Monday 28 Nov 2022 | Actualizado a 13:23 PM

Las revueltas de Boaventura

La Paz será sede de la presentación del último libro de Boaventura de Sousa Santos. Su título es ‘Revueltas de indignación y otras conversas’, publicado por el Proyecto ALICE con apoyo de OXFAM. La cita es este miércoles 25 de febrero a las 19.00, en el Musef.

Desde hace varios años, el intelectual y activista portugués Boaventura de Sousa Santos (1940) acompaña los procesos de transformación en nuestros países del Sur. Lo hace no como “intelectual de vanguardia”, sino desde la retaguardia, como suele aclarar. Lo hace no de manera apologética o complaciente, ni tampoco desde el desencanto personal, sino con solidaridad crítica. En tal apreciado recorrido estuvo en Bolivia en diferentes ocasiones, siempre vinculado a las organizaciones indígenas y los movimientos sociales. Y siguió de cerca en especial el proceso constituyente.

En su última visita al país, en octubre de 2013, Boaventura sostuvo un conjunto de encuentros tanto académicos (en el ámbito del Proyecto ALICE que dirige desde la Universidad de Coímbra), como con actores sociales y, claro, con medios de comunicación y colegas periodistas (Animal Político, entre ellos). El resultado fue una serie de conversaciones, en diferentes registros, que expresan su acompañamiento —solidario pero con preocupaciones, alertas, críticas— al proceso de cambio en Bolivia. Santos sabe que hay amenazas internas y externas.

Hace cinco años, Boaventura de Sousa Santos publicó en Bolivia un libro titulado Refundación del Estado en América Latina (Plural Editores y CESU-UMSS, 2010), que luego tuvo ediciones en varios países de la región. En este ensayo el pensador portugués hace un amplio análisis comparado sobre los procesos de Ecuador y de Bolivia. Su mirada en ese entonces era más bien optimista, aunque identificaba con claridad las complejidades que implica el tránsito desde “el Estado-comunidad-ilusoria” hacia el nuevo “Estado de las venas cerradas”.

En el citado libro, a tiempo de señalar las dificultades principales para la refundación del Estado, Santos advertía que refundar el Estado no significa eliminarlo; que la lucha es por una nueva hegemonía (lo que implica crear alianzas sociales amplias); que se trata más que nada de una demanda civilizatoria; que no basta cambiar la política y las instituciones, sino en especial las relaciones sociales, la cultura y, sobre todo, la economía; que no habrá tal refundación mientras permanezcan con vigor en la región los dos sistemas de dominación y explotación: el capitalismo y el colonialismo…

Pero lo que más preocupaba a Boaventura era la necesidad de entender y asumir que la refundación estatal es un proceso histórico de largo plazo. No lineal, sino con transiciones e hibrideces. No inequívoco, sino con errores y ajustes. Con pasos adelante, claro, pero también con pasos atrás. Y es que una cosa es soñar/trazar el horizonte y otra, asaz difícil y a veces diferente, alcanzarlo/construirlo. La historia —en especial de las revoluciones— se ha encargado sobradamente de demostrarlo. Es un camino (aunque algunos renieguen de la palabra) de “experimentalismo”.

Hoy Santos es más escéptico respecto a los llamados gobiernos progresistas de América Latina. Y lo grafica con una expresión: esta década —dice— es “menos luminosa” que la década anterior. Claro que escéptico —o preocupado— no significa decir rabioso o disidente, como le exigen algunos amigos desde el girondino desengaño. Pese a sus críticas (en Bolivia en especial en el tema TIPNIS), se resiste a sostener, por ejemplo, que los gobiernos de Evo, de Correa, de Dilma sean “de derecha”. Tampoco acepta hablar de la “restauración” del Estado-nación. Boaventura se posesiona desde su estrecha relación con los movimientos sociales.

EL NUEVO LIBRO. Varias de estas cuestiones están planteadas en el libro Revueltas de indignación y otras conversas, que se presentará este miércoles 25 de febrero en el Musef de la ciudad de La Paz. Se trata de un homenaje al diálogo y la palabra. Pero también es un homenaje a la dignidad, la memoria y la esperanza. Más todavía: es un convite a la acción comprometida en torno al irrenunciable horizonte de la emancipación social. Un libro, en fin, que expresa una apuesta, con espíritu de conversación, para seguir abonando la convicción de que otro mundo —mejor, diferente, preñado de todos los mundos— es necesario y, sobre todo, posible.

En su origen el nuevo libro de Boaventura de Sousa Santos constituye una paradoja. Y es que todo su contenido está asentado en la oralidad: una conferencia, una conversa, dos entrevistas. Por ello el anhelo, si acaso pudiese lograrse, es que sus contenidos no solo se lean con apego a la palabra escrita, sino también se escuchen en su diversidad de voces.

En cuanto a su contenido, la publicación es resultado a la vez que testimonio de la mencionada presencia de Boaventura en Bolivia (octubre de 2013), en el ámbito del Proyecto ALICE: Espejos extraños, lecciones inesperadas. Es un libro, pues, nacido en/desde la interacción. Formalmente el texto está organizado en tres partes:

I. Revueltas, indignación democracia. Contiene la conferencia de Santos titulada “Las revueltas mundiales de indignación: su significado para la teoría y para la práctica”, que contó con dos comentaristas invitados y diálogo con el público. Se incluye también un texto de presentación así como un análisis posterior que, desde el Norte, dialoga con el tema de la conferencia.

