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Édgar Soliz: ‘Gran parte de la historia la han escrito escritores homosexuales’

‘Gran parte de la historia la han escrito escritores homosexuales’‘Sarcoma’ es el segundo libro del escritor, activista y radialista que explora el homoerotismo.

/ 30 de mayo de 2018 / 11:27

El baño del mercado Lanza”, respondió el escritor y activista orureño Édgar Soliz, quien se define como “cholo, pobre y maricón”. Allí eligió hacer la sesión de fotos para Tendencias el ganador del segundo lugar del XLIV Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo de 2017 en su apartado de poesía por Sarcoma, pues es desde estos rincones íntimos y simbólicos de la ciudad desde los que ha hecho de las letras un espacio de activismo y reflexión.

— Sarcoma es su segundo libro de poesía. ¿Cómo surgió?

— De la incertidumbre y el miedo. El estar en constante “periodo ventana” por esos deslices sexuales a los que uno se expone por el placer y el miedo a recoger esa prueba rápida que marca con cruces la vida misma, quizá por eso siempre dilataba estas pruebas cuando pensaba haberlo asumido del todo. La idea era nombrar, mediante el lenguaje poético, ese miedo y esa incertidumbre. Escribir desde una voz poética en ausencia que narra su condición errática en una ciudad, sanatorio, cuerpo, poema, memoria que lo determina a medida que avanza y lo habita. Situarse desde esa voz para (d)escribir el cuerpo que va carcomiéndose en el lenguaje, porque en poesía el lenguaje lo es todo. Por otro lado, Sarcoma es un diálogo con la tradición literaria homosexual. Pienso que es difícil desentenderse del Loco afán, crónicas del sidario de Pedro Lemebel, la grandiosa novela El color del verano de Reinaldo Arenas o Salón de belleza de Mario Bellatin entre otros, en esa medida yo creo que en literatura nadie descubre nada, lo que uno hace es reescribir a partir de influencias literarias, en mi caso escritores maricas que escriben desde la disidencia sexual. Por eso pienso que esta tradición es escuela obligatoria para instalar una voz homosexual en la poesía o la narrativa.

— ¿Es partidario de una literatura de mujeres, de maricas?

— La academia nos enseña que en literatura no hay etiquetas, que una literatura comprometida social o políticamente con determinada colectividad no es literatura. Yo pienso que la literatura de maricas siempre ha existido y ha logrado posicionarse como literatura universal, porque además de una subjetividad homosexual se trabaja la forma, el lenguaje, los temas, etc. Pienso en la obra de Federico García Lorca, Rimbaud, Verlaine, etc., que se lee con carácter universal y desde lo literario, pero casi siempre se omite que estos autores eran maricas, ¡bien maricas!, claro, para la academia literaria eso no es trascendente. Eduardo Mendicuti, escritor homosexual español, decía al respecto que “la historia oficial de la literatura ha sido mayoritariamente occidental, blanca, masculina y heterosexual” y creo que es momento de develar que gran parte de esa historia la han escrito los escritores homosexuales. Aun así la historia literaria sigue siendo masculina y creo que la literatura de mujeres, que sigue dando lucha para posicionarse como tal, ha abierto campo a las enunciaciones maricas, indígenas, etc.

— ¿Existe una propuesta sólida de literatura marica en Bolivia?

— Cuando yo hablo de literatura homosexual siempre me remonto a los primeros autores que narran experiencias homosexuales de sus personajes en sus novelas, tal es el caso de Narciso Lima Achá, que vive un idilio amoroso con Ellbruz en su viaje a Europa. La homosexualidad del personaje se pone en tensión a través del conflicto de clase social, el amor y el erotismo. Hay que tener una subjetividad bien marica para escribir un libro así, yo celebro la novela Los papeles de Narciso Lima Achá de Jaime Saenz y la leo compartiendo esa subjetividad. Como esta novela hay muchas otras, instaladas en la historia oficial de la literatura boliviana, con presencia de personajes trans, maricas y tortilleras. Pero algo que destacar son las crónicas de Víctor Hugo Viscarra que coloca al personaje homosexual en la calle o en un recinto carcelario, al borde de la muerte en su búsqueda constante de placer y que, por ello, perece como un cuerpo enfermo del que todos los heterosexuales beben. Ya entrando en el 2000 la literatura homosexual, además de obra, genera una enunciación políticamente comprometida con la lucha de las diversidades. Mujeres Creando, Edson Hurtado, David Aruquipa, entre otros y otras, han trabajado libros, en formato de crónica, ensayo, investigaciones, etc., importantes que están escribiendo la historia de nuestras literaturas. En la actualidad hay escrituras que están tomando plataformas virtuales para posicionarse desde su enunciación marica, jóvenes que escriben en sus redes sociales relatos, ensayos, opiniones con carácter literario que están dando mucho de qué hablar. Por lo tanto hay una propuesta de literatura marica no sólida que ha estado recorriendo camino, la idea es desviarse, desviarse también de ese camino.

— El erotismo y las preferencias sexuales son detonantes de la producción artística, ¿cómo las aborda?

— Hay que sacarlas del lugar común y conflictuarlas en la escritura. No es suficiente con asumir una posición enunciativa marica, no lo es. Hay que trabajar una propuesta desde la forma, el lenguaje y la propuesta temática. En Eucaristicón trato de trabajar el erotismo desde la imagen de la eucaristía, desde esa imagen erótica del cuerpo que se come a otro cuerpo, para plantear el affaire de estos hombres que desbordan sus sexos y sus cuerpos en esta ceremonia. En Sarcoma la erótica está ligada a las preferencias sexuales, pero aquí el cuerpo enfermo, al que se le niega toda posibilidad de placer y erotismo, es el detonante de este juego libidinoso. Hay que reinventar el erotismo para estos cuerpos despojados de erótica que sucumben, aun así, en el beso de negro o la lluvia dorada. Por otro lado, con el tema de las preferencias sexuales, es necesario (d)escribirlas no como otra norma sino como la posibilidad total del placer, aun si con ello se renuncie a lo homosexual y lo heterosexual porque lo que aquí importa es el goce que habita en la carcoma.

