Sociedad

Friday 31 Mar 2023 | Actualizado a 21:09 PM

Voluntarios compran su propio carro bombero

Los bomberos de Santa Bárbara hallaron el vehículo en la feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto.

/ 19 de mayo de 2019 / 12:33

Después de cuatro años de haberse endeudado, los bomberos voluntarios de la Segunda Compañía Santa Bárbara (SAR-Bolivia) pagaron la última cuota de su carro bombero, con el que ayudan a la población paceña.

Durante los incendios en la zona comercial Huyustus, equipos de bomberos llegaron al lugar para sofocar el fuego. Entre los vehículos listos para ayudar se encontraba un Mitsubishi rojo, modelo 1997, totalmente equipado, perteneciente a Santa Bárbara.

En agosto de 2002, un grupo de jóvenes con conocimientos de primeros auxilios y rescate creó la Segunda Compañía Santa Bárbara con la intención de ayudar a la población paceña. Para ello lograron que la Alcaldía les alojara en un terreno de Achumani y que una entidad francesa donara una ambulancia.

“Desde el inicio, nuestra idea era colaborar a las personas. Para ello pasamos varios cursos nacionales e internacionales, pero eran capacitaciones que no llegaban a la práctica porque carecíamos de equipo. Por eso era necesario tener un carro bombero”, dice Félix Fabián, comandante de Santa Bárbara.

Como si fuera una coincidencia, hace cuatro años, cuando recorría la feria 16 de Julio, un voluntario observó que entre los varios vehículos a la venta había un coche bombero modelo 1997 a medio uso, por el que el importador solicitaba $us 18.000.

Al enterarse del hallazgo, los líderes llegaron casi de inmediato al lugar donde estaba el vehículo y lograron que les vendieran a $us 16.000, aunque no sabían de dónde iban a conseguir el dinero.

En momentos en que los que ayudan necesitaban apoyo apareció Mónica Mita, dueña de una empresa de transporte, quien prestó el dinero necesario. “Sabemos que ante cualquier cosa que pueda pasarnos, siempre van a estar ahí”, dice la empresaria, quien ha tenido el apoyo de Santa Bárbara en cursos de primeros auxilios, control de incendios y respuestas de emergencia con materiales peligrosos.

Hace dos años, los bomberos de Santa Bárbara devolvieron el préstamo a su benefactora, para lo que consiguieron un crédito bancario a 10 años plazo. “Hemos dado cuotas, hemos recolectado en latitas, hemos hecho campañas en todo lado.Nos ha sobrado Bs 78, pero ya hemos pagado el carro bombero”, manifiesta Félix.

El espacio donde se encuentran no es suyo, por lo que carecen de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica. Al respecto, Félix informa que están conversando con la junta de vecinos y la comuna para tener el lugar en comodato. Mientras, lograron que un antiguo contenedor sea convertido en dormitorio, todo para seguir ayudando. (19/05/2019)

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Mujeres enfrentan juntas el problema del agua

Las líderes de Bolivia y Perú se reunieron en Mecapaca para compartir sus experiencias y soluciones respecto a la falta de agua

/ 27 de noviembre de 2022 / 00:01

Mujeres enfrentan juntas el problema del agua. En Mecapaca, las líderes de La Paz y Arequipa se reunieron, gracias a Bolivia Watch, para intercambiar experiencias sobre los problemas hídricos de sus pueblos. A pesar de ser un tema crítico no solo para sus regiones, sino para el mundo, en las mesas de diálogo hay un ambiente de charla amena. Aparentemente distintas, estas mujeres de Bolivia y Perú comparten sus vivencias sobre la falta de agua y las soluciones que han encontrado en sus comunidades.

Si bien el 70% del planeta está compuesto por agua, el 2,5% es dulce, es decir, resulta apto para el consumo humano y para la agricultura, la ganadería y la industria. Con el transcurrir de los años, la carencia del líquido se está haciendo más visible debido al crecimiento demográfico y al calentamiento global.

Este último caso se hace visible en las montañas que están perdiendo sus nevados y en la vida de las personas que cada año están sintiendo más la falta de líquido. Entre las afectadas también están las poblaciones de Bolivia y Perú.

Mujeres enfrentan

Ante este panorama han surgido varias iniciativas para paliar la disminución del recurso hídrico. Una de ellas parte del Stockholm Environment Institute (SEI, del sueco, Instituto del Ambiente de Estocolmo), que trabaja para orientar las políticas ambientales y de desarrollo sostenible en el mundo. Como parte de ese trabajo, el SEI lidera el proyecto Bolivia Watch, que trabaja con el Gobierno para implementar un Plan Nacional de Cuencas en el país, teniendo en cuenta que las cuencas son canales naturales por donde baja el agua hacia ríos o lagos, por consiguiente, también para el consumo humano.

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Gregory, el sensei del origami

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En esa dirección, Bolivia Watch trabajó en el departamento de Potosí (en la cuenca Tupiza, en los municipios de Tupiza, Atocha y Colchacá) y en la cuenca Pampa Huari (en los municipios de Potosí, Yocalla, Tinguipaya, Porco, Belén de Urmiri, Chaquí y Tomavi).

