Sociedad

Saturday 13 Jul 2024 | Actualizado a 03:54 AM

Viacha recibe una nueva vía pavimentada por Soboce

La empresa asumió un compromiso con el municipio donde opera

Por La Razón

/ 20 de octubre de 2010 / 05:00

Soboce inauguró ayer el pavimentado de la avenida Chaco, en el municipio de Viacha. Con ello, la cementera alcanza una inversión de $us 1,5 millones y el 84% de cumplimiento del Plan Quinquenal de Pavimento Rígido para calles y avenidas de esa comuna, labor que desarrolla en coordinación con la Alcaldía de Viacha.

Según un boletín de la empresa, la entrega fue realizada por el presidente del directorio de Soboce, Juan Carlos Requena; el alcalde de Viacha, Delfín Mamani, y representantes de la junta de vecinos.

«Hemos mostrado con obras tangibles el apoyo que da nuestra empresa al desarrollo de Viacha. El 2011 vamos a  alcanzar la inversión de más de $us 2 millones en cumplimiento del plan quinquenal de pavimentado», señaló Requena.

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Mercosur: oportunidades y retos

La adhesión de Bolivia al Mercosur es un proceso multifacético que va mucho más allá de lo económico

Por La Razón

/ 11 de julio de 2024 / 06:32

El lunes, después de años de preparación, adaptación y, sobre todo, negociaciones bilaterales y multilaterales con los miembros del bloque, iniciadas en 2015, Bolivia se ha convertido en miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur). Para el Estado es una gran noticia, pero, al margen del optimismo que inspira por los previsibles beneficios que producirá, también hay que considerar las amenazas.

En efecto, el Mercosur, bloque económico que integra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y ahora a Bolivia, representa un mercado de más de 295 millones de habitantes y un PIB combinado de alrededor de $us 2,2 billones. Este gigante económico regional ha impulsado el comercio intra-bloque, que en 2023 alcanzó los $us 80.000 millones, demostrando su potencial como motor de crecimiento para sus miembros.

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Sin embargo, el Mercosur no está exento de contradicciones. Según análisis publicados en los últimos días en diversos medios, entre sus fortalezas destacan la ampliación del mercado para las empresas de los países miembros y el aumento de su poder de negociación en foros internacionales, pero, por otro lado, sus debilidades incluyen las asimetrías económicas entre los países miembros y la rigidez de algunas de sus normativas comerciales.

La pertenencia al Mercosur trasciende lo económico, adquiriendo una dimensión política crucial. Formar parte del bloque implica alinearse con ciertas posiciones geopolíticas y participar en la toma de decisiones regionales, lo que puede fortalecer la voz de Bolivia en el escenario internacional, pero también producir contradicciones como se ha podido ver, por ejemplo, en la ausencia del presidente de Argentina a la cita del lunes, evidentemente por razones ideológicas.

Para Bolivia, la adhesión al Mercosur ofrece beneficios significativos. El acceso a un mercado ampliado podría impulsar sus exportaciones, especialmente en sectores como el agrícola y el de hidrocarburos; además, la integración podría atraer inversiones (si el Estado lo permite) y fomentar la modernización de su aparato productivo. No obstante, los riesgos son igualmente palpables: la economía boliviana, relativamente pequeña y menos diversificada, podría verse abrumada por la competencia de industrias más desarrolladas de otros miembros. Asimismo, la pérdida de cierta autonomía en política comercial podría limitar su capacidad de maniobra económica.

Así, la adhesión de Bolivia al Mercosur es un proceso multifacético que va mucho más allá de lo económico, pues implica lo político, social y hasta de seguridad. Este paso crucial requiere una visión integral y estratégica para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos en todos los frentes, sin poner en riesgo su propio modelo de desarrollo social comunitario. El desafío para Bolivia no es solo entrar al Mercosur, sino hacerlo de manera que potencie su desarrollo en todas las dimensiones.

