domingo 26 sep 2021 | Actualizado a 21:37

Valcárcel Ugalde, reencuentro de dos artistas que hicieron historia

Si no se hubiesen conocido quizá no habrían  hecho locuras, dicen. Su trabajo marcó un hito para el arte contemporáneo en el país.

Grandes. Roberto Valcárcel y Gastón Ugalde son dos figuras indispensables en la historia del arte contemporáneo boliviano. Foto: Mitsuko Shimose

/ 15 de octubre de 2017 / 04:00

Citando las palabras de Gastón, nosotros fuimos a la Bienal de Sao Paulo para entrar ‘con patada de burro’. Quisimos mostrar que Bolivia era capaz de sorprender al mundo”. El artista Roberto Valcárcel ya tenía a la audiencia enganchada a minutos de iniciado su conversatorio con Gastón Ugalde. El encuentro y obra de estos artistas marcó historia en el arte boliviano.  

Emoción total el jueves 5 de octubre. Media hora antes de la cita —las 18.30 en el Espacio Simón I. Patiño, en el edificio Guayaquil, av. Ecuador — la gente ya aguardaba en la calle. Ante un auditorio lleno, tras la presentación de la doctora en Historia del Arte Valeria Paz, curadora de la exposición dedicada a la obra Valcárcel que actualmente se exhibe en tres espacios —Patiño, Artespacio CAF y Museo Nacional de Arte—, ingresaron Valcárcel y Ugalde. Posiblemente se conocieron en algún evento relacionado con Nora Claros y la galería Emusa en 1978. El primero había llegado a Bolivia tras estudiar en Alemania en 1977 y el segundo había hecho lo propio desde Canadá en 1974. Concretaron acciones artísticas juntos: participaron en bienales internacionales e incluso firmaron obras como Ugalde/Valcárcel.

En 1979 los artistas fueron juntos a la Bienal de Sao Paulo. En ese entonces trabajaban en un garaje de la calle Reseguín, en Sopocachi. “Los artistas bolivianos que participaban en la bienal mandaron cuadritos. Gastón y yo planificamos nuestra participación militarmente, de forma rigurosa”, recordó Valcárcel. “Teníamos que competir y destacar entre la crema y nata del arte del planeta; tenía que haber mucho metro cuadrado de arte”.

Para lograr su ingreso con “patada de burro” ambos artistas usaron las carencias a su favor: decidieron pintar en las dos caras de sus soportes para llevar el doble de obras, utilizaron cuerina para lograr piezas de grandes dimensiones que se pudiesen enrollar y combinaron acrílicos finos con látex común. La presencia de ambos artistas impactó.

¿Qué los unió? “Roberto era un artista muy especial, muy cariñoso. Teniá una educación muy rigurosa. Yo venía de un mundo más espontáneo y más hippie, pero hemos logrado entendernos porque era muy receptivo a las ideas. Mucho antes de la bienal empezamos a trabajar en acciones callejeras, generalmente las hacíamos en el atrio universitario o en El Prado. Encontramos la respuesta de varios artistas jóvenes, pero con Roberto nuestra química ha sido más especial”, recordó Gastón.

Pintura espontánea en los restos de una puerta, un duelo de artistas, enormes cuadros en que invitaban a pintar a la gente o piezas emblemáticas de las que prácticamente no quedan registros, como Saludo a la democracia en que sobre una tarima en el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) colocaron una caseta. Dentro estaba Ugalde, personificando a la democracia, y afuera le llamaba Valcárcel. “Yo golpeaba la puerta y le decía: ‘Sales o no sales’, y Gastón decía: ‘¡Ocupado!’ tenía que tener un grado de euforia, de la caseta, que tenía símbolos nazis, religiosos y cosas así. Es una pena que se haya perdido”, recordó Roberto. “Creo que tengo alguna foto por ahí”, respondió su colega.

También recordaron su regreso a la Bienal de Sao Paulo en 1983, año en que dejaron de trabajar juntos. Si bien fueron por separado, consideraron que su mayor obra artística, bromean, fue haber dormido ahí los 15 días porque no tenían hotel.

