fundación, tuvo como objetivos principales defender la libertad de expresión, precautelar el sistema democrático y salvaguardar los derechos humanos, promoviendo la unidad y luchando por un nuevo orden informativo y de comunicación acorde con los intereses del pueblo.

NACIONALISTAS.

Entre 1954 y 1964, orgánicamente, el Sindicato defendió el proceso nacionalista revolucionario que fue instaurado de manera armada, el 9 de abril de 1952.

En noviembre de 1964 cuestionó al tercer mandato de Víctor Paz Estenssoro que había traicionado los postulados revolucionarios y populares.

El periodista Gerardo Irusta, en su libro Periodismo y revolución nacional, recordó que, bajo el régimen de René Barrientos (1964-1969), el STPLP acompañó las batallas de la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) contra las políticas liberales y antipopulares que estaban digitadas desde la Embajada de Estados Unidos.

RADICALES.

Las masacres mineras de 1965 y 1967 y el surgimiento de la Guerrilla de Ernesto “Che” Guevara radicalizaron políticamente a los asalariados de la información y su organización sindical, junto con a otros sectores de las clases medias.

Entre 1969 y 1970, el Sindicato de la Prensa fue un actor fundamental en la historia del país. El codirector del matutino católico Presencia, Alberto Bailey Gutiérrez, explicó que la nacionalización de la Gulf, la democratización del Estado, la profundización de la libertad de expresión, la desmilitarización de las minas, la libre vigencia de los sindicatos y la lucha contra la pobreza fueron las reivindicaciones que pusieron en pie de combate a los obreros de la comunicación y a otros sectores.

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En ese marco, de acuerdo al artículo El decreto del 19 de febrero, un hito del periodismo revolucionario, el régimen de Alfredo Ovando aprobó el Decreto N° 09113, donde 1) se prohibió a los dueños de los medios el despido de periodistas “a causa de sus opiniones”; 2) se concedió el descanso dominical “obligatorio”; 3) se autorizó la edición de un semanario de los periodistas (Prensa), y 4) se aprobó la columna sindical, que aún está en plena vigencia.

Todo eso generó una gran polémica nacional. Según el cronista Daniel Rodríguez, los trabajadores de la prensa, como nunca antes, publicaron centenares de columnas sindicales a favor de la clase obrera y el pueblo en todos los diarios y editaron exitosamente su semanario Prensa que, luego de cinco meses de valiente y cuestionadora existencia, fue clausurado.

DIVERGENTES.

En esa misma coyuntura, bajo el gobierno de Juan José Torres (1970-1971), el Sindicato y sus afiliados coadyuvaron en la cooperativización de El Diario, ocuparon varios “medios comerciales reaccionarios” y se sumaron orgánicamente a las políticas del movimiento obrero y popular boliviano que, en mayo de 1970, había aprobado la famosa Tesis Socialista de la COB.

Frente al avance revolucionario de los trabajadores de Bolivia, el 21 de agosto de 1971, el coronel Hugo Banzer encabezó un golpe de Estado que ensangrentó al país, conculcó las libertades democráticas y cayó como una afilada guillotina sobre el “ímpetu libertario” de los periodistas de la época.

El régimen dictatorial acosó y encarceló a los caza-noticias que cometieron el “delito” de pensar diferente. A los paramilitares banzeristas no les tembló la mano para acallarlos y atemorizar a sus familiares. 68 de ellos se vieron obligados a abandonar el país y 32 fueron perseguidos, detenidos y confinados, denunció el documento El delito de ser periodista.

Después, en diciembre de 1977 y enero de 1978, el Sindicato de la Prensa coadyuvó activamente en la huelga de hambre comandada por cuatro mujeres mineras que permitió una amnistía general y el retorno de dirigentes exilados.

ANTINEOLIBERALES.

En los golpes de Estado de Alberto Natusch Busch (1979) y Luis García Meza (1980) los afiliados al STPLP se alinearon militantemente con las reivindicaciones democráticas del pueblo boliviano. Toda esa lucha, coordinada con otras organizaciones sociales, permitió el retorno a la democracia en 1982.

