Sociedad

sábado 19 jun 2021 | Actualizado a 15:26

El exprocurador Arce devela que juicio contra La Razón fue por ‘instrucción del Ejecutivo’

El 22 de abril de 2014, la Procuraduría presentó una demanda ante la Fiscalía contra los periodistas Ricardo Aguilar, por los supuestos delitos de espionaje y revelación de secretos, y Claudia Benavente, por presunta complicidad, tras una publicación.

/ 14 de mayo de 2021 / 09:00

El exprocurador del Estado Héctor Arce develó que el juicio contra La Razón en 2014 fue motivado por una “instrucción del Órgano Ejecutivo” y “un interés superior (la demanda marítima)”, y la “preocupación” del entonces presidente Evo Morales.

El 22 de abril de ese año, la Procuraduría, regida por el abogado, presentó una demanda ante el Ministerio Público contra los periodistas Ricardo Aguilar, por los supuestos delitos de espionaje y revelación de secretos, y Claudia Benavente, por presunta complicidad, tras la publicación del reportaje De cómo en la demanda marítima triunfó la idea de los ‘actos unilaterales’, publicado el 13 de abril en Animal Político.

Meses después, el 5 de agosto, la Sala Penal Tercera, mediante Resolución 148/2014, remitió el caso al Tribunal de Imprenta, que hasta la fecha no se conformó.

“La Procuraduría depende del Órgano Ejecutivo y nosotros recibimos una instrucción —y ésa es la aclaración que yo he pretendido darle durante todos estos años— para evitar que en el futuro, o el trámite de esta demanda u otras demandas que el Estado intente, se cometiera esta situación de —no quiero llamar infidencia, no quiero usar ningún término peyorativo— que pudieran afectar los objetivos estratégicos del Estado”, explicó anoche Héctor Arce en una entrevista con la transmisión virtual de Piedra, papel y tinta de La Razón.

Arce habló por primera vez con La Razón desde 2014. Al presentar la entrevista, Benavente contó que no se sentiría tranquila continuar la conversación si no le recuerda a su interlocutor sobre el resultado de ese proceso.

El exprocurador deslindó responsabilidad sobre la iniciativa. “Nunca hubo mala intención, sino una preocupación y una preocupación no nuestra”, arguyó.

Fue “una situación que le preocupó al Presidente en ese momento por el cuidado, el amor y la protección que le pusimos a este emprendimiento grande”, insistió en relación al momento en que Bolivia argumentaba un juicio contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya (Países Bajos).

“Hablamos de esto, de la grave preocupación que en ese entonces tenían el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García”, recordó la exautoridad.

Arce contó que al final el juicio a los periodistas de La Razón terminó en el Tribunal de Imprenta. “Pero ante el pedido de ustedes, y también ante un pedido de Carlos Mesa —no tengo por qué negar esta situación, un hombre que colaboró muchísimo en la demanda— nosotros accedimos”, afirmó.

“No sabía que hasta ahora estaba pendiente esta situación, que, de alguna manera, muestra la ineficacia de la Ley de Imprenta muy antigua”, cuestionó.

“Nosotros hemos respirado al pasar (juicio) de la Justicia Ordinaria al Tribunal de Imprenta y ahora estamos esperando —nos decían los abogados que depende de quien demande— que se conforme el Tribunal de Imprenta”, respondió Benavente.

Arce está a punto de asumir funciones en representación de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

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Salvatierra refuta a la Iglesia: No me plantearon la presidencia, Áñez fue elegida antes

Recordó un capítulo no menor ocurrido el 4 de noviembre, cuando el entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, pidió la sustitución de Evo Morales.

Foto: Twitter de Óscar Ortiz

/ 18 de junio de 2021 / 08:31

Adriana Salvatierra dejó su silencio, refutó el jueves la versión de la Iglesia Católica en sentido de que rechazó la sucesión constitucional en 2019 y recordó que el “golpe de Estado” comenzó mucho antes de la renuncia de Evo Morales, el 10 de noviembre.

En la primera entrevista que ofreció sobre el caso desde noviembre de 2019, en la transmisión digital Piedra, papel y tinta, del diario La Razón, la expresidenta de la Cámara de Senadores recordó que el quiebre constitucional comenzó con la quema de cinco tribunales departamentales, el bloqueo en Santa Cruz que impedía el acceso a suministros básicos, las acciones violentas de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC) y un asedio permanente a la sede de gobierno y a las instituciones.

Adriana Salvatierra, en l a entrevista con la directora de La Razón, Claudia Benavente.