De acuerdo con Melina Balderrama, coordinadora nacional de Bolivia Watch, también se desarrollan actividades en la cuenca del departamento de La Paz, en los municipios de Palca, Mecapaca y Achocalla.

Como parte de esta labor es que se organizó un encuentro entre las líderes paceñas con sus similares de Arequipa en el municipio de Mecapaca, ubicado a 28,4 kilómetros al sur del centro paceño. Por el lado boliviano estaban mujeres pertenecientes a las Bartolinas, acompañadas por dirigentes arequipeñas apoyadas por el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo del Sur (Descosur) de Perú.

Arropado por cerros cubiertos de vegetación y viviendas republicanas con balcones, el edificio de la Alcaldía luce distinto, pues se llenó de mujeres que van a hablar sobre el agua.

“Anteriormente, éramos sumisas, no podíamos contar ni con las autoridades, no podíamos comunicarnos. Pero con las capacitaciones hemos aprendido a valorarnos como mujeres y participar en diferentes actividades”, comenta Martina Choquehuayta, vecina del pueblo de Charhuanca, provincia Cailloma, de la región de Arequipa.

Martina está vestida con su traje típico, con pollera, blusa y chaqueta con bordados multicolores, además de un sombrero de ala ancha bellamente adornado. Ella, acompañada por otras arequipeñas, escucha atenta la apertura del encuentro binacional de intercambio de experiencias en gestión de cuencas.

Con el respaldo del Viceministerio de Recursos Hídricos y Riego       —dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Agua—,  el alcalde de Mecapaca, Enrique de la Cruz, y otros tres alcaldes peruanos, más de medio centenar de mujeres se reunieron en mesas de diálogo para contar sus vivencias respecto del agua.

“Antes no teníamos agua. Para lavar la ropa teníamos que ir a buscar vertientes de agua cristalina. Toda la gente iba allí. Incluso íbamos a bañarnos. Así vivíamos antes”, rememora Máxima Mamani, vecina de la zona Las Carreras, en Mecapaca, quien viste una pollera verde, una blusa azul, una manta de alpaca, un sombrero negro y un aguayo multicolor.

“Lo que hacemos es compartir una planificación inclusiva, con un enfoque de género, que no solo tiene variables hidroclimáticas, que podemos obtener de una estación y hacer una planificación en escritorio, sino que toma en cuenta a los actores sociales, quienes nos dicen qué problemas hay para hacer la planificación”, explica Balderrama.

Es por ello que cinco mesas de diálogo —más otra con las autoridades ediles y de Bolivia Watch— conversan acerca de cómo monitorear la calidad de agua con enfoque de género, las herramientas para hacer el relevamiento de información, posibilitar acuerdos de autoridades municipales para trabajar de manera mancomunada y la manera de sensibilizar a la población sobre el cuidado del agua.

“Para nosotros es una gran iniciativa de Bolivia Watch que reúna a dos grupos de mujeres de diferentes culturas, pero con un solo objetivo: enfrentar la falta de recursos hídricos. Hemos aprendido que (las líderes arequipeñas) no se quejan de las autoridades, ellas trabajan en la cosecha del agua y con sus propios recursos y con su propia mano de obra”, comenta Reini Callizaya, concejal de Mecapaca.

En otra mesa se encuentra Vicentina Puma, pobladora de Chipay, provincia Cailloma, de Arequipa, quien dice que  en su pueblo viven de la crianza de alpacas. “Un año hubo escasez de lluvia, todas nuestras alpacas se han muerto. Desde entonces empezamos a reservar agua y, con la capacitación que recibimos, hemos aprendido a cómo mantenerla”, dice la representante peruana.

Balderrama cuenta que las mujeres del país vecino les enseñaron cómo empezaron a emplear la cosecha de agua para no sufrir de desabastecimiento y aprendieron acerca del enfoque de género que se lleva a cabo en Bolivia. “Las mujeres tienen que tener un espacio, una voz, que sea más escuchada si tiene un argumento técnico”, afirma.

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Mujeres. Las líderes de La Paz y Arequipa compartieron sus conocimientos sobre el problema del agua.

“Recuerdo que mi mamá y mi abuelita cosechaban agua de lluvia y las guardábamos todo el año, porque no había agua potable. Con el tiempo olvidamos esta costumbre. Por los cambios climáticos ahora tenemos que volver a aprender y enseñar a nuestros hijos”, afirma Máxima.

El encuentro es amigable. No falta la comida con papa y choclo que producen en la región y las infaltables fotos para recordar la llegada de las hermanas peruanas. En ese ambiente es que se firmó un acuerdo de hermanamiento entre los municipios de Mecapaca y de Arequipa, las mujeres de ambos países coordinaron más reuniones para seguir hablando de los recursos hídricos, tomando en cuenta que, a pesar de la distancia, atraviesan por problemas similares.

Además, mediante el apoyo de Bolivia Watch, se trabajará para obtener financiamiento para sus proyectos productivos y continuar con el intercambio de saberes de ambos países, principalmente.

