Voces

lunes 18 oct 2021 | Actualizado a 07:56

Radiotaxis

El negligente servicio que prestan muchos radiotaxis se debe a la falta de control.

/ 19 de agosto de 2012 / 05:24

Para nadie debe ser desconocido que uno de los peores servicios de transporte de pasajeros, por el habitual maltrato, pero sobre todo por la arbitrariedad en los cobros y la impunidad con que esto ocurre, es el de los radiotaxis. Días atrás, el presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) reconoció que la institución no puede obligar a las empresas a tributar.

En efecto, según la máxima autoridad ejecutiva de la entidad recaudadora, no es posible hacer que las empresas de radiotaxis emitan factura a los usuarios, porque no están formalizadas para un control más efectivo. A esta situación hay que añadir las declaraciones del Alcalde de La Paz y del Director de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), quienes afirmaron que tampoco controlan este tipo de establecimientos o el servicio que prestan. La situación es idéntica en Santa Cruz de la Sierra y probablemente en el resto de las capitales del país.

En los hechos, las declaraciones de estas tres autoridades significan que, aparte del trámite necesario para el uso de la frecuencia radioeléctrica ante la ATT y, tal vez, el necesario para obtener licencia de funcionamiento ante el Municipio, los propietarios de las empresas de radiotaxi no están obligados a cumplir más formalidades y, por tanto, sus actividades no son mayormente fiscalizadas ni reguladas.

Así es posible comprender por qué el transporte en radiotaxis es no sólo más caro, sino también a menudo deficiente, pues los operadores se saben exentos de todo tipo de control, incluyendo el que le cabe a la Policía, a través del Organismo Operativo de Tránsito, lo que también se traduce en una importante cantidad de denuncias por asalto y hasta violaciones sexuales que se han conocido y denunciado días atrás en este diario.

Desde que se creó el sistema de regulación sectorial, y en ese marco la ahora desaparecida Superintendencia de Transportes, ha sido una constante el reclamo por la falta de fiscalización a esta modalidad de transporte, cuya necesidad e importancia están fuera de duda, ya que desde entonces se afirma que no hay forma ni necesidad de hacerlo, dejando a las y los usuarios, literalmente, a su suerte y posibilitando que estos emprendimientos se desarrollen en la más completa informalidad.

A los gobiernos municipales les corresponde fiscalizar el funcionamiento de las empresas, pero sobre todo el uso de calles y avenidas; la ATT tiene la obligación de regular no sólo las comunicaciones por radio, sino fundamentalmente la calidad y precio del servicio; y ciertamente debiera ser inaceptable que el SIN no les obligue a entregar factura.

Hay, pues, un problema con el servicio de los radiotaxis que debe ser resuelto por las autoridades, que como en muchos otros aspectos del servicio de transporte de pasajeros se muestran incapaces de hacer bien su trabajo.

Distracción frente al volante

Aproximadamente el 75% de los accidentes de tránsito ocurridos en la ciudad de La Paz durante los primeros siete meses del año se debió a distracciones de los conductores, que incurrieron en irresponsabilidades mientras conducían como hablar por teléfono, conversar, discutir, comer, fumar o cambiar de música. Estas estimaciones provienen de la unidad Operativa de Tránsito, que registró hasta la fecha más de 3.000 incidentes automovilísticos, entre atropellos (374), vuelcos (373), choques fuertes (503) y colisiones leves.

Como es de suponer, detrás de estas cifras se encuentran personas, muchas de ellos niños y ancianos, que deben lidiar ahora con dolores, gastos médicos e incluso discapacidades (algunas de ellas permanentes), por la desidia de unos pocos, que no terminan de comprender que conducir implica siempre responsabilidades, como cumplir las normas de tránsito y tener consideración con el resto, especialmente con los peatones. Para contrarrestar esta extendida irresponsabilidad, la unidad de Tránsito está organizando una campaña de información entre los conductores sobre los riesgos de incurrir en algunas de las acciones señaladas, por medio de trípticos financiados por Entel. Ojalá logre sensibilizar a la ciudadanía para que aprenda a ser más considerada con el resto.