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‘Cumbre’ desportillada

Por La Razón

/ 7 de julio de 2024 / 00:02

El encuentro multipartidario e interinstitucional impulsado por el Tribunal Supremo electoral (TSE) corre el riesgo de convertirse en un espacio de desencuentro. Y es que, por alguna extraña razón, en lugar de realizar una convocatoria amplia, incluyente y de alto nivel, los vocales optaron por criterios discrecionales para definir quiénes participan. Mala decisión que puede malograr una buena iniciativa.

Habíamos destacado en este espacio que la reunión convocada por el TSE podía ser un valioso momento de acuerdo que brinde certidumbre sobre el próximo ciclo electoral. Y ello dependía de los participantes. Ahora está en duda la legitimidad de una cita entre fuerzas políticas que de entrada excluye al líder del principal partido. Más allá de su división interna, el MAS-IPSP continúa siendo un actor estratégico en el campo político. Por ello, si el TSE pretendía un equilibrio entre sus dos facciones, le salió mal.

La “cumbre” que se realizará este miércoles tiene el propósito de facilitar las condiciones que viabilicen las elecciones generales. Es algo necesario y saludable en un contexto marcado por las disputas políticas y la incertidumbre. Al ser una elección de mandato fijo, la convocatoria corresponde al TSE. La premisa es inequívoca: el 8 de noviembre de 2025 es la fecha “definitiva, inamovible e impostergable” para la posesión del nuevo binomio presidencial electo. Para ello, los comicios deben realizarse en agosto.

En ese camino, la reunión del miércoles considerará el futuro de las elecciones primarias. El vocal Tahuichi, que con sus excesos verbales funge como vocero del TSE, anticipó que la propuesta es eliminarlas. No es la posición de los actores que decidirán en la Asamblea Legislativa: el hoy excluido evismo quiere primarias cerradas este año, como está previsto en la ley; en tanto que Comunidad Ciudadana, Creemos y voces del arcismo plantean postergarlas y abrirlas para 2025.

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Los otros aspectos que el TSE planteará en la reunión están vinculados a la integridad del proceso electoral y no debieran generan controversia. Se trata de garantizar técnicamente, con acompañamiento de los actores políticos, la redistribución de escaños y delimitación de circunscripciones, la solidez y confiabilidad del padrón electoral biométrico, y la implementación de un sistema oficial de resultados preliminares. Se estima que estos aspectos sean derivados a mesas técnicas.

Ante tan valiosa agenda democrática e institucional, es lamentable que la iniciativa se haya puesto en cuestión antes incluso de su realización. Los vocales del TSE debieran rectificar la convocatoria a fin de lograr que efectivamente sea una cumbre multipartidaria con la participación de los principales líderes políticos y no un evento contaminado por inclinaciones en torno a la disputa interna del masismo. La integridad de las elecciones 2025 es demasiado importante como para dejarla librada al cálculo de intereses.

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Más incertidumbre

La experiencia del último año ha demostrado que los intereses en juego inspiran actuaciones cuestionables

Por La Razón

/ 4 de julio de 2024 / 06:46

Luego del conato de golpe de Estado, que ha dado, y seguirá dando, tema para la conversación pública y privada, fue una gran noticia saber, el viernes pasado, que el trabajo de selección de postulantes para las elecciones judiciales se reanudaría el lunes; mas un nuevo recurso de amparo puso en suspenso, nuevamente, el proceso. Sin embargo, todo parece estar solucionándose.

Fue a iniciativa de un abogado que se creyó injustamente inhabilitado, que la Sala Constitucional Segunda de Beni nuevamente paralizó el proceso de preselección para los altos cargos del Tribunal Constitucional Plurinacional y demás instancias del Órgano Judicial, debido a que la Comisión Mixta de Justicia Plural no había emitido una resolución al respecto.

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Ayer, en cuestión de pocas horas ese problema fue resuelto. La Comisión de Justicia Plural decidió habilitar a uno de los postulantes antes descartados y ratificar la inhabilitación de otros cinco, incluyendo al accionante del más reciente amparo. Un séptimo caso será resuelto hoy, pero, aunque no debería, es imposible afirmar que no habrá un nuevo obstáculo jurídico en el proceso.

