Friday 19 Jul 2024 | Actualizado a 19:42 PM

Usando a Ucrania por 80 años

El conflicto en Ucrania generó una reconfiguración en el comercio mundial.

/ 16 de junio de 2024 / 06:40

El autor sostiene que Estados Unidos ha colaborado con extremistas ucranianos desde la Segunda Guerra Mundial para socavar a Rusia, incrementando la inestabilidad en la región.

Dibujo Libre

Estados Unidos ha llevado a cabo operaciones con extremistas de Ucrania para socavar a Rusia durante casi ocho décadas. Nos ha llevado a las puertas de la aniquilación nuclear. Durante casi 80 años, Estados Unidos ha visto a Ucrania como el escenario de su guerra, alguna vez encubierta y cada vez más abierta, con Rusia.

Después de años de advertencias y de conversaciones desde 2008 sobre la posibilidad de que Ucrania se uniera a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Rusia contraatacó hace dos años. Sin que ninguna de las partes dé marcha atrás, Ucrania se está convirtiendo cada vez más en un punto de inflamación que podría conducir a una guerra nuclear.

Occidente cree que Rusia está mintiendo, pero su doctrina establece que si Rusia siente que su existencia está amenazada podría recurrir a las armas nucleares. En lugar de tomar en serio estas advertencias, la OTAN está abriendo imprudentemente corredores para una guerra terrestre contra Rusia en Ucrania; Francia dice que está formando una coalición de naciones para entrar en la guerra, a pesar de que Rusia dice que Francia o cualquier otra fuerza de la OTAN sería presa fácil.

El otro día, en París, Joe Biden dijo que Rusia quiere conquistar toda Europa pero que ni siquiera puede tomar Kharkiv. Es este tipo de disparates incendiarios, combinados con permitir que Ucrania dispare armas de la OTAN contra territorio ruso, es lo que nos está poniendo en peligro a todos.

El peligro empezó a aumentar hace muchos años, pero ahora está alcanzando su punto culminante.

La relación de Estados Unidos con Ucrania y sus extremistas para socavar a Rusia comenzó después de la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra, unidades de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN-B) participaron en el Holocausto, matando al menos a 100.000 judíos y polacos.

Mykola Lebed, un alto asesor de Stepan Bandera, líder del fascista OUN-B, fue reclutado por la CIA después de la guerra, según un estudio de 2010 de los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

Lebed fue el “ministro de Relaciones Exteriores” de un gobierno banderista en el exilio, pero luego rompió con Bandera por actuar como dictador. El Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército de Estados Unidos calificó a Bandera de “extremadamente peligroso”, pero dijo que era “considerado el héroe espiritual y nacional de todos los ucranianos…”.

En lugar de Bandera, la CIA estaba interesada en Lebed, a pesar de sus antecedentes fascistas. Lo instalaron en una oficina en la ciudad de Nueva York desde donde dirigió operaciones de sabotaje y propaganda en nombre de la agencia dentro de Ucrania contra la Unión Soviética.

El estudio del gobierno de Estados Unidos dice: “Las operaciones de la CIA con estos ucranianos comenzaron en 1948 bajo el criptónimo CARTEL, que pronto cambió a AERODYNAMIC”.

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Lebed se mudó a Nueva York y adquirió el estatus de residente permanente y luego la ciudadanía estadounidense. Esto lo mantuvo a salvo del asesinato, le permitió hablar con grupos de emigrados ucranianos y regresar a Estados Unidos después de viajes operativos a Europa.

Una vez en Estados Unidos, Lebed fue el principal contacto de la CIA para AERODYNAMIC. Los encargados de la CIA señalaron su “carácter astuto”, sus “relaciones con la Gestapo y el entrenamiento de la Gestapo”, además del hecho de que era “un operador muy despiadado”.

La CIA trabajó con Lebed en operaciones de sabotaje y propaganda nacionalista pro ucraniana dentro de Ucrania hasta la independencia de Ucrania en 1991.

“La relación de Mykola Lebed con la CIA duró toda la Guerra Fría”, dice el estudio. «Si bien la mayoría de las operaciones de la CIA que involucraron a perpetradores de tiempos de guerra fracasaron, las operaciones de Lebed aumentaron la inestabilidad fundamental de la Unión Soviética».

De este modo, Estados Unidos mantuvo vivas encubiertamente las ideas fascistas ucranianas dentro de Ucrania hasta que al menos se lograra la independencia de Ucrania.

Mykola Lebed, jefe de Bandera en tiempos de guerra en Ucrania, murió en 1998.

Está enterrado en Nueva Jersey y sus documentos se encuentran en el Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard, según el estudio de los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

Sin embargo, la organización sucesora de la OUN-B en Estados Unidos no murió con él. Según IBT, pasó a llamarse Comité del Congreso Ucraniano de América (UCCA).

“A mediados de la década de 1980, el gobierno de Ronald Reagan estaba plagado de miembros de la UCCA. Reagan dio personalmente la bienvenida a Yaroslav Stetsko, el líder banderista que supervisó la masacre de 7.000 judíos en Lviv, en la Casa Blanca en 1983”, informó IBT. “Tras la desaparición del régimen de Viktor Yanukovich (en 2014), la UCCA ayudó a organizar manifestaciones en ciudades de todo Estados Unidos en apoyo de las protestas del EuroMaidan”, informó.

Se trata de un vínculo directo entre el golpe de Maidan de 2014, respaldado por Estados Unidos, contra un gobierno ucraniano elegido democráticamente y el fascismo ucraniano de la era de la Segunda Guerra Mundial.

Desde 2014, Estados Unidos presionó para que se atacara a los rusoparlantes del este de Ucrania que habían rechazado el golpe, y la OTAN comenzó a entrenar y equipar a tropas ucranianas. Combinado con los rumores desde 2008 de que Ucrania se uniría a la OTAN, Rusia reaccionó después de años de advertencias.

Más de dos años después de la intervención de Rusia, con Ucrania claramente perdiendo la guerra, los líderes occidentales harán casi cualquier cosa para salvar su pellejo político, ya que han apostado demasiado por ganar en Ucrania. No los escuches. Necesitan un Occidente que niegue los peligros que enfrentamos.

