Voces

jueves 23 sep 2021 | Actualizado a 02:29

Censo ya, ya, ya

Lo fundamental para cualquier censo es que los datos reco-lectados sean lo más objetivos posibles.

/ 11 de noviembre de 2012 / 06:54

Ya falta muy poco para el censo. Esperemos que no surja ningún contratiempo de última hora y se lo pueda realizar como está previsto y todos deseamos. Para ello, todos debemos arrimarle el hombro.

Algunos contratiempos anteriores, como la negativa de algunas comunidades del TIPNIS a dejar entrar a los empadronadores, o las peleas entre municipios para que tal o cual sector en conflicto fuera censado en uno u otro municipio, parece que se han amainado, aunque siempre quedan dudas sobre si toda la logística, para una operación tan compleja, estará ya bien aceitada. En esos días, por ejemplo, se ha visto la necesidad de completar y entrenar a contrarreloj a más empadronadores.

Como un granito de arena, aquí insistiré en tres puntos. El primero, para mí muy claro, pero que en algunos medios incluso académicos no parece serlo tanto, es que lo fundamental para éste y cualquier otro censo es que los datos recolectados sean lo más objetivos posibles. He escuchado de algunos que, por solidaridad con el TIPNIS, proponen responder que son miembros de alguna de sus etnias originarias. Flaco favor les hacen si ellos no pertenecen a ella. Quienes leen mis columnas saben que yo soy también muy crítico de la manera en que se ha enfocado hasta ahora lo de esa consulta previa que  prescinde incluso de las condiciones señaladas por el Tribunal Constitucional para que se la pueda considerar “constitucional”. Sin embargo, si ahora que incluso las comunidades del TIPNIS antes opuestas al censo ya lo aceptan, sería un contrasentido que otros ajenos a este problema mintieran, diciendo que son miembros de la nación yuracaré, chimán o trinitaria para apoyar a tales pueblos. Darían pie a que se anularan tales datos. El censo es un censo; no una encuesta de opinión política.

Mis otros dos puntos se refieren a los últimos toques del INE mismo. Esta boleta distingue correctamente entre vivienda y hogar (puede haber varios hogares dentro de una misma vivienda: tantos como unidades que cocinan, comen y gastan por separado). Por eso en cada vivienda deben llenarse boletas distintas para cada hogar cuando son varios, salvo para los datos generales de la vivienda común. El precenso ya ha debido precisar cuántos hogares tiene cada vivienda para distribuir las boletas. Pero la estructura de la boleta impresa no diferencia qué es lo común de cada vivienda, y qué es lo particular de cada hogar. Todo está junto en el capítulo B, sin precisar en qué pregunta empieza lo propio de cada hogar: ¿la 12?, ¿la 14? Esperemos que la capacitación aún en marcha de los empadronadores aclare bien este punto potencialmente confuso.

Tercero. Ya lamenté en otro artículo (LR 14-10-2012) que la parte inicial de la boleta no incluya, para cuando corresponda, la cuarta unidad territorial jurisdiccional reconocida por la CPE (arts. 269, 291), a saber, Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC). En los años próximos, recursos y otros datos deberán desglosarse y asignarse a esos TIOC, que pueden cruzar municipios; y si ya son autonomía IOC, modificar sus límites. Para ello hay que prever que los datos censales ahora recogidos queden también registrados según cada TIOC. ¡Ojalá se pueda todavía gracias a la información precensal!
…¡Ofrezcan un vasito de agua a quienes lleguen a censarles!     

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Transformar los sistemas agroalimentarios

Por Qu Dongyu

/ 23 de septiembre de 2021 / 00:47

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha iniciado una nueva etapa con una estructura y una dinámica nuevas. El plazo para el cumplimiento de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se aproxima y resulta imperioso cambiar nuestros sistemas agroalimentarios de forma integral. Esta transformación exige un enfoque sistémico y nuestra acción colectiva, codo a codo con productores, distribuidores y consumidores, conjuntamente con gobiernos, sector privado, ámbito académico y sociedad civil.

De eso trata la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios y eso es lo que en la FAO queremos conseguir, junto con todos nuestros asociados, mediante el nuevo marco estratégico para 2022-2031.

La Cumbre llega de manera oportuna. Tras disminuir durante decenios, el número de personas que padecen hambre ha aumentado en los últimos cinco años y actualmente asciende a 811 millones de personas. Al mismo tiempo, la obesidad y otras enfermedades no transmisibles son problemas crecientes. Muchas de las prácticas agroalimentarias actuales afectan también gravemente a nuestro planeta. Nuestros sistemas agroalimentarios no funcionan bien. ¿Qué hemos de hacer para transformarlos?

