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Cinco elogios a Evo Morales

Textos del expresidente sobre Evo Morales, que fueron publicados en medios de prensa.

/ 24 de abril de 2019 / 04:00

Uno. Morales, pasado y futuro (Carlos De Mesa, 6/12/09). Un Morales tenía que llegar, podía haberse apellidado Quispe o Mamani o Condori o Choquehuanca. Estaba reservado, por obvias razones, el lugar del “primer Presidente indígena” a un aymara o a un quechua. Producto de 1952 y del proceso del país fue un indígena de sangre pero un mestizo de formación, tipo de vida, cultura, visión de mundo y lengua, mal que le pese. El Presidente apenas pergeña unas cuantas frases en lenguas nativas, su lengua es el castellano, impregnada de la estructura mental que le da su esencia indígena, pero castellano. Es un sindicalista de tradición organizativa occidental obrerista y por si fuera poco ligado a la coca, el producto más controvertido de nuestra sociedad. Ese camino no fue fácil, por supuesto que no lo fue. Fue la inusual ruta del éxito en un país terriblemente injusto, de un hombre nacido en la pobreza, sin educación académica que peleó milímetro a milímetro el lugar que hoy ocupa.

Dos. Morales: Las Razones de la Entraña (Carlos De Mesa, 27/04/10)

Cada historia individual es la construcción de elementos que pueden explicar, a veces mejor que cualquier teoría social, lo que hace un hombre que lo tiene.

El presidente Morales es en ese y otros muchos sentidos un caso excepcional. Lo es porque como nunca antes desde Simón Bolívar a hoy, una figura política cobró una trascendencia mediática de tal magnitud, es además la figura boliviana de mayor proyección internacional que hayamos tenido nunca.

(…) Morales ha llegado a la Presidencia desde un lugar muy distinto a la mayoría de sus antecesores y lo ha hecho por un ambiguo camino en el que se mezcla la lucha insurreccional y la fuerza del voto, extrañamente combinados.

Tres. Los 2.527 Días del Presidente (Carlos De Mesa, 24/12/12)

(…) Podríamos encontrar varias razones para explicar esta longevidad, pero creo que la más importante de ellas es la gigantesca carga simbólica que el Presidente trae consigo. La genialidad de su llegada al poder estuvo en comprender que lo esencial era la combinación entre la idea de un cambio radical que afectaba el tránsito histórico del país, modificando su dirección, y su identificación como indígena por encima de cualquier otra cosa. Podría pensarse que las ideas de cambio fueron las más importantes, pero no, lo que verdaderamente empoderó a Morales fue el asumirse indígena.

(…) Aquel eslogan de la campaña de 2005 que decía “Evo soy yo” refleja muy bien lo que todo esto representó. Si bien es cierto que en 1952 Paz Estenssoro y el MNR construyeron un fuerte vínculo con los indígenas a partir de la Reforma Agraria y el Voto Universal, esa relación no era de directa identificación, sino de “aceptación agradecida”, ya que hasta 2006 la presidencia no estaba al alcance de los indios.

Ser igual. “Soy como eres tú. Tú estás allí, igual que podría estar yo, o mi hermano o mi hermana, o mi hijo o mi hija”. Ese fue el giro copernicano que Morales consiguió y esa es y será la razón por la que quedará inscrito como una de las figuras más importantes de la historia boliviana. Podrá medírselo de muchas maneras y habrá una y mil razones para criticar lo que hizo y lo que hace, pero no podrá olvidarse nunca que por los caminos más inesperados, este hombre logró ganar la presidencia y cambiar la imagen del país.

Los indígenas urbanos se parecen mucho a Morales en su formación educativa y lingüística, en sus gustos y en su estilo de trabajo.

Por eso tiene ahora el respaldo incondicional de la mayoría de los indígenas rurales que en la distancia lo ven como el hijo de la tierra que tomó el poder, y de una parte crucial de los indígenas urbanos. No importa lo que haga, lo que importa es que “Evo soy yo”, aunque desilusione, aunque haga cosas que no le gustan a muchos de sus seguidores, pues creen que tiene derecho a equivocarse una y mil veces. Finalmente, esperaron tanto para estar donde sienten que están, que bien pueden pasar por alto muchas y muy graves cosas que este hombre protagoniza. Además ¿es que acaso están peor ahora que antes de su gobierno?

Cuatro. Economía, la prueba de consistencia (Carlos De Mesa, 14/03/15)

A lo largo de nueve años, el Gobierno del presidente Morales ha vivido una experiencia en la que se ha combinado un proyecto histórico   —aún en desarrollo y parte de un intenso e irresuelto debate— con una coyuntura económica única en todo nuestro pasado republicano. Esa afortunada circunstancia le ha permitido proyectar una imagen interna y externa de éxito, cuya prueba de consistencia se verá ahora.

(…) La “multiplicación de los panes y los peces” le permitió al Gobierno una estabilidad económica extraordinaria, que hizo posible que las acciones políticas y sociales no tuvieran que hacerse sobre la incertidumbre, sino, por el contrario, sobre una base sólida que garantizó una percepción optimista y confiada de la sociedad.

(…) Uno de los ejes fundamentales de todo el andamiaje de este proceso político ha estado en el Ministerio de Economía y Finanzas. El ministro Arce demostró un manejo adecuado de la macroeconomía en todos sus ámbitos, manejo acompañado por la exhibición de unas cifras simplemente impresionantes. Tamaño del PIB nacional, crecimiento anual de ese PIB, inflación controlada, reservas internacionales, superávit fiscal, son contundentes.

Cinco. Diez Años: Un Balance (Carlos De Mesa, 25/01/2016)

¿Por qué será recordado Evo Morales si su gobierno terminase hoy? Primero, por ser el primer Presidente indígena de nuestra historia. Más allá del hecho en sí mismo, porque ese carácter indígena fue un pilar fundamental del discurso y la acción del gobierno.

