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miércoles 26 ene 2022 | Actualizado a 19:29

La fonoteca de Patiño

La magia de las grabaciones sonoras, aun en tiempos de YouTube en que es posible atisbar en el pasado lejano, con imágenes en movimiento, tiene una fuerza inenarrable. Lo prueba el Archivo Fonográfico del Espacio Simón I. Patiño

/ 6 de mayo de 2010 / 05:00

La magia de las grabaciones sonoras, aun en tiempos de YouTube en que es posible atisbar en el pasado lejano, con imágenes en movimiento, tiene una fuerza inenarrable. Lo prueba el Archivo Fonográfico del Espacio Simón I. Patiño —que dirige Michella Pentimalli— y que ha reunido entrevistas con personalidades del mundo intelectual boliviano hoy desaparecidas. Hay que ponerse los audífonos y echar a correr la grabación para sentir que se eriza la piel al escuchar a Jaime Saenz, a Adolfo Costa Du Rels y a tantos creadores respondiendo preguntas, improvisando sus respuestas…    como si  estuvieran vivos.

La memoria ha sido —y todavía es— demasiado frágil en Bolivia. No se guarda, se suele desechar con enorme facilidad. Esfuerzos particulares son los que han permitido que hoy se cuente con archivos, bibliotecas y otros repositorios en los que mirarnos al espejo. Pero la tendencia a vivir al día, sin guardar para el futuro, es fuerte aún. 

Por eso, una obra como la de Patiño —que incluye discos de vinilo, cintas magnetofónicas, compacto y otros— es doblemente valorable. Hay un esfuerzo monumental por detrás. Y de paso, un acto de generosidad muy grande, pues los documentos sonoros están ahora al alcance de cualquier ciudadano, y gratuitamente.

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Transición energética y el rol de los minerales

/ 26 de enero de 2022 / 00:24

Con el Acuerdo de París en la COP21 del 12 de diciembre de 2015, cerca de 200 países se comprometieron reducir de forma sustancial las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y limitar el aumento global de la temperatura a 2 grados Celsius, al tiempo que buscaba limitar la subida a 1,5 grados.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) —celebrada en Glasgow el 12 de noviembre de 2021—acordaron limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 grados Celsius y, por primera vez, se pidió a los países que reduzcan progresivamente la energía del carbón y las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles.

Los análisis internacionales señalan que la descarbonización de los sistemas energéticos globales estimulará la demanda y un cambio estructural en la priorización geopolítica de las reservas de hidrocarburos hacia a los minerales críticos que sustentan la energía solar, eólica, geotérmica, así como los vehículos eléctricos, como en los casos del aluminio, cobre, plomo, zinc, estaño, plata, tierras raras, litio, tantalio y cobalto, entre otros.

Estiman que la producción mundial de algunos de estos minerales tendrá que aumentar por un factor de 3 a 44 para cumplir los objetivos de energía renovable y emisiones establecidos por el Acuerdo de París (COP 21). El FMI proyecta que, en un escenario de emisión cero de carbono, la relación entre oferta y demanda de metales será insuficiente: en el litio la oferta mundial cubriría solo un tercio de la demanda potencial, mientras que en el cobre un 60% y el 80% en los casos del cinc y la plata.

Los países exportadores de minerales jugarán un rol importante en la transición de la energía verde, pero se observa que es un mercado con alta concentración en pocos productores y pocos países. En el caso de la producción de litio, según datos del Servicio Geológico de los EEUU para 2020, cuatro países (Argentina, Australia, Chile y China) concentraban el 95% de la producción mundial y tenían el 72% de las reservas mundiales (parte de las reservas base que se podrían extraer o producirse económicamente en un momento determinado). En cambio, en lo que se entiende como la identificación de recursos de litio, el Servicio Geológico de los EEUU estima 86 millones de toneladas de las cuales Bolivia tendría identificadas 21,1 millones, Argentina 19,3 millones y Chile 9,6 millones, concentrando el 60% de los recursos mundiales de litio.

Estos minerales son claves para viabilizar la transición energética pero también son críticos para la proyección de poder militar, por lo que aumentarán tanto su importancia económica como estratégica.