Un último encuentro en Sucre sirvió para entender su conexión. “Había ponencias en un encuentro en la Alianza Francesa. La Academia de Bellas Artes en pleno se presentó dispuesta a destriparnos, éramos el demonio. Me tocó primero —recuerda Valcárcel— hice una exposición con énfasis en que la realidad no existe, que es una construcción”. Ugalde —en vez de hablar— optó por envolverse la cabeza con un ovillo de lana de oveja (k’ayto), haciendo tanta presión que los asistentes tuvieron que liberarlo con tijeras. Así había sido: la concepción y la acción, la fiesta y la sobriedad, Ugalde y Valcárcel.

El tiempo se pasó volando. Muchas anécdotas, risas y rostros emocionados. Antes de terminar el encuentro, Ugalde tomó el micrófono, miró a Valcárcel y le dijo: “Roberto, me muero de ganas de trabajar contigo y hacer pronto unas cuantas acciones, una cuantas travesuras”. Entonces llovieron los aplausos.

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Casa de la Libertad, la cuna de Bolivia

Rumbo al bicentenario del país, el repositorio resguarda joyas que atestiguan los hitos de la independencia nacional

Por Miguel Vargas

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:29

Es el espacio que resguarda el documento original que certifica la creación de Bolivia: el Acta de la Independencia. Además tiene el mejor retrato de Simón Bolívar, creado a principios del siglo XIX por José Gil de Castro, uno de los mejores pintores hispanoamericanos de la época. En su momento, el mismo Libertador indicó: “Retrato mío hecho en Lima, con la más grande exactitud y semejanza”. La Casa de la Libertad es un repositorio nacional, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), que desarrolla actividades de interacción a través de la atención a visitantes presenciales y virtuales para difundir el patrimonio histórico cultural. Es el custodio del patrimonio de los bolivianos, así como de su conservación y preservación, explica el director de este espacio, Mario Linares Urioste. 

El edificio que alberga a la Casa de la Libertad —ubicado en la plaza 25 de Mayo, en pleno centro de la capital del país, Sucre— data de la colonia. Su construcción fue encargada por la Compañía de Jesús a principios del siglo XVII para el funcionamiento de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier.

Al principio funcionó como Capilla Doméstica de los jesuitas y Sala Mayor o Aula Magna de la Universidad San Francisco Xavier, fundada en 1624. Ahí se graduaron de doctores en ambos derechos y Teología los principales protagonistas de las revoluciones independentistas de Chuquisaca, La Paz y Quito, registradas en 1809, y de Buenos Aires, en 1810. “La mitad de los diputados que suscribieron el Acta de la Independencia de las Provincias Unidas de Río de la Plata, en Tucumán en 1816, se habían graduado en dicha Sala Mayor, al igual que 30 de los 48 firmantes del Acta de la Independencia del Alto Perú, hoy Bolivia”, apunta Linares.

Esas paredes albergaron a la Asamblea Deliberante que, formada por representantes de las cinco provincias de Charcas y presididos por el doctor José Mariano Serrano, proclamó la creación de la República de Bolívar el 6 de agosto de 1825, que luego se denominaría Bolivia. Desde entonces y hasta 1898, en esta sala se reunió el Congreso boliviano. Allí se sancionaron las leyes fundamentales del país.

Debido a su relevancia histórico-arquitectónica y al simbolismo cívico que ostenta, mediante el Decreto Supremo 5918 del 4 de diciembre de 1961, el edificio fue nombrado como Primer Monumento Nacional de Bolivia. 

“Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Su construcción se remonta a principios del siglo XVII. Posee las características de la arquitectura virreinal que se han conservado a través del tiempo”, apunta el director del repositorio.

La Casa de la Libertad comprende un amplio claustro rodeado de galerías de una sola planta bajo cubiertas que se apoyan en columnas de piedra. Un gran portón de cedro nativo, tachonado de clavos de bronce además de dos grandes aldabones, se abre a la Plaza Mayor.

Al fondo del claustro, frente al zaguán abovedado y con idéntico portón, está el denominado Salón de la Independencia. La imponente belleza arquitectónica resguarda también importantes tesoros: además del Acta de la Independencia y del retrato de Bolívar pintado por José Gil de Castro, Se tiene la espada que el Mariscal Antonio José de Sucre blandió en los campos de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), en una victoria que selló la independencia hispanoamericana.

