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Objeción de conciencia al servicio militar

Si bien la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio no está prevista constitucional y legalmente en Bolivia, esto no es un óbice para su aplicación porque es un derecho humano y corresponde su aplicación.

/ 14 de diciembre de 2015 / 04:02

Según la doctrina, la objeción de conciencia es la potestad que tiene una persona para resistirse a obedecer un imperativo o mandato jurídico invocando la existencia de un dictamen de conciencia que le impide sujetarse al comportamiento prescrito por el ordenamiento.

Es, pues, una potestad que permite al individuo negarse a cumplir una obligación establecida por el Estado, como es, entre otros, el servicio militar obligatorio, cuando esa actividad constituye la realización de conductas que se contraponen a sus convicciones íntimas, de manera que los Estados, en el marco de las normas previstas por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, lo consagran como un medio o mecanismo de exoneración de la obligación estatal.

El artículo 249 de la Constitución Política del Estado (concordante con el 108, inciso 12) establece que “Todo boliviano estará obligado a prestar servicio militar, de acuerdo con la ley”; en consecuencia, todos los varones tienen el deber ineludible de realizarlo. Por otra parte, el artículo 4 del mismo cuerpo legal establece que “El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.

El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama, en calidad de derecho fundamental, la libertad de conciencia. Para la doctrina prevaleciente, la libertad de conciencia es el directo antecedente de la objeción de conciencia e implica una actitud o creencia de alcances éticos, filosóficos o religiosos que lleva a una persona llamada “objetor” a rechazar el cumplimiento de un deber jurídico específico. En este caso, el deber objetivamente viene a ser el servicio militar obligatorio.

La objeción de conciencia es un derecho humano, un elemento constitutivo o contenido esencial del derecho a la libertad de conciencia y religión. A propósito, la interpretación jurisprudencial internacional del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas evidencia que la objeción de conciencia —como derecho— está protegida por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. 

Si bien es evidente que en el ámbito nacional no existe una normativa expresa en la Constitución ni en las leyes sobre la objeción de conciencia, no se puede por ello eludir el cumplimiento de normas convencionales, para esto es necesario acudir al artículo 410 de la Constitución, que en lo pertinente señala: “II. La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de primacía frente a cualquier otra disposición normativa. El bloque de constitucionalidad está integrado por los Tratados y Convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos y las normas de Derecho Comunitario, ratificados por el país. La aplicación de las normas jurídicas se regirá por la siguiente jerarquía, de acuerdo con las competencias de las entidades territoriales: 1. Constitución Política del Estado; 2. Los tratados internacionales; 3. Leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las cartas orgánicas y el resto de legislación departamental, municipal e indígena; 4. Los decretos, reglamentos y demás resoluciones emanadas de los órganos ejecutivos correspondientes”.

El bloque de constitucionalidad en Bolivia lo conforman, además del texto de la Constitución, los tratados, las declaraciones y convenciones internacionales en materia de derechos humanos que hayan sido ratificados; entonces, no todo tratado, declaración, convención o instrumento internacional es parte del bloque de constitucionalidad, sino solo aquellos que estén destinados a la promoción, protección y vigencia efectiva de los derechos humanos y las normas de derecho comunitario; en este caso, la objeción de conciencia sí es aplicable en Bolivia porque es un derecho humano.

Conforme se desprende del informe 97/05 del 27 de octubre de 2005 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado boliviano, representado por el Ministro de Defensa, llega a un acuerdo con Alfredo Díaz Bustos, por un anterior caso sobre objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, de la lectura de su contenido se establece el reconocimiento al derecho humano de objeción de conciencia por parte del Estado boliviano.

También hay que considerar que el Ministerio de Defensa y el Viceministerio de Justicia, en función del cumplimiento del acuerdo aprobado por la referida Comisión Americana de Derechos Humanos, tienen que cumplir con los incisos d) y e) de la cláusula tercera del Acuerdo Transaccional suscrito con Alfredo Díaz Bustos, particularmente en lo que señala: “en concordancia con el derecho internacional de derechos humanos, incorporar los anteproyectos normativos de reforma a la legislación militar, actualmente en revisión por el Ministerio de Defensa Nacional y las FFAA el derecho a la objeción de conciencia respecto al servicio militar; promover junto al Viceministerio de Justicia la aprobación congresal de la legislación militar que incorpore el derecho a la objeción de conciencia respecto al servicio militar”, esta es una obligación que se ha asumido como parte de la fe del Estado y se tiene que honrar el compromiso.

En el caso del señor Orías, que presentó un amparo constitucional, en mi criterio ha omitido pasos para dicha acción, como el de no presentarse a un centro de reclutamiento, hecho que sí sucedió en el caso de Alfredo Díaz Bustos y no ha presentado ninguna documentación que pueda avalar su condición de objetor de conciencia, como ser una declaración jurada, antecedentes policiales y judiciales y otras pertinentes que estén adjuntas a la carta peticionaria. Se ha limitado a presentar una nota al Ministro de Defensa.

Si bien la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio no está prevista constitucional y legalmente en Bolivia, esto no es un óbice para su aplicación porque —como se dijo— es un derecho humano y corresponde su aplicación.

El señor Orías, por igualdad con los otros jóvenes de su edad, debe presentarse a un llamamiento ante el centro de reclutamiento que corresponda y  hacer valer su calidad de objetor de conciencia, acompañando documentación pertinente, por ejemplo: ¿una persona que tiene antecedentes penales y/o policiales por conductas violentas, ejercerá en los hechos su cultura de paz? No lo creo. Entonces a falta de ley y reglamentación expresa, se tiene que acudir a la analogía, a una adecuada fundamentación y a la razonabilidad, para que si el caso procede el Ministerio de Defensa otorgue la libreta militar que corresponda a su derecho como objetor de conciencia. En su caso también tiene que hacerse un seguimiento y control para que no se use a la objeción de conciencia como un pretexto para eludir deberes.

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Urge equilibrar presidencia-partidoorganizaciones

El Movimiento Al Socialismo (MAS) aún tiene problemas para saber decidir.

