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El color infinito

Los legendarios rockeros Deep Purple presentan un nuevo disco y preparanuna gira sudamericana que podría traerles de vuelta a Bolivia 20 años después.

/ 9 de julio de 2017 / 04:00

Los fanáticos de Deep Purple en Bolivia vivieron una noche infinita hace 20 años. Fue la primera gran banda de rock duro clásico que pisó territorio nacional para brindar un concierto con los himnos más coreados y de mayor influencia en la historia del género que ellos, junto a Led Zeppelin y Black Sabbath, inventaron. Y están próximos a retornar al continente en un itinerario de presentaciones de su nuevo disco, Infinite, el vigésimo en estudio. Una gira que también sirve para celebrar sus ya próximos 50 años de trayectoria, y que los fans bolivianos esperan repita su parada en el país, pues se habla de una excursión mundial que podría ser la última. Aunque con los Púrpura profundo nunca se sabe.

Se trata de una de las agrupaciones más brutales en la historia no solo del rock, sino de la música contemporánea. Formada en Hertford, Gran Bretaña, en 1968, su obra es una amalgama de elementos del rock progresivo, rock sinfónico, rock psicodélico, blues rock e incluso de la música clásica. Se han convertido en algo como una institución musical, pues han sufrido innumerables cambios en su alineación a lo largo de sus décadas de vida y a pesar de todo siguen de pie, pelando los decibeles de siempre como si de adolescentes se tratara. Sus cuatro primeras formaciones son etiquetadas como Mark I, II, III y IV, aunque la Mark II, que incluye a Ian Gillan (voz), Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (teclados), Ian Paice (batería) y Roger Glover (bajo), es considerada la más exitosa. Fue el cantante —de visita con su Ian Gillan Band a la curva sur del Hernando Siles en 1993 para presentar su disco Toolbox— el promotor de la llegada del quinteto de caballeros ingleses en marzo de 1997. Y aunque se sintió mucho la ausencia de Blackmore, incluso siendo reemplazado por el gran virtuoso y rubio pelilargo de Steve Morse, aquella noche resultó una exquisitez para todos los sentidos.

La historia de la banda dice que Chris Curtis, el antiguo baterista de The Searchers, fue quien se contactó con Tony Edwards, un empresario londinense, para preguntarle si podía ser el representante de una nueva banda que había ideado con el nombre de Roundabout —Rotonda— porque ya se preveía que los músicos iban a entrar y salir de ella. Así se conformó una suerte de agrupación abierta, con cambios cíclicos que hasta hoy se mantienen y que ha brindado un rosario de artistas geniales, además de los cinco clásicos, como David Coverdale (cantante de Whitesnake), Tommy Bolin (guitarrista y vocalista muerto a los 25 años), Glenn Hughes (bajista y cantante de extensa trayectoria), Joe Lynn Turner (vocalista de Rainbow, presente en Bolivia en mayo de 2016 con un conciertazo en el Hotel Presidente paceño), Joe Satriani (espectacular y pirotécnico guitarrista instrumental) y el actual Don Airey (tecladista de Gary Moore, Ozzy Osbourne, Judas Priest, Black Sabbath, Jethro Tull, Whitesnake, Rainbow…). Todo un combo de talentos para el morado eterno que lanzó discos inmortales como In rock, Machine head, Burn, Come taste the band, Perfect strangers…

La fría y negra noche del 25 de marzo de 1997, hace poco más de 20 años, el grupo empezó su actuación en el Jaime Laredo con los primeros acordes de Hush, la canción escrita por Joe South grabada en el disco Shades of Deep Purple, del 68. Luego continuaron otros clásicos como Pictures of home (Machine head 1972), Black night (lanzada como sencillo en 1970), No one came (del disco Fireball, 1971), Smoke on the water (con algunos fraseos de El cóndor pasa y una ovación perpetua hacia el tecladista Jon Lord, muerto en 2012), Sometimes i feel like screaming (del álbum Perpendicular 1997), Speed King (disco In rock 1970) y Highway star (también en Machine head, 1972), entre otros. Fue una noche púrpura.

Hace algunas semanas no más, el 7 de abril, el grupo exhaló el que es su más reciente disco: Infinite. Aunque no es el álbum cinco estrellas de la talla de Machine head, cumple muy bien con todo, para beneplácito de sus millones de seguidores. La voz distorsionada y robótica de Gillan abre el disco con Time for Bedlam. Evidentemente no se puede ocultar el paso de los muchos años, pero en general ese detalle parece no influir prácticamente nada en estos jurásicos del rock que se conocen a la perfección la fórmula de cómo enamorar al oyente: Hard rock directo al oído, con un Gillan magistral al micrófono, la dupla Glover-Paice siempre inquebrantable, y el destacadísimo trabajo conjunto de Steve Morse y Don Airey con sus respectivos instrumentos.

En esta nueva obra también destacan temas como Hip boots, que recupera ese estilo de riffs setentero muy en la onda zeppeliana: “muy”, diría algún mal pensado. Y así otros títulos como All i got is you, One night in Vegas, Get me outta here, The Surprising, entre otros, que devuelven a la palestra a esta banda que empezó su tour por el planeta en mayo y que también pisará suelo sudamericano. Muchos esperan que Bolivia se encuentre en esa agenda y aporte al prolongado brillo del púrpura profundo.

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Carlos Sbarbati, el ‘Cóndor’ en las alturas

Carlos Sbarbati, voz actual de la banda argentina de rock Bersuit Vergarabat, llegará a presentar su nuevo disco en Bolivia

Artista. Carlos Germán Cóndor Sbarbati nació el 1 de marzo de 1971 en Buenos Aires

Por Marco Basualdo

/ 4 de abril de 2022 / 16:01

Mi compromiso con la música fue de muy pequeño, en un hogar donde siempre estuvo presente. A los siete años me regalaron mi primera guitarra y desde ese momento comencé a desarrollar el camino por el cual sigo transitando. Ya a mis 13 años de edad vivía de la música, cantando en peñas y otros eventos, asumiendo que hacer música iba a ser el arte que me acompañaría toda la vida”. Carlos Germán Sbarbati, alias el Cóndor, resume en una frase su compromiso con el oficio sonoro. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1971, desde muy pequeño ya mostraba sus dotes de intérprete y compositor. A los 14 ingresó a un coro, comenzando a cantar en el género lírico; posteriormente inició su carrera artística junto a su compañero de ruta Daniel Suárez, hacia 1988, en una agrupación llamada Resortes Antagónicos, en la que tocaba el bajo y también hacía la segunda voz. Luego recibió la noticia de su ingreso a los afamados Bersuit Vergarabat en 1997, junto con Suárez tras la salida de Rubén Sadrinas, también cantante, corista y frontman del grupo. Y ya reafirmado en la banda, desde los años 1998 a 2009 fue el corista de la numerosa cuadrilla que impuso hits como Yo tomo, El tiempo no para y Sr. Cobranza, hasta que se dio el alejamiento del líder de la agrupación, Gustavo Cordera, quien iniciaba su carrera solista y fuera reemplazado por Sbarbati.