Como dijo el presidente John F. Kennedy en su discurso de 1963 en la American University: “Sobre todo, al tiempo que defendemos nuestros propios intereses vitales, las potencias nucleares deben evitar esas confrontaciones que llevan al adversario a elegir entre una retirada humillante o una guerra nuclear. Adoptar ese tipo de rumbo en la era nuclear sólo sería prueba de la quiebra de nuestra política, o de un deseo colectivo de muerte para el mundo”.

El mundo puede despertar cuando sea demasiado tarde, cuando los misiles nucleares ya hayan comenzado a volar.

(*)Joe Lauria es periodista estadounidense

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Primarias, la resaca de una reunión política

La gran batalla por la eventual candidatura del partido de gobierno continúa sin cuartel y se centra ahora en cómo los partidos elegirán a sus representantes para las elecciones presidenciales de 2025.

Por Pablo Deheza

/ 14 de julio de 2024 / 07:03

El punto sobre la i

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se vio en la necesidad de tomar al toro por las astas y abordar la cuestión de la realización, o no, de las elecciones primarias en el país, de cara a los futuros comicios presidenciales de 2025. En medio de altas expectativas, el pasado miércoles se produjo una cumbre política en la que la mayoría de los presentes optó por dejar de lado este procedimiento, con la sensible excepción del evismo.

La cita resultó cumplidora para con el actual clima político de polarización, donde los presentes no desperdiciaron las cámaras para inflar sus pechos y articular mensajes entre severos, solemnes y repetitivos. En suma, lo mismo de siempre: muchos egos inflados y poco, o casi nada, de darle tranquilidad y certezas al país. Pasados los quince minutos de cobertura en los informativos mediáticos, lo que queda es una suerte de resaca en la que, a los tumbos y entre amenazas de varias partes, el debate se traslada ahora al Congreso.

Al encuentro multipartidario convocado en La Paz por el TSE asistieron representantes de 11 partidos políticos y dos alianzas con representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Como resultado se emitió una «Declaración por la Democracia», que fue respaldada por 10 de los 11 jefes de las organizaciones políticas presentes, incluyendo al arcismo, Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC), y Luis Fernando Camacho de Creemos. Sin embargo, la ausencia más notoria en la firma del acuerdo fue la del expresidente y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales.

Morales, quien inicialmente no había sido invitado al encuentro debido a la crisis interna del MAS y la falta de renovación de su directiva, condicionó su firma del acuerdo a la suspensión de los congresos de los partidos políticos para renovar sus directivas, o al respeto del informe del congreso de Lauca Ñ, donde fue proclamado como único candidato del MAS para las elecciones de 2025. «Si no se resuelve este planteamiento, defenderemos las primarias en las calles si es necesario», declaró el exmandatario.

El vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi Quispe, advirtió que, si la Asamblea Legislativa no aprueba la suspensión de las primarias, el organismo electoral emitirá una convocatoria el 17 de agosto para cumplir con dicha actividad.

En respuesta a la situación, el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, envió el pasado jueves un proyecto de Ley de Régimen Excepcional y Transitorio de Elecciones Primarias al vicepresidente David Choquehuanca, quien a su vez lo remitió a la Cámara de Diputados para su tratamiento. El proyecto busca establecer un marco normativo específico para la gestión de las elecciones primarias en Bolivia, proponiendo que «para las Elecciones Generales 2025, no se llevarán a cabo las elecciones primarias de candidaturas del binomio presidencial».

La controversia surge en un momento crucial para la política boliviana, con el TSE expresando preocupación por el rezago en las elecciones judiciales y la necesidad de actualizar el padrón electoral y la geografía electoral del país. Además, varios partidos acusaron al gobierno de Luis Arce de contribuir a la desinstitucionalización y división de las organizaciones políticas.

Mientras el país espera la resolución de esta situación, queda claro que el camino hacia las elecciones de 2025 estará marcado por intensas negociaciones y posibles conflictos entre las diferentes fuerzas políticas de Bolivia. La decisión final sobre la realización o suspensión de las primarias tendrá un impacto significativo en el panorama político del país y en la preparación de los partidos para la contienda electoral.

LA CUMBRE BORRASCOSA

Con todo, las primarias no fueron el único tema. De por medio estaban también las elecciones judiciales. De algún modo, éstas quedaron en segundo plano, porque, es evidente, ahí ninguno de los presentes se juega su futuro político. En ese sentido, Vladimir Peña, abogado y exsecretario de Gobierno de la Gobernación cruceña sintetiza la reunión citando “la decisión de suspender las primarias para el proceso electoral 2025, la voluntad expresada de que se realicen las elecciones judiciales y la predisposición de mejorar el sistema electoral en cuanto a transparencia y celeridad del escrutinio. Me temo que la única que materializarán es la primera, las otras dos simplemente son declarativas”.

Un tanto más optimista, el abogado y periodista Israel Quino destaca que se tiene los siguientes resultados: “primero, que se reafirmó un compromiso de complementariedades democráticas para optimizar el camino hacia la reestructuración del poder político con las elecciones generales 2025. Segundo, que se acuerda por ley nacional en el documento conjunto la inaplicación de las elecciones primarias, a pesar que no había posibilidad alguna de sobreposición de procesos electorales entre judiciales, primarias y presidenciales. Tercero, existe una prioridad política de realización de Elecciones Judiciales sin embargo todos deberán estar en afronte a los golpes de la “justicia inconstitucional” contra la institucionalidad orgánica del Estado desde los fallos del gobierno de los jueces. Cuarto, ya se planteó el debate para la implementación en las elecciones generales 2025 de distribución de escaños y rediseño de circunscripciones electorales una vez conocidos los datos del Censo Nacional de Población 2024. Y quinto, emergió una exigencia al Tribunal Supremo Electoral para que ejerza sus atribuciones electorales y jurisdiccionales, de manera independiente sin intromisión de otro Órgano del Estado”.

ESTRATEGIAS

La reunión concluyó con dos posiciones muy claras sobre las primarias que se refleja en el hecho de que diez de las once organizaciones políticas firmaron el documento final, pero no así Evo Morales. En realidad, la cuestión es percibida como un elemento central para el líder histórico del MAS en el camino que tiene pensado recorrer para presentarse nuevamente como candidato presidencial en 2025.