También está la espada que José Ballivián empuñó en los campos de Ingavi, donde logró una victoria que consolidó la independencia y soberanía de Bolivia (18 de noviembre de 1841).

Justamente, un retrato de José Ballivián, realizado por Antonio Villavicencio, artista chuquisaqueño que se formó en la escuelas de París a principios del siglo XIX, forma parte de la colección que incluye la primera bandera de los patriotas del Río de la Plata, que fue traída a nuestro territorio por el general Belgrano.

También se preserva la bandera boliviana que flameó por última vez en el puerto de Antofagasta, que fue recuperada por la niña Genoveva Ríos en plena invasión chilena, el 14 de febrero de 1879.

Y en relación a las piezas de arte, está la colección de arte virreinal denominada Princesa de la Glorieta. En gran parte está formada por obras de artistas indígenas y posee una gran variedad de objetos de gran valor artístico e histórico.

LA GRÁFICA

En el Salón Independencia se lucen cuadros con los líderes de la lucha por la emancipación. Foto: Casa de la Libertad

Una fuente engalana el patio colonial de la edificación que está en la plaza 25 de Mayo. Foto: Casa de la Libertad

Detalle del coro, con delicados tallados. Foto: Casa de la Libertad

El Acta de la Independencia de Bolivia. Foto: Casa de la Libertad

La sala Juana Azurduy de Padilla está dedicada a la heroína

Foto: Casa de la Libertad

Superar los desafíos

La pandemia del COVID-19 también afectó y cambió las dinámicas de la Casa de la Libertad. “Provocó una baja importantísima en la interacción con visitantes al museo, registrándose una disminución del 80%. De igual manera, las diferentes actividades cívico-culturales que se desarrollaban en el repositorio bajaron en un casi 90%. Sin embargo, en contrapartida, la virtualización del museo nos permitió duplicar, de cerca de 5.000 personas en marzo de 2020 a casi 10.000 personas en julio de 2021, el número de visitantes que siguen y aprecian los contenidos digitales que constantemente difunde el museo a través de sus redes sociales”, explica el director.

Institución en movimiento

El principal objetivo del repositorio nacional es desarrollar actividades de interacción con los visitantes presenciales y virtuales para difundir el patrimonio histórico cultural nacional. Además hace actividades educativas con estudiantes del municipio de Sucre a través del programa Aulas Abiertas. También se traslada a unidades educativas de comunidades y municipios a lo largo y ancho del territorio nacional, con el programa denominado Casa de la Libertad junto a su pueblo.

Finalmente, la institución desarrolla procesos de producción, promoción y participación en torno a las culturas vivas y expresiones artísticas a través de actividades cívicas y culturales con diversos artistas y gestores culturales. Promueve también encuentros interculturales gracias al programa de investigación con pueblos y naciones indígenas del Estado Plurinacional, que se traducen en nuevas museografías, publicaciones y documentales audiovisuales. Si bien el espacio está dedicado a los inicios de Bolivia como país, es un espacio dinámico en el que se ofrecen herramientas para entender de mejor manera los diferentes procesos que atraviesa el país en su existencia.

“Casa de la Libertad cobija al edificio patrimonial, bienes museísticos, bienes documentales y archivísticos, haciendo de este repositorio un espacio para mantener viva la memoria de nuestra historia. A pesar de la crisis sanitaria, el museo ha permanecido activo, tanto en las actividades presenciales como virtuales. Lo seguirá haciendo pues, como templo cívico de la bolivianidad y referente histórico de la nación, dará cumplimiento al mandato supremo de custodiar, preservar, rescatar y difundir el patrimonio histórico cultural del Estado boliviano para beneficio de la sociedad en su conjunto, a quien se debe”, resalta Linares.

Por ello, tras la ampliación de la infraestructura del repositorio, el principal proyecto en desarrollo es la nueva museografía que será implementada en la presente gestión. “Con ello, la capacidad de CDL se incrementa de 10 a 16 salas permanentes, nuevos espacios que permitirán enriquecer la narrativa de la visita, incorporando episodios fundamentales de la historia boliviana que anteriormente, por razones de espacio, no alcanzaban a ser museografiados más que en exposiciones temporales”, agrega. 