(…) Es imprescindible reconocer de nuevo que el gobierno de Evo Morales está sin duda entre los más significativos de nuestros casi dos siglos de vida independiente.

Estos cinco elogios son algunos de los que fueron escritos y publicados por el propio Carlos De Mesa en medios de prensa. De Mesa es uno de nuestros historiadores más reconocidos y sabe la importancia que tiene la palabra escrita. No es, por tanto, azaroso todo lo que ha dicho sobre el Presidente.

Releer estos textos del historiador Carlos De Mesa es acercarse a entender sus convicciones intelectuales. Y quizás esos textos expliquen también el perfil de una candidatura que muchos sospechan repite las inconsistencias y debilidades que evidenció su breve gobierno.

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LA URGENCIA DE VER AL TSE COMO UN CUERPO COLEGIADO

/ 9 de mayo de 2021 / 22:03

El punto sobre la I

Cuando el viernes 30 de abril se anunció que era la nueva vicepresidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la vocal Nancy Gutiérrez indicó un hecho clave para entender al actual TSE, tanto bajo la presidencia de Salvador Romero como en lo que vendrá, con el vocal Óscar Hassenteufel como el nuevo presidente de este cuarto órgano del Estado. “Vamos a mantener lo que hemos tenido hasta el momento, un portavoz, que es el presidente; como en la anterior gestión (de Romero), (ahora) será nuestro portavoz el doctor Hassenteufel”, señaló la nueva vicepresidenta Gutiérrez. Es un estilo de funcionamiento y relación con los otros órganos y con los medios de comunicación, que el presidente del TSE también sea su portavoz. Entre las atribuciones de la presidencia del TSE dispuestas por la Ley 018 del Órgano Electoral Plurinacional (artículo 19), no está dicha vocería. Es la forma en que eligió proceder el actual TSE, diferente, sin duda, con respecto a los TSE del pasado: distinta manera, por ejemplo, del TSE presidido por María Eugenia Choque que (como bien lo sabíamos los periodistas) casi nunca declaraba a los medios de prensa, siendo el “portavoz” de hecho el vicepresidente del Tribunal, Antonio Costas. Como tampoco tenía una vocería única, y menos radicada en su presidencia, el TSE presidido por Wilfredo Ovando, primero, y por Wilma Velasco, después.

Con el presidente del TSE como el portavoz del cuerpo colegiado que es el TSE, se entiende el protagonismo mediático e institucional que tuvo Salvador Romero Ballivián, aun cuando no se lo hubiera propuesto.

Por este hecho, llama la atención el politólogo Marcelo Silva sobre el carácter colegiado del TSE, sobre la necesidad de no personalizarlo en la sola figura de su presidente, como a su turno hicieron tres dirigentes políticos.

“Lamento mucho la renuncia de Salvador Romero al TSE. Pese a la presión y a las dificultades, condujo con idoneidad las elecciones nacionales y subnacionales. Nuevamente se cierne el riesgo de que el MAS controle el OEP y la democracia se siga debilitando”, había tuiteado el presidente de Comunidad Ciudadana (CC) Carlos Mesa tras enterarse de la referida renuncia, el 28 de abril.

Más fatalista aún fue el jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, que publicó en su cuenta de Twitter: “Romero renuncia. Deja el poder electoral en manos del MAS. Es una mala noticia para la democracia. Debemos trabajar unidos para que el MAS respete la democracia y no acapare todo el poder”.

Desde la vereda del frente, el expresidente Evo Morales a su modo también personaliza en Romero buena parte del proceso electoral: “La renuncia de Salvador Romero es la prueba inobjetable de que nunca hubo fraude. Al comprobar que la verdad y la búsqueda de justicia se acercan a autores y cómplices del golpe, deja el cargo para deslindar cualquier responsabilidad. Se va el vocal del gobierno de facto de Áñez”.

De una vez hay que “romper el mito” de que su presidente es sinónimo del TSE, caer en cuenta de la naturaleza colegiada del organismo, insiste el politólogo Silva.

“El Órgano Electoral tiene una cabeza, que es el Tribunal Supremo Electoral, y las decisiones de esta cabeza, que es su Sala Plena, enmarcan una instancia colegiada; son siete vocales y las determinaciones que toman, según manda la Ley del Órgano Electoral, son por mayoría. Incluso si el presidente no está de acuerdo con alguna determinación, tiene la obligación de hacerla cumplir”.

El presidente del TSE lo es sobre todo por la representación que asume hacia el exterior de la institución y la coordinación de la marcha del Órgano Electoral, destaca: “El papel del presidente es simplemente establecer ciertos criterios de representación y firma, como MAE (Máxima Autoridad Ejecutiva); no es que tiene un súper poder o que está sobrepuesto al resto de los vocales, es más bien un primus inter pares (latín, literalmente ‘el primero entre iguales’)”.

Así, se concluye, asevera Silva, que es responsabilidad de “todo el Órgano Electoral”, que no solo de su presidente, cualquier imagen que se vaya a formar del TSE en el “imaginario colectivo” nacional, por ahora no muy favorable a la entidad.

Un hecho que también hace a la fortaleza institucional del TSE es su formación, la llamada “legitimidad de origen”. La nueva cabeza del Órgano Electoral tuvo que constituirse luego de la anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y el práctico desmantelamiento del anterior TSE. Así, como parte del desarrollo del nuevo proceso electoral, la primera peculiaridad de su formación fue el procedimiento relámpago, de 20 días, que se tuvo que asumir. En 20 días, decía entonces, el presidente de la Comisión Mixta de la Asamblea destinada para el efecto, el senador Óscar Ortiz (Unidad Demócrata), “se presentó la convocatoria, recibió a los postulantes, evaluó los requisitos, realizó la fase de impugnaciones, evaluó los méritos y cumplió con las entrevistas”.