— Una acción del Movimiento Maricas Bolivia ha marcado el imaginario paceño, los dos hombres vestidos de negro con aguayos y dándose besos en la ciudad. ¿Cuáles han sido las repercusiones de esta acción?

— Ha generado mayor visibilidad para la posición que manejamos como Movimiento Maricas Bolivia, una suerte de alianzas con compañeros de Perú, Chile, Argentina y México que han reproducido nuestras fotos y textos. Esta complicidad marica nos permite mirarnos entre maricas latinoamericanas para retroalimentar nuestros trabajos, una suerte de aquelarre marica que cada vez va generando más adeptos. Pero la repercusión más importante creo que fue la que se generó en redes sociales, es decir develar la paranoica homofóbica de una colectividad heterosexual que es capaz de sancionar, insultar y amenazar de libre albedrío. Cuando realizamos la acción por el centro de la ciudad la reacción de las personas era casi indiferente, salvo unos cuantos sujetos que nos gritaban maricones o madres que les tapaban los ojos a sus niños y niñas o personas que nos miraban desafiantes por el atrevimiento de besarnos en plena plaza pública. Pero cuando subimos las fotos a Facebook no pudimos controlar el hecho de que se hagan virales y tampoco pudimos controlar ese ataque homofóbico que venía de mujeres, hombres, jóvenes, adultos, indígenas, etc. Se nos acusaba desde ser el “dragón de Sodoma” que iba a propiciar la hecatombe mundial hasta “morirnos en el juicio final” por el atrevimiento de usar los aguayos de “su cultura”. Creo que esa fue la repercusión más importante, develar la homofobia social como norma de la sociedad heterosexual que no ha cambiado a pesar de existir normas, leyes, ordenanzas municipales en favor de las y los homosexuales. Como paradoja, al final de ese mes se realizaba el desfile del orgullo gay donde la misma gente que amenazaba con lincharnos, salía a aplaudir a los homosexuales en las calles porque solo desfilan una vez al año.

— El Movimiento Maricas Bolivia tiene una fuerte voz militante y comprometida. ¿Cómo asume su rol de comunicador?

— Creo que cada uno debe hacerse cargo de lo que le ha tocado vivir, es cuestión de responsabilidad. El programa de radio Nación Marica es totalmente autogestionado y se lo realiza a puro pulmón, quizá por eso ha subsistido en el tiempo ya que van siete años desde que iniciamos. Claro que esto no hubiera sido posible sin la colaboración de la escuela de radio “La voz de mi deseo” de Radio Deseo 103.3 FM, donde nos iniciamos, ni tampoco Radio Fejuve 87.5 FM y, ahora, Radio Líder 97.0 FM. Por otro lado, tratamos de no perder el norte, pensar el programa como una mesa de discusión donde nadie tiene la verdad absoluta, donde deben imponerse los argumentos en un encuentro horizontal y en absoluto respeto. Por ello no pertenecemos a ninguna instancia del movimiento TLGB de Bolivia, no hablamos por ellos y tampoco tenemos que dar cuenta de nuestra agenda o del enfoque que le damos a nuestros programas. Tratamos de ser responsables con la audiencia, mantenernos independientes.

— El movimiento tiene una nueva publicación: Gay discreto busca hetero curioso.

— El libro es una investigación en formato crónica literaria – periodística y fotorreportaje. Parte de una pregunta sobre el ¿cómo habita el homosexual la ciudad?, y a lo largo de las cinco crónicas exploramos los imaginarios de ciudad, deseo, placer y marginalidad que convoca la homosexualidad. Las crónicas relatan búsquedas infructuosas e historias de amores siempre truncos situadas en espacios marginales de la ciudad que se asumen de ese modo porque la heteronorma los va desplazando. Por otro lado, el libro responde a una pregunta sobre el ambiente homosexual, pero un ambiente sin licencia homosexual más allá del deseo que circula y habita los baños públicos, los cines porno, alojamientos clandestinos, etc. Un callejear la ciudad en busca de sexo al paso o “lo que se dé” con tal de sobrellevar la soledad marica, en el cuerpo y desde el cuerpo, al que está destinado el maricón promedio de la ciudad. Asimismo, el libro es una crítica a las formas heteronormadas de las relaciones afectivo-amor-sexuales de los maricones, una crítica a las formas del gay discreto que simula una masculinidad casi heterosexual para lograr mojar siquiera los labios. Esas formas que violentan a la loca, que no tiene chance en un ningún espacio, porque la imagen del discreto o heterocurioso se impone fuertemente como mensaje misógino-homosexual que ha tomado el ambiente, también.

Pérfil:

Nombre: Édgar Soliz Guzmán

Nació en: Oruro, 1984

  • Escritor

Escribe poesía, cuento y crónica de tema homoerótico. Obtuvo menciones en el XL Concurso Municipal Franz Tamayo (2013-2015) y en el II Concurso Municipal de Poesía Edmundo Camargo (2014). Ganó el segundo lugar en el XLIV Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo en poesía en 2017 con Sarcoma. Su libro Eucaristicón ha sido seleccionado entre los 13 finalistas del Festival Internacional de la Lira (Cuenca-Ecuador, 2017). Produce y conduce, con Movimiento Maricas Bolivia, el programa de radio Nación Marica de Radio Líder 97.0 FM.