Sin embargo, dijo que esos actos de conspiración cobraron mayor relevancia con el motín policial y la sugerencia de renuncia presentada por el comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, una hora antes de que Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera dimitieran en un mensaje desde Chimoré.

En la entrevista con Claudia Benavente, directora de este diario, Salvatierra recordó un capítulo no menor ocurrido el 4 de noviembre, cuando el entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, pidió la sustitución de Morales.

“No queremos a García Linera, no queremos a los presidentes del Senado (Salvatierra) y de Diputados (Víctor Borda). Queremos que asuma, como tiene que ser, la decana de Tarija de la Corte Suprema (ndR: María Cristina Díaz Sosa), la única que no es masista”, dijo en el cabildo del 4 de noviembre en el Cristo Redentor.

Además, la exlegisladora contó otros pasajes de la crisis poselectoral de 2019 como, por ejemplo, la desobediencia de las Fuerzas Armadas al mandato de Morales o el impedimento que sufrió ella de ingresar la Asamblea Legislativa un día antes de la renuncia del mandatario. “El sábado no pude ingresar a la Asamblea Legislativa, estaba tomada”, dijo.

Además, afirmó que le resultó “muy extraño” que luego de la renuncia de Morales el entonces candidato presidencial Carlos Mesa se apueste al frente de la Asamblea Legislativa para presionar por que se impida que alguien del MAS asuma la sucesión.

Según reportes de ese día, el expresidente declaró: “Nosotros sabemos y creemos que nadie que sea militante del MAS puede continuar este proceso político”.

La misma Áñez, en su declaración por el caso Golpe de Estado del 8 de junio reciente, citó que Mesa propuso en las reuniones de la Universidad Católica Boliviana (UCB) que ni Salvatierra ni nadie del MAS debe asumir la sucesión.

Salvatierra recordó también en el streaming de La Razón que la medalla presidencial fue retirada de las bóvedas del Banco Central de Bolivia (BCB) la tarde del 11 de noviembre, un día después de la renuncia de Morales y un día antes de la proclamación de Áñez. ¿Por qué retiran la medalla si no se definió quién debía suceder a Morales?, cuestionó.

Documentos a los que accedió este diario acreditan que el general Milton Navia, entonces jefe de la Casa Militar, “informa” al presidente del BCB, Pablo Ramos, que el mayor Rolando Gallardo “es designado como responsable para realizar el recojo de la joya presidencial el día de hoy lunes 11 de noviembre de 2019 a horas 15.30”.

Salvatierra expresó también su extrañeza sobre las develaciones de Áñez acerca de su llegada a La Paz bajo resguardo militar, al mediodía del 11 de noviembre. En su declaración ante el fiscal de materia Omar Alcides Mejillones y los oficiales de investigación tenientes Carlos Vargas y Emanuel Gemio, la exmandataria transitoria admitió que en el aeropuerto de El Alto la esperaba un militar que —según sus palabras— le dijo que tenía la instrucción de llevarla, junto a sus hijos, al Colegio Militar de Irpavi, en La Paz, en un helicóptero.

La exsenadora del MAS respondió —como a Mesa en la UCB el 12 de noviembre— que para entonces Áñez ya se movilizaba en una “cápsula presidencial”. Con eso refutó a la Iglesia Católica sobre su informe en sentido de que en las citas de la UCB no hubo decisiones ni actas, sino “acuerdos verbales”.

Si Áñez era la elegida, no había razón para hablar del asunto.

La exmandatataria declaró también ante el fiscal que luego de la reunión de Morales, en la primera reunión en la UCB, a través de una llamada telefónica Ricardo Paz, asesor de Mesa, le consultaron si estaba en condiciones de asumir la sucesión.

“Yo presento mi renuncia a las 18.15 y en menos de 15 minutos o en menos de media hora ya definieron en la UCB que sea Jeanine Áñez. A las 18.45 Áñez se proclama presidenta (en una entrevista con Unitel)”, cuestionó Salvatierra en La Razón.

Ella renunció a la presidencia de la Cámara de Senadores —a través de sus redes sociales— luego de hablar con Morales y García Linera al rato de las dimisión de éstos. “Ellos me transmitieron que las Fuerzas Armadas no aceptaban la sucesión constitucional y decían que incluso Luis Fernando Camacho pedía que renuncien todos los asambleístas y funcionarios del Órgano Electoral, y dar paso a un gobierno cívico-militar”, recordó la exsenadora del MAS.

