Sociedad

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8 claves para la transición de primaria a secundaria

Profesores y padres son fundamentales en el cambio escolar. Una actividad extracurricular puede ayudarles a dispersar enojos y frustraciones.

/ 17 de enero de 2018 / 17:08

El incremento en la carga horaria y el número de profesores, la pubertad y la comunicación entre maestros y padres de familia son aspectos centrales en el paso del nivel Primario al Secundario.

La Razón presenta ocho claves para ayudar a los estudiantes.

Los alumnos que pasan del 6° de Primaria al 1° de Secundaria enfrentan una serie de cambios a nivel académico, social y emocional. Según Mary Selvy Lara, psicóloga del ámbito educativo, la participación de toda la comunidad educativa es importante para que los alumnos puedan atravesar esta etapa con éxito. Además, el modelo educativo implementado por la Ley de Educación apuesta por una formación integral que promueve la realización de la identidad de las personas y no asume la escuela aislada de la realidad.

“En la pretransición, la unidad educativa debe preparar el cambio para los estudiantes, desde aspectos de disposición espacial hasta temas académicos de cambio de nivel”, explica Lara. Las acciones concretas de asesores de curso y profesores se asientan en nuevas reglas a las que los estudiantes se adaptan paulatinamente. “La disciplina en Secundaria es más rígida que en Primaria”, ejemplifica.

El proceso, en el que la exigencia académica puede estresar a los estudiantes y afectar el rendimiento académico, es diferente en cada persona. “Adaptarse a las nuevas responsabilidades a algunos les puede tomar unas semanas, a otros unos meses”. La comunicación de un estudiante de 12 a 13 años con sus padres de familia y la de éstos con los maestros es clave para coadyuvar en el desarrollo de esta transición, remarca. Siguiendo la ley, las unidades educativas deben organizar espacios de diálogo comunitario periódicamente.

En el marco de la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez, desde 2012 los ciclos Primaria y Secundaria se dividen en seis cursos cada uno, es decir, de 1° a 6° de Primaria y de 1° a 6° de Secundaria.

1. Cambios en la malla curricular y carga horaria

En Secundaria se incorporan nuevas materias, como física y química, en el área de ciencias. La mayor parte de las asignaturas son impartidas por un profesor diferente, a diferencia de Primaria. Los procesos de evaluación no cambian, pero aumenta el número de pruebas y tareas, además de proyectos socioproductivos interdisciplinarios, según indica la Ley de Educación vigente.

2. Contacto periódico con los profesores

Es importante que los padres de familia mantengan comunicación continua con los profesores, aconseja la psicóloga Mary Selvy Lara. “Jugamos un rol muy importante como padres, por lo que en esta transición debemos estar pendientes para evitar y detectar el estrés, además de facilitar el estudio”.

3. Estrés estudiantil y comunicación en casa

En la adolescencia, los hijos pierden contacto y comunicación con los progenitores y comienzan a relacionarse más con sus pares. “Recomiendo a los padres comunicarse con sus hijos y transmitirles seguridad, porque la comunicación es clave para saber si tu hijo está estresado, desmotivado o fatigado”, apunta Lara.

4. Autonomía y hábitos de orden establecidos

En el aula y en la casa es importante promover hábitos que los estudiantes puedan seguir de forma autónoma. “Un alumno con poco conocimiento de la materia pero con hábitos establecidos tendrá éxito a nivel escolar”, explica.

5. Pubertad: ¿rebeldía o cambio natural?

La preadolescencia y adolescencia implica muchos cambios físicos y psicológicos. La psicóloga Lara aconseja a los maestros que comprendan el lenguaje de sus estudiantes. “Se vuelven más preguntones, no solo de temas de sexualidad, y a algunos profesores les es complicado lidiar con estas inquietudes propias de la edad”.

6. Acoso y bullying en la comunidad educativa

Los episodios de bullying pueden aumentar en esta etapa. Éstos —así como los casos de violencia o acoso a miembros de la comunidad educativa— deben ser denunciados, siguiendo las disposiciones de convivencia escolar en la Resolución Ministerial Nº 001/2018.

7. Motivar intereses y valorar esfuerzos

Si el rendimiento académico presenta problemas, una motivación efectiva es valorar los esfuerzos. “A veces los padres tenemos muchas inquietudes y frustraciones que se las pasamos a nuestros hijos. Es probable que no sean los mejores en todas las materias, pero sí van a destacar en algunas áreas y hay que valorar sus intereses y éxitos”, agrega Lara.