Pese a que hubo solo ocho días para la presentación de aspirantes, al final se recibieron 502 postulaciones. Tras la revisión del cumplimiento de requisitos, quedaron 366 habilitados y habilitadas. Producto del periodo de impugnaciones y de la evaluación a través de entrevistas, al final quedaron 155 postulantes, 53 mujeres y 102 varones; los aspirantes iban acumulando un determinado puntaje, cuyo máximo era la nota de 10. De los 155 aspirantes, debía elegirse 12 futuros tribunos electorales, seis titulares y seis suplentes.

Una vez que el plenario de la Asamblea Legislativa Plurinacional está conformado por 166 legisladores (130 diputados y 36 senadores), la sesión en que se eligió a los miembros del TSE (que duró hasta la madrugada del jueves 19 de diciembre de 2019) tuvo el quórum de 154 asambleístas, cuyos dos tercios equivalía a 103 parlamentarios.

La siguiente es la lista de los elegidos, el número de votos y el puntaje que alcanzaron, según el resumen efectuado por la unidad de prensa de la Asamblea Legislativa.

Titulares:

1. Daniel Atahuachi Quispe (135 votos); puntaje: 9.

2. María Angélica Ruiz Vaca Diez (121 votos); puntaje: 10.

3. Óscar Abel Hassenteuffel Salazar (111 votos); puntaje: 8.

4. Francisco Vargas Camacho (106 votos); puntaje: 9.

5. Rosario Baptista Canedo (105 votos); puntaje: 8 6. Nancy Gutiérrez Salas (103 votos); puntaje: 8 Suplentes: 1. Nelly Arista Quispe (123 votos); puntaje: 7.

2. Noemi Uriarte Sánchez (119 votos); puntaje: 9.

3. Yajaira San Martín Crespo (115 votos); puntaje: 7 4. Edwin Lino Armata Balcázar (114 votos); puntaje: 9.

5. Carlos Eduardo Gómez Rojas (114 votos); puntaje: 9.

6. Pablo Christian Zuleta Sánchez (108 votos); puntaje: 9.

En un reciente artículo de opinión, del 30 de abril en un medio colega, el analista político Carlos Böhrt apunta que los seis vocales titulares en la Asamblea fueron elegidos “en el marco de una sugerente concertación: el MAS sugirió los nombres de tres vocales y los grupos de la minoría los otros tres”; de modo que en los hechos resultó en un empate entre ambas tendencias, un “equilibrio precario” que precisamente administró el expresidente Salvador Romero; con su salida, y la posterior designación de Dina Chuquimia (por parte del presidente Luis Arce) como la nueva vocal, para el analista se “anulará” el referido empate, “imponiéndose una mayoría de vocales susceptibles de alinearse con el partido de gobierno”.

Al respecto, la exdiputada del MAS Sonia Brito, que participó en la elección de los vocales del TSE, niega que haya habido “candidatos” de tendencia política: “Hubo un concurso de méritos y se votó por las personas que tenían más puntaje; que recuerde, no vi personas de izquierda, radicales, en absoluto; más bien se podría decir que prácticamente todos eran gente o independiente o incluso conservadora; eran personas más técnicas, se pensó mucho en el conocimiento técnico del Tribunal, y no recuerdo que haya sido más político; de ahí además que la oposición no observó a los candidatos”.

Un criterio contrario tiene la exdiputada por Unidad Demócrata (UD) Lourdes Millares, quien afirma que en la designación de los vocales hubo un “cuoteo”, merced a un acuerdo político que hubo, dice, “entre el MAS y la bancada de UD”, en ese momento, continúa, “algunas parlamentarias denunciamos públicamente ese hecho”; un dato que añade Millares es que el acuerdo entre el MAS y UD alcanzaba a los vocales de los tribunales electorales departamentales.

Además del “cuoteo”, explica Millares, se cuestionaba que “la designación, en la mayoría de los casos,” no recayó en las personas que tenían las mejores calificaciones”.

En relación al ingreso de la ahora vocal Chuquimia (que fue parte del TSE entre 2011 y 2015), Brito cuestiona el doble rasero que la oposición tendría al insinuar que con la nueva vocal la balanza se inclinará hacia el lado del MAS; la vocal Chuquimia, afirma, es tan designada por el Ejecutivo, como el exvocal Romero, pero, protesta: “No sé cuál es el temor, cuando es elegido por Áñez, no hay cuestionamiento, pero cuando es elegida por el Presidente (Arce), que es del MAS, entonces sí hay cuestionamiento. Tiene que haber una actitud más madura de la derecha, de la oposición; el elegido es uno designado, pero es uno más dentro de un grupo colegiado”.

Para la exdiputada Millares, con la presencia de Chuquimia, en cambio, el TSE está irremediablemente “tomado” por el MAS.

La naturaleza colegiada del TSE es determinante, insiste Brito. Y es que la conducción de la máxima autoridad electoral del país debe ocurrir o por consenso o por mayoría: por la experiencia de la gestión electoral, “los vocales tienen que ponerse de acuerdo para todas las acciones; tener una línea casi conjunta en todo lo que se hace; porque cuando se le cuestiona, no se lo hace a uno o dos vocales, se cuestiona al Órgano Electoral; por eso, por lo general sus decisiones son más colectivas y, por lo general, técnicas, más que políticas”.

En cuanto a las tareas que vienen para el Órgano Electoral, los entrevistados coinciden en que, aparte de referendos por cartas orgánicas municipales, a la vista se tendrá un buen tiempo de “paz electoral”; tiempo suficiente y propicio, aseguran, para que se revisen las grandes falencias que se vieron en las recientes elecciones. Pese a que el expresidente Romero y, por tanto, el TSE en su conjunto siempre defendieron la alta confianza que da el padrón electoral, los consultados coinciden en que este registro sigue siendo una de las grandes debilidades; no tanto por voluntad de los diferentes TSE, remarca Brito, sino por las limitaciones materiales y de tecnología que aún arrastra el país en materia electoral.