Este Cóndor de vuelo amplificado llega en los próximos días a Bolivia para presentarse en las ciudades de La Paz y El Alto con un disco independiente de corte folklórico denominado Rabia al silencio, el cual representa un homenaje a Atahualpa Yupanqui, nombre artístico de Héctor Roberto Chavero, aquel cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino, considerado como el músico más importante de la historia del folklore de su país.

—¿Así que nacido para la música?

—Mi primera influencia fue mi padre, que a pesar de no ser músico era un melómano que nos hacía escuchar a muchos artistas de géneros variados que después me influenciaron artísticamente. Entre ellos puedo nombrar a Atahualpa Yupanqui, Los Tucu Tucu, Mercedes Sosa, Los Carabajal y hasta Goyeneche y Julio Sosa, para nombrar a algunos.

—¿Por qué folklore?

—Porque fue con el primer género musical que conecté en mi vida. Ya dije anteriormente lo que se escuchaba en mi casa y luego al momento de agarrar una guitarra, las canciones que yo sabía eran de folklore. Y cuando me lancé a escribir fue todo folklore. Luego, mi carrera tomó otros rumbos (los cuales también me hacen ser quien soy y lo agradezco), pero siempre tuve la intención de poder hacer un disco de ese género y por fin se dio la oportunidad.

—Yupanqui parece ser la luz a seguir…

—Es uno de mis grandes referentes, y de quien, con respeto y admiración, reversiono uno de sus clásicos Le tengo rabia al silencio, el cual le da nombre a este nuevo disco y que promete ser una de las perlas del álbum. Este trabajo propone un viaje que comienza con alegría y baile hasta la introspección de lo más profundo del ser. El disco tiene 10 canciones, propias, inéditas y clásicos del folklore argentino; cuenta con la participación de invitados como Nahuel Pennisi, Peteco Carabajal, Sebastián López (del grupo Tekis) y Los hermanos Núñez, entre otros.

De historieta

En la escuela, el pequeño Carlos llevaba consigo la historieta chilena Condorito para leerla durante los recreos. Fue a partir de ello que lo empezaron a conocer como el Condorito; cuando pasó a la secundaria y ya adolescente, sus compañeros lo rebautizaron como Cóndor, apodo con el cual se lo reconoce hasta hoy. Su gran momento le llegó cuando ingresó a Bersuit Vergarabat en 1997, con los que ha participado en la grabación de 10 trabajos discográficos además de colaborar con otros artistas del ambiente porteño.

—Reemplazar a Cordera ¿fue todo un desafío?

—Por supuesto que fue todo un desafío, no muchos grupos sobreviven a algo así, pero Bersuit siempre fue una banda sólida más allá de sus integrantes, con mucha trayectoria y canciones que son mucho más importantes que quienes integramos el grupo. Por eso entendimos, a pesar del alejamiento de Gustavo, que el público tenía que seguir disfrutando de Bersuit y nosotros de ellos.

—¿Cómo ves el ambiente musical argentino en la actualidad? (De artistas salidos de un conservatorio se pasó a generar estrellas de villa).

—En primer lugar, considero que no hace falta ir a un conservatorio para ser un gran artista, aunque siempre es bueno formarse en caso de tener la oportunidad. Dicho esto, con respecto al nuevo ambiente musical argentino, siempre que la música se renueve es como una bocanada de aire puro. Sea cual sea el género. Incluso las mezclas actuales son totalmente novedosas y a mí me resultan muy atractivas. Entiendo la resistencia de quienes están acostumbrados a otros formatos, pero la música se actualiza y no solo va tomando otros caminos, sino que se adapta a lo que hoy interpela a la juventud. Como en algún momento el tango y en otro momento el rock, solo para dar algunos ejemplos, fueron una novedad. Hoy lo es el estilo callejero y ojalá tenga la fortaleza para perdurar en el tiempo.

—¿Haces política con tu propuesta?

—Con la música en general hago política, cuento historias, momentos vividos, anécdotas, etc. Y mi proyecto personal no escapa a ninguna de esas aristas porque es la vida misma. Lo que nos pasa, lo que nos atraviesa, lo que compartimos y con lo que empatizamos.

En el camino

El año 2009 Bersuit Vergarabat se desintegró y Sbarbati, junto a Suárez en voces, Oscar Righi en la guitarra y Pepe Céspedes en el bajo, formaron el grupo De Bueyes, con los que ha editado un solo material de estudio, el cual titula Más que una yunta. Hasta que dio vida a sus composiciones en modo solista.

—¿Por qué elegiste Bolivia para la presentación de tu disco?

—Creo que Bolivia es un lugar con mucha tradición folklórica. Se une en toda nuestra región andina en lo musical. Además, con Bersuit visité varias de sus localidades y quedé encantado con su gente. Por eso creo que mis canciones pueden ser un gran canal para mantener vivo ese vínculo. Tengo las mejores expectativas. Siento que me van a conocer más allá del pijama. Hoy tengo un proyecto personal que me muestra tal cual soy y que creo va a generar un momento para disfrutar, sea en el teatro o en donde los acompañe mi música.

—¿Qué destacas del ambiente musical boliviano?

—En particular conozco a Los Kjarkas y a Los Chaskas, hace bastante tiempo que escuché su música y me gustó mucho. Además, escuché algunas sugerencias que ofrecen las plataformas digitales y seguro este viaje a Bolivia será una buena oportunidad para disfrutar de otros artistas.

—¿El público boliviano tendrá oportunidad de escuchar algo de Bersuit?

