Sociedad

miércoles 14 abr 2021 | Actualizado a 09:05

En el TIPNIS se censará a las comunidades que así lo pidan por escrito

La ministra de Planificación abre la posibilidad de que las comunidades que se resisten a la consulta en el TIPNIS sean censadas; sólo necesitan pedirlo por escrito, “con la firma de sus corregidores”.

/ 22 de octubre de 2012 / 14:20

La ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro, informó que las comunidades del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) que así lo pidan podrán ser parte del Censo de Población y Vivienda del 21 noviembre.

El requisito que pone el Gobierno para el ingreso de los empadronadores a las comunidades del TIPNIS es que el pedido de las mismas sea por escrito, una “nota firmada por los corregidores”; esto sobre todo para garantizar la seguridad de los encuestadores, señaló la ministra Caro en medios estatales ayer domingo.

La ministra anunció esta apertura debido —dijo— a que varios corregidores le llamaron para pedir el ingreso de los empadronadores el día del censo; esto, pese a la oposición a la consulta que llevan adelante organizaciones indígenas en el TIPNIS.

Autoridades gubernamentales habían anunciado que al no haber ingresado las brigadas del INE para realizar la actualización cartográfica en el TIPNIS, el censo no se iba a verificar en las comunidades donde hay resistencia.

La ministra recordó que el INE envió notas a los dirigentes Fernando Vargas y Adolfo Chávez para llevar adelante la actualización cartográfica en las comunidades del TIPNIS que se resisten a la consulta, sin prosperar en su cometido.

Los dirigentes indígenas que encabezan la resistencia a la consulta afirman que el censo es una forma de revertir la propiedad en las Tierras Comunitarias de Origen (TCO).

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El MAS definirá en dos días su estrategia municipal nacional

Convocó a ampliado nacional extraordinario para este jueves y viernes en Cochabamba.

Foto: APG

/ 4 de enero de 2021 / 11:40

La Dirección Nacional de Movimiento Al Socialismo (MAS) convocó para este jueves 7 y viernes 8 a un ampliado nacional extraordinario para definir su estrategia política municipal.

En la convocatoria, emitida este lunes, se señala que el ampliado definirá “la preparación política de la campaña electoral de los candidatos a las alcaldías”.

En el documento, que enfatiza que la convocatoria la emite la “Dirección Nacional, en coordinación con sus confederaciones y consejos de ayllus y markas”, se instruye que cada candidato vaya al ampliado “acompañado de dos dirigentes de cada municipio”.

El ampliado extraordinario está previsto que tenga lugar en el departamento de Cochabamba, aunque aún no se definió un sitio específico.

Hay que recordar que en una anterior ocasión, el presidente del MAS, el exmandatario Evo Morales, pidió a la militancia ganar en al menos 300 alcaldías, de las 339 existentes en el país; y en siete de las nueve gobernaciones departamentales.

Si bien las pugnas por las candidaturas al interior del MAS sobre todo ocurrieron en el nivel departamental, en algunos municipios de capital de departamento llegaron a desgajamientos, como en el El Alto, con la separación de la precandidata Eva Copa, hoy postulante por la agrupación Jallalla La Paz.

(04/01/2020)

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Carlos Mesa, candidato del 21F

La principal apuesta del aspirante presidencial es a la ciudadanía militante de causas.

/ 17 de octubre de 2018 / 04:02

Aunque las plataformas ciudadanas aún no se han pronunciado en este sentido, el expresidente Carlos Mesa se perfila como el “candidato del 21F”. Apelar al ciudadano o ciudadana “militante de causas” antes que al partidario político; transformar el antiguo dilema “si Evo es candidato, no a las elecciones” es “la mejor forma de defender el 21 de febrero, sus principios y los valores democráticos, es proponerme como una opción para el año 2019” (programa Cabildeo en radio Líder), dan prueba de esta afirmación. El problema es la potencia de todo esto.

Si bien no hay que desmerecer a Mesa esa su habilidad de articular el 21F con una candidatura política, señala el analista Marcelo Silva, tampoco hay que sobredimensionarlo: la movilización por el 21F, definitivamente no iba a poder “ante la lógica electoral que el país (sí o sí) iba a vivir; por tanto, el 21F tenía que encarnarse, personificarse, y ha encontrado en Mesa, diría, una candidatura que si bien no lo representa en todo, porque no representa una novedad, sí es lo menos obsoleto del actual bloque de oposiciones políticas”.