Al respecto, el politólogo Silva llama la atención sobre el hecho de que cualquier avance en la reforma del sistema electoral (que las últimas elecciones, asegura, mostraron como una necesidad imperiosa) no es responsabilidad solo del TSE, sino del sistema político mismo: “que el Órgano Electoral inicie reformas siempre es mejor que sean acompañadas, sean consensuadas, por las fuerzas políticas del país; y eso no debe dejar de tomarse en cuenta”.

(*)Iván Bustillos es periodista de La Razón

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REINAGA Y ‘LA REVOLUCIÓN INDIA’ HOY

Reinaga aún tiene mucho que ofrecer, si nos atrevemos a ver más allá de los prejuicios o los fanatismos.

/ 9 de mayo de 2021 / 21:30

DIBUJO LIBRE

En los primeros años en los que empecé a trabajar como profesor, en la década de los 90, había oído hablar del escritor potosino Fausto Reinaga y de su obra La revolución india. Los comentarios que se hacían entonces me despertaron la curiosidad en gran medida y, casualmente, un colega me ofreció el citado libro, pero a un precio que casi abarcaba mi pequeño sueldo de maestro rural.

Pasaron las semanas y luego de pensarlo mucho me decidí, finalmente, a comprar el libro. Me lo entregaron casi a escondidas y de manera muy sigilosa, como si se tratara de algo muy peligroso o riesgoso; eso despertó más aún mi interés. Llegué a casa casi al anochecer y lo empecé leer; no me di cuenta cuánto me había absorbido el libro pues ya había amanecido y aun quería seguir leyéndolo.

Cuando se vive en carne propia, desde lo rural, las diferencias históricas que se han ido formando entre el campo y la ciudad, así como entre quienes tenemos un origen indígena y quienes tienen otro origen, la palabra de Fausto Reinaga es fuego intenso que enciende nuestro espíritu de lucha. Y en este contexto político, tras salir de un gobierno de facto que ejerció el racismo como política general, es pertinente volver a leer La revolución india, considerando nuestros desafíos contemporáneos.

Reinaga nos muestra de manera muy clara cómo el racismo se ejerce, desde grupos que tradicionalmente detentaron el poder, para preservar privilegios coloniales. Pasó cuando Reinaga vivía y pasó durante el golpe de Estado y el gobierno de facto. El racismo era evidente en las movilizaciones golpistas en su afán de desterrar la wiphala, un símbolo indígena, para luego pasar a quemarla. Estaban dando un mensaje claro: “los indígenas no deben estar en cargos de poder y para eso vamos a recuperar nuestros privilegios”.

Entonces, dejando de lado los aspectos de contexto específico en el que se escribió La revolución india, debemos ver el rasgo general que su autor nos plantea sobre los grupos de poder y el racismo en Bolivia. Este es un tema que va más allá del pasado porque es un problema vigente, como lo vimos en el golpe de Estado y en el gobierno de facto; y aún se podrían dar ejemplos más recientes.

Otro aspecto importante en las ideas de Reinaga, en relación a lo dicho, tiene que ver con la historia, con nuestra historia de luchas silenciadas por el poder, pero que pudieron salir de ese silencio. En esa situación en la que los grupos de poder ejercen el racismo para cuidar sus privilegios, quienes son víctimas luchan para formar una nueva sociedad sin racismo. Así luchamos contra el gobierno de facto para frenar a un régimen racista que buscaba reinstaurar los privilegios coloniales y desconocer al Estado Plurinacional.

Considerando las ideas de Reinaga y considerando lo que pasó hace algo más de un año podemos decir que la conciencia histórica de quienes sufren el racismo es algo que se va formando en la lucha y transforma a los sujetos al mismo tiempo que estos sujetos transforman la realidad. De soportar un gobierno de facto pasamos a la lucha por la recuperación democrática, asumiendo nuestra historia o buscándola, defendiendo nuestros símbolos y nuestros logros, para luego transformar la realidad: salimos de la dictadura y recuperamos la democracia.

Sería bueno recordar que Fausto Reinaga decía: “Para que el indio sea sujeto de la historia tiene que saber, por sobre todo, su historia”. Leyendo La revolución india uno queda con la idea clara de que se trata de conocer nuestro pasado, nuestro camino, para no perder el rumbo y ser actores políticos, no simples espectadores de cómo ciertos grupos viven sobre el lomo de la gran mayoría del país.

La revolución india es, primeramente, una revolución que despierta la conciencia histórica y que nos convoca a la lucha contra las injusticias que cometen quienes han vivido de los privilegios coloniales. Es un libro de lucha, donde el aprender es para transformar. Estos aspectos son algo que dan vigencia a lo más esencial de las ideas de Fausto Reinaga y por eso hoy podemos leer su libro más logrado sin perder de vista los desafíos que tenemos.

Aún es un desafío superar los lastres coloniales que arrastra nuestro país y que son obstáculos para consolidar nuestro Estado Plurinacional; y Fausto Reinaga aún tiene mucho que ofrecernos, si nos atrevemos a ver más allá de los prejuicios o los fanatismos. Su libro La revolución india puede darnos, si lo tomamos con seriedad, varias pistas para entender algunos aspectos de nuestra realidad.

Freddy Mamani l. es profesor, actual presidente de Diputados   

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BUSCH, DICTADOR ANTILIBERAL

Hace 82 años, en abril, Germán Busch declaraba al suyo como ‘un gobierno enérgico y de disciplina’.