—Claro que sí. Mi repertorio es amplio, incluye canciones de mi disco Rabia al silencio, clásicos populares del folklore argentino y hermosas canciones que interpreto hace muchísimos años con Bersuit, que la gente quiere y con las que se emociona.

Alta agenda

El ‘Cóndor’ Sbarbati se presentará en la radio Wayna Tambo de El Alto el miércoles 6 de abril (19.30), junto a la rapera local Nina Uma.

El viernes 8 actuará en el Teatro Nuna de la zona de San Miguel de La Paz a las 19.30.

FOTOS: AGUSTÍN DUSSERRE

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A 25 años de una ‘noche púrpura’

Los rockeros de Deep Purple visitaron la hoyada en marzo de 1997 para presentar su último disco y un puñado de sus clásicos más duros

Rock. Gillan y Morse, en un duelo de habilidades en el concierto

Por Marco Basualdo

/ 21 de marzo de 2022 / 12:49

Los rumores daban lugar a la duda. Corrían los primeros meses de 1997, neoliberalismo puro, ciudad sin celulares, Tv cable limitado, naciente internet y notoria quietud en el rubro espectáculos. Pero el anuncio finalmente confirmado por Nemtala Producciones significaría turbulencia extrema para el ambiente melómano. Deep Purple, una de las bandas pilares del rock duro, había confirmado su visita por las alturas paceñas para presentar su último disco titulado Perpendicular. Se trataba de un anhelo poco probable de hacerse realidad para quienes habían admirado por décadas a este grupo inglés que marcó la historia del rock, al reinventarlo con toques sinfónicos. Verlos al vivo en un país mediterráneo hasta para los grandes espectáculos era como arañar el cielo con los dedos. Y así, entre afanes y recelos, los “púrpura profundo”, jurásicos sesenteros sobrevivientes a todas las modas, pisarían el escenario del Teatro al Aire Libre “Jaime Laredo” el martes 25 de marzo, para goce de todos, pero todos los sentidos.

“Mi grupo preferido de rock es Deep Purple. Me importa la calidad; en ese sentido, tanto en la música orquestal como en un campo más popular, porque hay un filtro que la define como buena o mala”. (David Handel, ex director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, revista Metro # 24)  

La conferencia de prensa del quinteto se llevaría a cabo el lunes 24 en el Hotel Presidente, donde también se hicieron presentes fans de varias generaciones con distintos souvenirs a la espera de ser autografiados. El traductor-presentador designado para mediar entre periodistas y artistas fue el reconocido activista del rock y hoy analista político Wálter “Puka” Reyesvilla, en medio de un ambiente de nerviosismo y excitación por lo venidero. Clima quejumbroso hasta que por fin ingresarían a sala los integrantes de esta leyenda viva; Ian Gillan, el espigado cantante que aún mantenía su melena larga y espesa; Roger Glover, el bajista mediano de barba canosa; Jon Lord, el robusto, bigotudo y elegante tecladista; además de Steve Morse, el joven guitarrista estadounidense que había tenido el atrevimiento de reemplazar al gran Ritchie Blackmore, ya se encontraban a la vista de todos sus incondicionales. Pero ¿solo cuatro?, ¿qué pasó con el restante? Luego, el “Puka” sería el encargado de informar a todos que el mítico baterista Ian Paice sufría de un pequeño malestar, seguramente producto de la altura. Nada grave.

Durante la conferencia se tocaron diversos puntos: “¿por qué no habían venido antes?”, “¿qué opinan de Bolivia?”, “¿conocen música boliviana?”. Y etcéteras. Y también dieron a conocer que había sido Gillan quien ya había visitado el país cinco años antes para presentar su disco solista Toolbox, el promotor de la llegada en grupo. Consumadas las preguntas, los protagonistas brindaron su despedida hasta el día siguiente, con la promesa de un conciertazo. Pero antes de irse por completo, se produjo el abarrotamiento final de fanáticos para la firma de discos, casets, revistas, posters, poleras…


Éxito. Morse, Lord y Gillan, durante la despedida final del  recital en Bolivia.

Humo sobre el humo

Aún no había caído el sol del martes 25 y grupos de jóvenes, y otros no tanto, se fueron acercando a las inmediaciones del teatro a cielo abierto. El concierto estaba anunciado para las 21.00 a un precio por demás accesible, Bs 50 (menos de diez dólares) y el evento también sería pretexto para el encuentro entre amigos de vieja guardia. En los graderíos que anteceden al anfiteatro, empezó a correr el alcohol dentro de una celebración colectiva para que, finalmente, las puertas se abrieran a las 20.00. Dentro, la espera fue un verdadero desespero hasta que, a las 22.00 y pico, el estallido de fuegos artificiales sería el preludio para los primeros acordes de un clásico de autoría del estadounidense Joe South, Hush, grabado por los purples en Shades of Deep Purple111=( (1968). Entonces el paroxismo se llenó en todos, no se trataba de un sueño, ellos estaban ahí, con Paice repuesto, bombeando como una locomotora.

De inmediato, sin ninguna pausa y con la furia de la batería que introduce al tema, el quinteto atacó con Fireball, canción que da nombre al quinto disco (1971), con un final que en realidad era el riff de la canción Into the Fire, del álbum In to rock (1970). Luego, las palabras de agradecimiento del cantante, que muy en particular dijo “es maravilloso volver a estar aquí”, comentario que derivó en una ráfaga de aplausos del público paceño, del interior y del extranjero (años después y a través de redes, muchos chilenos y peruanos fronterizos admitieron haber asistido al concierto en Bolivia porque les resultaba más barato que viajar a sus capitales), hasta quebrar el ambiente con otro de sus nuevos temas incluido en el disco que presentaban, de título Ted the mechanic.

La banda tan longeva sonaba impecable y poderosa; salvo algunos bramidos de Gillan que no podía sostener los aullidos como en sus mejores tiempos, la base musical era puro rock duro. Y lo del cantante en realidad no importaba, ya con verlo ahí al frente era suficiente. El grupo, como era de esperar, continuó con otra senda de clásicos como Pictures of home de Machine head (1972), en el que la guitarra de Morse hizo olvidar por completo al gran Blackmore (no era la primera vez que se alejaba del grupo aquel irascible guitarrista fundador, ya se había marchado en 1975 para formar Ritchie Blackmore’s Rainbow), Black night, aquel clásico lanzado en forma de sencillo (1970) tocado en versión “extender”, Cascades: I’m not your lover, una canción nueva de Perpendicular que dio lugar a un extenso solo del guitarrista Morse, para sobrevenir con otro tema reconocido desde sus primeros acordes: Woman from Tokyo, de Who do we think we are (1973). A esta altura, el teatro ya desbordaba de emoción.