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El monumento a Colón en México

/ 18 de octubre de 2021 / 00:35

En todo el continente americano se van derribando estatuas de Cristóbal Colón, al tiempo que se desarrollan encarnizados debates sobre el legado de la Conquista y el colonialismo europeos en la región. Pocos han sido más polémicos que la sustitución de un monumento en el corazón de la capital de México, un acontecimiento que involucra algunas de las disputas más intensas de la política actual del país, incluyendo no solo la raza y la historia, sino también el sexo.

Después de un prolongado debate, Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de la ciudad, anunció que la estatua de Colón que antes miraba al bulevar principal de Ciudad de México será sustituida por una figura indígena precolonial, en concreto, una mujer.

Anunciada antes de la esperada presentación de Sheinbaum como candidata a la presidencia de México en 2024, la nueva estatua se considera un intento de la jefa de gobierno por abordar —o explotar— las tensiones culturales que atenazan al país, incluida la creciente resistencia de las mujeres a una cultura dominada por los hombres. Sheinbaum es la primera mujer elegida para gobernar la ciudad más grande de Norteamérica.

La nueva estatua “representa a las mujeres, pero en particular a las mujeres indígenas, su lucha y lo que representan en la historia de México”, dijo para anunciar la decisión en el aniversario de la primera llegada de Colón a América. “Una historia de clasismo, de racismo, que viene desde la colonia”.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha ido más lejos que sus predecesores en la denuncia de la historia del colonialismo, la celebración de la cultura indígena y al presentarse a sí mismo como defensor de los pobres frente a la oposición conservadora del país y la élite de ascendencia europea.

Este año organizó elaboradas conmemoraciones para recordar los 500 años de la caída de la capital azteca de Tenochtitlan, situada en la actual Ciudad de México, a manos de los invasores españoles. En los últimos meses ha recorrido el país para pedir perdón a las comunidades indígenas por las atrocidades coloniales, y ha exigido una expiación similar al Gobierno español.

Pero López Obrador ha mostrado mucha menos sensibilidad hacia el creciente movimiento feminista de México. En los últimos años, las mujeres mexicanas han salido cada vez con más frecuencia a la calle para exigir al Gobierno que actúe contra uno de los índices de violencia doméstica más altos de América Latina. En promedio, el año pasado al menos 10 mujeres y niñas fueron asesinadas en México cada día, según las cifras oficiales del Gobierno, y la mayoría de los crímenes quedan impunes.

A principios de este año, miles de mujeres salieron a protestar en Ciudad de México y atacaron las murallas de la residencia presidencial con bates y sopletes. Las manifestantes feministas también han atacado estatuas coloniales, por considerarlas símbolos de la hegemonía masculina de México.

La estatua de bronce de Colón, erigida en 1877 sobre un pedestal en una rotonda, había sido desfigurada por manifestantes previamente, y las autoridades la retiraron el año pasado, entre amenazas de nuevos daños. En su lugar se colocará una réplica de una talla de piedra llamada La joven de Amajac, descubierta en el estado de Veracruz y que data de la época de los viajes de Colón, hace más de 550 años. La nueva figura medirá unos seis metros de altura, el triple que la original, que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México.

La elección de una estatua de una mujer para reemplazar a Colón podría atraer a las feministas, mientras que al mismo tiempo apoya el discurso indigenista de López Obrador, dijo Valeria Moy, directora del Centro de Investigación en Política Pública, un laboratorio de ideas mexicano. “Está intentando complacer a todos, en especial a su presidente”, dijo Moy refiriéndose a la jefa de gobierno. “Desde el punto de vista político, la selección de la estatua me parece una buena decisión”.