En 1985, se alineó a la batalla contra el decreto neoliberal 21060. Así lo confirman los documentos políticos aprobados en varios congresos del STPLP. Sus afiliados acompañaron la “Marcha por la vida” que dio línea a la prolongada batalla antineoliberal, que tuvo su primera ofensiva exitosa en abril del 2000 con tres acontecimientos: La guerra del agua, los bloqueos campesinos de La Paz y Oruro y la rebelión policial.

En 2003, respaldó orgánica y militantemente las jornadas de febrero y octubre. De ese modo, el Sindicato (ahora Federación) de Trabajadores de la Prensa de La Paz fue un ente aglutinador de las demandas sociales y la defensa de los postulados del movimiento obrero y popular.

Hoy, como un quijote, la Federación continúa en la cruzada por la libertad de expresión, el sistema democrático, los derechos humanos y un nuevo orden mundial informativo y de comunicación, acorde con los intereses de los explotados, oprimidos y desplazados.

 (*)Miguel Pinto Parabá es periodista

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Releyendo al ingeniero ‘héroe’ Villegas

Una revisión pertinente a la denuncias de fraude realizadas en 2019 por el ciudadano Edgar Villegas.

El ingeniero informático Édgar Villegas.

Por Iván Bustillos

/ 7 de abril de 2024 / 06:12

Dibujo Libre

El ingeniero Édgar Villegas, quien en octubre de 2019 denunció fraude electoral tras comparar las actas y datos del TREP con las del Cómputo oficial, ha vuelto a la agenda mediática. Lo hizo con el anuncio de la Fiscalía de que le está imputando por instigación pública a delinquir, con la masiva solidaridad que tuvo de parte de la oposición al MAS, con haberse declarado, ante la “opinión pública internacional”, “perseguido político”, y con el eufórico “¡no nos van a doblegar, carajo!”

Es la ocasión para una relectura de al menos una parte de lo que el ingeniero denunció, tanto en el programa televisivo Jaque Mate en el canal universitario el 24 de octubre de ese año, como en su texto Informe sobre irregularidades identificadas en las elecciones en Bolivia realizadas el 20 de octubre de 2019 del 1 de noviembre de 2019 (196 páginas).

Doloso ‘volteo’ de resultados

Lo primero que Villegas denunció en Jaque Mate fue el ‘volteo’ que hubo en algunas actas. Éstas, por lo general registran una columna de votación por el Presidente y otra por el diputado uninominal de la región. El ‘volteo’ consiste en que si el acta se la llenó con X votos para Presidente y Y votos para el diputado, en el registro numérico de los datos en el Cómputo oficial las cifras están al revés: las Y para Presidente y las X para el diputado. Es el caso del acta 24442 (El Alto), donde con el ‘volteo’, apunta el ingeniero, se incrementa de 87 a 130 votos al MAS y se disminuye de 33 a 29 a CC.

Es un error que los jurados tratan de enmendar advirtiéndolo en la casilla de Observaciones que tiene el acta, escriben que los resultados “están invertidos”. Esto no vale para Villegas porque la advertencia apareció sólo en el acta del Cómputo, cuando no estaba en la foto de la misma acta en el TREP.

“Lo alarmante es que se ha alterado (el acta); ha aparecido aquí (en la casilla de Observaciones) más observaciones; y eso no puede pasar, porque cuando se envía al TREP, se envía la fotografía del acta final antes de sellar; no puede haber ninguna alteración”.

Villegas parte del supuesto de que la foto para el TREP es lo último que se hace antes de cerrar el sobre de seguridad. La descripción del procedimiento que hace el director de Neotec (gestor del TREP), Marcel Guzmán de Rojas, desmiente dicho supuesto. Si bien la foto para el TREP debía ser al cierre del acta, los operadores tenían la instrucción de enviar la foto y el resultado lo antes posible, pues para eso era el TREP, para el resultado rápido; la prueba de esto es que entre las 18:00 y 21:30 del día de la elección en la nube del TREP se recibió 90% de las actas.

