Especial para La Razón

El 9 de marzo de 2020 Natasha Ivannova, una especialista en artes escénicas iberoamericanas residente en Buenos Aires cuyo trabajo de investigación se centra en la cobertura de los festivales internacionales de teatro alrededor del mundo, se preparaba para cubrir el Festival Internacional de Teatro Do Alentejo en Portugal para su publicación Deus Ex Machina. Arribó a Lisboa con destino a Beja el 12, día de la apertura del evento. A la pequeña ciudad llegarían 18 compañías de 11 países, incluido Mozambique, para cubrir la programación de 13 localidades con espectáculos como ‘Manes’ de la compañía La Fura Dels Baus.

La fecha de apertura fue clave para que este festival viviera un guion de película, programado desde hacía un año para su opening en lo que sería el día siguiente de la declaración de Pandemia por la OMS. El evento fue cancelado a horas de comenzar y las compañías, junto con la investigadora, intentaron adelantar los vuelos para retornar a sus hogares pero estos se cancelaban uno a uno dejando varados, por ejemplo, a padres cuyos niños permanecían en sus países de origen. Pocos días después vino el cierre de la frontera de Portugal con España que impedía llegar al aeropuerto de Madrid y posteriormente el cierre de los aeropuertos en toda Europa. Entonces se decretó la emergencia sanitaria en la nación lusitana y acto seguido lo haría el de la mayoría de los países de pertenencia de las compañías.

En un acto de enorme nobleza el director del Festival, Antonio Marques Revez, viajó a Madrid en una camioneta para llevar a las compañías de Cuba y Colombia hasta el aeropuerto de Barajas, manejando cinco horas de ida y cinco de vuelta. Solo quedan varadas la crítica argentina y una gestora cultural de Brasil que hasta este momento no pudieron regresar a casa pero que –cabe remarcar– continuaron cobijadas humanitariamente por la organización, alojadas en las residencias artísticas de la UNESCO, con almuerzos y cenas diarias en la sede de Lendias d’ Encantar -LdE. Y es que a diferencia de otros rubros artísticos como el cine, la música, la literatura o las artes plásticas, la característica de las artes escénicas es el momento vivo, en donde el formato de contención del arte es el cuerpo del actor.

La subsistencia de las artes escénicas

Con el cierre de los teatros, centros culturales y espacios públicos, los artistas escénicos que habitualmente ya viven al día comienzan a ver imposible la manera de sostenerse. El gobierno de la mayoría de las naciones decreta medidas económicas paliativas para salvaguardar la debacle que significa un país parado, como la posibilidad de no pagar los servicios de luz, gas, agua e internet (Argentina) o la postergación de pagos de préstamos, alquileres o el seguro social (España/Catalunya). La Pandemia Covid-19 ha puesto en vilo al mundo entero, a la totalidad de los rubros de comercio, a grandes, medianos y chicos. Pero: ¿a la totalidad de los rubros? ¿A grandes, medianos y chicos? Pertenecer a la franja etaria de más de 60 años implica un riesgo diferente que pertenecer a la de un adulto de mediana edad. Los comercios de alimentos sufren menos pérdida que los de insumos de librería y las fábricas de alcohol en gel sin dudas duplicaron sus ganancias. En términos generales la enfermedad obliga a focalizarnos en las necesidades básicas y los movimientos esenciales pero, ¿quién define qué es esencial? ¿El especialista en infectología cuenta con el saber necesario para decidir si la ferretería es un rubro esencial? ¿Y el sociólogo o la antropóloga poseen la capacidad de evaluar si en relación al desarrollo biológico de un virus, el orden de prioridades humanas debería descartar o no ir a la ferretería? La civilización se enfrenta a un replanteo de su propio canon y la humanidad encara un cambio de paradigma en el que tendrá que reconstituirse a sí misma para decidir si cuando pueda retomar las actividades, el mundo que quiere para vivir será, por ejemplo, un mundo con arte o sin él. 

Desde el día uno de las cuarentenas mundiales, actores y autores se movilizan en las redes sociales desde una primera necesidad tanto de comprender una realidad inédita como de matar el aburrimiento y alegrar la vida cotidiana. La mayoría de las producciones iniciales fueron personales o no institucionales, pero pasado algún tiempo de los primeros estertores de la pandemia, los teatros y las productoras independientes inundaron la web con propuestas que apelan a la sensibilidad con la sugerencia de #quedarsencasa.

Si bien no en todos los países, finalmente los municipios y fondos públicos se adaptan a la situación con diferentes convocatorias pensadas para poder realizarse con el pueblo en cuarentena. Proliferan así centenares de cuadernos de bitácora en todo el mundo; el Odeon-Theater of Europe le saca el polvo a sus valiosos espectáculos grabados (Francia); hay lecturas de poesías; performances on line; cuentacuentos (Colombia); premios de dramaturgia sobre la temática de la pandemia, un rally de entrevistas con lecturas para celebrar el día mundial del teatro (México) o las Janelas do São Paulo (arte en vivo desde las ventanas).

Resta a la investigación del área reflexionar aún acerca de sí, por ejemplo el último caso, se clasifica dentro del arte escénico o no, según la definición de arte escénico que probablemente tenga un replanteamiento general. La etimología de la palabra teatro –«el lugar donde miramos’’– al menos, no desecharía al teatro on line pero queda mucho por considerar. El mundo del arte se ve amenazado y a los profesionales les preocupa la disminución de las identidades culturales, por lo que están experimentando con alternativas.

Por el momento yo, Natasha Ivannova, escribo este artículo pensando sobre esto desde Beja, Portugal, varada desde el 9 de marzo pero agradecida al cobijo tan especial de la nación lusitana para respetar de alguna manera lo que debería haber sido un parate mundial conjunto. No sabemos qué nos deparará el futuro pero no quedan dudas de que el arte –la manifestación natural de la conciencia del ser humano–  no puede morir sino es con la desaparición de la humanidad. Y mientras estemos vivos, las artes escénicas, viven en nosotros.