“Además, me preguntaron cómo estaba mi familia; les conté la situación (había ‘vigilias’ en su casa de Santa Cruz) y me dijeron que no había condiciones para que pueda darse la sucesión constitucional”, reveló Salvatierra en el programa de La Razón.

“Haciendo esta evaluación, dijimos que es imposible que se pueda dar paso a una sucesión constitucional. Con un razonamiento claro: si Morales y García renuncian para que cese la violencia y las Fuerzas Armadas manifiestan que incluso con la sucesión conmigo no va a cesar la violencia, mi participación en la sucesión no era una solución”, insistió la exlegisladora, quien afirmó que, de forma conjunta, definieron su renuncia verbal.

A las 18.45 de ese domingo, Áñez declaraba así en la red Unitel: “En el orden constitucional, me correspondería asumir este reto” de presidenta por sucesión.

Incluso dijo que debía llamar a la Asamblea Legislativa para considerar las renuncias de Morales y García. No sucedió así; al contrario, Áñez se proclamó en sendos actos, sin quórum ni resolución, ni el MAS, titular del Senado y presidenta transitoria.

Salvatierra afirmó que en ningún momento el MAS provocó un vacío de poder, como la Iglesia Católica describió en su memoria. Recordó que en la primera reunión en la UCB no participó nadie del MAS.

“Ella (Áñez) sabía lo que tenía que hacer: convocar a una sesión de Asamblea Legislativa y que la presidencia del Estado tenía que definirse en esa Asamblea Legislativa”, refutó Salvatierra.

Ella asistió a las reuniones de la UCB los días 11 y 12 de noviembre. Dijo que el primer día solo se consideró la salida a México de Morales. “Extrañamente Jorge Quiroga llama al comandante de la FAB” para autorizar el despegue del avión, confirmó lo que en La Razón también contaron sus compañeras Teresa Morales y Susana Rivero.

La Iglesia Católica dijo que en esa reunión se propuso a Salvatierra y a Rivero asumir la sucesión presidencial, “pero ellas se negaron alegando que sus vidas corrían peligro”.

Rivero desmintió la versión y Salvatierra también. “Ni siquiera me permitieron ingresar en la Asamblea”, respondió la última.

También desmintió que hubiera invitado a la Iglesia Católica a participar de la sesión del 11 de noviembre para la proclamación de Áñez. “Es falso”, dijo.

Salvatierra contó también que la noche del 10 tenía orden de aprehensión. Afirmó que con eso buscaban impedir la sucesión constitucional incluso luego de haber renunciado a la presidencia del Senado.

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Nueve momentos: Carlos Mesa fue el factor clave de la sucesión de Jeanine Áñez

En su declaración ante la comisión de fiscales, el 8 de junio reciente, la exmandataria transitoria recordó que Mesa objetó la sucesión de la senadora Adriana Salvatierra.

Carlos Mesa, en una concentración en la avenida Costanera de La Paz, en la que gritó: "¡O voy preso, o voy a la presidencia!"

/ 14 de junio de 2021 / 03:17

Jeanine Áñez acaba de vincular a Carlos Mesa con su sucesión y develar que éste impidió que Adriana Salvatierra u otros senadores del MAS asuman el poder en noviembre de 2019. Entonces, el expresidente se convirtió en el factor clave de la transición.

En su declaración ante la comisión de fiscales, el 8 de junio reciente, la exmandataria transitoria recordó que Mesa, entonces candidato perdedor de las luego anuladas elecciones del 20 octubre, objetó la sucesión de la senadora del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de otros correligionarios suyos, aunque había dicho que esa “sucesión debería ser constitucional y que no aceptaría ninguna sucesión inconstitucional”.

“Luego, el señor Carlos Mesa realiza una declaración en una radio mencionando que no aceptaría la sucesión de Adriana Salvatierra”, contó Áñez, detenida en la cárcel de Miraflores y ahora acusada también de resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, además de presuntos delitos de sedición, terrorismo y conspiración, a instancias de la exdiputada del MAS Lidia Patty.

Nada más al saberse de la renuncia de Evo Morales, el 10 de noviembre de 2019, el candidato de Comunidad Ciudadana (CC) dijo que la sucesión presidencial debía estar a cargo de “alguien que no sea del MAS”, como también recordó Áñez en su declaración ante los fiscales.

Mesa rozó entonces la segunda vuelta y en esa condición se convirtió en uno de los principales líderes de oposición y, así, en uno de los actores clave del quiebre institucional de entonces en al menos nueve momentos.

