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Silvia Cuello, cuando los papeles se encuentran

La artista española que radica en Cochabamba expone en dos espacios del Tambo Quirquincho.

/ 21 de febrero de 2019 / 15:00

En Encuentros irreversibles —exposición que la artista española residente en Bolivia Silvia Cuello exhibe en el Tambo Quirquincho (Evaristo Valle) hasta el 28 de febrero, junto con otra muestra suya, Serendipia— el azar y la intuición generaron una serie de encuentros fortuitos y fugaces de imágenes. Pocos sobrevivieron y se fijaron sobre el papel a través del collage.

“A estos encuentros irreversibles se les reconoce al instante mediante una corazonada porque son una revelación del inconsciente y no tienen vuelta atrás”, explica la autora nacida en 1980 en Barcelona y que vive actualmente en Cochabamba.

“Entregarse a las imágenes de sueño que nos propone la artista es despertarse hacia adentro. Al compartir con el público ese conjunto de imágenes, y potenciales metáforas, Silvia Cuello ofrece la posibilidad de percibir la propia curiosidad, sorpresa, interés, repulsa, risa, incomodidad y toda una gama de emociones”, expone el psicólogo Francisco Da Costa.

“Propongo al observador no preocuparse en explicar lo que quiere decir la artista, eso sería casi banalizar su obra, sino que se entregue a la experiencia estética y emocional. Hay que recordar que lo que es inconsciente muchas veces tiene buenas razones para permanecer como tal y un abordaje directo puede fortalecer las resistencias al conocimiento. La tarea propuesta es una búsqueda por el no buscar”, agrega Da Costa.

A raíz de una investigación que hizo Cuello sobre collage en Bolivia, se contactó con otras tres artistas que cultivan esta técnica —Alejandra Dorado, Erika Ewel y Antagónica Furry— y juntas formaron el colectivo Mujeres Tijera, que tendrá su primera muestra en marzo en el Centro Plurinacional de Santa Cruz. “Nuestro objetivo es reivindicar esta disciplina ya que especialmente en Bolivia es bastante desconocida e infravalorada”, explica Silvia Cuello.

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En camino: a través del lente de Joel Arancibia

El trayecto, el movimiento y las idas y venidas en las laderas inspiran el trabajo de este joven fotógrafo paceño

Rumbo al Salar de Uyuni, el camino muestra los rastros del Dakar

Por Miguel Vargas

/ 24 de octubre de 2021 / 18:36

El destino final de un viaje no siempre alberga los paisajes más relevantes o las vivencias más impactantes. En la ruta, en el camino, se pueden encontrar historias distintas, muchas veces más interesantes. En el trayecto por su trabajo, el fotógrafo Joel Arancibia Coca lo ha comprobado: en esta selección fotográfica de su obra, la mirada del artista no se ha posado en la meta, sino en la belleza que ofrece el trayecto.

“Cuando aparecieron las primeras oportunidades de viajar y hacer fotos me di cuenta de que me gusta ver el movimiento que existe en las carreteras. En el camino, el coche resulta pequeño ante la inmensidad del paisaje. Claramente un coche es grande, es pesado, es rápido, pero el paisaje te demuestra que el mundo es mucho más que eso”.

En el camino es donde ha podido experimentar con el movimiento, pues la quietud del paisaje solo es aparente. “Sacar una foto de un coche acelerando en la carretera da muchas pautas. Primero, la imagen tiene movimiento, me gusta retratarlo.

Aporta mucho, no solo en la foto fija, sino en todo.  Segundo, el motorizado que para nosotros es grande, pesado, brusco, fuerte, intimidante y lindo tal vez,  en la foto se ve diminuto, un tanto insignificante, pero al mismo tiempo importante. Sin ese elemento esa foto no sería lo que es. Por último, es un reto. Sacar la foto de un coche acelerando en un paisaje árido o verde, reduce la oportunidad de tener mil tomas del mismo: o la sacas ese rato, o el coche se va y pierdes la toma”, expone el fotógrafo autodidacta. El polvo del camino crea espectros de los motorizados en la vía.