II. Saberes, colonialismo interno, mestizaje. Presenta la “Conversa del mundo” entre Silvia Rivera Cusicanqui (Bolivia) y Boaventura de Sousa Santos (Portugal), dos voces prestigiosas y fuertes que dialogan sobre varios temas desde la historia larga y corta del país y la región. Un diálogo imperdible. Para mayor tentación encontrará también el DVD de la conversa en la solapa posterior del libro.

III. Bolivia, refundación estatal, TIPNIS. Se incluyen dos entrevistas periodísticas con Boaventura realizadas por colegas [email protected] y publicadas en el país; así como un artículo final del autor a propósito del “secuestro” del avión presidencial de Evo Morales cuando retornaba de Rusia y se le cerró el espacio aéreo en cuatro países de Europa.

Se trata de un libro, entonces, que se puede explorar por cualquiera de sus partes. La publicación es un producto del citado Proyecto ALICE: “Espejos extraños, lecciones inesperadas: definiendo para Europa una nueva manera de compartir las experiencias del mundo” (alice.ces.uc.pt), coordinado por Boaventura de Sousa Santos en el Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad de Coímbra (Portugal). Y ha sido posible gracias al invalorable apoyo de OXFAM, así como el acompañamiento del Ministerio de Autonomías del Estado Plurinacional de Bolivia y el posgrado del CIDES-UMSA.

Queda como invitación, en tanto sabroso menú de formatos, voces y temas, para seguir dialogando, desde la retaguardia, en el espacio público. O mejor: para indignar e indignarnos, para desatar revueltas, que de eso también se trata esta lucha por soñar y construir alternativas.

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Silala, curso de agua mejorado artificialmente

La apuesta ya no es que se acepte que el Silala es solo manantial, sino que es un flujo aumentado.

Este jueves 1 de diciembre, la corte internacional de justicia de la Haya dictará sentencia en el juicio con Chile

Por Iván Bustillos

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:24

El punto sobre la i

Este jueves 1 de diciembre, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), finalmente dará lectura a la sentencia en el caso Disputa sobre el estatus y uso de las aguas del Silala.

Un proceso que habrá durado seis años y casi seis meses.

Comenzó el 6 de junio de 2016, cuando Chile presentó su Solicitud de inicio de procedimiento ante la Corte en La Haya.

Pidió que la CIJ declare que “el sistema del río Silala, junto con las porciones subterráneas de su sistema, es un curso de agua internacional, cuyo uso se rige por el derecho internacional consuetudinario”.

Poco más de un año después, el 3 de julio de 2017, Chile presentó su Memoria, el documento en que argumenta su demanda.

Y, el viernes 31 de agosto de 2018, según una nota de prensa de la Cancillería de ese 31.

El lunes 3 de septiembre, según otra nota de la Cancillería del 19 de abril de 2022, Bolivia responde a Chile con su Contramemoria.

Pero, al mismo tiempo, sorprende al adversario interponiendo una Contrademanda (“Demandas Reconvencionales”, según denomina la Cancillería).

Antes de la Contrademanda, el alegato boliviano común era que el Silala sobre todo era un conjunto de manantiales en el lado boliviano.

Manantiales

Esos manantiales no se hacían curso de agua hacia Chile, no eran ‘río’, y que si ahora se iban a ese país era porque los brotes habían sido canalizados.

De hecho, como había afirmado a AnimalPolítico el excanciller Javier Murillo de la Rocha, las aguas del Silala que se iban a Chile eran “aguas transportadas”;.

«Está claro que si no se hubieran realizado las obras de ingeniería civil no habría existido ningún curso de agua”, aseguró.

El excanciller también apuntaba que el verdadero interés de Chile consiste en tener pleno derecho sobre el acuífero.

Además de la reserva de agua subterránea, que origina los manantiales en la superficie.

ARTIFICIAL.

Desde el nuevo documento, Bolivia reconoce que hay un flujo natural, pero que también hay un curso de agua artificialmente mejorado.

“En este escrito”, resume la Cancillería en una nota de prensa oficial del 19 de abril de 2022.

Luego de los alegatos orales, “Bolivia solicitó a la Corte que reconozca que las aguas de los manantiales del Silala son parte de un curso de agua artificialmente mejorado, estando solamente su flujo natural regido por el Derecho Internacional consuetudinario”.

En Chile, desde septiembre de 2018, esto fue tomado —y revelado (ese momento, el contenido de todos los documentos era reservado)— como un triunfo.

Ximena Fuentes, la agente chilena ante La Haya, destacaba el “giro argumentativo” que habría dado Bolivia en su Contrademanda.

“Es muy interesante que autoridades bolivianas hacen esta distinción entre lo que sería el flujo natural del Silala y el flujo superficial, porque ello implica un reconocimiento que nos tiene bastante contentos de que por lo menos hay un flujo natural que lo hace un curso de agua internacional y sobre el cual los dos Estados tendrían derecho”, declaró Fuentes a la prensa chilena al respecto.