Pero el problema es que a su vez los recursos minerales tienen una “naturaleza saqueable”. Su explotación genera rentas supra normales, la famosa renta ricardiana y su actividad y comercialización están sujetas a impuestos y regalías. A su vez, los depósitos de minerales se consideran parte de la herencia geológica de un país y, por tanto, los gobiernos demandan una fracción de la riqueza generada por su explotación. Por último, los recursos minerales son no renovables, son agotables en un momento del tiempo y las nuevas generaciones contarían con menos recursos o con menor calidad de ellos, por lo que debe racionalizarse su uso.

El problema de la transición energética es que la explotación de recursos minerales tiene un elevado impacto negativo ambiental directo, por lo que el cálculo de la emisión neta cero de carbono en 2050 para la transición a energías limpias debe tomar en cuenta los costos de una mayor contaminación ambiental debido a la explotación intensiva de los minerales.

Es así que ha retomado la importancia de los impuestos verdes y el de la aplicación de royalties a la minería, como en el caso del Programa de Gabriel Boric, presidente electo de Chile y, tal vez, ha llegado la hora de que la integración sea más focalizada y efectiva. Así, por ejemplo, el caso del litio entre Bolivia, Chile y Argentina puede ser muy emblemático en cuanto a la armonización de políticas tributarias a la industria extractiva y en el tratamiento a la inversión extranjera en un marco de armonía con la Madre Tierra y con una adecuada captación del excedente económico para un Buen Vivir.

Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista.

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Coco Manto, un boliviano libre

/ 26 de enero de 2022 / 00:21

En estos días ando leyendo el semanario Aquí en la hemeroteca municipal de la Plaza del Estudiante, otrora parque Líbano. El primer ejemplar salió un 17 de marzo de 1979 bajo el gobierno de facto de David Padilla Arancibia con Hugo Banzer Suárez vigilando atento desde la embajada boliviana en Buenos Aires. Cada número tenía 16 páginas y se vendía como pan caliente a tres pesitos. El periódico fue ch’allado un 3 de marzo de aquel año en las oficinas de la calle Jenaro Sanjinés al 841. Leo y me estremece la valentía de aquellos hombres y mujeres, leo y aprendo con las críticas cinematográficas del director Luis Espinal Camps (y sus “5 estrellas” para calificar todas las películas), leo y gozo con los cuentos de Manuel Vargas, con los poemas de Alfonso Gumucio Dagron y Jaime Nisttahuz, con las viñetas subversivas/ atrevidas del “Villas”…

Y me la paso bomba, riendo solito con la sección Olla de grillos de Coco Manto. Tu primera columna arrancaba así: “Estoy consciente de que escribir para Aquí puede equivaler a tramitarse otro viaje para allí. Lo hago por la necesidad de reintegrarme al periodismo militante y porque este semanario es dirigido por mi hermano Lucho Espinal, que como todos saben es un tipo de película”. Así eres/eras Coco: humor a flor de piel, compromiso suicida corriendo por tus venas, tu pellejo arriesgado siempre sin odio.

Un día viniste a la radio “contextataria” y entonaste esta copla: “No moriré mientras en mi corazón haya un rugido de Tigre y de boliviano libre”. Por aquel entonces, ya sabía que eras ejemplo de periodista combativo, que en tu carnet te llamabas Jorge Mansilla Torres, que eras un viejo nómada, un luchador internacionalista, un convencido de que de nada sirve alimentar enojos.

Ahora repaso los libros que me regalaste, los publicados en tu México lindo y los de aquí, lloro por cada dedicatoria escrita con tu puño y letra y me emociono de vuelta con el recuerdo de la última visita a tu casa cerca de La Recoleta en Cochabamba. Te imagino escuchando la radio al lado de tu querida Marta; te sueño ideando otro juego de palabras; te veo contando una y otra vez con una memoria prodigiosa historias de lucha en las minas, en las calles, en los exilios, en los periódicos, en las radios. Y te recuerdo Coco junto a tu hijo Pablo Ernesto alentando al poderoso Tigre de Achumani desde las gradas del “Capriles” con la chalina stronguista abrigando tu corazón en oro y negro.