/ 9 de mayo de 2021 / 21:26

DIBUJO LIBRE

Fue héroe del Chaco, presidente y dictador antiliberal. En pleno periodo de crisis global, el teniente-coronel Germán Busch Becerra, el 24 de abril de 1939 instauró un régimen “enérgico” y “de disciplina”. Con luces y sombras, ese proceso fue el principio del fin del poder de la rosca minero-feudal.

Antes de llegar a la primera magistratura, Busch fue brazo ejecutor de la caída de tres mandatarios: Daniel Salamanca (1934), José Luis Tejada Sorzano (1936) y David Toro (1937). El 13 julio de 1937 asumió la jefatura del Estado de forma provisional. Mediante ley dictada por la Asamblea Constituyente, el 27 de mayo de 1938, fue proclamado Presidente Constitucional hasta el 6 de agosto de 1942.

Progresista. En su primera etapa de gobierno (julio de 1937-abril de 1939) creó el Hogar de Huérfanos de Guerra, impuso el pago de indemnizaciones y desahucios regulando los derechos y deberes de los asalariados mediante reglamentos internos, estableció un censo minero, incrementó el presupuesto en educación, fundó la Caja Nacional de Jubilaciones para los periodistas, promulgó la primera Constitución Social, y creó el departamento de Pando.

Busch (1903-1939), pese a sus políticas progresistas, no logró frenar la crisis económica, política e institucional, azuzada por el poder liberal. Así, inauguró una segunda de etapa de mandato “enérgico” y “disciplinario”.

Al respecto, Augusto Céspedes, en El dictador suicida, recordó que el timón de los ministerios de Hacienda y de Minería e Industria era manejado por la Rosca. Dos ministros de confianza fueron alejados del país: el titular de Gobierno, Elías Belmonte, por “conspirar” fue enviado a la Legación de Berlín y su sucesor, Gabriel Gosálvez, al Vaticano.

Crisis. Herbert Klein, en Orígenes de la Revolución Nacional, precisó que esa nueva coyuntura fue marcada por la muerte del opositor Bautista Saavedra, la coalición de los partidos tradicionales en torno a “La Concordancia” y la galopante crisis económica que afectó a las clases medias y populares. Además, Marco Lora, en Germán Busch el centauro del Chaco, detalló que la Constituyente, que operaba como Congreso, empezó a chocar contra el régimen: su constante labor fiscalizadora incomodaba a varios funcionarios.

Frente a esa realidad, los militares plantearon al Ejecutivo “agarrar con mano dura a la sociedad civil y política del país”.

Manifiesto. En ese contexto, el joven mandatario, el 24 de abril de 1939, a mediodía, dirigió un fuerte Manifiesto a la Nación: “Concebí como un ideal la reorganización de los partidos (…). Reconocí la necesidad del libre juego democrático (…) Sostuve la conveniencia de una amplia libertad de prensa. Pero, he constatado que (en su lugar) se ha impuesto el libertinaje con un desborde violento de diatriba (…) a la acción que debiera ser patriótica y realmente cívica de los partidos de oposición ha sucedido una fermentación subversiva y demagógica que envenena el ambiente nacional”.

Ante este panorama y debido a la crisis económica —agregó— “se alza (…) una campaña orientada hacia la beligerancia de las clases civiles y militares (…) Todo hace presumir que este movimiento desencadenado con fines políticos, puede plantear una inminente guerra fratricida”.

Dictadura. “Ante ese cuadro, no puedo ni debo aceptar una actitud contemplativa (…) A partir de hoy inicio un gobierno enérgico y de disciplina, convencido de que este es el único camino que permitirá la vigorización de la República, en lo interno y lo internacional”.

“He medido la magnitud de la obra que realizo y asumo decididamente la responsabilidad de mis actos, con la profunda convicción de que sirvo honradamente y lealmente a Bolivia”, subrayó.

Al día siguiente, grandes titulares sobre el hecho coparon las tapas de los periódicos: El Diario informó “El presidente Busch asumió desde ayer la dictadura”; La Noche, “Enérgico decreto de disciplina y moral dictó el gobierno”; La Calle, “Defraudaciones, coimas, inmoralidad, ausencia de patriotismo y hasta de dignidad humana”, y La Razón destacó que “La noticia de la instauración del régimen totalitario fue recibida con tranquilidad”.

Respaldo. El matutino Crónica informó que, a raíz del Manifiesto, se canceló el mandato del Congreso, los ministros y prefectos presentaron su renuncia (que luego fueron ratificados) y la Universidad mantuvo su autonomía. Sectores como el Ejército, la Legión de Excombatientes, la Vanguardia de Células Legionarias y el Partido Socialista emitieron votos de apoyo hacia el primer mandatario.

En contraste, el parlamentario Augusto Céspedes, en La Calle del 26 de abril, ironizó con una frase de Adolfo Hitler: “‘Una comunidad de disciplina y de obediencia no se puede crear desde luego por la violencia, sino por la fuerza de la idea y por la continua educación’. Para liberar al Estado boliviano del superestado se necesita un aliento nacional y no solamente halagüeñas esperanzas”.

En esa línea, Víctor Paz, citado por Lora, afirmó que “Busch se proclamó dictador influido por sus colaboradores inmediatos que estaban descontentos con la acción revolucionaria de la Asamblea”.

Medidas. A tres días de dictar el Manifiesto, el gobierno aprobó el Decreto- ley de 27 de abril de 1939, donde se determinó los delitos contra la elevación en los costos de vida, la economía y la seguridad del Estado.

En ese sentido, todos los puestos públicos quedaron vacantes, destacó La Razón el 30 de abril.

Por su oposición al cambio de régimen, La Calle fue clausurada por 12 días. Ese medio, el 10 de mayo, a tiempo de reanudar sus ediciones, agradeció el apoyo de la gente que reclamó su reaparición.

