viernes 26 nov 2021 | Actualizado a 18:56

Progresismo, una crítica

/ 24 de junio de 2020 / 07:22

Debate sobre el alcance y profundidad de los gobiernos de izquierda de los últimos 20 años

Los gobiernos progresistas se extendieron por toda Sudamérica en la década de 2000. Fue la consecuencia inevitable del desastre provocado por las políticas neoliberales, con desigualdades profundas, pequeños empresarios quebrados por la apertura económica radical al mundo, una clase obrera disminuida y desorganizada con el retroceso sufrido por la industrialización y políticos tradicionales que se consumieron en la corrupción. El ciclo económico recesivo de los años 1998-2002, con origen en la crisis financiera asiática, fue la gota que colmó el vaso: produjo una violenta caída del PIB, con aumento de la pobreza y el desempleo.

La emergencia de los gobiernos progresistas alimentó esperanzas de una mejor vida para los pueblos de la región. Sin embargo, las políticas adoptadas por sus gobernantes, más allá de diferencias nacionales, no lograron responder a las demandas de una ciudadanía que había sido duramente golpeada por el neoliberalismo. Ello explica la derrota de Cristina Kirchner en 2015, el golpe blando contra Dilma Rousseff en 2016, y luego contra Evo Morales en 2019. A ello se agrega la traición de Lenín Moreno al proyecto político que inició el presidente Correa en Ecuador, así como la tragedia económica y política que todavía vive Venezuela.

El progresismo no fue capaz de impulsar un proyecto de transformaciones y abrió camino a la derecha.
El principal error de los gobiernos progresistas fue mantener el modelo de crecimiento fundado en la explotación de recursos naturales que es precisamente el fundamento material del neoliberalismo.

El progresismo renunció a la industrialización, obnubilado por los altos precios de las materias primas, y sobre todo porque aceptó la idea dominante que crecimiento y desarrollo son la misma cosa. A diferencia de las izquierdas de los años sesenta, aceptó que nuestras economías fuesen proveedoras de materias primas y alimentos para la industrialización y urbanización china. Así las cosas, sus gobiernos mantuvieron intocado el modelo productivo, impidiendo la diversificación económica, lo que favoreció empleos precarios y bajos salarios.

Ese modelo productivo es el que generó una particular alianza entre los gobiernos progresistas y las corporaciones transnacionales dedicadas a los agronegocios y al extractivismo. Esa misma alianza es la que impidió que se realizaran reformas reales en los sistemas tributarios, fundamento indispensable para el mejoramiento en la distribución del ingreso.

Por otra parte, el triunfo de los gobiernos progresistas tuvo gran apoyo de los movimientos indígenas, ecologistas y feministas, los que mostraron una presencia política destacada en los primeros años. Sin embargo, con el correr del tiempo se desataron fuertes conflictos. Durante el periodo Lula-Rousseff, en Brasil, no se cumplieron los acuerdos programáticos con el mundo rural, y se renunció a la reforma agraria. Se postergó a los trabajadores sin tierra en favor de los productores de madera y soya, quienes expandieron sus negocios con una política gubernamental que les entregó parte de la selva amazónica; en Bolivia existieron serios conflictos con sectores indígenas; y, en Ecuador la relación de Rafael Correa con indígenas y sectores feministas fue extremadamente conflictiva.

Foto: AFP

Adicionalmente, los gobiernos progresistas se caracterizaron por prácticas personalistas, clientelares, y en varios casos corruptas, generando el rechazo de vastos sectores de la sociedad, lo que fue capitalizado por la derecha. Autoridades de alto nivel han caído en la corrupción o han sido tolerantes con ella, asunto que sorprende a una izquierda histórica intransigente con todo acto corrupto. Hay que agregar que la concentración política, la utilización clientelar del Estado y partidos débiles afectaron el pluralismo y el respeto con las disidencias.

El ciclo del progresismo está terminado. Sin iniciativas de transformación productiva ni políticas sociales universales, el progresismo ha puesto en evidencia que no cuenta con un proyecto propio. Más grave aún es que ha operado políticamente en las cúpulas, distanciándose de los movimientos sociales. Y, cuando no existe un proyecto propio, con arraigo social efectivo, se termina en la corrupción.

() Fragmento del texto original, el cual se lo puede leer en: https://www.other-news.info/noticias/2020/06/el-fracaso-del-progresismo-en-sudamerica/

Roberto Pizarro Hofer es economista chileno ()

Para salvar a Evo hubo mucha generosidad de muchos

Serrano, autor del libro testimonial ‘Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días’

Alfredo Serrano Mancilla, director del Celag, acaba de publicar el libro ‘Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días’

Por Iván Bustillos

/ 21 de noviembre de 2021 / 18:02

El punto sobre la i

Como dice, él vivió “en primera persona” la salida del expresidente Evo Morales de Bolivia, tras su derrocamiento el 10 de noviembre de 2019. Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), hace poco publicó el libro Evo Operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días (Buenos Aires, Argentina. Sudamericana, 2021). A diferencia de otros textos que se han escrito sobre el tema, este acaso sea el testimonio que el autor casi estaba obligado a dar, como el testigo de un caso que ante el fiscal debe declarar, como dicen los abogados, “todo lo que ha visto y que le consta”. Es más, en este caso, ya no declararía como testigo, sino, como diría un fiscal, en su “calidad de sindicado”. Y es que él ayudó en la salida de Morales del país; por eso, se esté o no de acuerdo con el pensamiento de Serrano, para la historia, su texto es invaluable.

— ¿Cómo empieza esta historia?

