Voces

Sunday 14 Aug 2022 | Actualizado a 09:22 AM

Música callejera

En La Paz, la música urbana es una forma de sobrevivencia, una manera de obtener algunas monedas

/ 3 de mayo de 2012 / 04:08

La palabra es el instrumento comunicacional más importante; empero, hay quienes afirman que no existe mejor comunicación que la del espacio intangible de la música. Su práctica en la calle ha estado dirigida —desde la Edad Media— a animar a la población, con lo que posiblemente se inició el rompimiento del silencio en las ciudades. En La Paz, la música urbana es otra forma de sobrevivencia. Quienes la ejecutan generalmente salen a las calles para obtener algunas monedas útiles para su vivir diario.

Muchos de ellos se hacen músicos por necesidad económica, lo que los motiva a aprender —de forma básica— a tocar un instrumento, especialmente nativo, como la quena o la zampoña. Sin embargo, no faltan los más creativos que logran extraer sonidos a un grupo de instrumentos gracias a la habilidad en sus manos y sus pies. En muchos casos, son agradables al oído, pero en otros, fracasan en el intento.

Hoy también existen los comerciantes  de  música, quienes hábilmente preparan sus anaqueles móviles para exponer un sinfín de CD de ritmos populares,  nacionales e internacionales, para la venta, y que son escuchados por los posibles compradores gracias a pequeños equipos electrónicos que consiguen llamar la atención. Este estilo, sin duda, rememora a los organillos callejeros de inicios del siglo XX, por ejemplo en España. 

En algunos países, la música callejera tiene carácter legal, y existen leyes sobre las condiciones temporales y espaciales para su práctica. Ello no niega, sin embargo, que haya gente poco tolerante que estigmatiza a esos artistas como seres marginados, porque considera que esa expresión musical incrementa la resonancia de la urbe. En cambio, otros los reciben y escuchan con simpatía, premiándolos incluso con monedas. Así, las más de las veces se los encuentra en distintos
lugares en una misma mañana.

Otra particularidad es que estos caminantes llevan su música especialmente a sitios concurridos. Por ejemplo, en La Paz en la calle Comercio —en sus  esquinas—,  cerca del Palacio de Gobierno. Los sitios más apreciados por ellos son las vías peatonales o las proximidades de los centros comerciales. Posiblemente su cálculo se basa en que en ciertas áreas es difícil que un pobre le regale a otro pobre, por lo que se acercan a lugares donde supuestamente encontrarán mayor aceptación y aprecio a su esfuerzo.

No cabe duda que lo urbano, y por tanto la ciudad, según expertos, deben ser entendidos como espacios imaginados en los que se expresan distintas culturas con diversas formas de manifestación. En ciertas calles —especialmente del centro paceño— salen de algunos rincones melodías no siempre afinadas, las cuales logran, empero, sensaciones en los transeúntes, que más que analistas, son hechos que forman parte de las esencialidades ocultas que tiene una ciudad.

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La irrupción de la transformación

/ 5 de agosto de 2022 / 02:01

Damos inicio a este artículo afirmando que no existe transformación sin irrupción, ya que es justamente eso lo que se vio en los últimos años en muchas ciudades del planeta, especialmente en las megaciudades, las cuales tuvieron que interrumpir su desarrollo debido a que el mundo se paró por un tiempo a raíz de la pandemia, que a su vez demostró que los grandes cambios no son definitivos cuando el ser humano es desplazado a un segundo lugar.

Una realidad que exige dejar de pensar que el habitante es solo un número más en la maraña de grandes programas y proyectos sobre el futuro.

Lo interesante, sin embargo, es lo que sucedió con aquellas urbes consideradas como menos desarrolladas y que hoy obligadamente se han convertido en ciudades en desarrollo iniciante. Esto por la necesidad que exigen los nuevos tiempos de encaminar a toda la población hacia la apropiación tecnológica, sobre todo a quienes hasta ayer desconocían su importancia.