Busco en mi archivo viejos audios de la radio y te escucho hablando de tu pueblo natal en un texto hermoso titulado Uncía, lugar de origen. Y entonces te parafraseo, maestro: naciste en un pueblo distinto donde el tiempo no pudo imponer sus prisas de horarios sin respiro, allí dejaste tu infancia buscando mariposas, allí agarró tu piel el color de sus sauces. Tengo entre mis manos tu Clamor por la vuelta al mar: doce oleadas sonoras del amartelo boliviano. Escucho las canciones que musicalizaron Marco Lavayén, Rolando Malpartida y Julio Alberto Mercado; fue tu último “tributo a la vida y a la patria elemental / ver la bandera extendida / hasta el largo litoral”.

Tus amigos se han acordado de una frase del Apóstol de la Libertad, José Martí, para honrar tu larga y provechosa existencia: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. Te releo hablando de la parca siempre con naturalidad, siempre burlándote de ella, como de todas las dictaduras. “Solo el hombre es el animal que muere porque sufre la experiencia de la muerte en otro. Es un ser para la muerte porque es la única especie que sabe que va a morir. Igual si fuéramos eternos, nos moriríamos de aburrimiento. La muerte no se reduce al acto de atravesar el umbral que separa a los vivos de los muertos, tiene que trascender al olvido y al silencio”. Así, lo haremos, genio/colega del lenguaje, gran poeta y mejor letrista. No olvidaremos, ni callaremos.

“Y acabo, cabo”, como solías decir. Coco no te has ido, seguirás aquí porque tu recuerdo caminará en cada marcha, seguirás aquí porque estarás presente en todos los pueblos que luchan por su libertad. “¡Hasta la victoria, siempre!”

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo.

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El PGE rige la administración de las entidades públicas

/ 26 de enero de 2022 / 00:18

El presupuesto público es un instrumento de política fiscal que refleja los ingresos y gastos del Estado estimados para el ejercicio fiscal y determina la asignación de recursos para la ejecución de las políticas públicas, así como para el cumplimiento de objetivos y metas establecidos en el Plan Operativo Anual (POA) y Planes de Desarrollo.

El Presupuesto General del Estado (PGE) en Bolivia consolida, a diferencia de otros países, los presupuestos institucionales de todas las entidades públicas de los diferentes niveles de gobierno, es decir de todos los Órganos del Estado Plurinacional, instituciones que ejercen funciones de control, de defensa de la sociedad y del Estado, gobiernos autónomos departamentales, regionales, municipales e indígena originario campesinos, universidades públicas, empresas públicas, instituciones financieras bancarias y no bancarias e instituciones públicas de seguridad social; razón por la cual es complejo, participativo y refleja las necesidades priorizadas por cada una de ellas.

El proceso de elaboración, consolidación y agregación del PGE debe ser conducido por el Órgano Ejecutivo nacional, tal como señala la Constitución Política del Estado, a través de normas y lineamientos generales y específicos, y es de fundamental importancia por cuanto la administración económica y financiera del Estado, así como de todas las entidades públicas se rige por su presupuesto.

El PGE aparte de ser elaborado bajo procesos técnicos, también tiene un lineamiento político, en el sentido de que actualmente da continuidad a la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, siendo éste una alternativa al capitalismo y a maneras de pensar comunes y repetitivas, con fines equitativos de desarrollo y crecimiento.

En términos simples, el presupuesto se conceptualiza como una suposición con anticipación, el cual está estrechamente relacionado a la planificación, por lo que la estimación de información necesaria para la elaboración del mismo debe ser cuidadosamente proyectada, considerando información histórica y del contexto nacional e internacional.

Gloria Villanueva Cardoso Ingeniera industrial.

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Quiero que mi hijo aprenda a ser perezoso

/ 25 de enero de 2022 / 02:28

“Abba, tengo una idea”, dice mi hijo de tres años. “Ponte la pijama y tu antifaz grandote, apaga la luz y acuéstate en la cama”.

“Qué buena idea”, respondo, con sinceridad. Me pongo el antifaz para la apnea del sueño, me pongo una pijama vieja y me meto con mi hijo bajo el edredón blanco. En segundos, el suave silbido de mi respirador lo arrulla. Conoce la imagen y el sonido de mi cuerpo dormido; padezco lupus, una enfermedad autoinmune que provoca fatiga crónica. En un buen día, puedo arreglármelas con unas 10 horas de sueño. Cuando mi enfermedad empeora necesito dormir gran parte del día y de la noche.