Además, el museo continuará ejecutando sus programas de extensión: Investigaciones conjuntas con Pueblos y Naciones Indígenas del Estado Plurinacional, la Casa junto a su Pueblo y Aulas Abiertas.

Y finalmente, gracias al apoyo de la FCBCB, “la institución se ratifica en su compromiso de constituirse en un espacio de diálogo y encuentro entre todos los bolivianos y bolivianas. En esa medida, miramos con esperanzas el futuro próximo, preparar la Casa de la Libertad como epicentro de las celebraciones del bicentenario de la fundación de la Patria, en 2025”. Es así que la cuna de este país, que nació el 6 de agosto de 1825, celebrará estos 200 años por todo lo alto.

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DAMOVIES: Un lugar para la pasión por el cine

La página de Facebook creada por el actor Rommel Ugarte tiene información, cortos y crítica

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:08

El arte más noble es hacer felices a los demás”. Esta es la premisa que marca el camino de Rommel Ugarte Muñoz, un gastrónomo y actor de 24 años que en las redes sociales volcó su pasión por el cine creando la página de Facebook Damovies Bolivia, donde ofrece información sobre el quehacer cinematográfico mundial, reseñas de películas, cubre eventos nacionales y además presenta cortos producidos por él.

“Todo comenzó desde el gran amor que me inculcó mi bisabuela Elisa en el campo del cine”, recuerda el joven de cabello negro y rizado que se ha convertido en su sello característico. “A partir de eso, en 2009 empecé a aprender sobre cine de forma empírica, ya que nunca tuve estudios en una academia o instituto especializado”.

Con la práctica de la actuación y sus ansias de saber más sobre el séptimo arte, sus colegas y amigos le animaron a que abra una página. “Al principio solo contenía algunas publicaciones y compartidos hasta que un día me animé y lancé un video con mis predicciones sobre los ganadores del premio Oscar”. En esta presentación acertó a la mayoría de los galardonados, lo que le animó a seguir produciendo, con material casero y en una escenografía ambientada en su casa, audiovisuales con rankings sobre cine, como los mejores villanos, mejores cintas de superhéroes o de supervivencia, entre muchos otros.

Al público le gustó y empezó a visitar su página, que actualmente está por los 14.000 seguidores en Facebook, además de que comenzó a incursionar en TikTok e Instagram.

El nombre de Damovies Bolivia surgió de la idea de “dar”. “Como página te daremos información, curiosidades, reseñas, tops, trailers, etc; así como el público en general también podrá brindarnos alguna sugerencia o información”.

La novia de Rommel, Alexandra Najhavi Calle Chauca (21 años), que es psicóloga y actriz, se unió a la producción después de conocer a Rommel, que en ese momento brindaba talleres. También es presentadora de la página y juntos elaboran los materiales. “Un día me sugirió que hagamos la reseña de la película Sombras malditas. En ese entonces no tenía idea de cómo hacerla porque no sabía si al público le iba a gustar mi opinión, pero los videos fueron un rotundo éxito y hasta la fecha hemos innovado en los contenidos”.

Es así que en la página no falta información sobre los más recientes estrenos, además presentan entrevistas sobre el mundo del espectáculo y realizan coberturas de los festivales. Tienen tanta llegada que distribuidoras  y productoras de cine los contactan para que vean sus materiales para que los hagan visibles en la página.

Productores empíricos

Finalmente está la producción de cortometrajes de tinte reflexivo que están escritos y protagonizados por Rommel, Alexandra y artistas amigos invitados. “Nos reunimos, ya sea presencial o de forma online, en la cual quedamos sobre el cortometraje que haremos. Se lanza uno cada mes, para alternarlos con las reseñas de las películas de estreno que vemos”. Gracias a estas producciones, por ejemplo, es que hicieron una alianza con el grupo de niños poetas de El Alto Los Trovadorcitos para producir con ellos la película Otro día más, que se estrenó en Multicine de El Alto y en el Cine Teatro Municipal 6 de Agosto de La Paz.

Para el futuro, Rommel sueña con que Damovies Bolivia siga teniendo más seguidores, consigan dirigir un espacio en la Tv, producir películas y seguir compartiendo su pasión con los jóvenes.