Alegatos

Sin duda se trata de un nuevo escenario. ¿Qué pasó? ¿Por qué el evidente giro? En los alegatos orales se conoció la causa: el estudio de campo que el Gobierno contrató sobre la naturaleza de las aguas superficiales y subterráneas.

Es la Cancillería la que termina por precisar esta causa, en su nota de prensa de abril de 2022, cuando al anunciar que Bolivia presentó su Contrademanda a la Corte, informa que lo hizo “incluyendo un estudio encargado a la consultora internacional Danish Hydraulic Institute (DHI) para el estudio técnico de los flujos de agua superficial y subterránea del Silala, el estudio se desarrolló entre febrero de 2017 y marzo de 2018”.

En los alegatos orales, el agente boliviano en la Corte, Roberto Calzadilla, había dicho que al contratar el estudio, el interés nacional era caracterizar con la mayor precisión el caudal del Silala. “Los estudios que presentó el DHI ante la Corte se basan en un extenso programa de caracterización hidrológica del Silala realizada durante más de un año, que contempló la perforación de 29 pozos de profundidades de entre 5 y 150 metros y la instalación de diversos mecanismos para monitorear los niveles de agua”, destacó.

Tal como registró este suplemento en su edición del 10 de abril de 2022, el equipo de expertos de Bolivia presentó a la Corte el Resumen de los hallazgos científicos de DHI con respecto a la disputa sobre el estado y uso de las aguas del Silala (Chile vs. Bolivia). Declaración escrita de DHI, el 10 de enero de 2022; un texto de 31 páginas. Por su parte, el grupo de expertos contratados por Chile hizo llegar a la CIJ, el 14 de enero de 2022, su Declaración escrita de los expertos de la República de Chile, 37 páginas.

También puede leer: El 1 de diciembre, la CIJ hará conocer el fallo del juicio por el Silala

ESTUDIOS.

En el texto boliviano hay dos listados por demás ilustrativos: 1. Los “puntos en que concuerdan los expertos de Bolivia y Chile”; y, 2. Los “desacuerdos entre los técnicos de Bolivia y Chile sobre metodologías y resultados”. Solo a modo de ejemplo, se puede citar como coincidencias: “la principal fuente del agua superficial de los manantiales del Silala es la descarga de aguas subterráneas; el Silala es un sistema de naturaleza compleja y comprende un mecanismo acoplado de aguas subterráneas y superficiales; en general, las pendientes tanto del nivel freático como del terreno son significativas.

La construcción de los canales no puede haber cambiado la dirección del flujo en el agua superficial o subterránea”.

Y, sí la principal discrepancia es el cuánto ha aumentado el caudal del Silala con las canalizaciones. Chile dice que es ‘insignificante’; Bolivia, en cambio, afirma que es ‘considerable’; el DHI sostiene que de quitarse los canales y restaurarse los bofedales, habrá una disminución del caudal de entre 11 y 33 litros por segundo. Para Chile esto apenas es ‘sorprendente’.

Contrademanda

Cambio de escenario con la Contrademanda: ahora el objetivo es que la Corte reconozca “el curso de agua artificialmente mejorado”; por esto, apunta la Cancillería, Bolivia también pide “que la Corte reconozca su soberanía sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje en el Silala que están ubicados en su territorio y su derecho soberano a decidir si los mantiene y cómo lo hará”.

Asimismo, en el documento Bolivia solicita que la Corte, a tiempo de reconocer su soberanía sobre el flujo artificialmente mejorado por las obras, considere lícito y legítimo que “la entrega de este flujo a Chile, incluyendo una compensación que debe ser pagada por esta entrega, está sujeta a la celebración de un acuerdo con Bolivia”.

La representación boliviana en el juicio en la CIJ también pidió “que la Corte reconozca que el uso actual que hace Chile de las aguas del Silala se efectúa sin perjuicio del derecho al uso de Bolivia. Por otra parte, se solicitó que ambas Partes tienen derechos y obligaciones respecto a las aguas que fluyen en forma natural”.

DEUDA.

Otro es el caso de la llamada “deuda histórica” que se tiene con el país por el uso de las aguas del Silala aun cuando ya habían dejado de existir las máquinas locomotoras a vapor, para lo que originalmente se captó y canalizó las aguas del manantial. Este será un asunto, dijo entonces el embajador Calzadilla, que se tratará directamente con la empresa que administró, y administra, el agua en el lado chileno.

Por el lado de Chile, es peculiar que tras los varios tomos de argumentación escrita y a pesar del cambio de estrategia de Bolivia, Chile al final reiteró los mismos cinco alegatos con los que empezó la demanda, en su Solicitud de junio de 2016, a saber:

a) El Silala es un curso de agua internacional.

b) Chile tiene derecho al uso equitativo y razonable de las aguas.

c) Chile tiene derecho al uso actual que hace del Silala.

d) Bolivia tiene la obligación de cuidar que el Silala en su territorio no se contamine.

e) Bolivia tiene la obligación de avisar a Chile sobre acciones o medidas que tome que puedan afectar negativamente al Silala.

El verdadero candado de los cinco alegatos chilenos —lo hicieron notar los abogados en los alegatos orales— es el inciso c, que Chile tiene derecho al uso actual que hace del Silala.

