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Satori Gigie: ‘Lo que tengo que hacer es quitarme de en medio’

El fotógrafo inauguró la muestra ‘Para no olvidar el camino’.

/ 11 de marzo de 2020 / 08:10

Para no olvidar el camino es la respuesta a una crisis. Wilfredo Limachi, conocido en la virtualidad —y luego en la realidad— como Satori Gigie, descubrió después de seis años como retratista que sus ganas de sacar fotos no vienen de ‘likes’. Las reencontró cuando se propuso revelarle a las personas que habitan las periferias de La Paz el valor y la fuerza que tienen y que él admira cotidianamente.

La muestra contó con la curaduría de la artista y gestora Marta Monzón, se inauguró el 5 de marzo en el Espacio Simón I. Patiño (Ecuador, esquina Rosendo Gutiérrez) y permanecerá abierta al público hasta el 20 de este mes. 

—¿Qué implica el título de la exposición?

—Para no olvidar el camino es un título que se ha pensado a nivel personal. Luego de varios años haciendo fotografía llega el momento, lo digo desde mi experiencia, en que la pasión se desvanece y el impulso pierde fuerza. Entonces uno desea dejar de hacer fotografía. Pero es allí cuando las cosas también empiezan a replantearse y se entiende que los objetivos se fueron olvidando.

Emplear las redes sociales para socializar el trabajo propio es un enorme beneficio y también es un peligro. Lo digo porque al principio el impulso, el optimismo y la expectativa son grandiosos. Conocer gente nueva y hacer amigos que se dedican a lo mismo, luego organizar acciones en el plano real, todo bien hasta ahí.

Sin embargo, se corre peligro  cuando los días pasan, los tiempos van cambiando y uno mismo va cambiando. Ahí es cuando te das cuenta de que ya no estás realizando las cosas por un objetivo, un ideal o algo que aporte a la sociedad. Te conviertes en una gota más de un mar lleno de fotografías donde todos ya lo han visto todo y lo conocen todo. Así, decaes aún más y publicas a diario solo para que no te olviden, publicas cualquier cosa, a cambio de permanecer presente u obtener likes o conseguir algo de reconocimiento ¿Y eso para qué sirve? Me pregunto. Quizá para sentirte bien por instantes, pero finalmente es una actitud egoísta.

Para no olvidar el camino tiene que ver con aquello. Por un lado, para no dejar de caminar, de moverse y salir del escritorio y el celular. Y por el otro, para no desviar los objetivos, la pasión y el sacrificio que le pones cuando empiezas algo.

—¿Cómo está organizada la muestra?

—Se puede realizar un recorrido en contra de las agujas del reloj, aunque evidentemente la gente puede recorrerla como quiera, pero de esta forma el sentido propuesto es fundamentalmente temático. Inicia con un afiche y a su lado hay una Chakana compuesta por ocho fotografías. Todas ellas expresan diversas espiritualidades transversales en las tomas que he realizado en los últimos cinco años. Luego están diversas series: Allí estamos, compuesta por seis fotografías; Nos miraremos un poco más, conformada por cinco imágenes. En mis ojos las laderas, la componen un texto con la narración de una historia y seis fotografías. Después está Caminando el país, que tiene siete imágenes y Valentina, la emblemática fotografía que dio la vuelta al mundo,  donde aparece Valentina Mamani (mamá de Satori Gigie).

Las últimas series son Y la ciudad en sus cuerpos (nueve fotografías) y Mejores amigos, compuesta por cinco imágenes. Habrá una sala donde se exhibirán de manera continua dos videos realizados por el colectivo Ají de Video, del cual formo parte, que estarán precedidos por fotografías utilizadas en otra exposición.

— ¿Qué significa para usted la fotografía ‘Valentina Mamani’, donde retrató a su mamá?