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Morbo: la seducción del mal que habita en nosotros

El escritor Adrián Nieve presentó su tercera novela (2022, PARC Editores) y ofrece en estas páginas un fragmento de su obra

El escritor Adrián Nieve

Por Miguel Vargas

/ 27 de noviembre de 2022 / 00:05

Morbo: la seducción del mal que habita en nosotros. No juzgues un libro por su portada. Lo mismo se aplica a los escritores: no te guíes por tus primeras impresiones sobre él para ingresar a su escritura. Adrián Nieve tiene aspecto afable: es un cariñoso amante de los perros y de la cultura popular; es cordial y no suelta palabras altisonantes alegremente. No le gusta bailar (no sabe, dice él) y su porte, su sonrisa y su mirada transmiten confianza y ternura. Sus textos son otra cosa. Y es que piensa mucho. Mucho. Así lo prueba Morbo, novela que acaba de publicar con PARC Editores. Es una novela que nació como cuento y que creció casi con vida propia hasta llenar más de 450 páginas que, no obstante, se dejan leer con avidez gracias a la vertiginosa historia que recogen.

El viernes, Nieve presentó este libro en Sucre y la semana pasada, en La Paz, ciudad en la que se venden los ejemplares en Café Rayuela, en el Baúl de los Libros y en librería Lectura, además de que está disponible en Amazon la versión Kindle. Las expectativas ante este nuevo hijo literario son diversas. “¿Para qué mentir? He visto torcer el gesto a gente en la Feria del Libro cuando les dijeron que un tomo de 20 páginas cuesta 50 bolivianos. Tenía un poco de miedo de que tal vez mucha gente no se anime a comprarlo o a leerlo, ya sea por la longitud o por el precio. Pero la respuesta que ha habido de parte de los lectores y de los mismos editores ha sido muy buena. Lo que busco es que la gente encuentre algo entretenido, pero que al mismo tiempo, sin querer, la obligue a reflexionar un poquito en ciertas cosas que piensan, hacen o que ven en el mundo día a día”.

Portada del libro

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Morbo: la seducción del mal

El escritor se ha formado en psicología, pero ha abrazado el periodismo cultural, tanto en prensa escrita —fue parte del equipo de La Razón—, como en la televisiva e internet. El cine y los videojuegos son parte de esta pasión.

De sus tres libros—publicó El camino amarillo de Drogothy (2016, editorial Gran Elefante) y Hayley (2018, Editorial 3600)—, éste le ha resultado el más desafiante, pues ha significado un proceso de depuración y edición mucho más intenso y minucioso. Ha aprendido a matar párrafos que amaba. “Esta historia está basada en cosas que me pasaron cuando era adolescente y que de alguna forma quería expresar. Al principio era solo un cuento, hasta que empecé a aprender acerca de crónica y quise volverlo crónica, porque a veces la realidad es más sorprendente que la ficción. Pero éste no era el caso, a pesar de incluir hechos que sí sucedieron en la realidad”. Por ello esta idea inicial se asentó en una novela ambientada en Sucre en 2008, en la que el autor revela su relación de amor y odio con aquella capital.

Al principio el libro se llamaba Porno, pero transmutó a Morbo. Y si bien al principio los personajes principales se inspiraban en dos compañeros de curso de Adrián, éstos tomaron vida propia. “Ya estaban vivos y estaban teniendo su propia historia, es que es algo que está más allá de tu control: simplemente sabes que va a pasar algo y que tu personaje lo resolverá de una determinada manera, te sorprende. Alguna vez he estado caminando en la calle y he visto cómo iba a reaccionar uno de los personajes y volvía corriendo a mi casa para escribirlo”.

La elección del año no fue casual: ese 2008 se había mudado de Sucre a La Paz cuando saltó en los medios de comunicación la golpiza que sufrieron campesinos en la plaza 25 de Mayo. Entonces las felices historias de la niñez se cruzaron con situaciones de racismo, hipocresía y de conservadurismo en la cabeza del autor. Amor y odio. “Me han dicho que mucha gente va a odiar el libro en Sucre, quizá porque se va a ver ahí”, se encoge de hombros el amante de los perritos.

Sin embargo, la mirada con la que abordó el libro no es la del bachiller que dejaba su ciudad, sino la del adulto que ha viajado y comprende mucho mejor las dinámicas del país. “Ver estos conflictos cada octubre, cada noviembre, te ayuda a entender o tratar de entender lo que hay detrás de ellos. Te obliga a comprender la idiosincrasia de nuestros países. Bien fregada, bien compleja”. Racismo, machismo, individualismo, porno. Morbo.

Ya impreso Morbo, ha empezado a germinar el nuevo libro en su cabeza. “¿La escritura? Antes veía como que mi cabeza estaba llena y necesitaba vomitar cosas y el papel estaba ahí y vomitaba todo. Era muy emocional y era muy críptico, quizá demasiado subjetivo. Ahora siento que mi escritura ha avanzado, es más comprensible, menos críptica, sin tanto vómito emocional; más dirigida, más narrada, más una historia en sí misma. Pero no pierde ese algo que tengo yo, que es el filosofar, el estar sobrepensando las cosas. Busco que se entienda no solo el mundo interno de estos personajes, sino sus acciones y contarlas de la mejor forma posible. Porque la oscuridad forma parte de los seres humanos. Y aunque las personas escapan del morbo, el morbo es útil: no solamente nos enseña que algo está mal o que algo es reprobable socialmente, sino que todos sentimos de alguna forma, en nuestro interior, que tenemos ganas de hacer algo malo en algún momento”.

