Voces

Monday 26 Feb 2024 | Actualizado a 08:59 AM

Miedo a la palabra

Columna Sindical No somos, pues, autómatas predestinados a adoptar una sola línea de pensamiento

/ 10 de octubre de 2010 / 05:00

El derecho a la libre expresión se extingue en Bolivia. Y lo hace de la mano de quienes están llamados a precautelar y reafirmar este valor tan esencial en la lucha por el respeto y la promoción de todos los derechos humanos.

Opinar libremente, denunciar injusticias y reclamar cambios a los gobernantes de turno es parte vital de cualquier sociedad que se precie de declararse democrática.

Así lo entendemos los trabajadores de La Razón, quienes hemos salido a las calles a protestar —como el resto de los periodistas del país— contra la iniciativa oficialista, ahora consumada parcialmente, de coartar la libertad de palabra a través de los artículos 16 y 23 de la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Esta es una lucha que recién comienza y que nos corresponde a todos los bolivianos asumir; no sólo a los trabajadores de la prensa, sino a la sociedad en su conjunto. Y es que se trata, al fin y al cabo, de defender a ultranza la libertad de poder expresar nuestra propia individualidad.

No somos, pues, entes autómatas predestinados a adoptar una sola línea de pensamiento. Desde siempre el ser humano ha ejercido su derecho al disentimiento. Y lo seguirá haciendo sin que medie para ello el temor a la represalia del poder. Qué agobiante sería lo contrario: todos marchando bajo el mismo son, bajo la batuta de un solo caudillo.

¿Por qué tanto miedo a la palabra? Sólo basta lanzar una mirada a la historia del país —y, obviamente, a la del resto del mundo— para evidenciar que una de las primeras víctimas de los gobiernos intolerantes y autoritarios ha sido la libertad de expresión.  Esto se tradujo a través de la cárcel, el exilio y la muerte de aquellos que  se opusieron a acallar sus ideas.

La prensa garantiza que la voz de la gente sea amplificada. Que el ciudadano de a pie, el empresario, el político opositor y el oficialista, entre otros, puedan reclamar por aquello que consideran injusto. Que coloquen sus anhelos en nuestras espaldas para que la transmitamos a otros soñadores que, luego, se sumarán a su ideal.

A través de nuestras páginas, asimismo, se han develado casos de corrupción de funcionarios públicos que, de lo contrario, hubieran permanecido ocultos ante la sociedad y, fundamentalmente, ante los ojos de aquellas autoridades que confiaron en la honestidad de ellos al darles una responsabilidad estatal.

Que hay excesos que nacen desde el propio seno del gremio periodístico, eso no lo negamos. Que nuestras regulaciones deben adecuarse a estos nuevos tiempos, tampoco. Pero es inadmisible que, a cuenta de estas falencias, se intente proscribir el derecho que tiene toda  la ciudadanía de ser informada. Es ella, después de todo, a la que nos debemos.

Sindicato de Trabajadores de La Razón.

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El año electoral

Eliana Quiroz

/ 26 de febrero de 2024 / 06:59

El 2024 será un gran año electoral en el mundo y es la antesala para nuestras elecciones presidenciales de 2025. Cerca de 100 países celebrarán comicios, de los que la mitad serán presidenciales. En América Latina, ya tuvimos elecciones presidenciales en El Salvador, en febrero, y para los siguientes meses están México, Venezuela, Uruguay, República Dominicana y Panamá. Además, Estados Unidos también irá a las urnas.

Este dato preocupa a muchos porque varias de las últimas elecciones han inspirado actos violentos, polarización, campañas de desinformación y atentados contra los procesos e instituciones democráticas. En Estados Unidos, el asalto al Capitolio que probablemente fue lo que inspiró acciones violentas similares en Alemania con el asalto al Bundestag y en Brasil, el asalto al Congreso Nacional, que han puesto nerviosos a más de uno y han dejado impávidas a las fuerzas de seguridad que quedaron en offside.

Probablemente, el fenómeno que resulta más retador es la desinformación durante las elecciones, aunque también acompañan a otros eventos de importancia social como las dos guerras que estamos viviendo en estos días: la de Ucrania y la de Gaza. Tal su importancia que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado en varias ocasiones que el principal problema de las democracias actualmente es la desinformación.

Cuando la desinformación (o las noticias falsas, como calificábamos al fenómeno en los inicios de su salto a la popularidad, allá por 2011) toma el espacio informativo, la desconfianza y el tremendo sentido de ambigüedad dan paso a la credulidad de teorías conspirativas y finalmente de las “posverdades”. Entonces, las personas nos refugiamos en ecosistemas informativos más pequeños, incluso barriales o construimos unos propios, como ocurrió en la crisis de 2019 en Bolivia, cuando los grupos de WhatsApp barriales, de edificio, de rotonda, de plataforma ciudadana, se convirtieron en la principal fuente informativa para muchos, llevando a la extrema desvalorización de la función periodística.

La circulación de desinformación sucede en redes sociales, servicios de mensajería y medios de difusión masiva tradicionales, es una vorágine que toma por asalto nuestras interacciones sociales, las digitales y las presenciales. Sin duda, hay varios actores a quienes hay que reclamar soluciones, están los gobiernos, el OEP, los partidos políticos, las y los candidatos, las empresas de marketing político que venden servicios sanos e insanos, los medios, las y los influencers y líderes de opinión, y claro, también las usuarias y los usuarios. Todos y todas tenemos una gran tarea en frente, en la preparación de las elecciones del 2025.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata.

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Acuerdo Gobierno-empresarios

Horacio Valle

/ 26 de febrero de 2024 / 06:54

El acuerdo firmado entre el Gobierno y el empresariado ante la situación económica actual, que toca aspectos relacionados a exportaciones, subvención al diésel, incentivos a la inversión privada y tributarios para el cambio del parque automotor, entre otros, ha desatado una ola de opiniones a favor y en contra, al considerar que son medidas insuficientes, lo cual llama a la reflexión sobre este tema.

Al respecto, algunas personas argumentan que se debe reducir el gasto público, otras señalan que en los 10 puntos alcanzados en el acuerdo no se tocaron “puntos neurálgicos” para la economía, como la inversión pública para la generación de fuentes de trabajo, y otras califican a estas medidas como extemporáneas. Sobre estas opiniones, se debe indicar que no correspondía que se traten las dos primeras en el marco de la reunión y las metas previstas, debido a que este tipo de cuestiones conciernen al programa fiscal gubernamental y su presupuesto de la gestión en curso, por lo cual este aspecto deberá ser tratado por los órganos Ejecutivo y Legislativo; además de ser contradictorio pedir que se reduzca el gasto público por un lado, y por otro se exija incrementar la inversión pública.

No obstante, dentro los acuerdos logrados, como la subasta de diésel a grandes compradores, la agilización en la importación de diésel para empresas privadas para su propio consumo, la promoción de la inversión privada en plantas de biodiésel y la gestión de una ley de modernización del transporte de carga, se libera en cierta medida al Estado de cargas como la subvención al diésel, además de buscar la eficiencia en su empleo con la promoción de una ley del sector que permita mejorar el transporte de grandes volúmenes de carga.

Así, el precio al constituir la síntesis de información de una vasta interacción entre agentes en los mercados; cuando se incrementa, se producen dos efectos importantes: el primero se relaciona a la sustitución del bien que tuvo un alza en su precio y el segundo se manifiesta en el aumento en su eficiencia al usarlo, toda vez que el consumidor buscará soluciones que optimicen la eficiencia en su empleo, como la aplicación de nuevas tecnologías o mejoras organizacionales, por mencionar algunas, lo cual generará efectos positivos en las distintas empresas.

Sobre si la medida fue asumida oportunamente, es necesario considerar que las empresas privadas representadas por los distintos entes de asociación y cámaras, manifestaron su conformidad con los acuerdos alcanzados, toda vez que se encuentran actualmente operando y son capaces de financiar sus pasivos operativos y financieros, en razón que no se demandaron soluciones adicionales para este tipo de obligaciones, motivo por el cual resulta difícil comprender el desacuerdo de ciertas opiniones vertidas que no provienen de los actores directamente involucrados.

Finalmente, si bien podemos avizorar que se necesitan medidas adicionales que permitan mejorar el escenario actual y que sean asumidas de forma gradual, es importante resaltar que este acercamiento y trabajo conjunto serán importantes para que se puedan contrarrestar los efectos negativos coyunturales y evitar la destrucción de la economía, que conlleva impactos adversos como el cierre de empresas, desempleo masivo, incremento de la pobreza, escasez de productos y servicios, disminución en las tasas y calidad de la educación, reducción del acceso a servicios básicos, inestabilidad política y social, menor acceso a salud, entre otros. .

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El G20 y América Latina

/ 25 de febrero de 2024 / 00:39

En el proceso de reacomodo de bloques y alianzas de países y regiones en el mundo, la presidencia del G20 en manos de Brasil durante 2024 podría ser una gran oportunidad para que América Latina recupere una posición política regional más allá de representar la mayor reserva de recursos naturales del planeta. En efecto, los recientes eventos internacionales (la Conferencia de Seguridad de Munich, el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad a una resolución que pedía un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza, así como la reciente reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Río de Janeiro) han demostrado que ya no existen alineamientos automáticos respecto de los grandes temas de la seguridad y la paz internacionales, el cambio climático y la desigualdad en sus diversas manifestaciones. Para cada tema existe un abanico diferente de posiciones y perspectivas, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra Fría (1946-1991).

Tal dispersión de posiciones responde ciertamente a la transición global desde un ordenamiento bipolar hacia un sistema multipolar en que se combinan a geometría variable materias de confrontación y competencia, pero asimismo algunos pocos asuntos de cooperación entre las grandes potencias. Esto explica en buena medida el creciente debilitamiento del sistema multilateral de las Naciones Unidas.

Y de ahí se deriva por consiguiente la demanda de una reforma en profundidad del Consejo de Seguridad con miras a que en su composición y atribuciones refleje las nuevas realidades económicas y geopolíticas, que son ahora muy distintas de las circunstancias prevalecientes en los meses inmediatos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los cinco miembros permanentes con derecho a veto (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) requieren una ampliación, así como también los 10 miembros no permanentes que se eligen por la Asamblea General por un período de dos años, según la siguiente distribución: i) cinco miembros de África y Asia; ii) un miembro de Europa oriental; iii) dos miembros de América Latina, y iv) dos miembros de Europa occidental.

Es muy poco probable que la reforma necesaria del Consejo de Seguridad se lleve a cabo mientras no se superen las diversas crisis geopolíticas del presente. Es por eso que el G20, autoconvocado a fines de 1999 para tratar temas monetarios y financieros, ha incorporado cada vez más asuntos políticos, estratégicos y ambientales en sus deliberaciones anuales. Cada país ejerce la presidencia del Grupo20 durante un año y le está permitido priorizar sus intereses en la agenda de las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, así como invitar a países que considere conveniente.

Es posible afirmar que en el G20 se abordan las cuestiones más relevantes de la coyuntura global puesto que además de las 20 representaciones estatales a las reuniones asisten organizaciones internacionales y regionales en calidad de entidades de asesoramiento.

No es de extrañar por lo tanto que también desde esta perspectiva se debilite aún más el sistema multilateral de las Naciones Unidas, contribuyendo además al debilitamiento y frustración de los países que no están en el G20.

Mientras dure la transición del orden internacional, la región latinoamericana podría establecer algunos acuerdos pragmáticos a fin de que Argentina, Brasil y México lleven a cabo consultas sistemáticas con el resto de los países latinoamericanos y caribeños con miras a incorporarlos en sus participaciones en reuniones del G20 y otras equivalentes.

A pesar de todas las diferencias que caracterizan por de pronto a la región latinoamericana y caribeña es posible identificar una plataforma común de intereses compartidos, que podrían organizarse y priorizarse paulatinamente mediante un ejercicio de consultas horizontales pertinentes.

Horst Grebe es economista. 

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Si volvieran los dragones

/ 25 de febrero de 2024 / 00:36

Alista sus maletas el llovido febrero y, así, entre la celebración del Año Nuevo, la esperanza de las Alasitas y la euforia carnavalera, se fueron dos de los doce meses de un 2024 que se anunció cargado de desafíos, un 2024 que para los chinos es el año del Dragón, un animal que representa la fuerza, la valentía, la sabiduría y, afortunadamente, también el éxito. Es justo todo lo que nos hace falta. Como cantaron Joaquín Sabina y Fito Paez, si volvieran los dragones…

Si la angustia no tuviera tantos meses

Si pudiera huir de esta ciudad

Si el milagro de los panes y los peces

Consiguiera darnos de cenar

Se dice que este Dragón de Madera traerá evolución, mejora y abundancia. Pensarán ustedes que esta A enloqueció y con razón. ¿De qué evolución o mejora podemos hablar si en estos mismos minutos los habitantes inocentes de Gaza han sido arrinconados, bombardeados, expulsados por la violencia y la muerte de sus cercanos? Ni Naciones Unidas logra un cese al fuego; volvió a ejercer su veto Estados Unidos. Ni el reclamo del presidente brasileño Lula ni el apoyo del colombiano Petro o el boliviano Arce pueden detener el miedo, el hambre, el infierno en este lugar lejano. ¿Qué evolución y mejora promete la destrucción que la guerra entre Rusia y Ucrania va profundizando cuando el tiempo pasa y solo pisa? ¿En qué abundancia podemos creer en tiempos de cada vez mayor concentración de la riqueza y cada vez mayores niveles de pobreza? ¿Cómo se ordeña la sabiduría de este Dragón para que nos dé la fórmula del control de la inflación, la vacuna contra la pobreza, la pócima que nos libre de los sacudones de este eclipse geopolítico? ¿Bajo qué techo nos refugiamos mientras se reacomodan las piezas de este nuevo orden multipolar que tanto se anuncia en los medios? Se dice que el Dragón tiene energía. ¿Le alcanzará para alargar sus extremidades hasta América Latina y con sus garras levantar los gusanos de la extrema derecha, los gusanos de la discriminación y el odio? ¿Podrá nuestra tierra americana, latina y materna volver a ser un nido tibio, un lugar seguro en el mundo? ¿Le importará al Dragón chino nuestra tierra y los seres que la habitan? Uno nunca sabe; de pronto sí es posible que las alas del animal se fusionen con las alas de las Alasitas. Alas de Dragón de Madera, Alasitas, alarila, que su generosidad multiplicada nos traiga abundancia. O que por lo menos nos traiga paz.

Abramos la imaginación de este Estado Plurinacional: de repente los brazos abiertos del Ekeko, cargando sobre su espalda el alado reptil corpulento, pueden calmar la furia de las lluvias de estos meses iniciales. Esta A quiere creer que ya no tendremos que llorar más a personas enterradas por sordos derrumbes, que los animales no serán más el alimento de los desbordes de ríos indomables, que no perderemos más casas, que el agua no se llevará nuestras cosas, que no se perderán nuestros cultivos, que no nos arrebatarán más el pan nuestro de cada día. Y ya que estamos, por qué no deseamos que este Dragón de Madera que puede respirar agua, que puede polimorfizarse, lance conjuros para detectar mentiras en este penoso momento político que nos está dejando sobre la gran alfombra de la incertidumbre. Ni el MAS evista, ni el MAS arcista, ni las alas dispersas de Comunidad Ciudadana, ni los pedazos que volaron por los aires de Creemos ni los viejos candidatos que siguen comprando boletos para las elecciones, ni los nuevos aventureros de las redes parecen haber encontrado una propuesta seductora, convincente, frontal, clara, con futuro largo para una Bolivia duramente golpeada el 2019, diezmada por la pandemia, agotada por los grandes desacuerdos, confundida por las grietas de las debilitadas fuerzas políticas, temerosa por las rajaduras en los muros de nuestra economía, jaloneada por los discursos polarizantes. Dicen que los dragones traen suerte y bendicen. ¡Qué marche una orden de suerte y bendiciones con papas!

¿Qué más? Que el Dragón de Madera que llegó el 10 de febrero nos vista de energía y se una a los dragones de Sabina y Paez.

Si volvieran los dragones a poblar las avenidas De un planeta que se suicida

Mientras tanto, queda cultivar nuestro jardín, como aconsejó Cándido, el personaje sufrido de Voltaire. Cultivemos nuestro jardín, arreglemos nuestra casita, abriguemos a los nuestros, alegrémonos con nuestros animales, riamos sin restricciones. Agradezcamos todo lo bueno que tenemos, que no es poco. Pidamos, como en la larga noche de la pandemia, estar juntos, sanos, en paz. Escoltemos nuestras horas de sueño, multipliquemos las sonrisas, incluidos los lunes. Tejamos mantas de ternura mientras pasa la tormenta allí afuera.

Llueve y hace frío en este febrero 2024, el más huérfano de mis febreros.

Claudia Benavente es doctora en ciencias sociales y stronguista. 

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Medidas contra la escasez de dólares

/ 25 de febrero de 2024 / 00:33

Tras un periodo de incertidumbre en la población por la escasez de dólares y el crecimiento del mercado paralelo de venta de divisas a precios elevados, el 19 de febrero, el Gobierno y la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia firmaron el “Acuerdo económico, productivo y empresarial”, que consiste en 10 medidas que permitirán mitigar este problema y paralelamente se apoyará al sector productivo.

El convenio pretende mejorar la situación del país a través de: 1) liberación de exportaciones con agilización de trámites; 2) devolución inmediata de Cedeim con entrega de divisas por exportación; 3) emisión de bonos en dólares por el Banco Central de Bolivia; 4) subasta de diésel para grandes compradores; 5) agilización en la importación de diésel para empresas privadas para consumo propio; 6) promoción de la inversión privada en plantas de biodiésel; 7) fomento a las inversiones destinadas a mejorar el rendimiento del sector agrícola; 8) gestionar un ajuste normativo para Incrementar el peso y la longitud máximos permitidos en vehículos de transporte de carga; 9) establecer incentivos tributarios para la compra de vehículos “flex” y vehículos eléctricos; y 10) establecimiento de una banda de cobro de comisiones para las transferencias y giros al exterior.

Debe destacarse que en acción dinámica se hicieron declaraciones por parte del Gobierno, mediante el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en cuanto a que esta instancia ya emitió a 34 empresas certificados para la libre exportación de derivados de soya, como torta de soya, harina, aceite crudo y refinado de esta oleaginosa, con lo cual se da un impulso decisivo a este acuerdo que marca un punto de inflexión en la confrontación de estos dos sectores en pos de lograr un mejor horizonte para todos los actores productivos del país.

Por otra parte, debe destacarse que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) actuó con el mismo dinamismo al modificar el reglamento de tasas de interés, comisiones y tarifas para establecer una banda entre el 5% y 10% para el cobro de comisiones para transferencias y giros al exterior por montos superiores a los $us 1.000; esta medida redunda en beneficio de los consumidores financieros que realizan este tipo de operaciones en el exterior, pero además, de manera concertada, se logra una medida de contingencia que racionaliza el cobro de cargos en cuanto a la transferencia de divisas en el extranjero, permitiendo una optimización a la asignación de divisas en función a distintos parámetros que prometen mejorar la situación actual del flujo de divisas.

Finalmente, debe rescatarse que en función a un dialogo fluido y abierto tanto del Gobierno como de los empresarios privados, se ha generado un trabajo conjunto que ha dado lugar a esta serie de medidas que dan señales de esperanza ante esta coyuntura, y deben hacerse votos por la continuidad de este trabajo con una evaluación permanente que conduzca al diseño de nuevas medidas para alcanzar resultados que beneficien al pueblo boliviano y todas sus instituciones, sean estas públicas o privadas.

Anahí M. Chuquimia es analista económico.

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