—Aquella fotografía está enmarcada dentro mi habitación, a veces no tengo tiempo ni de verla, otras, de flojera, dejo que en el marco aniden algunas arañas y se queden ahí durante semanas. Pero siempre que hay un tiempo o algo extraño, placentero o doloroso me sucede, me detengo para ver la fotografía y lo primero que siempre observo son los pies de mi madre. Su pie derecho avanzando y su pie izquierdo haciendo fuerza de sostén. Después sus manos que empuñan fuerte la carretilla y su aguayo, que cargaba algo de harina aquel entonces. No deseo ver su rostro, ni su cabello. ¿A quién no le duele ver envejecer y cansarse a su madre? Aquella foto me sirve para entender que cuando estoy junto a mamá, bebiendo té, tejiendo, o hablando de la vida, me encuentro frente a alguien muy especial, más allá de ser mi progenitora. Ella le da vida a tal imagen. Siempre escucho sus historias y ocurrencias, además de valiosos consejos que me da para mejorar cada día como persona.  Al lado de mi fotografía, en las paredes de mi habitación, escribí una frase que ella me dijo en sus palabras:

“No importa la fuerza o el poder que tengas o cuides, sino la resistencia que presentas”.

—¿Cómo describe el trabajo junto a Marta Monzón como curadora?

—Marta es una vieja loba de mar. Su trabajo se encuentra a otro nivel. Tuve que realizar un esfuerzo y dedicación mayor respecto a otras exposiciones que tuve. Ella cuida de muchos detalles y espera que todo salga a la perfección; su nombre y experiencia siempre están en juego. Desde el revelado o impresión de las fotos, la calidad del papel, los títulos de las fotografías, la selección de las mismas. Las proyecciones a futuro, la ética en la muestra como tal. Todo aquello se encuentra calculado para Marta. Nada puede fallar.

—¿Qué lo llevó a exponer pasados los tres años desde su última muestra?

—A inicios de febrero me encontraba yo bebiendo té en El Alto, cómodo y tranquilo. Hace un año ya que Marta y yo nos habíamos reunido para planificar una exposición y sin embargo no encontrábamos una galería acorde al presupuesto y otros detalles. Fue entonces que Marta llamó, tras realizar algunas gestiones, y me dijo que el Espacio Simón I. Patiño nos había abierto sus puertas para marzo. En definitiva, fue una oportunidad que por nada del mundo se podía desaprovechar. Y con todo lo sucedido en el país en los últimos meses, siendo yo hijo de migrantes aymaras y habitantes de la periferia en La Paz, acepté con gusto tener la exposición para marzo. Las fotos deben volver a mostrarse, los protagonistas deben ser nuevamente las mujeres de pollera, trabajadoras, los hombres de campo y la realidad que se pinta como paisaje en las laderas. 

—¿Cómo describe la evolución de su propuesta visual a lo largo de su carrera?

—Siendo el título de la exposición una invitación clara a retomar un camino cuyos objetivos se fueron perdiendo, considero que más bien se trata de una involución; no tanto en el nivel técnico, sino en el contenido y la gestión del mismo. Volver a hacer fotos en el barrio, con la gente, en las calles, en el cotidiano, pero además hacer algo productivo para la comunidad, esa es una tarea que se debe pensar como propuesta. La exposición comprende un ciclo itinerante por los barrios paceños. Allí es donde quiero inspirar a los demás, sean jóvenes, adultos o niños, no busco una especie de éxito o reconocimiento, sino amor por lo propio.

Que evolucione mi propuesta visual, para mí consiste en que, en cada fotografía que tome, los demás vean y sientan al protagonista y se olviden del fotógrafo. Hay una cámara y está la gente viviendo con fuerza en los barrios; como decía un músico, lo que tengo que hacer es, sencillamente, quitarme del medio.  

Perfil

Nombre: Satori Gigie es el pseudónimo de Wilfredo Limachi Mamani.

Nacimiento: La Paz, 1987.

Es la tercera exposición individual del fotógrafo autodidacta que comenzó a explorar con la imagen en 2014. Obtuvo un reconocimiento municipal por su fotografía, Valentina y estudió Comunicación Social en la Universidad Mayor de San Andrés.

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Mario Ramírez, música en tiempos críticos

El músico lanzó en plena cuarentena ‘InEditadas Vol.2 de Mario Ramírez’, disco marcado por momentos de tensión, que busca contrarrestar con intimidad y conexión.

/ 27 de mayo de 2020 / 09:03

En noviembre de 2019, Mario Ramírez — compositor nacional, parte del dúo Negro y Blanco— se preparaba para cantar mientras motines policiales comenzaban a estallar en diferentes departamentos de Bolivia. Cuando la tensión en las calles subía, el artista actúo —a puertas cerradas— y compartió con su público 32 composiciones inéditas. En mayo de 2020, mientras el país y diversas partes del mundo todavía lidian con los estragos de la pandemia del COVID 19, el artista lanzó por internet InEditadas Vol.2 de Mario Ramírez, álbum que contiene 15 de aquella treintena de piezas.