Primer momento, el TREP. Al paralizarse la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), la noche del 20 de octubre, el expresidente protestó por la falla del sistema, una transmisión de actas de votación paralela al cómputo oficial, aunque no vinculante.

Al día siguiente, en conferencia de prensa llamó a movilizaciones y vigilias en el país, “para estar en todos los tribunales electorales con la fuerza de la gente”. Consideró que la paralización del TREP pretende “bloquear la segunda vuelta”.

Fue el primer momento del protagonismo de Mesa en la crisis poselectoral. Denunció en la noche en la ciudad de Santa Cruz un “fraude escandaloso”.

En coincidencia con esas declaraciones, también esa noche, el entonces presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, anunció movilizaciones. “Mañana, a las 12.00 del día, empezamos a parar este país”, arengó en un primer cabildo en la Feria Exposición de Santa Cruz (Expocruz).

Fue el inicio de la revuelta, que tres semanas después terminaría con la renuncia de Morales.

El expresidente Evo Morales llamó a Carlos Mesa «el principal golpista» de 2019.

Segundo momento, la advertencia de Mesa. Una semana después, cuando las protestas se habían extendido en el país, una multitudinaria protesta tomó la avenida Costanera de La Paz. Allí, Mesa denunció que Morales y el vicepresidente Álvaro García lo acusaban de generar violencia.

Se declaraba otra vez víctima de las presuntas irregularidades en las elecciones. “Debo decirles que aquí estoy: ¡O voy preso, o voy a la presidencia!”, gritó con euforia ante la multitud.

Tercer momento, apoyo a Camacho. El 6 de noviembre, Mesa buscó a Camacho en el aeropuerto de El Alto. Para entonces, el líder cívico había logrado paralizar el país y porfiaba por tercera vez en llegar a La Paz, esta vez a dejar la carta de renuncia de Morales que él mismo redactó.

Sin conseguir su propósito, el candidato presidencial esperó al líder cívico hasta las 19.30 de ese día. “La Policía me bloqueó e impidió que me acercara a LF Camacho en el momento de su llegada al aeropuerto. Denuncio esta vulneración a mis derechos ciudadanos” (sic), justificó en su cuenta de Twitter.

Camacho prefirió propiciar las movilizaciones “sin políticos”. Pero a las 21.11, en la plaza Uyuni de La Paz, Mesa apareció junto a su acompañante de fórmula, Gustavo Pedraza, y el expresidente Jorge Quiroga para decir que no estaba en el aeropuerto, esto ante el supuesto acoso de los masistas en El Alto.

Cuarto momento, anulación de elecciones. De reclamar su derecho a una posible segunda vuelta, Mesa pasó a plantear la anulación de las elecciones. En una entrevista con el diario español El País, publicada el 23 de octubre, decía: “La segunda vuelta debe realizarse porque legítimamente votó el pueblo boliviano!”.

Sin embargo, días después, el 3 de noviembre, CC y Mesa cambiaron de posición: “La mejor solución a esta crisis, en las actuales circunstancias, es una nueva elección, administrada por un nuevo órgano electoral imparcial y con la observación rigurosa de la comunidad internacional”.

Se esperaba que la declaración abunde sobre las declaraciones de Camacho, un día antes en un cabildo multitudinario en el Cristo Redentor de Santa Cruz, cuando había invocado la participación de las Fuerzas Armadas en las movilizaciones, “para estar al lado de su pueblo”.

Quinto momento, pedido de renuncia. El domingo 10 de noviembre, Mesa pidió la renuncia de Morales y García, de quienes dijo que “no están en condiciones” de presidir nuevas elecciones. “Creemos que ésta es una decisión que debe tomar el presidente Morales; si le queda un ápice de patriotismo, debería dar un paso al costado”, dijo.

Morales, muy temprano ese día, había anunciado nuevas elecciones, “incorporando a nuevos actores políticos”, y la elección de un nuevo Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el fin de bajar las tensiones y pacificar el país.

Esa madrugada había intentado comunicarse con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien se había anticipado a difundir el informe preliminar sobre los comicios del 20 de octubre, en el que la misión de observadores había hallado “graves irregularidades”.

Acto seguido, Almagro sugirió la continuidad del mandato de Morales.

Sexto momento, reuniones extralegislativas en la UCB. Mesa jugó un papel central en las negociaciones propiciadas por la Iglesia Católica y la Unión Europa (UE) inmediatamente después de la renuncia de Morales.

