Sociedad

martes 29 sep 2020 | Actualizado a 13:31

La Razón, más que papel y tinta

Somos un equipo de profesionales que se esfuerza cada día para llegar a manos de nuestros lectores con información veraz, relevante y completa en sus páginas.

/ 5 de agosto de 2020 / 12:36

Por La Razón

La Razón es más que papel y tinta. Somos más que un dispositivo o una red digital. Somos un equipo de profesionales que se esfuerza cada día para llegar a manos de nuestros lectores con información veraz, relevante y completa en sus páginas. Somos el periódico más influyente del país, un medio de comunicación de referencia para los bolivianos en toda su diversidad. Y en el camino recorrido en nuestros 30 años de vida nos hemos convertido en una fuente indispensable de noticias e información responsable.

El diario La Razón y La Razón Digital conformamos uno de los grandes grupos de prensa en Bolivia, con una cobertura auténticamente nacional y con capacidad de llegar a diferentes públicos y regiones dentro y fuera del país. Cada semana, aproximadamente 150.000 personas leen alguna de las ediciones impresas de La Razón en el eje metropolitano (La Paz-El Alto-Cochabamba-Santa Cruz). Además, somos el único periódico que llega significativamente a las nueve capitales de departamento y a 35 localidades intermedias.

Más todavía, la edición impresa de La Razón llega cada día a cuatro de cada 10 lectores de la ciudad de La Paz, en la cual somos líderes desde hace más de 20 años.

Nuestra oferta informativa digital ocupa igualmente los primeros lugares de audiencia en Bolivia: cada mes en la plataforma web de La Razón se reciben más de 1.409.954 usuarios y se leen más de 5,3 millones de páginas, constituyéndonos en el medio paceño de prensa más visitado del país.

Extendemos también nuestra fuerte presencia a las redes sociales, en las cuales cientos de miles interactúan en los espacios de Facebook y Twitter, con más de 560.000 seguidores en cada plataforma, lo que ratifica que La Razón es el medio boliviano de mayor influencia. Miles de lectores eligen cada día a La Razón por la seriedad, veracidad, pluralidad y variedad de sus informaciones.

Para nuestros clientes, nuestra masiva audiencia de lectores nos convierte en la plataforma comercial más grande del departamento de La Paz. Cada año nuestro equipo comercial atiende la publicación de 11.500 anuncios publicitarios en las ediciones impresas, requeridas por miles de empresas y cientos de entidades públicas.

Gracias a sus seis agencias ubicadas en puntos estratégicos de La Paz y El Alto y sus decenas de corresponsalías en todo el país, miles de personas publican avisos clasificados en nuestro Loro de Oro, en el cual se pueden encontrar cada mes más de 21.000 anuncios de todos los rubros y miles de oportunidades de empleos en requerimientos de personal.

El amplio sistema de distribución construido, nos permite difundir productos publicitarios de manera masiva o segmentada en todas las zonas de la aglomeración paceña.

La Razón mantiene su liderazgo a través de su capacidad de renovar permanentemente su oferta editorial y utilizar las tecnologías para adaptarse a las nuevas maneras de informarse de sus lectores. Con ese propósito, el grupo de comunicación encaró una renovación editorial, una modernización de su plataforma digital y el desarrollo de servicios innovadores para sus usuarios.

La renovación editorial se inició hace cuatro años con el lanzamiento de una edición central con mejores recursos gráficos, con la profundización de las noticias y con el enriquecimiento de sus suplementos y revistas: por ejemplo, con la serie más completa de Rankings Empresariales con datos exclusivos sobre el desempeño de las principales compañías del país.

La página web de La Razón evolucionó hacia una plataforma digital con un diseño mejorado, de código abierto y flexible, con mayores facilidades para el lector, atractivo y dinámico en su versión móvil, con contenidos enriquecidos y con servicios de información que responden a la diversidad de necesidades.

Este salto tecnológico en un mediano plazo estará acompañado de mayores posibilidades para realizar transacciones, comprar suscripciones y promociones, colocar clasificados mediante herramientas digitales, acceder a nuevos servicios de pago en sus agencias y difundir publicidad en formatos multimedia  innovadores, como son los avisos en realidad aumentada.