La tarde transcurre calurosa, por lo que las anfitrionas llevan a sus ahora amigas arequipeñas a un recorrido por sus plantaciones de flores, que lucen colores intensos, tanto como la esperanza de, en cooperación mutua, seguir liderando la lucha por dar mejores días, no solo a sus hijos, sino también al planeta.

Fotos: Juan Manuel Rada / Bolivia Watch

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Gregory, el sensei del origami

Damnificado por el megadeslizamiento de Callapa y tras perder a su madre, el joven alteño encuentra paz en este arte asiático

Gregory Aduviri con algunas de sus creaciones

Por Marco Fernández

/ 6 de noviembre de 2022 / 00:10

Gregory, el sensei del origami, su dormitorio está tapizado con pósters de personajes de anime y de Los Vengadores.

Su ropero está cubierto con sus dibujos. Encima de una mesa, como si fuera un altar, se encuentran esculturas de papel, que son una muestra de que Gregory es un sensei del origami.

El origami es un arte asiático que consiste en hacer pliegues con un pedazo de papel (sin utilizar tijeras ni pegamento) para formar esculturas pequeñas.

En especial de animales y plantas, porque tienen significado ritual.

Su origen se sitúa en el siglo VII, cuando monjes budistas chinos cultivaron las técnicas del plegado y las enseñaron en otros países.

Un siglo después, los japoneses desarrollaron el origami —del japonés ori (plegar) y kami (papel)— y lo incluyeron como un elemento de los rituales sintoístas.

El Omatsuri regresa con campaña de cuidado del Jardín Japonés

Gregory

Después, este arte se expandió por el mundo. Obviamente, también en Bolivia.

El sábado 26 de febrero de 2011 es más que una fecha, es un tatuaje en la vida de Gregory Aduviri Callisaya (25 años).

A las ocho de la noche, su mamá lo despertó para decirle que tenían que desalojar la casa, porque Callapa y las zonas circundantes se estaban deslizando.

“Cuando salí de mi cuarto todo se estaba deslizando. Ha sido impactante para mí, muy fuerte. Aquella noche, lo único que pudimos sacar fue algo de ropa, nada más”, recuerda de cuando tenía 14 años.

Hubo aproximadamente 5.000 personas damnificadas. Entre ellas, Gregory, sus dos hermanas menores y sus padres (Gregorio Aduviri y Gregoria Callisaya).

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Trabajo. El origami ha significado una suerte de terapia para Gregory Aduviri

Quienes se alojaron durante un tiempo en un colegio de Irpavi Bajo.

Cansados de vivir en un aula con otras cuatro familias, la familia emigró a El Alto, a Tilata, para cuidar una casa.

Dos años después del megadeslizamiento, la familia Aduviri Callisaya se trasladó, finalmente, a un complejo de departamentos en Alto Chijini, Distrito 12.

En ese transcurso, Gregory conoció el origami, cuando en el colegio vio a otro niño que presumía cómo armaba una grulla con una hoja de papel.

Pidió que le enseñara, pero no quería, así es que, mezclado entre los demás, llevaba papel y emulaba los movimientos del compañero.

Al poco tiempo, no solo aprendió a armar el ave, sino que les enseñó a sus amigos.

No obstante, su madre se lo prohibió, pues creía que era pérdida de tiempo.

Además, “las hojas no se rompen, solo sirven para estudiar”, afirmaba para explicar que era mucho gasto para su economía.

La prohibición, el fútbol y el básquetbol hicieron que Gregory se alejara del origami por unos años.

Hasta que vio un puesto en la Feria 16 de Julio, donde había publicaciones y figuras relacionadas con este arte.

“Veo una figura expuesta y me sorprende, porque todo eso sale de un cuadrado. Yo, que ya hago origami, quería hacerlo”, comenta.

Su padre le compró unos textos de origami y, con ellos, armó cada vez más figuras de papel.

Tantos, que no podía ocultar su afición. Empero, su vida volvió a trastocarse cuando se enteró de que su mamá tenía una enfermedad incurable.

En sus últimos días, doña Gregoria pidió a su hijo que cuidara de sus hermanas y que siempre se alimentara bien.

“Haz lo que quieras, lo que más te guste”. Esas palabras fueron el permiso implícito para que Gregory continuara armando figuras de papel.

Esta pérdida ocurrió cuando terminaba el colegio, así es que, como le “gusta modelar, dibujar y pintar”, decidió estudiar Industria de la piedra en el Instituto Tecnológico Superior Mirikiri, en Comanche.

“Lo hice también porque quería olvidar el dolor por mi mamá”, cuenta.

Volvió al departamento de Alto Chijini tres años después, con muchas más ideas y proyectos, que los plasmó gracias al Club Origami El Alto.

Este arte tiene varios niveles. Empieza con el básico, con figuras hechas hasta con siete dobleces.

Medio, que tiene 30 a 50 pasos; avanzado, hasta 300 pasos, y el nivel superior es el experto en patrones de plegado y diseño, que tiene infinidad de dobleces, según explica Gregory.

“Ahora no necesito libros, ni líneas; empecé a hacerlo solo, desde mi mente”.