Allí hizo saber que no apoyará una eventual sucesión de Salvatierra, que había renunciado a la presidencia de la Cámara de Senadores de forma verbal. Áñez contó detalles de esa cita en la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Ni Salvatierra ni otro senador del MAS estaban consignados entre las posibilidades. “Se dice que en la reunión se propuso que debía elegirse como presidente interino a un senador con experiencia, a lo que Carlos Mesa indica que la sucesión debería ser constitucional y que no aceptaría ninguna sucesión inconstitucional”, contó la exmandataria.

Además, recordó que supo de una reunión previa en la casa de José Antonio Quiroga, en la editorial Plural, a la que presuntamente asistieron Salvatierra, el entonces ministro de Comunicación, Manuel Canelas, y Ricardo Paz, asesor de Mesa.

Ahí preguntaron a Mesa sobre esa posibilidad. “Quiroga llama al señor Carlos Mesa por teléfono para consultarle y éste le responde que la ciudadanía no aceptaría esa sucesión, (que) las protestas continuarían”, prosiguió Áñez.

Séptimo momento, la opción Áñez. Alejada la posibilidad de que alguien del MAS sea quien suceda a Morales, Mesa y CC impulsaron la proclamación de Áñez, entonces segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, con el apoyo de los asistentes a la cita en la UCB, salvo las representantes del MAS.

El propio Ricardo Paz, asesor de Mesa, se encargó de llamar la tarde del 10 de noviembre a Áñez, que se encontraba en Trinidad (Beni), para proponerle la decisión. “Entre las 18.00 y 19.00 (era de noche) yo recibo una llamada de Ricardo Paz, que me pone en altavoz, me explica que ellos estaban en una reunión buscando una reunión”, dijo la exmandataria transitoria en su declaración ante el Ministerio Público.

Estaba decidida la situación. En una entrevista con Piedra, papel y tinta de La Razón, la exdirectora de la Unidad de Investigaciones (UIF) Teresa Morales contó que el 11 de noviembre, en la reunión de la UCB, Mesa preguntó a Salvatierra sobre qué le parecía Áñez presidenta. “’Yo no entiendo por qué me preguntan si ya la señora Áñez se está moviendo en la cápsula presidencial; seguramente ustedes habrán decidido cosas’”, citó Morales a la senadora.

Es más, al día siguiente, de nuevo en la UCB, Mesa preguntó a la legisladora del MAS si había presentado su renuncia. Morales contó que Salvatierra respondió que “solo en redes sociales”.

La reunión previa a la autoproclamación de Áñez, el 12 de noviembre de 2019.

Octavo momento, garantías a la Asamblea. Al principio, Mesa propugnó una “sucesión constitucional” y también exigió garantías para el desarrollo de las sesiones con ese fin en la Asamblea Legislativa.

Ese 11 de noviembre, el expresidente instó a la Policía y a las Fuerzas Armadas a garantizar la seguridad de los legisladores del MAS para las sesiones de sucesión constitucional. Es más, pidió a la población no hostigar a los oficialistas.

Consideró que será importante que el MAS haga quórum en la Asamblea Legislativa. Ésta es “la única posibilidad de construir una sucesión democrática y una acción que esté bajo la norma constitucional para que el mundo no nos acuse de haber llevado un gran golpe de Estado”, justificó.

Noveno momento, la tesis del golpe. El 24 de enero de 2020, Áñez se proclamó candidata a la presidencia para las elecciones, inicialmente, del 3 de mayo. La decisión generó protestas y cuestionamientos de algunos políticos, en razón de que la mandataria había llegado al poder solo para llamar a nuevas elecciones.

Uno de ellos fue Mesa, que tres días después hizo un texto llamativo en su blog para cuestionar la candidatura de Áñez, que había formado la alianza Juntos con Samuel Doria Medina y Luis Revilla, entre otros.

“La tesis del golpe de Estado se basa en la idea de que quien lo dio usa la sucesión constitucional como una excusa para hacer realidad su verdadera intención: apropiarse del gobierno en el largo plazo como quien se apropia de un botín”, escribió el candidato de CC en un texto llamado Una decisión equivocada.

A cuatro días de la develación de Áñez sobre el papel de Mesa en la sucesión constitucional, por cuya acción el MAS y el Gobierno han comenzado un proceso político y judicial, el expresidente no se manifestó. El sábado, La Razón intentó infructuosamente con sus allegados una posición sobre el caso.