De esa manera este periodo determinante en la senda al futuro es corroborado por el nacimiento de pequeñas empresas, por ejemplo familiares, que silenciosamente se encauzaron hacia una ruta en la que sobresale la calidad del diseño de sus productos, así como una proyección tecnológica (mediante la incorporación de gente joven) que está logrando resultados destacables. El surgimiento de esos emprendimientos es una realidad irrefutable que se evidencia en la calidad y presentación de sus productos, necesarias para abrir el mercado a través de plataformas como TikTok y otras. El mérito es que estas pequeñas empresas surgieron en momentos en los que la supervivencia exigía creatividad.

Una situación que no deja de sorprender porque, ciertamente, el talento se hizo presente y buena parte de la población supo aprovechar el momento para enrumbar su vida hacia el nuevo tiempo, en el que la informática es una aliada estratégica en la difusión de la producción a través de las redes sociales y la web. Una mirada al futuro con una sociedad que muestra una revelación creadora y productiva.

Así en momentos de resurgimiento, que es lo que en definitiva ocurre en estos tiempos de crisis sanitaria, el habitante creador supo adoptar lo informacional como medio de vida y de producción innovadora, y para ello ha volcado toda su inventiva en las plataformas sociales y en la red de redes en general. Una actitud acertada dada la sinergia que existe entre el intercambio de conocimiento e información.

Esta nueva realidad pareciera confirmar lo que estudiosos visionarios como Audelot, Hall y otros pensaron desde 2001: que llegaría un momento en que exigiría la innovación como conversión de los nuevos tiempos en informacionales, no solo como estrategia sino como la fuente de riqueza de las sociedades.

Se ratifica que las transformaciones más relevantes se dan cuando hay una irrupción de realidades adversas, las cuales se consideran inimaginables, pero al final logran llevar al planeta de la fragilidad a una realidad exitosa. Y esto es precisamente lo que ocurrió en los últimos años, cuando una fuerza negativa (COVID) apareció de manera repentina en todo el orbe, pero trajo con ella transformación, que se tradujo a su vez en fortalecimiento del mundo creador humano.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Lo informacional y la educación

/ 22 de julio de 2022 / 01:50

En los últimos años lo informacional ha sido desarrollado y reflexionado por estudiosos de diversas áreas, pero siempre dentro de las limitaciones de tiempo para su aplicación. A ello se debe agregar, como ya lo destacamos en anteriores entregas, que la pandemia aceleró el ingreso masivo a la era digital.

Lo informacional hoy está presente en la vida del ciudadano con un carácter dual, traducido en dos tareas: la investigación y la innovación. La primera, como una actividad útil para la ampliación del conocimiento, y la segunda, para el fortalecimiento y respuesta a las nuevas exigencias de este tiempo, entre ellas, el desarrollo de la imaginación.

Así, el sistema digital motiva a que la imaginación se convierta en un poder de creación, porque es la facultad que logra hacer nacer representaciones. Aspecto ideal para la extensión del conocimiento.

En cuanto a la educación, habrá que decir que desde siempre ésta fue el puntal básico para reafirmar la vida del ser humano y llevarlo a cultivar una mente creativa capaz de apropiarse de todo tipo de información, y convertirla en valiosas representaciones o ideas producto de su imaginación.

En estos tiempos informacionales, internet representa para el mundo el instrumento de consulta. Sin embargo, no faltan otros tantos programas que son el medio para expresar formalmente las ideas. Ambos aspectos fundamentales no solo para alcanzar resultados con criterios sólidos teóricamente, sino también para proyectar propuestas únicas que reafirmen principios como los de Aristóteles, quien señalaba que la imaginación es rebelde a la determinación, pero es una condición de lo imaginado. Un fundamento vital para el desarrollo de la creatividad.

¿Y qué pasa con la creatividad en la vida de todo niño y joven? Si se parte de esta interrogante, lo primero que debe considerar toda transformación educacional es comenzar a explotar el talento y desarrollarlo con el uso de los instrumentos digitales, los cuales ampliarán sus capacidades innatas y también simplificarán su vida.

Todo aquello implica complementar la tecnificación temprana con el impulso a la imaginación, ya que el poder creativo no solo ayuda al educando a producir nuevos conceptos e ideas, sino también objetos, es decir, plasmar el elemento imaginado en algo visible.

Por tanto, la fuerza de lo informacional no está centrada únicamente en su utilidad como medio de consulta, sino también como un recurso para ampliar las capacidades creativas de los estudiantes.

Sin duda, vivimos tiempos maravillosos en cuanto a la evolución de la vida y el aprendizaje mediante el descubrimiento, pero todo aquello exige la transformación del ayer inmediato. Hoy, la educación tiene el compromiso de dar el primer paso sólido para responder a ese desafío con la incorporación de sistemas tecnológicos en la enseñanza escolar, no solo como instrumentos de consulta, sino como medios de expresión.

Esta podría ser la principal senda para impulsar un nuevo sistema educacional en el país, con miras a una ampliación educativa que conciba el desarrollo tecnológico y creativo de la educación.

Lo anterior, sumado a los gigantescos pasos que dieron los niños y jóvenes en el mundo informático hasta el presente, permite albergar la esperanza de que avanzaremos sabiendo mirar al futuro.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Tecnología e imaginación

/ 8 de julio de 2022 / 02:23

Hoy vivimos momentos que son el resultado de un tiempo que nos impulsó a una inevitable transformación de la vida, apoyada ésta en nuevos conceptos del hacer cotidiano.

Un proceso que se inicia con duras realidades que el planeta vive en los últimos años a partir de la llegada de un virus, el cual ha llevado a la humanidad a importantes cambios en la ruta que siguen las sociedades, consolidando el ingreso a un periodo sin precedentes. Una etapa con un poder informático que es signo de la transformación irrefutable del presente y que tiene grandes efectos en la vida de la ciudadanía.

Con la llegada de la pandemia, esa realidad llevó al habitante a la vivencia de hechos que aceleraron, consolidaron y asentaron su nuevo camino: el tan mentado mundo informacional, que representa el verdadero medio de evolución, intercambio y relacionamiento. Una ambición anhelada y descrita por pensadores hace varias décadas.

Lo singular es que esa nueva realidad llegó antes de lo esperado por estudiosos del futuro y planificadores del mañana, que jamás se imaginaron que una pandemia aceleraría el cambio en la rutina del habitante, quien supo interrelacionar la vida cotidiana con la virtualidad.

Esa situación llevó a las personas a asimilar con prontitud la infinidad de sorprendentes realidades que exigen transformaciones con una visión de los nuevos tiempos. Evolución de la vida del ciudadano dentro de una renovada conceptualización que agrupa aspectos relacionados con la función y el significado, y la tecnología y la cultura.

Es evidente la fuerza que ha cobrado la imaginación en estos tiempos, pues ahora posee un significado mayor debido a que motivó la producción de ideas. Una concepción de imágenes contemporáneas en un tiempo y espacio, que representa un instrumento de transformación de un hacer tradicional a un futuro repleto de formas novedosas de construir la vida, cargadas de creatividad. Una realidad que exige, sin duda, imaginación.

Lo interesante es cómo esa imaginación impulsó importantes cambios, especialmente en países con ingresos reducidos, gracias a la necesidad de subsistencia de una población que supo enfrentar con creatividad los tiempos difíciles, e hizo resurgir y engrandecer las cualidades y expresiones propias, por ejemplo, de su cultura.

Quedó demostrado que el planeta adoptó otra dimensión, en la que lo informacional señaló sendas por demás distintas a las del ayer. De igual manera, la imaginación ya no solo se refiere a la actitud creativa, sino que se ha convertido en la facultad de producir nuevas ideas.

Como es de conocimiento general, el coronavirus trajo consigo una recesión económica no vista en los últimos tiempos, pero su gran cualidad fue la de traer el futuro al presente, demostrando con ello que el anhelado mañana informacional ya está encaminado en casi todos los países del orbe.

Cabe señalar, sin embargo, que lo peor que puede suceder es llegar a una imagen establecida con la idea de que ese es el final, en lugar de reflexionarla para alcanzar su concreción y mayor proyección al futuro.

Con todo, algo que no se debería olvidar es que la imaginación no se la encuentra en ningún escrito y menos en un sistema informático, ya que el pensamiento y reflexión del ser humano es el único medio para la concepción de obras trascendentales.

Patricia Vargas es Arquitecta.

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El devenir del arte de la pintura

/ 24 de junio de 2022 / 03:04

Si damos una mirada al arte de la pintura, es imposible dejar de mencionar —por lo menos como introducción— a dos grandes épocas: la clásica y la moderna. Esto no con la intención de ver sus diferencias y contrastes de estilos, sino porque —de manera general— el arte desde su nacimiento fue capaz de describir el pensamiento de una sociedad. En este caso, de dos periodos que estuvieron marcados por el hecho de que uno era diametralmente opuesto al otro.

Fue en el siglo XVIII que los artistas le confirieron una relevancia notoria a la pintura clásica, convirtiéndola en una de las expresiones más bellas que ha creado la humanidad. Con ello, esas obras trascendieron en el tiempo por su carácter universal y el sentido relevante que manifestaban, lo que las transformó en supratemporales, vale decir que la perennidad que las acompañaba como obras de carácter sublime (religioso) las dotó de un significado irremplazable como arte bello. Íconos del arte universal que han traspasado los tiempos.

Sin embargo, la etapa moderna, que se inicia desafiando toda tradición y conservadurismo estético, se convirtió en el medio para exaltar la realidad en la que vivía la sociedad en el siglo XIX. Periodo en el que los artistas encontraron una forma de transgredir la visión estética, moral y política de la época, trastocando al arte en reflexivo y descubridor, lo que los llevó a entender realidades poco visibles pero que prometían grandes transformaciones en el siglo XX.

Dos épocas que contrastaron radicalmente entre sí, no solo por el sentido que conllevaba cada una, sino — en el caso del arte moderno— por su búsqueda de grandes transformaciones de la sociedad.

Posteriormente hubo otras propuestas, pero abordamos la pintura que condujo al nuevo tiempo del “arte conceptual” porque, en sentido estricto, dio fin a la estética procesual. Su relevancia radicó en que dejaría de ser el objeto de todo sentido tradicional y adoptaría el sistema “abierto” en sus distintas expresiones.

Fue a mediados del siglo XX que Umberto Eco arriesgó el concepto sobre el nacimiento de las obras en movimiento, como atributo de las obras abiertas. Éstas fueron estudiadas en una multiplicidad de significados, por lo que fueron momentos en que el valor del arte presentó manifestaciones artísticas que tuvieron también una diversidad de lecturas. Una apertura a un nuevo tiempo dentro de un sistema sin límites, el abierto.

Lo llamativo es que una obra abierta puede ser obstinadamente repetitiva, pero fue denominada abierta porque su situación sin límites la convierte en una obra con fronteras abierta a la creación conceptual. Tanto es así que en 1999 apareció una obra denominada “poética de la energía”, cuyo autor sorprendió al adoptar la sinergia para crear una pieza de arte cuyo origen fue el pensamiento, la lógica de la investigación artística. Él afirmaba que el arte es conocimiento que des-cubre y des-oculta elementos y relaciones, por tanto, su función estimula la reflexión.

Asimismo, ese artista aseguraba que las nuevas concepciones del arte debían estar cargadas de conceptos renovados, como toda obra abierta, la cual podía ser reiterativa, pero no desaparecer en las posibilidades de lo oculto (trasfondo de sentido).