“Evo Morales sostuvo una posición bastante firme respecto a mantener las elecciones primarias cerradas ya que este proceso fortalece la democracia interna e incrementa la participación de los militantes de cada partido político, eliminar las elecciones primarias significa, sin embargo, luego su primer ensayo material, un retroceso a los efectos participativos y democráticos de los propios partidos políticos”, indica Quino.

Añade que “el MAS – IPSP tiene 1.079.016 militantes legalmente inscritos y 600.000 depurados del 2018, demostrando que es el partido con el mayor número de militantes a comparación de las otras diez organizaciones políticas y las dos alianzas, las que suman en total 993.115 militantes. Es decir que sólo el MAS tiene el 52.08% (más de la mitad) de militantes del padrón electoral partidario. Por ello lo importante de la decisión política del MAS en esta coyuntura”.

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En criterio de Peña, “Evo Morales es un líder que siempre ha pensado solo en sus intereses. Lo demostró cuando decidió desconocer un referendo e ingresar por la ventana al proceso electoral de 2019. La guerra fratricida que mantiene con Arce está llevando al borde del abismo a su partido porque privilegia sus intereses”.

“Es paradójico, cuando Arce estaba bien retó a Morales a primarias y este se negó, porque tenía el sartén por el mango, controlaba monopólicamente el aparato partidario, es más, su respuesta fue hacerse proclamar candidato único. Ahora que Arce se ha desplomado, Evo es el que reta a primarias, porque está ligeramente mejor que el presidente, y todo hace pensar que Arce seguirá en picada, además, que a Evo el control del partido se le está diluyendo. La incoherencia es palpable, porque el partido que impuso la democracia intercultural en la Constitución es incapaz de resolver democráticamente una disputa interna”, afirma el abogado cruceño.

El evismo se prepara ahora para hacer frente y resistir al consenso sobre las primarias. “Nos ganaron, reconozco, respeto. Perdonen compañeros, compañeros, (me) levanté, entonces, para viabilizar que no haya primarias cerradas, pero que tampoco haya plazos para renovar directivas. Si quieren plazos, ningún problema que haya un plazo para renovar directivas, pero si hay ese plazo para renovar directivas, pues entonces que haya primarias. (Así) vamos a definir a nuestro candidato del MAS”, dijo Evo Morales. Sus partidarios ya amenazaron con la realización de movilizaciones para mantener viva la posible candidatura del líder del MAS.

EVISMO

“Evo Morales identifica que en su intento de establecer las elecciones primarias cerradas no logró mayoría multipartidaria, sin embargo, ese reconocimiento lo mostró como un líder respetuoso de la mayoría democrática de organizaciones políticas manteniendo así su influencia al interior del MAS como su principal líder. El anuncio de movilizaciones refleja una estrategia de presión y movilización de las bases que lo apoyan demostrando su empoderamiento popular de capacidad de movilización como su histórica herramienta de negociación y poder dentro y fuera del partido”, sostiene Quino.

“Morales plantea una condición: si hay un plazo para renovar las directivas, entonces deben realizarse primarias para elegir al candidato del MAS. Esto muestra su disposición a negociar, pero también su intención de asegurarse de que cualquier cambio en la estructura del partido vaya acompañado de mecanismos que le permitan mantener su influencia, como las primarias. Si bien algunos pueden ver estas acciones como una muestra de fuerza y liderazgo, otros pueden percibirlas como un intento de manipular el proceso democrático interno del MAS, que puede afectar la percepción pública del partido y de Morales, tanto positiva como negativamente, aunque, por otra parte, el anuncio de movilizaciones puede aumentar las tensiones dentro del MAS”, agrega.

Desde el punto de vista de Peña, “a Evo Morales sólo le interesa asegurarse ser candidato. Para esto tiene que romper dos candados: una sentencia del TCP que le impide serlo, por eso pactará con quien pueda para elegir nuevos magistrados, porque es la única oportunidad de cambiar esa sentencia; y, por otro lado, la interna masista, que, de concretarse la cancelación de las primarias, le será determinante aferrarse a su cargo de jefe partidario para llegar como candidato único. El TSE tendrá que dirimir esa pulsión en un clima cada vez más inflamado, aunque, preveo, como todo últimamente, terminará en un enredo de acciones legales en el Tribunal Constitucional. A día de hoy la única posibilidad cierta de resolver la interna masista es vía sus aliados internacionales, donde tienen especial relevancia las figuras de Lula da Silva y Andrés Manuel López Obrador”.

ARCISMO

En lo que hace al arcismo, Quino asevera que “tienen claro que si se van a elecciones primarias cerradas Luis Arce no podría ganar frente a Evo Morales, que cuenta con más simpatizantes en su partido, por lo mismo esta vía de suspender las elecciones primarias cerradas les genera un escenario favorable para poner a Luis Arce como candidato (porque la CPE así le permite) para las elecciones generales 2025, dependiendo a quien se acredite la directiva del MAS”.

Peña observa que “el Gobierno, a través de la ministra de la Presidencia, tenía dos objetivos en la reunión: dejar aislado a Morales y que los partidos apoyen la suspensión de las primarias. De alguna manera los ha conseguido, independientemente del debate parlamentario posterior. Sin embargo, el gobierno sabe que Arce pasa por horas bajas, atosigado por conflictos latentes de desborde, por tanto, les es imperioso alejar el ruido electoral. Sin suspensión de primarias, en dos meses se tendría que estar definiendo las candidaturas, en cambio, con la suspensión ganan 8 meses, oxígeno vital para las aspiraciones de reelección del presidente, aunque el humor social es muy difícil que sea benevolente con él”.

ET AL

En lo que hace a Comunidad Ciudadana, según Quino, “se perciben algunas disidencias que pueden con el tiempo traducirse en facciones que podrían dificultar elegir a un candidato para las elecciones 2025. Si bien inicialmente CC se inclinó por mantener primarias luego apostó en el encuentro multipartidario por no aplicarlas en 2025; todo se lo hace en virtud a un cálculo político para tener vigencia política en el siguiente proceso eleccionario. Esta organización política está teniendo un rol protagónico en la Asamblea Legislativa Plurinacional porque principalmente en el Senado logra consensos por más de dos tercios de votos, dando muestras ejemplarizadoras de complementariedades democráticas como forma de gobierno legislativo. Eso es altamente importante”.