Los tres pilares del Gobierno: organizaciones, Presidencia y partido, necesitan establecer un buen modelo de toma de decisiones

Por Iván Bustillos

/ 22 de enero de 2022 / 23:37

El punto sobre la i

Entre el lunes y miércoles de la semana que termina, ocurrieron hechos muy significativos. El lunes 17, una vez que se les canceló —dijeron— una reunión con autoridades del Ejecutivo, varios dirigentes del Pacto de Unidad igual se reunieron y las conclusiones de su asamblea esa noche no pudieron ser más radicales: directa destitución del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, “por ser un ministro ‘pitita’, infiltrado de la derecha”, “cambio del gabinete ministerial”, y reunión el miércoles 19 a las 08.00 en la sede de la CSUTCB (Miraflores) con el presidente Arce y el vicepresidente Choquehuanca, “sin ministros”, para evaluar, precisamente, a los ministros.

No fue hasta el martes por la noche que se confirmó que Arce y Choquehuanca asistirían a la reunión. Esa misma noche, el diputado del MAS Héctor Arce Rodríguez categórico afirmaba: “Yo les aseguro que habrá cambio de ministros”, y es que estaba convencido de que “el Presidente tiene que escucharnos y va a escuchar”.

Al parecer, la suerte estaba echada para buena parte del gabinete.

Luego de cuatro horas de reunión, el presidente Arce abandonaba la sede sindical más bien distendido; lo único que dijo al subir a su coche fue: “Todo muy bien”.

Todo muy bien: al poco rato fueron saliendo los dirigentes. “Hemos llegado a una conclusión de cuestionar a la mayoría de los ministros; sin embargo, respaldamos plenamente la gestión de nuestro Presidente, dijo el secretario de Relaciones Internacionales de la CSUTCB, Omar Ramírez.

Si bien mantienen la “censura” a varios ministros, “por mandato constitucional”, Arce “tiene toda la facultad de designar a su nuevo gabinete ministerial”, resumió Ramírez la principal conclusión de la reunión. Más directa fue la secretaria de Organización de las Bartolinas, Graciela Villca: “No se evaluó bien, para el 11 de febrero se ha llevado; el 22 (de enero, Día del Estado Plurinacional) no habrá cambio de gabinete”.

DISTENSIONAMIENTO.

Literalmente se desinfló la radical demanda de cambio de gabinete para ayer 22.

¿Qué pasó?, ¿capacidad de disuasión del Presidente?, ¿reflexión de lo exigido por parte de los dirigentes?, ¿acaso intervención ‘remota’ del presidente del MAS, Evo Morales? (Esta última suele ser la tesis favorita de los opositores al partido de gobierno)

Para el sociólogo cochabambino Fernando Mayorga (autor del libro Mandato y contingencia. Estilo de gobierno de Evo Morales, CESU-FES, septiembre de 2019, Cochabamba), lo ocurrido no es sino un capítulo más de cómo “el partido, la coalición de gobierno, está buscando un modelo de toma de decisiones”, el llamado “modelo decisional o decisorio” del MAS.

Cuando todos dicen que la “última palabra” sobre la designación de ministros la tiene el Presidente, pero al mismo tiempo se permitían sugerirle, demandarle, exigirle, casi darle ultimátums, lo que pasó el miércoles fue que se hizo valer “la figura presidencial”, el peso que por tradición y Constitución tiene en el país el “presidencialismo”, el carácter presidencialista de la forma de gobierno en Bolivia.

Lo que pasó, destaca el sociólogo, fue que hubo un “reforzamiento de esa capacidad de decisión presidencial, porque todos han terminado retirando lo que eran exigencia o demandas, que pasaron a ser sugerencias; y, obviamente, el Presidente no podía dar señales de debilidad; por tanto, se ha dado un paso en el sentido de que el centro de ese modelo decisorio lo ocupa el Presidente del Estado”.

Que el Presidente tenga la potestad de designar a sus ministros, precisa Mayorga, “no solo es por mandato constitucional, sino porque tenemos un régimen presidencialista, independientemente de quién sea la persona que ocupe ese cargo; es el cargo el que hace a la persona”.

Por esta razón, destaca Mayorga, se “despejan esas hipótesis equivocadas de quien gobierna es Evo Morales y que Luis Arce es alguien que simplemente ejecuta órdenes que vienen de otro lugar; eso ha quedado demostrado de que no es cierto”.

Ahora, dado el peso específico que tiene la figura presidencial, más aún cuando a la fecha la encarna una persona con más de 14 años de experiencia en la gestión pública, uno de los problemas que aún tiene que resolver este modelo de decisión del MAS, apunta Mayorga, es la nueva presencia que hay ahora: “El presidente del partido, es lo que todavía no llega a cristalizarse en un nuevo modelo”.

Para decirlo directamente, el “rol del presidente del partido, porque a veces Evo Morales hace sugerencias que deberían ser planteadas al Presidente y no de manera pública”, como la idea que lanzó de reforma constitucional, que debería merecer un tratamiento más sistemático primero dentro del partido. Esto, señala Mayorga, para no abrir unos “innecesarios debates discursivos, formulaciones que no vienen acompañadas de ninguna propuesta jurídica, ninguna orientación programática, menos un procedimiento”.

CENSURA.

Luego, en las dos últimas semanas también fue llamativo el hecho de la mayor presencia de las organizaciones sociales, una más fuerte voz en determinadas demandas: la “censura” de los ministros, la divergente actitud frente a los decretos del carnet de vacunación… un hecho que acaso no pasaba con Evo Morales presidente.

Al respecto, el sociólogo cochabambino llama la atención que sobre todo en los primeros años de los gobiernos de Morales, la presencia de las organizaciones era igual fuerte. Hay que recordar, dice, cómo cada martes Evo se reunía con dichas organizaciones; a las reuniones de gabinete, los miércoles con seguridad llevaba ideas, propuestas o problemas recogidos el día anterior; y, los jueves eran las reuniones con la bancada parlamentaria: o sea había todo un “recorrido” de las decisiones. Este esquema es el que ahora no hay, destaca. Aunque, reconoce, el presidente Arce cada vez más trata de tener una “relación fluida” con las organizaciones sociales. Esto precisamente fue la reunión con el Pacto de Unidad del miércoles 19, anota.