Fotos: Ian Charlie y Damovies

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Disputa por el control del modelo extractivista

Gobierno y Gobernación pelean por controlar la propiedad de la tierra solo para sostener el agronegocio.

/ 8 de agosto de 2021 / 14:56

DIBUJO LIBRE

Nuevamente somos testigos del conflicto sobre la propiedad agraria. La disputa por la tierra es y será históricamente una contienda por el poder económico y político. Más allá de los cargados discursos de respeto al derecho ancestral de las comunidades indígenas o de garantizar el acceso a la tierra para quienes la tienen en poca cantidad, la tensión, hoy, esconde la contienda entre dos actores que buscan hacerse del monopolio de la propiedad de la tierra, como única vía de sostenibilidad del agronegocio.

En los últimos años, la alianza entre el Gobierno y el sector empresarial de Santa Cruz (Cámara Agropecuaria del Oriente, CAO; Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo, Anapo; Federación de Ganaderos de Santa Cruz, Fegasacruz, etc.) permitió la consolidación de propiedades agrarias con una extensión mayor al límite constitucional (cinco mil hectáreas), entre otras medidas que se adoptaron a favor de este sector. Por otro lado, desde la desinstitucionalización de las entidades responsables de regularizar la distribución de las tierras en el país, y en el afán de fortalecer la presencia de un actor en la región de la Chiquitanía, que dispute el poder político y económico, se dio luz verde al asentamiento de comunidades interculturales en áreas fiscales y otras sin vocación productiva agrícola.

Así queda claro que la disputa por el control del agronegocio fue y es avalada por un marco normativo permisivo y por acciones u omisiones de instancias y funcionarios estatales en todos los niveles.

En este escenario, el sujeto indígena, que emergió en 1990 como el actor que movilizó y posibilitó los principales cambios estructurales en la tenencia de la tierra luego de la recuperación de la democracia, se encuentra aislado del debate y sometido a la presión del modelo extractivista vinculado a la agroexportación, desde una mirada colonial promovida por los actores que disputan el agronegocio, aquellos que hoy enarbolan la defensa de sus tierras ancestrales, callando cuando se aprueban leyes que atentan a la sostenibilidad de estos espacios de vida y los otros que ven en las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) como esas grandes extensiones de tierra ociosa que debe ser trabajada.

Lo cierto es que en los últimos 10 años, la dotación de tierras a favor de comunidades indígenas por parte del Estado ha sido casi nula. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) correspondientes a la gestión 2020, en la última década, en el caso del pueblo Guaraní en la región del Chaco, en los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, se titularon 1.076.997 hectáreas de un total de 6.729.083 hectáreas demandadas.

A pocos días de haber recordado el 2 de agosto (aniversario de la promulgación del Decreto Supremo N° 3464 que dio paso a la Reforma Agraria en 1953), es claro que la problemática de la tierra en Bolivia aún es un tema pendiente, que trasciende a una discusión mayor vinculada al modelo de desarrollo agrícola del país. En los últimos 25 años (1996 – 2021) se saneó y tituló más de 89 millones de hectáreas (89.485.242 ha), superficie que representa el 87% (103.373.516 ha) del total de tierra disponible. De acuerdo al INRA, del 13% de la superficie por titular, 5.747.690 hectáreas se encuentran en proceso de titulación y 6.994.661 hectáreas se hallan paralizadas por algún tipo de conflicto.

En ese contexto, es fundamental abrir el debate y discutir a profundidad el futuro del país en materia agraria y productiva. Hasta hoy, la discusión se concentra en posiciones políticas que pretenden, desde una perspectiva institucional, encubrir una realidad mayor: el fracaso del modelo de desarrollo agroexportador cruceño, la presión sobre los territorios indígenas y los bosques y la disputa por quién se hace del control del agronegocio, modelo extensivo y depredador del medio ambiente en el actual escenario político.