Antiliberal. El gobierno “severo” y “moralizador“, sin embargo, cometió un error. El ministro ratificado en Hacienda redactó un decreto de impuestos sobre exportación de minerales y entrega de divisas que, en el fondo, favoreció a los intereses de la Rosca. Esto encolerizó al primer mandatario, quien radicalizó su posición y destituyó a esa autoridad.

Ante esa “traición”, Céspedes narró que —aconsejado por Carlos Montenegro, Víctor Paz, Fernando Pou-Mont y Miguel Ángel Céspedes— el dictador aprobó el decreto “antirrosquero” de entrega del cien por ciento de divisas al Estado, el 7 de junio de 1939.

Así, Busch se convirtió en una estrella antiliberal que aún sigue brillando en el firmamento.

 (*) Grecia Gonzales O. es comunicadora social

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La hora de proteger el empleo

En 2020 ocurrió una precarización de facto del empleo, una suerte de un silencioso ‘segundo 21060’.

En 2020 hubo una precarización de facto del empleo. El Día del Trabajador se festejó con mesura, con un leve aumento salarial Foto LaRazón

/ 2 de mayo de 2021 / 21:41

EL PUNTO SOBRE LA I

El jueves 29 de abril por la noche, finalmente el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) alcanzaron un acuerdo sobre el incremento salarial en 2021: cuando el Ejecutivo propuso 0,67% de aumento al salario mínimo nacional y la COB hizo la contrapropuesta de 5%, se terminó acordando 2% al mínimo nacional y 0% al haber básico. Es la expresión de la crisis: desde 1991 (como muestra la gráfica adjunta elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, INE) ese 2% es el incremento más bajo en 30 años. Aunque, como también se ve en la ilustración, en al menos tres años (2004, 2005 y 2020) el incremento salarial fue equivalente a cero.

En dichos 30 años, los mayores picos del incremento salarial se los alcanzó en 1998 (25%) y en 2012 (22,64%). Fue desde este último año que el aumento del sueldo fue cada vez menor, llegando a 0% en 2020. En 2019, el último año del gobierno de Evo Morales, el incremento al mínimo nacional fue de 3,01%, aunque también es inocultable el hecho de que desde 2006 el salario nacional básico tuvo un constante ascenso, de Bs 440 en 2005 a Bs 2.122 en 2019, 382% de incremento, según el Ministerio de Economía.

Para 2019, el ente estatal también da cuenta de que en 2005 el país ocupaba el noveno lugar en Sudamérica (el último lugar, en realidad) en lo relativo al monto del salario mínimo nacional, 54 dólares, cuando en Chile, por ejemplo, esta remuneración alcanzaba a 222 dólares. Y, con el constante aumento, en 2019 el salario boliviano subió al quinto lugar, con 305 dólares, estando por encima del país, Chile (452 dólares), Uruguay (445), Ecuador (394) y Paraguay (341); y, por debajo, Argentina (285), Perú (282), Colombia (265) y Brasil (258 dólares). Todo esto cuando el salario mínimo nacional promedio de la región sudamericana se situaba en 336 dólares. (Revista Ecos, Incremento salarial dinamiza la economía del país, Nro. 56, 2019, del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas).

INGRESOS. Precisamente, en la subida del salario mínimo de 54 dólares en 2005 a 305 dólares en 2019, es que el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) reivindica su política de reducción de la pobreza y de la desigualdad: si en 2005, señala el Ministerio de Economía, las personas con ingresos bajos constituían 61% de la población (5,7 millones de bolivianos), en 2018 esta cifra bajó a 34% (3,9 millones); y si en 2005 la gente que tenía ingresos medios era 35% (3,3 millones), en 2018 este “estrato medio” (‘clases medias’, insistían desde el MAS) trepó a 62% (7 millones). Los bolivianos de ingresos altos en porcentaje se mantuvieron igual: 4% (391 mil en 2005, 443 mil en 2018).

Con todo, el 2% de incremento acordado por el Gobierno y la COB expresa la coyuntura económica. Y es que tal como apunta el investigador en temas laborales Rodolfo Eróstegui, si algo tiene de peculiar la actual crisis es la inédita confluencia de las crisis económica y sanitaria, un hecho que no se había dado antes: “Es la peor combinación que yo he visto en mi vida profesional; había una sincronización, por ejemplo, entre la crisis financiera y la de la construcción, y otras combinaciones; pero no una crisis de salud en la que los centros de trabajo se convirtieron en centros de contaminación”.

Para el abogado laboralista Gonzalo Trigoso, para las actuales condiciones del incremento salarial también tiene que ver la situación política. “Aparte de que este es un derecho irrenunciable de los trabajadores, y corresponde un incremento salarial, por lo menos al mínimo nacional, mucho depende también de la situación política, no solo la situación económica. Y en este momento, las fuerzas políticas neoliberales de derecha se están rearticulando regionalmente, para con la excusa del pacto fiscal iniciar una ofensiva política contra el Gobierno (del MAS)”.

Tanto por la razón económica como por el momento político, ambos entrevistados coinciden en que este es el momento de preservar el empleo y de no presionar al Ejecutivo a tal punto de desestabilizarlo.

“En estas condiciones delicadas, la COB también tiene que saber medir el momento en que estamos viviendo, y ver que se puede perder el enorme esfuerzo de haber recuperado la democracia”, destaca Trigoso. A propósito de esta especial coyuntura, recuerda lo que pasó en el ampliado de la COB del 20 de mayo de 1952: “Un mes y once días después de la Revolución del 9 de abril, cuando en el ampliado se discute el incremento salarial para ese año, y por votación de 24 a 12 sectores, se decidió que ese año no se iba a pedir incremento salarial al Gobierno, entendiendo que se salía del proceso revolucionario y podía darse una contrarrevolución; fue algo excepcional”.