En cuanto a los sectores sociales que son sostén del gobierno del MAS, en el modelo decisional, en la forma de tomar las decisiones, un hecho central es el rol que asumen las organizaciones. En el pasado, por ejemplo, dice, en el modelo decisorio del MAS con Evo Morales “quedaban claros los roles, qué hacían los dirigentes de las organizaciones sociales, a través del Pacto de Unidad y, luego, a través de Conalcam: establecían las líneas programáticas, las demandas en términos de programa”; esto Evo Morales lo incorporaba a la gestión pública.

Finalmente, ¿para qué le serviría al MAS tener claro nuevamente su “modelo decisional”, tener clara la forma de tomar decisiones? Debe lograr un óptimo “modelo decisorio”, concluye Mayorga, “por una razón simple; si tú estableces un modelo decisorio, ganas eficacia decisional, ganas tiempo; no gastas energías en peleas internas; tomas buenas decisiones”.

Un buen modo de decidir las acciones partidarias y de gobierno, que tendría que servirle al MAS, interpela Mayorga, para saldar uno de sus mayores pendientes, un hecho que decidirá su futuro: “el verdadero desafío que tiene, a mi juicio, es el de recuperar su capacidad hegemónica. Hay una mala percepción de hegemonía, hegemonía no es tener mayoría; hegemonía es que te apoyen los que no comparten tu ideología, tu propuesta; y el MAS logró que toda la sociedad o la mayoría apoye su propuesta de Estado Plurinacional, de nacionalización. Ahí era hegemónico porque votaban por él los que no eran masistas; y eso es lo que tiene que recuperar en términos de apoyo de clase media, voto urbano, las nuevas generaciones; mostrarse como una organización política que está más preocupada del bien colectivo, del destino del país, que de las disputas internas por el poder”.

La forma de tomar decisiones hace a la gestión de la crisis

La gestión de las crisis internas sin duda también hace al “modelo decisional” de un partido; este fue uno de los temas de análisis en el programa de transmisión digital de La Razón Piedra, papel y tinta del miércoles 19 de enero. Participaron del programa, además de la directora de La Razón, Claudia Benavente, el economista Armando Ortuño, el comunicador Manuel Mercado y el politólogo Carlos Moldiz.

Para Ortuño, el problema del actual modelo decisional del MAS es cómo no puede suplir al que de todos modos llevaba adelante Evo Morales.

En la pugna de fuerzas por el gabinete del presidente Luis Arce, Ortuño ve una situación de desorden, desequilibrio y sensación de debilidad: Arce no es igual a Evo Morales en la gestión de la crisis interna.

“En 14 años había un proceso decisional más claro dentro del MAS, que se llamaba Evo Morales, que tenía una característica particular, él concentraba en sí mismo tres funciones: presidente del país (jefe del aparato gubernamental), líder indiscutible de las organizaciones sociales y jefe del partido”, explicó Ortuño.

Para el economista, incluso, se puede hablar de una tendencia al desbarajuste en la forma en que el MAS está viendo su forma de tomar decisiones.

“El zafarrancho actual muestra que todavía el MAS no ha resuelto su proceso decisional, sigue teniendo un desorden en el sentido de cómo toma decisiones, cómo equilibra los intereses de unos y otros, y cómo logra construir consenso mínimo, para que pueda funcionar”.

Ortuño añade que otro factor desequilibrante del MAS es “la sensación de debilidad del gobierno del presidente Arce; la sensación de que es un gobierno que tiene problemas en la coordinación con varios actores políticos, internos y externos”.

Por su lado, el comunicador Mercado encuentra que el dato más relevante no es tanto la rivalidad que pueda haber entre, por ejemplo, Evo Morales y David Choquehuanca, sino que “más allá de quién es el actor dominante en esta relación, creo que lo destacable en esta coyuntura es que las organizaciones sociales están demostrando tener un rol mucho más activo, asertivo, que en el pasado; ya no tienen el mismo rol pasivo que tuvieron en los últimos diez años del gobierno del presidente Evo Morales”.

Es más. Mercado da tal importancia al mayor vigor de las organizaciones sociales que éstas hoy día están ordenando de cierta manera el escenario político masista.

“Ahora las organizaciones políticas están dejando algo muy en claro, ‘el MAS es nuestro’; este partido tiene un dueño, y por lo tanto, todos aquellos que ocupan posiciones de poder dentro del Estado tienen que tomar en cuenta que se deben, en última instancia, a estas organizaciones sociales”.

Moldiz introdujo un hecho no siempre apuntado en su justa dimensión: “la política se hace con seres humanos”. Con ese criterio “se toman buenas decisiones; al fin y al cabo, las decisiones que terminan de imponerse resultan siendo funcionales al conjunto del aparato político que a cualquiera de sus partes”.

(*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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Qué dice la caída del chavismo en Barinas

La elección muestra una nueva forma de relación entre el oficialismo y la oposición en Venezuela.

/ 22 de enero de 2022 / 19:37

DIBUJO LIBRE

El 9 de diciembre de 2021, el estado de Barinas repitió las elecciones para elegir gobernador. Que la ciudadanía debiera concurrir por segunda vez a las urnas es un hecho extraño, derivado de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de anular los comicios que habían tenido lugar en noviembre. En esa elección, el candidato de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), Freddy Superlano, le había ganado por estrecho margen al gobernador y candidato oficialista del Gran Polo Patriótico (GPP), Argenis Chávez Frías, uno de los hermanos del expresidente Hugo Chávez. El Estado ha estado gobernado todos estos años por la familia Chávez.

En aquellas elecciones, Superlano había obtenido 37,6% de los votos, mientras que Chávez Frías había sumado 37,2%. La razón formal del Tribunal Supremo para convocar nuevamente a elecciones estribó en que Superlano se encontraba inhabilitado por la Contraloría General de la República (CGR) al momento de ser candidato, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) no sabía de esa decisión. Claramente, se trató de un intento del oficialismo de evitar una derrota en el Estado considerado la “cuna de la revolución”.

En la elección repetida, sin embargo, los candidatos ya no eran los mismos. Ni Superlano (inhabilitado) ni Chávez Frías (que decidió no volver a competir, en una admisión de su derrota) participaron de la elección. Por la MUD se presentó Sergio Garrido (miembro de Acción Democrática), mientras que por el GPP se postuló Jorge Arreaza, exmarido de Rosa Virginia Chávez, una de las hijas del expresidente y fogueado dirigente del chavismo. De manera inesperada para muchos, Garrido obtuvo la victoria con 55,3% de los votos frente a Arreaza, que se quedó con 41,2%. Otros candidatos totalizaron 3,36%, mientras que la abstención alcanzó el 48%.

