Sociedad

Monday 27 May 2024 | Actualizado a 02:33 AM

Con una teletón se cierra la campaña pro damnificados

Lo recaudado en la campaña "Todos solidarios, Bolivia una sola", servirá para atender las necesidades de los afectados por los desastres en todo el país

Por La Razón

/ 19 de marzo de 2011 / 05:00

El evento, coordinado por los gobiernos nacional, departamental y municipal, arrancará a las 10.00 en el coliseo cerrado Julio Borelli Viterito y se prolongará hasta las 22.00. Más de 20 instituciones de telefonía, banca y televisión coadyuvarán en la logística y producción.

El programa comenzará con informes sobre la magnitud de los desastres naturales a nivel nacional, departamental y municipal, y están a cargo del ministro de la Presidencia, Óscar Coca, el gobernador de La Paz, César Cocarico, y el alcalde de La Paz, Luis Revilla, respectivamente.

Después se presentará un video con testimonios de los damnificados del megadeslizamiento del 26 de febrero en la ciudad de La Paz, que destruyó viviendas, infraestructura urbana, afectó a 14 zonas  y golpeó a unas 1. 358 familias.

También se pasarán  imágenes de los desastres naturales que acontecieron en otros puntos del país. Los 20 cantantes y grupos invitados por el Ministerio de Culturas, harán sus presentaciones en periodos de una o dos horas durante las 12 horas que durará la teletón.

La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) abrirá líneas telefónicas para que los interesados pujen por la polera de Lionel Messi, la número, 10 del Barcelona FC. Además ingresarán en la puja dos poleras de Bolívar y del Strongest.

«La recaudación debe ser transparente, por eso la empresa debe gestionar teléfonos dentro del coliseo, para que puedan ser televisados. La polera de Messi puede traer grandes dividendos económicos» , dijo ayer el ministro de Comunicación, Iván Canelas, que ayer sostuvo una reunión de coordinación con todos los involucrados en el Palacio de Gobierno.

En la reunión, uno de los representantes de Entel anunció que se habilitarán líneas en el Call Center de la empresa para recibir las llamadas y otros en el coliseo cerrado. 

El representante del Banco Unión, Andrés Gumucio,  anunció  que los cajeros de la entidad funcionarán hasta las 13.00, pero existirán dos cajeros abiertos en las instalaciones del coliseo cerrado hasta la conclusión de la campaña. También se dispondrán cuatro cajas portátiles que deambularán de entre los asistentes al coliseo y dos más en el escenario.

«Las personas podrán apersonarse a las oficinas del Banco y depositar el dinero en la cuenta 1-5462738 hasta la 13.00, pero habrá dos cajeros funcionando hasta las 22.00 en el coliseo. Se hará la contabilización del dinero cada cinco horas», explicó. 

En las 12 horas de duración del evento presentadores de las cadenas de televisión oficiarán de anfitriones en turnos de cuatro horas, hasta que concluya la transmisión.

Los puntos de acopio estarán abiertos hasta las 22.00 y en el coliseo cerrado personal del Gobierno Municipal, la Gobernación y Defensa Civil se encargará de recibir donaciones de comida, ropa, kits de limpieza y de higiene y utensilios, entre otros.

Para el cierre del evento, se está por confirmar la presencia del presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, y las intervenciones del Gobernador y del Alcalde de La Paz. Además el Banco Unión, Defensa Civil, la Gobernación y el Gobierno Municipal darán los datos finales de donaciones de víveres, colchones, ropa, utensilios y otros artículos.

Damnificados. Los organizadores anunciaron también que se está coordinando con la Policía, las Fuerzas Armadas y de Defensa Civil para que los afectados por el deslizamiento de las 14 zonas en la ciudad de La Paz puedan asistir al evento. Las movilidades los recogerán de los campamentos y los llevarán de vuelta. Uno de ellos, Félix Ayala, dijo que estará presente en la teletón para ver a su grupo favorito: la  Saya Afroboliviana.

«Es una forma de entretenimiento e incluso si planean llevarnos al coliseo y traernos de vuelta a la ex chancadora en Irpavi II, será un buen festejo del Día del Padre», manifestó.  «Con la campaña se espera recaudar lo necesario para los afectados», dijo el director de Comunicación del municipio paceño, Edwin Herrera.

