Tuesday 6 Dec 2022 | Actualizado a 03:12 AM

¿Trump 2024?

/ 11 de septiembre de 2022 / 04:20

Trump confirmó sus intenciones de volver a competir y retomar el poder en las elecciones de 2024.

SALA DE PRENSA

Uno de los eventos más importantes del movimiento conservador en los Estados Unidos es la Conferencia Política de Acción Conservadora, mejor conocida como (CPAC por sus siglas en ingles). En su versión de 2022, llevada a cabo las primeras semanas de agosto en Texas, Donald Trump confirmó sus intenciones de volver a competir y retomar el poder en las elecciones de 2024. Hasta ese entonces, Trump no había asegurado de manera oficial y pública que volvería a postular.

Sorprendentemente —o no—, en su discurso Trump reafirmó algunas de sus posturas más controversiales y criticadas: volvió a referirse al COVID como “virus de China” y prometió eliminar todas las restricciones sanitarias restantes, reiteró su decisión de abandonar del Acuerdo Climático de París y abolir el Green New Deal, criticó la polémica Ley de Infraestructura de un Trillón de dólares aprobada durante la presidencia de Biden, habló del fortalecimiento de la frontera con México y el control de llegada de inmigrantes indocumentados y, lo más importante, sostuvo nuevamente que las elecciones de 2020 se llevaron a cabo de manera fraudulenta.

Pero aún más controversial —o interesante— que lo dicho por Trump, fue la intervención de su ex jefe de estrategia política Steven Bannon. Bannon, personaje multifacético que merece un escrito dedicado solo a él, no había salido a luz pública desde que fue investigado y condenado legalmente —junto con varios otros del entorno de Trump— por el asalto al Capitolio del 6 de enero del 2021.

En su intervención, la cual no puede encontrarse de manera completa en YouTube, Bannon tocó varios temas. Sostuvo que Estados Unidos no puede permitirse gastar un trillón de dólares al año en defensa, pues no es sustentable. También argumentó la “deconstrucción del estado administrativo”, pues “la cuarta rama de gobierno es un Leviathan”. Oficialmente, el Gobierno de Estados Unidos se divide en el Poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo. La cuarta rama de gobierno la conformarían las agencias independientes del Gobierno como la CIA o la Reserva Federal, los grupos de interés o lobbies y los medios de comunicación.

En el ámbito internacional, refiriéndose al conflicto en Ucrania, Bannon remarcó: “Es una obscenidad que enviemos 40 billones de dólares a Ucrania, hicimos eso en un día, sin debate, sin audiencias en el Congreso”. Bannon también remarcó una posición muy característica durante el gobierno de Trump: la transferencia de los trabajos de Estados Unidos hacia China. “Todo el sistema funciona gracias al trabajo esclavo de China. (pero) Ahora el “lao baixing” (el pueblo de China) no puede sacar dinero de sus cuentas porque sus ahorros se convirtieron en productos de inversión”, remarcó.

Finalmente, y lo que causó más revuelo, fueron los comentarios de Bannon sobre la Reserva Federal; “la más grande estafa”. Según el exbanquero de inversiones, desde la crisis financiera de 2008 —o gracias a la misma— 0,5% del total de la población de Estados Unidos posee más bienes que el restante 90%. Por otro lado, durante los años ochenta, el balance general de la Reserva Federal era 800.000 millones. Ahora es de 9,5 trillones. Banon continúa: “La deuda es de 30 trillones de dólares. Todo gracias a que nuestra moneda nacional es el producto de exportación más grande que tenemos, pero todo eso está en los hombros de nuestros niños y nietos. Pero la deuda se tendrá que pagar. Lo único que hicimos es incrementar la deuda. Por eso vemos estas leyes-proyecto de un trillón de dólares. La Reserva Federal imprimirá el dinero (…) es así como el estado administrativo se paga a sí mismo. No necesitamos regular la Reserva Federal, necesitamos terminarla”.

