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Sunday 2 Oct 2022 | Actualizado a 02:54 AM

Cóctel de inauguración de Le Café

/ 25 de febrero de 2017 / 12:30

Amplios y cómodos ambientes caracterizan a Le Café, una nueva opción en café-restaurantes ubicado en San Miguel. Al lado derecho de la entrada al lugar, una vitrina deja ver la variedad de recetas realizadas por el chef Christian Caro, con versiones propias y adaptadas de la cocina típica francesa, pero con un toque boliviano.

Lo salado también tiene su sabor foráneo y tradicional, enfatizó Caro en la inauguración, como la hamburguesa, que resalta sobre todo por su salsa hecha con quirquiña y vino blanco.

Para Diego Mercado, propietario del sitio, esta propuesta es “un giro desde el aspecto del café por su oferta de pastelería, almuerzo y cena, y todo con la mejor calidad”. Los invitados, entre familiares, amigos y gente de la prensa, disfrutaron de postres, jugos de frutas y diferentes tragos. El teclado de Enrique Mendoza y la voz de la soprano Diana Azero acompañaron durante toda la velada del cóctel de apertura.

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SOBOCE: produce cementos amigables con el medioambiente

Por Mitsuko Shimose

/ 4 de septiembre de 2022 / 17:28

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En los últimos cuatro años, la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce S.A.) ha realizado importantes inversiones que alcanzan a más de $us 100 millones en la modernización de sus plantas en La Paz y Santa Cruz para producir cementos amigables con el medioambiente.

“Desde 2014 que el Grupo Gloria se hace cargo de la gestión de la empresa, se han realizado inversiones muy importantes: la primera es el LP12, parte de nuestro Proyecto Illimani que incluye la instalación de un molino vertical de última tecnología en la producción de cemento”, expresó Juan Mario Ríos, gerente general de Soboce.

Las inversiones llevadas a cabo en estas modernizaciones han permitido conseguir una reducción sostenida de las emisiones, la eficiencia energética y eficiencia en el uso de los recursos naturales. Según Ríos, este molino vertical tiene mucha eficiencia en el consumo de energía y permite también producir cementos con mayor adición y, en consecuencia, cementos más ecológicos. Además del molino, está la instalación de los hilos, de un domo para la materia prima y de un sistema de despachos que incluyen una secadora y un robot que tiene 16 boquillas que despacha una bolsa de cemento en menos de un segundo.

El Gerente General de Soboce también explicó que el molino vertical de La Paz, que se encuentra en la Planta de Cemento Viacha, es de tecnología danesa y produce 170 toneladas/hora, mientras que el de Santa Cruz, que está en la Planta de Cemento Warnes, es de tecnología alemana y, por ser un poco más pequeño, produce 100 toneladas/hora.

Aparte de esas dos plantas, está la de Cemento El Puente, de Tarija, que junto con la de La Paz son las denominadas plantas integrales porque producen cemento y también Clinker.

Ríos remarcó que Soboce es la principal empresa cementera en la composición del mercado, ya que vende el 44% que se consume en Bolivia, por lo que facturan alrededor de $us 250 millones al año. En 2019 llegaron a 265 millones y cree que este año van a alcanzar alrededor de 260 millones.

Desafío. Según un reporte del panel intergubernamental, “el cambio climático de los últimos 100 años es un hecho inequívoco y es causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad humana, lo que se denomina como cambio climático antropogénico”, aseguró Marcos López, gerente Nacional de Comercialización de la empresa cementera.

La industria del cemento y de la construcción es una de las principales emisoras de dióxido de carbono. Es por ello que a nivel mundial se han definido iniciativas en la industria del cemento para reducir este CO2, pues el mundo no puede dejar de producir cemento, tomando en cuenta de que éste es el segundo material, después del agua, más consumido en el mundo, dijo López.

Ejecutivos de Soboce S.A. durante la presentación de sus cementos ecoamigables. Foto Soboce

“En la industria del cemento hay buenas noticias que son acciones para un futuro sin emisiones de carbono en el sector, ahí está el desafío, por lo que se está trabajando en varias cosas, cada una con su nivel de importancia. La más relevante es la captura, utilización y almacenamiento de carbono, es decir, capturar en las plantas de cemento el CO2 y evitar que se propague. Gracias a las inversiones, se puede lograr el ahorro en la producción de Clinker a través de la eficiencia térmica, la producción de combustibles alternativos en lo que también estamos trabajando, el uso de materias primas descarbonatadas, el uso de hidrógeno como combustible, el aumento de las adiciones en el cemento, entre otras acciones. Con esta optimización de recursos estamos contribuyendo al cuidado del medioambiente”.

Asimismo, el hormigón que produce Soboce es utilizado en vías y en la construcción de pavimento rígido, el cual es priorizado en un decreto de Bolivia porque actúa como una especie de coladera de hormigón de CO2, es decir, que contribuye a la captura de carbono.