Adrián Nieve

Fragmento: Morbo de Adrián Nieve

NOTAS MENTALES

lunes 18/02/08 – martes 19/02/08

Lunes. Nublado, otra vez.

Justo. Alarma de mierda. Y ahí estás, justo a tiempo, primera erección del día. Me parece que eres señal de que la Gaby estaba en el sueño. Ya llevo un buen rato soñando con ella cada noche. Si me duermo otra vez quizás pueda continuar el sueño.

No, imposible. Por mucho que me retuerza y cierre los ojos, solo estoy incomodando a mis perros. Muchachos: los amo con el alma, pero odio cuando están así de apilados encima de mí.

¿Qué clase de persona soy para soñar con ella cuando con la Emma…? En fin, buenos días, mundo cruel. Estamos contentos de reencontrarnos una vez más en este purgatorio llamado Sucre, la famosa ciudad-prisión donde cada día hábil es lunes y el fin de semana es un largo domingo.

Qué frío de mierda, mi mamá ya está gritando para que salga de una buena vez de la cama y baje a desayunar antes de ir al colegio. Ya, ni modo. Me muevo un poco y, cómo no, los perros se van corriendo a ver si pillan algo de comida de mi ma o mi hermana.

“¡Con calma, carajo!”. La salvaje de la Artemisa no tiene consideración con el nabo del Tudito, peor con el Caqui, viejo, ahí bajándose apenas y caminando lentamente.

Coño, no quiero levantarme. Si tuviera las bolas de renunciar a la farsa del cole… No, pobre mi mamá. Aunque, no te entiendo, ma. Ni por san putas tu intención es criarme para que solo sea un colegial idiota que eventualmente se convierta en otro esclavo moderno. Debe haber cosas más útiles para aprender que usar las soluciones al final del Álgebra de Baldor para las tareas o cortar formas ñoñas en una venesta.

Pero no. Bien que nos conocemos, Tomás, me estaría diciendo la Emma. Sí, debería callarme porque yo, como en la canción, “mañana seguiré aquí”. Quizás es nomás como dice el Fons y la rebeldía es una excusa para creer que uno no es mediocre.

“¡Oye! ¡Dejá de perderte en tu cabeza!”, me dice la Ju con la carita entre somnolienta y sonriente. Me fascina el extraño balance que esta cojuda tiene por las mañanas. Pero ha cambiado, la maldita. Estás a un paso de ser mayorcita, pero todavía sigues diciendo que amas Coldplay cuando solo has escuchado el X&Y y no tienes la más mínima idea de la existencia del A Rush of Blood to The Head o el Parachutes. No sé en qué momento lo de hermanos pasó a limitarse al parecido físico.

“¡Dejame vivir! Y, más bien, apurate, Juliana, que me voy sin vos si no”.

“¡Perdóname, To-más! —Algún día aprenderás que silabear no es lo mismo que ser irónica, chiquilla—. ¿Desde cuándo a vos te importa ser puntual?”.

Encogerse de hombros. Apurar el café. Poner cara de te-estoy-esperando.

La Ju entorna los ojos y vuelve a su cereal. No entiendo por qué me odias en las mañanas, pero tampoco es que a esta hora vos brilles como la Buena Nueva en torno a la cual se congregan los Ned Flanders de la vida real. De hecho, pendejita mía, eres lo peor de esta parte de la rutina. Porque ya de por sí pararse, bañarse, vestirse, desayunar es una cagada y se hace peor con tu cara de culo. Y te amo, de verdad, pero tener que esperar a que te dé la regalada gana de alistarte es más largo que esperar el puto micro, que encima vendrá todo abarrotado para llevarnos como ganado al matadero.

Salir. Esperar. Abordar.

Puta sí, así se debe sentir la carne antes de terminar en el mercado. Por suerte no tenemos que ir en micro hasta la mismísima puerta del puto colegio y, por lo menos, podemos caminar seis cuadras hasta ahí, disfrutando de un paseo antes de entrar a clases. Juro que si no fuera porque de todas formas puedo chacharme, haría este recorrido con las mismas ganas que me nacen cada vez que el director nos manda a reuniones de beatas que creen que si citan la biblia de memoria harán que el tal Jehová exista de verdad.

¿Debería hablarte del aburrimiento? No, creo que solo me consolarías sin comprender una mierda. Como cuando tuve que llevarte a la entrada folclórica el anterior Carnaval y yo sentía que me iba a arrancar las uñas si tenía que seguir viendo gente saltar y sudar por una figurita. Pero vos estabas chocha, aferrándote a la idea de un día bailar ahí.

¡Ah! Ahí se asoma el colegio. ¿Qué clase de vida tienes que tener para haber nombrado tu colegio “Divina Providencia”?

Aunque tengo que admitir que, si no fuera por el nombre y la gente, me gustaría mucho este lugar. Casi en las afueras de la ciudad, lleno de patios verdes y con una especie de temática de piedra y naturaleza. No sé, funciona de alguna forma. Incluso si algunos de sus edificios son muy “ladrillo”, puta, hasta eso queda bien junto a todo lo demás. O sea, no es lo que la Emma llamaría “estético”, pero tampoco es un insulto a los ojos. 

Aparte, es lo suficientemente grande como para hacer olvidar a estos esnobs que detrás existe otro barrio clasemediero más.

Pensar que acá este colegio es grande, pero en La Paz no es más que otro con apenas dos canchitas.

“Me encanta la manera en la que el diseño del cole mantiene a los de primaria alejados de los de secundaria y del área administrativa”, le digo a la Ju mientras trata de caminar como modelo.

“¿Por qué?”.