El 9 de agosto, tres días después del discurso de Trump en la CPAC, el FBI allanó una de sus principales propiedades, la mansión “Mar-alago”, ubicada en la costa este de Florida. Tal acción se justificó debido a que presuntamente al término de su presidencia, Trump había llevado consigo 15 cajas de material clasificado. La redada tuvo lugar a las 10 de la mañana y en el momento Trump no se encontraba en la residencia. Durante el día y ya llegada la noche multitudes en contra se congregaron en las afueras de “Mar-a-lago”. Trump anunciaba luego del hecho: “…esta no anunciada redada a mi casa no fue necesaria ni apropiada. Fue una mala conducta fiscal, el sistema de justicia usado como arma”.

Sean o no pura demagogia, lo dicho por Trump y especialmente por Bannon, constituyen un hecho inaudito. Talvez mucho del contenido de sus intervenciones ya se conocía de manera general; no obstante, ningún político que esté postulándose para un cargo lo dijo de manera tan clara y en un evento público de gran alcance, con tal vez la excepción de Ron Paul en los 2000. ¿Nuevamente Estados Unidos se sumirá en una crisis política?

(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, analista internacional.

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Ucrania y sus liderazgos

Entretelones de la relación entre los políticos ucranianos y los intereses nacionales.

/ 4 de diciembre de 2022 / 06:51

DIBUJO LIBRE

En agosto de 2016, cuatro meses antes de su inauguración presidencial, Donald Trump reemplazó a su joven jefe de campaña, con quien ganó las elecciones, Corey Lewandosky, con un consultor político- lobista más conocido y con más experiencia en Washington: Paul Manafort.

No obstante, luego de tres meses como nuevo jefe de campaña, Manafort se vio obligado a renunciar debido a que fue acusado y encontrado culpable en las investigaciones — también conocidas como el “Reporte Mueller”— sobre la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones que precisamente resultaron con Trump como ganador.

Paul Manafort: Manafort estudió derecho. Desde la universidad se involucró en política. Participó en la campaña de reelección de Nixon, en la elección de Ford y, a sus 29 años, ocupó el cargo de coordinador de campaña de Reagan.

En 1980, a sus 31 años, Manafort junto con Roger Stone y Charles Black fundarían la agencia de lobby “Black, Manafort & Stone”. La empresa se convertiría en una de las más poderosas de su tipo en los años de Reagan y Bush padre. Su originalidad residía en que no solo representaban intereses de distintos actores nacionales, sino también de otros países, “(…) con los intereses de la política exterior de Estados Unidos en el corazón y siempre en concordancia con la Casa Blanca”, Manafort aclara. Entre sus clientes estaban el guerrillero de Angola Jonas Savimbi, el presidente de Filipinas Ferdinand Marcos, el presidente del Congo Mobuto Seses, el “rey del aluminio” el ruso Oleg Deripaska y, cómo no, el presidente de Ucrania Viktor Yanukovych.

Victor Yanukovich: Yanukovich es un personaje clave dentro de la política ucraniana. Fue Gobernador de la provincia de Donetsk (1997-2002), Primer Ministro (2002-2005) y Presidente de Ucrania (2010-2014).

Vivió dos revoluciones: la “Revolución Naranja” de 2004 causada por denuncias de fraude en la elección entre su persona y Víctor Yuschenko que resultaron con el segundo como ganador y la “Revolución Maidan” de 2014 la cual terminó con la presidencia de Yanukovich.

Fue Rinat Akmetov, identificado como el hombre más rico de Ucrania y dueño del club de fútbol “Shakhtar Donetsk”, quien facilitó el encuentro entre Yanukovich y Manafort.

De acuerdo con Manafort, su objetivo desde el inicio de la presidencia de Yanukovich era transformar a Ucrania en un candidato aceptable para la Unión Europea. “Cambiar la estructura regulatoria es un trabajo enorme y Ucrania pasó todo eso en los primeros tres años de la presidencia de Yanukovich con gran detalle trabajando con la Unión Europea”, comenta en una entrevista (“PBD Poadcast”, junio 2022).

Manafort sostiene haber trabajado “personalmente” con el “Comité de Ampliación” dependiente de la Comisión Europea —el cual trata con potenciales nuevos candidatos— para finalizar el acuerdo de “Asociación Política y Libre Comercio”, el cual Yanukovich rechazó firmar en último momento, causando la “Revolución Maidan” de 2014 anteriormente mencionada.