Por su parte, Peña considera que “Comunidad Ciudadana es la que ha mostrado algo de coherencia, se ha negado a las primarias estrictamente partidarias ya que no tiene ningún sentido repetir el ridículo de 2019, cuando todos los partidos y alianzas llevaron un solo candidato. Y, en cuanto a las primarias abiertas manifestaron su predisposición de regularlas, intuyo para satisfacer a grupos de plataformas y colectivos que son aliados de esta organización. De concretarse en el parlamento, la suspensión será temporal de las primarias, igual que la de 2020. Las reformas, entre ellas las del sistema de partidos y el electoral, seguirán aplazadas por mucho tiempo.

Se ha dejado transcurrir casi toda la legislatura, por tanto, objetivamente, en un año electoral solo se pueden hacer parches. Corresponderá, después del 2025, encarar las reformas profundas para tener un sistema de partidos políticos competitivos”.

El otro actor relevante es Creemos. El exsecretario de la Gobernación indica que el partido de Luis Fernando Camacho “no es una fuerza política nacional, ni jurídica ni organizativamente. Además, la privación de libertad que soporta su líder le impide afrontar unas primarias, por lo cual, adoptan una posición que, sin que sea expresada, se da en función a la situación de Camacho. En todo caso, considero que su objetivo electoral se reduce a buscar alianza con un líder nacional para mantener una bancada parlamentaria”.

Para Quino, “es poco probable que Creemos haya apoyado las primarias porque su militancia es estrictamente oriental, no habría sumado probablemente apoyo militante en departamentos como La Paz -por ejemploque es uno de los núcleos electorales más importantes del país para definir la toma de la presidencia del país”.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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65 años de la CIDH

La Quinta Reunión Americana de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, reunida en 1959 en Santiago de Chile, decidió crear la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El embajador ante la ONU, Héctor Arce Zaconeta.

Por Héctor Arce Zaconeta

/ 14 de julio de 2024 / 06:45

Dibujo Libre

Los Estados Americanos se organizaron en 1948, en la IX Conferencia Americana de Bogotá Colombia y desde su creación, pese a los desatinos políticos de la Organización de los Estados Americanos, han adoptado una serie de instrumentos internacionales que se han convertido en la base normativa de un sistema regional de promoción y protección de los Derechos Humanos, al reconocer estos derechos, establecer obligaciones tendientes a su promoción y protección, y crear órganos destinados a velar por su observancia. Este sistema se inicióì formalmente con la aprobación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en dicha conferencia que proclama los «derechos fundamentales de la persona humana» como uno de los principios fundamentales de las sociedades americanas.

La Declaración Americana es el primer instrumento internacional de Derechos Humanos de carácter general. Aproximadamente ocho meses después de su adopción, recién la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. La Declaración Americana establece que «los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de un determinado Estado sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana», situación recogida por la declaración universal. Por lo tanto, los Estados reconocen que cuando el Estado legisla en esta materia, no crea o concede derechos sino que reconoce derechos que existen independientemente de la formación del Estado.

La Quinta Reunión Americana de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, reunida en 1959 en Santiago de Chile decidió crear una Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se compondría de siete miembros, elegidos a título personal de nóminas presentadas por los gobiernos, encargada de promover el respeto de tales derechos. En 1961 la CIDH comenzó a realizar visitas a varios países para observar in situ la situación de Derechos Humanos. La comisión había nacido, aun desprovista de instrumentos normativos que le darán en el paso de los años y las décadas siguientes, su destino que ahora celebra 65 años, destino indiscutiblemente marcado por muchos aciertos, lo que la hace quizá la única “Joya de la Corona” del Sistema Interamericano de Integración.

Diez años después en noviembre de 1969, se adoptó la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), que entraría en vigencia otros casi diez años después, en julio de 1978. A ella le seguirían más de una decena de instrumentos internacionales de protección especifica de Derechos Humanos que se convierten en el bloque internacional más importante y completo del mundo en materia de Derechos Humanos.

En su primera parte, la Convención Americana establece los deberes de los Estados y los derechos protegidos por dicho tratado. En su segunda parte, establece los medios de protección: la CIDH y la Corte IDH, a los que declara órganos competentes «para conocer de los asuntos relacionados con el cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados partes de la Convención».

Bolivia, país fundador de la Organización de los Estados Americanos desde 1948, ratifico la Convención Americana sobre Derechos Humanos en 1993, durante el Gobierno de Jaime Paz Zamora, pero la presencia boliviana no va tener relevancia durante el periodo neo liberal. Es recién a partir del histórico Proceso de Cambio que vivió Bolivia que nuestro peso y nuestra presencia va ser gravitante. Después de varios acercamientos la CIDH por primera vez va sesionar en Bolivia en febrero de 2019 y cuando se dio el quiebre constitucional en noviembre de ese año, la presencia del Secretario Ejecutivo Paolo Abrao en el país los días posteriores al golpe, fue decisiva para atenuar en algo la ola violaciones a los Derechos Humanos que dicho evento trajo al país.

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El trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes GIEI BOLIVIA, llevado adelante ni bien se recuperó la democracia en noviembre de 2020, fue determinante para la busca de la memoria, la verdad y la justicia. La CIDH, realizó su primera visita in situ después de la pandemia justamente a Bolivia en marzo de 2023, fue la única entidad internacional en decidirse a acompañar el accidentado proceso electoral judicial en el país y finalmente por un expreso comunicado de prensa publicado el miércoles 3 de julio, nuevamente se puso a la vanguardia de la democracia en Bolivia al condenar el golpe de estado fallido del 26 de junio.

Quizá sea bueno saludar estos 65 años de vida de la Comisión Interamericana en Bolivia, escuchando el llamado a mayor dialogo y cohesión social en el país que hizo la CIDH en su informe que será presentado oficialmente en agosto próximo. Quizá los bolivianos debamos enfrentarnos menos y entendernos más como hermanos, dentro de una cultura de respeto a los Derechos Humanos.

(*)Héctor Arce Zaconeta es embajador de Bolivia ante la OEA

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Lo que deja la reunión del TSE

Una mirada crítica sobre la situación política del país y los liderazgos en disputa.