“Fija los administrativos no quisieron tener que tragarse los gritos y ruidos de los niños y los exiliaron lejos, donde los profes no tienen ni apoyo ni descanso. Y, si lo piensas, es como establecer tres reinos rivales”.

“Tienes que dejar de leer esos libros sobre elfos y anillos, cada vez estás más raro”, me dice con una sonrisa bondadosa.

“Y vos necesitas ser un poco más rara, cojudita”.

La mirada. Esa mezcla perfecta entre verte como si fueras un idiota y blanquear los ojos. Me gustaría saber cómo la haces.

“Chau, sonso. Te veo en la casa”.

“Dale, Ju. Chau. Cuidate, ¿ya?”.

“Siempre, siempre”.

Ya ni se da la vuelta la muy… Entiendo que le encante el pedo elitista de nuestro colegio, pero si comienza con mierdas de que ella es mejor solo porque sí, voy a tener que darle una lección.

Me cago, ¿cómo fue que me salió una hermana placera? Aunque debería cerrar un poco la boca porque al menos la Ju le da alegrías a mi mamá con sus notas. Bueno, ser un “tiro al aire” tiene sus ventajas y si la Ju no se relaja un poco nunca sabrá cómo es jugar en una cancha sin reglas ni límites. Quizás debería llevarla en alguna de mis chachadas, mostrarle cómo es que uno se mueve fuera de los muros del colegio en este pueblo aspirante a ciudad.

Me cago, hoy toca Física. Aunque, ¿de qué me quejo? Debe seguir quebrada, la pobrecita de la profe. ¡Qué patética sonó su voz el otro día! Mero gallo socavando su autoridad mientras mandaba a callar al curso. Eso sí, valiente de su parte tratar de retomar el control, pero lo cierto es que no pudieron darle ni dos clases antes de cagarle la vida, ¿no, cabrones? Pero bueno, en el fondo estoy agradecido con mis compañeros por quitarme una clase de encima. No necesito más profesores quejándose de que no hago nada, por muy cierto que sea. Cualquier rato se emputan, se ponen de acuerdo y hacen oídos sordos a nuestros tratos, así que mejor no.

Mierda, eso me recuerda que debería empezar a ahorrar plata desde ya para los sobornos de fin de año. Conociendo a los cabrones profes, querrán pedir algo más espectacular que el año pasado y voy a necesitar cada maldito centavo. Sí, sí, puto Fons, ya te estoy escuchando: Tanto trabajo para no trabajar, ¿vale la pena?

Uta… ¿Esa es la Andreíta Toledo? ¡Me cago! Ha crecido. Y harto. Si hace… ¿qué? ¿cinco años?, puta mierda, sí, hace cinco años la desgraciada era una criatura de diez jugando con mi hermana en su cuarto. ¿Cuándo se puso buenota?

Timbre. Reverendo hijo de puta. Ya pues, ni modo. Hora de enfilarme a mi pupitre en el fondo del curso. Mis compañeros me saludan enérgicos con ese aire de alegría y frescura que la gente fuerza en la segunda semana de clases, cuando ya tuvieron tiempo de tragarse los vómitos de resignación. Puta, aparte la promo… Puedo leer en sus ojos esa ilusión de adultez que siempre he visto en la gente de la promo. Qué jodido pensar que este es el último año que tengo para quedarme sentado escuchando música y leyendo novelas todo el día mientras el resto pasa clases.

Bueno, a la mierda. Play. Jamiroquai, Virtual Insanity en mi MP3. Aunque no, puta, olvidé que primero me toca con la bendita Valeria. Ahí está, cabalito, a tiempo para abrir las pilas de baba de los chicos que siempre hablan de lo buenota que está la profe de Filosofía, pero nunca de su clase.

“¡Papito bello! ¡Tomasito! ¿Cómo estás?”. Uno vive para momentos como este abrazo tan cálido y esa amplia sonrisa de alma bella, o para envolverla con los brazos mientras sus pechos se aplastan contra el mío o para, casi sin querer, aspirar el intenso y acaramelado aroma a melocotón de su cuello. Al principio me daba vergüenza, pero ¿qué putas? Todo esto es la paga por tanto esfuerzo. Es un poco chistoso pensar que el Fons nunca entenderá que para mí este aroma y este abrazo son una recompensa más grata que la de los sobornos.

Fotos: Adrián Nieve

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Una carta de amor para Ignacio

La comunicadora Cecilia Terrazas Ruiz ganó el Primer Concurso Nacional de Cartas de Amor

La comunicadora Cecilia Terrazas

Por Miguel Vargas

/ 20 de noviembre de 2022 / 00:04

Más de 200 cartas respondieron a la convocatoria del Club de Lectura de La Paz. La consigna: enviar una carta de amor. Fue así que con el apoyo del Café Retrato nació esta primera versión de una idea que cada día va generando nuevas expectativas y sumando apoyos: el Concurso Nacional de Cartas de Amor.

El objetivo del Club de Lectura de La Paz, el convocante de la iniciativa, es recuperar el género epistolar en tiempos de redes sociales, chats y mensajes de audio. “El certamen busca motivar la escritura creativa mediante la revalorización de una práctica que se está perdiendo como es la escritura de cartas”.

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El primer lugar fue para la comunicadora social y poeta Cecilia Terrazas Ruiz, cuya carta reproducimos en esta página. El segundo lugar fue para Anelís Díaz Ríos, el tercero para Gloria Cristina Apaza Chuquimia y las menciones honrosas recayeron en: Marcelo Alejandro Aguilar Mendoza, Mariana Uscamaita Ibáñez, Claudio Andrés Tejada del Carpio, Adriana Narda Arias Shaw, Sandra Carola Escobar Canelas, Brittany Vida Lara Ramos y María Fernanda Jerez León. La siguiente versión se anunciará en estos días.