Artistas asistentes al evento

Los grupos musicales y ballets folklóricos asistentes confirmados por el Ministerio de Culturas son: Sin Ley, Semilla, Jay Break, El Chúcaro, Saya Afroboliviana, Huayruru, Kollamarka, Brayli, Mala Kumbala, Sapaqui, DJ Mero Mero, Balas Que Vendrán, María Chillajulla, Anter Red, Ballet Folklórico Boliviano, Escuela de Folklore Boliviana, Dr. Jet, Wally Zeballos, Aeroplan e Hiru Hichu. Ellos entretendrán a la audiencia del Coliseo Julio Borelli Viterito.

Donativos pasan las 200 t

En la cuenta de la Campaña «Todos solidarios. Bolivia una sola» la misma asciende a Bs 2 millones y pasan de 200 toneladas las donaciones en especie, según el secretario General de la Gobernación de La Paz, Yoni Bautista.

La Gobernación tiene instalados tres puntos de acopio de las donaciones en las avenidas Montes y Vásquez el Central Piloto, en el Coliseo Cerrado de Villa Victoria y en la Gobernación, en la Comercio.

Para los más de 12.000 damnificados de desastres naturales de la ciudad de La Paz y de las 17 provincias y 25 municipios del departamento se reunió 140 toneladas de ropa para mayores y niños, 60 toneladas de víveres, 1.200 paquetes de papel higiénico, 1.250 kits de aseo, 900 colchones, 1.300 frazadas, 1.000 velas y 1.000 mosquiteros.

Todas las recaudaciones fueron recibidas por el personal de la Prefectura de La Paz y serán entregadas a los damnificados por las comisiones de Defensa Civil.

«Según el acuerdo interinstitucional entre los municipios alteño y paceño y el Gobierno Nacional, la Gobernación sólo funcionó como un canal de acopio para todas las donaciones que llegaron a nuestros tres centros», explicó el Secretario General.

En la telemaratón de hoy, las puertas de los tres centros de acopio de la Gobernación estarán abiertas para las últimas recaudaciones y los informes de recepción serán contabilizados en la misma.

«Trabajaremos alrededor de 170 personas de la Gobernación, habrá grupos que estarán en los centros de acopio que se encontrarán abiertos hasta las 22.00, y los demás ayudarán en el cierre de campaña en el coliseo Julio Borelli».

Comparte y opina:

ALP: bloqueo y parálisis

Por La Razón

/ 26 de mayo de 2024 / 00:24

Desde hace al menos seis meses, la ALP está en situación de bloqueo y de parálisis decisoria. Más allá de la convocatoria a las elecciones judiciales (todavía inciertas) y la aprobación de algunos créditos y otras leyes menores, la agenda legislativa está atrofiada. Predomina la trifulca entre las facciones del MAS y entre un minoritario oficialismo y el resto de bancadas.

En diciembre pasado, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) suspendió sus sesiones sin resolver temas sustantivos como la cuestionada autoprórroga de los magistrados, los comicios judiciales (que debieron realizarse en 2023) y el ascenso de generales. Pese a que la mayoría de asambleístas decidió continuar trabajando a fin de año, el vicepresidente Choquehuanca, de manera arbitraria, declaró receso legislativo. Así, iniciamos 2024 con una ALP estancada: por mano propia y desde fuera.

Hubo un tiempo en que el partido de gobierno (MAS-IPSP del presidente Morales) tenía mayoría especial de representantes en la Asamblea y decidía en solitario.

En muy pocos casos hubo acuerdos amplios que incorporaran a las minorías de oposición, que eran prescindibles. Hoy la situación es diferente: por efecto de la división interna, el gobierno del presidente Arce perdió su condición mayoritaria. No controla, pues, la agenda legislativa. Y como no sabe, o no quiere, pactar, prescinde de la ALP.

En lo que va del año, solo se logró un acuerdo, in extremis, de todas las bancadas para garantizar la Ley de Elecciones Judiciales 2024. Fue el 2 de febrero, luego de cinco jornadas de diálogo en medio de un bloqueo de caminos. Se acordaron plazos concretos para convocar a los comicios judiciales, aprobar siete proyectos de ley “de financiamiento de la agenda económica” (créditos) y tratar dos proyectos de ley vinculados con los magistrados autoprorrogados. Fue un punto alto de concertación política.