LA GRÁFICA

Subida. La ciudad se recorre no solo en automóvil y a pie, están las bicicletas. Foto: Joel Arancibia

RETORNO. La ciudad se ve distinta al regresar a ella y recorrer las laderas. Foto: Joel Arancibia

Foto: Joel Arancibia

Foto: Joel Arancibia

Foto: Joel Arancibia

Para conservar la esencia del momento, trata de no tocar mucho las fotos obtenidas de forma digital, a lo mucho corrige el color y la luz solo para destacar lo que ha visto y la sensación que quiere transmitir.

Ese andar le permite también una mirada diferente de la ciudad que no es estática, la del ir y del venir. “Esto viene tal vez por algo de nostalgia de mi niñez. Me crié en una ladera y muchas de mis fotos muestran ese punto de vista. Recuerdo pasar mis días viendo tantas, pero tantas veces la ciudad desde las laderas, esperar el atardecer para ver las montañas de distintos colores y después presenciar el espectáculo de las luces de la ciudad encendiéndose una a una. Tener que subir tantas gradas y ver los callejones, la falta de luz de las calles, todo eso es lindo”.

Su pasión por la imagen comenzó de niño, cuando veía películas con su familia y le intrigaba saber cómo se construían las imágenes. Con el tiempo ahorró algo de dinero y compró una cámara. “Empecé a aplicarme con la fotografía, a investigar sobre composición, revelado, la impresión, sobre todo el proceso”. Es así que aprendió —en el terreno, sacando fotos— y que sigue en el camino de la imagen, dando los primeros pasos en la fotografía para cine. Con una mirada, si bien nostálgica, ya más adulta, Arancibia retrata ahora lo que significa crecer en las laderas. “La cámara me permite retratar las cosas que veo desde un punto de vista muy cercano al mío. El hecho de ajustar todos sus parámetros me permite compartir mi visión de esos escenarios de una manera muy fiel a lo que observo. Hay mucha belleza en todo lado, en la cotidianidad, por ejemplo. La cosa es animarse a apreciarla, a levantar la mirada y hacer las conexiones que te permitan traer recuerdos pasados o crear recuerdos futuros”.

FOTOS: JOEL ARANCIBIA

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Warmi Photo

La colectiva boliviana realizó el taller de fotos ‘Existimos Estallidxs’. En estas páginas, algunas de las mejores piezas

Por Miguel Vargas

/ 27 de septiembre de 2021 / 09:50

Congregar la diversidad de miradas de fotógrafas mujeres bolivianas es uno de los principales objetivos de la colectiva  WarMi Photo, que busca la visibilidad de su obra y de sus ideas. Con este afán —y tras una primera versión en 2019— se realizó este 2021 Existimos Estallidxs, la segunda residencia fotográfica en narrativa de género, identidad y territorio.

Se trató de un evento internacional autogestionado que nació a partir de la necesidad de crear espacios de formación más accesibles y fortalecer la producción colectiva fotográfica de nuevas autoras desde Latinoamérica, describe Lesly Moyano, de WarMi Photo.

IMÁGENES

El cuerpo hablante de Cecilia Bethencourt (Argentina).

Flor cara de Ana Sotelo (EEUU Perú)

Cosechando memorias de Valentina Cuadros Biggerman

Rebeca en su descanso de Angélica Queupumil (México)

Debido a la pandemia de COVID-19, la residencia se realizó de forma virtual del 23 al 28 de agosto, con la participación de 34 residentes latinoamericanas dirigidas por cinco tutoras de reconocida trayectoria:  Wara Vargas (Bolivia), Greta Rico (México), Anita Pouchard Serra (Argentina), Camila Falcao (Brasil) y Marcela Bruna (Chile).