De modo que en muchos casos, el operador del TREP no pudo registrar algunos añadidos o correcciones que eventualmente hicieron los jurados en el acta después de cerrarla; para esas rectificaciones estaba la casilla de Observaciones. En cuanto al “volteo”, es notoria la intención de criminalizar el error.

Acta 30863 (Cochabamba), negligencia del transcriptor

Las actas que publicó el Órgano Electoral, tanto en el TREP como en el Cómputo constan de dos partes: la imagen misma del acta y la columna de transcripción de los datos. En el caso de la 30863, Villegas denuncia que si bien en la imagen del TREP la transcripción es correcta, no lo es en el acta del Cómputo: de 119 votos para Presidente en CC, se le baja a 106, una pérdida de 13 votos.

Revisando el acta, se ve que se trata de una pésima transcripción en el Cómputo oficial; en el acta las sumas cuadran perfectamente, pero en los datos transcritos hay varios errores. Es una negligencia del transcriptor del acta. Ahora, si bien CC pierde 13 votos, Villegas no dice que el MAS, por la misma mala transcripción, pierde 16 votos, cuando se le debía anotar 59, se le puso 43.

Acta 1253 (Buenos Aires, Argentina), acta ilegible

Villegas se queja de la mala calidad de la imagen del acta en el Cómputo oficial. “Aparte que no se ve nada, no hay firmas de los jurados electorales”, destaca, y remata: al MAS se le asigna 100 votos de 150 válidos: “acá arrasó el MAS (…) otra mesa con fraude que ganó el MAS”.

Lo que no dice el ingeniero es que se trata de la foto de una copia y no del original del acta.

Reclama que en el Cómputo oficial no se tengan escaneadas las actas del extranjero. Omite el hecho de que para las 1.507 actas provenientes del exterior del país se había previsto que para el Cómputo oficial se iban a usar las imágenes del TREP, porque las actas en físico tardarían en llegar a La Paz.

Acta 28800 (La Paz), disminución de la votación para Carlos Mesa
En esta acta en el Cómputo oficial hay un evidente perjuicio para Carlos Mesa: de 59 votos asignados a CC en el acta, en la columna de datos apenas se anota 3; “le han reducido 56 votos”, denunció Villegas.

Se trata de la corrección de un error en el acta. Lo que no señala el ingeniero es que en la misma acta, en el recuadro de Observaciones, un jurado electoral aclara que la votación de CC para Presidente efectivamente es de 3 votos. Ahora, haciendo cuentas, si se pusiera 59 en vez de 3, los votos válidos se dispararían a 124, casi el doble de lo (correctamente) anotado en el acta, 68 votos válidos.

Acta 30931 (Cochabamba), incremento de 50 votos al MAS

Aquí, el MAS para Presidente apenas tiene 5 votos, y en la columna de transcripción de los datos, en lugar del 5 se anota 55, 50 votos asignados “arbitrariamente”, reclama Villegas.

Lo que no dice el ingeniero es que esta acta en el archivo del OEP, en la parte inferior, tiene un “proveído” firmado por los 5 vocales departamentales; en esta aclaración oficial hecha por la autoridad electoral se dice que el MAS tiene 55 votos porque esto fue verificado “con las hojas de trabajo” de la mesa. El proveído es del 22 de octubre de 2019 y figura en la cara posterior del acta.

Actas 75457 (Santa Cruz) y 90231 (Pando) alteración de datos e imagen del Cómputo

Curiosamente, en ambos casos se trata de la confusión entre el 4, el 1 y el 9. En el caso del acta cruceña, Villegas denunció que en el archivo Excel se publicó 47 votos para el MAS, una hora después, esta cifra cambió a 97; evidencia de “directa manipulación”. Revisando el acta en el archivo del OEP, se ve que se trata de un error de escritura: estaba 47 porque en el acta quien la llenó escribe muy parecidos el 4 y el 9 (no completa el círculo del 9 en su parte superior). Ahora, sólo con el “aumento” a 97 luego cuadran las cifras totales. Lo mismo pasa en el acta pandina, esta vez en desmedro de CC, de 49 que debía tener, se pone 41. Aquí el ingeniero tiene razón, pues lamentablemente en los datos oficiales se anotó el errado 41.