Fruto de este vaivén que ha causado más de un año de parálisis en el trámite, que debía resolverse en el último trimestre de 2023 con la jornada de votación, el lunes, una abogada, postulante al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), retiró su postulación indicando que el motivo es “la desconfianza” en el proceso de preselección, producida por “la dilación y suspensión que han dañado su legitimidad”.

Habrá que ver si otros u otras postulantes deciden retirarse de la carrera en los días sucesivos y, peor, si no inician una campaña de desprestigio al proceso, severamente dañado por sucesivas acciones judiciales (corruptas, según declaraciones de la senadora de CC Silvia Salame) y una evidente intención de dañar el proceso desde la propia Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), donde todas las partes tienen intereses en juego y ninguna muestra legítima voluntad política de llegar a la elección.

Por su parte, el vocal del Tribunal Supremo Electoral Tahuichi Tahuichi Quispe afirmó, también el lunes, que la ALP debe remitir al Órgano Electoral la lista de 192 postulantes a las elecciones judiciales hasta fines de julio; agregó la alta autoridad electoral que es necesario ampliar el tiempo para el proceso, pues el plazo señalado en la Ley 1549, de Elecciones Judiciales, se cumplió el 6 de mayo. A eso debe sumarse el todavía pendiente debate sobre las elecciones primarias, que podrían conflictuar el calendario electoral de este año.

Por ahora, el camino parece allanado, pero la experiencia del último año ha demostrado que los intereses en juego inspiran actuaciones cuestionables, desde adentro y desde afuera de la ALP, para impedir el mandato constitucional de tener autoridades del Judicial electas por voto popular. La incertidumbre no desaparecerá hasta el día mismo de la votación.

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Golpe y democracia

Por La Razón

/ 30 de junio de 2024 / 00:02

La asonada golpista del pasado miércoles, que opositores y sus operadores mediáticos calificaron pronto de “autogolpe”, dejó como saldo no solo excomandantes presos, dudas, un surtido de memes y renovada polarización, sino algo más esencial: las y los bolivianos cerramos filas, sin titubeos, en defensa de la democracia. Nos acompañó también la comunidad internacional.

 Más allá de que, en pocas horas, el debate sobre la fallida acción militar en Palacio de Gobierno se haya degradado y polarizado (golpe versus autogolpe), es fundamental destacar la pronta y unánime reacción inicial de los actores políticos, sociales e institucionales. Ni bien se conoció la presencia de militares y tanquetas en la plaza Murillo, a la cabeza del oscuro excomandante del Ejército, todo el arco de líderes políticos del país se pronunció con firmeza, a su estilo, en defensa de la democracia.

Fue inmediata e inequívoca asimismo la respuesta de las organizaciones sindicales y movimientos sociales, convocando a huelga general indefinida, bloqueo de caminos y movilizaciones hacia la sede de gobierno para evitar y, en su caso, enfrentar una ruptura del orden constitucional. Se pronunciaron también, en defensa de la estabilidad democrática, la Conferencia Episcopal, entidades empresariales y varias instituciones y organizaciones de la sociedad civil. Los silencios fueron marginales.

Por otra parte, cabe destacar las oportunas expresiones de mandatarios de la región y Europa, así como de líderes de organismos internacionales, que condenaron el intento de golpe de Estado y expresaron su respaldo y solidaridad al gobierno democráticamente electo y al pueblo boliviano. Algunos fueron más lentos y mezquinos, como el gobierno de Milei, pero igual terminaron pronunciándose. Esta vez, a diferencia de la ruptura constitucional de 2019, la defensa de la democracia boliviana fue clara y fuerte.