Estas jornadas sumaron un total de 40 horas formativas entre talleres, charlas magistrales, revisiones de portafolio y el desarrollo de un proyecto personal. La residencia contó con la certificación de la Universidad Evangélica Boliviana.

De los proyectos personales de las participantes en este evento, presentamos en estas páginas algunas de las imágenes que han destacado tanto por el trabajo estético que han implicado como por la formulación de un discurso propio.

Fotos: Warmi Photos

MIRADAS

La esperanza en el volver de Carmen Angola (Bolivia)

La madre dolorosa de May Gonzales (Ecuador)

Mi sangre es una semilla de Wara Moreno

Tiempo sin dueño de Tatiana Siles Joffré (Bolivia)

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Poesía para caminar la incertidumbre

El escritor y periodista sucrense Álex Aillón presentó ‘P(r)oemas. Los cuadernos del Feis’, su más reciente publicación con la Editorial 3600

Álex Aillón, escritor y periodista

Por Miguel Vargas

/ 27 de septiembre de 2021 / 08:51

Acaso no exista en el universo nada más bello que la humildad de un abrazo. El abrazo que es vida compartida. El abrazo que retiene el calor de las cosas. El abrazo que hace que las cosas sean ciertas de muchas maneras. El abrazo que hace que en ti la madrugada sea posible. Me he gastado la vida dando abrazos. Una vida bien gastada es una vida hecha de abrazos. El abrazo. El gesto con que mides el valor de tu alma”. El 9 de julio de 2019, el poeta —y cronista, periodista, gestor— Álex Aillón Valverde escribía este texto en su muro de Facebook. Es 2021 y, leyendo P(r)oemas. Los cuadernos del feis (Editorial 3600) me vuelvo a encontrar con esta declaración pública sobre la corporalidad de los afectos, en un momento en el que precisamente los abrazos escasean por la pandemia y, sobre todo, por los embates de la vida.

 Este libro de Aillón es de los que, sin pretensiones, te acompañan. Justamente porque desde ese lugar/momento es que nacieron estos textos: las invisibles páginas de las redes sociales que si aparentemente parecieran destinadas al olvido, en realidad caminan y se desplazan con uno y te llegan en los lugares/momentos más impensados: en el trabajo, en el baño o trasnochado en la cama.

En estos lugares/momentos  es que cada uno de estos poemas se convierten en valiosos compañeros en medio de la incertidumbre: qué cosita es ser poeta, de dónde viene, cómo se hereda; a qué huele el amor, cómo se digiere el olvido, cuándo se mata lo que se siente; dónde encontrar tu ajayu, cómo interpretar un t’inkazo, qué cosa — al final— es ser boliviano.

Este libro tiene palabras que caminan, de ladito, casi atisbándote, esperando que les digas “¿no ve?”. Pero es clave no decirles nada, porque el truco es leer las palabras de Aillón en silencio, para dejar que tu voz interna te cuente la historia de las ballenas, comprender la naturaleza de los amores perros o tratar de entender la valía del p’ajpaku. Si por ahí algunos textos parecen déja vù, es porque en realidad es posible que los hayas visto antes compartidos en Facebook, leído en algún periódico o haberlos escuchado en una obra del Teatro de los Andes. Es que tienen vida, pues, y la publicación del libro te los hace tangibles, atrapables.

Por eso, esta lectura —que se hace rápidamente, pero que te va a pedir una y otra vez que vuelvas a ella para entender mejor las clases de poetas que existen, los mecanismos del olvido, las contradicciones del amor por Bolivia— refresca y conflictúa plácidamente.  Es nomás un acto de amor por nosotros, los que leemos a Álex y me t’inka que él lo sabe, porque dice: “Al amor tienes que darle cosas breves, cosas que signifiquen, no que valgan.”