Gillan no paraba de agradecer durante su pequeña pausa, para dar pie a una nueva propuesta del disco Perpendicular, Somestimes I feel like screaming, canción lenta que haría gritar hasta al más tímido de los fans, además de ser una composición que había vibrado repetidamente y por algunas semanas en las principales FM’s de la ciudad. Y seguían las canciones de estreno, el turno fue de Rosa’s cantina, también incluido en Perpendicular, que incluye un solo de armónica de parte del melenudo cantante que levantó de sus asientos a muchos de los presentes. La noche palpitaba por sí sola.

Tras la ovación, el quinteto continuó con No one came del disco Fireball, el cual culminó con otra intensa demostración de la exquisitez de Morse, un solo que sería la introducción del cántico de los purples Smoke on the water, clasicazo inspirado en una pesadilla del bajista Glover durante una estadía en Montreaux, Suiza, en la que grabarían el disco de culto Machine head. Allí, dicen las crónicas, los cinco músicos serían testigos del incendio de los equipos del megamúsico estadounidense Frank Zappa durante su presentación en el Casino de Montreaux, catástrofe que quedó registrada en la letra del tema. 

Ese himno parecía interminable. Muchas generaciones habían crecido escuchándolo y a los más fanáticos les habrá cambiado de vida. No se trata tan solo de un canto generacional, se habla de una melodía genérica. Según la revista Rolling Stone, Smoke… se ubica en el puesto 434 en un listado de las “500 mejores canciones de todos los tiempos”, y en el primer puesto en el ranking de las “50 mejores canciones heavies de la historia”. Y en esa noche paceña sonó como nunca. Para asombro, Lord introdujo, en medio de su solo de órgano Hammond, algunas notas de El cóndor pasa, del compositor peruano Daniel Alomía Robles (1913). Entonces la emoción fue total. Uno de los grupos de rock más famosos del planeta, interpretando esas melodías andinas como tributo a su público. Era una retribución sobre otra.

Tras el aplauso al tecladista, también infinito, Morse no quiso quedar atrás y justificó su presencia con otro inacabable solo de guitarra, que dio paso al sensible When a blind man cries, también lanzado como single (1972). La audiencia ya estaba por demás consentida y cuando todo parecía llegar al final, brotaron otros clasicazos como Speed king de In rock, con un duelo mortal entre guitarra y teclado, y Perfect strangers del disco del mismo nombre (1984), que provocaron delirio puro entre los asistentes además del retiro previsible de los purples, quienes se alejaron del escenario haciendo señales de reconocimiento a ese público que pedía más.

Los gritos fueron el llamado para el tema de cierre, acto que suele ser costumbre con todas las bandas en escena. Y tras algunos segundos de espera, la batería, reconocible desde el primer golpe, brindaba las primeras resonancias de Highway star, tema con que suelen abrir sus conciertos, del álbum Machine head, que esa noche significó el remate para un ocaso alucinante. Tras ello, los minutos de ovación para los cinco músicos, que también redimían con saludos, y un Gillan sosteniendo la bandera tricolor, sin cansarse de decir “you are fantastic”. El telón cayó y los comentarios rumbo a casa eran de los más agradecidos. Los asistentes habían vivido un auténtico éxtasis musical.

In memoriam

Los años pasaron y salvo algunas visitas de otras leyendas, como la de Dio a Santa Cruz de la Sierra en 2006, el ambiente no volvió a resquebrajarse con otra ceremonia de tamaño calibre. El periodista Milan M.A. Gonzales logró contactarse con la voz de Deep Purple en noviembre del 2020, quien llegó a contarle algunas remembranzas de su incursión boliviana: “Recuerdo la ciudad de La Paz muy bien, pasé un tiempo extraordinario allí. Me impactó social y culturalmente, fue tremendo. La noche anterior al concierto asistí al partido de fútbol entre la selección de Bolivia y Uruguay, creo que el resultado fue 0 a 0. Le fue difícil a Uruguay por la altura”, dijo la voz dura del rock, dejando en evidencia que el concierto en La Paz también marcó a los “púrpura profundo”.

Institución del rock

Deep Purple nació en 1968 en Inglaterra y es considerada una de las bandas pioneras en el género del hard rock o rock duro, junto a Led Zeppelin y Black Sabbath. Rod Evans, Nick Simper, Jon Lord, Ritchie Blackmore y Ian Paice, fundaron el grupo con aquel nombre que es el título de una canción que la abuela de Blackmore solía escuchar. Su música ha incorporado elementos del rock progresivo, rock sinfónico, rock psicodélico, blues rock, funk rock, britpop y la música clásica. Hacia 1969, el cantante Evans fue reemplazado por Ian Gillan y el bajista Simper por Roger Glover, con los que se formó la alineación que es considerada como la más exitosa entre otras cinco alineaciones. El grupo fue reverenciado como “la banda más ruidosa del planeta” por el libro Guinness en la edición de 1974, debido al concierto que realizaron en el Rainbow Theatre de Londres, en junio de 1972, en el cual se midieron 117 decibelios. Y en 2013, una encuesta realizada por la emisora de radio británica Planet Rock situó a Deep Purple en el 5º lugar de las “bandas más influyentes de la historia”.

FOTOS: MARCO BASUALDO

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Pando, el departamento benjamín con mucho que ofrecer

Tiene variados atractivos turísticos como contemplar la llegada de loros al amanecer en Puerto Rico, la práctica de la pesca deportiva en la comunidad Galilea, el Festival de la Toronja Dorada, entre otros.

/ 13 de agosto de 2017 / 04:00

Pando es la Perla del Acre. Considerado el departamento benjamín de Bolivia, fue creado el 24 de septiembre de 1938 sobre lo que antes fuera territorio de colonias del noreste, y debe su nombre al militar explorador y expresidente, general José Manuel Pando.