“No fue casual que el álbum estuviera listo durante la cuarentena y nació una necesidad de compartir esas canciones ahora. Es el tiempo perfecto para lanzarlo por plataformas, ya que las personas tienen tiempo para escucharlo tranquilamente en casa. Habla de sanación, familia, pareja… cosas que todos estamos viviendo, en espacios y realidades diferentes. Durante este tiempo el arte, y sobre todo la música, ha mostrado cuánto hacen por nuestro bienestar y es muy lindo sumarse a esa iniciativa”, detalla el compositor, cuyo dúo cumplió 21 años de carrera, también durante la cuarentena.

InEditadas es un proyecto que Negro y Blanco inició ya hace un par de años, con conciertos y la producción del volumen uno, con canciones compuestas por Christian Benítez. Para seleccionar las primeras 50 canciones que podrían ser parte del volumen dos, Ramírez repasó más de 200 piezas suyas que habían quedado grabadas, algo relegadas, en cassettes.

“Algunas no recordaba que existían. Fue un proceso de redescubrimiento, donde me puse a escuchar piezas que había escrito desde 1998, más o menos. Algunas son muy luminosas, otras más complejas y reflejan diferentes etapas de mi vida”.

Que fuesen obras personales fue uno de los parámetros que definió para escoger las que serían parte de los conciertos. La diversidad de géneros y tonos fue lo que le permitió reunir las cincuenta. Luego comenzó a cantárselas a familiares y amigos cercanos para reducir la selección a poco más de una treintena.

“Durante un mes y medio fui mostrándole las canciones a personas cercanas, organizamos guitarreadas y me fueron comentando cómo resonaban con ellos. Con sus comentarios y lo que generaba más sentido en mí, armamos el repertorio que tocamos en cuatro conciertos, junto a Chris (quien abría los shows) y Mauricio Segalez”.

La votación del público en los recitales terminó por concretar qué obras serían parte de InEditadas, vol. 2. Cada asistente votó por sus favoritas y el compositor se comprometió a sacar un disco con las que recibieran más apoyo. El resultado estuvo lleno de sorpresas y algunas coincidencias. Los ritmos folklóricos — Chacarera Bolivia (2016) y Tinku Bolivia (2014)— tuvieron una enorme popularidad, algo esperado por Ramírez. Sin embargo, piezas menos convencionales se ganaron el corazón de su público.

“El inocente (2018) es la primera canción del disco. Por ésa estaba seguro de que no iban a votar, pero entró. Otra, Frente a frente (1998)—que tiene una estructura extraña y un transcurrir casi tenso musicalmente— también fue una de las favoritas. Y casi todos votaron por Del otro lado (1998) una canción que escribí cuando llegué a casa de una guitarreada en la madrugada y vi cómo hay muchas personas cuya vida ya había comenzado. Es una realidad que no siempre queremos ver”, detalla el compositor.

También hubo algunas que deseó que quedaran y no fue así, honró al pie de la letra el compromiso que tenía con sus fanáticos y respetó el resultado. InEditadas vol.2 tiene canciones compuestas desde 1998 hasta 2019, con ritmos que van desde lo folklórico, con huayños y cuecas; hasta zambas, trova y joropos. Fue grabado por Marcelo Torres, con arreglos y edición de Ramírez y Segalez y está disponible en todas las plataformas de streaming.

“Así, como Testimonios, el proyecto de Inéditas tendrá varios volúmenes. Ya estamos trabajando en un repertorio con canciones escritas por Christian y yo, con la misma dinámica, conciertos y discos grabados en vivo. Tal vez hayan más versiones de cada uno también y en medio algún disco de estudio. Lo importante es que hay compos, hay música que queremos seguir compartiendo”.

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Pizza para novatos, secretos de la receta ideal

Un set con ingredientes, masa lista e instrucciones llega directo a los hogares para que amantes de las pizzas puedan aprender a hacerlas en casa

/ 25 de mayo de 2020 / 13:12

Son las siete de la mañana y es lunes. Luego de un clásico fin de semana en cuarentena por la pandemia del COVID-19 —es decir, sin poder salir a la calle—, Sukko Stach espera la llegada de dos amigos suyos que viven cerca de su casa. Estos encuentros no son solo para mitigar la necesidad de contacto, junto a ellos llegarán además masas y salsas.