Cumplidos nuestros 30 años, La Razón no cesa en una gran transformación al servicio de sus lectores sin cambiar su esencia: hacer un periodismo profesional, la pasión por contar historias y mantener informados a los bolivianos. Porque Usted tiene La Razón.

Espacio institucional de La Razón en el que compartiremos con nuestro público un detallado repaso a las tres décadas recorridas por este diario, mostrando los grandes hitos, los logros más importantes, los galardones, pero también los tropiezos y los momentos duros, como el que ahora nos ha tocado vivir. A partir de ahora, tanto en su versión impresa como en la digital, comenzamos a contar nuestra historia, pero con la mirada puesta en el porvenir. Acompáñennos.

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Adolescentes embarazadas

Lo razonable no es ingresar en debates ideológicos y descalificación mutua, sino buscar hasta encontrar soluciones que ayuden a evitar los embarazos no deseados y, en consecuencia, eliminar la necesidad del acto trágico y doloroso de acabar con la gestación.

/ 28 de septiembre de 2020 / 03:06

Por La Razón

Entre los beneficios que el desarrollo ha brindado a la humanidad están, por ejemplo, una visión renovada de la infancia, niñez y adolescencia, con sus derechos específicos, o un sinfín de avances médicos y tecnológicos que ayudan a superar lo que hasta hace un siglo o menos parecía una fatalidad. De ahí que no se pueda entender por qué sigue habiendo embarazo entre las adolescentes.

Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que a su vez se basa en las estadísticas del Sistema Nacional de Información en Salud (SNIS), en Bolivia, solo entre enero y julio de este año 19.233 mujeres menores de 19 años de edad  resultaron embarazadas. Eso significa que, en promedio, cada día 90 niñas y adolescentes descubren su embarazo.

La cifra es todavía más preocupante cuando se considera que de ese total, casi mil eran niñas menores de 15 años de edad; es decir que en promedio cada día cuatro niñas resultan embarazadas. Es muy difícil imaginar que una sola de ellas hubiese iniciado la gestación por voluntad propia, o siquiera se haya entregado a la actividad sexual con alegría y deseo.

Existen numerosas causas que explican esta situación inaceptable: la pobreza, la desigualdad basada en el género, la violencia, incluida la sexual, la falta de acceso a la educación, incluyendo, sobre todo, la educación para la sexualidad, y la debilidad de los sistemas e instituciones públicas para proteger los derechos de las mujeres, particularmente las menores de edad.

En reacción a estos datos, la Defensoría del Pueblo convocó al Gobierno nacional, gobernaciones y municipios a aplicar políticas prontas y efectivas para precautelar los derechos de esta población, citando como interesantes los resultados del Plan Plurinacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes y Jóvenes, que ha logrado reducir el número de embarazos en mujeres menores de 19 años, de 82.416 en 2015 a 47.212 en 2019.

Aunque falta ver si esos avances se mantendrán este año, no solo por la circunstancia impuesta por la pandemia global por COVID-19 y las medidas de cuarentena y aislamiento —que han posibilitado muchas formas de violencia, especialmente contra mujeres y niños y niñas—, sino también por la incapacidad del Gobierno interino para hacerse cargo eficazmente de las muchas tareas que le corresponden al Estado, el Ministerio de Justicia presentó un plan para brindar información, orientación y atención a la población adolescente y joven.

En un día como hoy, cuando en todo el mundo mujeres y hombres se movilizan demandando la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, y emergen toda clase de discursos en contra del aborto, lo razonable no es ingresar en debates ideológicos y descalificación mutua, sino buscar hasta encontrar soluciones que ayuden a evitar los embarazos no deseados y, en consecuencia, eliminar la necesidad del acto trágico y doloroso de acabar con la gestación.

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Es totalmente falso que La Razón y Extra se hayan comprado con dinero del programa ‘Evo Cumple’

Respuesta de La Razón y Extra a las recientes denuncias falsas que señalaron que estos periódicos fueron adquiridos con recursos del programa de inversión social 'Bolivia Cambia, Evo Cumple'.

/ 28 de septiembre de 2020 / 00:39

El galpón de La Razón y Extra, en Colinas Santa Rita, Auquisamaña, La Paz.