Su nacimiento fue posible gracias a las gestiones de los pobladores y parlamentarios dirigidos por Roberto Jordán Cuéllar y reconocido por el teniente-coronel Germán Busch Becerra, mandatario beniano que comprendió la necesidad de consolidar la soberanía en la región del noreste del país con un noveno departamento, según explica la historiadora Alicia Navía Mier. Fue escenario del conflicto limítrofe y bélico entre Bolivia y Brasil, que terminó con la victoria brasileña y la consecuente anexión de los territorios sobre los que Bolivia señalaba soberanía.

Tiene una extensión de 63.827 km2 y su capital es Cobija, fundada el 9 de febrero de 1906 con el nombre de Bahía en el margen derecho del río Acre. Los grupos étnicos que la habitaron y que aún viven allí son los caripunas, cavineños, esse ejja-chamas, machiners, pakawaras, takanas, toromonas y yaminahuas.

Tiene variados atractivos turísticos como contemplar la llegada de loros al amanecer en Puerto Rico, la práctica de la pesca deportiva en la comunidad Galilea, el Festival de la Toronja Dorada con elección de Miss incluida, un abanico de haciendas que exhiben la hospitalidad del pandino, los atardeceres en la comunidad Blanca Flor y gastronomía nacional amazónica y también brasileña. Es la Perla del Acre que aguarda por usted.

Una invasión mañanera  de loros en Puerto Rico


El amanecer en Puerto Rico (en la provincia Manuripi) difícilmente puede ser igualado por otro, ya que desde el pueblo se puede contemplar en el horizonte la confluencia de los ríos Tahuamanu y Manuripi, que desembocan en el río Orthon. Y hasta allí, siempre puntuales, a las 06.00 de todos los días, llegan bandadas de loros. Miles de aves que aprovechan las primeras horas del día para llegar a la ribera y alimentarse con salitre, tal vez como ocurre desde antes de 1938, cuando el departamento de Pando fue creado en honor al expresidente Juan Manuel Pando y el poblado de Puerto Rico fue designado como su capital. Sin duda, un espectáculo natural que todo visitante disfrutará.

Para llegar a esta región desde Cobija se puede tomar algún bus, el pasaje cuesta Bs 40. En los llamados “rapiditos” sube a Bs 50 y en surubís llega a Bs 60.

Para saber de la vida  silvestre en el Manuripi

En cuanto se enciende la linterna durante el recorrido nocturno a través del río Manuripi, de repente aparecen cientos de ojos que alumbran el panorama como si fueran luces de una ciudad. De esta manera se puede vivir la experiencia de ingresar a la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, donde también se puede ver osos, jaguares, capibaras, una infinidad de peces, otra gran cantidad de aves. Para los amantes de la flora, el lugar espera con palmeras, cedros, siringa, mara y cedro, principalmente. Está ubicada al sudoeste de Pando, en gran parte de la provincia Manuripi, colindante con Perú.

Existen varias agencias de viajes en el país que ofrecen el paquete para visitar la Reserva Nacional Amazónica del Manuripi Heath.

El paraíso para los amantes de la pesca

En la comunidad Galilea del municipio de San Lorenzo (provincia Madre de Dios) uno de los mayores atractivos es la pesca, por lo que es un lugar ideal para los amantes de esta práctica. Allí se puede lanzar la caña para atrapar paiches, surubís, pacús, tambaquís, pirapitingas, palometas, sábalos y otras variedades de peces que habitan en la cuenca amazónica. Se recomienda visitar este lugar al menos por tres días, ya que además de la pesca se pueden realizar extensas y atractivas caminatas por la selva para apreciar la inmensa fauna silvestre que ofrece la zona.

Gonzalo Moreno, el puerto de las toronjas

No hubo necesidad de manipulación humana para que las toronjas crezcan en las tierras de Puerto Gonzalo Moreno, municipio de la provincia Madre de Dios. Si bien, por falta de mercados y de caminos, es dificultoso que el cítrico sea comercializado, es también un orgullo que la fruta se multiplique en esta región que tiene como límite el río Beni para arribar a Riberalta. Cada 17 de septiembre se lleva a cabo el Festival de la Toronja Dorada, en el que es elegida la Miss Toronja del año.

Gonzalo Moreno o Agua Dulce es la primera sección municipal de la provincia Madre de Dios y se encuentra a aproximadamente 450 kilómetros al sur de Cobija.

La comunicación con este municipio es posible a través de la vía fluvial o aérea.

Frutas selváticas en el mercado campesino

Además del copoazú y el asaí, frutas deliciosas y muy populares en Pando, al mercado campesino llegan alimentos orgánicos que crecen en medio de la Amazonía boliviana, como la carambola, el cedrillo, la cancharana, el mango, la grabiola o la guanábana, una variedad de cítricos y otra lista de frutas selváticas que se pueden encontrar en los centros de abasto, que se instalan los fines de semana en Cobija y en Porvenir, principalmente.

La feria campesina en la capital pandina se lleva a cabo todos los sábados y domingos en el centro, en la zona ex Patty Ray.

Desde temprano también llegan campesinos a Porvenir para ofrecer su producción orgánica todos los sábados.

Hospitalidad  de las haciendas pandinas

La gente del lugar asegura que el pandino es amistoso y que le gusta compartir con la gente. Es por esa razón que el visitante no tiene problemas para ingresar en algunas de las haciendas cercanas a Cobija y observar el trabajo que llevan a cabo los ganaderos de la región. Ellos se precian de ser productores de una de las mejores carnes de res del país, gracias a los campos que siempre lucen verdes y crecen de manera natural, y también por la ayuda de la genética para el mejoramiento de las vacas, con la influencia principal de la ganadería cruceña y brasileña. Así es que si quiere experimentar la vida de ganadero, acuda a estos lugares.

Para ingresar a las haciendas es recomendable identificarse y pedir permiso a los responsables.

Cuando el boliviano o el real ya no importan

Marco Fernández n Si algo llama la atención en las caminatas por la capital pandina es que es indistinto pagar o cobrar en moneda boliviana o brasileña. Por la cercanía con las ciudades brasileñas de Epitaciolândia y Brasiléa, que están separadas de Cobija por el río Acre y a la vez unidas por el Puente de la Amistad, la población maneja tanto el boliviano como el real, y lo mismo ocurre al pasar el límite político. Lo bueno de esta costumbre es que no existe el temor de haber olvidado reales en el lado brasileño o viceversa.

Actualmente, un boliviano equivale a 0,47 reales brasileños. La gente cobijeña aconseja visitar Epitaciolândia o Brasileia, porque la moneda nacional es más fuerte.