— El domingo 10 de noviembre en la noche, ya cuando Evo había renunciado, me llamó Álvaro García. Y así empieza el libro, literalmente; lo que dice Álvaro [lee el libro]: “Estamos en el monte, muy adentro, debemos salvar la vida de Evo; él no quería salir del país, pero ha entendido que no le queda otra opción; debemos cuidar su vida y la del proceso de cambio en Bolivia. Por favor, hermano, haz todo lo que puedas para poder ver cómo sacamos a Evo de acá, vivo”. Yo le digo que vamos a intentarlo y llamo a Alberto Fernández [entonces presidente electo de Argentina], y él me dice vamos a intentarlo a través del presidente argentino [Mauricio Macri]; a ver si es posible mandar un avión para ir a buscar a Evo; pero a sabiendas que era difícil. Después, me llama y dice: “Evidentemente lo de Macri ha sido denegado; no ha querido ayudar humanitariamente a Evo Morales”.

— Había pocas opciones.

— El presidente Fernández me dice: “Vamos a intentar una segunda cuestión, el gobierno paraguayo; yo tengo una buena relación con el presidente [Mario] Abdo”. Y yo le dije que puedo intentar con el gobierno mexicano, dado que horas antes estuve con el vicecanciller mexicano para América Latina. Veinte minutos después tuvimos respuesta positiva de ambos gobiernos. A pesar de que el gobierno paraguayo ideológicamente es distinto al de Evo Morales, el presidente Abdo aceptó de buena gana poner un avión para humanitariamente ayudar a rescatar la vida de Evo.

— ¿Cómo se decidió México?

— Devolví la llamada a Álvaro y Evo para consultarles cuál de las dos opciones querían, la paraguaya o la mexicana. Evo decidió por la mexicana. — Hay la versión aquí de que para el gobierno transitorio lo mejor era tener lo más lejos posible a Evo; que por eso, se dice, se le facilitó la salida del país; como que se le salvó la vida, incluso.

— Yo viví en primera persona todo esto. Fue sumamente complicado.

Tanto fue así que el avión mexicano hizo un primer intento y las torres de control bolivianas, ya bajo el golpe de Estado, no permiten que entre el primer avión, aduciendo cuestiones administrativas, y el avión tiene que retornar a Lima. No solo eso. El avión [mexicano], ya en el aeropuerto de Chimoré, tiene una grandísima dificultad para despegar y salir de Chimoré a Asunción del Paraguay, teniendo todos los permisos aéreos. En el fondo, los dejar ir, porque el golpe de Estado sabe que si no los dejaban ir en ese momento, hubiera habido una masacre en el mismo aeropuerto, que no hubiera tenido parangón en la historia latinoamericana, porque había muchísima gente acompañando a Evo, Álvaro y Gabriela [Montaño] en el aeropuerto; y no se iban a ir de allá hasta que el avión despegara; eran miles. Esto explica que lo dejaran ir, porque lo que querían era tener a Evo Morales muerto.

— Hay una circunstancia que cuentas: había que calcular el tiempo que Evo y Álvaro tenían para llegar al aeropuerto y directo subir al avión.

— Sí. Yo le escribí a Álvaro García que teníamos que calcular que había una hora y 36 minutos de vuelo del avión desde Lima hasta Chimoré, y que ese era el tiempo exacto en el que ellos tenían que desplazarse desde el lugar donde estaban hasta el lugar del avión; no podían estar esperando en el aeropuerto como personas normales porque la situación no era normal. Y, efectivamente, en el primer intento fallido, cuando nos avisan que el avión no ha podido entrar en Bolivia y tiene que regresar a Lima, yo vuelvo a mensajear a Álvaro para decirles que por favor retrocedan inmediatamente, porque el avión no va a llegar… Por eso yo digo que todo parece de película, parece que el libro es una novela de intriga, pero es que ocurrió así, literalmente.

— De esas circunstancias han debido haber muchísimas.

— Hubo miles. Una es el momento en que yo le pregunto a Álvaro si tienen pasaportes, cuando estamos preparando el operativo, y Álvaro se ríe, por no llorar, como diciendo “Alfredo, no; hemos salido con lo puesto y jamás pensábamos que teníamos que salir del país”. Esa era una dificultad añadida. O cuando en un momento determinado Evo ya estaba en la lista de Interpol Alerta Azul, que había puesto el ministro [Arturo] Murillo; recuerdo que había mucha tensión porque él tenía que viajar a Argentina, quería estar allí, más cerca de Bolivia. Tuvimos que consultar incluso a Rafael Correa, por la experiencia que él tenía de haber sido perseguido, y recuerdo este tipo de casi conversaciones surrealistas de dos expresidentes perseguidos, poniendo el conocimiento jurídico internacional respecto a este caso. O cuando llegamos a la Quinta de Olivos [la residencia presidencial argentina] a ver al presidente Fernández, ya asumido; íbamos en un coche absolutamente pequeño, parecíamos casi repartidores de pizza. Otra anécdota fue de la mujer que se va de la casa el primer mes de la estancia de Evo en Argentina, solo con el propósito de alojar a Evo, por generosidad; en el barrio Colegiales. Cuando la gente decía que Evo había comprado la casa, un montón de especulaciones falsas. Yo creo que hubo mucha generosidad por parte de mucha gente en Argentina, en México, en América Latina, para dar una lección de que no hay tanta gente mala en el mundo, sino que hay mucha gente solidaria. Esa es una de las cuestiones más lindas que voy narrando en el libro.

— Parece que en Asunción, creo, para salir les pidieron que paguen el combustible del avión en cash, efectivo, 5.000 dólares.

— Eso pasó en Lima. Allí sentimos que algo estaba pasando. El chico mexicano civil que iba en el avión nos avisa que están poniendo muchas zancadillas y obstáculos, y en un momento determinado, las autoridades aeroportuarias nos dicen que había que pagar en cash, en efectivo, el repostaje del combustible. El embajador de México en Perú tuvo que hacer lo inimaginable, volver a la ciudad, volver a la embajada, buscar ese efectivo, para poder pagar el combustible, de una manera surrealista en el siglo XXI.