Para Manafort, cuando Putin se enteró sobre la prevista firma del acuerdo de Libre Comercio el cual era el predecesor para un Acuerdo de Asociación Política, éste amenazó públicamente a Yanukovich con cortar todo comercio con Rusia, el cual significaba un 70% del total de la balanza comercial de Ucrania. Yanukovich pidió asistencia económica sin éxito a la Unión Europea y terminó siendo derrocado.

Lecciones: La experiencia y testimonio de Manafort —quien “siempre voló cerca del sol hasta finalmente quemarse”— nos ayudan a entender con mayor claridad el actual conflicto Rusia-Ucrania. En un momento Manafort realizó más de 150 encuestas en Ucrania y encontró que poco más del 4% apoyaban la decisión de ser parte de Rusia. Yanukovich era popular en el este precisamente “porque él estaba protegiendo la cultura, herencia y lenguaje ruso sin ser parte de Rusia”.

Para Manafort, Ucrania son dos países. Se tiene al este con base étnica rusa y al occidente más europeopolaco húngaro con reminiscencias de fascismo alemán. La riqueza se encontraba en el este, en el sector energético y el oeste poseía al sector agrícola. Fueron los oligarcas del este quienes vieron una ventaja en formar parte de Europa, “vieron la protección de occidente de sus intereses de negocio (…) esta era la base del apoyo a Yanukovich”, comenta Manafort.

 (*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, analista internacional

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Gore Vidal, otra mirada del imperio

Invitación a revisar una voz alternativa de la historia y política de Estados Unidos.

/ 13 de noviembre de 2022 / 05:39

DIBUJO LIBRE

Al momento de ser arrestado en la embajada de Ecuador en Londres, Inglaterra, el 11 de abril de 2019, Julian Assange llevaba en la mano el libro History of the National Security State (Historia del Estado de Seguridad Nacional) (2014) del autor estadounidense Gore Vidal. Gore Vidal nació en 1983 en West Point —la más antigua y prestigiosa base militar de Estados Unidos— y murió en 2012, a los 86 años. Provenía de una familia con altas conexiones políticas. Su abuelo, Thomas P. Gore, fue protagonista de la creación del estado de Oklahoma y uno de sus primeros senadores, mientras que su padre, Eugene Luther Vidal, fue uno de los pioneros en la industria de aviación comercial y director del Departamento de Comercio Aéreo durante Roosevelt. Su madre, la actriz Nina S. Gore, padecía de alcoholismo y se alejó de la vida de Vidal desde temprana edad. “Los últimos veinte años de su vida me rehusé a verla (…) ella empeoró más y más”, comenta Vidal en una entrevista para la BBC (octubre 2000).

De esta manera prácticamente toda su niñez la pasó con sus abuelos. El hombre, el exsenador por Oklahoma, sufría de ceguera, por lo que desde niño Vidal se la pasaba leyéndole durante varias horas. “Estaba obteniendo grandes lecciones de historia junto con habilidades de lectura”, recuerda.

Durante la Segunda Guerra Mundial, luego del ataque a Pearl Harbor, a los 17 años, Vidal se enlista en el ejército para nunca más volver a una institución educativa e iniciar su carrera de literato.

Vidal escribió novelas, ensayos, obras de teatro y guiones de películas. Su trabajo es vasto, llegando a superar los 50 libros. Entre aquellas se encuentra su famosa heptalogía Narratives of the Empire (Narrativas del Imperio) escrita entre 1967 y 2000. Estos libros constituyen básicamente la epopeya estadounidense desde el inicio de la república hasta fines del siglo XIX. “Trato de encontrar un designio en nuestra historia. Estoy intentado encontrar cuán deliberada fue la adquisición del imperio. Había un plan o había muchos planes similares que concluyeron en este imperio global que está causando al mundo tantos problemas y es tan caro para nosotros de mantener”, comenta.