Mesa ya tuvo la experiencia de librarse del camino de la sucesión con otros políticos en 2005, cuando pidió a los entonces presidentes de las cámaras de Senadores, Hormando Vaca Díez (fallecido), y de Diputados, Mario Cossío, a resignar esa posibilidad para dar paso a la asunción del entonces presidente de la otrora Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé.

“Éste es un tiempo de renunciamientos, éste es un tiempo en el que el país no puede seguir apostando a la locura”, dijo el 7 de junio de aquel año.

La diferencia de entonces con el cambio de gobierno de 2019 fue que el viejo Congreso Nacional aceptó la renuncia de Mesa y, a la vez, posesionó a Rodríguez Veltzé.

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Áñez devela que Mesa objetó a Salvatierra y que Paz la llamó para proponerle el cargo

“El señor (José Antonio) Quiroga llama al señor Carlos Mesa por teléfono para consultarle y éste le responde que la ciudadanía no aceptaría esa sucesión (de Adriana Salvatierra)”.

La senadora Jeanine Áñez, en reunión con al clero de la Iglesia Católica, antes de su proclamación, el 12 de noviembre de 2019. Foto: RTP

/ 11 de junio de 2021 / 15:03

Jeanine Áñez reveló que Carlos Mesa objetó la sucesión de Adriana Salvatierra tras la renuncia de Evo Morales y recordó que la noche de aquel 10 de noviembre de 2019 Ricardo Paz, asesor del expresidente, la llamó para proponerle el cargo.

“Entre las 18.00 y 19.00 (era de noche) yo recibo una llamada de Ricardo Paz, que me pone en altavoz, me explica que ellos estaban en una reunión buscando una reunión”, dijo la exmandataria transitoria en su declaración ante el Ministerio Público, el 8 de junio reciente, a la que accedió La Razón.

Áñez se refirió así a una primera reunión que la Iglesia Católica y la Unión Europea (UE) habían propiciado a las 18.00 de ese domingo en la Universidad Católica Boliviana (UCB), en La Paz, con el fin de encontrar una salida extralegislativa a la crisis política de entonces.

“Me sorprendo de la llamada, me dicen que estaban buscando la mejor forma constitucional, de cómo hacer una transición y cómo en el Senado todos habían renunciado”, dijo en referencia a las renuncias de entonces de Salvatierra, a la sazón presidenta de la Cámara de Senadores, y Rubén Medinacelli, primer vicepresidente, del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Áñez, detenida ahora en la cárcel de Miraflores de La Paz a denuncia de la exdiputada del MAS Lidia Patty por presuntos delitos de conspiración, sedición y terrorismo, contó que los asistentes a la reunión de la UCB le preguntaron si estaba dispuesta “a asumir la presidencia para hacer el proceso de transición y llamar a nuevas elecciones constitucionales”.  

“Yo respondo que estaría dispuesta si podría contribuir a la pacificación del país”, recordó en la declaración ante los fiscales del caso.

“Y, obviamente, si no habría ninguna oposición. Recalco que nunca me ofrecí, ni que iba a ser una impostura de mi parte, que tampoco lo esperaba, pero sí podía contribuir con la pacificación. Yo acepté”, dijo Áñez.

A pesar de que al inicio de su detención dijo que se acogería al silencio en este caso llamado “golpe de Estado”, la otrora segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores declaró el martes 8 de noviembre ante el fiscal de materia Omar Alcides Mejillones y los oficiales de investigación tenientes Carlos Vargas y Emanuel Gemio. Fue asistida por los abogados Alaín de Canedo Ostria y Norka Cuéllar.

Al principio de su declaración, Áñez recordó que supo de una reunión previa en la casa de José Antonio Quiroga, en la editorial Plural, a la que presuntamente asistieron Salvatierra, el entonces ministro de Comunicación, Manuel Canelas, y Paz, asesor de Mesa.

Dijo que Salvatierra les había recordado que ante una eventual renuncia de Morales ella “accedería a la presidencia por sucesión constitucional y llamará a elecciones con un nuevo Tribunal Constitucional (sic)”.

“Y le consulta si eso sería aceptado por el señor Carlos Mesa. El señor Quiroga llama al señor Carlos Mesa por teléfono para consultarle y éste le responde que la ciudadanía no aceptaría esa sucesión, (que) las protestas continuarían”, continuó Áñez, aunque también dijo que Mesa buscaba una salida constitucional.

«Se dice que en la reunión se propuso que debía elegirse como presidente interino a un senador con experiencia, a lo que Carlos Mesa indica que la sucesión debería ser constitucional y que no aceptaría ninguna sucesión inconstitucional. Algunos señalaron que debería elegirse a un senador con experiencia, pero a esa propuesta el señor Carlos Mesa menciona que la sucesión debería ser constitucional», relató.