“Nuestro cemento es ecológico porque utiliza IP30 en lugar de IP40, lo que permite reducir la huella de carbono hasta en un 22% y eso es muy importante porque es un cemento de IP30 de mayor adición y 11% en emisiones menos de hormigón”, enfatizó López.

Gestión. La responsabilidad sobre el medioambiente y el impacto sobre el CO2 equivalente tiene como entrada uno de los temas principales que es la energía eléctrica, mencionó Dante Estévez, gerente nacional de Operaciones de Soboce.

“En Bolivia el consumo energético es de 103 kilowatts/hora por tonelada de cemento, mientras que Soboce está en 94 kilowatts/ hora. Esto se logra a partir de la introducción de nuevas tecnologías más eficientes en el consumo de energía eléctrica, en el consumo de materiales, todo lo que puede realizarse en función de la prevención y reconocimiento del tema medioambiental”.

Estévez resaltó, además, la adición que realizan de ciertos materiales naturales al cemento, que justamente va en la línea de utilizar un menor grado de procesamiento, que en este caso está relacionado al Clinker.

“La puzolana es un elemento natural que ingresa al proceso de molienda y que su mayor adición determina el menor consumo de Clinker y de ahí se relaciona con una menor emisión de toneladas de CO2 por tonelada de cemento. Toda esta bajada que se puede notar en los consumos energéticos está dada por el grado de inversión en tecnologías modernas, como es el caso de la molienda vertical que es equiparable a lo que antiguamente era la molienda en molinos horizontales con cuerpos moledores de bolas (conocido como molinos de bolas). Los molinos verticales consumen menor energía, menor cantidad de agua, y eso origina moliendas más eficientes”.

El Gerente Nacional de Operaciones también aseguró que el cuidado del medioambiente tiene que ver con el consumo de agua. Es por eso que este ahorro es llevado a cabo en las plantas de La Paz, Santa Cruz y Tarija. “Hemos ido reduciendo nuestro consumo de agua, por ejemplo, en la Planta de Warnes a partir de la introducción del sistema moderno de molienda y a partir de proyectos específicos como la recirculación de agua. Esto nos ha dado una pauta para que nuestros consumos se vean mitigados hasta llegar a esta gran diferencia de 400 litros por tonelada de cemento a 8,5 que es como hemos concluido la gestión 2021”, indicó.

Ecoamigable. Para Oswaldo Muñoz, gerente de Planta Viacha, las inversiones ejecutadas en las plantas de cemento han permitido conseguir una reducción sostenida de las emisiones y una eficiencia energética, además de un mayor cuidado de los recursos naturales.

Muñoz señaló que el proyecto de implementación del molino LP12, nombre con el que se ha denominado en su momento al molino de Viacha que entró en operación en 2018 y que representó una inversión de más de $us 85 millones, es muy relevante para el país y para el grupo.

“Esta inversión trajo consigo una producción más limpia y sin emisiones para el medioambiente, se han instalado equipos de última generación, sistemas de control ambiental para producir un cemento más amigable y el proceso como tal aprovecha al máximo el potencial de las materias primas y la eficiencia energética”.

Explicó, asimismo, que actualmente todas las emisiones que son propias del proceso de fabricación del cemento y del Clinker cuentan con procesos de colección de polvo y de recirculación que permiten que estos productos y que estos materiales (tanto el polvo como el agua) se vuelvan a reintroducir al proceso.

“Hemos implementado depósitos cerrados de materias primas de producto terminado también, sistemas automáticos encapsulados de transportes de materiales y gracias a eso hemos podido minimizar enormemente las emisiones de partículas al medioambiente”, dijo.

Las instalaciones productivas de Soboce permiten aprovechar al máximo el potencial de las materias primas optimizando el uso de puzolana y Clinker para producir cemento con excelentes características técnicas.

El panel de control de Viacha es un centro de monitoreo pionero en automatización que es capaz de supervisar la planta a control remoto.

“El molino vertical de Viacha y de Warnes han sido cuidadosamente diseñados y pensados para usar puzolana húmeda, es decir, no necesitamos, como anteriormente se hacía, secar la puzolana en algún horno o secador para quitarle la humedad, sino la podemos procesar de manera natural. Eso elimina la necesidad de un proceso adicional de secado que consume gas natural, genera más emisiones, etc., y para poder hacer eso ha sido todo un reto porque la humedad que tenemos en Viacha en la puzolana es una de las más altas en toda Latinoamérica”.

Como un dato extra, Muñoz señaló que la puzolana en los molinos de bolas se usaba con casi 1% o 2% de humedad y la puzolana húmeda llega con casi 20% de humedad. Entonces, para manejar ese nivel de humedad, los equipos y los sistemas de molino tuvieron que ser pensados y diseñados desde el proveedor danés para que no se atoren, para que no se genere una especie de barro con la puzolana y pueda fluir de manera natural hacia el proceso.

“El hecho de poder alimentar puzolana húmeda al proceso de fabricación del cemento nos permite tener niveles de adición que hacen todo el proceso de fabricación mucho más amigable con el medioambiente. La tendencia mundial en la fabricación del cemento es ir optimizando el uso de Clinker y generando un tanto más de adiciones, y es justamente eso que se hace en la Planta de Cemento Viacha”.