Por La Razón

Nuestros periódicos y nuestro principal accionista, Carlos Gill Ramírez han venido enfrentando una incesante campaña de desprestigio, iniciada hace varios meses. En varios medios de comunicación se han publicado afirmaciones y denuncias falsas por parte de políticos y algunos periodistas, referidas a su supuesta participación en una organización criminal que se habría constituido por empresarios bolivianos y extranjeros para tomar por asalto algunos medios de comunicación de prestigio del país, habiendo  supuestamente  ejercido presión en ellos, aprovechando de la fuerza del poder estatal para amedrentar, intimidar y extorsionar a sus propietarios, para obligarlos a vender los mismos por cifras ínfimas, con relación a su verdadero valor de mercado y, en algún caso, sin pagar un centavo.

Por lo visto, todo lo anterior no bastó y los detractores de nuestros periódicos, al no obtener resultados con dichas mentiras, en los últimos días, una vez más, pretenden afectar La Razón, Extra y su principal accionista, se vieron afectados con la tergiversación de la realidad del contenido de un Informe de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas.

Con base en dicho informe, se hicieron nuevamente especulaciones y se difundieron falsos supuestos, orientados a desinformar y desprestigiar. Esto ocurre específicamente cuando se afirmó y denunció hace pocos días que La Razón y Extra habrían sido adquiridos con recursos del programa de inversión social “Bolivia Cambia Evo Cumple”, financiado en parte con créditos venezolanos.

De esta manera, nuevamente se trata de mezclar al periódico y su accionista mayoritario en operaciones que no son inherentes a ninguno de nuestros negocios.

Por ello, una vez más y en apego a la ética empresarial y periodística, se hace necesario que expliquemos la realidad, con pruebas documentales, sobre la compra  de nuestros periódicos.

Tenemos que mencionar lo siguiente sobre el Grupo PRISA y la Banca de Inversión Violy & Company, asesora en la operación de compra de los periódicos:

—El Grupo PRISA S.A. (Promotora de Informaciones S.A.) es una compañía multimedia de comunicación española. Es el mayor grupo de medios de comunicación de contenidos informativos, culturales y educativos en España e Hispanoamérica, con presencia en radios, canales de televisión, prensa escrita y editoriales. Esta empresa era la anterior propietaria del 99,7525% de las acciones de Comunicaciones el País S.A. (dueña del periódico La Razón) y del 99,9658% de Información Extra S.A. (dueña del periódico El Extra).

—Violy & Company es una firma internacional de consultoría financiera de renombre mundial, con experiencia única en los mercados iberoamericanos en asesoría de grupos familiares y empresas multinacionales. Presta los servicios de revisión y evaluación de estrategias empresariales, análisis de valoración, formulación de estrategias para transacciones de venta y búsqueda de compradores.

La compañía Violy & Company fue contratada por el Grupo PRISA al momento en que decidió desinvertir en varios países entre ellos Bolivia, para la búsqueda de posibles compradores de su inversión, específicamente  de los diarios La Razón y Extra en Bolivia.

Además, realizó la estructuración para la venta y los análisis exhaustivos de las condiciones de la transacción y también de la capacidad, solvencia y prestigio a nivel mundial que debía contar la empresa compradora. Por lo que, del análisis pertinente, se invitó al Sr. Carlos Gill Ramírez, dado su prestigio a nivel internacional, para participar en la compra de los referidos diarios, efectuando al mismo tiempo todos los trabajos de asesoría necesarios para llevar a cabo dicha adquisición con éxito.

En esos momentos (octubre de 2009) tanto el Grupo PRISA como el Sr. Carlos Gill Ramírez, eran clientes de dicha Banca de Inversión.

Lo anterior se acredita con  la carta expedida por Violy Mccausland en Nueva York, en  fecha 28 de enero de 2020, en la que en su parte pertinente textualmente señala:

“(….) que su firma estuvo contratada por el grupo español PRISA para la búsqueda de posibles compradores de los diarios La Razón y El Extra en Bolivia. De esta forma ofreció al Dr. Carlos Gill Ramírez la compra de los referidos diarios, efectuando todos los trabajos de asesoría necesarios para llevar a cabo con éxito dicha adquisición. Siendo que para la época tanto el Grupo PRISA como el Dr. Carlos Gill Ramírez eran clientes de nuestra Banca de Inversión. Haciendo conocer, que el Dr. Carlos Gill Ramírez es un empresario honesto, íntegro y altamente comprometido con el desarrollo de los países en los cuales efectúa su actividad empresarial, en los cuales siempre ha efectuado su labor bajo criterios de responsabilidad social y empresarial para lograr la sostenibilidad social y económica que preside y de las comunidades donde desarrolla su actividad”.

La desinversión de Grupo PRISA en el negocio de medios de comunicación en el Estado Plurinacional de Bolivia, se llevó a cabo en el contexto de una reestructuración global de los negocios del grupo.

Esta venta se hizo en un proceso público a valores de mercado a través de un proceso de intercambio de acciones del grupo Multimedia de Comunicaciones S.A., poseedor a su vez de las acciones de los diarios La Razón y Extra. El Grupo PRISA, a cambio, adquirió un paquete de acciones de V-ME-Media, Inc. de propiedad del Sr. Carlos Gill Ramírez, comprometiéndose igualmente a aportar contenidos a dicha empresa de la cual ambos grupos, hasta la fecha, se mantienen como accionistas minoritarios.

Asimismo, la carta 1336 Libro Indicador N° 2020 Sección B, de fecha 3 de febrero de 2020, de la Secretaría General y del Consejo de Administración de PRISA Internacional, expresa y textualmente señala que:

“La desinversión de PRISA en el negocio de Medios de Comunicación en el Estado Plurinacional de Bolivia se llevó a cabo en el contexto de una reestructuración global de los negocios del grupo. Esta venta se hizo en un proceso público a valores de mercado a través de un proceso de intercambio de acciones del grupo Multimedia de Comunicaciones S.A., poseedor a su vez de las acciones de los Diarios La Razón y PRISA, a cambio adquirió un paquete de acciones de V-ME-Media Inc., comprometiéndose igualmente a aportar contenidos a dicha Empresa de la cual ambos grupos hasta la fecha, se mantienen como accionistas minoritarios. Es importante destacar, que la Sociedad V- Me Media, Inc. posee la red de televisión V-ME en los Estados Unidos de América, la cual  ofrece una alternativa de calidad a las familias latinas que viven en dicho país (…) Finalmente queremos dejar sentado también que, PRISA únicamente vendió al  grupo del  Sr. Carlos Gill Ramírez La Razón y El Extra, lo cual  ocurrió en el  mes de octubre del  año 2009 (…) Así PRISA no vendió al  grupo del  Sr. Carlos Gill Ramírez la televisora ATB,  la misma se efectuó en el mes de enero de 2009 a un grupo empresarial  totalmente distinto, por lo que ambas compra ventas no están  en forma alguna relacionadas, y ocurrieron en momentos históricos distintos.”

Con el contenido de dichos documentos se demuestra de manera contundente lo siguiente:

a) El Sr. Gill Ramírez solamente compró las acciones de La Razón y El Extra mediante un intercambio de acciones, no habiendo existido entrega de dinero de por medio.

b) PRISA no vendió al Sr. Carlos Gill Ramírez la red de televisión ATB, aclarándose además que se vendió a un grupo empresarial totalmente distinto.

c) El Sr. Gill Ramírez nunca tuvo intención de compra sobre ATB, ya que cuando se relacionó con el Grupo PRISA, las acciones de la cadena televisiva ya habían sido vendidas, es decir, se vendieron en el mes de enero de 2009 y el Sr. Carlos Gill Ramírez compró La Razón y Extra en octubre de 2009, es decir en fechas y tiempos totalmente distintos.

d) Las dos ventas realizadas por el Grupo PRISA no están relacionadas de ninguna forma entre sí. Una transacción no tiene absolutamente nada que ver con la otra.

Asimismo, otra especulación que quiere dañar de manera sistemática a nuestros medios de comunicación y a nuestro principal accionista, que vale la pena sea aclarada y desvirtuada para poner fin a esta campaña de desprestigio con la difusión de información falsa, es la referida a que el Sr. Carlos Gill Ramírez habría constituido la Fundación Siglo XXI para recibir recursos del programa “Bolivia Cambia Evo Cumple”.