“Cierro los ojos, me concentro y empiezo a generar una infinidad de figuras”, comenta el artista.

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Obra. Algunas de las piezas que ha creado el alteño Gregory Aduviri Callisaya aplicando dobleces en papel

Para encontrar paz interna, en su dormitorio necesita una mesa y hojas de papel, pues Gregory se abstrae de todo y comienza a hacer figuras complejas.

Como dragones, caballeros medievales, cancerberos, barcos pirata, sirenas e incluso una máscara de moreno.

“Solo es generar puntas. Tienes que ver la imagen o el diseño y ver cómo hacer”, dice con falsa modestia.

Quiere que la gente conozca su trabajo y que sepan que este arte puede ayudar en la vida.

“Me ha ayudado a superar la muerte de mi mamá, soy tranquilo, no tengo ningún vicio, me ayuda a que mi alma se encuentre estable, mi paciencia está en otro nivel”, asegura.

Por ahora no planea hacer del origami un negocio, sino crear textos para enseñar a los niños.

También presentar una exposición con sus mejores figuras y terminar su vida como las historias que le gustan: con un final feliz.

Texto: Maro Fernández ríos

Fotos: Salvador Saavedra

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Emprendimientos para conquistar la era digital

Un equipo de producción para redes sociales, una app de servicios de belleza y una forma de aprovechar los horarios en restaurantes

La imagen y el sonido se integran en el trabajo de postproducción de los profesionales

/ 29 de agosto de 2022 / 15:10

Todo cambió con la irrupción de la pandemia. Los negocios hoy funcionan de formas diferentes, así como la interacción misma entre nosotros. Para enfrentar estas nuevas condiciones, la tecnología ha traído diferentes herramientas que incluyen el trabajo remoto, aplicaciones para teléfonos inteligentes, modalidades de pago digital y un universo de opciones. Para no quedarse atrás, los emprendedores bolivianos encontraron la forma de capitalizar sus ideas y convertirlas no solo en una opción de vida para ellos, sino en una posibilidad de ofrecer nuevas soluciones a sus públicos.

Un equipo para producir contenidos para las redes sociales, una aplicación que concentra servicios de belleza de diferentes profesionales y una nueva sección en una aplicación para traer de regreso a los comensales a los restaurantes.  Estas tres historias muestran que el ingenio, la creatividad y la tecnología pueden convertir un futuro incierto en nuevas oportunidades.

Iniciativas. Render, Bela2Go y GanGa son emprendimientos que buscan paliar la crisis provocada por la pandemia

Luz, cámara, Render

Las gradas del Sultana Café-Arte —ubicado en la zona de Sopocachi, en La Paz— reciben a tres visitantes nuevos. Cada uno lleva maletas grandes y pesadas e ingresan al local para una jornada de producción audiovisual.

En un mundo de imágenes y videos, a través de computadoras y teléfonos celulares, los negocios necesitan publicitarse a través de producciones audiovisuales como las que ofrece Render, Productora Audiovisual y Agencia Digital.

Las maletas contienen todo el equipo que Jorge Clavijo, Marco Jáuregui y Vito Barrionuevo emplearán para hacer fotos y videos de promoción de este café. Para conseguir buenos resultados, primero llegó un grupo de avanzada para coordinar los detalles de las grabaciones con Nayra Benavides del Carpio y Erick Aguirre —propietarios de Sultana—, desde la locación hasta los requerimientos del cliente.

“Hoy todos consumen videos y fotografías, y es la mejor manera en que cualquier negocio, empresa o emprendimiento llegue al cliente final”, dice Clavijo, quien, como Jáuregui y Barrionuevo, trabajó por varios años en una empresa televisiva.

En 2020 la crisis económica llegó como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Las empresas tuvieron que hacer ajustes como bajar sueldos, aumentar la carga laboral o el despido directo. Una cantidad significativa de personas se quedó, de un día para otro, sin empleo.

Entre ellos estaban Clavijo, Jáuregui y Barrionuevo, quienes decidieron caminar por la aventura del trabajo independiente. La noche del 15 de abril de 2021, en un costado de la plaza San Martín —en Miraflores—, cinco excompañeros de trabajo —Barrionuevo, Jáuregui y Clavijo, además de Eddy Peñaloza y Ricardo Pereira— fundaron Render (“retratar”, en inglés), que, desde el punto de vista comunicacional, muestra una imagen digital que se representa a partir de un modelo o escenario 3D hecho en computadora.

Los profesionales notaron que micro y medianos empresarios requieren publicar sus productos a través de las redes sociales. “Si bien ha sido un poco difícil empezar, hemos tenido aceptación porque nuestro trabajo ofrece más”, asegura.

Con dos cámaras réflex, estabilizadores de imagen, reflectores, micrófonos y un Osmo Pocket, se convirtió el salón superior de Sultana en un estudio de filmación.

Después de una última charla de coordinación con Nayra y Erick, Jorge coordina los contenidos y emplea una cámara Nikon para hacer las imágenes y videos. Vito, por su parte, ubica los reflectores, de tal manera que la iluminación sea perfecta.