Presidentes y delegados de partidos y alianzas políticas en el TSE.

Por Susana Bejarano

/ 14 de julio de 2024 / 06:35

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El miércoles 10 de julio se realizó el encuentro multipartidario convocado por el Tribunal Electoral (TSE). Esta convocatoria, que fue buena por lo que significó, tuvo traspiés. Se invitó tarde a algunos líderes políticos, que solo porque alzaron las voz fueron convocados. En medio del pleito de las invitaciones, la vocal Nelly Arista le dijo a la prensa que el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, renunció a su cargo, ¡qué oportuno! Más tarde Hassenteufel desmintió a su colega; explicó que más adelante tendrá que atender asuntos familiares, pero que eso no implicaba su renuncia.

La antesala

¡Una pedrada! El alcalde Iván Arias la recibe y comienza sangrar. Hace poco, en la asonada del 26J, le llegó un gas, porque había ido a ver qué pasaba en plaza Murillo. “K’encha” le han dicho en las RRSS: “donde aparece hay lío”. El burgomaestre explicó que ahora había ido a cuidar la plaza Abaroa, recientemente remozada luego de haber estado cerrada durante dos años. Las nuevas baldosas sirvieron de campo de batalla para los evistas y arcistas que no escatimaron su fuerza bruta para dar la nota más penosa de la semana: “excompañeros se agarran a golpes porque no encuentran las palabras y tampoco los mecanismos necesarios para solucionar sus diferencias internas”. Una pena.

Las 12 fuerzas políticas registradas ante el TSE llegaron a sus oficinas; saludos cariñosos en las instalaciones, risitas de complicidad (porque hay que decirle algo a la militancia polarizada: los jefes se tienen bastantes consideraciones entre ellos. Muchísimas más de las que se les permite a los soldados rasos que luego deben cargar con las consecuencias de las exigencias de la polarización).

La reunión

Evo Morales fue el centro del debate, le dijeron desde carcelero hasta niño malcriado. Él tampoco mejoró el nivel: sospechó que la reunión era una “emboscada” preparada para que le dijeran tales cosas. (Ojo que fue Morales el que protestó porque el TSE se estaba “olvidando” de cursarle la invitación).

La composición del cuadro resultó una tragedia en cuanto a asuntos de género y generacionales. Elizabeth Reyes y Andrónico Rodríguez intentaron salvar la fotografía, pero dos golondrinas no hacen verano. La política boliviana está imitando a la política norteamericana, empieza a oler a naftalina.

Los resultados de la reunión

Hay que destacar que fue posible ver a una clase política llegando a acuerdos. Esto no está mal, está bien. Desde que la polarización se apropió del campo político hay una tendencia estructural a denunciar los acuerdos como algo sucio, olvidando los fines últimos de la democracia.

La buena noticia es que al parecer no existe tanta disponibilidad a seguir sacrificando la institucionalidad, al menos en apariencia. (Si venden la desinstitucionalización como el peor de los males, tuvieron, así sea momentáneamente, que mostrarse institucionales).

Pero hay que decirlo todo: en Bolivia los mecanismos para mejorar la calidad de la democracia fueron creados de forma oportunista o por presión del pueblo, y no bajo la auténtica creencia de que la democracia es el mejor sistema de vida política. En cuanto los políticos tienen la oportunidad de reducir los espacios democráticos porque no les son útiles a sus grupos, así ocurre. La otra cara de la moneda es que solo se echa mano de estos mecanismos o se los defiende en el medida que hay un beneficio personal o de un colectivo reducido, no porque sea bueno para todos. Nuevamente, esta reunión mostró el talante autoritario del que está impregnado el sistema de partidos en su conjunto.

Lo que vimos, otra vez, es a uno que hace todo por su candidatura, los otros hacen todo por la suya y si en el camino para ponerse zancadillas tienen que cargarse la democracia (que tanto dicen defender), lo harán, sin ninguna culpa por ello.

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Las distintas oposiciones que tienen ciertos objetivos comunes, pudieron proponer respuestas más contundentes a los problemas democráticos; por ejemplo: darle una fecha definitiva a las elecciones judiciales, comprometiendo a todos los presentes para que no hayan más interrupciones al proceso. Pero no lo hicieron, ¿por qué? ¿Existe una verdadera intención de que estas justas se realicen? ¿O estas elecciones solo se han vuelto retórica útil para dañar o para ganar?

Se las priorizó sacrificando las primarias que son el mecanismo democratizador de los partidos políticos, pero nadie está comprometido con ellas porque no les convienen a las élites políticas. Mientras menos democracia, mejor para los jefes. En río revuelto ganancia de pescador.

Al final del día Evo Morales, después de abandonar la reunión, dijo que “le ganaron”, en alusión a que todas las fuerzas políticas firmaron menos él; más tarde no descartó movilizaciones en contra del acuerdo. ¿Pero le ganaron? Dependerá de lo que pase en la Asamblea Legislativa respecto a la suspención primarias.

Diría que con la reunión del 10 de julio se reveló cómo están los liderazgos del país. Se desnudó su (in)capacidad de persuasión, pues ninguno pudo plantar una postura política que resuene generando sentidos comunes en la población. Hablaron para ellos mismos. Repitieron sus consignas. El todo en torno a ellos. Otra vez, nadie le habla al país. Esto se evidencia en el hecho de que al día siguiente nadie aplaudió la reunión. Porque no se considera que en concreto se haya resuelto ninguno de nuestros problemas.

El Tribunal Supremo

Electoral Si bien afirmamos que es positivo que se haya encarado una reunión con todas las fuerzas políticas, en paralelo hay una constatación que nos invita al pesimismo. El TSE no se muestra como el cuarto poder del Estado, tal como establece la Constitución. Algo le falta para que pueda ostentar esta credibilidad. Son continuos los patinazos que viene dando; por ejemplo, ya van cuatro ampliaciones del plazo en que los partidos deben renovar sus directivas. Lo mismo pasa con la manera callada y obsecuente con que se comporta ante el tutelaje de sus acciones que le ha impuesto el poder judicial. Y, como si algo faltara, no se puede dejar de mencionar que la convocatoria a esta cumbre multipartidaria fue modificada por el reclamo de un dirigente político que a última hora forzó su invitación desde las plataformas digitales. ¿Se autopercibe el TSE como un poder del Estado? No, no lo hace y es tiempo de que lo haga, porque ya empezó una etapa electoral que se presenta complicada y difícil. Del Tribunal depende que no terminemos a pedradas.