Desmantelar

Esta exigencia la reivindica luego de que en los alegatos sus abogados decían que Chile hasta alentaba que Bolivia pueda desmantelar la canalización hoy existente, lo cual naturalmente disminuirá el actual flujo hacia ese país.

Es una exigencia, además, que obliga a Bolivia a cuidar y mantener las actuales obras de canalización.

Si a Chile no le importaba que Bolivia desmantelara o no la canalización, “¿por qué amenazó Chile en su Solicitud a Bolivia con medidas provisionales (cautelares), si realizaba cualquier conducta que pudiera tener un efecto adverso sobre el uso actual de las aguas por parte de Chile, cosa que con toda seguridad habría producido el desmantelamiento de los canales?”

La advertencia que hace notar el abogado está inscrita en el párrafo 52 de la Solicitud de inicio de procedimiento de junio de 2016.

(*)Iván Bustillos es periodista de La Razón

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La tumba mediterránea

En solo siete años (2014 a 2021), 29.000 inmigrantes indocumentados murieron en su intento de entrar a Europa.

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:23

DIBUJO LIBRE

En todo el mundo se levantan muros cada vez más altos. Uno de ellos, natural, pero militarizado, el del Mediterráneo, está entre los más mortíferos. Europa, en crisis mercantilcapitalista profunda, reprime en sus fronteras. En solo siete años, desde 2014 hasta fines de 2021, se calcula que 29.000 inmigrantes indocumentados murieron en su intento de entrar en el acorazado europeo. Cifras que podrían ser mucho más altas, ya que centenares (incluso miles) de todas las edades perecen en embarcaciones improvisadas sin que nadie los contabilice. Y muchos otros tampoco aparecen en los cálculos oficiales debido a que sus muertes se relacionan con deportaciones obligadas, en general forzadas y muy a menudo violentas.

La Organización Internacional para las Migraciones, OIM (https://www.iom.int/es) logró documentar 5.684 muertes en las rutas migratorias hacia Europa y dentro del continente en el último año.

Julia Black, una de las autoras de un informe elaborado por el Proyecto Migrantes Desaparecidos (https://missingmigrants.iom.int/es) de dicha organización, publicado la última semana de octubre, señala que “esta continuidad de muertes constituye otro sombrío recordatorio de que se necesitan, desesperadamente, más vías legales y seguras para la migración”.

Según dicho informe, en ese mismo periodo, se registraron 2.836 muertes y desapariciones en la ruta del Mediterráneo Central, un aumento significativo en comparación con los 2.262 casos entre 2019 y 2020. Son particularmente alarmantes las 1.532 muertes en la ruta desde África Occidental hacia las Islas Canarias (España): el número más alto desde 2014, cuando la OIM inició el registro.

Los investigadores que elaboraron el informe señalan que, muy probablemente, los datos sobre estas rutas mediterráneas son incompletos debido a las complicaciones para verificar los denominados “naufragios invisibles”, es decir, de embarcaciones que se pierden en el mar sin que nadie se entere y, en consecuencia, sin ninguna búsqueda ni rescate.

El Proyecto Migrantes Desaparecidos documenta casos de personas —incluso refugiados y solicitantes de asilo—, que han fallecido en zonas de frontera o en su trayecto hacia un destino fuera de sus respectivos países de origen. Este proyecto se puso en marcha para dar respuesta a conteos discrepantes sobre el número de fallecidos (o desaparecidos) en las más variadas rutas migratorias de todo el mundo y, particularmente, después del naufragio ocurrido en octubre de 2013, cuando 368 personas perecieron cerca de la isla italiana de Lampedusa.

El Proyecto es, actualmente, autoridad indiscutida en su género, ya que cuenta con la única base de datos de libre acceso sobre personas fallecidas a nivel internacional en trayectos migratorios. Además, publica reportes, resúmenes e infografías que analizan en cada región geográfica los riesgos en las rutas de migración irregular, cuestiones vinculadas a la identificación de migrantes desaparecidos, información sobre los mecanismos de asistencia para las familias de los migrantes desaparecidos y la metodología para la recopilación de datos. Se propone convertirse en un punto de referencia y consulta en aquellos casos en que se busca a migrantes de los que no se tiene ninguna información actualizada.

Desde 2014, casi 50.000 personas han muerto durante viajes migratorios inseguros. Como señala su sitio web, “los datos recopilados por el Proyecto son testimonio de uno de los fracasos políticos más estrepitosos de los tiempos actuales. La OIM reclama que inmediatamente se provean rutas para la migración seguras, humanas y legales”.

Los responsables del Proyecto sostienen que, de contarse con mejores datos, sería posible formular políticas que pongan fin a esta tragedia.

Además de la ya dramática ruta del Mediterráneo, otras regiones del continente europeo también vieron crecer el número de inmigrantes fallecidos durante 2021 en relación con años anteriores.

Algo no menos alarmante, según el Proyecto, es el hecho de que “el índice de identificación de las personas fallecidas en las rutas migratorias hacia Europa y dentro de ella es más bajo que en otras regiones del mundo”. Más de 17.000 personas fallecidas en esas rutas entre 2014 y 2021 figuran en los registros sin ninguna información sobre su país de origen, lo cual explica la desesperación de innumerables familias que buscan, sin resultado, a parientes desaparecidos en esos trayectos migratorios hacia Europa.