El estado de Barinas, ubicado en el suroccidente de Venezuela, es mayormente agrícola —aunque también tiene minerales y petróleo—. Poseedor de una topografía que combina llanos y montañas, es el octavo en extensión territorial y tiene una población de poco más de un millón de habitantes. Desde el punto de vista electoral, no es un Estado de una importancia significativa: ocupa el puesto 15 de 24 en cuanto a número de electores.

La importancia de Barinas es evidente: se trata del territorio histórico de la familia Chávez. El peso simbólico del Estado para el chavismo no ha pasado nunca desapercibido y, por ello, esta elección atrapó la atención de los venezolanos y de no pocos medios de comunicación internacionales. Y la derrota del chavismo en ese Estado es, ahora, motivo de debates.

¿Por qué perdió el chavismo? ¿Y por qué dos veces? ¿Cuáles son las razones que explican que en el “territorio de los Chávez”, la fuerza política oficialista haya perdido parte de su caudal electoral?

El primer factor estriba en las condiciones de vida de la población. La ciudadanía vive mal y lo ha hecho notar en los comicios. Si bien la dolarización de facto de la economía ha traído un respiro y su efecto es transversal —alcanza en diferentes proporciones tanto a sectores acomodados como a sectores populares—, la calidad de vida está lejos de haber mejorado. Solo las elites y sus círculos pueden decir que viven bien. Y nadie más, aunque posea dólares. No se trata solo de las “condiciones objetivas”, sino de la añoranza de una cierta estabilidad y tranquilidad de la Venezuela del pasado. Esa añoranza está en el “inconsciente” de la población.

Los problemas de gestión del gobierno de Maduro son evidentes. En una de sus actividades al final del año pasado, el Presidente mostró con mucho orgullo un video de una rotura de un caño de agua en Caracas y afirmó que debería haber algo como una app para denunciar ese tipo de situaciones y generar un “gobierno directo” donde el pueblo pueda generar “alertas” y “soluciones”. El Gobierno considera que todo se remite a una denuncia en redes sociales o a través de una app, sin considerar la competencia de los equipos de gobierno. En un contexto que está muy lejos de la alucinante cantidad de recursos que tuvieron los gobiernos de Chávez.

El segundo factor que explica la derrota del chavismo es la pobreza en la que vive la población de Barinas. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por la Universidad Católica Andrés Bello, Barinas era en 2021 el tercer estado de Venezuela con más personas en situación de pobreza, luego de Yaracuy y Sucre. En las elecciones regionales de noviembre de 2021, se observó que, agrupados los estados de Venezuela y la capital del país en regiones, las que muestran mejores índices económicos y sociales tendieron a votar en mayor medida por el chavismo, mientras que las más afectadas por la pobreza, tendieron a hacerlo por la oposición. Este es el caso de Barinas en 2021 y 2022.

¿Un caso de estudio para una futura alternancia en el poder nacional? Poco a poco, de manera planificada o no, se construye un camino para una posible alternancia en el poder “a la venezolana”. Y ese camino tendrá su prueba en las elecciones presidenciales de 2024. Hay límites que el Gobierno no puede sobrepasar. Hacerlo crearía una situación de ingobernabilidad y conflicto que el propio Ejecutivo no desea. El Gobierno internalizó que necesita estabilidad y gestión y no puede ni quiere volver a las etapas de 2015 a 2019. Si es así, la alternancia en el poder es una posibilidad. La eventualidad de que el chavismo pierda las presidenciales de 2024 existen y son reales. Pero construir el eventual camino a la alternancia para 2024 no depende solo de Maduro. También depende de lo que haga la oposición con su victoria en Barinas. Es un “baile a dos”. Si Garrido cree que su victoria es para hacer de Barinas un “bastión del quiebre” del chavismo, seguramente fracasará. Si el gobierno de Maduro y la gobernación de Garrido logran regular el conflicto y construir unas reglas para la competencia, pero que permitan al segundo armar una gestión y al primero no sentirse amenazado, se dará un paso importante para la construcción de las reglas para 2024 y el pueblo venezolano podrá decidir qué gobierno desea tener.

El 13 de enero, el presidente Maduro y el gobernador Garrido se encontraron en el Palacio de Miraflores. Si bien no hubo una declaración oficial, el video muestra que fue una reunión larga y respetuosa. Esto puede significar que tanto Maduro como Garrido son conscientes de que, pese a las diferencias, deben comunicarse y establecer planes de trabajo. No se sabe cómo terminará esta relación —ni tampoco con los otros tres gobernadores de la oposición electos en 2021— pero puede percibirse que el conflicto político venezolano toma vías institucionales que no estarán exentas de tensión. Desde una perspectiva optimista, la elección en Barinas podría ser la muestra de que el conflicto entre gobierno y oposición puede dejar de ser tramitado en un escenario anárquico y dirimirse en uno en el que imperan nuevas reglas.

(*) Fragmento del artículo ¿Qué nos dice la derrota del chavismo en Barinas?, publicado en Nueva Sociedad, Edición Digital, enero de 2022.

(*)Ricardo Sucre Heredia es politólogo, venezolano (*)

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La formación social Boliviana

Si algo existe en la cabeza de las masas, paralelo al sentimiento comunalcorporativo, es lo nacional.

/ 22 de enero de 2022 / 19:33

DIBUJO LIBRE

En cada una de las etapas de la Formación Social Boliviana, el modo de producción dominante refuncionaliza los otros modos de producción preexistentes, pero al mismo tiempo e inevitablemente genera un nuevo modo de producción en su seno, que se impondrá después para reordenar el conjunto de la sociedad (Carlos Marx). Así, en el Incario, antes de la conquista, el yanaconazgo se desarrollaba internamente. La elite de jefes militares, administrativos y religiosos, disponían de manera creciente de yanas: gentes de propiedad de esas jerarquías, esclavos que trabajaban en dominios territoriales propios de esas jerarquías. Con la conquista, esta vía de desarrollo es truncada abruptamente. (Maurice Godelier).