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Acta 71252 (Santa Cruz) Actas que aparecen y desaparecen en el archivo Excel

Villegas reclama que en el archivo Excel (el registro de los datos de todas las mesas) hay actas que aparecen y desaparecen, algo anómalo, que muestra que hubo “manipulación manual” de algo “informatizado”, “todo debería ser automático, no debería haber estas sorpresas”.

Guzmán de Rojas aclaró esto en su Informe Final al TSE del 28 de octubre de 2019: las subidas y bajadas de las actas en el archivo Excel se deben a correcciones que se hace a los datos oficiales tras confrontarlos con los del TREP. Cuando se va corregir los datos de un acta, esta no se publica en el archivo Excel y el número de actas computadas disminuye por un tiempo; una vez corregida, el acta vuelve a aparecer en el archivo Excel.

Más votos por Evo que el total de votos válidos, 7 actas

Villegas habla de 7 actas en que el MAS tiene más votos que el total de los votos válidos, las actas 1579 (Argentina), 10971 (Sucre), 24402 (El Alto), 28298 (Sicasica), 27742 (Ichoca, La Paz), 32733 (Arani) y la 34071 (Vinto, Cochabamba).

Revisando dichas actas, se evidencia que, en todos los casos, se trata de sumas defectuosas de los votos válidos. Lo lamentable es que el Órgano Electoral transcribió en el resultado oficial los datos errados, y lo peor, lo hizo pese a que en algunas actas los propios jurados corrigen el error en la casilla de Observaciones.

Pasa, entonces, que Villegas si bien registró y denunció las 7 irregularidades en el archivo Excel, no indagó la fuente, las actas del archivo del OEP, no se preguntó qué es lo que realmente pasó.

(*)Iván Bustillos es periodista

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Aniversario del MAS ¿y posible clausura?

José de la Fuente y Carlos Saavedra analizan la situación actual, el camino recorrido y el porvenir del partido oficialista.

Se intensifica la pugna interna oficialista, mientras el plazo fatal para un nuevo congreso hasta el 7 de mayo se va acercando

Por Pablo Deheza

/ 31 de marzo de 2024 / 06:57

El Punto sobre la i

Hoyonal.

 El Movimiento al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), ni remotamente es hoy lo que fue desde sus inicios hasta antes del referéndum del 21 de febrero de 2016 (21F). Mucha agua ha pasado bajo el río, incluyendo el derrocamiento de Evo Morales en 2019 y un intento de recomposición en 2020 que actualmente está haciendo aguas. Aún así, inclusive dividido, el oficialismo sigue siendo el gran león suelto en el campo político nacional; y sin duda alguna el rival a superar por parte de otros competidores.

En estos días el MAS-IPSP está celebrando su vigésimo noveno aniversario y es probable que pueda tratarse de su última vela. El Órgano Electoral Plurinacional desestimó tomar en cuenta la convocatoria para el congreso en El Alto, hecha por el Pacto de Unidad. Por su parte, el ala evista se niega a convocar a un nuevo cónclave. El tiempo corre y nos acercamos al plazo fatal del 7 de mayo próximo, cuando el oficialismo arriesga perder su sigla si las cosas siguen como están.

Así las cosas, es necesario plantearse mínimamente algunas interrogantes, para volver sopesar tres décadas que hoy parecen un siglo. ¿Cuál es la situación actual del MAS-IPSP? ¿Cómo llegó el oficialismo a la actual situación de desbarajuste? ¿Qué se puede avizorar hacia adelante?

Para esto, invitamos a dos analistas de lujo, ambos estudiosos de la política nacional y observadores acuciosos del proceso que viene experimentando el partido de gobierno. El abogado e investigador social cochabambino, José de la Fuente, y el politólogo y analista tarijeño, Carlos Saavedra, nos brindan sus perspectivas sobre la cuestión.