La magnitud de este problema, así como su impacto en las familias y las comunidades que lidian con pérdidas, significa que no hay solución de fondo a esta problemática sin una activa participación de los Estados, reflexiona Julia Black.

Pero esta tragedia no se limita a las rutas migratorias hacia Europa. En efecto, según el Portal de Datos sobre Inmigración (https://www.migrationdataportal.org/es/themes/m uertes-y-desapariciones-de-migrantes), durante 2014 y hasta junio de este año se han registrado más de 4.000 muertes anuales en rutas migratorias en todo el mundo.

Al igual que el estudio de la OIM, el Portal subraya que todos estos números representan solamente una estimación mínima, y precisa que desde 1996 hasta la fecha se han registrado más de 75.000 muertes de migrantes a nivel mundial.

El debate global se intensifica: aun cuando en su gran mayoría actores de la sociedad civil apoyan la recomendación de la OIM de asegurar urgentemente las rutas migratorias —y otros las critican por tibias y condescendientes— las fuerzas políticas de derecha y ultraderecha no se cansan de diabolizar a los inmigrantes indocumentados.

Ejemplo de esta demonización es la reacción en Francia ante el brutal asesinato de Lola, una adolescente de 12 años, a mediados de octubre. Las autoridades le atribuyeron el crimen a una joven de origen argelino de 24 años con problemas mentales y una visa vencida. En agosto le habían notificado que debía abandonar el país.

Montándose en este caso, la Agrupación Nacional (ex Frente Nacional de Le Pen) promovió debates parlamentarios con el único fin de desacreditar a los inmigrantes ilegales, responsabilizándoles de todos los males que atraviesa el país.

“Francia se quedó helada de dolor y horror ante la noticia del calvario de la pequeña Lola. Una vez más, la sospechosa de este acto de barbarie no debería haber estado en Francia. ¿Qué esperan para actuar para que se detenga de una vez esta inmigración ilegal descontrolada?”, se preguntaba el 18 de octubre Marine Le Pen, principal dirigente de esa agrupación, en un tuit dirigido al Gobierno.

(*) Artículo publicado en www.otromundoesposible.net

(*)Sergio Ferrari es periodista, argentino (*)

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Igual que hoy en Santa Cruz

Regularidad histórica de las clases dominantes: explotación de materias primas sin valor agregado.

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:03

DIBUJO LIBRE

De la misma manera, en 1825 la oligarquía minera y hacendataria de Sucre y Potosí lideró un proceso conservador, retrógrado y pre-moderno. Creó Bolivia porque quería permanecer como clase dominante en una estructura colonial, separada de Perú y de Argentina, porque quería seguir explotando las tierras y minas en base al trabajo de aymaras y quechuas. Lo consiguió. Consiguió que seamos el país más pobre de su tiempo, que la gente viva en la miseria, que no haya posibilidades de desarrollo y modernización, que no haya esperanza en el futuro.

De la misma manera en 1899 otra vieja oligarquía de hacendados y mineros en La Paz decidió disputar el poder político a Sucre, para implantar una vez más el mismo modelo exportador de materias primas sin valor agregado. Una vez más se desdeñó la industrialización del país. Esa oligarquía paceña tuvo éxito. Logró que fuéramos el país más pobre de su tiempo, que la gente viva en la miseria, que no haya posibilidades de desarrollo y modernización, que no haya esperanza en el futuro.

De la misma manera, antes de 1952, la oligarquía de hacendados se alió con Patiño, Hochschild y Aramayo, para seguir explotando las minas y las tierras en base al trabajo de quechuas y aymaras; por otra parte, explotando a guaraníes, chiquitanos, guarayos y mojeños en las haciendas y en la explotación de la goma, en el oriente. Su modelo de país siguió siendo el mismo, la explotación de materias primas sin valor agregado. Este modelo aseguró que seamos el país más pobre de su tiempo, que la gente viva en la miseria, que no haya posibilidades de desarrollo y modernización, que no haya esperanza en el futuro.

De la misma manera hoy la oligarquía del Comité Cívico, representante de las antiguas familias dueñas de Santa Cruz, no quiere dejar el poder que disfrutaron sus padres y sus abuelos. En su desesperación opta por el desastre. Su modelo es la explotación de materias primas sin valor agregado (soya, la principal) que representaban solo 12% de las exportaciones del país en 2021. Copia del modelo anterior, solo que en lugar de minerales se impone la soya.

Y de la misma manera hoy la oligarquía cruceña quiere separarse de Bolivia para mantener su modelo conservador, retrógrado y pre-moderno. Minimizados en territorio y población seguirán fatalmente el curso que ha tenido Bolivia, porque del mismo modelo no puede salir más que el mismo fracaso. Este modelo solo ha traído y traerá a Santa Cruz la vida en la miseria, que no haya posibilidades de desarrollo y modernización, que no haya esperanza en el futuro.