8. Aprendizaje y actividades extracurriculares

Aunque no es aconsejable recargar la agenda de los estudiantes en este periodo, una actividad extracurricular puede ayudarles a dispersar enojos y frustraciones.

En esta etapa —clave para la formación de su personalidad— “es importante encontrar con ellos el gusto por aprender nuevas cosas”. (17/01/2018)

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Telas de la tierra boliviana

De la tierra boliviana viene otro textil en el que se pliegan y despliegan las historias, las culturas y las identidades del país: el aguayo.

/ 9 de abril de 2018 / 14:54

Hojas de eucalipto, nogal y molle; rosas, retamas, cúrcuma, arándanos. Al laboratorio de Mariana Villa la naturaleza llega en una canasta, después de una exploración en busca de colores. Rodeada de los árboles, flores y frutos de Sucre, la diseñadora comenzó hace dos años a probar métodos para extraer pigmentos naturales y plasmar la belleza del verde en la ropa. El resultado: “vestidos para sentir la naturaleza en tu piel”.

“Me di cuenta rápidamente que teñir telas usando plantas crea un círculo en el que todo es natural porque para estos métodos solo puedes usar fibras naturales, como el algodón, el lino, el hent (fibra de cáñamo) y la rafia”, cuenta Villa, a tiempo de explicar que los tintes artificiales de la ropa industrial dañan la piel.

Antes de colocar las hojas, flores o frutos sobre la tela, ésta es tratada, también naturalmente, con agentes que abren el tejido y permiten que los colores se fijen. Las telas se tiñen con vaporización, a lo que sigue un periodo final de oxidación a través del que los pigmentos se adhieren.

Con las telas ya colorizadas, Villa comienza la confección y el diseño. “Mis vestidos son etéreos, asimétricos y con muchos pliegues; combinan con la naturaleza. Además, hay un elemento mágico: puedes usar un vestido de rosas, otro de cúrcuma con nogal. Llevas en el vestido la magia de una planta y cierras el círculo: nosotros también salimos de la tierra”.

De la tierra boliviana viene otro textil en el que se pliegan y despliegan las historias, las culturas y las identidades del país: el aguayo. Con él y otros tejidos e indumentaria andina —como los materiales, bordados y prendas del ritual y la danza del t’inku— Mariana Carranza viene trabajando hace más de seis años. En su marca Narcisa las ideas, siempre, a borbotones, pero el año pasado, se hizo un “hit”. La seda de aguayo.

“Son sedas hindúes e italianas, raso suizo y charmé sobre las que se sublima (imprime) el diseño de tejidos de aguayo. La textura y la caída de la seda de aguayo son ideales para climas cálidos”, explica la diseñadora establecida en Santa Cruz.

Su colección presentada en el Bolivia Moda 2017 está llena de movimiento. “Aposté por la holgura en las prendas, además de cortes que muestren piel sin ser vulgares. Quise mostrar la fluidez a través de una marca de identidad como el aguayo”.

Sus diseños son piezas exclusivas para mujeres inspiradas en mujeres. “En Cabo Polonio, Uruguay, la naturaleza me mostró claves para la colección. Ver cómo distintas texturas caen sobre el cuerpo femenino fue el inicio del proceso creativo”.

Fotos: Emil William Hansen (Cadabra) y Gustavo Castro (Narcisa)

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Lo que los monos nos enseñan sobre el machismo

Las hembras de esta especie tienen un poder inusual entre los primates al ser ellas quienes eligen al macho para aparearse. No pasa así, por ejemplo, con los papiones chacma del sur de África, animales para los que la elección de la pareja está en manos del macho alfa.

Los primates pueden revelar conductas humanas intolerantes

/ 1 de marzo de 2018 / 13:14

La vida de los monos es una “ópera” muy humana. Para Julia Fischer, especialista en primates, éstos son un modelo para la reconstrucción de la evolución humana, en la que la tolerancia frente a la libertad y la fidelidad en las relaciones de pareja es clave.