El gerente de la planta explicó que sus cementos, al ser producidos en los molinos verticales, tienen ciertas características muy importantes referidas a su concepción física: tienen mejores características de granulometría en sus partículas que permite obtener mayores resistencias en todas las aplicaciones de morteros y hormigones, tienen una mayor resistencia a los sulfatos y un menor calor de hidratación, ya que al tener el cemento mayor adición de puzolana, es más resistente a los sulfatos y esto es muy atractivo cuando se trata de aplicaciones de hormigón que tienen mucho contacto con el agua, como por ejemplo en lagos, ríos y represas donde es muy importante controlar la reacción a los sulfatos y el calor de hidratación del hormigón para minimizar o eliminar el riesgo de fisuras que pueda generarse en las obras.

“El cemento ecoamigable que producimos acá con mayor adición de puzolana justamente previene en excelente medida estos posibles defectos que puedan darse en el hormigón y es justamente gracias a que la puzolana es un elemento natural que es logrado con cierto grado de contenido de silicio (que) ayuda enormemente a mitigar estos defectos”.

Muñoz concluyó resaltando que algo que los distingue en Viacha es la flexibilidad de poder producir ciertos cementos que se adecúen a exigencias mucho más elevadas que puedan tener los clientes con relación a la tolerancia a los sulfatos y reducción del calor de hidratación del hormigón. Por ello, actualmente, se encuentran realizando investigaciones en estos rubros para generar algunos productos especiales diseñados a pedido del cliente que requieren aplicaciones de ciertas características del hormigón para que sean instalados ya sea en represas o en obras que estén en contacto con el agua. Estas adiciones activas también otorgan al mortero y al hormigón propiedades de mejor trabajabilidad, mejor impermeabilidad, mayor durabilidad y resistencia a agentes agresivos, remarcó.

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La Paz, una ciudad lienzo

El arte urbano es un medio de comunicación, horizontalidad y transformación.

Paisaje. Las casas coloridas se observan en el barrio de Chualluma, en la hoyada. Al fondo, el imponente Illimani.

Por Mitsuko Shimose

/ 17 de julio de 2022 / 23:12

Chuquiago Marka se proyecta como una ciudad lienzo, ya que sus muros son los preferidos de varios artistas urbanos para plasmar sus obras. “Toda ciudad es un lienzo de constante transformación. La potencia recae en estar conscientes de entender que el espacio público es de todes y es un derecho colectivo el poder recrearlo cuantas veces sea necesario para lograr un espacio común y digno. La Paz sin duda invita a soñar cómo transformarla”, dijo la artista Knorke Leaf.

Leaf, quien se dedica a la intervención del espacio público desde 2010, contó que lo que la llevó a optar por este tipo de arte es la conexión directa con la gente de a pie. “Lo que más me encanta es que el arte urbano ofrece siempre una sorpresa inesperada y es un medio potente de comunicación, horizontalidad y transformación pública”, expresó la artista urbana que además de trabajar en paredes paceñas, tuvo la oportunidad de pintar en muchas otras ciudades y países como Canadá, Sudáfrica, Dinamarca, Alemania, Francia, Brasil, Perú, Chile y Paraguay.

Así, las desnudas paredes de ladrillos de la urbe, tanto de las zonas más céntricas como de las laderas son vestidas con distintos colores y temáticas que van desde lo social, político, cultural hasta lo medioambiental. “Los murales de conservación, activismo ambiental y feminista son para mí muy importantes y absolutamente necesarios. La calle también es un espacio potente de descolonización y educación integral. En la calle uno puede tocar temáticas que incomodan y revolucionan”, indicó Leaf.

Leaf subrayó que cada mural que pinta es muy especial para ella, pero sin duda el macromural de Chualluma fue su experiencia más significativa por toda la transformación visual y el trabajo constante con todo un barrio para plasmar y dignificar su historia.

“Chualluma ha dado voz a una ladera, a sus tradiciones y costumbres a través del arte urbano. Mucha gente en ese barrio es migrante aymara y quechua. Ellos nunca pensaron que sus oficios podrían ser murales. Nunca se imaginaron ser plasmados como obras de arte o que su barrio sea una galería abierta sobre su cultura. Aquí radica precisamente la relevancia simbólica y cultural de este proyecto”, remarcó.

Pero además de ello, señaló Leaf, “gracias a este macromural hemos logrado transformar el concepto de museografía en este espacio y hacerlo abierto y público. Por eso, uno de los reconocimientos más lindos que tuvo fue haber sido finalista de la Bienal de diseño de España y ser reconocido por importantes curadores como la directora del Museo MOMA”.