Para la socióloga María Teresa Zegada, es evidente que Mesa “se ha subido a la cresta de la ola ciudadana de rechazo al Gobierno”, pero un poco también le obliga a decidirse: cuando buena parte de la oposición tenía como consigna “participar en el proceso electoral es avalar a Evo candidato”, Mesa llama al realismo político: “reivindica el respeto al 21F, pero como lo más probable es que igual Evo sea candidato, convoca a entrar en el juego; la realidad (elecciones en 2019) se ha ido imponiendo, aunque en esto también ayudó el acortamiento de plazos impuestos por el MAS” a través de la Ley de Organizaciones Políticas, que adelantó la realización de las elecciones primarias.

Ahora, la complementariedad entre la defensa del 21F y la candidatura, noción introducida por Mesa, no es, ni mucho menos su obra, reclama el vocero de Sol.bo, José Luis Bedregal: “No es un dilema: la participación en 2019 está absolutamente vinculada a la necesidad de defender la democracia”; una vez que se han agotado las instancias institucionales para evitar la repostulación de Evo (aunque la última esperanza es que el TSE decida inhabilitarlo, lo que es improbable), “lo único que queda al final es el voto”; en este sentido, es legítimo participar en los comicios de 2019, “no solo es Mesa; si nos presentamos a las elecciones de 2019 es por la necesidad de defender la democracia y el voto de la gente”.

Desde dentro del “partido tradicional” interpelado por Mesa, el secretario ejecutivo de Unidad Nacional, Jaime Navarro, más bien es crítico: la cuestión es el proyecto, no la persona, provoca el dirigente de UN: “No se construye proyecto a partir de una persona (Carlos Mesa, para el caso), de una candidatura; UN lo sostuvo siempre: no puedes pasar de un cacique a otro, ¿antes Evo, ahora Carlos? Tiene que haber un proceso de trabajo en equipo, de debate; hay que generar certidumbre” (en la gente).

Si lo esencial para el desarrollo de un proyecto político es la unidad, plantea Navarro, ésta no la va a imponer una persona, por muy buena imagen o cualidades que tenga; en últimas, “la unidad no se la impone, o decreta; se la construye”, enfatiza.

Ahora, el hecho de apelar en primer lugar a los ciudadanos militantes de causas antes que de estructuras, a las plataformas, y luego recién invitar a los partidos (eso hizo en su discurso inaugural Carlos Mesa), para la socióloga Zegada no significa otra cosa que haber entendido el nuevo carácter de la política. “Hoy, la política ya no está pasando solo ni por los partidos, ni tampoco solo por las organizaciones sociales. Con las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), entre otras cosas, hoy día hay una suerte de nuevo sujeto político, anónimo, ciudadano de a pie; es la base de los indignados en España, los estudiantes chilenos, en estos días”; además, hoy ya no son los efectivos movilizadores de ayer los grandes relatos (socialismo, capitalismo social, etcétera), “sino que hoy la política más bien pasa por temas cotidianos”. Aquí, Navarro apunta que las plataformas ciudadanas podrán tener hoy una “gran relevancia, que logran más empatía con la ciudadanía; pero no son el único factor para construir un proyecto de poder”, que es lo que en el fondo, reitera, interesa de verdad.

Hay buena lectura de lo político hoy en la apelación a la ciudadanía, discrepa Bedregal: es una forma de cuestionar el monopolio de los partidos en la representación política. Por eso que Sol.bo critica la recién aprobada Ley de Partidos, pues ésta se queda en el pasado de consagración del monopolio partidario.

Ahora, el otro lado de esta interpelación a la ciudadanía, palabras más palabras menos, ¿no es una anunciada disputa que le está planteando Mesa al MAS por las clases medias, sobre todo urbanas; esas que al final deciden elecciones?