Marco se encarga de las imágenes, ya sea con su filmadora o su Osmo Pocket, un equipo que, a pesar de ser pequeño, toma imágenes con muy buena resolución y además tiene estabilizador de imagen. Los resultados se verán en los videos.

En la cocina de Sultana, Marco, Vito y Jorge se concentran. El espacio se ha convertido en un laboratorio de imágenes, donde las manos de la chef y la comida son los personajes principales. Luego, el equipo va a los ambientes de exposiciones y presentaciones culturales, donde los cuadros, las luces y sombras forman parte importante del trabajo de Render.

“Muchas veces, una sola persona se ofrece a hacer todo el trabajo, se convierte en videógrafo, fotógrafo, editor y postproductor. Quien quiere hacer todo, al final no hace nada”, sentencia Jorge para mostrar las ventajas de tener una productora audiovisual, con los equipos y la experiencia para hacer un trabajo profesional.

El momento se vuelve mágico. Por un momento, el arte de las imágenes se funde con los aromas, los colores y sabores de las propuestas del menú de Sultana Café-Arte, que, después del trabajo de postproducción de Render, obtendrá piezas de gran calidad: un video y fotografías.

Las profesionales afiliadas a Bela2Go ofrecen su servicio a domicilio con normas de bioseguridad

El click de Bela2Go

El tiempo, el mejor regalo que cualquiera puede recibir. Poder destinarlo a cosas que realmente importan fue la preocupación que llevó a Nacira García a crear Bela2go en Santa Cruz: una aplicación para vincular a diferentes profesionales y servicios de belleza con sus cliente para atenderlos en su casa, así no tienen que ir a ningún salón y menos esperar su turno.

“La pandemia por coronavirus ha ocasionado que el sector de servicios de belleza se ajuste a esta nueva normalidad, teniendo que invertir en instalaciones que cumplan los protocolos de bioseguridad. Esta situación no ha sido sostenible para todos los profesionales porque deben cubrir costos fijos para mantener un salón, como alquileres, servicios básicos, salarios y otros”, explica la CEO de esta iniciativa.

Bela2Go no es una peluquería que atiende a domicilio, sino mucho más: es una aplicación que distribuye servicios de belleza —peluquería, maquillaje, manicura, pedicura, masajes, barbería y otros — de diferentes salones y profesionales que realizan el servicio, con todos los protocolos de seguridad, en el hogar del cliente. “Queríamos que sea inclusivo, pero con calidad. Y que se ajuste a las medidas de bioseguridad. Esto permite a salones y profesionales una forma de generar ingresos adicionales, además de ahorrarles costos fijos para que puedan continuar con su trabajo”, agrega García.

El mecanismo es sencillo: la aplicación señala la ubicación de la persona que requiere algún servicio y mediante la georreferenciación puede saber a qué distancia están los salones. Se pide el servicio en la fecha y el horario que se desee, de acuerdo a la disponibilidad del salón, así como el salón, consultando los precios y paquetes especiales. El pago se puede realizar en efectivo, por transferencia o mediante QR. La aplicación Bela2Go está disponible para iOS y Android.

Maquillistas o estilistas deben ser de confianza, pues trabajan con la imagen personal. ¿Quién garantiza la calidad de los profesionales de belleza? “La empresa tiene convenios con las escuelas de belleza Mary Lizzie y Verito Yepez, las cuales, a través de una evaluación, brinda una certificación del trabajo que realizan”, expone García.

Esto significa una gran oportunidad también para las profesionales de belleza, que en su mayoría son mujeres, para llegar a más personas. “Los profesionales o salones se pueden registrar señalando sus datos, fotos de sus servicios realizados y los horarios que están disponibles, lo que les permite ajustar sus tiempos”.

La aplicación ha hecho más llevaderas las obligaciones de la vida moderna de muchas personas: mamás que no pueden dejar a sus hijos solos en casa para cortarse el pelo, personas enfermas o de la tercera edad imposibilitadas de salir de casa y necesitan cortes de cabello o cuidado de sus pies —como en el caso de pacientes con diabetes—, mujeres que requieren que se las maquille en casa para eventos en la noche o para presentaciones de trabajo temprano en la mañana… O gente que simplemente desea optimizar su tiempo. “Por el momento solo trabajamos en Santa Cruz, pero pronto haremos el lanzamiento en nuevos mercados nacionales para llegar a mediano plazo a incursionar a mercados internacionales. E integraremos todo el rubro de la belleza”, apuesta con entusiasmo Nacira.

A través de la app Bela2Go se puede acceder a servicios de diferentes salones y profesionales.

GanGa: de vuelta al restaurante

El sector gastronómico ha sido uno de los más golpeados por la pandemia y está costando recuperar a los comensales en los restaurantes. Por ello, la aplicación boliviana Dinki ha lanzado una nueva sección denominada GanGa, que ofrece promociones para incentivar a que la gente vuelva a salir a comer.