Como resultado de tal acuerdo, se encaminó por consenso la ley de elecciones judiciales y se aprobaron cuatro créditos en Diputados. El arcismo se encargó de que las leyes antiprórroga quedaran hasta hoy en la congeladora y los otros créditos fueron aprobados con pelea y cooptación en Diputados, y con cuentagotas en el Senado. Todo lo demás es disputa, bloqueo, veto y parálisis. La ALP no legisla. Tampoco fiscaliza, ya que una medida cautelar suspendió desde agosto pasado las interpelaciones a ministros.

En esas condiciones, con una Asamblea en crisis, dividida, con muy baja legitimidad y elevado letargo, el Estado de derecho en Bolivia está en cuestión. Las decisiones relevantes las toman los magistrados del TCP y sus salas constitucionales en coordinación con los operadores del Ejecutivo. Este suprapoder pretende disponer incluso sobre atribuciones y competencias del Órgano Electoral. Es urgente e imprescindible desbloquear la ALP y construir acuerdos mínimos de gobernabilidad en un escenario incierto. 

También puede leer: Amenazas y excesos

Comparte y opina:

Amenazas y excesos

La incapacidad de poner freno a los excesos, verbales o no, es el mejor aliciente para que estos aumenten, con todo el costo que ello implica

Por La Razón

/ 23 de mayo de 2024 / 06:36

Probablemente a nadie sorprenda saber que un Estado débil poco a poco va perdiendo la capacidad de garantizar el Estado de derecho, con todo lo que ello implica para la seguridad interna o para los derechos humanos, ambas obligaciones estatales, y con ello también la voluntad de las personas de cumplir la ley. Poblaciones que amparan el narcotráfico o el contrabando son buena muestra.

Tómese, por ejemplo, la feroz resistencia de “la familia gremial”, como le gusta decir a sus líderes, a cualquier norma que endurezca la lucha contra el contrabando o, incluso, la identificación y sanción de las fortunas que son fruto de actividades delictivas, cuando no criminales. Cuesta entender por qué miles de personas que, literalmente, viven al día de vender baratijas y caramelos, se muestran tan preocupadas por protegerse de la vigilancia estatal; lo mismo puede decirse de su preocupación por acceder a más dólares.

Lea: Dilemas opositores

También están las constantes amenazas de varios sectores de los movimientos sociales (divididos, todos ellos, gracias a la acción del partido gobernante), de ejecutar movilizaciones, bloqueos de caminos y otras medidas de presión ante la sola posibilidad de que las instituciones estatales cumplan con lo que indica la norma. Es aún peor cuando el líder afirma que poner límites a la anomia que parece haberse apoderado del partido sería “un genocidio”.

Y si de declaraciones incomprensibles se trata, el mismo líder del partido se causa un daño gravísimo a sí mismo cuando hace afirmaciones más propias de un jefe de la mafia que de un expresidente al tratar de negar que en el Trópico cochabambino campea el narcotráfico: “cuando no sea viceministro, los narcos van a matarlo”, amenaza. Si las mafias del narcotráfico no dominan en la región, ¿por qué habría de temer por su vida la autoridad gubernamental? Si hay conocimiento de que el narco amenaza la vida de una autoridad, ¿por qué no se denuncia ante las instancias competentes?

Habrá quien afirme que se trata solamente de una guerra verbal, en la que es comprensible el exceso, pues se trata de “pegar” más duro que el adversario o de causar temor, pero en todos estos casos, y muchos otros, lo que queda es la evidencia de que autoridades, exautoridades y personas dotadas de notoriedad o poder dicen y hacen cuanto les place porque se ha perdido, de un lado, la necesaria mesura y el respeto por las normas y las personas, y, del otro, la capacidad institucional de poner límite a los comportamientos reñidos con la ley.

Las palabras se las lleva el viento, se dice coloquialmente, pero en los hechos, dependiendo de quien las pronuncia, pueden ser más bien el incentivo para profundizar, en todos los estratos sociales o económicos, el desprecio por los principios y valores, comenzando por los referidos a la democracia y sus instituciones, y terminando en aquellos que permiten la pacífica convivencia social. La incapacidad de poner freno a los excesos, verbales o no, es el mejor aliciente para que estos aumenten, con todo el costo que ello implica.

Comparte y opina:

Dilemas opositores

Por La Razón

/ 19 de mayo de 2024 / 00:12

Un reciente estudio de opinión pública realizado por el Celag en el país revela importantes percepciones respecto a la oposición política. Estos datos son significativos en medio de los dilemas de las dirigencias opositoras en torno a su reiterado discurso de unidad versus sus prácticas divisorias. Corre cuenta regresiva para las definiciones rumbo al próximo ciclo electoral.