La muralista explica que el macromural de Chualluma fue un trabajo colectivo enorme que se realizó en 2019 por cinco meses, el cual a su vez formó parte del Proyecto urbano turístico “El Qhathu”, ganador del programa “Mi Barrio, Mi Hogar”, que eran fondos estatales que se dispusieron para mejorar barrios a nivel nacional. Chualluma, como muchos otros barrios, ganó estos fondos, pero tuvo especial atención por ser una ladera estratégica visualmente porque el teleférico pasa por ahí.

Respecto al concepto del macromural, Leaf hizo referencia a que los vecinos participaron activamente en él no solo contándole sus historias y tradiciones, sino también opinaron sobre el diseño. Además de ello, otro punto fundamental para el concepto de Chualluma fue la psicología del color. Explicó que, si bien la paleta de colores está inspirada en la wiphala y en los tejidos, también fue escogida minuciosamente para que tenga un impacto sensorial en las personas y produzca bienestar y alegría, concluyó la artista urbana.

Ciudad de Mil Colores

Para incentivar aún más la concepción de ciudad como lienzo, la Alcaldía de La Paz creó el Programa Ciudad de Mil Colores. “Este programa nació en su concepción el año pasado ni bien asumimos la gestión del GAMLP, el mismo que fue plasmado en el Plan de Gobierno 2022-2025. Y este año 2022 arrancó con su respectivo presupuesto, como una respuesta a la necesidad de transformación de la ciudad ante las secuelas económicas y sociales suscitadas por la pandemia del COVID-19, pero también como respuesta al compromiso adquirido con la ciudadanía para recuperar a la ciudad de La Paz a partir del color, la iluminación y la forestación, principalmente”, dijo el responsable de este programa, Vladimir Ameller.

A propósito del tema del color, Ameller comenta que la relevancia de pintar la ciudad de forma colorida radica en el hecho de que está comprobado a partir de varios estudios internacionales, que el aspecto físico de una ciudad, de un barrio o zona, tiene una afectación directa en el comportamiento de las personas que la habitan. “Espacios de colores y con jardines, por ejemplo, son lugares mucho más atractivos que afectan positivamente en la gente”.

En relación con este tema, Ameller hace referencia al Programa Ciudad de Mil Colores (PCMC), el cual subraya que no es un programa pintura ya que no solo se limita a pintar la ciudad. “El PCMC es un programa inédito en la gestión del territorio paceño; es una apuesta, para conjuntamente el vecino, recuperar la importancia del espacio público, ese que hoy es de todos y al mismo tiempo de nadie, ese que necesita ser jerarquizado para hacer de espacios descuidados e infravalorados, lugares donde la gente disfrute estar y habitar su ciudad y no solo transitarla”, manifiesta Ameller.

El responsable de este programa resaltó que, en julio de 2021, el gobierno municipal entrante realizó tres intervenciones para darle valor al espacio público y recuperar la economía. Dos de ellos de perfil gastronómico en la calle Gabriel René Moreno (San Miguel) y pasaje Medinacelli (Sopocachi) y uno de ellos turístico/artesanal en la calle Linares (Centro). “Recientemente inauguramos la segunda fase de la calle Linares, ahora incorporando el pasaje Jiménez, con una respuesta extraordinaria, que está logrando que la zona se convierta en un paso paceño obligado para ser fotografiado o ‘subido’ a las redes para su difusión. Hoy el programa tiene en marcha una veintena de posibles intervenciones, que se vienen estudiando y buscando consensos con los actores relevantes para su diseño y posterior implementación”.

Ameller resaltó que la entrega del nuevo viaducto Belisario Salinas es una muestra de cómo una infraestructura millonaria de cemento incorpora hoy un concepto de muralismo ecológico en su trayecto. Y una segunda, es la forma de realizarlos, movilizando a colectivos urbanos para codiseñar y coconstruir el viaducto. Añadió que ello fue logrado en tres murales (ingreso, playa y salida), que pretende generar consciencia sobre 12 especies en riesgo de extinción en el municipio de La Paz, con el trabajo de más de 100 voluntarios, incluida la promoción 2022 de la Unidad Educativa Ecuador.

“Estamos impulsando a través del Programa Ciudad de Mil Colores una lógica distinta para atender la ciudad; se trata de aplicar en el cuerpo de la ciudad, vía sus venas, arterias y órganos, las agujas de la acupuntura urbana, que le permita regenerar y fortalecer el tejido urbano. Esta acupuntura se basa también en la conformación de nodos urbanos, a través de intervenciones que establezcan conectores urbanos que vincule barrios y zonas cada vez más atractivas, pintorescas, iluminadas y por supuesto más seguras para la gente y sus visitantes”, concluyó.

 1. PASEO TURÍSTICO- ARTESANAL Esta intervención denominada “Espacio en movimiento”, ubicada en las calles Linares y el pasaje Jiménez, fue recientemente inaugurada por el alcalde Iván Arias.

2. NIÑA INDÍGENA PLASMADA El mural de una niña de pollera y con trenzas resalta en la calle Linares y Sagárnaga, donde la bandera de La Paz ya ondea por las fiestas julias.