— Parecería que ya en México todo estaba resuelto, Evo y los demás a salvo, pero no, temían por su seguridad; temor por el viaje a Argentina.

— Nosotros teníamos mucho miedo, porque se había puesto precio a la vida de Evo, incluso, el gobierno mexicano, por seguridad, los primeros días le alojó en un lugar militar. Y en el viaje a Argentina, Evo quería volar normal, en vuelo comercial. Había muchas especulaciones, cada quien decía una barbaridad mayor, que el vuelo venía de Corea del Norte, de Venezuela, de Cuba. Pero él voló en vuelo comercial, en Aeroméxico, de hecho, en el libro está el pasaje. Él se sentó en zona económica, acompañado de tres personas, no más, entre ellas Gabriela Montaño. Él llegó a Argentina en un vuelo comercial, en un avión repleto de gente normal.

— En Argentina, hay un hecho que como Celag les tocó ver de cerca: la elección de octubre de 2020, con Luis Arce como candidato del MAS, el tema del conteo rápido. Como sabes, en Bolivia estábamos como a oscuras, apenas un día antes se anunció la suspensión del conteo rápido del Tribunal Electoral. Las encuestas de intención de voto daban casi un empate entre el MAS y Comunidad Ciudadana.

— Sí. Nosotros, como Celag, tenemos una experticia en sistemas de conteo electoral rápido y dado el precedente de 2019, cuando la OEA con sus informes preliminares cometió tanto atropello a la democracia, queríamos acompañar precisamente para tener números propios esa noche, más cuando, como dices, de una manera insospechada el día anterior se eliminó el conteo preliminar. Había un equipo de trabajo de la propia candidatura de Luis Arce que iba a tener un procedimiento y nosotros lo que queríamos era complementar con un sistema que ya lo habíamos probado en muchos países, para tener datos propios de las mesas, una muestra amplia muy clara que es infalible. Esa noche teníamos un equipo de 15 personas trabajando, íbamos mirando cada corte con lupa, y lo íbamos comunicando al propio Luis Arce, a Evo Morales, a Alberto Fernández, que estaba muy preocupado, cómo iban dándose esos cortes, y efectivamente cuando nosotros vimos la evolución de esos números, estábamos muy tranquilos; acuérdate que esa noche tampoco salieron las consultoras en boca de urna, no dieron en la hora prevista, tardaron tres o cuatro horas en dar los números. Nosotros teníamos la tranquilidad de que estadísticamente, con el sistema nuestro, sabíamos sí o sí que la victoria estaba garantizada en primera vuelta por goleada; eso lo vimos desde el primer minuto, y le íbamos comunicando al vocero de la campaña, Sebastián Michel, al candidato Luis Arce, a María Nela Prada. Luego salió la primera consultora en boca de urna, tardíamente, a corroborar lo que nosotros habíamos dicho internamente un par o tres horas antes.

— Cuentas en el libro que ustedes tenían el resultado 47-28-14 (MAS-CC-Creemos).

— Era, y lo explico en el libro, porque no entraban los datos de Potosí; dependemos de los testigos electorales, pero hubo un problema allí que los datos de Potosí no terminaban de llegar, tampoco llegaban los datos del extranjero; pero aun con eso veíamos que no había manera de dar marcha atrás esa victoria.

— Nadie, al parecer, esperaba un resultado así, la diferencia entre el MAS y Comunidad Ciudadana.

— Sí, no había una expectativa de un triunfo tan abrumador; los que más, esperaban una victoria en primera vuelta, más bien por la mínima. Al final es una lección: la ciudadanía boliviana no solo votó a favor del proyecto de Luis Arce, del proyecto de cambio, sino también votó en contra de un golpe de Estado, contra una manera de hacer política.

— ¿Qué recuerdas del retorno de Evo Morales a Bolivia?

— La última vez que lo vi, en Buenos Aires, Evo era otra cara; la cara se le había transformado, de felicidad, de contento; lo mismo a Álvaro.

— Esté uno de acuerdo o no con el MAS, no deja de sorprender que un partido echado del poder un año antes luego vuelva con 55%…

— Sí, efectivamente, creo que es una lección para toda América Latina; un golpe de Estado no asesina, no aniquila una forma de pensar políticamente; la ciudadanía boliviana mayoritariamente hoy día no quiere el modelo neoliberal, quiere el proceso de cambio, seguramente con sus críticas. Pero aun con eso, porque así es la vida, es un hecho muy poco usual, después de un golpe de Estado, retomar la democracia tan rápido, con 55% dice mucho de lo sólido del proceso de cambio.

 (*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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La crisis y los dos tercios

Hay 22 disposiciones constitucionales vigentes que resguardan los dos tercios.

/ 21 de noviembre de 2021 / 17:43

DIBUJO LIBRE

La crisis multidimensional: política, sanitaria, económica, educativa e institucionaldemocrática, generada por la comunidad de actores políticos y, además, heredada por el régimen de transición va, de a poco, superándose a pesar de la aparente pacificación no consolidada.

La crisis sanitaria está siendo atendida con indicadores por demás ponderables; la tasa de letalidad de 6,2% en la primera ola pasó al nivel más bajo de toda la pandemia, con 0,96% a noviembre de 2021, producto del proceso de inmunización ( fortalecimiento de defensas) y la vigilancia epidemiológica activa. Más de 54,4% de la población adulta en Bolivia fue vacunada con las más de 7,9 millones de dosis, entre primeras, segundas, terceras y únicas.

Sobre la crisis económica, más que indicadores y porcentajes que no dilucidan nuestras dudas, podemos decir con certeza que ya hay “platita” en los bolsillos; entonces, los procesos de reactivación y reconstrucción económica están teniendo el efecto debido.