 La encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) incluye tres preguntas sobre el campo de la oposición. Las tres son críticas. La primera tiene que ver con la mentada unidad. ¿Podrá la oposición política unificarse para las elecciones generales 2025? Solo el 28% de las personas consultadas cree que habrá unidad. Hay, pues, un sentimiento mayoritario de escepticismo respecto a la posibilidad de que la oposición logre un candidato único o un frente amplio.

La segunda pregunta se refiere a la expectativa de los votantes opositores sobre el candidato o dirigente más capacitado para derrotar al MAS en las urnas. El 58% de los encuestados espera un candidato nuevo, reniega de las actuales opciones o no sabe. El apoyo a los candidatos en escena (Reyes Villa, Mesa, Cuéllar, Camacho, algún empresario) es muy bajo y estadísticamente irrelevante. No son buenas noticias para la oposición: la gente ve división y ausencia de un liderazgo ganador.

La tercera indagación de opinión pública del Celag es la más sensible. Casi dos tercios de las personas consultadas, nada menos, afirma que cuando la oposición pierde elecciones “no reconoce su derrota y está dispuesta a generar violencia”. Esta conducta antidemocrática de no reconocimiento del resultado electoral y falta de respeto a la institucionalidad, quizás se deba a que algunos candidatos opositores proclaman “fraude” cuando pierden elecciones. Y a veces lo hacen por anticipado, como en 2019.

Estas percepciones mayoritarias de la ciudadanía respecto al actual campo de la oposición son preocupantes. Más todavía en el actual contexto, degradado y contaminado por la división interna en el oficialismo. Y nos lleva a preguntar en qué condiciones llegará el país al próximo ciclo electoral: con un MAS-IPSP fracturado, muy lejos de ser nuevamente un partido dominante; y una oposición fragmentada, que reafirma su debilidad, su carencia de líderes y su falta de propuestas. El escenario es incierto.

Una democracia de calidad requiere partidos democráticos, líderes representativos y sólido pluralismo político, entre otras condiciones. Ello implica que tanto el oficialismo como las oposiciones deben consolidar sus estructuras partidarias, renovar liderazgos y, en especial, diseñar proyectos de futuro y plataformas programáticas. Nada de eso ocurre a poco más de un año de las elecciones 2025. Hoy la disputa política, entre la división, la polarización y la fragmentación, está concentrada en las minucias. Urge cambio de rumbo.

También puede leer: Riesgo de convulsión

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Riesgo de convulsión

De nada sirvieron las escasas y tardías explicaciones de algunas autoridades, el rumor había echado raíces

Por La Razón

/ 16 de mayo de 2024 / 06:25

En menos de una semana, el Gobierno promulgó un decreto supremo y lo abrogó debido a amenazas de movilizaciones y actividades de protesta contra la norma, que, como tantas otras, no había sido promocionada y mucho menos socializada, lo cual permitió que circule abundante desinformación que galvanizó las posiciones de rechazo. El Gobierno dio el paso atrás para evitar la “convulsión”.

Se trata del DS 5143, creado, según autoridades de gobierno, para transparentar los trámites de propiedades en las oficinas de Derechos Reales y desburocratizar el procedimiento, que actualmente puede tardar hasta dos o tres años. Según el viceministro de Defensa del Consumidor, el decreto disponía la bancarización, para pagos en línea, y la interoperabilidad, para el cruce de información entre gobiernos municipales, el Servicio General de Identificación Personal (Segip) y el Servicio de Registro Cívico (Serecí); además, se trataba de la actualización de un decreto promulgado durante el gobierno de Carlos Mesa en 2004.

Lea: Día del Periodista

Nada de esto es lo que se discutía en las calles y centros de reunión de opositores: se especuló que el decreto serviría para posibilitar la intromisión del Estado en la administración y la tenencia de la propiedad inmueble de privados o que exigiría una nueva certificación para trámites de compra-venta. De nada sirvieron las escasas y tardías explicaciones de algunas autoridades, el rumor había echado raíces y se multiplicaban las amenazas de movilizaciones.