Para Silva, el de Mesa es un discurso derecho a interpelar al “electorado urbano, a las clases medias”; es más, hay un intento de “capujarle” (argentinismo: agarrar al vuelo una cosa) las clases medias que el MAS durante mucho tiempo relegó:

“Ese discurso (de Mesa) trata de llenar ese vacío de interpelación que tuvo el MAS; porque el MAS no ha sincronizado la renovación de su discurso político con la realidad sociológica del ascenso de nuevas clases; es paradójico, pero el MAS ha sido propiciador de dicho ascenso social, pero lo que no pudo hacer fue entablar una relación con esa nueva realidad social; el discurso político del MAS sigue siendo el mismo de hace 12 años”.

Con todo, hay que prevenirse contra la categoría de las “clases medias”, llama la atención Zegada, pues por definición éstas son ambiguas, pero, eso sí, reales. “No tienen identidad política clara. Tal vez sean estos sectores los que definan el resultado de las elecciones. Fueron poco atendidos por el MAS, que se ha centrado más en el sindicato. Hoy lo que parece estar habiendo es una especie de disputa por ese electorado, ese lugar ambiguo, donde el MAS tiene menos posibilidad de llegada; si bien ese sector no se identifica con el proceso de cambio, incluso tal vez se siente afectado, no sabemos cómo va a responder”.

Aquí, los dirigentes políticos Bedregal y Navarro coinciden en que lo disputable no es tanto la “clase media” en sí, sino el descontento, desencanto, protesta social de la ciudadanía contra el MAS.

“No es disputa por las clases medias; recorriendo el país, doy fe de que hay un sentimiento de cansancio hacia las promesas incumplidas, y eso se da en todos lados, provincias, centros urbanos; hay una sensación de agotamiento, hastío, decepción profunda en el campo y las ciudades”, con respecto al MAS, señala el representante de Sol.bo, Bedregal.

“El 21F es una tema nacional, no solo de las clases medias; es una reivindicación de la gente en ciudades, en provincias; del pueblo boliviano. En provincias también hay desencanto”, apunta el secretario Navarro.

Tres días después de que Carlos Mesa anunciara su candidatura, en un comunicado oficial, el presidente de Demócratas, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, señaló: “Bolivia necesita de más nuevos líderes; los mismos que encabezaron la vieja política de los viejos gobiernos no pueden ahora cubrirse con el disfraz de los ciudadanos; son nuevos tiempos para nuevos líderes”.

– Líderes opositores, personalistas

María Teresa Zegada, socióloga y politóloga: En algunos partidos de oposición se sigue viendo que líderes políticos no parecen estar muy dispuestos a renunciar a sus propias pretensiones políticas; otra vez, hay organizaciones muy centradas en personalismos de la política, hay poca capacidad de renuncia; y eso que no son muy diferentes en sus programas, que en esto son muy afines.

– Se repite el comportamiento

Marcelo Silva, analista político: En las últimas tres elecciones, dos partidos han establecido la tendencia a obtener el 80% de los votos; hubo muy poco espacio para la dispersión: frente al MAS, Podemos, Convergencia Nacional (MRV), Unidad Demócrata. Han repetido esquemas electorales de dos posiciones políticas muy claras, y eso tampoco iba a desaparecer en el proceso actual.

El recurso que queda es el voto

José Luis Bedregal, dirigente de Sol.bo: El Tribunal Supremo Electoral debería imposibilitar la candidatura de Evo Morales y Álvaro García. Si no lo hace, y como todas las vías constitucionales para hacer respetar el voto están cooptadas, lo que queda es el voto; si nos presentamos a las elecciones de 2019, es por la necesidad de defender la democracia y el voto de la gente.

– Hay que Construir proyecto político

Jaime Navarro, secretario de Unidad Nacional: Por la experiencia que acumulamos, el único posible camino es la unidad, una que se construye, que no se impone. Una imagen o algunas cualidades son insuficientes para desatar unidad, eso es soberbia. La unidad se construye, no se decreta. Debemos tener desprendimiento. Hay que construir proyectos políticos.

– Demócratas tendrá Candidato propio

Rubén Costas, presidente de Demócratas: Los Demócratas nos comprometemos a defender los 2.682.517 votos que el 21F dijeron no. Presentaremos un candidato a las elecciones, pero antes convocaremos a líderes, organizaciones y plataformas a construir la unidad de la oposición; eso sí, apartándonos de mesianismos y personalismos, más propios del pasado que del futuro, que Bolivia necesita.