Se están haciendo esfuerzos para resolver la crisis educativa. Volver a clases presenciales no es la solución plena, ni entregar textos educativos para el sistema regular público a punto de finalizar la gestión, o tener a un ministro del área imputado por corrupción. Aún falta fortalecer ese proceso y de seguro tomará tiempo, pero ya se ve gestión pública al respecto.

La crisis institucional-democrática fue originada por el régimen de transición, cuando teníamos en el país un Legislativo que sancionaba leyes que el Ejecutivo no quería promulgar, o cuando el Ejecutivo pretendía subordinar al Judicial, o cuando el Electoral sin autorización legal del Legislativo pretendió postergar elecciones generales. Hoy, esas dicotomías institucionales se ven superadas por la consolidación de la separación de órganos democráticos de poder, como dispone nuestra Constitución.

Con la reconstrucción del poder político en el país, se resuelve en primera instancia la crisis política en los niveles: nacional (con la elección de presidente, vicepresidente, senadores, diputados, representantes supraestatales y diputados de circunscripciones especiales), subnacional y local (4.962 autoridades entre titulares y suplentes, 583 departamentales, 27 regionales y 4.352 municipales), lo que permitió una reorganización de la administración de espacios de poder en toda Bolivia, mediante el único mecanismo constitucional permitido para ello: procesos electorales de democracia representativa.

El soberano se pronuncia para la elección de autoridades mediante las urnas, que son el lugar y momento en que, además, al depositar el voto, delega su “fracción” soberana nominalmente. Es decir, las autoridades electas son tales por delegación (encargo) de los electores (el pueblo), por ello se entiende que ir en contra del mandato popular es desobedecer al legítimo soberano.

Entonces, ante los escenarios de conflictividad, ¿qué “pueblo” tiene la razón, el que se moviliza o el que quiere trabajar? Las probabilidades de coincidencia o disidencia al respecto dependerán desde qué lugar de la acera política afirmemos determinada posición. Lo que no implica que ante las medidas de presión regionalizada solo se escuche a una “parte del pueblo”, que ejerce su derecho a la protesta, vulnerando el derecho “del otro pueblo” a trabajar.

Coincido en que a veces se tiene que perder para ganar en política, pero con el único fin de que el gobernante atienda a sus gobernados y así evitar profundizar antagonismos entre las fracciones de “pueblos”. En la concepción del Estado nación de naciones es viable referirnos a “los pueblos” en la óptica plurinacional intercultural; pero en ningún caso segmentarnos a partir de confrontaciones regresivas.

La abrogación de la Ley 1386 es un hecho. Si se pretende aún polarizar con medidas como el “paquetazo” o los 2/3, es incurrir en una nueva irresponsabilidad política, cuando la realidad jurídica al respecto es otra. Se debe impedir que la desinformación gane otra batalla porque el paquetazo es inexistente.

Sobre los 2/3 ya se activaron recursos jurídicos contra la Resolución Camaral Senatorial 128/2019-2020, que modificó los artículos 12, 53, 81, 94, 107, 109, 111 167, 168, 169 y la disposición final segunda del Reglamento de la Cámara de Senadores y que fueron de conocimiento del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP). Los autos constitucionales 249 y 250 (ambos de la gestión 2020) resolvieron rechazar las acciones de inconstitucionalidad abstracta planteadas, porque este instituto procesal constitucional tiene la finalidad de ejercer el control de constitucionalidad de leyes, estatutos autonómicos, cartas orgánicas, decretos y todo género de ordenanzas y resoluciones no judiciales; es decir, se presenta contra toda norma no judicial que contravenga el mandato de la CPE; se advierte, entonces, que no se planteó idóneamente los recursos debidos, cuando la activación debió ser el recurso contra resoluciones del Órgano Legislativo (artículo 139 del Código Procesal Constitucional); sin embargo de ello, los legisladores están facultados para modificar sus reglamentos administrativo-legislativos en el ejercicio constitucional de sus atribuciones tuteladas por nuestra ley fundamental.

Asimismo, hoy existen 22 disposiciones constitucionales vigentes que resguardan los 2/3 para toma de decisiones político-legislativas, con la reserva además del art 163.4 de la Constitución, que dispone en el procedimiento legislativo que los proyectos de ley serán aprobados (en grande y detalle) por mayoría absoluta de los miembros presentes, no así por 2/3.

Así, tenemos las normas constitucionales que disponen la exigencia de los dos tercios: artículos 158.I.4 y 206.III sobre las atribuciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) para elegir a seis miembros para el TSE en el OEP; el artículo 158.I.18 para acordar la censura de ministros de Estado luego de su interpelación; artículos 159.4 y 160.4 para aplicar sanciones a diputados y senadores según sus reglamentos; artículo 160.6 para juzgamiento y sentencia en única instancia a los miembros de los tribunales Constitucional Plurinacional, Supremo de Justicia, Agrario y del Consejo de la Magistratura por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones; artículos 182.2, 187, 194 y 198, por los que la ALP realiza la preselección de postulantes a las máximas magistradas judiciales del país (TCP, TSJ, TA y CM); artículo 184.4 para autorizar juicios de responsabilidades contra Presidente y Vicepresidente del Estado; artículo 206.V por el que la Cámara de Diputados elige a los miembros de los Tribunales Electorales Departamentales; artículos 214 y 230.III sobre la designación y objeción del Contralor General del Estado; artículo 220, sobre la designación del Defensor del Pueblo; artículo 227 para la designación de la Fiscal General del Estado; artículo 262.I sobre la excepción vía ley de derecho propietario para un extranjero en zonas de seguridad fronteriza (50 km de la línea de frontera); artículo 271.II en caso de nueva ley Marco de Autonomías y Descentralización; artículo 275 para aprobar proyectos de Estatutos o Cartas Orgánicas y remisión a control de constitucionalidad; artículo 280.III para constituir autonomía regional; artículo 411.I sobre la reforma total de la CPE y la aprobación final del nuevo texto constitucional; artículo 411.II sobre la necesidad de ley de reforma constitucional parcial y posterior remisión a referendo popular aprobatorio.