Más tardó el Presidente en anunciar la abrogación de la norma que los líderes de las únicas dos fuerzas políticas con representación parlamentaria en salir al espacio público y celebrar la “derrota” del Gobierno. En tiempos de política de suma cero, poco o nada importa la relevancia o necesidad de políticas públicas: todo se reduce a imponer las ideas propias y evitar a cualquier costo las opuestas. Agréguese a ese estado de cosas una gestión gubernamental llena de contradicciones y se produce lo que tantas veces se ha lamentado en este mismo espacio: pérdida de confianza de la población en las instituciones gubernamentales.

La creciente conflictividad, las dirigencias opositoras claramente orientadas a la solución por el desastre y la incapacidad gubernamental para crear y sostener alianzas y consensos (excepto cuando se trata de apropiarse del partido político), son un buen caldo de cultivo para la convulsión, lo cual no significa que haya, en realidad, planes para provocarla y forzar la caída del Gobierno.

En tiempos cuando menudean los discursos desinformadores y polarizadores, además de la memoria reciente de hechos sediciosos, es tentador acusar a la oposición, o a agentes no identificados, de buscar la convulsión; sin embargo, también suele ser evidente que los conflictos pueden ser fabricados con el propósito de influir sobre el ánimo de la población. Identificar quién gana más con la polémica, el conflicto y la abrogación del mentado decreto serviría para señalar quién es el más interesado en que haya miedo por la amenaza de convulsión.

Comparte y opina:

Día del Periodista

Por La Razón

/ 12 de mayo de 2024 / 00:57

El 10 de mayo, las y los periodistas de Bolivia recordamos nuestro día. ¿Hay algo que celebrar?, nos preguntamos. Y sí, existen motivos. Pero también hay nubarrones para el oficio. Por ello, más allá de los homenajes, fue un día de balance y reflexión. ¿En qué condiciones realizamos nuestra labor? ¿Cuánto aportamos a la conversación pública en democracia? ¿Cómo nos ve la sociedad?

Hace más de ochenta años, en 1938, el presidente Germán Busch promulgó un decreto supremo – luego elevado a rango de ley– que creaba la Caja de pensiones, jubilaciones y montepíos de los trabajadores asalariados de la prensa. No fue una concesión, sino una conquista como resultado de años de exigencia de derechos. Así, el 10 de mayo fue declarado Día del Periodista. Tiempo después, en 1953, un decreto supremo del presidente Víctor Paz Estenssoro estableció ese día como feriado para los periodistas.

De ese modo, cada 10 de mayo las y los periodistas revindicamos nuestro oficio y recibimos homenajes, salutaciones, reconocimientos. Es como un día destinado a elogiar el lugar que ocupa el periodismo en una sociedad democrática. Celebramos pues que, pese a dificultades y condiciones adversas, seguimos en el empeño diario de brindar información y opiniones como insumo para la deliberación colectiva. Sostenemos asimismo la necesidad de garantizar la libertad de expresión y el derecho a la información.

Pero el Día del Periodista es, o debiera ser, además, una ocasión propicia para el balance, para mirarnos puertas adentro y evaluar nuestro desempeño. Este ineludible ejercicio frente al espejo no puede ser autocomplaciente ni tampoco de solo flagelación, sino autocrítico. Para empezar, es importante evaluar las condiciones difíciles, a veces precarias, en las que estamos realizando nuestro trabajo, en un contexto donde las nuevas tecnologías digitales plantean serios desafíos a los medios de comunicación.

Es preocupante asimismo para el oficio periodístico el escenario de crisis no solo político-institucional en el país, sino también la complicada situación económica. Trabajamos en medio de la incertidumbre, sin horizonte de futuro. Y somos parte de la persistente polarización, que bloquea el diálogo plural y dinamita los puentes de encuentro. Diferentes estudios de opinión señalan que la ciudadanía y los liderazgos ven a los medios como promotores del enfrentamiento. Y hasta nos perciben como actores políticos.

¿Cuánto estamos contribuyendo, en el día a día, a la convivencia en democracia? ¿Cómo mejorar nuestras condiciones de trabajo, libres de presiones y amenazas? Y la pregunta esencial: ¿estamos haciendo buen periodismo, conforme a nuestros códigos de ética o, más bien, un periodismo instrumental, con arreglo a nuestra propia agenda y otros intereses? Hay que celebrar el Día del Periodista con llamamiento urgente para cuidar el oficio y, entre otras cosas, frenar la degradación de nuestras asociaciones. 

También puede leer: El MAS y la crisis

Comparte y opina: