Voces

Monday 15 Aug 2022 | Actualizado a 23:52 PM

Joaquino, el quinto

La democracia malentendida se desdibuja y acaba faltando el respeto al pueblo votante

/ 20 de agosto de 2010 / 05:00

Tomando en cuenta solamente a los alcaldes de las ciudades capitales, tanto Joaquino, en Potosí, como Jaime Barrón, en Sucre, tuvieron que dejar sus cargos por sendas acusaciones formales del Ministerio Público. Se trata de dos autoridades opositoras al MAS que, coincidentemente, obtuvieron un importante caudal de votos el 4 de abril, es decir que gozaban de un alto grado de legitimidad en sus municipios.

El suspendido alcalde potosino acusó a la Fiscalía de Distrito de estar al servicio del partido en función de Gobierno; no es la primera vez que se denuncia   la supuesta politización del Ministerio Público, que    debería actuar de forma independiente y, por lo tanto, cualquier indicio de parcialización hacia un partido sería nefasto para la democracia nacional.

Luis Revilla, en su calidad de presidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM) —aunque no se puede desconocer su posición de alcalde opositor—, alertó de la necesidad de modificar la Ley de Autonomías, para «detener esta oleada que puede venir contra el conjunto de autoridades municipales». Y varias autoridades del país han manifestado su discrepancia con lo que consideran una persecución judicial.

Ya se habla de que los próximos en seguir el camino de los cinco alcaldes suspendidos podrían ser los gobernadores Suárez, Cossío y Costas, tres   opositores también.

El enfoque político ha ganado terreno desde los distintos frentes de esta discusión. Según los intereses de cada cual, se utiliza la acción de los fiscales como pretexto para desvirtuar el valor de la justicia. En rigor, cualquiera de los casos mencionados no debería resistir ningún comentario al margen del estrictamente jurídico.

Aquello significa que los políticos no tendrían que ser determinantes para la continuidad o no de tal o cual alcalde elegido en las urnas; la democracia malentendida se desdibuja fácilmente y, está visto, acaba faltando el respeto al pueblo votante.

Ayer, el presidente Morales se mostró extrañado de que se culpe al Gobierno por la sucesión de alcaldes cesantes. Transfirió esa responsabilidad a la justicia, en la que los acusados, según dijo, tendrán el derecho de defenderse. Ojalá sea así, que prime la transparencia y que los juicios se desarrollen con equidad, entretanto se devuelve la legitimidad a las municipalidades encabezadas por concejales de pronto convertidos en alcaldes.

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El viaje evolutivo del COVID-19

/ 15 de agosto de 2022 / 00:08

La pandemia de COVID-19 ha sido una lección sobre la velocidad: la velocidad con que un nuevo virus se puede propagar entre los humanos; la velocidad con que puede acumular muertes y paralizar economías; la velocidad a la que se pueden desarrollar y producir vacunas, y la velocidad con que la desinformación puede perjudicar la salud pública. En medio de toda esa rapidez hay un tipo distinto de velocidad, que impulsa a las demás, como el motor que hace girar vertiginosamente las cabinas de las atracciones de feria: la velocidad de la evolución vírica.

El coronavirus, como muchos otros virus de su clase, evoluciona deprisa. Se ha adaptado enseguida a nosotros. Ahora surge la pregunta fundamental de si los seres humanos y su ingenio pueden adaptarse más rápido. A menos que la respuesta sea positiva, nos enfrentamos a un largo y lastimoso futuro de sufrimiento continuo. Algunos expertos calculan que la cifra de muertes a causa del COVID-19 endémico podría situarse entre las 100.000 y las 250.000 anuales, solo en Estados Unidos. Millones de vidas dependen de que la ciencia, la gobernanza y la sabiduría humanas puedan superar el ritmo con que se las ingenia el SARS-CoV-2, un agente relativamente simple pero emprendedor compuesto de cuatro proteínas y un genoma de ARN.

Charles Darwin dijo que los mecanismos de la evolución nunca actúan rápidamente, pero Darwin no sabía nada de virus. El primer virus descubierto de todos, el virus del mosaico del tabaco, no fue advertido por los científicos hasta décadas más tarde. Sin embargo, disponemos de un nuevo tipo de evidencia científica para estudiar la evolución: la secuenciación y comparación de los genomas. Unas máquinas alucinantes realizan la secuenciación —dan la lectura del código genético, letra por letra— y unas potentes computadoras ayudan a cotejarla, y es todo mucho más rápido y barato que nunca.

Los científicos pueden ahora hacer un seguimiento de los cambios, mutación a mutación, en el ADN o el ARN que codifica las instrucciones genéticas de cada criatura, observarlos y medirlos mientras algunas de esas mutaciones, las que le resulten útiles al virus, se propagan entre una población. Pueden componer un retrato en vivo incluso de las criaturas que más rápido evolucionan, como las bacterias y los virus. Cuando estas bacterias o virus son patógenos que pueden infectar a los humanos, a esta disciplina se le llama epidemiología genómica.

Necesitamos unos estudios ambiciosos sobre la seroprevalencia —la revisión de las muestras de sangre para detectar indicios de contagios previos— que ayuden a los científicos a saber cuántos contagios no detectados se han producido. ¿Cuál es el verdadero total de casos en un país y en todo el mundo?

Necesitamos una investigación previsora y bien financiada sobre plataformas de vacunas que se puedan adaptar rápidamente para su uso contra patógenos nuevos, y no solo el desarrollo apresurado de dosis de refuerzo para la variante que acabe de aparecer. Necesitamos una vacuna universal contra el coronavirus y una vacuna universal contra la gripe, aunque no se pueda conseguir ninguna, dada la tremenda capacidad evolutiva de esos virus.

Más simple: necesitamos vacunas termoestables y administradas sin agujas que puedan reducir los problemas de rechazo en los países de renta alta y de escasez en los países cálidos de renta baja. Necesitamos mejores medicamentos antivirales, incluso para los virus raros pero peligrosos (como el virus de Nipah), lo que conlleva esfuerzos de desarrollo que quizá nunca sean rentables para las compañías farmacéuticas.

Todavía más simple: necesitamos invertir en unos sistemas mucho mejores de ventilación y filtración del aire en nuestros edificios públicos, y reducir la propagación del coronavirus y otros patógenos transmitidos por el aire. Eso no es muy emocionante desde el punto de vista científico, admitió; solo es importante y eficaz en relación con su costo.

El viaje evolutivo de este coronavirus ha sido funesto e impresionante. Se podría decir que las transformaciones del SARS-CoV-2 medidas a lo largo de los últimos 31 meses, desde la cepa original hasta las subvariantes de la Ómicron, proporcionan una de las imágenes más precisas de una rapidísima evolución a escala mundial en estado salvaje. En estado salvaje: es decir, no en vasos de precipitación y matraces, no en los laboratorios, sino en nosotros. Negacionistas de la evolución: tomen nota.

Todos deberíamos tomar nota. Tenemos 12 millones de instantáneas de esta cosa en movimiento, lo cual es suficiente, a la velocidad estándar de 24 fotogramas por segundo, para hacer una película sobre la evolución del SARS-CoV-2 de 138 horas de duración. Puesto que la biología evolutiva es una ciencia descriptiva, y no predictiva, todavía no sabemos cómo podría acabar la historia. Probablemente no acabe. Y los epidemiólogos genómicos, a pesar de lo inteligentes que son, no pueden salvarnos de lo que sigue viniendo. Tenemos que salvarnos nosotros.

David Quammen es columnista de The New York Times.

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Discursar en verso y gobernar en prosa

/ 15 de agosto de 2022 / 00:04

En un reciente artículo publicado por un colega da entender que la gestión de una autoridad municipal pasó de la calle al escritorio y que, por el contrario, la gestión del Gobierno nacional pasó del escritorio de la gestión a la “calle” de la política. Dándole de esta manera la imagen de fortaleza.

Si bien es cierto lo que menciona este artículo, creo que hay más cosas que se pueden aportar al análisis de su discurso. Existe un dicho en el que se valora a los discursos de autoridades como acciones “de verso” en referencia al estilo poético de endulzar el oído, y por el otro lado, existirían también las poesías “en prosa”, las cuales se caracterizarían en no tener un ritmo, cadencia y mucho menos rima de contenido, éstas son las acciones concretas-reales, las acciones políticas.

Estas analogías aplicadas al mundo del Estado sirven para entender que existen acciones que no necesitan ser descritas para ejercer una performatividad de la realidad. “Es mejor no hablar de ciertas cosas”, reza una canción de Luca Prodan. Y es en este sentido, creo yo, que se debe reconocer la gestión política del Gobierno nacional en los últimos meses.

El Censo con consenso ha sido una buena consigna para generar el pretexto del pacto y acercamiento con las fuerzas opositoras otrora confrontadas con el polo izquierdo nacional. Es posible construir una democracia pactada cuando existen actores —o en este caso adversarios y no enemigos en el sentido empleado por la politóloga Chantal Mouffe— , cuando están dispuestos a dialogar sin amenazas de por medio.

Por otro lado, cuando existen los extremos del fascismo, pues no hay mucho que negociar, mucho menos dialogar, ya que los métodos de sus representantes acuden a las viejas tácticas del terror para tratar de intimidar al adversario y someterlo a sus caprichos.

Creo sinceramente que este saltar del escritorio a la calle no es solo gestionar en verso y gobernar en prosa, sino también la aplicación de una táctica y estrategia inteligente, con una lectura coherente de la realidad nacional, y sin caer en la falsa narrativa planteada por el adversario.

Ya lo decía por ahí un portavoz de aquellas plataformas que aparecen en algunas radios que a diferencia de anteriores esquemas, éste es de menos bla bla, y por el contrario, de más acciones reales-políticas.

Nicolás Melendres es politólogo.

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Inflexión de la hegemonía cruceña

/ 15 de agosto de 2022 / 00:02

En el primer día del paro cívico cruceño, un puñado de jóvenes —aparentemente unionistas— estaban pertrechados al frente del domicilio del alcalde cruceño, Jhonny Fernández, en una situación de apronte, lanzando petardos, bloqueando las arterias del barrio en automóviles lujosos y sin placas en una actitud intimidadora e inclusive vengativa por aquellos grupos de poder que consideraban como su aliado natural a la autoridad edilicia para afianzar su proyecto político y económico, pero hoy es considerado “traidor de Santa Cruz” por no seguir las directrices del ente cívico.

Este acto violento se erige en una especie de metáfora de lo que está sucediendo en la actualidad en Santa Cruz: el resquebrajamiento de la hegemonía de los sectores elitistas. Siguiendo a Antonio Gramsci, la construcción de la hegemonía es la supremacía de un grupo social dominante sobre otros grupos subalternos, para ello entra en escena la hegemonía cultural por la vía de la manipulación de un sistema de valores y costumbres de un grupo social, el dominante en función de una cosmovisión o proyecto social, y, por lo tanto, político.

Siguiendo estas disquisiciones gramscianas, el cruceñismo que alude a la identidad regional era un dispositivo ideológico con una gran capacidad movilizadora que hacían uso las élites cruceñas para “subordinar” a otros sectores sociales, sobre todo subalternos en aras de su proyecto social. El discurso del “ser cruceño” fue crucial, entre otras cosas, para la movilización en noviembre de 2019 que, posteriormente, decantó en un golpe de Estado.

Al parecer, la hegemonía de los sectores elitistas está en un momento de inflexión. Esta conclusión hipotética se desprende de los últimos acontecimientos sociopolíticos en Santa Cruz. Sociológicamente, los “nuevos cruceños”, o sea, aquellos migrantes pobres, muchos de ellos de origen andino, que en las últimas décadas han poblado Santa Cruz fueron constituyendo un bloque social importante. Entre ellos, comerciantes y transportistas, no solo en Santa Cruz, sino en otras regiones del país son actores sociales importantes en la política.

Obviamente, estos sectores sociales son los más afectados económicamente por las movilizaciones convocadas por la dirigencia cívica cruceña, que estaban huérfanos de un liderazgo propio que los representara políticamente. El Movimiento Al Socialismo (MAS) no logró capturar a este bloque social en Santa Cruz. Hasta que reapareció políticamente el Alcalde cruceño que después de “coquetear” con los sectores elitistas (su hija, por ejemplo, es senadora por el partido del Gobernador) volvió a las raíces del liderazgo de su padre, Max Fernández, que en la década de los 90 se proyectó políticamente gracias a una estrategia populista logrando que muchos sectores populares sean su base electoral.

Esa hegemonía del liderazgo cívico hoy se está desportillando y se expresó, entre otras cosas, en la aceptación popular del actual burgomaestre edil por los “nuevos cruceños” y los comicios electorales de 2020 fueron su correlato, donde Fernández obtuvo la victoria en la ciudad capital.

Esa crisis hegemónica, además, se ilustra en el cuestionamiento del Alcalde a las “logias cruceñas” —como las caracterizó él mismo— porque se sienten “dueñas de Santa Cruz”. Más allá de esa interpelación, lo interesante es lo que representa sociológicamente el Alcalde y su efecto identitario en el campo político regional. Ese “pueblo” —como prefiere denominar el burgomaestre— hoy está poniendo en vilo a la hegemonía de los sectores elitistas cruceños.

Yuri Tórrez es sociólogo.

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Venezuela exige respeto

/ 14 de agosto de 2022 / 23:57

El alcance de las agresiones contra Venezuela no cesa, al silencio mediático se le suma el secuestro de un avión por la Justicia de Argentina y las vergonzosas sentencias de los tribunales ingleses que, por encima del Derecho, se han convertido en sendas manifestaciones de la arbitrariedad, el abuso y las pretensiones de humillar a la patria venezolana.

“Es hora de que nos respeten como venezolanos”, dice una señora en las calles de Caracas mientras marcha por una de las avenidas de la ciudad junto con miles de trabajadores y trabajadoras, jóvenes, mujeres y hombres del pueblo. El motivo de su movilización es la exigencia a los gobiernos del mundo que devuelvan los bienes de Venezuela que han secuestrado en sus repetidas agresiones contra este país. Particularmente los manifestantes levantan banderas por la devolución del oro secuestrado en el banco de Inglaterra y por la aeronave venezolana secuestrada en Argentina desde hace dos meses.

Otra señora dice “salimos a defender nuestra autodeterminación”, refiriéndose de inmediato a que “respeten el gobierno del presidente Nicolás Maduro”. Sin duda, el asunto de fondo de los agresores de Venezuela es su posición colonialista, que trata de dictarle a nuestra patria cómo y con quién debemos gobernarnos. Otra señora dice, mientras escribo, “Venezuela no se rinde”, mensaje claro que reafirma la plena disposición de los venezolanos a gobernarnos como queramos, sin aceptar los chantajes extranjeros. La autodeterminación de la patria venezolana es el tema que se cuela en el fondo del reclamo popular por la defensa de nuestros bienes en el extranjero.

Sobre el secuestro del avión en Argentina resalta la subordinación del sistema de justicia argentino a los designios de un tribunal de justicia de La Florida en EEUU. Las autoridades aeronáuticas, civiles y policiales de Argentina no tienen ningún argumento para retener la aeronave venezolana. Sin embargo, un tribunal que obedece no a la Justicia argentina sino a la Justicia de EEUU retiene a 19 tripulantes y la aeronave para satisfacer los deseos agresivos del imperio del norte contra Venezuela. No hay argumentos, causas, ni ninguna otra razón para el secuestro de esta propiedad de los venezolanos, más que las múltiples formas de las que se hace la prepotencia yanqui para perseguir a Venezuela, ahora desde un tribunal de La Florida, un estado que se ha destacado por tener entre su población a múltiples factores agresivos a Cuba y Venezuela.

“Nosotros no le quitamos nada a nadie”, dice un trabajador en la Tv, él también marcha con miles de venezolanos por la exigencia que narro. En efecto, nuestro país a la América solo le ha brindado cooperación y amistad, en ningún caso agresiones o saqueos.

Sobre el oro en Inglaterra, un tribunal que lleva el caso desempolvó una doctrina de “coherencia” de la corona británica en la que se establece que ningún tribunal puede contradecir a “su majestad” en sus sentencias. Tamaña disposición se contradice con las pruebas publicadas por el Gobierno venezolano en las que la propia reina Isabel le manda cartas al presidente Nicolás Maduro Moros para que reciba las gestiones de varios diplomáticos de su corona. Lo que en realidad se impone, en la institucionalidad inglesa, es la práctica de la piratería como política de Estado que busca de mil maneras justificar el saqueo de las naciones. La demanda, legítima, de Venezuela es la devolución de esas reservas de oro que fueron confiadas para el resguardo de Inglaterra, no para que en medio del oportunismo colonialista montaran un teatro bufo del robo.

La causa venezolana es acompañada desde el extranjero por miles de ciudadanos y movimientos sociales que levantan su voz contra el colonialismo y el saqueo de los recursos de los venezolanos, esas voces de la solidaridad son el rostro de la causa de dignidad. La devolución de los bienes de Venezuela no es una petición, es una exigencia digna que no espera mañana.

César Trómpiz es embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Bolivia.

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La nueva primavera de Messi

Jorge Barraza, columnista de La Razón

Por Jorge Barraza

/ 14 de agosto de 2022 / 22:40

¿Messi once goles nada más…?” Sí, once. El sujeto habituado a marcar cincuenta, sesenta, setenta y hasta 91 goles por temporada cerró el curso 2021-2022 con ese modesto guarismo en el Paris Saint Germain. ¿Qué hubo…? ¿Es el fin del genio…? ¿Expiró a los 35 años…? Pasó que en ese lapso se le juntaron las siete plagas de Egipto y todas las calamidades sueltas que acechaban por ahí.

La Copa América terminó muy tarde, cuando ya los equipos europeos habían vuelto al trabajo, Leo salió de Brasil el 11 de julio, tomó su mes de vacaciones y regresó feliz a Barcelona a firmar su contrato de renovación ya acordado, pero recibió el célebre portazo: “No te puedes quedar aquí”, le espetaron. Y se vio fuera de todo. Un mazazo que jamás hubiese esperado, lo noqueó.

En medio de la congoja le apareció un salvavidas: el PSG. Cambió de ciudad, de vida. Arregló rápido y, sin hacer pretemporada, debutó tarde, en la cuarta fecha, sin conocer el medio ni al técnico ni a sus nuevos compañeros. Y con un planteo de Pochettino que nunca terminó de carburar.

Metidos como cuña, hizo cinco viajes a Sudamérica para disputar 12 juegos de Eliminatoria. En uno de ellos recibió el terrible planchazo del defensa venezolano Luis Martínez que le hundió la rodilla hacia adentro, con su posterior inactividad. Una vez recuperado llegó el receso de 10 días por las fiestas, un periplo más, a Rosario. Y allí, otra peste sorpresa: el COVID, que lo obligó a una cuarentena de 14 días. Nunca le había pasado en diecisiete años de carrera.

Fue una sombra de sí mismo: apenas esos 11 goles y 15 asistencias. Todo el combo le costó lo inimaginable: silbidos y algún abucheo de los ultras del Paris. Y que por primera vez no estuviese ni entre los 30 nominados al Balón de Oro. Pero no ha dejado de ser el mejor futbolista del mundo. Otros pueden tener un año mejor, ninguno su calidad.

Sin embargo, volvió a salir el sol en casa de los Messi. Acortó sus vacaciones, empezó una semana antes los entrenamientos y por fin pudo hacer una pretemporada fuerte. Llegó un nuevo conductor con fama de duro a imponer orden y disciplina: Christophe Galtier. Y quedó encandilado por él: “Cuando Leo sonríe, el equipo sonríe. Es amado y admirado por sus compañeros”, dijo Míster Látigo, que se ablanda totalmente al referirse a Lionel. “Cumple con todos los entrenamientos, se involucra, sonríe, habla con sus compañeros, es una inspiración para nuestros jugadores y agradezco cada momento que tengo para verlo en la cancha, para saludarlo todos los días porque él representa el ejemplo a seguir… Lo ha ganado todo, pero no está satisfecho, ni mucho menos», agregó. En efecto, se lo ve físicamente óptimo, alegre y con autoridad dentro del equipo.

Galtier parece haberle encontrado la posición en la que más jugo le sacará: por el centro, delante de la línea de volantes de corte y detrás de los dos atacantes (Neymar y Mbappé). Oficia de orquestador y pasador, pero llega de frente al arco y no está tan lejos del área. Ahora tiene mayor contacto con la bola y más posibilidades de toque. Está jugando de 10, de armador. Lleva 3 goles y 2 asistencias en los tres primeros cotejos oficiales, pero da para aventurar que tal vez alcance los treinta. A los veinte años era la bomba atómica, a los 35 perdió velocidad y potencia, algo biológicamente lógico, pero está cerebral como nunca y se puede hacer un festín poniéndoles bolas con ventaja a Neymar y Mbappé. O tocando con ambos. El sistema Galtier (3-4-1-2) lo respalda, le cubre bien las espaldas. Tres centrales atrás (Sergio Ramos-Marquinhos-Kimpembe), una línea de cuatro con dos laterales-volantes (Hakimi-Nuno Mendes) junto a dos medios de corte (Verratti-Vitinha), Messi delante para manejar el balón y dos puntas bien definidos (Neymar-Mbappé). Este esquema le permite a Leo desentenderse de tareas defensivas —para eso ya hay siete— y dedicarse a crear, a abastecer a los dos cracks de arriba e intentar arribar él al área para definir.

Galtier le cambió la cara al PSG en solo dos partidos. Se lo vio sólido defensivamente, con mayor presión, más fuerte de la cabeza, con dominio del juego. Levantó mucho Neymar, está recuperado en lo físico Sergio Ramos y parece una revelación el joven portugués Vitinha. Es una versión mejorada.

Leo fue la sensación en la gira por Japón por su juego, además, marcó dos goles en tres amistosos, uno al Kawasaki Frontale y otro al Gamba Osaka, anotó el primero ante el Nantes en la Supercopa de Francia siendo la figura y sumó otros dos frente al Clermont, en el arranque de la liga. Con los últimos tres contribuyó con 1.002 goles en clubes, 684 anotaciones propias y 318 asistencias. Y si le sumamos la Selección son 1.140, divididos en 772 conversiones y 368 pases concretados en gol. Todo en 976 partidos. Una auténtica animalada. Nadie lo hizo. Y sin ejercer de delantero puro hace años, sin haber sido jamás jugador de área. 

También dio vuelta a la exigente y peculiar hinchada parisina, siempre en su estilo, sin demagogias, en silencio y por lo que hace en la cancha. Tras los goles en Clermont la tribuna empezó con la sinfonía que atronaba en sus tiempos del Barça: “Meee-ssi, Meee-ssi…”

Joan Laporta, presidente del Barcelona, reconoció el deseo de reficharlo en 2023 para suturar la puñalada: “Espero y deseo que el capítulo de Messi en el Barça no haya terminado. Moralmente, estoy en deuda con él”. Messi no se manifiesta. Ya no tiene empatía con el titular azulgrana y se adaptó a París. Es muy difícil el retorno porque, además, el PSG quiere ofrecerle una extensión de contrato hasta mediados de 2024. La llegada de Leo a París representó un negocio fabuloso para el club franco-qatarí, que por primera alcanzó los 717 millones de dólares de facturación anual y empezó a codearse en ese rubro con los Madrid, Barça, Liverpool, los dos Manchester. Marc Armstrong, director del área comercial del PSG, reveló que el club creció un 40% en todos los rubros. Llegaron diez nuevos patrocinadores con contratos un 70% más altos que los que se hacían antes de Messi (AM). Sobrepasaron por primera vez el millón de camisetas vendidas, el 60% de ellas con el número 30 de la Pulga. Solo en las primeras tres horas de anunciarse el fichaje se recaudaron 956.000 dólares en la tienda oficial de Champs Elysées. “Lamentablemente, no puedes producir un montón de camisetas de más, no podemos satisfacer la demanda de camisetas de Messi, nadie puede hacerlo. Hemos tocado techo. Ya estamos vendiendo muchas camisetas, más quizá que cualquier otro equipo del mundo por un jugador”, señaló Armstrong.

Se registró un crecimiento excepcional en redes sociales, alcanzando por primera vez el PSG los 150 millones de seguidores en redes. Y las taquillas… “Ya no hay entradas en cada partido, con un récord de ingresos entre los clubes europeos por localidad, con ocho veces mayor el número de aficionados que se quedan sin entradas o VIP”, agrega.

Pero el verdadero negocio de tener a Leo está en el verde césped. Y este año promete grandes ganancias.

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