El Informe de la UIF dice que esta Fundación recibió recursos de manera ilegal de la Embajada de Venezuela en Bolivia. Textualmente señala: “Se ha podido detectar que los recursos provienen de la Embajada de Venezuela en Bolivia ($us. 143.316,00), fueron a parar a la Fundación Siglo XXI (constituida por Carlos Gill para encargarse de fomentar la exportación de textiles bolivianos).” 

Resulta que de una simple revisión del Acta de Fundación y de la Resolución Prefectural RAP N°047/96 a cargo del Prefecto del Departamento de La Paz, Lic. Germán Quiroga Gómez de fecha 13 de marzo de 1996, se evidencia claramente  que el Sr. Gill Ramirez, no sólo no fue socio fundador, sino que en fecha 22 de agosto del 2008, cuando renuncian todos sus asociados y se procede a la inclusión de tres nuevos socios, tampoco figura el Sr. Carlos Gill Ramírez entre ellos.

Con lo anterior se demuestra que el Sr. Carlos Gill Ramirez no tuvo y no tiene ninguna participación en la Fundación Siglo XXI y, por lo tanto, tampoco participó ni pudo haber participado en la disposición de los recursos con los que contaba dicha Fundación.

Esta malsana campaña en contra de nuestro diario se constituye en una flagrante violación a los principios fundamentales de la libertad de expresión y libertad de prensa, situación que será denunciada ante la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP), ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de tal forma que se garantice nuestro derecho al ejercicio periodístico sin restricciones, ni amenazas veladas, como precepto fundamental de la democracia y el Estado de Derecho.

Por otro lado, a partir de ahora nuestro medio ejercerá legalmente su derecho a proteger su imagen y reputación por los medios legales que sean necesarios.

(28/09/2020)

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Canillas, aliados clave de La Razón y Extra

Más de un millar de canillas permiten la llegada de estos periódicos a las nueve capitales departamentales y a otras 54 localidades del mapa nacional, sin duda, la mayor red del rubro.

/ 27 de septiembre de 2020 / 07:38

Por La Razón

Son los aliados clave de La Razón y Extra. Son quienes permiten que ambos periódicos hermanos, parte de la familia de Comunicaciones El País S.A., puedan llegar a sus lectores. También son los voceros de éstos a la hora de recoger sugerencias, evaluaciones. Son los canillas, y más de un millar permiten la presencia de los dos diarios en el país.

María Paola Salazar es parte de este ejército de distribuidores. Tiene su punto de venta en la zona de Bajo San Antonio de La Paz, en la plaza Luis Tapia, y la venta de periódicos corre por sus venas, por generaciones. Sigue la tradición de su abuela María y de su padre Mario. “Hemos visto crecer a La Razón y Extra”, comenta. El primero cumplió 30 años de vida este 2020, el otro, lleva 21 velas apagadas.

“Somos los que llevamos los diarios a la gente, se los entregamos en sus manos. La Razón pisa fuerte en el ámbito nacional, es imparcial, no se va a ningún bando. Siempre ha sido así. Yo recuerdo que de pequeña madrugábamos con mis padres para vender el periódico. Esta crisis nos ha afectado tremendamente, pero estamos saliendo adelante, hay que luchar para que el impreso no se pierda”.

Para Salazar no solo hay que apuntar a salvar la vigencia de los diarios, sino los centenares de trabajos, directos e indirectos, que permiten los medios impresos. “Con esto vivimos más de 500 familias solamente en La Paz”, remarca. Según los datos de Comunicaciones El País S.A., el 97% de su sistema de distribución de La Razón y Extra se sostiene en los canillas, el restante 3% tiene como comercializadores a supermercados, tiendas de barrio, entre otros.

Más de un millar de canillas permiten la llegada de estos periódicos a las nueve capitales departamentales y a otras 54 localidades del mapa nacional, sin duda, la mayor red del rubro. Solo en los municipios de La Paz y El Alto hay 461 vendedores de los cuatro sindicatos que toman las riendas de la distribución en domingo, cuando su número se triplica con relación a los que operan desde lunes hasta sábado. (Ver infografía)

Pastor Guillermo Coaquira tiene su puesto en la zona Central paceña. Al igual que Salazar, heredó este oficio, como la mayoría de sus colegas. “Para mí, el periódico es un documento histórico que no se compara con internet, por eso en este último tiempo hemos tratado de reunir todas las fuerzas con la empresa para salir a las calles. La Razón lidera las ventas y eso no ha cambiado desde antes”.