En el mundo solo desarrolla y mejora el nivel de vida de su gente aquel país que es capaz de vender productos industrializados en el mercado internacional. Nunca un país se hapodido desarrollar en base a la producción de materias primas, alimentos o minerales. Esta región viene cediendo materias primas al mundo desde hace más de 500 años, esta es la clave de nuestra pobreza y de nuestra derrota.

Se necesita, pues, un cambio de mentalidad, un pensamiento nuevo, moderno, liberador, humano, solidario, generoso, atrevido y transformador. En nuestro país este pensamiento debe venir encarnado en un pueblo unido, una nación verdadera, con su propia historia milenaria, con su propia cultura, con sus propios idiomas, con hambre de futuro y determinación serena. Esta nación no puede ser otra que la aymara, quechua, guaraní, chiquitana, guaraya, mojeña y todas las naciones que habitan este territorio. Nos reconocemos en estas naciones, nos reconocemos en estos nombres, porque son nuestros nombres, nos vemos en ese espejo, descansamos de nuestras fatigas en los relatos de su historia, sus luchas, su comunión con la naturaleza, su visión comunitaria de la vida y su valentía. Nos levantamos cada día con esa fuerza para trabajar la tecnología, la técnica, las sutilezas del pensamiento; con mentalidad emprendedora, revolucionaria e innovadora. Ya no hay caudillos que puedan dominarnos, ya nunca más iremos como esclavos a vitorear en una plaza al capataz de turno. Porque de ahora en adelante las decisiones las tomamos nosotros, no con un grito, no con las emociones exaltadas por la palabrería de un maleante de balcón. Las decisiones las tomamos en la comunidad del barrio, en el ayllu, en las asambleas y consejos de nuestras naciones, mediante el diálogo abierto, la discusión respetuosa, cara a cara, midiendo no solo la palabra sino los sentimientos.

Vivimos, en noviembre de 2022, el acto final de la tragedia. No más modelos económicos fracasados, la industrialización es nuestra meta, un nivel de vida digno que nos llene de esperanza y de ganas de vivir cada mañana; basta de oligarquías suicidas, a este territorio lo sostiene una nación de naciones, unida y fortalecida, moderna y emprendedora.

(*)Carlos Saravia T. es historiador

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La crisis política en 2019-2020

Propuesta de la Fundación Rosa Luxemburg y Plural: 15 ensayos sobre la crisis de hace tres años.

/ 27 de noviembre de 2022 / 05:48

DIBUJO LIBRE

El libro Crisis política en Bolivia 2019-2020 reúne 15 ensayos que reflexionan las jornadas de octubre y noviembre de 2019. Algunos se concentran en los antecedentes y causas de la crisis. En el ensayo de Fernando Prado se argumenta que el quid de la crisis es el desencuentro entre la estrategia política y concepción de Estado del MAS y los valores de las clases medias urbanas; en el de Lorgio Orellana hay una lectura del contenido de clase y etnia de los valores expresados por quienes se oponen al MAS; se ve la crisis como el estallido de contradicciones socioculturales de larga duración. En ambos casos se nos ofrecen lecturas sobre los valores y concepciones del deber ser que en gran medida formaron parte de la resistencia y separación respecto a lo que el MAS representaba. Se diferencian, principalmente, en el tipo de valores encontrados y en la forma en que se los explica.

En el ensayo de Franz Flores vemos una explicación del modo en que la población de Potosí, que dio un amplio respaldo al MAS, se va alejando y se moviliza contra el Gobierno; hallamos una descripción de la falta de respuestas estatales a los problemas derivados de la actividad minera, así como del deterioro de las mediaciones políticas con organizaciones urbanas. El trabajo de Flores permite matizar el énfasis puesto en las clases medias y la discriminación racial como las principales variables explicativas de las movilizaciones de 2019.

Por su parte, Huáscar Salazar describe los procesos acumulativos que generaron las condiciones de la crisis de 2019, enfocándose en las relaciones del MAS con las clases dominantes tradicionales y las políticas de Estado que se implementaron sobre la producción, captación y distribución del excedente.

Luis Tapia, en base a una exposición de la acumulación histórica que ayuda a comprender el ascenso del MAS y la posterior crisis, explica la coyuntura vivida en 2019, identifica la articulación de lo que políticamente se llama pueblo en pugna contra una oligarquía política dominante encarnada en el MAS. Esta interpretación contrasta con la brindada por Helena Argirakis, que hace una caracterización de lo que sería un golpe de Estado combinado, que describe sus diferentes fases y las estrategias desplegadas por los distintos actores; en la última parte analiza el gobierno de Áñez, caracterizándolo como una “dictablanda”.

María Teresa Zegada analiza la crisis política en sus diferentes dimensiones, donde está en juego la disputa del significante “democracia” y una articulación de cadenas equivalenciales que explicarían el resquebrajamiento de la hegemonía ideológica discursiva del MAS. Fernando Mayorga estudia cómo, en esa disputa, emergieron códigos ultraconservadores que se articularon a la “defensa de la democracia”. Pone al descubierto cómo la religión fue un componente central en el discurso y accionar de los actores que impulsaron la caída del gobierno del MAS, revelando la disponibilidad en varios estratos sociales a interpelaciones ultraconservadoras y racistas.