En las sabanas del Parque Nacional de Niokolo-Koba, en Senegal, la bióloga alemana Fischer y su equipo siguen desde 2007 a un grupo de unos 180 papiones de Guinea en libertad. En una entrevista en El País, la bióloga explica que el comportamiento social de estos monos es peculiar: las hembras eligen a un macho de su gusto y ya no se aparean con ningún otro. Mientras tanto, los machos esperan a ser elegidos por una o varias hembras y copulan con todas ellas.

Las hembras de esta especie —apunta Fischer— tienen un poder inusual entre los primates al ser ellas quienes eligen al macho para aparearse. No pasa así, por ejemplo, con los papiones chacma del sur de África, animales para los que la elección de la pareja está en manos del macho alfa.

“Son raros los casos en los que las hembras tienen tantas ventajas como las del papión de Guinea. Los machos no pelean por ellas ni intentan que las hembras no se vayan. Incluso cuando la hembra está receptiva y puede aparearse, los machos están tranquilos”.

Esta actitud responde a que el 99% de las hembras son fieles al macho que han elegido. “Como el macho lo sabe, no tiene que correr detrás de ella y controlarla. Él sabe que mientras ella esté con él, solo se apareará con él. Es como una monogamia en serie. Si el macho intenta controlar a la hembra, ella puede intentar obtener mejores genes copulando a escondidas con otros machos. Pero no suele ser así. Es un sistema fácil y evita mucha violencia”, indica la especialista.

La fidelidad de los papiones machos es más variable. Suelen copular con varias hembras desde jóvenes y los mejores machos maduros pueden tener entre cinco y seis.

Encuentre la información completa en la edición impresa de La Razón. (01/03/2018)

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Dinastía italiana en Bolivia, Margherita Missoni

Los Missoni son responsables de que el sweater y otras prendas de punto se hayan convertido en ítems de tendencia y elegancia.

La diseñadora italiana visitó La Paz y Potosí durante los días del Dakar: compitió su esposo, Eugenio Amos.

/ 19 de febrero de 2018 / 12:26

Murales, cholas y tanto amor”. Este comentario acompañó una fotografía del 13 de enero, en la ciudad de La Paz, publicada en la cuenta de Instagram de la italiana Margherita Maccapani Missoni. Aunque desconocido para muchos, este nombre tiene un apellido rimbombante en el mundo de la moda y un sello de pasaporte en el país.

Los Missoni son responsables de que el sweater y otras prendas de punto se hayan convertido en ítems de tendencia y elegancia. En la década de los setenta, cuando los diseños y patrones de estampados estallaban en color y psicodelia, la línea zigzag de sus tejidos comenzó a imponer un estilo imborrable hasta hoy.

En 1953, Ottavio y Rossita Missoni abrieron un taller de prendas tejidas. Nacía una de las casas de moda italiana más influyentes en el siglo XX, con el color, el hilo y los estampados como identidad. Margherita —hija de Angela Missoni, tercera hija y directora creativa de la marca desde 1998— es heredera de esta dinastía.

De 33 años, la it girl (chica de moda)  italiana tiene una trayectoria como portavoz e imagen de Missoni, y un proyecto independiente como diseñadora infantil. Ícono de estilo de la alta bohemia europea, estuvo en Bolivia del 12 al 17 de enero. Visitó La Paz y Potosí, acompañando a su esposo, el piloto del Dakar, Eugenio Amos.

Paseó por el centro paceño y, según se ve en sus redes sociales, recorrió con entusiasmo las tiendas de trajes folklóricos de la zona Gran Poder. Allí adquirió un atuendo de china morena con un sapo bordado y una máscara de diabla. Comió en un restaurante gourmet de la calle Murillo y visitó una tienda de diseño en la Sagárnaga.

En Tiwanaku aventuró una comparación entre los signos escalonados de la cultura precolombina y los diseños italianos: “Trayendo a Missoni de vuelta a donde pertenece”, publicó en su cuenta en Instagram.

Fotos: The Hive, WWD Magazin e Instagram

Fuentes: www.missoni.com e Instagram

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8 claves para la transición de primaria a secundaria

Profesores y padres son fundamentales en el cambio escolar. Una actividad extracurricular puede ayudarles a dispersar enojos y frustraciones.

/ 17 de enero de 2018 / 17:08

El incremento en la carga horaria y el número de profesores, la pubertad y la comunicación entre maestros y padres de familia son aspectos centrales en el paso del nivel Primario al Secundario.

La Razón presenta ocho claves para ayudar a los estudiantes.