Superamos la crisis política mediante las urnas y toda solución debe plantearse sí y solo sí por las vías democráticas.

(*)Israel Quino R. es abogado y periodista.

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‘Cuelga los cachos de macho…’

Campaña contra el machismo y el acoso y la violencia hacia las mujeres en el sistema político.

/ 21 de noviembre de 2021 / 17:38

DIBUJO LIBRE

Las organizaciones políticas en Bolivia se enfrentan a un gran desafío, que deberá ser cumplido hasta el 31 de diciembre: su democratización interna. Según la Ley 1096 (Ley de Organizaciones Políticas), los partidos y agrupaciones ciudadanas deberán incluir en su estatuto un régimen de despatriarcalización que garantice la participación de las mujeres en la conformación de la estructura orgánica, dirigencias y definición de candidaturas, así como el ejercicio igualitario de sus derechos políticos. Asimismo, deberán contar con mecanismos para atender y sancionar el acoso y la violencia política contra las mujeres.

Aquí radica la pertinencia del lanzamiento de “Cuelga los cachos de macho. Paridad sin peros”, campaña que pone el foco en las organizaciones políticas, históricamente consideradas como espacios de dominio masculino, y que tiene por objetivo develar las prácticas machistas y patriarcales existentes en la cultura política boliviana, y promover cambios de actitud en los hombres, particularmente en los militantes y dirigentes de las organizaciones políticas.

“Colgar los cachos de macho en la política significa renunciar a ser machista y reconocer a las mujeres como sujetas de derechos políticos; es reconocer que el poder político no es un atributo masculino, sino que es un espacio al que hombres y mujeres pueden acceder —y ejercerlo—, en igualdad de condiciones”, resaltó Lucía Vargas, responsable de Incidencia Política de la Coordinadora de la Mujer.

Según Lourdes Montero, responsable país de Oxfam Bolivia, la sociedad boliviana ha denunciado que las organizaciones políticas tal vez son las instituciones menos democráticas que existen en el país. “Hemos constatado que el discurso políticamente correcto de los partidos no coincide con las prácticas políticas para la inclusión de más mujeres en la toma de decisiones, y por ello era fundamental el contar con estatutos que permitan a sus militantes tener una serie de reglas que los haga más democráticos”.

Dina Chuquimia, vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), recordó la Ley de Cuotas, que representaba el 30% de mujeres frente al 70% de varones en instancias de poder. “Gracias al apoyo de la Coordinadora de la Mujer, fue en 2009 que salió la primera etapa del reglamento del TSE que daba la posibilidad de la presencia de las mujeres en las listas de los candidatos en un 50%”, resaltó la vocal.

CIFRAS. Según datos del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer recogidos en 2016, de siete organizaciones políticas vigentes en ese entonces, la presencia de mujeres representaba 44% de sus militancias. Sin embargo, ninguna tenía a una mujer en su máxima dirigencia nacional y solo 33% de sus instancias ejecutivas estaban ocupadas por mujeres.

En las elecciones generales de 2020 se presentaron ocho candidaturas a la Presidencia, de las cuales solo una era femenina. En 17 procesos electorales, solo cuatro mujeres fueron postuladas como candidatas a la Presidencia, frente a 139 candidaturas de hombres. Con relación al cumplimiento de la paridad en la lista de candidaturas, de ocho organizaciones políticas, solo dos cumplieron con las listas paritarias.

En las elecciones subnacionales de 2021 se registró solamente 16% de candidaturas femeninas frente a 84% de participación masculina, manteniéndose un cuasi monopolio masculino en todos los cargos ejecutivos. Si bien se logró una representación casi paritaria en las instancias legislativas, con 56% en el Senado y 47% en Diputados, la participación de las mujeres solo llega a 23%.

En lo que va del año, el TSE registró 30 denuncias y renuncias de mujeres autoridades, todas por acoso y violencia política. En tanto, el Ministerio Público registró 48 casos por los mismos delitos.

La campaña tiene cinco ejes: Avances y desafíos de la participación política de las mujeres, Acoso y violencia política, Democratización interna de las organizaciones políticas, Cómo desmontar el patriarcado del sistema político boliviano, e Innovación política y masculinidades.

Es importante resaltar que esta iniciativa es impulsada en el marco del proyecto “Fortalecimiento de la democracia paritaria en los partidos políticos en Bolivia”, implementado por la Coordinadora de la Mujer, Oxfam Bolivia y el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), con financiamiento de la Unión Europea.

RESISTENCIAS POLÍTICAS
Lucía Vargas, responsable de Incidencia Política de la Coordinadora de la Mujer

El logro de la paridad reconfiguró el sistema de representación, quebró el monopolio masculino del poder público y produjo cambios simbólicos en la cultura política. Sin embargo, el sistema político boliviano todavía tiene fuertes resistencias en la incorporación de las mujeres en la política y en la representación paritaria en los espacios de decisión.


PEROS DE LA REALIDAD
Dina Chuquimia, vocal del Tribunal Supremo Electoral

No todas las mujeres que han incursionado en la vida política tienen el apoyo de sus compañeros en las tareas del hogar. Pero además de eso, tienen otra piedra en el zapato, que a veces se la colocan sus mismos compañeros de partidos, solo por el hecho de ser mujeres que asumen como dirigentes o que han participado como candidatas.


PROFUNDIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA
Lourdes Montero, responsable país de Oxfam Bolivia

Esta campaña busca fortalecer “una masa crítica de mujeres” al interior de los partidos políticos que tengan más y mejor voz para cambiar estas prácticas cotidianas de las organizaciones políticas y, con ello, contribuir a una mayor profundización de la democracia en Bolivia, porque nuestras organizaciones políticas son el espejo de lo que es nuestra sociedad en términos democráticos.