3. GALERÍA DE ARTE EN EL CEMENTERIO Este proyecto se consolidó en 2018, en el que participaron artistas latinoamericanos y europeos, elaborando murales del culto andino a la muerte.

4. MACROMURAL DE CHUALLUMA El barrio de Chualluma ganó el programa ‘Mi Barrio, Mi Hogar’, que formó parte del Proyecto urbano turístico ‘El Qhathu’. La artista Knorke Leaf fue la elegida para ser la directora creativa, diseñadora y ejecutora de este macromural.

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Planta de cloruro de potasio en Potosí produce al 25%

Experto metalúrgico sugiere invertir en tecnologías que pueden ser más caras, pero que resulten más eficientes para la explotación de potasio y litio.

/ 24 de junio de 2022 / 10:23

La minería fue, es y será una actividad de gran importancia en la economía boliviana. En 2021, más del 50% de las exportaciones nacionales correspondieron al sector minero y, cada vez más, los desocupados o subempleados del país buscan refugio en la minería cooperativizada, particularmente, en la aurífera. A pesar de esta relevancia, el estado de la minería no es de los mejores. No hay nuevos descubrimientos de yacimientos, no hay nuevas empresas, ni inversiones externas significativas; la Corporación Minera de Bolivia no funciona como corporación, el Gobierno se resiste a su refundación y la forma en que se manejan sus empresas componentes es, por decir lo menos, improvisada.

Por otro lado, el subsector cooperativo incrementa, diariamente, su peso cometiendo muchas irregularidades y perjudicando al país. Bajo este lente, Héctor Córdova Eguívar, ingeniero metalúrgico, exviceministro de Desarrollo Productivo Minero Metalúrgico y expresidente del Comité Ejecutivo de Comibol, presentó su estudio Políticas Mineras Para Bolivia.

Córdova hace hincapié en el caso del litio, cuya intención de explotarlo surge a fines de marzo de 2008, época en la cual había una estrategia y un objetivo claros: su industrialización, rechazando toda exportación de materia prima e impulsando la fabricación de baterías. “Han pasado 14 años de esto. Qué tenemos. Una planta de 350.000 toneladas para producir cloruro de potasio que es el segundo subproducto que sale de la tecnología de evaporación que se está utilizando. Lamentablemente, esta planta no está operando en su plena capacidad. Ya son cuatro años de su funcionamiento y el año pasado ha sido su año récord, en el cual ha sacado 82.000 toneladas de cloruro de potasio, a pesar de que su capacidad es de 350.000 por año.

Esto quiere decir que hemos logrado copar por el momento menos del 25% de su capacidad”, apuntó. Córdova mencionó las deficiencias en la etapa previa de las piscinas de evaporación, que hacen que la alimentación no sea suficiente para esta planta, por lo que se ha pensado en sustituirla por otra tecnología más cara, pero más eficiente. Asimismo, resaltó que está en construcción la planta de carbonato de litio, la cual inicialmente debería tener una capacidad de 30.000 toneladas por año, pero la que se está edificando tiene una capacidad de solo la mitad.

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Erich Eisner: A 125 años de su nacimiento

La OSN presentará el ‘Concierto de amistad’ en honor al músico judío-alemán en el Teatro Municipal

GALA. Concierto del 29 de julio de 1947. Erich Eisner con la soprano Nan Maryska de Meyer, la pianista Felicia Roon, el director del Conservatorio Mario Estenssoro y la primera violinista Olga de Maldonado. Al fondo: los violinistas Luis Araníbar y Hans Finkelstein

Por Mitsuko Shimose

/ 12 de junio de 2022 / 02:16

Erich Eisner (1897-1956), músico de origen judío-alemán, fue nombrado como director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) el 6 de abril de 1945 por Decreto Supremo dictado por el entonces presidente Gualberto Villarroel, gracias al apoyo del ministro de Educación y Culto, Jorge Calero, y a iniciativa de Mario Estenssoro, director del Conservatorio Nacional de Música de aquella época, quien además le encomendó las cátedras de armonía, contrapunto y composición en dicha institución.

Desde su nominación, Eisner se propuso cuatro metas: encontrar músicos capacitados para formar parte de una orquesta sinfónica que justificara esta calificación; educar y amalgamar este cuerpo hasta entonces irregularmente polifónico para transformarlo en un conjunto musical uniforme que fuera apto para encarar la interpretación de obras clásicas; inculcar y educar al nuevo público para seguir, comprender y estimar un tipo de música no propagada hasta ese entonces; y  valorizar sinfónicamente el folklore boliviano.

Este año se cumplen 125 años del nacimiento de Eisner. Por ello, en homenaje al fundador y primer director de la OSN, la Embajada de Alemania en Bolivia organizó el denominado Concierto de amistad, en cooperación con la Secretaría de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz e interpretado por la OSN, bajo la dirección de Weimar Arancibia, el jueves 16 de junio, a las 19.30, en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez.