Coyuntura

Sobre la situación actual del MAS, Saavedra explica que “cuando se fundó el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, en 1996, su característica era la de una conducción colectiva de organizaciones sociales populares que se diferencia de los liderazgos caudillistas y de las cúpulas de poder elitistas y cerradas de los partidos políticos tradicionales que gobernaron Bolivia desde la recuperación de la democracia en 1982. El MAS-IPSP logró nuclear en un instrumento político a pueblos indígenas, movimiento campesino, fuerzas obreras, intelectuales de izquierdas urbanas, entre otros. Una de las fortalezas políticas que tuvo fue la unidad, casi total, de las fuerzas del campo popular que con un discurso anti imperialista, anti colonial y anti liberal lograron deponer el Estado Republicano y refundar Bolivia en un nuevo Estado Plurinacional”.

“Esta lógica de Gobierno del MAS IPSP compartido con las organizaciones sociales poco a poco se fue diluyendo en el tiempo y se fue imponiendo la hiper personalización del liderazgo de Evo Morales como una especie de figura insustituible, lo que le llevó a este instrumento político a cometer errores como el no respetar la decisión del 21 de febrero del 2016 que le negó la posibilidad de la re elección indefinida. Hoy, por más paradójico que parezca, la mayor amenaza para el MAS es el expresidente Evo Morales. Su obsesión casi patológica por la retoma personal del poder, el haberse convertido en el principal opositor al gobierno del MAS liderado por Luis Arce están llevando al borde del abismo político y de la desaparición jurídica al instrumento más trascendental de la historia de la política nacional”, añade el politólogo.

Prosigue señalando que “la brecha política interna del MAS parece hoy ser insalvable, y la sensación que existe es la de un Evo Morales que está dispuesto a destruir el MAS, entregar el Gobierno a la oposición y poner en riesgo la construcción del Estado Plurinacional con tal de vencer la disputa interna al liderazgo de Luis Arce. Las últimas declaraciones de dirigentes afines, y las del propio Evo Morales parecen confirmar que el expresidente está dispuesto a incendiar el país si es que esto le permitiera gobernar un país en cenizas”.

“Los tiempos están corriendo, las divisiones se están profundizando y la posibilidad de un acuerdo político interno en el MAS es cada vez más lejana y la posibilidad de la desaparición jurídica de la sigla MAS IPSP es una posibilidad latente”, sentencia Saavedra.

Por su parte, José de la Fuente comienza diciendo que “el MAS de los últimos 18 años, se perdió irremediablemente -como el de los 29 años, el 2006- pues, como todo, en la vida social y política, cambia, se transforma y muta, para bien y para mal. Nada permanece, decía Heráclito, hace más de dos mil años”.

El abogado desarrolla su idea y afirma que “la brecha entre el evismo y el arcismo es insuperable. Desde el 2006 se identificó el MAS con Evo y la consecuencia del mayúsculo equívoco político e ideológico fue el referéndum de 2016, que lastimó el liderazgo en su mejor momento político; distorsión caudillista y conservadora que se paga hasta el día de hoy. Por ello, sin mayor análisis o autocrítica, luego de la tragedia del gobierno transitorio y el contundente retorno del MAS al gobierno, se entendió que el Gobierno de Luis Arce solo era una transición para el retorno reivindicatorio de Evo. Las aguas se enturbiaron desde la posesión del actual gobierno y las iniciales suspicacias terminaron en una disputa de poder abierta y áspera dónde no caben las dos facciones porque el evismo, como Evo, solo entiende el dominio absoluto, sin comprender que hay un nuevo ciclo impuesto por la realidad de los hechos políticos”.