Los alumnos que pasan del 6° de Primaria al 1° de Secundaria enfrentan una serie de cambios a nivel académico, social y emocional. Según Mary Selvy Lara, psicóloga del ámbito educativo, la participación de toda la comunidad educativa es importante para que los alumnos puedan atravesar esta etapa con éxito. Además, el modelo educativo implementado por la Ley de Educación apuesta por una formación integral que promueve la realización de la identidad de las personas y no asume la escuela aislada de la realidad.

“En la pretransición, la unidad educativa debe preparar el cambio para los estudiantes, desde aspectos de disposición espacial hasta temas académicos de cambio de nivel”, explica Lara. Las acciones concretas de asesores de curso y profesores se asientan en nuevas reglas a las que los estudiantes se adaptan paulatinamente. “La disciplina en Secundaria es más rígida que en Primaria”, ejemplifica.

El proceso, en el que la exigencia académica puede estresar a los estudiantes y afectar el rendimiento académico, es diferente en cada persona. “Adaptarse a las nuevas responsabilidades a algunos les puede tomar unas semanas, a otros unos meses”. La comunicación de un estudiante de 12 a 13 años con sus padres de familia y la de éstos con los maestros es clave para coadyuvar en el desarrollo de esta transición, remarca. Siguiendo la ley, las unidades educativas deben organizar espacios de diálogo comunitario periódicamente.

En el marco de la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez, desde 2012 los ciclos Primaria y Secundaria se dividen en seis cursos cada uno, es decir, de 1° a 6° de Primaria y de 1° a 6° de Secundaria.

1. Cambios en la malla curricular y carga horaria

En Secundaria se incorporan nuevas materias, como física y química, en el área de ciencias. La mayor parte de las asignaturas son impartidas por un profesor diferente, a diferencia de Primaria. Los procesos de evaluación no cambian, pero aumenta el número de pruebas y tareas, además de proyectos socioproductivos interdisciplinarios, según indica la Ley de Educación vigente.

2. Contacto periódico con los profesores

Es importante que los padres de familia mantengan comunicación continua con los profesores, aconseja la psicóloga Mary Selvy Lara. “Jugamos un rol muy importante como padres, por lo que en esta transición debemos estar pendientes para evitar y detectar el estrés, además de facilitar el estudio”.

3. Estrés estudiantil y comunicación en casa

En la adolescencia, los hijos pierden contacto y comunicación con los progenitores y comienzan a relacionarse más con sus pares. “Recomiendo a los padres comunicarse con sus hijos y transmitirles seguridad, porque la comunicación es clave para saber si tu hijo está estresado, desmotivado o fatigado”, apunta Lara.

4. Autonomía y hábitos de orden establecidos

En el aula y en la casa es importante promover hábitos que los estudiantes puedan seguir de forma autónoma. “Un alumno con poco conocimiento de la materia pero con hábitos establecidos tendrá éxito a nivel escolar”, explica.

5. Pubertad: ¿rebeldía o cambio natural?

La preadolescencia y adolescencia implica muchos cambios físicos y psicológicos. La psicóloga Lara aconseja a los maestros que comprendan el lenguaje de sus estudiantes. “Se vuelven más preguntones, no solo de temas de sexualidad, y a algunos profesores les es complicado lidiar con estas inquietudes propias de la edad”.

6. Acoso y bullying en la comunidad educativa

Los episodios de bullying pueden aumentar en esta etapa. Éstos —así como los casos de violencia o acoso a miembros de la comunidad educativa— deben ser denunciados, siguiendo las disposiciones de convivencia escolar en la Resolución Ministerial Nº 001/2018.

7. Motivar intereses y valorar esfuerzos

Si el rendimiento académico presenta problemas, una motivación efectiva es valorar los esfuerzos. “A veces los padres tenemos muchas inquietudes y frustraciones que se las pasamos a nuestros hijos. Es probable que no sean los mejores en todas las materias, pero sí van a destacar en algunas áreas y hay que valorar sus intereses y éxitos”, agrega Lara.

8. Aprendizaje y actividades extracurriculares

Aunque no es aconsejable recargar la agenda de los estudiantes en este periodo, una actividad extracurricular puede ayudarles a dispersar enojos y frustraciones.

En esta etapa —clave para la formación de su personalidad— “es importante encontrar con ellos el gusto por aprender nuevas cosas”. (17/01/2018)

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