Samuel Sejas, CEO de Dinki, explica que GanGa está basada en un sistema Ganar- Ganar. “Funciona optimizando los horarios en los que los negocios suelen tener menor afluencia de clientes, aumentando el tráfico de mesas a través de descuentos dinámicos, logrando así maximizar las ventas en horarios de baja demanda y atrayendo nuevamente a los clientes a comer en los restaurantes”.

Para esto, el cliente descarga Dinki y a través de esta aplicación entra a GanGa, donde puede ver la oferta de restaurantes y descubrir cuáles son los descuentos que se ofrecen, escoger el horario y el día, hacer la reserva, disfrutar de la comida con descuentos de hasta el 50%. GanGa cobra a cada restaurante un importe mensual por formar parte de su red.

Con más de 200.000 descargas y miles de usuarios activos, GanGa by Dinki busca impulsar y maximizar la rentabilidad de los negocios de comida que tienen atención en el local, y es ideal para el cliente que busca una nueva oferta o un descuento. Así, no solo se incrementan las ventas presenciales, sino que también logra que los restaurantes afiliados ganen visibilidad y posicionamiento en el mercado. ¿Alguien se anima a ir a cenar?

FOTOS: MARCO FERNÁNDEZ, RENDER, BELA2GO Y GANGA BY DINKI

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Mosoj Huayna, de paseo con mamá

La embarcación más grande del país retorna con los recorridos turísticos por el lago Titicaca, justo para proponer un viaje con las madres

lago. El Buque Multipropósito Mosoj Huayna navega las aguas del Titicaca

Por Marco Fernández

/ 22 de mayo de 2022 / 23:25

Cuando la bocina del Mosoj Huayna hace el primer llamado a sus pasajeros, Guaqui y todo el entorno lacustre parecen llenarse de vitalidad, ya que, nuevamente, la embarcación más grande de Bolivia volverá a apostar por el turismo, para dar la posibilidad de que más bolivianos naveguen en el lago Titicaca. El Día de la Madre es la fecha que han elegido para este regreso.

Con botes hechos a base de totora, navegantes tiwanacotas e incas surcaron el lago navegable más alto del mundo para construir lo que ahora son atractivos arqueológicos en la Isla del Sol, la Isla de la Luna y Copacabana.

“El material lítico o piedras rocosas empleadas en esa construcción, las de mayor volumen, pesan más de una tonelada, las cuales, como coinciden muchos investigadores, fueron transportadas por vía lacustre”, explica el capitán de navío Antenor Agramont, uno de los oficiales que fueron parte del Buque Multipropósito Mosoj Huayna, la embarcación que fue construida por la Armada Boliviana.

Guaqui —municipio ubicado en la provincia Ingavi, del departamento de La Paz— fue antaño un puerto próspero, desde donde transportaban alimentos y minerales hacia el territorio peruano para su exportación a todo el mundo.

De aquella época dorada quedaron un cementerio de trenes, unos galpones amplios abandonados y un puerto que iba desapareciendo de a poco. Empero, desde hace unos años, autoridades y pobladores decidieron revitalizar el pueblo lacustre.

Por ello, gracias al trabajo de todos, el cementerio de trenes se convirtió en museo, los galpones fueron transformados en repositorio cultural e histórico de la región, y el puerto fue remozado con el apoyo de la Armada Boliviana.

En esa dirección, en la década de los años 90, los jefes navales proyectaron la construcción de una embarcación que sirviera para la instrucción de cadetes, sargentos y oficiales, cuenta el teniente de navío Cristhian Doria Medina, comandante del Mosoj Huayna.

A inicios del año 2000 formaron un equipo técnico para la construcción del Buque Escuela —la primera denominación que recibió la embarcación—, que fue especializado en SIMA de Perú, en los astilleros de la Armada argentina y en la Escuela Industrial Pedro Domingo Murillo, rememora Doria Medina.

“No teníamos muchos medios, pero sobraba la capacidad; eso lo hemos demostrado y esto es la prueba, este barco de acero naval”, recalca el suboficial mayor Anastacio Apaza, quien luego desciende hacia el cuarto de máquinas para verificar el estado de los dos motores Scania —de 600 caballos de fuerza cada uno— antes de que la embarcación zarpe en el Lago Sagrado.

Lo que antaño era un Guaqui inhóspito, ahora se muestra con bríos nuevos, más aún con la presencia del Buque Multipropósito Mosoj Huayna (del quechua “Musux Wayna”, que significa “joven nuevo”).

El tercer bocinazo de la embarcación es también el último llamado para que los pasajeros la aborden. Esta vez es un numeroso grupo de estudiantes de la Universidad Central, quienes son recibidos por Doria Medina en nombre de la Armada, quien los invita a rendir honores a la bandera boliviana antes de iniciar el viaje.

“El zarpe siempre es distinto, tanto por la intensidad del viento como por la corriente de agua, en especial en el Lago Mayor”, cuenta el alférez Ernesto Araníbar, quien es el encargado de manejar el timón del Mosoj Huayna.

Para ello —según explica— tiene el apoyo de un mapa, a través del cual se marca el rumbo, un GPS que indica que están yendo por buen rumbo y una derrota, es decir, el rumbo que seguirá la embarcación.