La responsable del Café Retrato entrega el premio a la ganadora del primer lugar, Cecilia Terrazas

La Paz, otoño de un 2022

Ignacio, el de todos los atardeceres:

Dicen que las cartas de amor son también cartas de despedida. Quizás porque no hay muestra de amor más grande que la nostalgia, esa que se pronuncia padeciendo cada letra y estremeciendo los sentidos hasta confluir en una sonrisa invertida, empotrada detrás de los dientes. Esa, que te pone frente al espejo y te deja con vos.

¿Contarte? Hacen setecientos veintitrés días que dejé de hacer cuentas. Ahora prefiero el color de un buen domingo en la primera ventana de este café lleno de retratos, quizás porque siento que acá puedo acunar las esquinas, o esconderme para buscarte en el nudo que despunta en el lado izquierdo de mi cicatriz.

Antes de aquel día pasó todo, repicó el tun tun y solo conjuré que crezcas como el fuego, que no te falten dudas, pero tampoco fe, caminos y un lugar donde volver. El lugar sigue acá, es un poco más pálido, todavía es enero, y se parece más a lo que Tristao de Andre llama “la presencia de la ausencia” cuando habla de la nostalgia, de la saudade. Creo que al fin puedo describirla cuando pienso en el abrazo que nunca nos dimos.

 Fueron muchos días de mirar detrás del vidrio, ya te dije, no hago más cuentas. Días de no escribir nada, de surcar como riada, de apretar los brazos enterrados entre las rodillas, de mirada esmerilada, de un letargo que me arrancó las palabras. Ahora puedo nombrarte “te me moriste” y aunque puedo encontrar mil formas para detestar tu silencio, prefiero decirte que eres “las primeras letras” que vuelvo a parir, una a una y en montón. 

Esta no es una carta de despedida, es una carta de amor con la que te arrullo entre los cometas. 

Mamá

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La ciudad cambiante de Joel Arancibia

La muestra del fotógrafo ha recorrido La Paz y El Alto en la Microgalería del Sindicato San Cristóbal

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

Por Miguel Vargas

/ 30 de octubre de 2022 / 00:18

La ciudad cambiante de Joel Arancibia. Al ver una retrospectiva de mi trabajo como fotógrafo me di cuenta de que yo había ‘cambiado’ progresivamente algunos detalles importantes en composición, tratamiento de la luz y también la colorización.

Al inicio, creo que fue por el tiempo y el proceso de aprendizaje que está implícito ahí, ya que cada vez me fui sintiendo más cómodo apretando el disparador, así como también con otras herramientas que fueron apareciendo en el tiempo”.

Cambiante es el nombre de la exposición móvil que el fotógrafo Joel Arancibia presentó en la Microgalería.

una iniciativa de Foto Espacio Bolivia en que las imágenes viajan en un microbús del Sindicato San Cristóbal.

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En camino: a través del lente de Joel Arancibia

La ciudad cambiante

Se trata de una serie de fotos de La Paz y El Alto que Arancibia sacó desde 2020. Incluye fotos tomadas en su primera salida fotográfica, así como imágenes actuales.

“El título también hace alegoría al momento en el que saco la foto, a mi persona, y al final podría decir que se refiere a que todo, realmente todo, cambia”, dice le fotógrafo paceño.

“Los momentos que me gustan capturar sé que no se volverán a repetir”.

“Va a cambiar la luz, va a cambiar el color, la temperatura, el movimiento del sol y, al final, esa foto que he decidido hacer sé que será única”.

Lo urbano marca el tenor de esta serie. Incluye fotos de construcciones, un signo de una ciudad en movimiento, cambiante, como los mismos sentimientos del fotógrafo.

“Aunque vuelva al mismo lugar, a la misma hora e incluso en la misma fecha, no va a ser para nada igual.

La construcción debe estar levantada, debe haber más ruido por la gente que habita el lugar, capaz haya otras nuevas construcciones cerca.

No debe ser nada igual.

Recuerdo haber ido ahí días antes de que acabe el año; me sentía melancólico, nostálgico, indeciso.

Ahora me siento esperanzado, con cosas más claras y un humor más positivo. Todo cambia y eso debería obligarnos a abrazar ese momento único”.

LA GRÁFICA

La inauguración de la muestra de Joel Arancibia (centro) en la Microgalería

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

Muestra del fotógrafo Joel Arancibia

La galería sale a la calle

La Microgalería es una iniciativa de Foto Espacio Bolivia en que las imágenes de diferentes fotógrafos recorren en un microbús del Sindicato San Cristóbal distintos barrios de La Paz y El Alto.

Para brindar a la población acceso a muestras fotográficas.

“Si la gente no puede ir a las galerías, que las galerías vayan a la gente, ¿no? —sonríe Arancibia, apasionado también por el audiovisual—.

Democratizar el arte, la fotografía, la cultura, y hacerla visible lo más posible.

Me siento honrado de que la gente vea mis fotos y que se impacte con ellas, que las critique, bien o mal, que les moleste, que les motive, que las inspire, pero que les haga sentir algo”.

Y es que la mirada de un fotógrafo hace mucho en cada pieza. “La visión de mis fotos es muy personal, muy íntima.

Mis trabajos reflejan todo de mí, de cómo veo el mundo, cómo veo y siento la vida, es una extensión más de mí como artista.

Pero todo eso termina cuando decido compartir mis obras y las subo a mis redes o las muestro abiertamente.

Ahí ya no son solamente mías, sino de todos los que quieran empatizar con esa visión, con ese sentimiento”.