Comida por kilo en el Curichi del Cocodrilo

Hay una gran variedad de alternativas gastronómicas para la familia en esta joven ciudad, pero la que llama la atención es el Curichi del Cocodrilo, un restaurante balneario que ofrece, desde el mediodía de miércoles al domingo, comida por kilo con una variedad de alternativas culinarias tanto de la Amazonía boliviana como brasileña. Guiso de gallina, majadito, jigote de charque o vacío al horno destacan en el caso de la gastronomía nacional, y feijoada en el caso de la brasileña. Por la comodidad de sus ambientes, es el lugar de preferencia para organizar charlas institucionales o celebrar acontecimientos especiales como cumpleaños.

El restaurante se encuentra en la avenida 16 de Julio, a cuadra y media del estadio Rubén Parada Suárez.

El precio del almuerzo buffet es Bs 70.

Molho pardo, con carne y sangre de pato


La gastronomía en el departamento de Pando, en todas sus provincias, se caracteriza por la fuerte influencia brasileña. Por ello no es extraño hallar una feijoada (hecha con frijoles y carne de cerdo) o una farofa (harina de yuca tostada acompañada con charque). Pero en esta mezcla culinaria destaca el molho pardo, un guiso de pato cocinado con la sangre del animal, y acompañado con ají cheiroso, una variedad del lugar, lo que otorga un sabor muy particular a esta comida, que es parte de la idiosincrasia pandina. 

Lechón oriental con ensalada de papaya verde

Uno de los atractivos en Pando es sin duda su cocina local, muy distinta a la que se encuentra en las regiones del occidente del país, donde las frutas y las verduras ocupan generalmente un lugar secundario. En este platillo, la papaya, que debe estar bien verde, es la estrella. Se la cocina y se la pica en cubos, para luego mezclarla con cebolla, vinagre, sal y con ají cheiroso (un condimento brasileño que se caracteriza por ser dulce). Combina perfectamente con el chancho cocido en horno (preferentemente en uno de barro). Se complementa con arroz, plátano frito y algunos otros vegetales. Existen variaciones en toda la región oriental, pero sin duda el sabor pandino es un plus.

Este plato se ofrece en diferentes restaurantes, aunque uno preparado en casa se lleva la flor.

Atardecer espectacular en una Blanca Flor

La vegetación oscura contrasta con el atardecer que pinta de dorado y rojo el horizonte en Blanca Flor. Esa experiencia solo se puede vivir en esta comunidad perteneciente a la provincia Madre de Dios, distante 305 kilómetros de Cobija. Además de la naturaleza, que definitivamente es lo mejor, existen deliciosas alternativas gastronómicas locales, en especial con carnes de jochi pintado y de peta. Para posibilitar la comodidad del turista, la comunidad indígena esse ejja cuenta desde hace poco con cabañas ecológicas cerca de los ríos, lagos y sendas de bosques.

El transporte en bus desde la capital pandina dura aproximadamente cuatro horas.

El precio del pasaje fluctúa entre Bs 60 y 70.

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Pando, el departamento benjamín con mucho que ofrecer

Tiene variados atractivos turísticos como contemplar la llegada de loros al amanecer en Puerto Rico, la práctica de la pesca deportiva en la comunidad Galilea, el Festival de la Toronja Dorada, entre otros.

/ 13 de agosto de 2017 / 04:00

Pando es la Perla del Acre. Considerado el departamento benjamín de Bolivia, fue creado el 24 de septiembre de 1938 sobre lo que antes fuera territorio de colonias del noreste, y debe su nombre al militar explorador y expresidente, general José Manuel Pando.

Su nacimiento fue posible gracias a las gestiones de los pobladores y parlamentarios dirigidos por Roberto Jordán Cuéllar y reconocido por el teniente-coronel Germán Busch Becerra, mandatario beniano que comprendió la necesidad de consolidar la soberanía en la región del noreste del país con un noveno departamento, según explica la historiadora Alicia Navía Mier. Fue escenario del conflicto limítrofe y bélico entre Bolivia y Brasil, que terminó con la victoria brasileña y la consecuente anexión de los territorios sobre los que Bolivia señalaba soberanía.

Tiene una extensión de 63.827 km2 y su capital es Cobija, fundada el 9 de febrero de 1906 con el nombre de Bahía en el margen derecho del río Acre. Los grupos étnicos que la habitaron y que aún viven allí son los caripunas, cavineños, esse ejja-chamas, machiners, pakawaras, takanas, toromonas y yaminahuas.

Tiene variados atractivos turísticos como contemplar la llegada de loros al amanecer en Puerto Rico, la práctica de la pesca deportiva en la comunidad Galilea, el Festival de la Toronja Dorada con elección de Miss incluida, un abanico de haciendas que exhiben la hospitalidad del pandino, los atardeceres en la comunidad Blanca Flor y gastronomía nacional amazónica y también brasileña. Es la Perla del Acre que aguarda por usted.

Una invasión mañanera  de loros en Puerto Rico


El amanecer en Puerto Rico (en la provincia Manuripi) difícilmente puede ser igualado por otro, ya que desde el pueblo se puede contemplar en el horizonte la confluencia de los ríos Tahuamanu y Manuripi, que desembocan en el río Orthon. Y hasta allí, siempre puntuales, a las 06.00 de todos los días, llegan bandadas de loros. Miles de aves que aprovechan las primeras horas del día para llegar a la ribera y alimentarse con salitre, tal vez como ocurre desde antes de 1938, cuando el departamento de Pando fue creado en honor al expresidente Juan Manuel Pando y el poblado de Puerto Rico fue designado como su capital. Sin duda, un espectáculo natural que todo visitante disfrutará.

Para llegar a esta región desde Cobija se puede tomar algún bus, el pasaje cuesta Bs 40. En los llamados “rapiditos” sube a Bs 50 y en surubís llega a Bs 60.

Para saber de la vida  silvestre en el Manuripi

En cuanto se enciende la linterna durante el recorrido nocturno a través del río Manuripi, de repente aparecen cientos de ojos que alumbran el panorama como si fueran luces de una ciudad. De esta manera se puede vivir la experiencia de ingresar a la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, donde también se puede ver osos, jaguares, capibaras, una infinidad de peces, otra gran cantidad de aves. Para los amantes de la flora, el lugar espera con palmeras, cedros, siringa, mara y cedro, principalmente. Está ubicada al sudoeste de Pando, en gran parte de la provincia Manuripi, colindante con Perú.