La corona española luego de insistir en establecer un sistema feudal español mediante la encomienda y la hacienda, cambia con la Reforma Toledana, reconociendo los dominios de los ayllus, markas y señoríos, para garantizar la mita en las minas, deteniendo en cierto modo el desarrollo de las haciendas feudales de los criollos y la iglesia (Nathan Wachtel).

A partir de la fundación de Bolivia, la hacienda feudal, basada en su forma más primitiva (renta en trabajo), se constituye en el modo de producción dominante y de su propio excedente surge una clase capitalista minera que hegemonizará el bloque de poder hasta la Revolución Nacional de 1952.

La Revolución Nacional crea un Caín y un Abel, al mismo tiempo que se establece la Comibol, se desarrolla la minería mediana, que de mediana no tiene nada y menos de nacional. Simultáneamente a la distribución de la tierra para quien la trabaja en el occidente, en el oriente se consolida y desarrolla la empresa agroindustrial de explotación extensiva, que, junto a las empresas madereras y la ganadería, constituyen hasta hoy un bloque de poder económico fundamental ampliado a las finanzas. En oposición, la COB y la CSUTCB conformaron el bloque de poder subalterno (René Zavaleta).

En este apretado recorrido por la Formación Social Boliviana, una constante la hace particular: las relaciones productivas preexistentes y subordinadas al modo de producción dominante mantienen una relativa autonomía, primero, porque la explotación se produce no a los individuos o familias productoras, sino a las comunidades. El tributo en trabajo y especies en el Incario, la mita en la colonia, e incluso en la renta de la tierra en la hacienda republicana, el plustrabajo o excedente era enajenado a las comunidades, mediando las jerarquías de los mallkus, curacas y jilakas según la dimensión del dominio territorial. Digamos que la comunidad cede en parte para no desaparecer; para seguir existiendo. La comunidad es explotada como comunidad y sus jerarquías al mismo tiempo que garantizan el tributo, preservan la estructura fundamental de la comunidad.

Con posterioridad a la Guerra del Chaco (1932-1935), el sindicalismo minero se extiende a otros sectores urbanos y el campo. El sindicato campesino se generaliza a partir de la Reforma Agraria (1953), obligando a las comunidades de exhacienda y originarias a organizarse en sindicatos, que sin embargo mantienen en su núcleo la antigua organización comunal. Incluso más tarde, con la Ley de Participación Popular (1994), ese núcleo comunal esta presente en las nuevas formas de representación, ahora denominadas en su conjunto corporativas.

La estructura del ayllu con su reciprocidad (ayni), con las jerarquías de cargos como servicios rotatorios que abarcan los aspectos de posesión de la tierra, producción agropecuaria y turnos de trabajo comunitario, además del control social en el que la justicia, es al mismo tiempo un código de moral, trasciende del campo a la ciudad como práctica y como símbolo según la dimensión territorial y poblacional, según la actividad económica, e incluso la identidad cultural. Algunos de estos rasgos del ayllu están presentes en los sindicatos, asociaciones gremiales, cooperativas, juntas de vecinos, OTBs., y fraternidades religiosas, más evidentes en la base y más simbólicas en la organizaciones locales, regionales y nacionales.

El padrino y el pasante de los eventos particulares y fiestas religiosas tienen también esos elementos de reciprocidad, solidaridad y servicio comunitario, y desde la base pueden elevarse a lo político, a tal punto, por ejemplo, que el fenómeno Carlos Palenque representó al padrino general (es el compadre) y Max Fernández al pasante (es el que paga la fiesta). (Joaquín Saravia).

Lo comunal-corporativo subyace en la economía, en la política y en la ideología. Bolivia es una sociedad abigarrada no solo porque coexisten relaciones capitalistas con relaciones no capitalistas, también es compleja porque las relaciones subordinadas al capital mantienen una autonomía relativa, con comportamientos comunal- corporativos y tal vez por ello mismo, en su remate, la sociedad es más fuerte que el Estado. (René Zavaleta).

La Guerra del Chaco despertó en las clases subalternas la idea de que si los hombres son iguales en la muerte, por qué no pueden serlo en la vida, y la Revolución Nacional constituye hasta ahora lo que de conciencia nacional tiene el pueblo boliviano. Si algo existe en la cabeza de las masas, paralelo al sentimiento comunal-corporativo es lo nacional. Solo el Estado en última instancia, puede resolver los grandes problemas nacionales, con una política nacional- popular (René Zavaleta).

A partir de estos elementos se pueden entender fenómenos sociopolíticos más importantes y determinantes, contemporáneos y presentes:

– Los sectores subalternos de trabajadores de la minería e hidrocarburos, la industria y manufactura, los campesinos del altiplano, valles, trópico y subtrópico, los gremiales de los centros urbanos, los empleados de educación y salud, los trabajadores de comunicación y transporte, que en su conjunto forman el pueblo o las masas del país, están organizados, comunal y corporativamente y definen en última instancia los cambios económicos y políticos de Bolivia.

– El cerco y la rebelión indígena, antes, y después, los congresos sindicales, las marchas, las huelgas y bloqueos de caminos, son las formas de resistencia y lucha de las clases subalternas. La táctica comunal-corporativa de las masas que nacen en la asamblea local se eleva a lo regional y nacional, practica y simbólicamente, constituyéndose en la única forma de definición del futuro nacional-popular.

– Independiente de los calificativos que se pongan al Proceso de Cambio, unos de falsos paralelismos en el socialismo del siglo XXI, otros peyorativos como populista-desarrollista, y otros abiertamente de calumnia digital, como dictatorial, autoritario, y antiautonomista, el proceso es nacional-popular, de desarrollo industrial y sustitución de importaciones, de economía plural planificada desde el Estado, con apoyo y determinación de los movimientos sociales organizados comunal y corporativamente.

– En última instancia, el voto ciudadano, la composición del Parlamento y la propia política del gobierno tienen una forma comunal-corporativa, determinada por la esencia comunalcorporativa de las organizaciones sociales populares. En consecuencia, solo de la unidad del Gobierno y de estas organizaciones depende el futuro del Proceso de Cambio.