(27/09/2021)

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Casa de la Libertad, la cuna de Bolivia

Rumbo al bicentenario del país, el repositorio resguarda joyas que atestiguan los hitos de la independencia nacional

Por Miguel Vargas

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:29

Es el espacio que resguarda el documento original que certifica la creación de Bolivia: el Acta de la Independencia. Además tiene el mejor retrato de Simón Bolívar, creado a principios del siglo XIX por José Gil de Castro, uno de los mejores pintores hispanoamericanos de la época. En su momento, el mismo Libertador indicó: “Retrato mío hecho en Lima, con la más grande exactitud y semejanza”. La Casa de la Libertad es un repositorio nacional, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), que desarrolla actividades de interacción a través de la atención a visitantes presenciales y virtuales para difundir el patrimonio histórico cultural. Es el custodio del patrimonio de los bolivianos, así como de su conservación y preservación, explica el director de este espacio, Mario Linares Urioste. 

El edificio que alberga a la Casa de la Libertad —ubicado en la plaza 25 de Mayo, en pleno centro de la capital del país, Sucre— data de la colonia. Su construcción fue encargada por la Compañía de Jesús a principios del siglo XVII para el funcionamiento de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier.

Al principio funcionó como Capilla Doméstica de los jesuitas y Sala Mayor o Aula Magna de la Universidad San Francisco Xavier, fundada en 1624. Ahí se graduaron de doctores en ambos derechos y Teología los principales protagonistas de las revoluciones independentistas de Chuquisaca, La Paz y Quito, registradas en 1809, y de Buenos Aires, en 1810. “La mitad de los diputados que suscribieron el Acta de la Independencia de las Provincias Unidas de Río de la Plata, en Tucumán en 1816, se habían graduado en dicha Sala Mayor, al igual que 30 de los 48 firmantes del Acta de la Independencia del Alto Perú, hoy Bolivia”, apunta Linares.

Esas paredes albergaron a la Asamblea Deliberante que, formada por representantes de las cinco provincias de Charcas y presididos por el doctor José Mariano Serrano, proclamó la creación de la República de Bolívar el 6 de agosto de 1825, que luego se denominaría Bolivia. Desde entonces y hasta 1898, en esta sala se reunió el Congreso boliviano. Allí se sancionaron las leyes fundamentales del país.

Debido a su relevancia histórico-arquitectónica y al simbolismo cívico que ostenta, mediante el Decreto Supremo 5918 del 4 de diciembre de 1961, el edificio fue nombrado como Primer Monumento Nacional de Bolivia. 

“Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Su construcción se remonta a principios del siglo XVII. Posee las características de la arquitectura virreinal que se han conservado a través del tiempo”, apunta el director del repositorio.

La Casa de la Libertad comprende un amplio claustro rodeado de galerías de una sola planta bajo cubiertas que se apoyan en columnas de piedra. Un gran portón de cedro nativo, tachonado de clavos de bronce además de dos grandes aldabones, se abre a la Plaza Mayor.

Al fondo del claustro, frente al zaguán abovedado y con idéntico portón, está el denominado Salón de la Independencia. La imponente belleza arquitectónica resguarda también importantes tesoros: además del Acta de la Independencia y del retrato de Bolívar pintado por José Gil de Castro, Se tiene la espada que el Mariscal Antonio José de Sucre blandió en los campos de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), en una victoria que selló la independencia hispanoamericana.

También está la espada que José Ballivián empuñó en los campos de Ingavi, donde logró una victoria que consolidó la independencia y soberanía de Bolivia (18 de noviembre de 1841).

Justamente, un retrato de José Ballivián, realizado por Antonio Villavicencio, artista chuquisaqueño que se formó en la escuelas de París a principios del siglo XIX, forma parte de la colección que incluye la primera bandera de los patriotas del Río de la Plata, que fue traída a nuestro territorio por el general Belgrano.

También se preserva la bandera boliviana que flameó por última vez en el puerto de Antofagasta, que fue recuperada por la niña Genoveva Ríos en plena invasión chilena, el 14 de febrero de 1879.