“Luego, el señor Carlos Mesa realiza una declaración en una radio mencionando que no aceptaría la sucesión de Adriana Salvatierra”, insistió Áñez.

Entonces, Mesa era uno de los principales actores políticos, arropado por los resultados de las elecciones generales del 20 de octubre que le daban el segundo lugar, aunque los había cuestionado debido a un presunto “fraude monumental”.

Al día siguiente, el lunes 11 de noviembre, el excandidato presidencial de Comunidad Ciudadana (CC) participó de otras reuniones en la UCB. Y el 12, horas antes de la proclamación de Áñez, también.

En una entrevista con el ‘streaming’ Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, la exdirectora de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) Teresa Morales dijo que asistió a dos de esas reuniones, pero como “guardaespaldas” de Salvatierra, sin derecho a “voz y voto”, al no ser ni legisladora ni autoridad política.

“Ninguna salida llevaba a lo que ellos querían, instalar un gobierno. Con toda claridad, Carlos Mesa le preguntó a Adriana ‘¿qué les parece que Jeanine Áñez fuera presidenta? Estaban sentados frente a frente, y Adriana les dijo: ‘Yo no entiendo por qué me preguntan si ya la señora Áñez se está moviendo en la cápsula presidencial; seguramente ustedes habrán decidido cosas’”, contó.

Luego de esa reunión, en la tarde-noche, Áñez se proclamó, primero, titular de la Cámara de Senadores, y, luego, sucesora de Morales, en sendos actos en los que no hubo resolución legislativa alguna, quorum y presencia de los dos tercios del MAS.

Además de Mesa y Paz, a la reunión de las 18.00 del 10 de noviembre asistieron el monseñor Eugenio Scarpellini y Aurelio Pessoa, en representación de la Iglesia Católica; el representante de la UE, León de la Torre, y los diplomáticos españoles Emilio Pérez de Ágreda y Cristina Borreguero, entre otros, según contó Áñez.

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Áñez llama ‘imaginarias y fantasiosas’ a las nuevas acusaciones en su contra

La exmandataria transitoria informó en sus redes sociales que el martes prestó declaraciones informativas ante las autoridades judiciales.

Jeanine Áñez, cuando fue detenida en marzo de este año. Foto: Rodwy Cazón

/ 9 de junio de 2021 / 13:37

A través de sus redes sociales, la expresidenta transitoria Jeanine Áñez, en prisión preventiva en la cárcel de Miraflores de La Paz, consideró que las nuevas acusaciones en su contra son “imaginarias y fantasiosas”.

“Ayer, la expresidenta constitucional de Bolivia prestó su declaración informativa de manera amplia sobre las imaginarias y fantasiosas nuevas acusaciones del gobierno del MAS”, escribió la exmandataria, encarcelada desde el 13 de marzo de este año.

A instancias de la exdiputada del Movimiento Al Socialismo (MAS) Lidia Patty, Áñez fue acusada inicialmente por los presuntos delitos de sedición, terrorismo y conspiración en el llamado caso “golpe de Estado” cuyo proceso está foliado como “Luis Fernando Camacho y otros”.

Sin embargo, en el transcurso del proceso, el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, solicitó la acusación contra Áñez por resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, en razón de la sucesión ocurrida dos días después de la renuncia del entonces presidente Evo Morales en noviembre de 2019.

El 12 de noviembre, la exsenadora de Unidad Demócrata (UD) se proclamó presidenta de la Cámara de Senadores, primero, y mandataria transitoria, después, en sendos actos sin resolución ni quorum, menos asistencia de la bancada mayoritaria del MAS.

Otros procesos fuero adicionados a petición del Ministerio de Gobierno y la Procuraduría General del Estado. La exmandataria detalló esos juicios por “anticipación y prolongación de funciones, asociación delictuosa, resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, sedición, incumplimiento de deberes, incumplimiento de deberes y seducción de tropas”.

Áñez, junto a otros 16 colaboradores suyos, es requerida también como testigo en el proceso seguido en Estados Unidos y Bolivia a raíz de la detención de su ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusado de sobornos e intento de lavado de dinero.

En 2019, el exministro propició la compra de material antidisturbios a un costos de $us 5,6 millones, de los cuales $us 2,3 millones resultaron sobreprecio para el pago de sobornos a funcionarios bolivianos, entre ellos Murillo, por parte de la empresa intermediaria Bravo Tactical Solutions.