Eso sí, para Coaquira hay una “competencia desleal” contra La Razón y Extra. “Hay ataques terribles, de otro medio, del Gobierno, no se dan cuenta de que estos impresos están enraizados en La Paz y Bolivia. Con La Razón ya son 30 años de altas y bajas y hemos sabido sobrellevar, salir adelante, junto a periodistas y trabajadores de la prensa, de la administración”.

“Una de las alianzas estratégicas que coadyuvó al crecimiento de La Razón y Extra como periódicos nacionales fue con los sindicatos de voceadores del país. Sus miembros son gente humilde, digna, muy trabajadora, siempre comprometida para brindar un buen servicio a los lectores”, remarca el gerente de Distribución de ambos diarios, Yamil Bustillos.

Arturo Onorio Calle es ejecutivo departamental de los canillas paceños y ofrece los periódicos en su puesto de la calle 6 de Mallasa, incluso sus compradores se extienden hasta Mecapaca, sobre todo los domingos. Lleva 35 años en el oficio. “Somos agradecidos porque vendiendo La Razón y Extra podemos hacer estudiar a nuestros hijos. Somos felices de hacerlo”.

Salazar, Coaquira y Calle tienen plena confianza de que los periódicos saldrán a flote pese a la actual adversidad. “La Razón y Extra van a seguir, son referentes y la gente los necesita para estar bien informada”, dice Salazar. “Son 30 años de La Razón pero hay que seguir, por muchas décadas más”, subraya Coaquira. Son los canillas, la punta de lanza en el sistema de distribución de este proyecto.

Este es un espacio institucional de La Razón en el que compartiremos con nuestro público un detallado repaso a las tres décadas recorridas por este diario, mostrando los grandes hitos, los logros más importantes, los galardones, pero también los tropiezos y los momentos duros, como el que nos ha tocado vivir en este tiempo. A partir de ahora, tanto en su versión impresa como en la digital, comenzamos a contar nuestra historia, pero con la mirada puesta en el porvenir. Acompáñennos.

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Narrativa del ‘fraude’

La narrativa del “fraude” es temeraria y grave. Lo fue el año pasado, lo es ahora. Los principios democráticos no deben izarse según las circunstancias, sino siempre.

/ 27 de septiembre de 2020 / 07:02

Por La Razón

Un principio constitutivo de la democracia representativa es el respeto a la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Ello significa que, conforme a reglas de elección y decisión, en procesos transparentes y competitivos, el resultado del voto es aceptado por todos. Ese principio está siendo vulnerado en el país, desde el año pasado, con la peligrosa narrativa del “fraude”.

La práctica de “cantar fraude” ante un resultado electoral adverso, con el propósito de desacreditar los comicios y restar legitimidad a las autoridades electas, no es nueva ni privativa de Bolivia. Al contrario, es un recurso antidemocrático más frecuente y extendido de lo que podría pensarse. Claro que una cosa es declarar “fraude” después de la votación y otra, más crítica aún, hacerlo por anticipado. Si gana tal candidato o pierde tal otro, es porque habrá fraude. La narrativa es deplorable.

En el referéndum de febrero de 2016, tanto los partidarios del Sí a la reelección como los que votaron por el No, hablaron de fraude. En un caso, porque se habría manipulado la voluntad ciudadana con el “caso Zapata”. En el otro, porque la estrecha victoria del No habría sido más abultada. Resulta curioso e insostenible en ambos casos. La guerra sucia puede incidir en las preferencias electorales, pero no es sinónimo de fraude. Del otro lado, sería inédito hacer fraude para “perder por poco” (sic).

La narrativa del “fraude” tuvo centralidad en las fallidas elecciones de 2019. Fue sistemáticamente construida por algunos actores políticos y sus operadores mediáticos, encuestas incluidas. Así, durante meses se tejió la idea de que una nueva victoria electoral de Evo sería “solo con fraude”. Cierto que Morales y el MAS desconocieron el resultado vinculante del referéndum constitucional, lo cual es un antecedente funesto. Pero también es antidemocrático e irresponsable desconocer el voto en cabildo previo.