Existen varias agencias de viajes en el país que ofrecen el paquete para visitar la Reserva Nacional Amazónica del Manuripi Heath.

El paraíso para los amantes de la pesca

En la comunidad Galilea del municipio de San Lorenzo (provincia Madre de Dios) uno de los mayores atractivos es la pesca, por lo que es un lugar ideal para los amantes de esta práctica. Allí se puede lanzar la caña para atrapar paiches, surubís, pacús, tambaquís, pirapitingas, palometas, sábalos y otras variedades de peces que habitan en la cuenca amazónica. Se recomienda visitar este lugar al menos por tres días, ya que además de la pesca se pueden realizar extensas y atractivas caminatas por la selva para apreciar la inmensa fauna silvestre que ofrece la zona.

Gonzalo Moreno, el puerto de las toronjas

No hubo necesidad de manipulación humana para que las toronjas crezcan en las tierras de Puerto Gonzalo Moreno, municipio de la provincia Madre de Dios. Si bien, por falta de mercados y de caminos, es dificultoso que el cítrico sea comercializado, es también un orgullo que la fruta se multiplique en esta región que tiene como límite el río Beni para arribar a Riberalta. Cada 17 de septiembre se lleva a cabo el Festival de la Toronja Dorada, en el que es elegida la Miss Toronja del año.

Gonzalo Moreno o Agua Dulce es la primera sección municipal de la provincia Madre de Dios y se encuentra a aproximadamente 450 kilómetros al sur de Cobija.

La comunicación con este municipio es posible a través de la vía fluvial o aérea.

Frutas selváticas en el mercado campesino

Además del copoazú y el asaí, frutas deliciosas y muy populares en Pando, al mercado campesino llegan alimentos orgánicos que crecen en medio de la Amazonía boliviana, como la carambola, el cedrillo, la cancharana, el mango, la grabiola o la guanábana, una variedad de cítricos y otra lista de frutas selváticas que se pueden encontrar en los centros de abasto, que se instalan los fines de semana en Cobija y en Porvenir, principalmente.

La feria campesina en la capital pandina se lleva a cabo todos los sábados y domingos en el centro, en la zona ex Patty Ray.

Desde temprano también llegan campesinos a Porvenir para ofrecer su producción orgánica todos los sábados.

Hospitalidad  de las haciendas pandinas

La gente del lugar asegura que el pandino es amistoso y que le gusta compartir con la gente. Es por esa razón que el visitante no tiene problemas para ingresar en algunas de las haciendas cercanas a Cobija y observar el trabajo que llevan a cabo los ganaderos de la región. Ellos se precian de ser productores de una de las mejores carnes de res del país, gracias a los campos que siempre lucen verdes y crecen de manera natural, y también por la ayuda de la genética para el mejoramiento de las vacas, con la influencia principal de la ganadería cruceña y brasileña. Así es que si quiere experimentar la vida de ganadero, acuda a estos lugares.

Para ingresar a las haciendas es recomendable identificarse y pedir permiso a los responsables.

Cuando el boliviano o el real ya no importan

Marco Fernández n Si algo llama la atención en las caminatas por la capital pandina es que es indistinto pagar o cobrar en moneda boliviana o brasileña. Por la cercanía con las ciudades brasileñas de Epitaciolândia y Brasiléa, que están separadas de Cobija por el río Acre y a la vez unidas por el Puente de la Amistad, la población maneja tanto el boliviano como el real, y lo mismo ocurre al pasar el límite político. Lo bueno de esta costumbre es que no existe el temor de haber olvidado reales en el lado brasileño o viceversa.

Actualmente, un boliviano equivale a 0,47 reales brasileños. La gente cobijeña aconseja visitar Epitaciolândia o Brasileia, porque la moneda nacional es más fuerte.

Comida por kilo en el Curichi del Cocodrilo

Hay una gran variedad de alternativas gastronómicas para la familia en esta joven ciudad, pero la que llama la atención es el Curichi del Cocodrilo, un restaurante balneario que ofrece, desde el mediodía de miércoles al domingo, comida por kilo con una variedad de alternativas culinarias tanto de la Amazonía boliviana como brasileña. Guiso de gallina, majadito, jigote de charque o vacío al horno destacan en el caso de la gastronomía nacional, y feijoada en el caso de la brasileña. Por la comodidad de sus ambientes, es el lugar de preferencia para organizar charlas institucionales o celebrar acontecimientos especiales como cumpleaños.

El restaurante se encuentra en la avenida 16 de Julio, a cuadra y media del estadio Rubén Parada Suárez.

El precio del almuerzo buffet es Bs 70.

Molho pardo, con carne y sangre de pato


La gastronomía en el departamento de Pando, en todas sus provincias, se caracteriza por la fuerte influencia brasileña. Por ello no es extraño hallar una feijoada (hecha con frijoles y carne de cerdo) o una farofa (harina de yuca tostada acompañada con charque). Pero en esta mezcla culinaria destaca el molho pardo, un guiso de pato cocinado con la sangre del animal, y acompañado con ají cheiroso, una variedad del lugar, lo que otorga un sabor muy particular a esta comida, que es parte de la idiosincrasia pandina. 

Lechón oriental con ensalada de papaya verde

Uno de los atractivos en Pando es sin duda su cocina local, muy distinta a la que se encuentra en las regiones del occidente del país, donde las frutas y las verduras ocupan generalmente un lugar secundario. En este platillo, la papaya, que debe estar bien verde, es la estrella. Se la cocina y se la pica en cubos, para luego mezclarla con cebolla, vinagre, sal y con ají cheiroso (un condimento brasileño que se caracteriza por ser dulce). Combina perfectamente con el chancho cocido en horno (preferentemente en uno de barro). Se complementa con arroz, plátano frito y algunos otros vegetales. Existen variaciones en toda la región oriental, pero sin duda el sabor pandino es un plus.

Este plato se ofrece en diferentes restaurantes, aunque uno preparado en casa se lleva la flor.