Ingredientes. El queso que se utiliza ha sido seleccionado después de tres meses de búsqueda. La salsa de la casa es muy sencilla, pues su sabor radica en la nobleza de las materias primas.

“Cada quien tiene sus secretos y sus recetas. Así que nos vemos para intercambiar nuestras masas y salsas y ver qué podemos hacer con lo que ha llegado a nuestras manos. Es una forma de compartir que incluso ha llegado a ser una suerte de competencia en la que tenemos que inventar de todo para tener resultados interesantes con lo que tenemos en casa”, detalla el dueño de la Imilla Alzada (Álvarez Plata 50, Cota Cota), restaurante especializado en productos fermentados: cerveza, vino, sidra y pizza hecha con masa madre.

Estas reuniones —llenas de retos, charlas y pasiones compartidas— son una de las razones por las que decidió que la mejor forma de reactivar las actividades de su restaurante sería creando un set para que los comensales puedan lanzarse a hacer sus propias pizzas. Éste viene con masa para dos pizzas lista para meter al horno, salsa de la casa, queso mozzarella, pepperoni —si se escoge esta opción—, albahaca, pimiento morrón y cebolla, como un toque especial para despertar la creatividad.

“A un panadero no se le queda la masa en las manos. Pero eso luego de hacer miles de pizzas diariamente. La masa que preparamos para enviar —por Mr. Delivery o Yaigo— está pensada para que sea fácil extenderla directamente con los dedos en una lata de horno. Está un poco menos hidratada que la que solemos hacer en la pizzería. También incluimos instrucciones y sugerencias. Normalmente no le ponemos ni pimentón ni cebolla, pero los incluimos para que los clientes experimenten en casa con los diferentes sabores”. Para tener un resultado al estilo de una pizza napolitana, Sukko recomienda, también, precalentar el horno a la mayor temperatura posible y poner la lata en el escalón más alto.

La temperatura del horno asegura que la comida está libre de bacterias y virus; de esta manera y con sus propias manos, los clientes pueden estar seguros de que comen algo delicioso y libre de cualquier patógeno.

Los pedidos se hacen de 15.00 a 16.00 —esto para evitar la saturación de los servicios de entrega—, los envases pueden reutilizarse y todo está empacado para llegar fresco y listo para cocinarse, aunque también se puede dejar en la nevera para intentarlo al día siguiente.

“Durante varios meses trabajé haciendo pizzas caseras antes de abrir la Imilla Alzada, utilizando el horno eléctrico que tengo, que llega a unos 180 grados centígrados. La experiencia que gané así no pagó muchos frutos en el restaurante porque allí tenemos un horno de barro cuya temperatura puede llegar a los 500. En cambio ahora todo eso vuelve y utilicé lo que aprendí para planificar este kit, que es una buena forma de empezar a hacer pizzas en una cocina común”, narra el emprendedor paceño.

Para quienes se sientan un poco más inseguros antes de empezar, en las redes sociales del restaurante podrá encontrar fotografías que ilustran todo el proceso, así como más sugerencias y consejos. La web también está llena de opciones a probar para todos aquellos que tengan algo más de experiencia y quieran crear combinaciones gastronómicas más elaboradas o exóticas.

“Espero que ahora que podrán tocar y probar la calidad de los insumos haya más apreciación por ellos. Pasamos más de tres meses buscando queso de buena calidad, que es el mismo que enviaremos en los sets. Nuestra salsa es una combinación bastante simple pero rica y la masa ha pasado toda la noche reposando. Así, hacer una pizza puede transformarse en algo más. Es una manera de compartir, que además motiva a la creatividad”.