 (*)Miguel Vargas Delgado es abogado, Director Ejecutivo del CEJIS

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Marcos Santana: ‘La exposición que tendrá Bolivia será positiva y hermosa’

Un viaje a Bolivia hace más de 20 años animó al presidente de NBC Universal Telemundo Global Studios a filmar en el país

Marcos Santana, presidente de NBCUniversal Telemundo

Por Miguel Vargas

/ 14 de junio de 2021 / 08:57

Llega un equipo de filmación hasta el hotel Casa Grande de La Paz tras realizar tomas en los Yungas. Con una gran sonrisa les recibe Marcos Santana, presidente de NBCUniversal Telemundo Internacional, quien emocionado les pregunta por el viaje y aprovecha para compartir cómo, en una mañana libre, realizó el descenso por el llamado Camino de la Muerte en bicicleta. La pasión brota en cada palabra y gesto del empresario venezolano, que además es el showrunner de la tercera temporada de La reina del sur, serie protagonizada por la mexicana Kate del Castillo y en la que actúan los bolivianos Cristian Mercado, Pedro Grossman y Ariel Vargas, entre otros. En su fase en Bolivia se filmará en La Paz, El Alto, Sucre, Potosí y Uyuni.

—¿Cómo surgió la idea de filmar en varias locaciones de Bolivia?

—Es un sueño hecho realidad. Yo conocí Bolivia hace más de 20 años, estuve por Santa Cruz, me hicieron una invitación. Regresé hace unos 15 años a La Paz y a través de la familia Crespo Parkerson conocí este maravilloso país. De ese viaje recuerdo —aparte del sorojchi, que me pegó durísimo— que me lancé por la carretera de Yungas en bicicleta y empecé a entender estas ciudades como Potosí, Sucre, Uyuni… Y pensé que algún día iba a rodar acá y se dio esta maravilla.

—¿Cómo se une esto a La reina del sur?

—Cuando empezamos a desarrollar la tercera temporada —que es básicamente una historia de acción, de persecución y de amor, alejada completamente del narcotráfico, algo que ya hicimos en la segunda temporada—, dijimos: “vamos a viajar al sur”. La anterior temporada estuvimos en Moscú, La Toscana, Madrid, Málaga, Washington, Belice… Ahora vinimos al Sur. Nunca antes una serie de 60 episodios había hecho algo parecido: mostrar los grandes monumentos naturales de la región. En esta tercera parte, Teresa Mendoza irá país por país buscando pruebas contra la CIA, el FBI y la DEA, pruebas que comprometan al Gobierno norteamericano con el fin de negociar su indulto. Vamos a estar en Bolivia, en La Paz; en El Alto, donde arrendamos tres edificios de eventos, a los que mucha gente les dicen cholets; ahí habrá acción, como la pelea de  cholas. Estaremos en Sucre, Yungas y Uyuni: en el salar y en el Cementerio de Trenes.

—¿Cuál será el alcance de la serie como plataforma para mostrar al país?

—Bolivia va a estar al lado de escenarios en Buenos Aires, las misiones, Bariloche, Lima, Machu Picchu, Bogotá, Santa Marta, El Peñón y así sucesivamente. Vamos a mostrar lo que realmente somos: una potencia cultural y natural  para el mundo. Creemos que La reina del sur, que es vista por más de 180 millones de personas alrededor del mundo, va a ser el vehículo perfecto para mostrar cuán bella es esta región. Además, queremos reflejar a la población indígena. En esta temporada quise incorporar nuestros idiomas, con subtítulos, y nuestras raíces.

—¿Cómo fue el contacto con el equipo humano en el país?

—El proyecto se inició hace dos años. Buscamos productores en Bolivia y seguimos un proceso de selección hasta que llegamos a Pucara Producciones, con Paola Gosálvez, con quien venimos trabajando desde comienzos de abril. Primero llegó un grupo gigante de 60 personas para el scouting (búsqueda de locaciones), luego Paolo colaboró con el casting boliviano. Es una producción que involucra a unas 5.000 personas. En Bolivia hemos movilizado a unas 300 personas.

SERIE. ‘La reina del sur’, teleserie inspirada en su primera entrega en la novela homónima del español Arturo PérezReverte, se estrenó en 2011 y tiene ya dos temporadas. Foto: Rodwy Cazón

—Eso implica una inversión económica considerable…

—Desde el hotel está tomado por nosotros. Estamos hablando de millones de dólares con un factor multiplicador. Por cada persona que toca directamente la producción, afectamos a otras 10.  Además, la exposición que va a tener Bolivia es positiva y hermosa. Si el Estado tuviese que invertir para llegar a 200 millones de personas de forma eficiente, la inversión tendría que ser de millones y millones de dólares. Nosotros tendremos tomas cinematográficas de las locaciones, de los paisajes naturales y de su gente, todo muy bien cuidado. Hay además un proceso de edición, lo que estamos filmando en junio va a salir en año y medio.