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Papeles cantan, y no sólo las partituras

En la semana que termina, la diputada de Unidad Nacional (UN) Elizabeth Reyes presentó la denuncia de sobreprecio de tres proyectos gubernamentales (la planta de urea y amoniaco de Bulo Bulo, del ingenio San Buenaventura y del Teleférico La Paz-El Alto) al Ministerio de Transparencia.

/ 27 de octubre de 2013 / 04:02

Papeles cantan, no sólo debería ser la gran consigna de quien escribe música, partituras; debería serlo también de quienes plantean denuncias por casos de corrupción; aunque también es cierto —no nacimos ayer— que ningún corrupto firma sus “recibos por coima” (¿?).

En la semana que termina, la diputada de Unidad Nacional (UN) Elizabeth Reyes presentó la denuncia de sobreprecio de tres proyectos gubernamentales (la planta de urea y amoniaco de Bulo Bulo, del ingenio San Buenaventura y del Teleférico La Paz-El Alto) al Ministerio de Transparencia.

La ministra de este despacho, Nardi Suxo, le respondió en el día. Le dijo que lo único que la opositora mostró fue una carta y un “panfleto” amarillo como prueba de su acusación.  Injusta o no la (des) calificación del material de marras, hay que decir que en realidad se trata de un texto de 20 páginas, tamaño carta, titulado “La verdad sobre la corrupción en el gobierno de Evo”. Libro no es, folleto más bien; ‘panfleto’ quién sabe.

El hecho es que Suxo le dio con todo: cuando se le dijo que el material era la “denuncia” por sobreprecio en los proyectos del Gobierno, la ministra fustigó: “No tiene nada que ver este documento y pedimos información que nos sirva”. 

Reyes, al día siguiente, afirmó que su partido cumplió con su deber: dejar la denuncia, así no se contente la ministra Suxo, quien luego añadió que si el respaldo de la denuncia no llegaba a su despacho, el caso sería archivado.

Folleto, panfleto… A la solidez del citado texto no le ayuda mucho, es cierto, algunos subtítulos: “Danza de sobreprecios”, “Los siete pecados capitales de la política de creación de empresas estatales” (y en verdad que habían sido siete), y algo de metafísica popular: “la excepción es la norma”…

Con todo, los cuadernos amarillos seguirán saliendo, anunció el jefe de UN, Samuel Doria Medina, pues sus equipos de estudio ya le preparan más casos.

El posterior debate no aclaró nada. Al día siguiente de la denuncia, en una bíblica réplica el vicepresidente Álvaro García citó hasta la última web que UN habría consultado para sustentar sus dichos. UN, a quien quiera oírle, sigue afirmando la veracidad de su hallazgo. Papeles cantan, pero no siempre prueban, bien puede concluirse.

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Cuatro de cada diez ‘blancos’ dicen pertenecer a un pueblo indígena

La identidad étnica de los bolivianos es compleja; lo muestra un estudio realizado este año: de poco más de tres mil personas de todo el país, 72% dice pertenecer a algún pueblo indígena; pero al mismo tiempo 77% responde que es ‘mestiza’.

/ 17 de octubre de 2012 / 15:52

Preguntando a las mismas personas, ¿a qué pueblo indígena cree que pertenece? y ¿qué se considera, blanco, mestizo, indígena o negro?, se llega a no pocas sorpresas. Una de ellas es que 4 de cada 10 que dijeron ser blancos, también afirman ser parte de algún pueblo indígena.

Este es uno de los resultados de la encuesta que en marzo-abril de 2012 se hizo a 3.029 personas en todo el país, como parte del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop, por sus siglas en inglés).

Otro dato llamativo de la investigación (también conocida como Barómetro de las Américas) es que dos terceras partes (66%) de quienes se sienten ‘mestizos’ también dice pertenecer a un pueblo indígena.

Salvando las distancias, hace notar el estudio, también es significativo que 1 de cada 10 que se siente ‘indígena’ al mismo tiempo dijo que no cree pertenecer a ningún pueblo indígena.  