 (*)Susana Bejarano es politóloga

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¿(Golpe de) estado frustrado?

La situación actual obliga a pensar críticamente el deterioro del proceso político y el devenir reaccionario que puede surgir como correlato.

Efectivos militares cuando tomaron el control de la Plaza Murillo, el 26 de junio.

Por Rodrigo Pacheco Campos

/ 14 de julio de 2024 / 06:13

Dibujo Libre

La batalla por posicionar una narrativa “verdadera” acerca de los sucesos del pasado miércoles 26 de junio, que indefectiblemente ha tomado una deriva polarizante, se encuentra caracterizando el debate público en el país. Actualmente existen dos formas, opuestas entre sí, de entender el “Zuñigazo”; para la primera, se trató de un Golpe de Estado fallido cuyos actores centrales, más allá de Zúñiga y la facción del ejército que lo acompañó, permanecerían aún sin develarse; para la segunda, se trató más bien de un “Autogolpe” gestado desde el Gobierno encabezado por Luis Arce, como medida desesperada para darle un poco de fuelle a la gestión estatal en un contexto complejo de crisis, e instaurar una épica que cohesione a sus bases electorales y de movilización.

Esta situación, en la que dos narrativas compiten entre sí delimitando el campo político, recuerda los estériles debates en torno a “fraude” y “golpe” que permearon las discusiones políticas en el país durante al menos 2 años; sin embargo, el escenario político actual se ha reconfigurado a causa de las disputas internas en el MAS y dista mucho del evidenciado en 2019. En ese marco, es paradójico que la narrativa del Golpe de Estado y la oposición radical a los golpistas, asociados a la derecha vinculada entre sí por su antimasismo, fuera el factor de cohesión y unificación del Movimiento al Socialismo durante mucho tiempo, pero que actualmente, con el partido fracturado, la narrativa de un nuevo Golpe no haga más que consolidar un campo político en el que el “Evismo” está coyunturalmente alineado a la narrativa contrapuesta (autogolpe) y separado del discurso del bloque gobernante. Es decir que, en esta nueva batalla por categorizar los hechos, las fronteras políticas ya no se reducen al eje “masismo” – “antimasismo”.

Si bien durante las primeras horas que sucedieron a la irrupción violenta de un grupo de militares en el Palacio Quemado, los actores políticos y medios de comunicación en Bolivia se sumaron a la alarma del Gobierno por un posible Golpe de Estado, con el pasar de los días la mayoría de ellos confluyó hacia la narrativa/hipótesis del “autogolpe”. En ese marco, actores tan disímiles como Evo Morales, Carlos Mesa y Zvonko Matkovic, a los que se sumó por ejemplo Javier Milei -actual presidente de Argentina- en el ámbito regional, apostaron por señalar a Luis Arce como el autor intelectual de lo que habría sido únicamente un performático levantamiento militar.

Sin muchas diferencias de fondo, los actores políticos, en general, se ocuparon de posicionarse en alguno de los polos discursivos, y la evidencia sugiere que lo mismo sucedió en la sociedad, donde el sentido común sobre los hechos se fue tejiendo indisolublemente con las polaridades narrativas, con una tendencia hacia la adopción de la hipótesis explicativa del autogolpe. Las condiciones de posibilidad para ello estaban configuradas de antemano: un sistema político que arrastra crisis y genera polarización, un Estado y un gobierno débiles, una sociedad que desconfía del gobierno y los actores políticos en general, etc.

En el ámbito del análisis político los debates sobre si fue intento de golpe o autogolpe fueron, en general, menos intensos que en el campo político, pese a que no faltaron artículos de analistas tendientes a exponer los argumentos y la presunta valía explicativa de cada categoría. En todo caso, esta vez, contrariamente a lo ocurrido con los debates de fraude y golpe del 2019, más tinta corre hacia la identificación y caracterización del “trasfondo” y menos hacia la justificación de una u otra narrativa.

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De hecho, destaca que incluso actores ahora ajenos a la disputa política, a priori ideológicamente alejados entre sí, como por ejemplo Jorge Richter -ex vocero presidencial- y Tuto Quiroga -actor político marginal de oposición-, al analizar los hechos hayan enfatizado la necesidad de alejarse de la polaridad discursiva de “Golpe” y “Autogolpe” para denunciar una crisis múltiple que combina dimensiones económicas, institucionales y políticas, utilizando categorías convergentes para hacer referencia al momento actual, a saber: “institucionalidad enferma”, “insuficiencia económica” e “in convivencia política” (Richter), por una parte, y “descomposición absoluta institucional” y “crisis y oscurantismo económico” (Quiroga), por otra.

En general, la mayoría de los analistas del país han coincidido en que estamos ante una crisis del proceso hegemónico sostenido por el Movimiento al Socialismo durante las últimas décadas, una crisis de la institucionalidad, y una crisis económica que se visibiliza por la escasez de dólares y combustible, las cuales moldean escenarios que posibilitan que en el país se haya producido una asonada militar que amenazó con reconducir el rumbo del país y que, finalmente, más allá de su validez o no, un “Golpe de Estado” y un “Autogolpe de Estado” sean ambas consideradas posibilidades reales para amplias capas de la sociedad.

Este escenario obliga a pensar críticamente el deterioro actual del proceso político y el devenir reaccionario que puede surgir como correlato, más aún si se toma en cuenta que, de acuerdo con datos publicados en la más reciente encuesta del Latinobarómetro (2023), en Bolivia las personas creen menos en los partidos políticos (13%) y el Gobierno (28%) que en las Fuerzas Armadas (34%); y, en correspondencia, que al 54% de los bolivianos no le importaría que un gobierno no democrático llegue al poder si resuelve los problemas, mientras que el 29%, “si las cosas se ponen muy difíciles”, apoyaría a un gobierno militar en reemplazo de uno democrático. ¿Qué tan difíciles están las cosas ahora?