Vidal se autoidentifica políticamente como “aislacionista (…) de la línea de Washington, de John Quincy Adams”. Efectivamente, John Quincy Adams, el sexto presidente de Estados Unidos, hijo del segundo presidente John Adams (1797-1801), es uno de los mandatarios a quien más admira. Vidal; califica a Quincy Adams, quien también sirvió como Secretario de Estado (1817-25), como “la primera persona, talvez el último presidente americano en entender los asuntos exteriores y cual debería ser el rol de América”.

Una de las grandes denuncias de Vidal a su gobierno es la deliberada creación de ilusiones de monstruos junto con la consecuente militarización de la economía. Por ejemplo, Vidal apunta al secretario de Estado durante Truman (1945-53), Dean Achenson, como el encargado de popularizar la falsa amenaza que mantenía la guerra fría. “Los rusos están viniendo, los rusos están viniendo, que el comunismo es un gran peligro para los Estados Unidos (…) El comunismo es un gran peligro para los rusos y para la gente de sus estados satélites. No era un peligro para nosotros”, apunta.

Fraudes y el 9/11. Vidal argumenta que las elecciones del 2000 y 2004, que terminaron con Bush hijo como presidente, fueron ganadas con fraude. “Perdimos la república (…) Nuestros votos no fueron contados. Había millones de ellos dejados alrededor de Florida en cuartos traseros. Hablaban de un recuento; bueno, nunca llegaron al conteo”. De acuerdo con Vidal, el fraude fue posible gracias las máquinas de votación, debido al uso de medios electrónicos, se lograron aumentar votos de manera fluida y sin problemas, no dejando rastro de papel alguno.

En abril de 2002, seis meses después de los ataques a las torres gemelas del 9/11 y luego de muchas dificultades, Vidal publica en Italia compilación de artículos bajo el título: La Fine Della Liberta: Verso Un Nuovo Totalitarismo (El Fin de la Libertad: Hacia Un Nuevo Totalitarismo). El libro especula sobre si la administración de Bush sabía acerca de los ataques con anticipación y los dejó pasar de todas maneras. Se lee: “(…) a pesar de los más o menos siete trillones de dólares que gastamos desde 1950 en lo que eufemísticamente se llama defensa, sorprende que no hubiera habido una advertencia en avanzada por parte del FBI, la CIA o la Agencia de Defensa de Inteligencia”. Por otra parte, si ésta supuesta incompetencia —deliberada o no— es verdad ¿por qué no rodaron cabezas?

Como era de esperarse, luego de tales declaraciones, a partir del 2000, Vidal sufrió un masivo bloqueo mediático y campaña en contra de su credibilidad tachando sus opiniones como “teorías conspirativas”. No obstante, si uno lo escucha y lee, entiende por qué en ese día tan fatídico Julián Assange llevaba su libro.

(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, analista internacional

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Rol de judíos en Ucrania y Rusia

Los lazos históricos entre el actual Estado de Israel con Rusia y Ucrania son profundos.

/ 29 de mayo de 2022 / 13:56

DIBUJO LIBRE

Los lazos históricos entre el actual país de Israel con Rusia y Ucrania son profundos. Muchos de los principales personajes en la creación de Israel en 1948 y su posterior desarrollo poseían nacionalidad ucraniana, rusa, polaca y bielorrusa. Algunos ejemplos son el fundador de Israel David Ben Gurion (nació en la actual Polonia), el fundador del partido Likud y ex primer ministro Menachem Begin (nacido en Brest, actual Bielorrusia), el ex primer ministro Shimon Peres (nacido en Vishneva, actual Bielorrusia), el padre del expresidente Benjamin Netanyahu, Benzion Netanyahu (nacido como Benzion Mileikowsky en Varsovia, Polonia), o el fundador de la organización paramilitar sionista Irgun Ze’ev Jabotinskye (nacido como Vladimir Yevgenyevich Zhabotinsk en Odesa, Imperio Ruso). ¿A qué se debe esto?

PASADO. Catalina la Grande, Emperatriz de Rusia (1762-96), al anexar gran parte de la fallida Mancomunidad de Polonia y Lituania (1569-1795), también se quedó con una gran cantidad de judíos que vivían en aquellos territorios. Ante la nueva adquisición demográfica, el Imperio Ruso creó una zona específica para su asentamiento, conocida como The Pale Of Settlement (Zona de Asentamiento). Esta zona llegó a albergar en su tiempo a la población judía más grande en el mundo (5 millones, 40% de total de judíos) y abarcaba los estados actuales del Latvia, parte de Polonia, Bielorrusia, Moldova, Ucrania y el este de Rusia.

De acuerdo con el experto en historia judía Henry Abramson —autor del libro Ucranianos y Judíos en Tiempos Revolucionarios: 1917-1920 (1999)—, los judíos de aquella época tendían a identificarse más con la nacionalidad rusa, “pues eran la población con el poder dominante y es peligroso para las minorías el identificarse con una población sin poder”.

No obstante, con la caída del Imperio Ruso en 1917, aquello comenzó a cambiar. Por primera vez en su historia, los judíos de Ucrania empezaron a verse a sí mismos más como ucranianos que como rusos y colaboraron en los esfuerzos para la creación de una Ucrania independiente: “un país que estuviera fundado en principios más europeos. No como un estado étnico, pero más como un estado basado en ciudadanía”, expresa Abramson. Durante ese breve periodo se estableció un Ministerio de Asuntos Judíos en Ucrania, se declaró al yiddish como una lengua nacional y se emitió una moda con caracteres también en ese idioma.

Aquello no duró, pues la recientemente conformada Unión Soviética tomó el control. Sin embargo, ya a finales del siglo XIX, con la caída del muro de Berlín, tanto judíos como ucranianos encontraban una segunda oportunidad para su proyecto nacional.

Siguiendo con Henry Abramson, varios de los estados que nacieron como consecuencia de la caída de la Unión Soviética —principalmente Ucrania, pero también Polonia y los países bálticos— “experimentaron en dar derechos comunales a los judíos en intercambio por su ayuda en la construcción de sus respectivas soberanías”. De esta manera continuó la alianza entre ucranianos y judíos en la construcción de un estado soberano y “los judíos ucranianos empezaron a desarrollar, por primera vez en su historia, una identidad ucraniana”.

PRESENTE. El 31 de marzo de 2019, bajo el contexto de las elecciones ucranianas ese año, el expresidente y también candidato por un segundo término, Petro Poroshenko, hablando a su contrincante Volodímir Zelenski, remarcó: “El destino quiso ponerme junto a la marioneta de Kolomoyski en la segunda ronda de las elecciones. No soy tímido en decir esto” .

Poroshenko estaba hablando del billonario ucraniano Ihor Kolomoyski, una de las personas más ricas de Ucrania. Kolomoyski es el propetario mayorista de 1+1 Media Group, el conglomerado de medios de difusión que emitió la serie de televisión El Servidor del Pueblo, donde el actual presidente de Ucrania, Zelenski, actuaba también en el papel de presidente de Ucrania. Kolomoyski posee ciudadanía en Chipre e Israel y fue gobernador de una provincia.

Tanto Kolomoyski como Zelenski — y la mayoría del gabinete presidencial— son judíos.

Tomando en cuenta el pasado histórico expuesto en líneas anteriores no es de extrañar que aquel hecho tenga algo que ver con la ferviente oposición del Gobierno ucraniano a la influencia o dominio ruso. También se entiende por qué Israel trató de actuar como mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania.

La pregunta es ¿cómo afectarán estas dinámicas las relaciones entre Israel y Rusia?

En una entrevista, el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Segei Lavrov, refiriéndose a la aparente contradicción del apoyo de Zelenski —quien es judío— a facciones nazis declaró:

“Tal vez esté en lo incorrecto, pero Adolf Hitler tenía sangre judía también. Esto significa absolutamente nada. Las personas sabias judías dicen que los más ardientes anti-semitas comúnmente son judíos”.

(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, especializado en Medio Oriente.

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La estabilidad política de Israel

Cuadro de la situación política del Gobierno de Israel y las consecuencias que puede traer para el futuro.

/ 1 de mayo de 2022 / 17:42

DIBUJO LIBRE

En los últimos años, Israel experimentó cambios políticos profundos. Después de más de una década, el gobierno del primer ministro Benjamín “Bibi” Netanyahu —líder del partido Likud (La Consolidación)— llegó a su fin. Con un total de 15 años, Netanyahu fue el primer ministro que más tiempo ocupó aquel cargo (1996- 99, 2009-21). Talvez por este motivo, su término de mandato y las subsiguientes elecciones significaron una crisis política sin precedentes para Israel.

Bajo un contexto del inicio del COVID, la elaboración de una polémica ley de servicio militar obligatorio para las comunidades judías ultra ortodoxas y denuncias de corrupción en contra de Netanyahu, Israel tuvo nada menos y nada más que cuatro elecciones en dos años (abril de 2019, septiembre de 2019, marzo de 2020 y mayo de 2021).

Durante este tiempo, ante un inicial empate entre el entre el partido Likud de Netanyahu y el partido Blanco y Azul, liderado por Benny Gantz, las distintas facciones políticas del Knesset (parlamento) tuvieron muchas dificultades en formar un gobierno de coalición capaz de sacar al país del estancamiento electoral.

Al final, luego de numerosas maniobras políticas e intentos de alianzas dignas de una novela —e irónicamente gracias al apoyo del partido árabe Ra’am (Trueno) liderado por Mansour Abbas—, el Knesset pudo formar una coalición de mayoría anti-Netanyahu.

El nuevo gobierno fue formado principalmente gracias a una alianza entre Naftali Bennet del partido Yamina (Hacia la Derecha) —nombrado como primer ministro—, Yair Lapid del partido Yesh Atid (Hay Futuro) —nombrado como ministro de Relaciones Exteriores— y Benny Gantz del partido Azul y Blanco —nombrado ministro de Defensa. A menos de un año de aquel gobierno de colación, Bennet y sus ministros se enfrentan a uno de sus primeros desafíos de seguridad nacional. Desde finales de marzo de este año y en menos de dos semanas se llevaron a cabo cinco ataques contra policías y civiles israelitas. Alrededor de unas 15 personas fueron asesinadas.

Por su parte, las fuerzas del orden de Israel respondieron asesinando a alrededor de 16 palestinos involucrados en los ataques, incluidos familiares y arrestando a muchos más. Cohetes también fueron intercambiados entre la Franja de Gaza e Israel y hubo una intervención policial en la mezquita Al Aksa, debido a un altercado mientras turistas israelitas visitaban el Monte del Templo, donde 170 palestinos resultaron heridos. Estos violentos eventos se dan bajo dos peculiares contextos.

Primero, a finales de marzo tuvo lugar en Israel la “Cumbre del Negev” la cual reunió a los ministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos. El encuentro simbólicamente tuvo lugar en Sde Boker, lugar donde yace la tumba de David Bengurion, el primer ministro y principal fundador de Israel. El evento es uno más dentro del proceso de normalización de las relaciones entre algunos países árabes con Israel que inició con la firma de los “Acuerdos Abrahámicos” durante la presidencia de Donald Trump. Tales hechos son vistos por algunos como un abandono/ traición a la causa palestina.

Segundo, dichos incidentes también coinciden con el inicio de la festividad judía del “Pesaj” (salto) que celebra el éxodo judío de la esclavitud en Egipto y la festividad musulmana del “Ramadán” (calor abrasador) que conmemora la primera revelación sobre el “Corán” (la recitación) que recibió el profeta Mohammed del ángel Gabriel.

Ante tales escenarios, propicios para la convulsión, queda la pregunta: ¿será éste el prematuro principio del fin del gobierno de colación que tanto costo formar? Y si es así, ¿será posible que Netanyahu vuelva al poder?

(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, analista internacional.

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Rusia, Telurocracia y Talasocracia

Información acerca del ‘Rasputín’ (grandes medios) que habría convencido a Vladimir Putin a invadir Ucrania.