Estas cifras muestran, dicen los autores del estudio, que la identificación racial (blanco, mestizo, negro, indígena) no es contradictoria con el sentido de pertenencia cultural, sino más bien complementaria.

“En otras palabras, se puede ser ‘mestizo’ y pertenecer a un pueblo indígena al mismo tiempo; es más, se puede ser ‘blanco’ y sentirse perteneciente a una de las colectividades que llamamos pueblos indígenas”.

A la pregunta del Censo 2001 (¿Se considera perteneciente a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas: quechua, aymara, guaraní, chiquitano, mojeño, otro?), le encuesta Lapop encontró que el 72% afirma pertenecer a dichos pueblos: 38,4% a los quechuas; 23,5% a los aymaras; y, 10% a algún pueblo indígena de tierras bajas.

Además de ratificar la “mayoría indígena” del país, los autores del Barómetro hacen notar que este 72% obtenido en marzo-abril de 2012, es casi 10 puntos porcentuales más que el porcentaje obtenido en el censo de 2001, cuando el 63% de las personas mayores de 15 años dijo pertenecer a un pueblo indígena.

Sin embargo, cuando a la misma población encuestada en 2012 se le pregunta “¿Usted se considera una persona blanca, mestiza, indígena u originaria, negra, mulata, u otra?”, se obtiene que el 76,7% afirma ser ‘mestizo’, prácticamente 8 de cada 10, tres de cada cuatro.

O, como dicen los autores: “cuando se emplea esta pregunta, la categoría mayoritaria es la de ‘mestizo’. Tres cuartas partes de los bolivianos se identifican como tales, mientras que alrededor de 1 de cada 5 se identifica como ‘indígena’, y solamente 1 en 20 se siente ‘blanco’. Bajo esta lógica, es correcto afirmar que la gran mayoría de la población boliviana se define a sí misma como ‘mestiza’”.

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¿Cuán democrático es el país? Bolivia no está en un buen lugar en Latinoamérica

De 26 países donde se hizo esta pregunta, Bolivia está en el puesto 18, donde 1 es que se considera democrático al país, y 26 que no. En nuestro país es muy frecuente la respuesta ‘Bolivia sólo es algo democrática’.

/ 12 de octubre de 2012 / 16:37

¿Cuán democrático es el país?  Se preguntó en 26 países de Latinoamérica, incluido Bolivia. Si bien la opinión de los bolivianos de que el país es democrático es mayoritaria, no siempre está en el mejor lugar en relación a otros países del continente.

Así, de los 26 países, Bolivia está en el puesto 18, cuando 1 es que se considera democrático al país en cuestión, y 26 donde predomina el criterio de que el país no es democrático.

La encuesta en Bolivia fue realizada a poco más de tres mil personas de los nueve departamentos, entre marzo y abril de 2012, y sus resultados están en el texto Cultura política de la democracia en Bolivia, 2012.

El estudio, llevado adelante en el marco del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop, por sus siglas en inglés), se lo realiza cada dos años desde 1998; la última versión es de  2012.

Una vez que las opciones que se les dio a los encuestados eran ‘nada democrático’, ‘poco democrático’, ‘algo democrático’, y ‘muy democrático’, los autores del estudio destacan que “notablemente, la respuesta más común en todos los años es ‘algo democrático’, que agrupa entre 48,2 y 51,5 por ciento del total. Es visible también la disminución de ‘muy democrático’, que entre 2010 y 2012 cayó de la más alta proporción a la más baja del periodo (de 19,2% a 8,6%)”.

También es llamativo que relacionando la discriminación que uno siente y su opinión sobre si el país es democrático, las respuestas no muestran una influencia significativa: el sentir discriminación no siempre deriva en que se considere poco democrático al país.

“En cambio —dicen los investigadores— si se toma en cuenta la riqueza medida en términos de acceso a bienes, se observa que a mayor riqueza es menor la percepción de que el país sea democrático”.

En cuanto al apoyo a la democracia que manifiestan los encuestados, en el estudio de 2012, de 20 países Bolivia ocupa el penúltimo lugar, lo que significa que en todo el país la gente expresó un menor apoyo a la democracia. Bolivia está sólo sobre Honduras en cuanto a este apoyo.

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