(*)Mitsuko Shimose es periodista de La Razón

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‘Saberes y Diálogos’, la nueva revista

Propuesta editorial de producción científica de la carrera de Comunicación Social de la UMSA.

/ 21 de noviembre de 2021 / 17:28

SALA DE PRENSA

En tiempos de asalto a la razón, como planteó Georg Lukács en su lucha contra el fascismo, la ciencia es una luz en la oscuridad. En un contexto de pandemia y posverdad —donde la saturación de la información, las fake news (noticias falsas) y la escasa reflexión de contenidos constituyen la infodemia mundial—, el conocimiento científico se ha convertido en el antídoto que lucha por visibilizar las diversas dimensiones de la verdad.

En esa perspectiva, la carrera de Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) superó el desafío de publicar y presentar Saberes y Diálogos. Revista boliviana de estudios en Comunicación.

El histórico evento fue inaugurado por la directora del Instituto de Investigación Posgrado e Interacción Social en Comunicación (IpiCOM), Esperanza Pinto. El director de la Carrera, Édgar Pomar, fue taxativo: “Estamos listos para aportar con artículos científicos. Necesitamos buscar la verdad, y la ciencia nos da la verdad”.

Indexada. Siguiendo esa línea, el jefe del Departamento de Investigación, Posgrado e Interacción Social (Dipgis) de la UMSA, Mauro Constantino, ratificó que si se quiere “internacionalizar” la Universidad, la investigación y la publicación científica, “indexada a parámetros globales”, son las mejores herramientas para lograrlo. Lo debemos a nuestro pueblo y al país, subrayó.

En las primeras páginas del documento se detalla que el proyecto de la revista fue presentado en 2020, por el intelectual, investigador y referente latinoamericano Erick Torrico, quien coordinó el desarrollo de sus primeras actividades, entre las que se incluye la primera convocatoria pública y la selección de los artículos.

Una segunda etapa de “coordinación y edición” fue desarrollada por Marlene Choque.

Pares. Los artículos fueron revisados por pares académicos internacionales: Andrés Cañizález (Venezuela), Alejandra Cebrelli (Argentina), María Cristina Gobbi (Brasil), Octavio Islas (Ecuador), José Miguel Pereira (Colombia), Francisco Sierra (España), Efendy Maldonado (Ecuador) y Martha Rizo y Jesús Galindo (México).

La publicación científica de 155 páginas se organizó en dos partes principales: “Recorridos históricos” y “La ciencia y el oficio”; además de un apartado de “Trayectorias”, “Reseñas”, “Miscelánea”, “Autores” y la convocatoria para el próximo número.

El material escrito por investigadores bolivianos, en la primera sección, hizo un recorrido por tres momentos históricos del periodismo nacional. Entre 1923 y 1925 destacó el protagonismo de la Revista mensual orureña Argos, medio independiente que llevó adelante una campaña contra “el peligro venéreo”, “el clero maleante tenebroso” y los políticos “que causaron la ruina del país”. La juventud, la clase obrera, el contexto social, político y económico fueron otros de sus temas de análisis.

Prensa. El contexto de la posguerra del Chaco (1936-1939) y la situación de la prensa nacional bajo los gobiernos del “socialismo militar” (David Toro y Germán Busch) fue el contenido de otro artículo. En el mismo, se profundizó sobre la apertura y reapertura de medios; la censura y la libertad de prensa y los empastelamientos, asaltos y clausura de periódicos.

En el periodo de 1971 se analizó los avatares de la prensa en Bolivia: la posición revolucionaria de los periodistas sindicalizados que “coadyuvaron práctica y simbólicamente” en la construcción de la progresista Asamblea Popular, órgano del “Comando Político de los Trabajadores y del Pueblo”.

En la segunda sección, “Ciencia y oficio”, se desarrolló un estudio sobre “Los profesionales en Comunicación de la UMSA en el mercado laboral”.

Organizador. En el trabajo “Cultura académica y matriz disciplinaria de la Comunicación: un aporte desde el microcampo de la investigación científica guiada” se realizó un análisis de las tesis de grado de la Carrera, en el periodo 2011 a 2015. Se observó que las indagaciones se reducen a los “fenómenos mass-mediáticos”, bajo una concepción, en general, “positivista”.

“Los minimedios para la prevención de la violencia sexual de niñas en áreas rurales”, “La construcción educomunicativa virtual en el tiempo de pandemia: el caso de las carreras Ciencias de la Educación y Comunicación, de la UMSA” y “La violación de derechos de los presuntos delincuentes sin condena en Bolivia: noticiero Al Día. Bolivisión” son otros artículos que conforman la segunda sección.

En el apartado “Trayectorias” se incluyó una inédita entrevista con el destacado sociólogo y comunicador Adalid Contreras, quien reivindica “la comunicación para “el vivir bien/buen vivir”, que es una expresión contemporánea de la comunicación popular para el desarrollo.

El cierre de la presentación de Saberes y Diálogos estuvo a cargo del investigador de la Universidad de Sevilla, Francisco Sierra, quien destacó que las revistas científicas, en esta oscura época, no solo deben ser un canal de difusión, tienen que “ser un organizador colectivo” y un “articulador de redes”.

(*)Grecia Gonzales O. es comunicadora social.

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Oposición 2020-2025: radicalidad de riesgo

Entre el ‘modo Camacho’ y el modo ‘Mesa’, la oposición se radicaliza hacia el gobernador cruceño.