(*)Danilo Paz B. es sociólogo, Investigador Asociado CESU-UMSS

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Las mujeres que derrotaron a Banzer

La huelga de las mineras empezó el 28 de diciembre del 77; el 17 de enero del 78, Banzer tuvo que decretar la amnistía.

/ 22 de enero de 2022 / 19:27

SALA DE PRENSA

Las mujeres de las minas Angélica Flores, Nelly Paniagua, Luzmila Pimentel, Aurora Lora y Domitila Chungara, con una huelga de hambre, derrotaron al dictador Hugo Banzer, el 17 de enero de 1978. Seis meses después, él dejó la silla presidencial. Los detalles de esa heroica acción, desde entonces, fueron guardados bajo siete llaves. Luego de 43 años, salieron a la luz algunos datos inéditos.

La noche del martes 21 de agosto de 2001, el Sindicato (hoy Federación) de Trabajadores de la Prensa de La Paz (STPLP) —en coordinación con la Central Obrera Departamental, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional, la agrupación juvenil “30 no son 30” y otras organizaciones populares— encabezó una marcha de teas en la que denunció los “30 años de impunidad” banzerista. Las cinco mujeres de las minas fueron “las invitadas especiales”.

En esa ocasión, ellas decidieron “no contar detalles” de ese hecho histórico a los periodistas porque varios actores aún estaban “en riesgo”. Dicho y hecho: el régimen de Banzer y Jorge Tuto Quiroga (1997-2001) calificó a la marcha de “provocativa” y “política”.

¿OBLIGADAS? En 1999, el banzerista Fernando Kieffer, en el texto De cara a la revolución del 21 de agosto de 1971, afirmó que las huelguistas habían sido “obligadas” y “sobornadas” para “dramatizar las circunstancias” y generar un “escándalo nacional e internacional”.

“La pantomima de la huelga de hambre de las cuatro mujeres de las minas fue una de las primeras maniobras utilizadas por la oposición para derrotar al (gobierno) restaurador de la soberanía patria y la democracia”, arguyó.

Sin embargo, en 2003, el investigador francés Jean-Pierre Lavaud refutó esa posición. Con un estudio comparado, en su libro La dictadura minada, demostró que el “triunfo democrático” del ayuno voluntario fue un “proceso” y el resultado de una heterogénea “red de organizaciones” proscritas y asediadas (partidarias, eclesiásticas, sindicales, humanistas, periodísticas y otras) que “mantuvieron contactos mutuos” para poner fin a la dictadura. Nadie participó en contra de su voluntad.

ORGANIZACIÓN. En ese marco, Aurora Lora —en el libro Guillermo Lora, el último Bolchevique de Ricardo Zelaya, publicado en 2021— presentó otros detalles, que enriquecen lo investigado por Lavaud.

“En Llallagua hemos planeado la huelga. Porque no ha sido caída del cielo, como todos dicen o escriben; (…) La situación era un desastre: había muertos, perseguidos, presos”, narró, para luego explicar que, en la primera reunión respaldada por el sacerdote Gustavo de la iglesia de Catavi, se planteó que los familiares de los “elenos” (militantes del Ejército de Liberación Nacional) sean los primeros en apoyar el ayuno voluntario.

En esa reunión clandestina participaron Luzmila, Nelly, Angélica y Aurora. Se acordó que nadie podía “darse de baja”: “esto era hasta morir o ser expulsadas al exterior”. Luzmila se iba a adelantar para “tomar contacto” con los “elenos”. Domitila llegó tarde.

JUVENCA. “De Llallagua hemos salido con los curas (…) camufladas, directo a su casa, en Juvenca (La Paz). Se hizo una asamblea (…) Y ¡ucha!, empiezan, pues, a destrozarme a mí, y no atacan a Domitila, que aparece ahí, pero no abre su boca para nada. ‘¡Ah, ésta es trotskista! Su posición aventurera, cómo van a hacer huelga de hambre en las fiestas de fin de año, ¡y apenas cuatro mujeres!’”, recordó Aurora.

“Sí o sí, las cuatro vamos a entrar (…)”, respondió. “No les vamos a decir el lugar. ¿Quieren ustedes pasar las fiestas? ¡Magnífico! Pasen la Navidad, Año Nuevo, con sus familiares, con pavos, gallos, qué cosas comerán. Nosotras no tenemos qué comer; no estamos con nuestros esposos, nuestras familias (están) deshechas. Las que hemos venido de las minas vamos a continuar. ¿Quieren acoplarse después de las fiestas? Se acoplarán nomás, compañeras, hasta luego…

” Tras ese impasse, ellas propusieron al periodista Gastón Lobatón que la medida se desarrolle en el STPLP. Él respondió que “es peligroso”. Y ahí, las cuatro decidieron que el ayuno voluntario se instale en el colegio San Calixto.

¡JESÚS! “Domitila seguía caminando con nosotras. Al San Calixto fuimos. Y, ¡pucha!, los curas, los supuestos defensores de los pobres, nos han maltratado ¡Nos han botado! ‘¡Pero, Jesús, cómo una huelga! ¡Y solo cuatro!’. Y yo: ‘Al final de cuentas —les he dicho—, Cristo peleaba por los pobres, ¡y ustedes aquí nos están botando! ¡Carajo, hágannos llevar pues, llamen al Ejército! ¡Pero tomamos aquí su colegio!’”.

Tras la discusión, Domitila fue separada del grupo. Según Lavaud, ella se ocupó de organizar “los apoyos”. Después de evaluar los hechos y por un acuerdo interno, las huelguistas fueron trasladadas en dos jeeps al Arzobispado. En cada movilidad entraron “siete wawas”.

Ya en el lugar, ellas definieron la estrategia para ingresar. “Entonces —les digo a las tres compañeras—, toco, van a abrir, y voy a poner mi pie, mi mano y ustedes entran. Los chiquitos atrás, primero los grandes…”.

DIABLO. “Subimos al tercer piso (…) Y nos hemos sentado en el suelo, cansadas: ‘Ya estamos en huelga’. Ha venido el padre (Jorge) Manrique y, ¡uuh!, su sermón también: ‘¡Cómo, hijas del diablo parecen! ¡Cómo van a sacrificar a estos niños!’”.