Así pues, la asonada golpista del desequilibrado excomandante Zúñiga y los suyos, hoy presos y en proceso de enjuiciamiento penal, dejó en limpio el respaldo unánime al régimen democrático como valor en sí mismo. Y eso hay que realzarlo y celebrarlo. Claro que, en este sombrío caso —sobre el cual pesan sospechas e interrogantes—, si bien la defensa de la democracia pasa por la defensa del gobierno legítimo, haría mal el presidente Arce en creer que necesariamente supone un apoyo a su gestión.

A reserva de la investigación sobre el alcance y responsables del acto de insubordinación militar, es lamentable que la defensa de la democracia no haya servido como un momento de oportunidad para la construcción de acuerdos sobre temas de preocupación colectiva. En su lugar, hoy tenemos un inútil e irresoluble debate político. Como sea, ojalá al menos quede en agenda la impostergable necesidad de reestructurar la fuerza pública para evitar nuevas aventuras, motines y asonadas antidemocráticas.

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Intentona golpista

Con todos los contornos de un acto orquestado no para tomar el poder, sino para enviar alguna clase de mensaje, la intentona es apenas un síntoma

Por La Razón

/ 27 de junio de 2024 / 06:33

Lo sucedido ayer, cuando un general de Ejército ensayó, con tanques y tropas armadas, la toma de Palacio Quemado, podrá pasar a la memoria como una mala anécdota, pero su importancia para la salud de la democracia es mayor. Con todos los contornos de un acto orquestado no para tomar el poder, sino para enviar alguna clase de mensaje, la intentona es apenas un síntoma.

Luego de una brevísima campaña de notoriedad, alimentada por peligrosas amenazas contra el expresidente Evo Morales, de quien dijo que está organizando una “revolución de mil colores” para tomar el poder, el general Juan José Zúñiga movilizó tropas militares desde mediodía y temprano en la tarde llegó a Plaza Murillo donde, con una tanqueta, rompió la reja de hierro de Palacio Quemado, hoy convertido en símbolo del poder, que se ha trasladado al edificio contiguo, la Casa Grande del Pueblo. Acompañó su temeraria acción con un confuso discurso acerca de liberar “presos políticos”.

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Si la dramática imagen presagiaba un retorno a los días del golpismo militar, la siguiente escena cambió el curso del relato: el presidente Luis Arce le salió al paso y, tras un ríspido intercambio de palabras, el militar golpista se dio la vuelta para retirarse, con menos fanfarria que la mostrada a su llegada y sin responder a los azorados periodistas que no entendían lo recién sucedido. Horas después, el Presidente había posesionado a un nuevo Alto Mando militar, sin necesitar el visto bueno de la Asamblea Legislativa, y salía a recibir un baño de multitudes.

Fue inevitable que así como los medios de comunicación se llenaron de declaraciones, ora de apoyo a la democracia, ora de adhesión al Gobierno, o de análisis que denotaban más sorpresa que comprensión, las redes sociales se llenasen de teorías de la conspiración con énfasis en el hecho que el primer mandatario acababa de conjurar un golpe de Estado prácticamente sin hacer nada, pero con el propósito de galvanizar apoyo en diferentes sectores de la sociedad.

Horas después, el fiscal general del Estado instruyó iniciar proceso contra el general golpista y rápidamente fue detenido en puertas del Estado Mayor del Ejército. El proceso que debería iniciarse hoy seguramente arrojará nuevos datos que ayuden a encontrar los contornos de un acto que puso en suspenso, así sea por minutos, el cauce democrático y que dejó planteada la pregunta de a quién beneficia más todo lo sucedido y los efectos de corto y mediano plazo que provocará.

Finalmente, el tenso y trascendental momento quedó reducido a una avalancha de memes, que por una parte es la muestra de cómo procesa la sociedad de hoy la realidad, simplificándola en clave de humor, y, por otra, muestra de la verdadera profundidad del conflicto de ayer, que no produjo transformación alguna ni mucho menos sirvió para aliviar las crecientes tensiones económicas, políticas y sociales que tienen cercado al Gobierno y lo tienen aquejado de debilidad.

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