La prensa escrita de 1945 resalta el trabajo de la OSN, tanto del director como de los artistas

La música en el entretiempo de guerras

La historia de Eisner estuvo ligada con dos eventos que marcaron con sangre y fuego la historia: la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la música siempre estuvo en su vida. “Desde su infancia mi padre demostró una notable afinidad musical y sus padres le facilitaron el aprendizaje primero del violín y luego del piano. Durante su permanencia en el colegio secundario, formó parte de la orquesta estudiantil donde actuó como concertino. Un vistazo casual que echó por curiosidad a la partitura del profesor de música que dirigía la orquesta fue la chispa inicial de su decisión profesional: director de orquesta”, relató su hijo Manfred Eisner, ingeniero de alimentos que desde 2013 escribe novelas policiales en Alemania.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, Eisner estaba por cumplir 17 años. A raíz de la nacionalidad de su padre, Moritz Eisner, nacido en República Checa —entonces Reino de Bohemia, parte del Imperio Austro Húngaro— él era igualmente súbdito austríaco, por lo que se presentó a ese Consulado en Múnich para enlistarse al Ejército, pero fue rechazado por no haber cumplido los 18 años.

“Humillado por el rechazo, se presentó como voluntario y lo enlistaron en el regimiento  de Reserva de Artillería de Campaña No. 2.  Obtuvo diversas medallas por su actuación y avanzó desde soldado raso hasta sargento de primera. Al cumplir los 18 años, fue requerido para enlistarse en el Ejército Austro-Húngaro. Al terminar la guerra, le dieron de baja con el grado de teniente de la reserva. El Gobierno alemán retribuyó su dedicado servicio militar durante la guerra, confiriéndole la ciudadanía alemana en 1920”.

Durante este periodo, Eisner nunca olvidó la música. Así, mientras aún estaba en medio de las batallas, se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Maximiliana de Múnich. En aquel entonces, tal estudio era una condición sine qua non para acompañar el aprendizaje musical de alto nivel.

El interés de Eisner por centrarse en obras sinfónicas fue “gracias a su contacto e influencia musical del entonces ya famoso Bruno Walter, director de Teatro Nacional del Estado de la ópera de Múnich, donde actuó bajo su tutela durante tres años como asistente de escena y corepetidor, a la par que continuaba sus estudios. Su afinidad especial hacia las obras de Wagner, Mahler y Bruckner se deben a la gran labor de propagación de estos compositores por parte de Walter”.

Tras completar sus estudios en la Academia Artística Musical de Múnich, Eisner tuvo su debut al frente de la orquesta del Teatro Municipal de Sankt Pölten (Austria) el 14 de septiembre de 1923 con la opereta Katja, la bailarina de Jacobson y Österreicher con música de Jean Gilbert. A la par de dirigir óperas y operetas, se encaminó hacia la presentación de obras sinfónicas en conciertos complementarios.

Eisner ganó varios laureles como director al frente de varias orquestas en Múnich entre 1929 y 1933, ambientándose cada vez más íntimamente en la literatura sinfónica. Pero todo esto se vio opacado ante un llamado al atril del Stadttheater en Stuttgart, que fue abortado por la proclamación de la ley racista del gobierno nazi, la “Reichskulturkammergesetz” del 1 de noviembre de 1933, que discriminaba y prohibía toda actuación pública de artistas judíos en el Tercer Reich. El presidente de la Reichsmusikkammer de Berlín rehusó su solicitud de admisión a la Cámara de Cultura del Reich. A consecuencia de ello, Eisner perdió el derecho a continuar el ejercicio de su profesión.

Tras esta prohibición, Eisner se contactó con su dirigente apellidado Singer y organizó el Círculo Cultural Judío en Baviera, al cual estuvieron asociadas siete ciudades. Como sus medios no alcanzaban para financiar la creación de una ópera, pudo formar una orquesta sinfónica de solamente 50 músicos.

Eisner dirigió 18 conciertos sinfónicos en Augsburgo y Múnich, siendo su último  el 18 de mayo de 1938  en la sinagoga principal de Múnich, en la cual había sido organista desde su inauguración. Cuando los acordes finales de la Sexta Sinfonía de Tschaikowsky (Patética) se desvanecieron en las cúpulas de este templo, el edificio fue derrumbado a inicios de junio, víctima del odio nazista y a causa de una orden personal de Hitler, quien se negaba  a inaugurar la Semana de la Cultura en la sede cultural vecina al templo judío.  

Ésta fue la mayor  frustración y la incisión más dolorosa en la vida cultural de Eisner. Además de esa experiencia,  su actuación bélica en el ejército alemán no le evitó la detención y el campo de concentración.

 “Al amanecer del 10 de noviembre de 1938, consiguiente a la nefasta ‘Noche de los Cristales’,  la siniestra Policía Política Secreta Nazista Gestapo arrestó a todos los judíos varones de nacionalidad alemana y los internó en campos de concentración. Mi padre se encontraba reunido con los miembros de su orquesta y también con su público en el Campo de Dachau, vecino a Múnich, por lo que no se puso a salvo oportunamente porque se sentía obligado moralmente con su obra y su público y no los podía dejar abandonados”.