María Galindo, en una línea crítica que también tiende a señalar características ultraconservadoras que se habrían revelado durante el derrocamiento a Evo Morales, desvela que tales características no son exclusivas de los sectores en disputa. Muestra los límites y riesgos de las dicotomías y tesis interpretativas dominantes, aquellas que obligan a responder si hubo golpe de Estado o fraude electoral. Yendo más allá, Galindo muestra la existencia de lo que denomina un modelo policiaco/militar de gubernamentalidad y una “machocracia” que existiría antes del derrocamiento de Morales y que se habría intensificado en la crisis y gobierno de Áñez.

En el libro se encontrarán también trabajos que adelantan interpretaciones sobre el porvenir de la crisis. Fernando García analiza cómo, después de la crisis y ante las acciones del gobierno de Áñez y la postergación del restablecimiento del ejercicio democrático, se desencadenó una ocupación del territorio por parte de matrices orgánicas campesinas indígenas, una forma de hacer política desde abajo, que posibilitó el retorno democrático. Esto representaría la irrupción de lo nacional- popular ante las acciones políticas de sectores conservadores, como el gobierno de Áñez y los principales partidos de oposición al MAS. En el ensayo de Roger Cortéz se analiza cómo el MAS abandonó el proyecto de descolonización del Estado, siendo la crisis de 2019 una señal de ese abandono. A partir de ese diagnóstico, muestra que en la crisis y después de ella no se avizoró ni avizora una opción distinta al proyecto estatal. En ambos ensayos se plantean lecturas que permiten realizar prospectivas, aunque con diferente signo: en un caso muestran la reemergencia de fuerzas y formas de hacer política que podrían ser la base para nuevas proyecciones en el horizonte de transformación social; en el otro, apuntan a la ausencia de alternativas y proyectan un largo declive de la fuerza actualmente dominante.

El lector también encontrará reflexiones sobre las representaciones producidas en el contexto de la crisis política. Natalia Rocha analiza cómo desde las posiciones que asumían la existencia de un fraude electoral, produjeron una imagen del “masista” como “salvaje”, “vándalo”, “incivilizado”, etc., que habilitaron y legitimaron formas de violencia discursiva, estatal y cotidiana. Rocha muestra que la forma de representación producida sobre el “masista” es una reproducción de jerarquías que se remontan al horizonte colonial, y revelan la persistencia de dicho horizonte en la crisis de 2019.

Wilmer Machaca, que estudia las redes sociales, examina la manera en que el racismo se instauró como un tema importante en el imaginario del periodo, con momentos de desinformación que se articularon con modos de discriminación que se hacen notorios cuando se analiza el tipo de cobertura a situaciones generadas en la ciudad de El Alto.

Llevándonos fuera del país, Dawn Paley realiza un análisis crítico de la cobertura de la crisis política en Bolivia por parte de medios norteamericanos de izquierda. Paley muestra las simplificaciones y distorsiones producidas por esos medios en razón de su intención de denunciar las injerencias del Gobierno estadounidense, en desmedro de lecturas más complejas.

Cerramos el libro con el ensayo de Vladimir Díaz, con un recuento y explicación de los procesos políticos de 2019 que llegan hasta las elecciones de octubre de 2020 y el consiguiente retorno del MAS al Gobierno.

El libro contiene lecturas en varios puntos contrapuestas y en otros complementarias, pero son justamente esas diferentes interpretaciones las que nos permiten ver lo que estaba y está en disputa en los procesos políticos contemporáneos.

(*)Luis Claros es filósofo y economista

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El enigma Cruceño

¿Se entiende Santa Cruz a sí misma? ¿Entiende al resto del país? ¿Entiende Bolivia a Santa Cruz?

El paro indefinido en la capital oriental ha revelado la nueva presencia de santa cruz y su visión de país

Por Pablo Deheza

/ 20 de noviembre de 2022 / 07:00

En siete décadas, Santa Cruz pasó de ser un territorio remoto, desconocido para la mayor parte de la población, olvidado y postergado históricamente, a ser el polo económico más moderno y pujante de Bolivia. Según los datos del censo de 1950, la población total del departamento era de 244.658 habitantes. Según las proyecciones del INE, en 2022, la cifra es de 3.425.399 ciudadanos. Así, en 72 años la cantidad de moradores se expandió 14 veces.

Esta serie de cambios implicaron que la realidad del departamento resulte casi inaprensible para la comprensión sistemática de los procesos sociales, económicos, políticos y culturales que ocurrieron y siguen ocurriendo. Santa Cruz se ha transformado en formas tan tumultuosas, profundas y sorprendentes que no resulta difícil de entender que tenga un carácter enigmático para los propios cruceños; ni qué decir para la mirada desde el resto de los departamentos.

La política cruceña y la política boliviana están signadas actualmente por una serie de dificultades para la comprensión de las diversas otredades existentes en el país. Muchos pueden reconocer, o al menos, sentirse parte de determinadas identidades políticas. La dificultad comienza cuando se trata de entender al resto, a los otros grupos fuera de aquel donde cada quien se inscribe.

En los conflictos políticos, en la disputa por el poder, aparecen sintetizadas las tensiones presentes en las sociedades. El último paro indefinido en Santa Cruz y el conflicto por el censo ponen en evidencia precisamente las diferencias que existen en Bolivia y en el país.

El gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho, junto con Rómulo Calvo, presidente del Comité Pro Santa Cruz, y Vicente Cuéllar, rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, lideraron la protesta porque el censo de poblacional en Bolivia se lleve a cabo en octubre de 2023. Para esto, conformaron una comisión interinstitucional en Santa Cruz, a través de la cual gestionaron la interpelación al Gobierno nacional.

Después de dos cabildos, uno el 30 de septiembre y otro el 13 de noviembre, y casi un mes de cese de actividades en Santa Cruz, no se produjo la adhesión del resto del país al que aspiraban los organizadores de la protesta. El paro en sí fue acatado con mayor rigor en las zonas central y norte de Santa Cruz, diluyéndose hacia los barrios populares de los cuadrantes este, oeste y sur. En los municipios hubo bloqueos en algunos puntos sobre las carreteras, pero con normalidad entre las localidades.

Estos elementos muestran el alcance real del camachismo, sus propios límites internos dentro del departamento; los mismos que son consistentes con los resultados electorales obtenidos por el gobernador cruceño en 2020 y 2021. Del mismo modo, también se ve reflejado en ese alcance del paro la situación del MAS y del Gobierno nacional.

Si bien en 2019 el liderazgo de Luis Fernando Camacho jugó un rol preponderante en la caída del poder del expresidente Evo Morales y tuvo coyunturalmente una determinada receptividad nacional, al presente quedó en evidencia que él no logra conmover ni convencer significativamente fuera del centro capitalino donde está su bastión.

EL ENIGMA.

Entonces, ¿por qué el camachismo está encapsulado mayoritariamente en la capital cruceña? ¿Por qué no logra irradiarse al resto del departamento? ¿Por qué la dirigencia cruceña quedó aislada en el conflicto y no logró conectar con el resto del país?

De igual manera, pero inversamente, caben cuestionamientos similares sobre el desempeño del MAS en el departamento. ¿Por qué no logra comunicarse con las clases medias urbanas de la capital? ¿Por qué no logra salir de los centros con alto porcentaje de población migrante? ¿Qué pasa con el MAS cruceño?

“Ni Camacho conoce la problemática de los barrios más alejados y el MAS tampoco conoce la problemática de las clases medias urbanas. Nunca el MAS se ‘cruceñizó’, siempre se lo ha visto como un partido andino y andinocéntrico, a diferencia del MNR de 1952, que entroncó y se hizo ‘cruceño’. El MAS nunca pudo hacer eso”, sostiene el exrector de la UAGRM y exministro de Defensa, Reymi Ferreira.

El gobernador cruceño y el MAS aparecen, por lo menos a partir de los resultados electorales y territorialmente, como el anverso y reverso de una misma moneda.

Ferreira explica que “el MAS mantuvo su espacio electoral basándose en la población migrante”. De manera consecuente y correspondiente, el camachismo se asienta con mayor fuerza en los lugares donde residen los grupos tradicionales y donde la ideología del regionalismo cruceño es mejor recibida.

Con todo, la migración es un proceso dinámico. Las personas que se asientan en un lugar distinto al de su origen terminan identificándose y asimilando la cultura y los valores del medio. Esta es la dificultad que tiene el MAS. “A la larga la población migrante tiende a disminuir porque muchos migrantes van asumiendo la identidad local, desvinculándose de su adhesión étnica cultural”, explica Ferreira.

Entonces, está claro que el MAS concentra su presencia entre la población migrante, al menos la más reciente. Los hijos de éstos están mucho más cerca de la identidad local que de la original de sus progenitores.

Con todo, ¿entiende Luis Fernando Camacho la totalidad del departamento? ¿Comprende la realidad de los centros poblados mayoritariamente migrantes como Yapacaní, Cuatro Cañadas o Mairana? Ferreira responde: “No, no conoce eso, por lo menos desde una perspectiva inclusiva. La conoce para rechazarla. A diferencia, Rubén Costas (su antecesor en la Gobernación cruceña) sí hizo un esfuerzo por crear vínculos y de hecho lo logró, fue declarado hijo predilecto en San Julián. Camacho no, es diferente y se ha cerrado a todo tipo de relación con ellos”.

Camacho no logró conseguir las adhesiones de otros departamentos en la protesta por el censo. Lejos de intentar seducir y construir una relación respetuosa, el cabildo del 13 de noviembre optó por plantearles un ultimátum. Se les dio 72 horas de plazo para que se unan “formalmente a este reclamo con medidas efectivas”.

“Santa Cruz debería ser el eje de atracción natural de todas las fuerzas políticas conservadoras y no lo ha sido debido su visión localista, porque para Camacho y su entorno lo otro es contradicción, es el enemigo”, aseveró Ferreira.

“Camacho nace del discurso regionalista y por lo tanto no tienen proyección y se lo notó en este paro. No hubo ningún departamento que se haya tomado en serio la movilización”, aseveró.

Pero el MAS cruceño tampoco está en condiciones de ser una alternativa. “Para empezar, el MAS en Santa Cruz está dividido en los límites de la ambición de sus dirigentes. No ven más allá del interés personal”, sentenció Ferreira.

(*)Pablo Deheza es periodista de La Razón en Santa Cruz

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