Pero no todo el mundo estaba contento, a ambos lados de la brecha cultural. “Se están enfocando en la estatua sin enfocarse en los derechos de las mujeres vivas”, dijo Fátima Gamboa, activista de la Red Nacional de Abogadas Indígenas, un grupo de defensa mexicano.

Felipe Calderón, un expresidente conservador de México, dijo que el monumento a Colón era una pieza valiosa del patrimonio artístico e histórico de México, y se mostró en desacuerdo con el reemplazo.

“Quitarlo, mutilarlo, es un delito”, escribió en Twitter el mes pasado, cuando el gobierno de la Ciudad de México anunció sus planes de sustituirlo por un símbolo indígena. “Se lo están robando a la CDMX, a sus habitantes y a todos los mexicanos”.

Anatoly Kurmanaev y Óscar López son columnistas de The New York Times.

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La economía y los paros

/ 18 de octubre de 2021 / 00:28

La semana pasada tuvimos un paro cívico que intentó ser nacional, pero que se sintió con fuerza en Santa Cruz, luego esporádicamente en algunas esquinas de La Paz, otro tanto en Potosí y pare de contar.

El paro cívico del lunes pasado fue realizado en contra de la aprobación de la ley contra la legitimación de ganancias ilícitas, que ya se encontraba para su tratamiento en la Cámara de Senadores. Contando con la desinformación de un lado y la escasa comunicación del otro, la propuesta de norma sumó, además, el rechazo militante de varias organizaciones gremiales, sindicatos de cooperativas mineras y alguna que otra asociación de transportistas. De hecho, a último minuto, los cívicos cruceños compartieron la tarima de cierre de su paro con un dirigente gremial. La norma fue finalmente retirada por el Presidente, lo cual deja a la población esperando a ver cuál será el próximo evento de encuentro entre oposición y oficialismo.

Mi percepción personal es que, por un lado, era muy difícil realizar una protesta masiva que implique paros para la población que, en este momento tiene, sí, la emocionalidad muy polarizada entre los dos extremos —y las redes sociales son un termómetro de este fenómeno—, pero en la práctica, la gente necesita aprovechar el envión económico de la recuperación post 2020 para conseguir un empleo, volver a arrancar el negocio que estaba parado o simplemente para recuperar las ventas y los ingresos perdidos por la pandemia. Recordemos, además, que todos los diferimientos bancarios decretados durante las primeras olas de la pandemia ya fenecieron. Por lo tanto, para mucha gente es momento de retomar el pago de sus créditos y para eso se necesitan ingresos constantes y —de ser posible— estables.

Pero, por otro lado, la desinformación y la falta de una campaña de comunicación por parte del Gobierno que llegue a la gente hasta la puerta de su percepción —que hoy en día son las redes sociales— hizo casi imposible sumar adhesiones. El resultado, lo vimos el lunes.

Como sea, a pesar de la fortaleza relativa del paro a nivel regional, la economía en su conjunto no se vio afectada. Y esa es la clave, tanto del permanente clima de trifulca que tiene el país, como de la evolución actual de la economía. No se tocan, excepto tangencialmente.

Por un lado, el país puede sufrir cualquier cantidad de conflictos que sea, pero mientras éstos no afecten la actividad económica, el país no para. Por otro lado, la gente —especialmente en la ciudad de La Paz— ya está acostumbrada al conflicto. Pero, más importante, la gente de negocios — de todos los tamaños y todos los pelajes— sabe moverse en medio del permanente caos político boliviano. En cualquier lugar. Y mejor aún, saben ganar dinero en este contexto. Gestionan bien lo que se llama el “costo Bolivia”.

De modo que, a menos que nos caiga un evento tipo meteorito, nuestra economía está encaminada al 4,4% proyectado por las autoridades o al 4,7% proyectado por el FMI.