Tras dos interminables meses, y gracias a una coincidencia del destino, Eisner logró evadir el martirio del campo de concentración y refugiarse en Inglaterra. “Fue gracias a la intervención del abogado amigo de la familia, Otto Rottner, quien pese a ser miembro del partido nazista, se oponía a sus acciones antijudías, y por ser poseedor de un visado para salir de Alemania, mi padre fue liberado relativamente pronto y pudo salir del país. Llegó a Inglaterra a fines de 1938, donde radicó en casa de un primo en la localidad de Derby, hasta octubre del año siguiente”.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial impidió el traslado de su familia (esposa e hijo) a Inglaterra, por haberse convertido éstos en “extranjeros enemigos”; así que Eisner partió a Argentina y luego a Bolivia.

“Recurrimos a nuestros amigos íntimos Semi Herrmann y su esposa Bel, quienes habían emigrado en años anteriores y se habían establecido como agricultores adquiriendo la Hacienda Guayrapata, en los Yungas. Aprovechando la oportunidad que Bolivia ofrecía a nivel mundial para conceder asilo a refugiados judíos, ellos nos ayudaron a conseguir los visados para Bolivia. Mi madre y yo navegamos en abril de 1940 desde el puerto de Génova en la nave italiana Conte Biancamano, el último buque que logró transportar refugiados, que nos condujo al puerto de Arica, desde donde el Ferrocarril nos trajo  a La Paz a fines de mayo”.


Concierto de la OSN del 29 de septiembre de 1948

El desempeño musical en La Paz

Una vez en la urbe paceña, Eisner se vio incapacitado de ejercer su profesión, ya que el conocimiento y la compresión de la música estaban dirigidos a solo una pequeña élite. Esto lo llevó a buscar los círculos  culturales de su nueva patria.

“Conoció a Flavio Machicado y, en ocasión de sus reuniones musicales, las famosas Flaviadas semanales, pudo conocer y relacionarse con personalidades relevantes en el ámbito cultural. Especial mención merecen Vicente Donoso y Mario Estenssoro, quien se convirtió en dedicado promotor y propulsor de su carrera”.

Gracias a estas nuevas relaciones, las autoridades educacionales se informaron de la existencia de una personalidad musical de alta categoría, quien fuera especialmente apto para la educación de futuros maestros para el país. Así que la primera tarea que le encomendó el Gobierno boliviano fue trasladarse a la Capital de la República, Sucre, para hacerse cargo de la educación musical de los futuros maestros del país, en la Escuela Nacional de Maestros. Allí conoció a la poeta Yolanda Bedregal de Conitzer, en ese entonces docente de escultura.

“En aquellos tiempos, la tan dotada artista comenzaba a escribir sus poemas, que en el correr de los años la llevaron a la fama y finalmente hasta su laureado. Justamente mi padre escogió uno de ellos, intitulado Bolivia, como texto para su Cantata, un himno de gratitud y reconocimiento dedicado al noble país y pueblo boliviano que nos salvó de la pérfida persecución por parte de los nacionalsocialistas alemanes y nos concedió asilo. Para mí fue mi segunda patria y le debo una juventud feliz, y como se dice, de yapa, el dominio de la lengua castellana”.

Eisner contagió su entusiasmo al director, maestros y alumnos de ese instituto y fundó un coro de 265 voces —una magnitud nunca antes vista en estos ámbitos— y con la ayuda de los más avanzados de sus discípulos, inculcó y enseñó comprensión, canto y amor hacia la música clásica. El  3 de mayo de 1941, el coro se estrenó en el Teatro Gran Mariscal Sucre con Gloria a Dios  de El Mesías de Händel  en el acto de fundación de la Cruz Roja Aliada. 

Los miembros de la pequeña orquesta de la Sociedad Filarmónica Sucre —profesores y alumnos ya avanzados de la Escuela Nacional de Maestros, así como algunos emigrantes, además de excelentes artistas residentes en Sucre— se unieron al proyecto de Eisner.

Para inicios de 1943, la premier de la Cantata Bolivia estaba programada en Sucre en honor del presidente Enrique Peñaranda, pero no se realizó a causa de incidentes políticos que culminaron con su derrocamiento pocos meses después. Lamentablemente, Eisner no llegó a presenciar el estreno de su obra.

El debut mundial de la Cantata Bolivia se hizo con enorme éxito 62 años después de su creación, el 3 de abril de 2003, en el Festival de Primavera en el Auditorio del Centro Artístico de Rishon LeZion, Israel.

“A raíz del estreno mundial de la obra, esta información llegó a los oídos del entonces director de la OSN David Händel, quien se interesó inmediatamente por la presentación de la Cantata Bolivia para sus oyentes. El Museo Judío de Berlín, depositario del complejo legado Erich Eisner, proporcionó la partitura con las partes de música a la OSN que así pudo ser finalmente entregada personalmente por mi parte, conjuntamente con la hija de la poeta Yolanda Bedregal de Conitzer, a quien corresponde, en octubre de 2003”.