CRISIS. La actual crisis laboral es de proporciones, insiste Trigoso, por la conjunción de la crisis económica, el gobierno transitorio de Jeanine Áñez y la pandemia de COVID-19 acaso estemos ante un “segundo 21060”.

“En realidad se ha producido un segundo 21060 en el ámbito laboral. Los empleadores han cerrado empresas, han despedido en masa, han obligado a los trabajadores a recontratarse por el mínimo nacional, a contratos con plazo fijo, sin derechos; han destruido el derecho laboral, y reconstruir eso es bien difícil”.

Es obvio que hay que reivindicar el derecho de los trabajadores al incremento salarial (que desde el punto de vista sindical siempre fue “reposición” de su valor adquisitivo, dada la inflación), pero ahora la urgencia, remarca Trigoso, es “ponerle freno a este nuevo 21060 que aún se mantiene en fábricas, en la construcción, a pesar de los esfuerzos del Gobierno y de los trabajadores”.

Con todo, Eróstegui asevera que la preservación del empleo, antes que un contenido ideológico, es una urgencia práctica, de respuesta al actual deterioro del mercado de trabajo; es tal la magnitud del desempleo que se impone la ley económica: a mayor oferta de fuerza de trabajo, el salario tiende a bajar.

“Para mí, la COB debería plantear más empleos y preservar los puestos de trabajo que ahora hay. La COB tiene que ponerse un cable a tierra, tiene que ser realista, distinguir las cosas que son posibles de las que no lo son; y una de las cosas que no es posible es aumentar salario; y sí es posible preservar el empleo; y una de las cosas que es necesaria y posible es la reforma de la legislación, pero no en los términos que están planteados hasta ahora, se precisa una nueva reforma de la legislación laboral completa”, destaca el investigador laboral Eróstegui.

Desde que empezó el gobierno de Evo Morales, en la COB se habla de la reforma de la Ley General del Trabajo; se avanzó en el consenso de algunos cambios, los cuales, sin embargo, se prevén serán mínimos. En este momento hasta esto pasa a segundo plano ante la emergencia de proteger el empleo, insiste el abogado laboralista.

Así, remarca Trigoso, si alguna legislación se debe hacer hoy día es todo aquello que proteja el empleo. “Es absolutamente necesario, imprescindible, que para este 1 de mayo y los días siguientes, se dicte una serie de decretos y proyectos de ley para proteger el empleo”; no es una alegoría sino un hecho real, insiste: “Todavía estamos viviendo un segundo 21060; se necesita una mayor legislación que impida que los empleadores continúen despidiendo y quitando derechos”.

CUENTAPROPIA. Con respecto a los trabajadores no asalariados, por cuenta propia, que de último, con la pandemia, han tenido un masivo incremento, Trigoso no deja de valorar algunos esfuerzos de la COB: demandar, por ejemplo, que se fije mejores precios para productos del campo, o mejorar el tema de salud para los trabajadores por cuenta propia, o, aunque es un tema sumamente complicado, plantear la cuestión de las pensiones para los sectores cuentapropistas.

Con motivo del 1 de mayo, los entrevistados no dejan de demandar de la COB mantener la mirada más allá del salario: Demandaría a “los trabajadores en pie de lucha defendiendo el proceso democrático que se ha recuperado, evitando por todos los medios posibles el retorno de un gobierno neoliberal; en pie de lucha en la defensa de los derechos del país y de sus derechos como trabajadores. La COB desde su fundación, antes incluso, cuando los primeros sindicatos del 1900, siempre ha sido movimiento sindical-político, eso es lo que le brinda su grandeza”, reclama el abogado Trigoso.

La crisis de la que es parte el bajo incremento salarial, complementa el exdirigente minero y exministro de Minería José Pimentel, también plantea el liderazgo de la COB en relación a los innumerables sectores laborales: La dirigencia de la COB muchas veces “se ha reducido a problemas de tipo estrictamente económico gremial para el sector asalariado, olvidando que la COB es un conglomerado mucho más amplio del pueblo boliviano, campesinos, universitarios, maestros, los pequeños productores, comerciantes, los gremiales, y esos sectores solo pueden tener una respuesta en una visión y una conducción de un país que vaya hacia su desarrollo y satisfaga a todos los sectores sociales”, remarca el exdirigente minero.

Pimentel no deja de reclamarle a la COB el papel político que tuvo en la historia del país. “Hoy la COB no tiene una propuesta programática para el país; la COB ha sido vanguardia en la medida en que ha encabezado luchas de significación nacional, como han sido la nacionalización de las minas, del petróleo, la lucha por las fundiciones, la lucha contra las dictaduras; son programas políticos en esencia que implicaban el construir una otra sociedad”. 

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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SILALA, EL MANANTIAL

El Silala no es un río o flujo de agua continuo, no es de escurrimiento natural ni permanente.

/ 2 de mayo de 2021 / 21:27

DIBUJO LIBRE

Estamos rodeados por países que no muestran respeto por el patrimonio boliviano. Como es natural, ellos primero velan por sus intereses. Por eso hay la necesidad de contar con una propuesta estratégica, con solvencia científica, técnica y jurídica, en la Corte Internacional de Justicia para defender nuestro derecho en los manantiales del Silala.

En noviembre de 1908, la Empresa Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway Compani Limited obtuvo la concesión para el uso de las aguas del Silala de la Prefectura de Potosí. ¿Si estas aguas serían río, por qué la compañía solicitó su concesión?

Dicha concesión fue revocada en 1995, y en junio de 1999 se conformó comisiones para inspeccionar la zona del Silala. Sus conclusiones y recomendaciones fueron: las aguas del Silala son manantiales que nacen de dos vertientes principales, ubicados al norte y al sur; por medio de canales colectores artificiales que confluyen en un canal común, desembocan en un tanque colector desarenador, ubicado en territorio boliviano y, por medio de un cauce artificial, recorre el territorio nacional aproximadamente dos kilómetros, hasta el límite, y se interna a territorio chileno siguiendo una cañada orientada de este a oeste. Estas obras permiten conducir un volumen de agua de aproximadamente 280 litros/ segundo; en Chile las aguas son entubadas y llevadas al interior para su comercialización y distribución.