En épocas pasadas, cuando la venta de minerales bordeaba el 70% del total de las exportaciones, una convocatoria a huelga general por parte de la COB era suficiente para paralizar literalmente toda actividad económica, sin contar con las masivas movilizaciones de obreros del sector, munidos de cachorros de dinamita, que interrumpían severamente la circulación de una La Paz geográficamente y poblacionalmente más pequeña y vulnerable.

Hoy en día, la minería sindicalizada estatal mantiene su capacidad de movilización y de disrupción de los espacios urbanos en la sede de gobierno, pero pese a que el peso de la exportación de productos mineros ha subido considerablemente, la minería estatal está contribuyendo con menos del 10% del total de las exportaciones sectoriales. El efecto de las movilizaciones de los sindicalizados estatales es meramente político. Ya no detienen el país, ni interrumpen el flujo de las exportaciones sectoriales.

Este fenómeno está en línea con los dramáticos cambios en las fuerzas sociales bolivianas: de contar con un puñado de sindicatos fuertes que en su momento dirigían las fuerzas de la mayoría de la población, tenemos ahora un conjunto más grande y heterogéneo de actores políticos quienes, para lograr paralizar el país, interrumpir las exportaciones y —consecuentemente— asfixiar el aparato estatal como antaño hacían los sindicatos, necesitan de la articulación de identidades regionales y sectoriales muy diversas, con una consigna política de mínimos comunes muy potentes y liderazgos que sobrepasen lo regional/sectorial. Y eso, en un terreno de crisis generalizada.

La política boliviana no está pasando por su peor momento, pero está lejos de una crisis generalizada; la economía se recupera a su ritmo, que no necesariamente es el ritmo de las expectativas de la gente, pero se recupera. Estamos lejos de otro momento tipo 2019, pero estamos muy cerca de presenciar movilizaciones de intensidad media, de corta duración y de frecuencia más o menos intensa.

Pablo Rossell Arce es economista.

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Una sensación extraña

/ 18 de octubre de 2021 / 00:25

Una de las novelas de Orhan Pamuk se titula Una sensación extraña. Su argumento gira en torno a mostrar un sentimiento que ningún término puede atraparlo. La novela retrata la vida del turco Mevlut Karata. En las primeras páginas narra la manera en la que Mevlut se enamora de una joven a la que miró una sola vez en una fiesta de matrimonio, donde ella asistió acompañada de sus hermanas. Mevlut, impactado por su belleza, averigua su nombre, le dicen que se llama Rayiha y entonces empieza a enamorarla por medio de cartas —costumbres turcas de la época, nos dice Pamuk—. Luego de muchos años de escribirle y de ingresar a un tórrido intercambio de cartas, decide raptarla y forzar el matrimonio según las tradiciones conservadoras turcas. El secuestro era la opción de los pobres para lograr el matrimonio con la persona amada. La noche del rapto Mevlut tiene al fin delante suyo a Rayiha, la mujer que había visto una sola vez en una fiesta de matrimonio, hace muchos años, cuando de pronto un rayo ilumina el rostro de la mujer a la que había enamorado por carta y había decidido raptar esa noche. La sorpresa, Rayiha era una de las hermanas de la mujer de la que él se había enamorado, pero no era la mujer de la que se había enamorado. Entonces siente, por primera vez, que su destino será estar casado con la hermana de la mujer de la cual se enamoró, y a quien él enamoró por medio de cartas, ese sentimiento Pamuk lo describe como “una sensación extraña”, una sensación de estar delante de un momento en el cual las cosas cambian de tal manera que nunca más serán iguales.

Una sensación extraña podría ser también una manera de traducir el término checo litost, una palabra que rehúye a ser territorializada por el castellano y que se queda solo en sentimientos. Milan Kundera intentó varias veces traducirla —en tanto la menciona en la versión checa de su novela La insoportable levedad del ser—, pero terminó explicándola como el sentimiento de agonía provocado por la repentina mirada de la miseria.