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¿Golpe o no? A los hechos

/ 9 de junio de 2021 / 03:00

Algún día habrá terminado esta disputa ideológica sobre si hubo o no golpe de Estado en 2019. Por el momento, esas diferencias han vuelto a poner en vilo al sistema político nacional, que precisamente ayer se enfrentó incluso a puños durante la interpelación al ministro Eduardo del Castillo a raíz de la detención de Jeanine Áñez.

¿Fue golpe el que desembocó en la renuncia de Evo Morales? Los detractores de la hipótesis defienden la versión de que no fue así, que Morales sucumbió debido a un “monumental” fraude, que renunció por cuenta propia y que fue “el pueblo” el que terminó con su destino.

Luego de las fallidas elecciones de aquel año, una sucesión de hechos puso en duda la teoría negacionista del golpe o el quiebre institucional, como quisieran matizarlo quienes aceptan el hecho pero no se animan a decirlo con sensatez.

Ya meses antes de las elecciones, cierto funcionario de la Embajada de Estados Unidos difundía en sus encuentros con los medios de información una encuesta que señalaba que el 72% de los bolivianos cree que en octubre “va a haber fraude”.

Meses antes también Luis Almagro se había “ganado la confianza” de Morales para conseguir que una misión de la OEA asista a los comicios. Fue llamativo el cambio de actitud del uruguayo cuando incluso consideró que Morales tenía el derecho de asistir a una repostulación, meses después de haber cuestionado el fallo del Tribunal Constitucional que habilitó al entonces mandatario para las elecciones o la negativa de Morales de respetar los resultados adversos del referéndum de 2016.

Almagro se convertiría luego en la pieza clave de la caída de Morales. ¿Narrativa? No, hechos reales.

Luis Fernando Camacho, entonces líder cívico cruceño, apareció en escena también. Fue quien motivó el motín de la Policía Boliviana, invocó a las Fuerzas Armadas (“Fue mi padre quien cerró con los militares para que no salgan”, admitió después) y horas antes de la dimisión de Morales plantó en el Palacio de Gobierno una Biblia, una bandera y una “carta de renuncia” de Morales.

Morales renunció luego de varios actos previos de desobediencia de parte de, primero, el comando de la Fuerza Aérea y otros jefes militares. Y, finalmente, fue el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas el que le pidió renunciar, en absoluta violación del principio constitucional de subordinación.

Horas antes, varios ministros, legisladores y un gobernador, incluso su hermana, habían sufrido amenazas, presiones, ataques y quema de sus viviendas. El caso de César Navarro fue grave: lo amenazaron de muerte para obligarle a renunciar, lo presionaron con la vida de su sobrino si no tomaba esa decisión y quemaron su casa.

Fue llamativa también la renuncia de la línea de sucesión: Adriana Salvatierra, presidenta del Senado, tenía orden de aprehensión, y a Víctor Borda, de Diputados, le quemaron su vivienda en Potosí. Rubén Medinaceli también sufrió amenazas.

La “sucesión” no consideró la Constitución ni los reglamentos legislativos. Fue definida en una reunión extralegislativa en la Universidad Católica bajo un argumento “lo más cercano posible a la Constitución”, como diría luego Waldo Albarracín, y con personalidades sin función pública.

La noche del domingo de la renuncia, Áñez ya se sabía presidenta. Al día siguiente llegó a La Paz bajo una cápsula presidencial y en la noche conminó a las Fuerzas Armadas a salir a las calles. Prometió ese día promover la lectura de las renuncias de Morales y de Álvaro García. Mientras, Carlos Mesa exhortaba a los políticos de oposición a garantizar para el acto de sucesión la instalación de la Asamblea Legislativa, para no darle pretexto al MAS de posicionar la idea del golpe de Estado. No ocurrió así, como se demostró después.

El 12 de noviembre, luego de suspender una sesión de la Cámara de Senadores, Áñez se hizo de la titularidad del cargo. Minutos después, se proclamó presidenta en un acto en el que no hubo resolución ni quórum, menos presencia de la bancada de los dos tercios del MAS.

Solo un discurso hegemónico niega esos hechos, y en esto muchos medios de información, analistas y periodistas “independientes” juegan un rol importante.

¿Hubo golpe o no? Los hechos muestran que sí, aunque con eufemismos. La historia tendrá su palabra, más allá de que Morales no tenía la legitimidad para ser candidato aquel fatídico año.

Rubén Atahuichi es periodista.

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