Y en relación a las piezas de arte, está la colección de arte virreinal denominada Princesa de la Glorieta. En gran parte está formada por obras de artistas indígenas y posee una gran variedad de objetos de gran valor artístico e histórico.

LA GRÁFICA

En el Salón Independencia se lucen cuadros con los líderes de la lucha por la emancipación. Foto: Casa de la Libertad

Una fuente engalana el patio colonial de la edificación que está en la plaza 25 de Mayo. Foto: Casa de la Libertad

Detalle del coro, con delicados tallados. Foto: Casa de la Libertad

El Acta de la Independencia de Bolivia. Foto: Casa de la Libertad

La sala Juana Azurduy de Padilla está dedicada a la heroína

Foto: Casa de la Libertad

Superar los desafíos

La pandemia del COVID-19 también afectó y cambió las dinámicas de la Casa de la Libertad. “Provocó una baja importantísima en la interacción con visitantes al museo, registrándose una disminución del 80%. De igual manera, las diferentes actividades cívico-culturales que se desarrollaban en el repositorio bajaron en un casi 90%. Sin embargo, en contrapartida, la virtualización del museo nos permitió duplicar, de cerca de 5.000 personas en marzo de 2020 a casi 10.000 personas en julio de 2021, el número de visitantes que siguen y aprecian los contenidos digitales que constantemente difunde el museo a través de sus redes sociales”, explica el director.

Institución en movimiento

El principal objetivo del repositorio nacional es desarrollar actividades de interacción con los visitantes presenciales y virtuales para difundir el patrimonio histórico cultural nacional. Además hace actividades educativas con estudiantes del municipio de Sucre a través del programa Aulas Abiertas. También se traslada a unidades educativas de comunidades y municipios a lo largo y ancho del territorio nacional, con el programa denominado Casa de la Libertad junto a su pueblo.

Finalmente, la institución desarrolla procesos de producción, promoción y participación en torno a las culturas vivas y expresiones artísticas a través de actividades cívicas y culturales con diversos artistas y gestores culturales. Promueve también encuentros interculturales gracias al programa de investigación con pueblos y naciones indígenas del Estado Plurinacional, que se traducen en nuevas museografías, publicaciones y documentales audiovisuales. Si bien el espacio está dedicado a los inicios de Bolivia como país, es un espacio dinámico en el que se ofrecen herramientas para entender de mejor manera los diferentes procesos que atraviesa el país en su existencia.

“Casa de la Libertad cobija al edificio patrimonial, bienes museísticos, bienes documentales y archivísticos, haciendo de este repositorio un espacio para mantener viva la memoria de nuestra historia. A pesar de la crisis sanitaria, el museo ha permanecido activo, tanto en las actividades presenciales como virtuales. Lo seguirá haciendo pues, como templo cívico de la bolivianidad y referente histórico de la nación, dará cumplimiento al mandato supremo de custodiar, preservar, rescatar y difundir el patrimonio histórico cultural del Estado boliviano para beneficio de la sociedad en su conjunto, a quien se debe”, resalta Linares.

Por ello, tras la ampliación de la infraestructura del repositorio, el principal proyecto en desarrollo es la nueva museografía que será implementada en la presente gestión. “Con ello, la capacidad de CDL se incrementa de 10 a 16 salas permanentes, nuevos espacios que permitirán enriquecer la narrativa de la visita, incorporando episodios fundamentales de la historia boliviana que anteriormente, por razones de espacio, no alcanzaban a ser museografiados más que en exposiciones temporales”, agrega. 

Además, el museo continuará ejecutando sus programas de extensión: Investigaciones conjuntas con Pueblos y Naciones Indígenas del Estado Plurinacional, la Casa junto a su Pueblo y Aulas Abiertas.