Hay una serie de términos que no tienen una traducción final al castellano, podemos repasarlos. Por ejemplo, saudade, que generalmente se lo traduce como melancolía o añoranza, pero que algunos amigos brasileños, que dominan el castellano, me dicen que no es solo eso, que hay algo más primario y primitivo en el sentimiento que intenta representar la palabra, en tanto los portugueses se refieren con ese término al sentimiento de extrañar algo o algún lugar al cual saben que jamás podrán volver pese a que esté allí, cerca o a la vuelta de la esquina. Se trata de una sensación extraña que nace del destierro.

Las palabras acogen un continente de sentimientos, que solo son perceptibles si las mismas nos guían y sumergen en la historia, la cultura y la política, de las cuales son herederas.

Farit Rojas T. es abogado y filósofo.

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18 años de impunidad

Lo que ha quedado pendiente ha sido la posibilidad de juzgar al expresidente en Bolivia.

Por La Razón

/ 18 de octubre de 2021 / 00:19

Ayer se han recordado 18 años del día en que Gonzalo Sánchez de Lozada y los pocos ministros que se mantenían en su gabinete presentaron sus renuncias y huyeron del país. La precipitada huida y renuncia llegaron precedidas de seis semanas de movilizaciones populares que dejaron al menos 58 personas muertas y 400 heridas. El expresidente huido todavía no ha afrontado a la Justicia.

La sucesión de hechos que condujo a la renuncia del entonces presidente y su círculo más cercano puede rastrearse hasta inicios de septiembre de ese año, cuando coincidieron diversas movilizaciones y protestas locales, entre ellas el bloqueo de caminos en el altiplano por los campesinos que portaban un pliego de demandas de 72 puntos; la población alteña que rechazó los nuevos formularios catastrales; y las protestas conducidas por el Movimiento Al Socialismo (MAS), en contra de la venta de gas natural a EEUU y su exportación por un puerto chileno.

Un frustrado operativo para rescatar a un grupo de turistas varados en Sorata a causa de los bloqueos de caminos, que terminó con cinco muertos, fue la primera gota que derramó el vaso, ya lleno desde febrero de ese año, cuando una anterior movilización popular en contra de las medidas económicas anunciadas por el gobierno había provocado sangrientos enfrentamientos, primero entre militares y policías y luego contra la población movilizada, que había comenzado a causar estragos en oficinas públicas y comercios del centro de La Paz.

Ya para octubre la situación del gobierno era desesperada y el entonces Presidente, apoyado por organismos multilaterales, comenzando por la Organización de Estados Americanos (OEA), anunció que no renunciaría. Los intentos militares por poner un alto a las protestas fueron infructuosos y dejaron más personas muertas y heridas; pero el domingo 12 fue el más sangriento de todos, cuando el intento de llevar gasolina hasta la ciudad de La Paz en un convoy militar provocó la masacre de 26 personas.

Cinco días después, el viernes 17, presionado por una opinión pública crecientemente adversa, nuevas movilizaciones de sectores populares y una huelga de hambre protagonizada por la clase media, que en la víspera se había convertido en multitudinaria manifestación en contra del gobierno, Sánchez de Lozada huyó rumbo a EEUU dejando una carta de renuncia que fue transmitida por fax al Congreso Nacional.

En esa ocasión no hubo ruptura del orden constitucional, pues el entonces vicepresidente asumió el mando solo después de que el pleno de Congreso hubo aceptado la renuncia del mandatario huido; no solo hubo quórum reglamentario en el Congreso, tampoco un militar “acomodó” la banda presidencial al sucesor y se contemplaron todas las formalidades para el traspaso de mando. Lo que ha quedado pendiente, a causa de un deficiente manejo del aparato judicial desde entonces, ha sido la posibilidad de juzgar al expresidente en Bolivia, donde se cometieron los crímenes que hasta hoy se le imputan.