Se constató que se inutilizaron las obras del primer colector desarenador en territorio boliviano; asimismo, en territorio chileno se encuentra en funcionamiento un segundo tanque desarenador de aguas, junto al cual construyeron una caseta donde viven empleados chilenos que realizan mantenimiento y vigilancia.

Las recomendaciones de la comisión fueron: conformar dos equipos de trabajo altamente calificados, para analizar el problema; uno, desde el punto de vista jurídico legal, y otro, un equipo multidisciplinario para encarar científica y técnicamente el tema. Conscientes de la posible internacionalización (arbitraje) del tema, además se debería conformar un equipo con dedicación exclusiva para la búsqueda de los mecanismos que permitan lograr una compensación adecuada. La reunión de trabajo se llevó a cabo en la zona del Silala el 17 de junio de 1999.

Luego de que el Gobierno boliviano licitó y adjudicó el uso de las aguas del Silala a la empresa DUCTEC, la empresa Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway quedó prácticamente fuera del tema Silala. Se produjo un intercambio epistolar con las autoridades chilenas, quedando la República de Chile como interesada, defendiendo que los manantiales del Silala constituyen río, y proponen que no se trata de un asunto de privados entre la Empresa y la Prefectura, sino un asunto de Estados. Aceptar esta situación fue el gran error del Gobierno boliviano.

Por instrucciones del señor Canciller se realizó otro viaje a la zona del Silala, en 2000, y otros más, con el objeto de inspeccionar el límite internacional, realizar los estudios técnicos, principalmente de geología, hidrología, geohidrología, geodesia, topografía, y otras especialidades que corresponden al análisis químico- físico de las aguas. Estos viajes fueron frecuentes, incluso se conformó una Comisión Técnica Mixta con Chile, para trabajos conjuntos, in situ, en ambos territorios.

Por Bolivia acudió a la zona personal técnico del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sergeomin), la Comisión de Límites de la Cancillería, la Superintendencia de Aguas, Hidrografía Naval y el Instituto Geográfico Militar.

Posición técnica boliviana de principio:

1. Curso del agua: no es una hoya o cuenca exorreica, es arreica; no es un río o flujo de agua continuo; no es de escurrimiento natural ni permanente. En la actualidad, escurre por medio de obras de ingeniería hechas por el hombre (canales colectores y de escurrimiento); no es un río binacional o de aguas compartidas.

2. Origen del valle: el valle o quebrada es de origen glacial y fluvio glacial aprovechando una falla; quebrada labrada en rocas volcánicas (ignimbritas) a lo largo de un fallamiento (Falla Silala); los depósitos en la quebrada son fluvio glaciales.

3. Origen del agua: de manantiales ( formando bofedales) de un acuífero fósil que recibe una recarga mínima de lluvia y deshielo.

Posición técnica chilena de principio:

1. Curso del agua: es una hoya hidrográfica exorreica; es un río o flujo de agua continuo; es de escurrimiento natural y permanente; es un río binacional de aguas compartidas.

2. Origen del valle: valle de origen fluvial; valle fluvial labrado en rocas volcánicas como en depósitos fluviales a fluvio aluviales; los depósitos en el valle son fluviales a fluvio aluviales.

3. Origen del agua: de afloramientos de agua (bofedales) formados de la infiltración de agua pluvial y deshielo.

La comisión boliviana trabajó con responsabilidad científico-técnica. En el estudio que se hizo para comprobar las posiciones de principio in situ, en la frontera, además, con la idea de que el resultado de dicho trabajo podía ir a un arbitraje internacional, se debía comprobar y demostrar técnica y científicamente lo que muestra el terreno y el comportamiento de esas aguas, tanto en el medio artificial como en el medio natural. La comisión chilena trabajó de igual manera, pero se nota el manejo técnico forzado a su favor; por ejemplo, la cuenca no puede ser exorreica y arreica al mismo tiempo. Entonces, se deben profundizar los estudios científico-técnicos para demostrar contundentemente lo que muestra la naturaleza en esa zona.

La comisión que realizó el estudio estuvo conformada por profesionales diplomáticos y técnicos especialistas, quienes en esa calidad elevaron a la Cancillería el informe correspondiente. La comisión técnica chilena continúa en funciones hasta la fecha.

El resultado de dicho trabajo-estudio ha permitido demostrar que: de acuerdo con el análisis físico-químicos, las aguas son de una sola fuente y excelente calidad (95% de pureza) apta para consumo humano.

Las obras hidráulicas permiten ver en forma objetiva que la captación, encauzamiento y transporte de agua es artificial tanto en el territorio boliviano como en el chileno.

El estudio técnico demuestra que las aguas del Silala son manantiales, y no constituyen curso natural de agua (río); de no haber sido canalizadas, formarían bofedales y el exceso de agua se evaporaría y se infiltraría por ser suelo permeable; por tanto, las aguas no llegarían a territorio chileno.

El tiempo es favorable para los intereses chilenos: las aguas del Silala no tienen recarga importante de lluvias y deshielos, constituyéndose en un recurso natural no renovable; las aguas se encuentran en acuíferos fósiles, se pueden terminar, las últimas mediciones del caudal de agua son menores a las obtenidas en 1999.

Cualquier arreglo a que llegue Bolivia con Chile sobre los manantiales del Silala será tan trascendental como el Tratado de 1904, sin lugar a reclamos posteriores.

 (*) Guimer Romero P. es ingeniero geodesta, coronel de Ejército

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