Y finalmente, gracias al apoyo de la FCBCB, “la institución se ratifica en su compromiso de constituirse en un espacio de diálogo y encuentro entre todos los bolivianos y bolivianas. En esa medida, miramos con esperanzas el futuro próximo, preparar la Casa de la Libertad como epicentro de las celebraciones del bicentenario de la fundación de la Patria, en 2025”. Es así que la cuna de este país, que nació el 6 de agosto de 1825, celebrará estos 200 años por todo lo alto.

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DAMOVIES: Un lugar para la pasión por el cine

La página de Facebook creada por el actor Rommel Ugarte tiene información, cortos y crítica

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:08

El arte más noble es hacer felices a los demás”. Esta es la premisa que marca el camino de Rommel Ugarte Muñoz, un gastrónomo y actor de 24 años que en las redes sociales volcó su pasión por el cine creando la página de Facebook Damovies Bolivia, donde ofrece información sobre el quehacer cinematográfico mundial, reseñas de películas, cubre eventos nacionales y además presenta cortos producidos por él.

“Todo comenzó desde el gran amor que me inculcó mi bisabuela Elisa en el campo del cine”, recuerda el joven de cabello negro y rizado que se ha convertido en su sello característico. “A partir de eso, en 2009 empecé a aprender sobre cine de forma empírica, ya que nunca tuve estudios en una academia o instituto especializado”.

Con la práctica de la actuación y sus ansias de saber más sobre el séptimo arte, sus colegas y amigos le animaron a que abra una página. “Al principio solo contenía algunas publicaciones y compartidos hasta que un día me animé y lancé un video con mis predicciones sobre los ganadores del premio Oscar”. En esta presentación acertó a la mayoría de los galardonados, lo que le animó a seguir produciendo, con material casero y en una escenografía ambientada en su casa, audiovisuales con rankings sobre cine, como los mejores villanos, mejores cintas de superhéroes o de supervivencia, entre muchos otros.

Al público le gustó y empezó a visitar su página, que actualmente está por los 14.000 seguidores en Facebook, además de que comenzó a incursionar en TikTok e Instagram.

El nombre de Damovies Bolivia surgió de la idea de “dar”. “Como página te daremos información, curiosidades, reseñas, tops, trailers, etc; así como el público en general también podrá brindarnos alguna sugerencia o información”.

La novia de Rommel, Alexandra Najhavi Calle Chauca (21 años), que es psicóloga y actriz, se unió a la producción después de conocer a Rommel, que en ese momento brindaba talleres. También es presentadora de la página y juntos elaboran los materiales. “Un día me sugirió que hagamos la reseña de la película Sombras malditas. En ese entonces no tenía idea de cómo hacerla porque no sabía si al público le iba a gustar mi opinión, pero los videos fueron un rotundo éxito y hasta la fecha hemos innovado en los contenidos”.

Es así que en la página no falta información sobre los más recientes estrenos, además presentan entrevistas sobre el mundo del espectáculo y realizan coberturas de los festivales. Tienen tanta llegada que distribuidoras  y productoras de cine los contactan para que vean sus materiales para que los hagan visibles en la página.

Productores empíricos

Finalmente está la producción de cortometrajes de tinte reflexivo que están escritos y protagonizados por Rommel, Alexandra y artistas amigos invitados. “Nos reunimos, ya sea presencial o de forma online, en la cual quedamos sobre el cortometraje que haremos. Se lanza uno cada mes, para alternarlos con las reseñas de las películas de estreno que vemos”. Gracias a estas producciones, por ejemplo, es que hicieron una alianza con el grupo de niños poetas de El Alto Los Trovadorcitos para producir con ellos la película Otro día más, que se estrenó en Multicine de El Alto y en el Cine Teatro Municipal 6 de Agosto de La Paz.

Para el futuro, Rommel sueña con que Damovies Bolivia siga teniendo más seguidores, consigan dirigir un espacio en la Tv, producir películas y seguir compartiendo su pasión con los jóvenes.

Fotos: Ian Charlie y Damovies

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