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Bolivia tiene derecho a soñar

Jorge Barraza, periodista argentino

Por Jorge Barraza

/ 17 de octubre de 2021 / 22:37

Según Opta Sports, compañía británica de análisis deportivo, el Colombia 0 – Ecuador 0 del jueves duró 109 minutos, pero se jugaron 44 minutos y 15 segundos de tiempo neto. O sea, 64 minutos y 45 segundos fueron a parar al canasto, eran basura futbolística: discusiones, manoseos, demoras deliberadas, VAR, pelotas afuera, simulaciones, festejos inútiles… Todo muy sudamericano, muy Libertadores años ’80. En el palco, en Barranquilla, estaba Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien degustaba bocaditos y sonreía como diciendo “¡Qué partidazo…!”. ¿Qué va a decir…? Él viene a buscar los votos para hacer el Mundial cada dos años, tiene que disimular. Pero lo que vio de lo que fuera antiguamente el reino del buen fútbol y los jugadores geniales lo debe haber dejado pensativo.

Las Eliminatorias nunca fueron poéticas, son guerras sin muertos; ahora hay menos broncas y tensiones que antes, pero se está jugando feo y mal. Y salvo en Brasil y Argentina, no hay paz en ninguna parte. En todos lados llueven críticas. Va un relevamiento…

* ¡Bem vindo, Raphinha…! El zurdo del Leeds es la gratísima revelación de Brasil. En tres partidos se metió a la torcida y la prensa en el bolso. Brasil está virtualmente clasificado, le sobran puntos, pero el entusiasmo pasa más por haber descubierto a este crack, un volante fino que juega por derecha, con mucha llegada al arco rival. Entró frente a Venezuela cuando perdían 1 a 0 y arregló todo enseguida con dos asistencias. Bien ante Colombia (Ospina le sacó un zurdazo que iba adentro y luego le puso un pase-gol a Antony), y dos goles ante Uruguay. Un hallazgo de cara a Catar 2022.

* Alta cosecha. Seis puntos en septiembre -más el partido interrumpido por Brasil que seguramente le dará otra victoria en el tribunal-, y 7 en octubre, diez goles a favor y uno en contra (de penal). Con el fallo de la FIFA se iría a 28, ya tiene asegurado el boleto al Mundial. En su caso, las noticias son dos: 1) la confirmación de que encontró un zaguero notable en Cristian Romero, un extraclase con anticipo, quite, firmeza, prestancia, salida, cabezazo y determinación. Le da para diez años de selección. 2) La sensacional actuación ante Uruguay, lujosa y contundente, que alimenta esperanzas para Catar. Aunque no pudo repetirla ante Perú.

* Encaminado. El empate conseguido en Barranquilla le permitió a Ecuador no ser superado por Colombia y seguir en excelente posición. Si consigue siete puntos de los nueve que se juega ante Venezuela, Perú y Paraguay habrá dado un paso gigante para clasificar. A causa de la campaña arrolladora de Brasil y Argentina y de la mayor cantidad de empates en este premundial, es factible que alcance con menos puntos que en Eliminatorias anteriores. Se pensaba que serían necesarios 27 ó 28 puntos para lograr el objetivo, ahora podría ser con 25, incluso 24.

* No gana, pero sube. Pese al descontento general, Reinaldo Rueda lleva ocho partidos invicto desde su asunción en Colombia, con dos triunfos y seis empates. No brilla, le falta generación de juego y convierte muy poco (tres 0 a 0 consecutivos ante Uruguay, Brasil y Ecuador), pero el no perder le rinde: fue subiendo lentamente desde el séptimo al cuarto puesto. Le queda un calendario favorable: juega contra los cuatro últimos. Y defensivamente está sólido. Frente a la Tri, el público pidió a gritos a James Rodríguez, que llevaba cinco meses sin jugar (ayer debutó en el Al-Rayyán de Catar). Es un reflejo de cómo juega el equipo, mucho más apto para defender que para atacar. Su único rival directo es Uruguay. Si consigue los mismos puntos que los celestes, mantendrá ese cuarto lugar.