Estos elementos son muy importantes en el momento de la navegación, pues alguna vez, cuando se internaron en el lago durante la madrugada, la neblina densa impedía la observación desde la cabina, así es que apelaron a la ayuda del GPS, que puede impedir, entre otras cosas, que la embarcación se lleve por delante a botes pescadores.

Las 300 toneladas del Mosoj Huayna se mueven a través de un canal en Guaqui, donde hay que tener cuidado por las aguas bajas. Tras un par minutos, la embarcación se mueve ágil, a ocho nudos.

Cuanto más se ingresa al Lago Sagrado, el viento se hace más fuerte. Al mismo tiempo, pareciera ser más puro, ideal para apoyar en la baranda y contemplar el horizonte de azul intenso, que por momentos se enreda con el cielo.

“Es la primera vez que estoy en esta embarcación. Me ha llamado mucho la atención el viaje y estar junto a mi familia en un lugar tan importante”, comenta Nancy Bustillos, quien confiesa que siente el movimiento del barco, pero que tiene mareos, como algunos otros.

“Es un momento muy bonito poder compartir con mi mami, estar en un lugar tan lindo y ver este atardecer”, sostiene Giovanni Altuzarra, hijo de Nancy, quien disfruta, desde la proa, aquel panorama singular del lago que fue navegado por incas y tiwanacotas.

En la parte superior, los universitarios aprovechan el tiempo benigno para bailar y tomar fotos de la travesía lacustre, en tanto que los últimos rayos solares indican que el alférez Araníbar debe llevar al Mosoj Huayna a buen puerto, al rozagante puerto de Guaqui.

LA GRÁFICA

Tripulación. El Mosoj Huayna cuenta con el trabajo de los integrantes de la Unidad Operativa de Servicios de Navegación Turística (UOS Navtur). Foto: Miguel Carrasco

Gastronomía a bordo del Mosoj Huayna. Foto: Miguel Carrasco

Confortables camarotes. Foto: Miguel Carrasco

Lugares de esparcimiento. Foto: Miguel Carrasco

Foto: Miguel Carrasco

Una travesía especial por el Día de la Madre

Por el Día de la Madre, la Unidad Operativa de Servicios de Navegación Turística (UOS Navtur) ofrece un paquete especial de dos días (sábado 28 y domingo 29 de mayo), con zarpe en el Estrecho de Tiquina, primera llegada a la Isla del Sol para disfrutar de los restos arqueológicos y arribo a Copacabana, donde habrá una noche de divertimento con la agrupación PK-2 y La Secuencia. El día siguiente, la comitiva se dirigirá a la Isla de la Luna y en la tarde será el desembarco en el Estrecho de Tiquina, para el retorno a La Paz.

Para consultas y reservas, comunicarse a los teléfonos 71732835 y 73003210, o en el muro de Navtur en Facebook.

FOTOS: MIGUEL CARRASCO

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Aguas de esperanza en El Alto

Una clínica especializada en fisioterapia acuática trabaja en mejorar la calidad de vida de sus pacientes

/ 14 de febrero de 2022 / 21:01

Hay que hacer lo posible de lo imposible”, afirma doña Guadalupe mientras entrelaza las manos de su hija Mishel Wara, de 15 años, quien, debido a complicaciones en el parto, nació con parálisis cerebral infantil (PCI). “Yo quiero que ande aunque sea con burrito. Mi esperanza a Dios es bien grande, porque los especialistas me han dicho que puede ponerse de pie”, comenta la madre cuando habla de la esperanza que le está brindando Torre de Agua, la primera clínica boliviana especializada en fisioterapia acuática.

A Torre de Agua —que está en El Alto— acuden, cada semana, al menos 20 pacientes con diversas afecciones, en su mayoría menores de edad que tienen PCI. Llegan de todas partes del país con el anhelo de ayudar a sus seres queridos mediante tratamientos dentro del agua.

El agua es vista como método de sanación desde el inicio de la humanidad. Prueba de ello son pinturas rupestres que muestran que la empleaban para tratar dolores y heridas. Los sacerdotes egipcios la utilizaban con fines terapéuticos. El filósofo y matemático griego Pitágoras recomendaba a sus discípulos que se sometieran a baños fríos, ejercicios y una dieta vegetariana para fortalecer el cuerpo y el espíritu, recapitula el periódico argentino Página/12. Las técnicas para mitigar enfermedades a través del agua evolucionaron. De esa manera surgió la rehabilitación acuática (fisioterapia acuática o acuaterapia), que —según la Asociación Estadounidense de Terapia Física— es la “práctica basada en la terapia física en un medio acuático (…) e incluye el tratamiento, la rehabilitación, la prevención, salud, bienestar y aptitud física del paciente en un ambiente acuático”.

Amante de la natación desde joven, la fisioterapia acuática llegó a la vida de Fernando Pérez Chirino, director ejecutivo de Torre de Agua, por la necesidad de ayudar a las personas que lo requerían.