(*)Rodrigo Pacheco Campos es politólogo

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El estremecimiento de occidente

Los recientes resultados electorales en el Reino Unido y en Francia, además de las tendencias favorables a Donald Trump en Estados Unidos, ponen en evidencia un creciente descontento con el statu quo en los países que son el núcleo del orden occidental.

Por Pablo Deheza

/ 7 de julio de 2024 / 06:15

El Punto sobre la i

La política en el centro de Occidente está experimentando cambios significativos a medida que los resultados electorales recientes en Reino Unido y Francia, además de las tendencias electorales en Estados Unidos reflejan realineamientos importantes. Las transformaciones no son menores, en medio de un mundo que se ve obligado a lidiar nuevamente con la amenaza real de una escalada bélica, tanto en Europa del Este como en Oriente Medio. Las tensiones geopolíticas están disparadas, alterando las relaciones internacionales y el comercio global.

En Reino Unido, el Partido Laborista, liderado por Keir Starmer, ha vuelto al poder después de casi una década y media en la oposición, obteniendo una victoria aplastante que refleja el descontento de los votantes con la gestión conservadora. El fracaso del Brexit y las falsas promesas de Boris Johnson dejaron heridas que el hasta hace poco oficialismo no pudo superar. El nuevo primer ministro se enfrenta ahora al desafío de revitalizar una economía estancada y una nación desanimada, una tarea monumental que definirá su mandato.

En Francia, la situación es igualmente volátil. La denominada extrema derecha, representada por el partido Agrupación Nacional (Rassemblement National, RN) de Marine Le Pen, ha logrado un éxito considerable en las recientes elecciones, superando al partido del presidente Emmanuel Macron en la primera vuelta de las elecciones anticipadas para el Legislativo Esta victoria ha generado protestas y movilizaciones de los votantes de izquierda, que buscan evitar que el RN obtenga la mayoría. La polarización en Francia se intensifica, y la política del país se encuentra en un punto de inflexión crucial. Hoy domingo se realiza la segunda vuelta de la consulta popular.

Paralelamente, Hungría asumió la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) este mes. Viktor Orban, el primer mandatario húngaro, dijo que quiere usar esta posición para abogar por el fin de los combates en Ucrania.

Orban ha sido criticado por adoptar posturas que desafían las políticas unificadas de la Unión Europea, especialmente en lo que respecta a la guerra.

Ha sido percibido como un líder pro ruso y ha bloqueado en ocasiones esfuerzos del bloque para imponer sanciones más estrictas contra Rusia, luego de iniciada la guerra en Ucrania. Su nueva posición como presidente de la UE podría implicar un cambio en esta dinámica, ya que se espera que actúe como un mediador entre los intereses divergentes de los Estados miembros de y Rusia.

Del otro lado del Atlántico las cosas están igualmente revueltas. En Estados Unidos, la tendencia favorable hacia el expresidente Donald Trump refleja un cambio significativo en el panorama político. A pesar de las controversias y desafíos legales, Trump ha incrementado su ventaja sobre el presidente Joe Biden en las encuestas, lo que indica un posible retorno al poder. Esta situación plantea preguntas sobre la dirección futura del país, sobre todo en cuanto al comercio mundial y la geopolítica. El candidato republicano se mostró en el pasado crítico con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) y su expansión en Europa del Este, que a la postre acabó determinando el inicio de las acciones bélicas en Ucrania por parte de Rusia. Trump ha dicho repetidamente que él podría acabar con el conflicto en cuestión de días.

Estos desarrollos en el Reino Unido, Francia, la Unión Europea en general y Estados Unidos tienen implicaciones globales. Primero, reflejan un descontento generalizado con el statu quo y una búsqueda de alternativas, ya sea a través de líderes de izquierda como Starmer, movimientos de extrema derecha como el RN, o figuras populistas como Trump. Es de esperar que esta dinámica de cambio influya en otros países occidentales, fomentando movimientos similares y alterando el equilibrio político.

Además, estos cambios resaltan la creciente polarización y fragmentación en las democracias occidentales. La lucha por recuperar la confianza de los votantes y abordar problemas económicos y sociales profundos será una tarea monumental para los nuevos líderes. A nivel global, la dirección política de estas naciones influye en la estabilidad económica y política mundial, afectando las relaciones internacionales, la cooperación en temas globales como el cambio climático y la respuesta frente a los conflictos bélicos.

No es poca cosa lo que está pasando. Ahora bien, ¿cómo se ha llegado a esto? Conversamos al respecto con el destacado sociólogo boliviano Rafael Loayza. Él es, además, comunicador social y un especialista en temas de socialización y política.

Orígenes

“Yo estudié en Inglaterra entre aproximadamente 2001 y 2005, fue en pleno auge del neoliberalismo. Tony Blair estaba en el poder y también era la época de la guerra del Golfo, cuando todo el mundo veía con buenos ojos las intervenciones de Estados Unidos y la Otan en Yugoslavia y luego, por ejemplo, la eliminación de Saddam Hussein. Era el momento en que surgió el Talibán y había un enemigo común. Hago esta introducción porque he sido testigo de cómo todo ese auge del neoliberalismo ha borrado las fronteras que existían entre la izquierda y la derecha europeas, en países como Francia, Alemania e Inglaterra”, comienza señalando Loayza.

Desarrolla su punto de vista recordando que “Tony Blair comenzó a implementar políticas públicas bastante liberales, al mismo tiempo que tenía un enfoque, digamos, socialista. Los laboristas en Gran Bretaña son los socialistas británicos, mientras que los conservadores, los Tories, representan a la derecha. Sin embargo, Tony Blair gobernaba con una idea que se conoció como la tercera vía. Incluso Anthony Giddens escribió un libro llamado «La Tercera Vía y sus enemigos». Era como una especie de corriente que había surgido en las universidades que decía que no había que ser ni de izquierdas ni de derechas. Esto estaba relacionado con la iniciativa del Consenso de Washington, que comenzó a influir en las democracias de América Latina y África para intentar estandarizar el modelo económico. Demandaba democracia, demandaba inclusión social, pero al mismo tiempo exigía ajustes económicos”.