* Terrible. El momento de Uruguay. No pudo contra Colombia como local (0-0) y luego recibió dos cachetazos afuera contra Argentina y Brasil. En Buenos Aires le dieron el baile de su vida. No creemos que en 119 años de actuaciones la Celeste haya sido vapuleada de esa forma. Y en Manaos pudo recibir la goleada de todos los tiempos. Brasil le creó una tonelada de situaciones de gol. Una Selección Uruguaya extraña, arrasada, vulnerable. Fue “apenas” 0-3 y 1-4. Óscar Tabárez se parapetó: “No voy a renunciar”. Entre los hinchas es un clamor: este ciclo no va más. En la dirigencia estaban las dudas sobre si respetar al venerable Maestro o intentar un golpe de timón que salve la clasificación. El Mundial aporta mucho dinero que se reparte entre la asociación y los clubes, muy necesitados, por cierto.

* “¡Está vivo…!” Cuando le estaban dando la extremaunción, Chile dio signos vitales: se movió y ganó inesperadamente ante Paraguay y Venezuela. Y reflotó su ilusión. Pero igual corre de atrás y tiene por delante un recorrido que ni el tren fantasma: Paraguay (V), Ecuador (L), Argentina (L), Bolivia en La Paz, Brasil (V) y Uruguay (L). Si consigue 13 puntos de esos 18 es una proeza como ganar el Mundial. De llegar ambos con posibilidades a la jornada final, ese juego ante Uruguay puede ser la Tercera Guerra Mundial.

* Todo mal. Paraguay consiguió un trabajoso y valorado empate ante Argentina en Asunción, pero luego cayó sin atenuantes en Chile (0-2) y estrepitosamente en Bolivia (0-4). Quedó séptimo y con pésimo saldo de goles. Un equipo correlón, pero sin fútbol, sin ideas ofensivas, puro esfuerzo. De los últimos ocho partidos, en seis no marcó goles; una ineficacia alarmante. El DT Eduardo Berizzo fue cesado y se busca reemplazante. Cualquiera que llegue es difícil que reflote el barco, aunque en puntos no está tan lejos.

* El remedio infalible. No se conoce un tónico más curativo que ganar; en medio de una lógica desazón de su gente porque marchaba noveno, Bolivia hilvanó dos triunfos al hilo: versus Perú (1-0) y la goleada sobre Paraguay (4-0). Esta tuvo sabor a triunfo grande, con fútbol y autoridad. Tiene algunos jugadores jóvenes la Verde que generan esperanza como Jairo Quinteros, Roberto Carlos Fernández, Ramiro y Henry Vaca, Víctor Ábrego y Carmelo Algarañaz. Igualó la línea de Paraguay (12 unidades) y con eso sueña con pelear hasta el final. El gol de Rodrigo Ramallo, un modelo de lo que debe hacer un carrilero: anticipo en mediocampo, toque con Justiniano y subida a buscar la devolución, pared con Martins y zurdazo al ángulo. Por concepción y definición, un gol espectacular.

* ¿Gareca 2025…? . Perú, el próximo rival de Bolivia, quedó muy lejos en la tabla y prácticamente se despidió del Mundial. Debería obtener al menos catorce de los dieciocho puntos que restan y eso parece misión imposible. No obstante, el hincha desearía que siguiera Ricardo Gareca otros cuatro años en la Bicolor.

* Retrocede diez casilleros. Como en el juego de la oca, Venezuela despilfarró toda su evolución en esta Eliminatoria. Demasiados desaguisados dirigenciales (como dejar ir al técnico portugués José Peseiro), cambios permanentes de todo tipo, errores organizativos. Una magnífica camada de futbolistas desperdiciada. Ya está eliminada. Y se dio el lujo de tumbar a Ecuador…

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