Antes de que naciera mi hijo me daba miedo que mi fatiga me impidiera ser un buen padre, y es cierto que a menudo hago malabares con las necesidades de la crianza y el agotamiento. Lo que no preví es que priorizar el descanso, el sueño y la ensoñación también es algo tangible que puedo ofrecerle a mi hijo.

En 2022, Estados Unidos es un lugar agotador para vivir. Casi todas las personas que conozco están cansadas. Estamos cansados de responder a los correos electrónicos del trabajo después de la cena; estamos cansados de cuidar a familiares mayores en un sistema de atención a la tercera edad que se desmorona; de preocuparnos por un tiroteo masivo en las escuelas de nuestros hijos; estamos cansados del dolor no procesado y de las enfermedades y depresiones no atendidas; estamos cansados de que los incendios forestales, de las inundaciones y los huracanes; estamos bastante cansados de esta pandemia interminable. Sobre todo, estamos agotados de intentar seguir adelante como si todo estuviera bien.

Cada vez más personas se niegan a seguir viviendo con este cansancio creciente: en la actualidad hay 10 millones de puestos de trabajo vacantes en Estados Unidos, frente a los 6,4 millones que había antes de la pandemia.

Esta tendencia está liderada por los jóvenes; millones de personas están planeando renunciar a sus trabajos el próximo año. Como un padre de la Generación X, enfermo crónico y rabino que ha pasado gran parte de su carrera profesional atendiendo a los moribundos, animo a los jóvenes en esta Gran Renuncia. He visto los límites de la rutina. Quiero que mi hijo aprenda a ser perezoso.

La palabra inglesa “lazy” deriva del alemán “laisch”, que significa débil o endeble, y del nórdico antiguo “lesu”, que significa falso o malo. Devon Price, sociólogo que estudia la pereza, señala que estos dos orígenes captan el doble lenguaje incorporado en el concepto.

Rehuir de la pereza forma parte del sueño americano. Los puritanos que colonizaron Nueva Inglaterra creían que la pereza conducía a la condenación. Utilizaron esta teología para justificar la esclavitud de las personas negras, cuyas almas decían haber “salvado” al haberlos convertido en trabajadores productivos.

Esta visión ha perdurado en la cultura estadounidense. Cientos de años después, trabajar hasta el punto de dañarnos a nosotros mismos para construir la riqueza del jefe sigue siendo alabado como una “buena ética laboral” y la palabra “perezoso” sigue estando relacionada con el racismo y la injusticia. Son las personas pobres, sin hogar, las jóvenes, negras, morenas; los enfermos mentales, los gordos y los enfermos crónicos quienes son acusados de pereza con más frecuencia. Rara vez oímos hablar de multimillonarios perezosos.

El activismo de las personas discapacitadas me enseñó que estigmatizar el descanso no solo es malo para mi cuerpo, sino para el mundo. La pandemia demuestra, de manera instintiva, cómo quedarse en casa y hacer menos cosas puede ser una forma de activismo.

Aunque miremos con esperanza hacia un futuro pospandémico, seguiremos viviendo en un planeta frágil y en proceso de calentamiento, con alteraciones climáticas cada vez más graves. Es urgente que encontremos la manera de trabajar menos, viajar menos y quemar menos combustible, a la vez que nos conectamos y cuidamos más unos de otros.

A medida que el futuro se vuelve más incierto, quiero enseñarle a mi hijo a disfrutar del planeta ahora mismo. Quiero enseñarle a no hacer nada echado en la hierba y a observar las nubes sin ninguna sensación de urgencia impuesta de manera artificial. El descanso no debería ser un lujo; nuestro tiempo nos pertenece y no es una mercancía. Recuperar nuestro tiempo es un acto de soberanía sobre nuestras vidas.

Hoy, mi hijo y yo estamos jugando a la colina. Estamos tumbados bajo una pila gigante de todas las cobijas de la casa. “Shh, abba”, dice. “Las colinas no se mueven ni hablan”. Le estoy enseñando a mi hijo a ser perezoso y, hasta ahora, todo va muy bien.

Elliot Kukla es un rabino que ofrece asesoría espiritual. Escribe en el New York Times.

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K’ara simi (III)

/ 25 de enero de 2022 / 02:25

En el foro sindical de Huanuni, un compañero de interior mina preguntó: “¿Hasta cuándo va a continuar el prorroguismo de los dirigentes de nuestros entes matrices?” Los candidatos coincidieron en lo anómalo de la situación, desde hace seis años no se ha convocado al Congreso Nacional Minero, que debe realizarse cada dos años.