“La contraposición es, básicamente, una disputa por el poder y sus beneficios, aunque, claramente, se advierte diferencias de enfoque que alimentan la brecha alejando a las facciones. En términos generales, la diferencia es que de volver al gobierno el evismo profundizaría el entropismo étnico y, por el contrario, de permanecer el arcismo, la gestión gubernamental se abriría a la clase media y los agentes económicos. A pesar de que en política todo es posible, en este caso no creo en un acuerdo in extremis. Más allá de las ideas, que no son centrales, las facciones, simplemente, no caben físicamente en el ejercicio del poder”, añade de la Fuente.

Devenir

En criterio de Saavedra, “la elección nacional del 2020 planteaba un desafío central para el partido en función de Gobierno: ¿existe vida política en el MAS después de Evo Morales? La victoria con el 55% le dijo con claridad al país que existía vida política para el MAS después de la figura de Evo Morales. Parecía que con la victoria de Arce el MAS había dado un paso fundamental a trascender la figura de Evo y consolidarse en un instrumento político con liderazgos múltiples. Después de vencer la pandemia y lograr estabilizar la economía nacional se consolidó el liderazgo de Luis Arce, con un perfil más técnico y un estilo presidencial de gobierno muy diferente al del expresidente Morales”.

“El crecimiento de Arce como líder político profundizó las susceptibilidades del evismo, que inmediatamente después de la ‘batalla por el Censo’ a finales del 2022 terminó por quebrar públicamente la relación Morales – Arce”, indica el politólogo.

El analista tarijeño considera que “hay tres campos de disputa entre renovadores y radicales: el primero es discursivo, con intercambio de acusaciones y debates en medios de comunicación y redes sociales; el segundo es jurídico con acusaciones en tribunales, sentencias constitucionales que pulverizan las posibilidades de reelección de Evo, control de la sigla del MAS-IPSP; y el tercer campo de disputa está en las calles, donde el antecedente más fuerte fue el bloqueo de caminos del ala evista después de que se dictara la sentencia constitucional que serviría de línea doctrinal para impedir que Evo Morales pueda volver a ser candidato”.

De la Fuente se retrotrae más atrás en el tiempo para explicar el recorrido del oficialismo hasta llegar al presente. “La ruptura que hoy vemos consolidada empezó con la simbiosis Evo – MAS desde el propio 2006 y que luego, acercándonos a las dos décadas, lleva al proceso de cambio a esta situación de ruptura e implosión interna. Este voluntario y prematuro culto a la personalidad ante la falta de mayor despliegue programático, impidió que la gestión gubernamental profundice la exitosa transformación arrancada durante el primer periodo de gobierno (2006 -2009) y que, por el contrario, sustituya el plan de gobierno y las transformaciones prometidas por la reelección presidencial indefinida (2014-2019), generando la deriva política e ideológica que acabó trágicamente con la interrupción institucional del 2019”.

“Esta deriva, iniciada con el culto a Evo desde el propio 2006, toma forma política en la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM) el 2015, cuando luego del contundente triunfo electoral con casi el 62% en las elecciones generales del 2014, el servilismo y la codicia genera la propuesta de un referéndum que modifique la Constitución Política para permitir la reelección indefinida del presidente Evo. Posteriormente, sin autocrítica alguna sobre el resultado negativo del referéndum del 2016, la identificación MAS – Evo todavía induce a profundizar el equívoco político sumando al fracaso plebiscitario un fraude constitucional gestionado en el Tribunal Constitucional, que inventa un supuesto derecho humano para justificar la reelección, negada por la Constitución y un referéndum. La tragedia del gobierno transitorio, entre 2019 y 2020, salvó la vergüenza de un triunfó pírrico, pero quedó para la historia que esa equívoca asociación entre líder, proceso e instrumento político, no solo tuvo nefastas consecuencias, sino que abrió otro ciclo político que es el que vivimos. Y ya en el ciclo político actual, que evidentemente es de transición entre los 14 años de Evo Morales y el que se habrá de iniciar con el Bicentenario, la crisis del MAS simplemente fue ingobernable y hoy estamos en los prolegómenos de la batalla final por la sigla, la candidatura y el rostro político del nuevo momento”, asevera el abogado cochabambino.