Fotos: Joel Arancibia

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Canciones para celebrar la niñez

El concierto y el libro ‘¿Me da permiso por favor?’, de Nicolás Suárez, se presentarán el 30 de octubre en el Teatro Nuna

Suárez ganó tres veces el Primer Premio del Concurso Composición “Adrián Patiño” de La Paz y dos el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa.

/ 23 de octubre de 2022 / 00:02

Canciones para celebrar la niñez. Debo confesarles que durante el día y la noche, dormido o no, me despierto varias veces.

Son despertares de sueños luminosos que me explican y me ayudan a entender por qué hago las cosas que hago.

Hoy, por ejemplo, al escribir este prólogo, me desperté dándome cuenta de que mi producción musical para niños (dos CD y ahora un libro de partituras) no es más que un acto de agradecimiento a Dios.

En retribución a la bella niñez que tuve y al nacimiento de mi hijo Joaquín”, escribe el premiado compositor, pianista, arreglista, consultor y productor musical Nicolás Suárez Eyzaguirre.

Canciones para celebrar la niñez

En el prólogo de su libro ¿Me da permiso por favor? Canciones para niños.

Que se presentará el domingo 30 de octubre con conciertos a las 16.00 y 19.00 en el Teatro Nuna (Calle 21 de Calacoto, parada PumaKatari).

Esa celebración de la niñez contará con la participación del Coro de Niños María Jesús Tórrez, de las solistas Diana Azero y Jhaemy Méndez, del grupo teatral Los Cirujas y de los músicos Vic Carpio, Vico Guzmán, René Alinas y el mismo Suárez.

Las canciones, además, tocan temas como la inclusión (Yo también), el cuidado de la tierra y el agua (Señor Filibosqui, Mi Silala) y la concientización y sensibilización a problemas ecológicos (Felicidades, Las bolsotas), entre otros. 

En agosto ya se presentaron el libro y la obra en el teatro Doña Albina, donde el público, sobre todo infantil, dio fe de la calidad y belleza de esta propuesta.

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ALEGRÍA. Los artistas que participan en el espectáculo ‘¿Me da permiso por favor?’

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Nicolás Suárez, el hombre del piano

¿Qué esperar de los conciertos?

La obra fue ganadora de la convocatoria IMPULSARTE 2022 de la Fundación Patiño, apunta Noreen Guzmán de Rojas, responsable del teatro Doña Albina.

“Un combo cuya puesta en escena fue mucho más que un concierto”.

Una presentación de libro, una experiencia pedagógica, una experiencia musical con identidad propia e identificación cultural que a quienes estuvimos presentes nos llenó de energía y al finalizar el espectáculo, queríamos cantar con la misma alegría del coro”.

El concierto incluye 18 canciones.

“El hilo conductor fue llevado por su director Nico Suárez, cuyo carisma nos llevó de forma pedagógica a poner atención en detalles, de forma divertida para chicos y grandes.

Los niños podían sentirse identificados y los grandes nos dimos permiso de sacar al niño interior envueltos de música.

Hacer arte para niños es un desafío muy especial y difícil, el público infantil es honesto. Les gusta o no les gusta, lo expresan como lo sienten.

No existe la diplomacia de los adultos.

Si la experiencia del espectáculo se la llevan a casa cantando, es un éxito. ¡Y así lo fue!”

Elizabeth Tapia, pianista y gerente ejecutiva de Laboratorios Illimani, considera que la experiencia del espectáculo ha sido maravillosa y resalta el valor de la publicación.

“La presentación de este libro es un gran aporte a la cultura y educación, principalmente, para el nivel escolar.

Todos los temas de sus obras, junto a una elaboración musical grandiosa, transmiten enseñanzas en educación, cuidado del medioambiente y otros.

Este libro debería ser aplicado en todos los colegios y escuelas de nuestro país.

El coro, músicos y escenografía alcanzaron una excelente interpretación y, junto a los actores de teatro, se logró transmitir todo lo expuesto con mucha entrega y pasión”.

La cantautora y educadora Tero Escriva comparte su vivencia familiar.

“Fuimos con mi nieta, que ha crecido con las canciones del primer CD.

Fue una experiencia muy emocionante, no solo por lo entrañable, sino porque pudo cantar la mayoría de las canciones.

Nos encantó el coro por su afinación, la expresión corporal y la actitud de entrega y felicidad de niños y niñas.

El escenario estuvo bello, sobrio y vital al mismo tiempo. La pareja de actores, que amenizaron con su chispa de humor entre los temas, fue un toque muy divertido e ingenioso.

Los arreglos musicales son ricos en su variedad en géneros y estilos, y también sencillos, lo cual ayuda a la formación musical en la etapa infantil.

El compositor, los músicos, la directora del coro y las cantantes guías forman un gran equipo digno de ser aplaudido por su bella y noble labor.

Ni mi nieta ni yo queríamos que terminara el concierto”.

Estos son los resultados de un libro y un concierto concebidos en los sueños y aterrizados en un trabajo minucioso y cariñoso.

Para más información o comprar entradas —Bs 50 para mayores y Bs 30 para niños— escribir al  76558885. 

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Laura Laurens, moda para hilar el tejido social

La diseñadora colombiana trabaja en su país con poblaciones minoritarias. Estará en el desfile ‘Chola Paceña: Fuerza y Poder’

Pieza del proyecto ‘Millones de Maneras’, realizado con integrantes de la comunidad trans Emberá Chami

/ 16 de octubre de 2022 / 02:18

Laura Laurens, moda para hilar el tejido social. Así como la trama y la urdimbre se encuentran en el telar, la diseñadora colombiana Laura Laurens usa la plataforma de la moda para construir tejido social entre poblaciones diferentes. Este 2022 el documental Werapara (de la directora Claudia Fisher) sobre el trabajo de Laurens con la comunidad indígena Emberá Chamí ganó varios festivales. Y tras presentar su colección Primavera-Verano 2023 en París este mes, durante la semana de la moda, la creadora autodidacta estará en La Paz, participando en el desfile de modas Chola Paceña: Fuerza y Poder.