“Fue a principios de los 90, luego de que cayó el muro de Berlín en 1989, que comenzaron a aparecer estas versiones capitalistas y liberales de izquierda, como por ejemplo Tony Blair en Gran Bretaña, pero también estaban Fernando Henrique Cardoso en Brasil, o Ricardo Lagos en Chile. Eran figuras que no parecían ni de izquierda ni de derecha. Tenían sensibilidad social, pero aplicaban políticas neoliberales”.

“A finales de los 90, en paralelo al Consenso de Washington surgió otra iniciativa: la ola multiculturalista. Europa, y especialmente las sociedades postcoloniales como Gran Bretaña, Francia, España, comenzaron a sentir una especie de culpa por todo lo que habían causado en el pasado durante la época de la colonización. ¿Por qué? Porque recibían oleadas enormes de migrantes de África y América Latina, de los países donde habían dominado. Así aparecen estas políticas de inclusión multicultural, particularmente en Gran Bretaña, que luego se extienden a España, los franceses tienen su propia versión, y comienzan, digamos, a través de este sentimiento de culpa postcolonial, a recibir olas de migrantes y a implementar políticas públicas tremendamente inclusivas para los recién llegados. Les otorgan visas de trabajo, residencias y eventualmente la nacionalidad con bastante facilidad. De repente, Europa empieza a descubrir su lado multicultural”.

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“En Estados Unidos llega la acción afirmativa. Harvard, por ejemplo, que tenía unas políticas complicadas de inclusión de nuevos estudiantes, pone cuotas para afrodescendientes e hispanos y así comienzan los migrantes a estudiar en sus universidades más sofisticadas. Esto pasa también en Cambridge u Oxford en Gran Bretaña, la Universidad Libre de Berlín en Alemania. Stanford, Princeton, comienzan a tener estudiantes afrodescendientes y otros por igual”.

“Entonces llegamos al siglo XXI con todos los blancos que antes eran los reyes y eran la clase media en sus países, en Gran Bretaña, en Estados Unidos, en España, en Francia, en Alemania. Sentían que sus Estados le daban más importancia a los migrantes. De repente, una persona que vivía en Notting Hill en Londres o en Westminster, comienza a tener vecinos hindúes, paquistaníes o afrocaribeños, y entonces comienza el racismo a aflorar. Las clases medias blancas caucásicas empiezan a renegar en Estados Unidos, en Francia, en Alemania, en España”.

“Comienzan a surgir liderazgos radicales que le están diciendo a sus gobiernos que no se olviden de los blancos. No son necesariamente fuerzas de derecha. Son fuerzas nacionalistas que dicen que los Estados han abierto demasiado las puertas”.

Nacionalismos

Cabe recordar que el Consenso de Washington fue un conjunto de políticas económicas neoliberales recomendadas por economistas prominentes, principalmente de instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Estos planteamientos surgieron en 1989 durante una conferencia celebrada en Washington, Estados Unidos, de ahí su nombre.

El Consenso de Washington se relaciona estrechamente con la globalización debido a que promovió la integración económica de los países en el mercado mundial. Las políticas recomendadas buscaban abrir las economías al comercio internacional, facilitar la entrada de inversión extranjera y ajustar las políticas macroeconómicas para cumplir con estándares globales. Esto implica una mayor interdependencia entre países y una adaptación a las normas económicas y financieras internacionales establecidas por las instituciones mencionadas.

Loayza nota que “cuando apareció la globalización, recuerdo muy bien el debate que se dio a principios de los 2000, algunos decían que el capitalismo se estaba expandiendo, que el Consenso de Washington tenía una agenda de homogeneización del sistema económico y de los procesos culturales. Había otros que pensaban que no pasaría nada, como Zygmunt Bauman o Anthony Giddens, quienes afirmaban que la globalización simplemente transparentaba la sociedad tal cual es, y que ni expandía el capitalismo ni eliminaba las culturas. Al final, lo que ha ocurrido con la globalización es que no ha logrado expandir ni homogeneizar la cultura. Más bien, han surgido dos fenómenos antiglobalizadores. Aquellos que veían a la globalización como un peligro alertaban que las culturas originarias podrían desaparecer, que la cultura local se diluiría en la cultura global. Y lo que ha sucedido, por el contrario, es que ha emergido una identidad local, territorial, étnica, y ha comenzado un avivamiento religioso tremendamente fuerte”.

El sociólogo observa que “en Bolivia, la identidad étnica se politizó en los 2000, no antes, como consecuencia directa de la globalización. Desde el llamado al flujo multicultural y multiétnico de Gonzalo Sánchez de Lozada hasta la emergencia de Evo Morales, en todo el mundo, se comienza a exaltar la identidad local. Por eso, los nacionalismos empiezan a ganar fuerza. Así, el diagnóstico que se hizo de la globalización al final no fue correcto, porque lo que ha hecho la globalización es promover la emergencia de identidades locales y éstas han empezado a fomentar el nacionalismo”.

“Por lo tanto, el mundo sigue globalizado. No es que haya dejado de estar globalizado. Vladimir Putin, por ejemplo, tiene una nueva postura en Rusia. Ahora, Putin, ¿es de izquierda o de derecha? Tiene políticas tremendamente liberales en cuanto al manejo del mercado, pero también tiene un nacionalismo muy proteccionista, que podría considerarse de izquierda, pero es similar al que tienen los británicos o los chinos. ¿Los chinos son de izquierda o de derecha? Tienen millonarios, tienen burguesía, tienen empresas privadas, pero también tienen una educación pública excelente, al igual que los británicos, por ejemplo. Entonces, la globalización, en última instancia, ha hecho lo contrario de lo que se pensaba que haría. En lugar de hacer que todos nos volviéramos gringos u occidentales, hemos comenzado a competir con nuestras identidades en el mundo. La emergencia, por ejemplo, del voto étnico de Evo viene precisamente de la globalización, al igual que la emergencia de nacionalismos anti étnicos en Europa”.

“Creo que el mito de que la globalización terminaría por hegemonizar el mundo ha caído precisamente porque la globalización lo ha hecho más plural. Al hacerlo más plural, también lo ha vuelto más tenso, porque la gente responde con miedo al conocimiento preciso del otro. Hay tensiones étnicas, raciales, plurales que han comenzado a surgir precisamente en el siglo XXI, cuando parecía que habíamos superado todas esas cosas en el siglo XX”, concluye Loayza.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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