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Con humor, la galería Altamira cierra sus actividades en la Larga Noche de Museos Virtual

El espacio de arte lanzará un tercer video este sábado

/ 22 de mayo de 2020 / 22:02

“El arte sale bien parado de las grandes crisis”, declara contundente Ariel Mustafá, director de Altamira, galería de arte. Lejos de una actitud apocalíptica, el espacio de arte apuesta por el humor y la irreverencia para cerrar su participación en la Larga Noche de Museos Virtual con un video que lanzará este sábado a las 20.00, desde su página de Facebook https://www.facebook.com/altamiragaleria

“El goce estético es lo que nos ha acompañado en esta cuarentena, no estás solo si tienes un cuadro. Tras teletrabajar, el único momento en el puedes encontrarte contigo mismo es a través del arte. Las personas que tienen el privilegio de hacer la cuarentena han escuchado más música, han leído más literatura y creo que todos estamos más sensibles, condición que nos acerca a todo tipo de creación. Sé que será difícil volver al nivel en el que estábamos, pero estoy seguro de que no nos quedaremos con las manos vacías”, detalla Mustafá. 

Fiel a la visión de su director, Altamira produjo un proyecto audiovisual que busca innovar creativamente la manera en que se recorre la galería. Tres videos son parte de esta propuesta. El primero es una presentación, el segundo, una muestra de los cuadros que están en exposición virtual, denominada Cuarentenarte, que permanecerá en los muros de la galería durante un mes una vez que las medidas se flexibilicen.

Y el último, que se lanzará el sábado, es un monólogo que busca reflexionar con irreverencia, humor y nostalgia sobre la cotidianidad en este tiempo extraordinario.

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Convocan al concurso de ensayos Juventud y ciudadanía en tiempos de crisis

El certamen está dirigido a personas de 18 a 24 años. Los textos podrán presentarse hasta el 14 de julio y el primer premio recibirá 1.000 euros.

/ 22 de mayo de 2020 / 17:28

Juventud y ciudadanía en tiempos de crisis es un concurso de ensayo que busca recuperar las reflexiones y propuestas de los jóvenes en relación a los momentos de crisis que ha vivido Bolivia desde los últimos meses del 2019. Podrán participar personas desde los 18 a los 24 años. Además de premios en dinero en efectivo para los dos primeros lugares, los textos elegidos por el jurado serán parte de un libro a publicarse. La fecha límite para enviar los escritos es el 14 de julio.   

“El objetivo del concurso es contribuir al intercambio de visiones, pensamientos y análisis, desde la mirada de la ciudadanía y desde la juventud, particularmente, en este tiempo caracterizado por cambios inesperados, con la idea de generar un espacio de reflexión e intercambio con la sociedad civil. Asimismo, el concurso quiere apoyar el ejercicio ciudadano de los jóvenes, como los actores emergentes, constructores del nuevo país”, explica la nota de prensa de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia, organizadores de esta iniciativa.

1.000 euros recibirá el ganador y 750 el segundo puesto. Participar no tiene costo y solo se podrá enviar un ensayo, obligatoriamente inédito, por persona. Deberá tener 2.500 palabras como mínimo y un máximo de 4.500. Los interesados pueden descargar la convocatoria completa de la página web www.uetrabajandojuntos.org/documentos/  o bien mandar las consultas al mail [email protected]

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Historietistas e ilustradoras nacionales e internacionales se reúnen en un conversatorio, sobre el libro Las viñetas se ilustran en femenino.

Viñetas con Altura organiza esta actividad, centrada en su última publicación en la que participaron 20 autoras

/ 22 de mayo de 2020 / 00:45

El tema de la más reciente versión del Festival Internacional de Historietas Viñetas con Altura fue la mujer. Como resultado, en febrero se publicó “Las viñetas se ilustran en femenino”, una antología que reúne la obra inédita de 20 artistas bolivianas y extranjeras. Ahora, como parte de la Larga Noche de Museos, la asociación Viñetas con Altura organiza un conversatorio virtual con la participación de gran parte de las autoras.

“En esta ocasión contaremos con la intervención de gran parte de las historietistas, ilustradoras y humoristas que fueron parte de esta antología. Ellas hablarán sobre las obras que crearon especialmente para el libro y sobre sus proyectos actuales”, detalla Alexandra Ramírez, directora de la editorial Con Altura —proyecto de la Asociación Viñetas con altura— expresidenta del festival, historietista, ilustradora y animadora nacional.

Alejandra Andrade, Ana Medinacelli, Avril Filomeno, Diana Cabrera, Alejandra Lunik, Susana Villegas, Sofía Cueto, Antagónica Furry y Daniela Peterito, son algunas de las participantes. Además de estar escrito en español “Las viñetas se ilustran en femenino” tiene traducciones al aymara y quechua y contiene códigos QR que se conectan con audios y diferentes elementos interactivos por internet.

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