El 23, 24 y 25 de marzo de 2004, este himno se escuchó en el Centro Sinfónico Nacional, bajo la dirección de Händel. Fue una presentación muy emotiva, que coincidió con la celebración del 125 Aniversario del Día del Mar, y en la cual estuvieron los hijos de ambos gestores: Rosángela Conitzer de Echazú y Manfred Eisner.


El anuncio de un periódico sobre este recital

FOTOS: CORTESÍA DE MANFRED EISNER

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La moda de la gran fiesta: símbolo de distinción

La chola antigua es la inspiración para las figuras, que rescatan los botines y transparencias

Elegancia. Los atavíos de las cholas resaltan por los bordados en las mantas, y la ropa de la figura, por los apliqués incorporados

Por Mitsuko Shimose

/ 6 de junio de 2022 / 09:38

Polleras al viento que giran como sombrillas abiertas gracias al movimiento de las caderas que van de un lado a otro al son de los acordes de la morenada es algo que se ve en la entrada de la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder, que este 2022 se celebrará tras dos años de ausencia a causa de los golpes de la pandemia del coronavirus. 

Esta prenda elemental de la chola paceña se ha transformado en las guías, llamadas también figuras, de los bloques de las fraternidades, pues ahora ellas portan polleras más cortas de lo que solían ser a mitades del siglo XX, además de los modelos con pequeñas alforzas o bastas que ahora se han perdido, resalta Rosario Aguilar, diseñadora de moda de alta costura inspirada en la mujer de pollera.

Corsés apretados y escotes pronunciados son otras características en estos trajes. Sobre estas peculiaridades, Aguilar dice que el corsé fue rescatado como una prenda que usaban las señoras de antaño, pero que el escote es algo que se implementó recién, ya que antes no era parte del modelo de la vestimenta, porque las señoras eran más recatadas.

En cuanto a las texturas, éstas también cambiaron. “Ahora se implementan transparencias en lugar de las blusas de encaje fino que se usaban en los años 1940 y 1950, además de las mostacillas, lentejuelas y el contraste con colores fuertes, que antes eran más bien pálidos”.

Otra particularidad que Aguilar remarca es el uso de botas en la chola de antaño —aspecto que las guías recuperan—, versus los zapatos planos que ahora la mujer de pollera utiliza para su comodidad.

LA GRÁFICA

Estilo. Estas figuras rompen con la tradicional pollera corta

Foto: Archivo

Las integrantes de UNA fraternidad hacen girar las matracas en sus manos que portan anillos de oro en cada dedo

Diversidad. Los diferentes colores y texturas resaltan tanto en las figuras como en las cholas de los distintos bloques

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Archivo

La vestimenta como distinción

Según Aguilar, la ropa de las figuras trata de conservar el estilo de la chola antigua. Portando prendas como la pollera, las enaguas, los guantes y el corsé con mucho encaje, además de las botas y la cartera, tratan de evocar lo que antes utilizaba la chola paceña tradicional. Este estilo antiguo que llevan las guías las diferencia de las mujeres de pollera que bailan en los bloques de las distintas fraternidades.

Pero entre los bloques de una misma fraternidad también hay diferencias en  sus atavíos, subraya la diseñadora de moda. “Su ropa siempre es distinta porque cada bloque tiene su nombre propio y se diferencia por colores diversos. Pero la vestimenta de la tropa de las señoras de pollera es decisión de la pasante, que elige con el artesano para que toda la tropa tenga un solo color; en los bloques, en cambio, pueden ser grupos de 10, o de 20 parejas que eligen la ropa para acompañarlas”.

Respecto al tema de los trajes de las fraternidades, éstos difieren sobre todo porque en la entrada existe una especie de concurso en que se elige quién lleva la mejor ropa, cuál tiene el mejor color, el mejor diseño, etc. Es por eso que cada diseñador es elegido por el pasante, quien supervisa los colores y diseños con alforzas grandes o pequeñas, y con apliqués de mostacillas o brillos para resaltar la fraternidad, remarca Aguilar. “Si la fraternidad obtiene un galardón por la vestimenta, entonces gana. Son puntajes que responden a diferentes características, los cuales son acumulativos, y cuando la suma es alta, es un logro de los artesanos”.

La Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder dispuso que no se cambie el estilo de la vestimenta, por lo que el uso de la manta es obligatorio, así que las cholas no podrán entrar solo con corsé.

“Si bien la ropa entre fraternidades difiere por esa competencia que hay entre ellas, la vestimenta en el Gran Poder también sería un símbolo de distinción y una muestra del poder económico porque  se acompaña con accesorios de oro, como  aretes, anillos y topos”.

Así, las calles por las que avanza la entrada de Gran Poder no solo se convierten en el escenario de la danza folklórica y los rituales religiosos, sino también en la más importante pasarela en que las tendencias de moda en cuanto a ropa de chola paceña se refiere, han encontrado la más importante vitrina del año.

FOTOS: ARCHIVO LA RAZÓN

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