El movimiento sindical minero ha sido reconocido por la esencia de su democracia. Más allá del formalismo, su amplia capacidad deliberativa en los congresos y las asambleas de base constituía el cimiento de la unidad de diversas tendencias en torno a las decisiones tomadas, que se traducía en la unidad de acción del conjunto de la clase. Viene a la memoria la asamblea general en el Teatro al Aire Libre de La Paz, en las Jornadas de Marzo de 1985, cuando la dirección nacional estaba en capilla: 10.000 mineros deliberaron, conducidos por el Comité de Huelga.

La base de la unidad de los movimientos sociales es la línea política y su plataforma de lucha. En la dinámica social, estas no son permanentes y merecen ser ratificadas, actualizadas o finalmente cambiadas; solo un análisis dialéctico, con la participación de todos y todas, puede dar una línea correcta, por eso se impone el mecanismo deliberativo como eje articulador de la organización sindical. En la historia del movimiento minero, en momentos de crisis se hacían urgentes estos eventos: el primer congreso extraordinario minero (1946) se dio cuando la oligarquía asesinó a Gualberto Villarroel; desamparados de su tutor, los mineros buscaron su propia opción e incursionaron en la vida política, participando en las elecciones parlamentarias de 1947, ganando dos senadores y seis diputados. El segundo congreso extraordinario se realizó en 1986, después de la derrota de la Marcha por la Vida, cuando se había iniciado la debacle de aquel gigante de la historia nacional.

En todos los eventos de la histórica FSTMB, la comisión política era la que atraía la atención de todos, la dirigencia era producto de la construcción de la línea. El último congreso minero (San Cristóbal 2015) aprobó el documento Frente a la conspiración reaccionaria, los mineros en la lucha revolucionaria. En este documento explícitamente se apoya el proceso de cambio que, una vez aprobada la nueva Constitución, tiene un carácter anticapitalista, antiimperialista y su propuesta de vivir bien se identifica con las propuestas socialistas de los mineros.

Sin embargo, el documento condiciona la participación activa en el proceso a la elaboración por parte de los mineros de una política para el sector. Al presente no existe esta propuesta, la que debería salir de una conferencia. Sin embargo el movimiento minero ha ido tomando puestos de responsabilidad en varios eslabones del Estado, sin dar a estos órganos una orientación propia, siendo su acción, la mayoría de las veces, de adscripción a propuestas de la burocracia estatal. Por ello, pedir informe sobre lo realizado no tiene sentido si no se han fijado anteladamente los objetivos.

La gran victoria del neoliberalismo ha sido la orientación dada al sentido común, es decir, los propósitos que le damos a la vida; hay que alabar el individualismo, aprovechar la oportunidad, la acumulación de riqueza individual, aún a costa de pisotear a sus semejantes. En este contexto se relegó los principios del bien común, de la solidaridad, del cuidado de la vida y la dignidad. Reponer los valores del bien común y la solidaridad, hasta de la construcción de la Patria misma, requiere de una profunda reflexión sobre la crisis civilizatoria que vivimos, donde el crecimiento y la acumulación del capital destruyen sociedades y la naturaleza. Solo la reflexión, el debate y la lucha social (por una mayor igualdad, contra la corrupción, la ineficiencia, etc.) será capaz de generar un nuevo sentido común.

En esta búsqueda hay que definir cuál es el rol de la industria minera y de sus trabajadores; urge el debate.

Vivimos una revolución democrática, esta debería ser el parámetro para nuestra acción sindical. En ese sentido, debemos modificar las prácticas como el Congreso Minero, para centrarse en discutir los problemas del país y de los trabajadores, a formular una plataforma de lucha. Sus conclusiones debieran ser puestas a conocimiento de las bases, donde los postulantes al nuevo Comité Ejecutivo Nacional deberían explicar las conclusiones del Congreso, eligiéndose en forma directa por las bases a los hombres y las mujeres convencidos y capaces de ponerlo en práctica, sin cuotas ni privilegios para nadie. Este proceso es producto de la lucha de las organizaciones sindicales: debemos construir la más pura práctica democrática y participativa.

José Pimentel Castillo fue dirigente sindical minero.

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