/ 10 de abril de 2022 / 17:32

SALA DE PRENSA

En los últimos meses, debido a la atención que se da a Ucrania y Rusia, respetables medios de prensa occidentales empezaron a publicar artículos con los siguientes llamativos títulos: “Conozca a Alexander Dugin, autor del mortal libreto de Putin” (Washington Post), “Alexander Dugin: un ruso fascista que convenció a Putin de invadir” (Independet Australia), “El místico neo-nazi de Putin ‘Rasputín’ inspiró la invasión de Ucrania y quiere que Rusia domine toda Europa” (The Sun).

Más allá de la falta de profesionalismo en aquellos escritos, algo es verdad, efectivamente: Alexander Dugin es considerado como el “principal ideólogo” de Rusia. Así lo afirma Michael Millerman, uno de los expertos sobre Dugin en Occidente y traductor de muchos de sus libros al inglés.

Nacido en Moscú hace 60 años dentro de una familia militar con un padre ausente, Dugin no logró graduarse del Instituto de Aviación de aquella capital, aunque sí completó sus estudios en filosofía a nivel maestría y ciencias políticas a nivel doctorado. De gran habilidad intelectual, declarado anticomunista, siempre interesado en el mundo de lo oculto y lo místico, en 1997 publicaría, entre sus más de treinta, uno de sus más afamados trabajos: Fundamentos geopolíticos: el futuro geopolítico de Rusia. El libro, considerado el “destino manifiesto” ruso, tuvo gran influencia dentro de los círculos militares, policiales y diplomáticos rusos y presuntamente fue usado como manual en el Estado Mayor de aquel país.

Quince años después, en 2012, Dugin publicaría La Última Guerra de la Isla Mundial: La Geopolítica de la Rusia Contemporánea. Este libro introduce dos originales conceptos, los cuales pasan casi desapercibidos para las tradicionales escuelas de relaciones internacionales del realismo, liberalismo y constructivismo. Para Dugin la hishistoria de la geopolítica rusa —y del mundo— puede entenderse en base a la distinción entre las Telurocracias (del latín tellus, tierra, y del griego kratos, poder) propias de las “civilizaciones de la tierra” y las Talasocracias (del griego thalassa, mar, y kratos, poder) propias de las “civilizaciones del mar”.

Dugin considera a la actual Federación Rusa la heredera geopolítica de las previas estructuras sociales que ocuparon el “Corazón Continental”, es decir, los territorios de Siberia, Europa Oriental y Asia Central. Estos pueblos fueron las tribus eslavas orientales “Rus de Kiev” (siglos IX-XII), el Kanato Túrquico Mongol de la “Horda Dorada” (XIII-XVI), el Zarato Moscovita (XVI-XVIII), el Imperio Ruso (XVIIIXX) y la Unión Soviética (XX).

Por lo tanto, Dugin argumenta que “la geopolítica de Rusia es por definición la geopolítica del Corazón Continental; la geopolítica de la tierra. Se debe ver al mundo desde la posición de la Civilización de la tierra”.

No obstante, Rusia no siempre adoptó su rol natural de Telurocracia. Para Dugin, el último emperador Nicolás II (1895-1917), los partidos burgueses, el Ejército Blanco durante la guerra civil rusa (1917- 1923) y, en parte, el partido de los Social-Revolucionarios de Izquierda (a quienes denomina como los “masones de la Duma”) trataban de posicionar a Moscú en el bando de los estados Talasocráticos como lo son Inglaterra y Francia. Por otro lado, los bolcheviques y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos favorecían una Telurocracia y, por tanto, consistentemente siguieron una política de cooperación con Alemania, Turquía y otros Estados centro europeos.

En una concepción casi filosófica, Dugin argumenta que más allá de diferencias ideológicas del tipo capitalismo versus comunismo o de izquierda versus derecha, Rusia, al ser una Telurocracia por excelencia, está condenada al conflicto con las Talasocracias; encarnadas antes por el Imperio Británico y actualmente por Estados Unidos y países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): “Este duelo se desarrolla a partir de ese entonces, desde el siglo XVIII hasta ahora, la lógica geopolítica de la historia universal, la gran guerra de continentes”, escribe.

(*) Analista internacional especializado en Medio Oriente. Es autor del libro A Role Theory Analysis of Turkey – Bolivia Relations (2021).

(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo (*)

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