Dos legisladores de oposición durante el Informe de gestión del Presidente constitucional del Estado

Por Iván Bustillos

/ 14 de noviembre de 2021 / 17:27

El punto sobre la i

No habían transcurrido ni tres meses de la nueva legislatura cuando el 28 de enero de 2021, la dirigencia de Creemos anunció la expulsión de cuatro diputados de su bancada: Sandra Paz, Ruddy Callau, Tito Caero y Omar Rueda. El domingo 7, la directiva de Comunidad Ciudadana expulsó a dos de sus diputados. En todos los casos, se trata de disidencias sobre la forma de designación de los representantes de la oposición a las directivas camarales o de comisiones clave, como la de Ética. En ambos casos, también, las jefaturas de CC y Creemos anunciaron que denunciarían a los disidentes de transfugio, a fin de quitarles el curul.

El lunes 8 de noviembre, en ocasión del informe de gestión que dio el presidente Luis Arce ante la Asamblea Legislativa Plurinacional en primer lugar, y al país en general, en segundo término, ocurrió un hecho insólito: las oposiciones directamente intentaron impedir que Arce dé su referido informe; ya no se trataba del acostumbrado “contrapunteo” entre quien discursa y el público que según lo que diga el primero le aprueba o rechaza, le aplaude o le silba. El lunes 8 simplemente había el objetivo de impedir el informe. Y fue un acto deliberado: varios legisladores hacían ruido con silbatos y mostraban tarjetas rojas, como en el fútbol, dando a entender que habían venido expresamente para “expulsar” al mandatario.

DEMOCRACIA. Ambos hechos, el alejamiento de disidentes, y la por lo menos polémica actuación durante el discurso presidencial, da un poco las pistas de cómo es la oposición 2020- 2025 al Movimiento Al Socialismo (MAS) y qué se puede esperar de la misma en cuanto a su actuación en democracia. Esto se propone reflexionar en la presente entrega.

Numéricamente, tomando en cuenta a toda la Asamblea, 166 legisladores entre senadores y diputados, la oposición de conjunto (CC y Creemos) tiene 42% de sus miembros (30% CC y 12% Creemos); de 166 asambleístas, CC tiene 50 curules, en tanto que Creemos llega a controlar 20; el MAS cuenta con 96 legisladores. Los polémicos dos tercios, con todos los miembros presentes, se los alcanza con 111 asambleístas.

De los 50 legisladores de CC, 39 son diputados y 11 senadores (CC tiene senadores en 8 de los 9 departamentos, el faltante es Santa Cruz); en tanto que de 20 asambleístas de Creemos, 16 son diputados y 4 senadores (representantes del oriente del país, 2 de Santa Cruz, 1 de Beni y 1 de Pando).

De los hasta ahora 6 diputados expulsados, 4 son uninominales y 2 plurinominales. He aquí un problema para la dirigencia partidaria que decide expulsar: una cosa es apartar a un diputado plurinominal, y otra a uno uninominal; no es que tengan diferente jerarquía, pero sí cargan distinta representación: mientras los plurinominales son electos en la “plancha” encabezada por el candidato a Presidente (por eso, a veces ni se los conoce), al uninominal lo elige su circunscripción, en el fondo se vota por él o ella; en este sentido es más representante local, territorial. Es esto, precisamente, lo que reivindica la diputada uninominal por la circunscripción 60 en Beni, Keyla Ortiz (expulsada de CC), cuando afirma que si ella salió electa fue por su propio y exclusivo liderazgo: “Mi votación me la he jugado voto a voto en la circunscripción 60, siendo que ni una vez en la campaña (electoral) fue (allí) y dio la cara el señor Carlos Mesa” (líder de CC). Ortiz de este modo revela que es diferente la lealtad al partido por parte de uninominales por un lado, y de los plurinominales, por otro.

UNINOMINALES. Aquí, es interesante ver que de los 39 diputados que tiene CC, solo 11 son uninominales, y casi el triple, 28, son plurinominales; de modo que cuenta con una mayor cohesión partidaria, al menos en teoría, pues los plurinominales son más orgánicos con la jefatura, o por lo menos más cercanos; hay mayor obligación y lealtad, pues. En tanto que en el caso de Creemos, de los 16 diputados que integran su bancada, 10 son uninominales y solo 6 son plurinominales.

Si bien los seis expulsados son acusados de transfugio y, como anunciaron las dirigencias, se tramita la “devolución” de los curules al partido, ciertamente la ley no castiga la disidencia. Según la Ley de Organizaciones Políticas, se comete transfugio cuando: a) se asume públicamente otra militancia, se jura a otro partido; b) el legislador se declara independiente, fuera de su organización madre; y, c) se cambia de bandera en cuanto a los principios y el programa del partido madre. Hasta donde se conoce, ninguna de estas circunstancias ocurrió con los seis expulsados.

Así, uno de los grandes problemas de la actual oposición parece ser su inevitable tendencia centrífuga, a la fragmentación. Algo de esto señala el analista político cruceño Paul Coca, que en una entrevista esta semana en el programa por streaming La Razón Radio afirmó que la formación de los actuales bloques opositores ciertamente es anómala: “La oposición, como tal, no tiene un plan o programa alternativo, que sería saludable que se construya desde las bases hacia arriba, y no como ha operado la oposición desde un tiempo a esta parte: elegimos los nombres de las personas y luego, de último, el plan de gobierno”.

La oposición política, la radicada en la Asamblea, también anda desconectada de las demandas que le hace la ciudadanía opositora al MAS, añade Coca: “¿Qué quiere la ciudadanía de la oposición? Primero, una oposición que hable de un mismo discurso, que no cometa los mismos errores de Podemos, Unidad Nacional, Convergencia, etcétera; dos, hasta el momento no se ve, por ejemplo, una reunión de Luis Fernando Camacho con Carlos Mesa sobre puntos de acuerdo sobre cómo va a ser la oposición legislativa en los cuatro años que quedan; y, tercero, la oposición regional está absolutamente dividida, no está demás una oposición regional sólida”.

Para el politólogo Marcelo Arequipa, en la misma entrevista junto a Coca en La Razón Radio, la oposición llega a este primer año de gestión “derrotada moralmente, en términos electorales, y no ha podido pararse todavía; han recibido un par de golpes, también, durante este año, uno de esos es el alejamiento de la senadora Andrea Barrientos, dentro de Comunidad Ciudadana”.

DERECHAS. Ahora, desde que se fundaron, CC fue considerada más de centro derecha, y Creemos de extrema derecha; pues bien, dice Arequipa, aún siendo CC la fuerza mayor, en este último tiempo la oposición en su conjunto “se ha radicalizado un poco más”; ha elegido más la “vía Creemos” que la línea CC; “de ahí que hoy día, de alguna forma, el líder en los hechos de la oposición política en el país es Luis Fernando Camacho, no es Carlos Mesa”.

Luego, tampoco hay que menospreciar el rol que está jugando la oposición local; lo que hacen Manfred Reyes Villa en Cochabamba, Jhonny Fernández en Santa Cruz e Iván Arias en La Paz.

En lo relativo al “show” protagonizado por la oposición el día del informe presidencial, el economista y analista electoral Armando Ortuño advierte que dicho accionar hay que verlo como un “síntoma más” de cómo está la oposición política en el país.

“La oposición está tremendamente desorientada, en términos estratégicos, porque parece, al mismo tiempo, atrapada en posiciones maximalistas y radicales, pero que al mismo tiempo tiene mucha dificultad de conectarse con las preocupaciones de la gente”, aseveró a este suplemento el analista.

Esta desorientación hace ocurrir acciones como la del lunes 8, sentencia Ortuño: “Los eventos del lunes han sido una especie de teatro, una performance [actividad artística cuya base es la improvisación], donde quieren mostrar algo, llamar la atención, generar ruido en las redes sociales y en los medios; pero al final la mayor parte de la gente no entiende qué hay detrás de esto, qué proyecto político o propuesta hay”.

Ahora, sobre la tendencia a desgajarse los militantes, a fraccionarse (lo cual para los opositores todo es culpa del MAS), Ortuño asevera que la tendencia centrífuga se debe a que en el fondo allí no hay partido.

Así, el gran mal de la oposición ya desde hace varios años, es su falta de estructura partidaria, asegura: “Es una oposición al final con muy poca estructura orgánica real; más que una estructura política con cierta coherencia ideológica, es un grupo de personas que han coincidido en una coyuntura”; y son probablemente personas, añade, con diferentes orientaciones e intereses; y como no hay una estructura orgánica ni una visión política sólida, “se dan juegos personalistas y peleas internas”.

En definitiva, asegura el analista, el “gran problema de la oposición es que no termina de clarificar su proyecto político, qué quiere ofertarnos a los bolivianos, qué otra cosa propone diferente a lo del MAS; y en ausencia de eso cae en la intrascendencia, sirves a quien grita más fuerte o buscas hacer show, teatro”.

Sobre el bochorno del 8, en declaración a este medio el diputado de CC Marcelo Pedrazas de principio reivindica la representatividad opositora: “Nosotros representamos a dos millones y medio de personas que no están de acuerdo con la forma hegemónica, y sobre todo con esta verticalidad con la que el MAS quiere imponer normativas, que tienen como fin la autocracia, restringiendo derechos y libertades”; de ahí que lo actuado en la sesión parlamentaria era “legítimo derecho”:

“La forma que tuvo la oposición de expresarse “ante la falta de escuchar por parte del gobierno de Luis Arce, es la que nosotros hemos hecho hoy (por ayer), nuestro legítimo derecho, porque además son solo mentiras, hemos escuchado bastantes horas de hablar del golpe de Estado”.

CORDURA. Si se trata de guardar la cordura, Pedrazas reclama que lo del lunes 8 en todo caso es una respuesta a anteriores agresiones de asambleístas masistas: “Hay videos que han circulado del día de la votación de la directiva, donde hay colegas del MAS que escupen coca a los colegas parlamentarios, les echan agua”. Hay que decir que el asambleísta que hizo esto, se disculpó. En todo caso, dice Pedrazas, es el MAS el que ha desinstitucionalizado a la Asamblea.

Por su lado, el diputado de Creemos José Carlos Gutiérrez afirmó que lo hecho en la Asamblea “fue una reacción a los insultos que antes profirieron los del MAS”.

Con el incidente de marras, ¿se pone en cuestión el futuro de la Asamblea, que se dificulte la labor parlamentaria? Para Gutiérrez hasta esto está afectado: “No se va a poder trabajar porque hay un presidente (Freddy Mamani, del MAS), que interpreta el reglamento como le da la gana”.

El legislador de Creemos va más allá: cuestiona la concepción misma de la democracia por parte del MAS; la Asamblea “no fiscaliza, no hace leyes en favor de la población, lo único que hace es levantar la mano por un gobierno al que poco le importa la democracia; se comieron y les valió un referendo; qué más quieren, qué se puede esperar de un país así. Pero póngalo así, querido, la voy a ver la publicación; espero que no se coma ni una palabra de lo que estoy diciendo ¿no?”.

En contrario, para el diputado del MAS por Santa Cruz Jerjes Mercado, CC y Creemos ya se pasaron de los límites, “han confundido la Asamblea con un parque de diversiones o una plaza carnavalera, con sus silbatos”.

Lo peor, dice, es que no fue un acto espontáneo, de acaso legítima indignación: “Ellos fueron exprofesamente, dotados de logística para el efecto; porque fueron todos con sus silbatos”.

En cuanto a si esto dañará la labor parlamentaria, Mercado destacó que la mayoría del MAS basta para la legislación cotidiana. Le preocupó, sin embargo, que un asambleísta opositor haya pedido cerrar la Asamblea.

 (*)Iván Bustillos es periodista de La Razón.

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