—¿Cómo ha sido la filmación en pandemia? ¿Qué medidas se tomaron?

—La responsabilidad que hemos asumido con la empresa local es única. Establecimos pruebas diarias en locación y producción,  PCR y antígeno, a todas las personas. Es para proteger no solo al crewy al talento, sino a las comunidades.

Estas medidas significan una inversión gigantesca, es como una producción aparte. Si acaso una persona llegase a dar positivo, inmediatamente se investiga con quién ha estado más de media hora en las últimas 48 horas y las personas son aisladas y sometidas a pruebas diarias hasta que puedan regresar. Rodar en medio de la pandemia es una cruzada, una epopeya: en más de 30 años en la industria, nunca había pasado por nada parecido.

—En Telemundo siempre se ven diferentes nacionalidades latinas en un solo programa, pero no había sucedido lo mismo con paisajes de varios países.

—Somos una empresa hispana  en Estados Unidos y allí somos más de 60 millones de hispanos. En cualquier reunión en la oficina de Telemundo estamos con 15 nacionalidad diferentes, fácil. Somos la única empresa que produce con este arco iris de nacionalidades y lo venimos haciendo desde hace más de 15 años. Hemos sido pioneros en grabar en distintos países, pero esta es la primera producción que se trasladará por toda la región. Y no es nada fácil. No conseguimos un avión para llegar a Uyuni, entonces el scouting tuvo que hacer ocho horas de viaje para ver las locaciones. Por suerte ahora conseguimos los permisos y aviones para filmar allí.

—¿Cómo ha sido el trabajo del equipo boliviano?

—Maravilloso. Todos han puesto una pasión única, es un trabajo de 12 a 18 horas por día. Hemos encontrado que la gente aquí solo sabe decir sí. En las filmaciones en El Alto, alrededor de los edificios de eventos había cientos de personas. Cuando el director decía ‘acción’, no se movía ni una mosca. Eso no lo he visto nunca en Latinoamérica. La gente espera a que el actor se acerque a ellos. El boliviano es gente muy hermosa. Creo que dentro de las cosas que me llevo es la alegría que el mundo conozca un país que subestima. 

Cuando comencé las reuniones de producción y escribía en una pizarra electrónica los lugares en los que quería grabar, la gente googleaba: no sabía dónde es Yungas,  Uyuni. Ahí me di cuenta de que no todos conocen Bolivia.

—La promoción de la cultura boliviana no se limita al audiovisual. ¿Cómo conoció a Vero Pérez, que tuvo la oportunidad de cantar para Telemundo?

 —Estaba con mi amiga María Elisa Parkerson Crespo manejando en Miami, sonó una canción y le pregunté quién era. “Me mandó mi mamá”, me dijo. Al día siguiente me vuelvo a topar con la canción y me dice: “Vero Pérez”. Yo estaba en la producción de 100 días para enamorarse y decidí que esa era la canción. Le dije a mi equipo: “Lo único que sé es que Vero Pérez es boliviana” y la ubicaron por Instagram. Le pedimos un número y la llamamos. Cuando se fue formalizando la cosa, ella preguntó cómo llegamos a ella y le dijeron: “El presidente de la empresa te escuchó  y le encantaste”.

Fui descubriendo más de esta artista que canta en portugués, italiano y francés. Tenía un evento en enero de 2020, que se llama NATPE Miami, donde hay una presentación de 40 minutos. Un equipo de producción de más de 100 personas trabaja ocho meses para esos 40 minutos. Esta vez quería algo diferente. Para cuando ya esté todo el mudo, quería que vayamos a negro y que aparezca Vero Pérez cantando La vie en Rose. Ella voló de La Paz a Miami a cantar una canción. Cuando terminó de cantar, yo dije: “Ella es Vero Pérez, de La Paz, Bolivia, donde estaremos filmando posiblemente en un año parte de la tercera temporada de La reina del sur.