Atardecer espectacular en una Blanca Flor

La vegetación oscura contrasta con el atardecer que pinta de dorado y rojo el horizonte en Blanca Flor. Esa experiencia solo se puede vivir en esta comunidad perteneciente a la provincia Madre de Dios, distante 305 kilómetros de Cobija. Además de la naturaleza, que definitivamente es lo mejor, existen deliciosas alternativas gastronómicas locales, en especial con carnes de jochi pintado y de peta. Para posibilitar la comodidad del turista, la comunidad indígena esse ejja cuenta desde hace poco con cabañas ecológicas cerca de los ríos, lagos y sendas de bosques.

El transporte en bus desde la capital pandina dura aproximadamente cuatro horas.

El precio del pasaje fluctúa entre Bs 60 y 70.

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Bailar hasta morir

Histeria colectiva en Estrasburgo.

/ 6 de agosto de 2017 / 04:00

Diversos sectores de la sociedad boliviana critican el excesivo número de entradas, prestes callejeros, bailes por doquier. Algunos datos podrían asegurarles la razón, solo en La Paz se registran al menos 800 fiestas patronales, según la Unidad de Promoción del Folklore y las Artes Populares del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Más de dos celebraciones por día en el departamento. El asunto está tan impregnado en los genes, que hasta existen leyendas y mitos populares que involucran de plano a la danza, como la del Tata Danzanti, ese personaje andino que debe bailar hasta morir o sufrir durante el bailoteo como una penitencia impuesta tras faltar a la comunidad o deshonrar a sus padres, tal cual narra Jorge Sanjinés en La nación clandestina.

Pero lo que algunos apuntan como una conducta colectiva propia de los Andes, exportada por las comunidades en el exilio, no puede ser considerado un patrimonio exclusivamente nacional. No hay civilización sin música y ésta ha invitado desde siempre al hombre a mover el cuerpo como respuesta natural. Es como si fuera una necesidad humana. El bailarín y coreógrafo francés Jean-Georges Noverre planteó en el siglo XVIII que la misión esencial de la danza es expresar por sí misma ideas y emociones, con una narración lógica como se da en una obra de teatro. El antropólogo español Josep Martí llegó a afirmar que “la danza proviene de la necesidad ritual del hombre”.

Lo más curioso en la historia de esta expresión artística, donde se utiliza el movimiento del cuerpo, tuvo sus momentos de histeria general hace casi cinco siglos, en 1518, en un pueblo de Francia llamado Estrasburgo, donde cientos empezaron a bailar sin explicación alguna hasta, en algunos casos, encontrar la muerte. Los cronistas de la época dicen que a mediados de julio de aquel año, Frau Troffea, una lugareña,  se paró en mitad de una calle de aquella por entonces villa del noreste de Francia, y comenzó a bailar y no paró hasta que el cuerpo le dijo basta. No atendía razones, bailaba y bailaba sin pausas. Al final de la semana, otras 34 personas se habían unido a la danza y a fin de mes ya eran 400 bailando por las calles como poseídas por el mismísimo demonio, un caso que la ciencia tardó años en tratar de explicar y que aún no tiene una teoría justificativa; un hecho que en la actualidad sería, sin duda, portada de todos los medios.

La danza del Tata Danzanti, cuya traducción al castellano es Señor Danzador, se practica en la actualidad y está relacionada con la muerte, fertilidad y reproducción.

La primera explicación que intentaron algunos era que, en realidad, se trataba de danzas practicadas en pleno éxtasis ritual por algún tipo de secta herética. Pero acabado el oscurantismo esta declaración fue descartada por completo. También se ha propuesto el ergotismo como solución. El también llamado Fuego de San Antonio era una enfermedad muy extendida en aquella época en la que un hongo, el cornezuelo, infectaba el centeno, y bastaba con elaborar una partida de pan con este hongo para “descerebrar” a algunos. Sucede que a partir de una sustancia del cornezuelo se sintetiza el LSD, esa sustancia química que produce una severa desconexión con la realidad, por lo que parece lógico un brote de locura colectiva. Aunque el profesor de Historia de la Universidad Estatal de Michigan, Estados Unidos, John Waller, explica que las sustancias químicas del cornezuelo podrían causar convulsiones y alucinaciones, no parece probable que puedan hacer que cientos de personas bailen durante semanas hasta llevarlos a la muerte.

Según Waller, lo que sucedió fue un caso de psicosis colectiva inducida por el estrés, tomando en cuenta que los años previos a 1518 fueron terribles para Estrasburgo y toda la región fronteriza con Alemania, pues hubo hambrunas muy serias en 1492, 1502 y en 1511. Además de ello, la sucesión de inviernos extremos y veranos sofocantes hizo que 1517 fuera un año con una tasa altísima de mortalidad, el hambre fue más profunda y la ansiedad no hizo más que crecer. Documentos históricos, incluyendo “apuntes de doctores, sermones, crónicas locales y regionales e incluso notas publicadas por el municipio de Estrasburgo” son enfáticos al afirmar que las víctimas bailaban sin explicación. Y a medida que la “epidemia” empeoraba, nobles preocupados con lo acontecido buscaron el consejo de médicos, quienes sugirieron causas astrológicas y sobrenaturales en lugar de científicas. Lo cierto es que muchos murieron de una forma envidiable. Bailando.

Otros casos de histeria colectiva

La principal característica de la histeria colectiva es que la conducta patológica se manifiesta en un gran número de personas. Normalmente, la histeria en masa empieza cuando un individuo cae enfermo o histérico durante un periodo de estrés. Luego de que este individuo inicial empieza a mostrar sus síntomas, otros comienzan a manifestar sintomatologías similares, generalmente náusea, debilidad muscular, ataques o dolores de cabeza. A menudo, la visión de milagros religiosos es atribuida a la histeria en masa. La Nochebuena del año 1021, 18 personas comenzaron a bailar en la puerta de una iglesia de Cölbigk, un pueblo de Sajonia, Alemania. El párroco, al comprobar que el estruendo no le dejaba continuar la misa, salió y les ordenó que callaran. Pero ellos lo pusieron al centro de un círculo para danzar a su alrededor. En 1247, un ataque similar ocurrió en Erfut, también en Alemania, y poco después 200 personas murieron ahogadas cuando el puente sobre el que bailaban se hundió bajo sus pies en Maastricht, Países Bajos. Y más cerca en nuestros tiempos, en 1962, en Tanzania un ataque de risa que comenzó con tres niñas se propagó de tal manera que en tres meses 1.000 personas lo habían padecido y 14 escuelas fueron cerradas por la imposibilidad de impartir clases.

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