“Igual están muriendo en Llallagua de hambre, no tenemos qué comer —le decimos, en coro—. Se fue furioso. Y de esa forma entramos en huelga las cuatro mujeres. Además, ya teníamos nuestros planteamientos (…)”.

Al día siguiente, el padre Manrique trajo chocolate con leche. “¡Qué le pasa! ¡Estamos en huelga! (…) Con la puerta le hemos cerrado. ¡Llorando se ha ido! Luego, agüita nos daba”. Más tarde, expusimos nuestras demandas y “pedimos prensa”, contó Aurora.

VICTORIA. La medida comenzó el miércoles 28 de diciembre de 1977. El matutino católico Presencia, a solicitud de Lobatón, informó, en una pequeña nota, que el ayuno “inició a las 18 horas en el Arzobispado (…) con más de una decena de niños de 4 a 12 años, hijos de encarcelados, exiliados y perseguidos”.

Posteriormente, la huelga de hambre, como en efecto dominó, se extendió por todo el país.

A raíz de esa acción, el 17 de enero de 1978, hace 44 años, Banzer decretó la “amnistía irrestricta y general”.

(*)Miguel Pinto P. es periodista

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MAS: ¿’debilidad interna’ en pleno poder?

Que la crítica a la gestión se reduzca a pedir el cambio de tal o cual ministro expresa una cierta degradación.

Es inocultable la existencia de al menos tres tendencias en el MAS: evistas, arcistas y choquehuanquistas.

Por Iván Bustillos

/ 16 de enero de 2022 / 18:39

El punto sobre la i

Medio en broma, medio en serio, antes se decía que “mientras el MAS dividía a los masistas, Evo los unía”. Era tal la importancia del expresidente Evo Morales como factor de unidad del Movimiento Al Socialismo (MAS) que hablar de la existencia de corrientes internas más o menos contradictorias entre sí, no tenía mayor relevancia. Hoy, ya no pasa eso, coinciden los invitados de Animal Político para reflexionar la actual situación del partido de gobierno, los exministros, de Minería, César Navarro, y de Gobierno, Carlos Romero.

“Evo era el factor de unidad hasta 2019, pero el 2020, desde la posesión de Lucho (Arce) y David (Choquehuanca), prácticamente este proceso tiene tres liderazgos: de Evo, de Lucho y de David”, destaca Navarro.

En efecto, “no hay un liderazgo único, cohesionador en este momento”, reconoce a su vez el exministro Romero. La falta de este liderazgo que cohesione, “obviamente marca una debilidad interna” del partido, asevera la exautoridad de Gobierno.

Y es que a la fecha, destaca, “el MAS está enfrentando un corporativismo interno”. Por lo menos a primera vista, las diferencias que pudieran haber entre los grupos o corrientes dentro del MAS, no son ideológicas, que cuestionen las políticas públicas generales en vigencia desde más de una década; ese no es el problema del partido, “por eso digo que el MAS está atrapado en una pugna de intereses corporativos”, de sectores u organizaciones sociales.

Y esto, destaca Romero, “es peligroso para el MAS”, porque detrás de ciertos cuestionamientos al “evismo” o expresiones de “renovación”, se esconden defensas de intereses de grupo. Para decirlo directamente, Romero arriesga a calificar todo esto como una suerte de “crisis ideológica”.

Una vez que el MAS expresa la convergencia de las corrientes indigenistas anticoloniales mejor desarrolladas y la visión de una izquierda nacional de larga tradición, lo mejor de esa herencia, se diría, “el MAS fue capaz de proyectar un horizonte político muy importante, traducido en la Agenda de Octubre y la Agenda Patriótica”. El problema es, complementa Romero, que “hoy día estas pugnas reflejan solamente intereses de cuoteo, de distribución de cuotas de poder, de acceso a cargos, a privilegios en la administración pública. Son (hechos) preocupantes”.

PREOCUPANTE.

Preocupantes porque socavan, destaca el exministro, el “sistema político” que desplazó al sistema de partidocracia que existía antes.

Que por ahora falte el liderazgo que cohesione también menoscaba la unidad misma del partido, asegura Romero. “Sabemos que la fortaleza del movimiento popular pasa por su unidad; pero estas disputas corporativas, sindicales, muestran más bien tensiones internas no por cuestiones de horizonte (ideológicas mayores, de proyectos de país) sino de (puros) intereses; y eso, reitero, es preocupante”.

Coincide con Romero el exministro Navarro en el sentido de que al concentrarse las organizaciones sociales en el cambio de tal o cual ministro, lo que más expresan es una visión de gestión pública “cortoplacista”, que no ve más allá del “horizonte” por el cual el MAS es gobierno nacional electo con la mayoría del 55,1%.

Si en 2019 y 2020, “el horizonte era derrotar a la dictadura y recuperar la democracia y el gobierno”; una vez que se lo hizo, en agosto y octubre de 2020; “lo que hace falta ahora es”, destaca Navarro, “reencauzar el horizonte del Estado Plurinacional para vivir bien”.

“Cuando los compañeros están pidiendo cambio de tal o cual ministro están planteando una visión administrativa, circunstancial y política del Gobierno y no el tema del horizonte. Es un déficit, la falta de una visión, de un horizonte en los movimientos sociales. Así, dirigentes como Gerardo García (vicepresidente del MAS), más que plantear un horizonte, se dedica a hacer oposición y críticas a la segunda autoridad del Estado”, critica el exministro de Minería.

En esta falta de “horizonte”, de una visión más de fondo de la historia y del rol del MAS en esto, observa Navarro, se puede ver cómo esto también va degradando al partido mismo, cómo lo empequeñece: “lo que al final tenemos son dirigentes que más que ver el horizonte y el rol de la organización social y del Movimiento Al Socialismo, lo que hacen es volver al MAS en una organización política de gobierno de corto plazo. Cambias a tres ministros, el próximo 6 de agosto vas a pedir el cambio de otros cinco; es una visión cortoplacista”.

GESTIÓN.