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INTI, la drag boliviana que brilla en Europa

Nació en La Paz y a sus 20 años de edad fue seleccionada para participar en el afamado reality show Drag Race España que se inicia a fin de mes

/ 9 de mayo de 2021 / 20:30

Su encanto es divino. Quizá por ello el nombre de Inti, el del dios sol quechua, le cae tan bien. “Lo elegí porque es un reclamo a mis raíces. Surge porque como voy viviendo en España por 17 años, nunca pude volver a Bolivia, al principio por papeles y después por razones de dinero. Por eso trato de conectarme con todos los recursos que tengo con mis raíces, soy un niño en la diáspora que trata de reconectarse”, explica con una voz dulce pero muy decidida. Inti ha sido elegida entre las 10 participantes  de la primera temporada de Drag Race España, una adaptación del premiado reality show RuPaul’s Drag Race, ganador de 19 premios Emmy, y que se podrá seguir a través de la ibérica plataforma de pago Atresmedia Premium desde el 30 de mayo.

Ahora tiene 20 años de edad. A los tres, José Otero Aguilera dejó su natal La Paz con la familia y nunca más regresó. Actualmente reside en Amberes, Bélgica, desde donde conversó con ESCAPE. “Soy de La Paz, pero no me acuerdo de nada, nunca pude volver”. Como artista multidisciplinaria ha asumido el nombre de Inti, aunque no se considera exactamente una drag queen, pues no exagera lo femenino. “No soy un drag queen convencional, yo hago drag, que es como me presento al mundo. Yo utilizo mi cuerpo como lienzo para cosas que siento, que quiero enseñar o mostrar visualmente algo estético”.

Cuando José tenía 16 años ya empezó a experimentar con el maquillaje. Inti nació en 2018, por invitación de Putochinomaricón, cantante, artista y activista LGBTI, para actuar en una discoteca en Madrid.

“Fue como una reunión familiar. Nos dijo que se trata de bailar y acepté. Salió algo bonito y muy especial”, recuerda.

SHOW. La primera temporada de Drag Race España se verá por ahora en el país ibérico, pero se podrá seguir su desarrollo en redes sociales

Cuando se supo que la organización del reality show buscaba a las primeras participantes, Inti les envió algo en línea y dio la casualidad de que la estaban buscando. Entonces le pidieron que haga un video de 10 minutos para el casting, donde hable de su vida, de dónde viene y sobre cómo es su drag. Salió entre las 10 seleccionadas. Les gustó.

“Como modelo desde los 14 años, estoy muy conectado con la moda. En el show quería mostrar una imagen subjetiva de los indígenas en España, porque siempre se nos ha puesto como horribles”. Para participar necesitó mucho dinero: “Es carísimo, hay que preparar tacones, pelucas, maquillaje, vestuario… ha sido muy muy duro. No me lo esperaba ni yo, pero ha surgido y todo salió bien”.

Su familia le apoya mucho. Tiene tres hermanos que son sus fans y su madre, que tiene un negocio de uñas, le apoyó con tan importantes implementos.

Dentro de las grabaciones, pudo mostrar quién era en las pruebas de baile, sesiones de fotos, actuación, diseño y confección de trajes, modelaje y el lip sync, característicos de la franquicia. “Lo más difícil es gustarle al jurado —los presentadores y directores Javier Ambrossi y Javier Calvo y la diseñadora Ana Locking—, porque todo lo demás me resultó un reto. Fue divertido hacer cosas que no he hecho en el día a día, cosas diferentes y graciosas”.

El respaldo de los bolivianos ya se ha hecho notar en las redes sociales y le estarán apoyando en el transcurso del programa. “Es muy fuerte, es la mejor gente del mundo. Hay mucho amor, no me lo esperaba, Hice este programa imaginando que solo sonaría en España, pero hay mucha gente que se siente feliz por mí. Lo hice un poco por eso, para ser una representación de los bolivianos y los indígenas”.

Es así que, pisando fuerte, Inti ingresó para mostrar su posición en el mundo: “Las personas indígenas queer existimos, las personas van a ver que lo hacemos de una manera bonita”.

FOTOS: DANIEL DOMENECH Y CORTESÍA DRAG RACE ESPAÑA

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