Porvenir

Indudablemente, son tiempos inciertos para el oficialismo. Viejas tensiones y fantasmas internos irresueltos están pasándole factura al partido histórico de las clases populares e indígenas bolivianas. De la Fuente avizora “la ruptura definitiva, el fin del relato de traidores y renovadores, con dos nuevas entidades políticas del bloque nacional popular disputando frontalmente la articulación con el Pacto de Unidad (CSUTCB, Interculturales, Bartolinas, CIDOB, Bloque Oriente, CONAMAC, APG y otros) que es el soporte social, orgánico y político de cualquier proyecto de transformación económica, social y cultural”.

“Sin embargo, antes que esto se consolide, veremos un intenso enfrentamiento de las dos facciones y en diversos frentes políticos e institucionales, detrás de la titularidad de la sigla del MAS y, consecuentemente, de quién elaborará y presentará las candidaturas de presidente, vicepresidente y demás representantes para las próximas elecciones generales 2025. Por lo pronto, Evo Morales tiene a su cargo y bajo su control la titularidad y la representación legal de la sigla, pero que, en cumplimiento de la Ley de Partidos Políticos y del propio Estatuto partidario, en particular su artículo13, un Auto Constitucional y una Resolución del Tribunal Electoral Plurinacional, debe convocar, perentoriamente, a un Congreso partidario que elija democráticamente a sus autoridades. El plazo fatal es el 7 de mayo próximo que, de no cumplirse con lo exigido, hace pasiva a la organización política de la sanción de prohibición de participación en la siguiente elección generales, las del 2025. Esto es lo que está en juego y, sin duda alguna, su resolución tiene un valor existencial para el MAS como para el mismo proceso político de cambio”, afirma el abogado.

“Felizmente, con tino y prudencia, el Tribunal Electoral ha abierto la baraja como buen árbitro, sin concesión a ninguna de las dos facciones y dejando al juego político, el cumplimiento de las normas y las organizaciones sociales matrices la resolución del impasse político. Ahora veremos la talla y la madurez alcanzadas por las organizaciones sociales matrices, siempre invocadas y regularmente manipuladas, pero absolutamente conscientes de su peso político, electoral y de legitimidad social el rol histórico que habrán de jugar al medio de esta mayúscula crisis en el instrumento que fundaron, precisamente, para no depender de ningún partido político”, hace notar de la Fuente.

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Prosigue y afirma que “el resto de la disputa terminará en los estrados electorales y judiciales, dejándonos ver los extremos de la crisis judicial, todavía en lento camino de cumplir con la convocatoria de los altos cargos judiciales, pero que aclara que los que querían descabezar al Órgano judicial era, precisamente, para que no haya instancia judicial que resuelva la inevitable disputa legal y por tanto dejar la situación en el limbo de los hechos políticos de fuerza, al igual que quienes defienden la prórroga porque saben de su valor definitorio”.

A su vez, Saavedra puntualiza que “es tal el grado de hegemonía política que logró el MAS-IPSP que aún con divisiones internas profundas, sigue siendo la fuerza política más grande del país; si bien el MAS está dividido en dos, la oposición tiene al menos siete alternativas electorales que la muestran más débil y fragmentada”.

Con todo, el politólogo tarijeño advierte que “si no hay un acuerdo político o un nuevo congreso reconocido por el Tribunal Supremo Electoral, el destino del MAS-IPSP es muy complejo en términos jurídicos, ya que inclusive podría perderse la sigla. La viabilidad política y la existencia jurídica del MAS están definidas por las posibilidades que existen de llegar a acuerdos políticos internos. Aunque también, aún estos no se materialicen, igual el MAS tendrá serias posibilidades de reproducir el poder local y tener importante presencia parlamentaria”.

“Sólo el tiempo dirá si el MASIPSP podrá consolidarse como instrumento político más allá de Evo”, dice Saavedra.

“Acá estamos, con el cielo lleno de nubarrones, pero también conscientes que detrás de toda noche siempre hay un amanecer”, concluye de la Fuente.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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