Ahora, al margen de este rol más o menos cortoplacista del MAS, Navarro no deja de llamar la atención sobre algo muy peculiar al MAS: que acaso con la actual composición, Luis Arce Presidente y dedicado a la gestión pública, y Evo Morales presidente del MAS, dedicado más a lo partidario, el Instrumento Político en rigor recién está aprendiendo a acompañar la gestión pública. Lo que más bien existe hoy día, dice el exministro de Minería, “es un proceso de debate político sobre el rol del Instrumento Político en la gestión pública. Es la primera vez; antes, desde que somos gobierno en 2006, gobierno nacional, departamental o municipal, el MAS solo era una sigla electoral; que no tenía un rol determinante en la gestión nacional, departamental, municipal, etc. En cambio, lo que se está viendo hoy día, por primera vez, es un debate muy importante e interesante sobre el rol del Instrumento Político en el proceso. O sea, ¿va a seguir siendo el MAS un instrumento electoral o va a ser el instrumento político que se concibió a partir de la década de los 90?”.

En lo que está pasando con la “unidad del MAS”, hoy día también hay que considerar, insiste Navarro, una natural “emergencia de liderazgos territorializados”, regionales, a los cuales hay que tomar más en serio. Y es que también por aquí se reitera eso que desde sus orígenes se dice del MAS: que en rigor no es un partido, una estructura orgánica tradicional, sino sobre todo una federación de organizaciones sociales; por eso el surgimiento de pugnas entre departamentos.

En lo relativo a la relación Luis Arce-Evo Morales, Navarro remarca que el rol de cada cual está claramente planteado: el uno debe hacer gestión, y el otro debe construir el Instrumento.

“Al compañero Lucho, fundamental, no únicamente, le corresponde la gestión pública”; ciertamente cumplió con su tarea, producto de ello es la actual relativa estabilidad económica.

En cuanto al “compañero Evo”, le toca administrar el enorme y natural liderazgo que tiene ante las organizaciones sociales. Así, el rol que tiene el “jefazo” en este momento, dice Navarro, es hacer del Movimiento Al Socialismo una estructura política que tenga la capacidad de ser actor directo en la construcción del Estado Plurinacional”. Una peculiar tarea que el exministro plantea para el expresidente Morales, es que desde el MAS se fortalezca a las organizaciones sociales, y que, por el contrario, no ocurra al revés: Evo “tiene el rol de coadyuvar en el fortalecimiento orgánico de las organizaciones sociales”.

FUTURO.

La gestión pública tiene que ser prioridad, insiste Navarro, incluso por su efecto político: “una mala gestión pública anula a todos, y una buena gestión pública habilita a todos”.

En lo relativo al futuro que se puede prever para el MAS y el Gobierno, Romero no deja de llamar la atención sobre la renovación ideológica: “Lo que ahora debe debatir el MAS es un nuevo ciclo del proceso de cambio, una nueva Agenda Estratégica del Estado”.

No se debate esta Agenda, se queja Romero; cuando la misma, por su mayor alcance “trasciende diferencias generacionales, sectoriales, de campo y ciudad”.

Pero aún hay una falla, debido al radicalismo con que frecuentemente los “sectores duros” del MAS asumen determinadas decisiones partidarias, reclama el exministro: su menosprecio por las clases medias.

“El otro problema es que el MAS está espantando a la clase media; y la clase media es un aliado fundamental. Sin clase media no se hubiera viabilizado el proceso de cambio”, interpela directamente el exministro. Esta alianza histórica entre indígenas, obreros y clases medias, en sus términos, ya la había planteado el memorable René Zavaleta Mercado, destaca Romero.

Añade que lo que hacen los núcleos duros “es ahuyentar a la clase media, siendo como es un actor clave en la generación de opinión pública, en el cohesionamiento de la estructura social”. Menospreciar a la clase media conlleva el riesgo de empujar a algunos sectores de la clase media a posiciones ultraconservadoras”.

Militancia obligatoria de las autoridades designadas

El nuevo estatuto del Movimiento Al Socialismo (MAS) incorpora todo un capítulo sobre las “autoridades designadas”. Allí, como el apunte final a los “deberes” (artículo 67) sin rastro de ninguna excepción se establece que “todas y todos deben ser militantes del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP)”: “No existe la figura de autoridades neutrales ni independientes en los cargos de designación a nivel nacional, departamental, regional y municipal, todos y todas deben ser militantes del MAS-IPSP”.

En el mismo artículo 67, que consta de tres puntos, no deja de llamar la atención su segundo punto. La autoridad designada, servidora y servidor público, deberá “coordinar y articular actividades de gestión política con el Comité Ejecutivo de la Dirección Nacional, las direcciones departamentales, regionales, municipales y sectoriales y las organizaciones sociales en su conjunto”.

Siempre en el marco de su nuevo estatuto orgánico, si el militante del MAS tiene 11 derechos, son 24 sus deberes. En la lista de derechos (Artículo 60) destacan: elegir y ser elegidos para cargos de dirección orgánica; expresar libremente las opiniones y “críticas constructivas”, tanto sobre problemáticas nacionales como en “asuntos internos”; denunciar el transfugio político.

En la parte de los deberes (Artículo 61), se tiene por acciones obligatorias: acatar disciplinadamente las instrucciones de sus dirigentes; respetar la equidad de género; cumplir regularmente con los aportes anteriormente establecidos; defender la revolución democrática y cultural en todos los escenarios; mantenerse atento y sensible ante las tergiversaciones y rumores infundados respecto a la política de la revolución democrática y cultural; defender el principio de solidaridad consecuente con todos los que luchan por la liberación nacional; mantenerse vigilante contra cualquier manifestación o hecho que perjudique maliciosamente los fines del MAS-IPSP; y, preservar la cohesión y unidad del MASIPSP, entre otros deberes”.

El caso de Evo Morales y el MAS es especial en el estatuto orgánico. Entre los 15 principios partidarios (Artículo 6) por los que se rige el partido, se halla el “respeto al liderazgo nato”.

Junto a los principios Antiimperialismo, Anticolonialismo, Memoria histórica, Democracia interna, Igualdad y Equidad de género o Despatriarcalización, se consagra a Morales como líder nato:

“15. Respeto al liderazgo nato: la militancia del MASIPSP ratifica el respeto al liderazgo nato del hermano Evo Morales por los grandes logros, avances y saltos cualitativos que realizó a nivel nacional, dignificando a Bolivia en el contexto internacional como líder del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos”, destaca en su página 10 el nuevo estatuto.

(*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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