Gracias a su experiencia en bellas artes, Laurens establece en su trabajo un diálogo entre opuestos para cuestionar la idea de fronteras, identidad y sincretismo cultural. Su trabajo ofrece un enfoque crudo del diseño, intervenciones textiles, formas envolventes, procesos artesanales, compromiso con procesos sustentables y empoderamiento de grupos minoritarios y comunidades indígenas de su país.

Emancipación, inclusión y diversidad son tres puntales en sus proyectos. “En nuestra marca prima el trabajo de cooperación con el artesano, el indígena, las comunidades afrodescendientes. No soy la que está manejando el discurso, ellos tienen sus propias voces, solo se abre el espacio para cocrear juntos”, explica la diseñadora a ESCAPE

Por ejemplo, en el proyecto Millones de Maneras trabajó con la comunidad trans Emberá Chami, quienes no solo participaron en la misma concepción de la colección, sino que sus integrantes fueron modelos. “La moda, más allá de la ropa, es una plataforma para visibilizar facetas desconocidas. La moda es la antropología del alma y el espíritu de un pueblo, es la arquitectura portátil que nos habla de los fenómenos de la sociedad”, define Laurens. “Es una plataforma tan visible que seduce a través de los sentidos para atravesar el sistema. Por eso en los proyectos sociales se teje, una fibra con otra, el tejido social”.

Laura Laurens

Laura Laurens lanzó su marca homónima en París con la colección Primavera-Verano 2014. Una idea singular surgió: re-interpretar y re-utilizar tejidos militares reciclados, una metáfora para reconstruir el territorio colombiano polarizado.

“Cuando empezamos la marca en 2014 la idea era utilizar telas de stock del conflicto urbano. Queríamos tomar algo estigmatizado, con notación negativa, e intervenirlo con  brochazos dorados y plateados. Se puede contar las historias y abrir una conversación entre supuestos opuestos”. La colección abrió la marca a nivel internacional, vendiendo en tiendas como Penelope, Linda Dresner, IF Soho NY o Les Suites Boutique Paris, aparte de las dos tiendas en Bogotá.

“La tela es la metáfora del territorio, nos resulta muy útil para poder conversar entre blancos y negros, indios y mestizos. Yo creo en la unidad y la integración, es un planteamiento muy político”.

Laurens convierte su discurso en moda reciclable, amigable con el medio ambiente y en diálogo con culturas y grupos sociales minoritarios. “Dentro de un sistema excluyente como la moda, me interesa usar ese territorio para ser incluyente y hablar de otro tipo de paradigmas de pensamiento. Creo en los procesos y en una empresa como la nuestra es importante cómo hacemos las cosas. El mundo está ardiendo y la responsabilidad del diseñador y del creativo no solo está en lo que hacemos, sino en cómo hacemos”.

Si bien las grandes pasarelas marcan las pautas de lo que se va a usar, la propuesta de la diseñadora apunta a la identidad. “La palabra moda viene de patrón, el patrón es algo que se debe repetir y eso implica homogenizar un sistema. Pero el desafío en las casas de moda es que los directores creativos puedan romper esos patrones, ser incluyentes y diversos. Yo estoy convencida de que no solo hay un tipo de belleza y de estética; creo en la unificación, y como colombiana, considero que las comunidades y pueblos que han estado excluidos del diálogo deben ser incluidos”.

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La apropiación cultural es otra sombra sobre la moda. “Es una delgada línea roja que se puede atravesar, hemos visto a muchas marcas que han hecho apropiación cultura. En nuestro caso es un trabajo de cooperación con el artesano, el indígena, las comunidades afrodescendientes. No soy yo la que está manejando el discurso, solo se abre el espacio para cocrear juntos. Ese ha sido el éxito del proyecto Embera Chamí, las artesanas no solo hacen sus artesanías con el conocimiento ancestral, ellas están en el centro y en el frente del discurso, ellas mismas modelan, hacen el estilismo; entre todos hacemos este laboratorio textil y estético. Yo voy con ellas a Londres, tenemos un desfile en que ellas son las modelos. Yo pongo una plataforma para que ellas den su voz y compartan sus saberes ancestrales. Sin hablar inglés, ellas se comunican”.

Es así que Laura Laurens estará en Bolivia, con el apoyo de la Embajada de Colombia. Impartirá un taller el 19 de octubre a las 15.00 en la Casa de la Cultura Franz Tamaño de La Paz y participará en el desfile de modas Chola Paceña: Fuerza y Poder el viernes 21 de octubre.

“Me da demasiada ilusión estar allí. Cercana a muchas comunidades en Colombia, tenía de referente a las cholas, eran como el punk latinoamericano, la resistencia, por cómo el traje se ha ido construyendo a través del tiempo. Nunca he estado en Bolivia, pero siento que hay un hilo rojo invisible entre todas las comunidades con las que he trabajado y he construido una familia extendida. Yo hice una interpretación de las polleras, hechas a mi visión, y quiero conversar con las creadoras. Llevo tijera y aguja para cambiar lo que no les guste, creo en la construcción del diálogo. Quiero poder compartir con ellas en vivo y que puedan ver cómo interpreté su universo desde otro”.

Fotos: Pedro Santos, Wraparound: David Grandorge y patricia castellanos

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