“Si el niño tiene problemas de locomoción, ¿cómo va a nadar? Esto es piscina para sanos”. En algunos lugares, Fernando escuchaba esta respuesta hacia los padres de niños que viven con PCI. Entonces, de manera autodidacta, empezó a aprender más sobre cómo ayudar con el agua.

Su examen de vida llegó con uno de sus mejores amigos, quien había quedado casi paralítico tras un accidente automovilístico. Después de varios ejercicios en la piscina, Fernando logró que su camarada ahora camine y lleve una vida normal.

Con el apoyo de su madre, Benita Chirino, y sus hermanos Edson y Rossana, Fernando dejó de lado su vida tranquila y sus trabajos para especializarse y hacer voluntariados en Colombia y Argentina.

TRATAMIENTO. Profesionales hacen que cada paciente realice diferentes ejercicios dentro del agua, según requiera su caso

El entusiasmo por esta nueva técnica lo llevó a doblar su apuesta el año 2018, cuando abrió Torre de Agua, un centro de rehabilitación con piscina ubicado en la calle Nisthaus Nº 55, esquina José Chacón, a tres cuadras de la plaza Ballivián, en El Alto.

Ahí llega Nelson al menos dos veces a la semana, después de haberse sometido a una delicada cirugía en la columna vertebral. “He venido por rehabilitación porque no puedo caminar”.

Vestido con su traje de baño, Nelson llega hasta el borde de la piscina en su silla de ruedas. Ahí, uno de los asistentes de la clínica sujeta al paciente a una especie de hamaca que está ligada a un brazo mecánico que lo introduce al agua.

“Las propiedades térmicas y mecánicas del agua ayudan a que gane rango articular y muscular, ayuda a que mejore el equilibrio y la coordinación, que en muchos casos, en seco, están limitados por la fuerza de gravedad”, explica Wara Apaza, una de las 10 fisioterapeutas de la clínica.

El agua no tiene cloro, sino que para mantener la desinfección adecuada se ozoniza. En 36 a 37 grados, Wara elonga las articulaciones de Nelson y le ayuda a recuperar la sensibilidad en sus articulaciones inferiores. “Los resultados dependen mucho del tipo de patología y del paciente, pues algunos evolucionan rápido y otros tardan más”, comenta la especialista.

Según Pérez, niños entre tres meses y cinco años tienen mejores posibilidades de recuperarse mejor y más rápido, mientras que el tratamiento se ralentiza cuantos más años pasan.

“Todos los niños quieren curarse, no saben lo que les está pasando y depende de nosotros, como empresa y desde la parte humana, gestionar y hacer acuerdos con otras personas y empresas para ayudar a los más necesitados”.

Es el caso de Mishel, quien habría acelerado su restablecimiento si hubiese iniciado su tratamiento de fisioterapia acuática a temprana edad. Ahora, con sus 15 años cumplidos, le es un poco más tedioso y más caro.

Por esa razón es que don Antonio y doña Guadalupe, los padres de Mishel, organizaron una kermés —con apoyo de Torre de Agua—, para financiar una operación que permita a su hija tener mejor movimiento de sus articulaciones.

En esa dirección, Torre de Agua abrió la posibilidad para que personas o empresas apadrinen a menores de edad. “Nosotros nos comprometemos a hacer un seguimiento e informar al padrino sobre los avances”, expone Fernando.

Además de la piscina, Torre de Agua cuenta con ambientes especiales para fisioterapia en piso y un gabinete para el chequeo especializado, donde un fisioterapeuta se encarga de preparar y realizar el tratamiento de acuerdo con la afección que tenga cada uno de los pacientes.

Uno de ellos es Ithan, un niño de tres años que tiene hipotonía, una disminución del tono muscular que ocasiona que sus articulaciones no estén bien fijadas y que tengan consistencia blanda.

“Con la terapia y las técnicas que hemos practicado, el niño puede mover y apoyar los brazos, porque antes no podía. Hace un mes que mueve las piernas por sí solo”, celebra la fisioterapeuta Johana Nina.

Mediante el tratamiento dentro del agua, Ithan ha fortalecido sus músculos y, por primera vez en su vida, ha pataleado dentro del agua. “Era como un trapito porque no se movían sus piernas, pero ahora puede extenderlas y se ponen rígidas. No es normal, pero se nota que está aumentando su tono muscular. Ahora hay que regular el patrón de movimiento normal”, dice.

Cada semana llegan al menos 20 pacientes con diversas dolencias. En la mayoría de los casos son menores de edad con PCI y otros problemas neurológicos.  Hay otros mayores que —como Nelson— quieren volver a recuperar el movimiento de sus articulaciones o aliviarse de sus dolencias.

“Siento que todos los fisioterapeutas tienen unas manos que curan. Entonces, si tienes esa habilidad, si la has cultivado, sabes que puedes ayudar”, dice Fernando mientras mira a un paciente con parálisis cerebral infantil espásmica, a quien le brillan los ojos cada vez que está dentro de esta piscina escondida en la urbe alteña.

Contactos:

Teléfono: 79639009

Facebook: Torre de Agua, Clínica de Neurorrehabilitación.

FOTOS: SALVADOR SAAVEDRA Y. MARCO FERNÁNDEZ

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