Tampoco podemos dejar de referirnos al “arte en línea” que transita en internet. Una manifestación efímera pero de visibilización infinita.

Por todo lo anterior, resulta innegable que toda obra de arte tiene relación con la inmanencia del devenir y del ser mismo pensado desde el tiempo.

Patricia Vargas es arquitecta.

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La defensa de la ciudad pensada

/ 10 de junio de 2022 / 01:49

Las ciudades hoy en día están en constante observación. Esto, porque si bien son una fuente sostenible de ideas, requieren una permanente evolución dentro de principios contemporáneos relacionados con el vivir en constante movimiento y velocidad. Tampoco cabe duda de que hoy se percibe la necesidad de llevarlas a un futuro más vivible, debido a que el presente se muestra con una carga de nuevas realidades que hacen complicada la vida del habitante. Tanto es así que hasta presidentes como el chileno en sus últimas declaraciones recordó a quienes dirigen la sede de gobierno de ese país, que se debiera “recuperar los espacios públicos existentes y abandonados, con actividades culturales, comunitarias y sociales que convoquen a todos y todas”. Una proclama indiscutible para recuperar y revitalizar el espacio público.

Kant señalaba que “el imaginar que su amigo Pedro era la imaginación reproductora” determinaba que el tiempo y el espacio debieran mostrar —conforme al concepto que conllevan— un acto productor. Una realidad que hace necesaria una mirada permanente a todo cambio de configuración de la ciudad, lo que no significa que se deban repetir ideas o imaginarios externos, sino que se cuide que las determinaciones espacio-temporales estén en correspondencia con las conceptuales. En otras palabras, la vida urbana poco vivible debiera llevar a reflexionar sobre cómo se podría enfrentar el desafío de su realidad presente.

Actualmente, ciertas metrópolis —con una vida urbana acelerada y desenvuelta en hechos programados— viven en permanente transformación hasta proponer cambios radicales. Ahora, si bien se muestra la ejecución desbordante de grandes innovaciones, pareciera que éstas se deben programar con un norte que capte y organice su cumplimiento dentro de las distintas etapas que requiere toda evolución. Esto por la desaparición desmedida de áreas con tradiciones propias. La defensa de la vida de las ciudades pensadas actualmente ingresó en un momento singular, el cual se desarrolla al interior de una evolución acorde a estos tiempos. Un escenario irreversible que no debiera negar la importancia de que las urbes demandan cambios acordes y en paralelo a la atención del vivir humano. Un hecho que urge pensar que aquellas personas con una vida estresante necesitan lugares de esparcimiento, no solo para el disfrute de la naturaleza, sino para tener contacto con otros ciudadanos.

La necesidad de habilitar un mayor número de sectores verdes y de recreación para la población está llegando al punto en que ciertas ciudades europeas planean cerrar ciertas avenidas para transformarlas en espacios verdes y peatonales de importantes dimensiones, sin olvidar el lugar de juegos para los niños. Hermosos jardines al medio de la urbe que de seguro contarán con áreas destinadas a parqueos, los cuales probablemente estén construidos debajo de esos grandes espacios recreativos. Todo en busca de elevar la calidad de la vida urbana. Un contexto que demuestra cómo ciertos países aprovechan de sus potencialidades para proyectar a sus ciudades al futuro inmediato.

La defensa de la vida del habitante de toda ciudad invita a acercarse a las ideas de Kant sobre el imaginario. Él afirmaba que “la imaginación ya no es la facultad por la cual se producen solo imágenes, sino es la facultad por la cual se determina un espacio y un tiempo conforme a un concepto o ideal de vida”. Una ciudad pensada no debe responder solo al estudio de propuestas urbanas, sino que éstas deben estar inspiradas en las necesidades del personaje más importante de una ciudad, el habitante.

Patricia Vargas es arquitecta.

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