Hoy la detestable narrativa está de regreso. Ahí están los que hablan de “fraude estructural” por imaginarios problemas en el padrón biométrico; por la falacia del “mayor peso” del voto rural; por invenciones respecto al voto en el exterior. Otros dudan de la transparencia de los comicios por la relación de amistad del presidente del TSE con Mesa o su designación por la excandidata Áñez. Peor todavía, están voceros del MAS asegurando que “la única posibilidad” de no ganar en primera vuelta es ¡por fraude!

La narrativa del “fraude” es temeraria y grave. Lo fue el año pasado, lo es ahora. Los principios democráticos no deben izarse según las circunstancias, sino siempre. Por ello, es fundamental reafirmar el principio de que el resultado de la votación debe ser respetado por todos. Así pues, asumiendo la premisa de una elección transparente, exijamos que los actores relevantes, empezando por los candidatos presidenciales, respeten la voluntad ciudadana y se pronuncien democráticamente la noche del 18 de octubre.

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Municipios en crisis

De ahí que por ahora la esperanza de los gobiernos municipales esté puesta en las elecciones y el gobierno legítimo que habrá de emerger de las urnas en octubre; la idea es que el gobierno electo revise el presupuesto 2021.

/ 25 de septiembre de 2020 / 03:23

Por La Razón

Si este año será deficitario para los gobiernos locales en el país, debido a una significativa merma en sus ingresos, especialmente por coparticipación tributaria e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), en 2021 será todavía peor. La pandemia global y el efecto del COVID-19 en las actividades productivas y comerciales, sumados a un entono político volátil, tendrán un enorme costo para el país.

En efecto: solo en los primeros ocho meses de este año, las transferencias del Gobierno nacional a los gobiernos locales cayeron en 26% en comparación con idéntico periodo en 2019, eso equivale a una merma de Bs 1.446 millones en los ingresos de los 339 gobiernos municipales. La proyección es que hasta fin de año esa merma sea de 33%, equivalente a Bs 2.014 millones.

Asimismo, el presupuesto del Estado para 2021 incluye una merma total de las transferencias de Bs 2.267 millones, es decir 28% menos que lo programado para este año. Debe añadirse a esta cifra la disminución, todavía no conocida, en los ingresos propios (impuestos, tasas, patentes y otros), producto de una evidente desaceleración económica y el cierre de innumerables emprendimientos productivos y comerciales en todas las ciudades.

Asimismo, el presidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM-Bolivia) advierte de que la precaria situación en la que están cayendo los gobiernos autónomos municipales (GAM) es mucho peor de lo previsible, debido a que son éstos los que deben afrontar la mayor parte de las tareas de contención de los efectos del COVID-19 en la población: se presupuestó un gasto de hasta 15% para salud y en muchos casos se ha superado el 20%.

Añádase a los problemas objetivos planteados por la crisis económica, problemas de gestión por parte del Gobierno transitorio, que incluyen una aparente incapacidad para coordinar y lograr acuerdos con los gobiernos locales del país; el ejecutivo de la FAM lamenta que “las autoridades nacionales plantean soluciones parciales y parece no haber la intención de trabajar en forma conjunta para resolver los problemas”.

De ahí que por ahora la esperanza de los gobiernos municipales esté puesta en las elecciones y el gobierno legítimo que habrá de emerger de las urnas en octubre; la idea es que el gobierno electo revise el presupuesto 2021, pues “los municipios esperamos que haya una reactivación económica que beneficie a las autonomías”, según el citado presidente de la FAM.

Pero es evidente que no bastará con un incremento en las transferencias, pues los ingresos del Estado en su totalidad están mermando; un economista consultado por este diario considera que hay dos caminos: o reducir los gastos, con todo lo que implica en materia de prestación de servicios, o conseguir financiamiento, que a su vez implica contar con fuentes de ingreso que permitan afrontar las obligaciones propias de cualquier crédito. Hará falta, pues, mucha creatividad para afrontar la crisis que recién comienza a mostrarse.

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