La FAO, como principal organización internacional en este ámbito, viene promoviendo y apoyando la transformación de los sistemas agroalimentarios. Gracias a sus conocimientos especializados, que abarcan desde la política y la viabilidad, la innovación científica, la tierra y el agua, la ganadería y la pesca hasta la biodiversidad y el clima, la labor normativa y en materia de inocuidad de los alimentos, los datos geoespaciales y la tecnología digital, la FAO ha desempeñado un papel destacado en el apoyo a la preparación de esta Cumbre y, más importante aún, en consonancia con su mandato, asumirá el liderazgo para aplicar las medidas de seguimiento.

En julio se celebró con gran éxito en la sede de la FAO, en Roma, el acto previo a la Cumbre. Junto con el Economista Jefe y la Científica Jefe de la FAO, he formado parte de los órganos asesores, los grupos científicos y las líneas de acción de la Cumbre. Hemos trabajado estrechamente con colegas expertos tanto dentro como fuera del sistema de la Naciones Unidas. Con presencia en más de 130 países, nuestros equipos sobre el terreno han apoyado «diálogos nacionales» que contribuyen a los resultados de la Cumbre y las prioridades nacionales velando por que sean específicos y se orienten a la búsqueda de soluciones.

¿Qué se necesita para llevar a cabo la transformación? En la FAO, hemos determinado cuatro aceleradores transversales o intersectoriales, a saber, tecnología, innovación, datos y «complementos» (gobernanza, capital humano e instituciones). La FAO se ha organizado y preparado mejor durante los dos últimos años para liderar el proceso. Nuestro nuevo Marco Estratégico se centra en apoyar el logro de los ODS a través de la transformación hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles en favor de las «cuatro mejoras», esto es, mejor producción, mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.

Hemos reformado nuestra estructura orgánica para que sea más modular y ágil a fin de prepararnos para cumplir adecuadamente nuestra función, con medidas concretas dirigidas a fortalecer el papel de la ciencia y la innovación para complementar la labor socioeconómica, sustentar la transformación, así como hacer un seguimiento del logro de los ODS. La innovación no solo gira en torno a la tecnología. También se trata de enfoques y políticas. Se trata de la mentalidad.

La FAO tiene los conocimientos especializados y redes, así como una amplia gama de instrumentos para brindar asistencia. Nuestra iniciativa Mano de la mano ha establecido las plataformas geoespaciales de libre acceso que pueden calcular la cubierta forestal, el potencial de almacenamiento de carbono y las tasas de evaporación del agua. Nuestros sistemas de redes de alerta temprana pueden advertir de próximas sequías o plagas de cultivos. Nuestras aplicaciones calculan las condiciones de la oferta y la demanda de forraje en zonas expuestas a sequías o conflictos.

Los sistemas agroalimentarios son complejos y diversos. Todos coincidimos en que no se va a hacer efectivo su pleno potencial si seguimos haciendo las cosas como hasta ahora. Debemos crear soluciones para lograr las «cuatro mejoras» y no dejar a nadie atrás. La FAO tiene la capacidad de liderar este proceso con sus asociados en aras de un mundo mejor.

QU Dongyu es director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

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La crisis social pendiente

/ 23 de septiembre de 2021 / 00:43

A partir de finales de 2019 empezó a sumarse en el país una crisis multidimensional, que se fue formando en el siguiente orden: crisis política, producto de las elecciones generales anuladas; crisis social, producto de la pandemia, el año educativo clausurado y todo lo relacionado con el sistema judicial; y crisis económica, también como efecto de la pandemia que vivimos y el desastre de gestión económica transitoria.

La primera, crisis política, la resolvimos finalmente en octubre de 2020, y en marzo de 2021; momentos en los que por fin tuvimos autoridades elegidas legal y legítimamente, recién una vez resuelta esa parte de la crisis multidimensional es que comenzó la tarea de atender las otras crisis.

La segunda, crisis económica, es la que se ve que de alguna forma se va aminorando y emergiendo esta sensación de estabilización que hoy experimentamos en términos generales, digo esto para que ninguno de los bandos de economistas influencers se resienta porque igual que en la política, alguno de los bandos reacciona a la palabra golpe o fraude; en los economistas del país apenas escuchan “crecimiento” saltan para decir que uno está en uno de los dos bandos.

La otra crisis, la social, es la que se encuentra aún sin norte indicado de por dónde se irá para resolverla, y es que por el ímpetu que el Gobierno nacional se puso a retomar la agenda de la crisis política, la posibilidad de que encaremos en el país una verdadera reforma de la Justicia se hace cada vez más inviable y difícil. De ahí que cualquiera que sea citado o involucrado en algún caso judicial, hoy fácilmente puede declararse como víctima de una venganza o arremetida personal, porque la sensación extendida es que el sistema judicial se encarga de repartir injusticias, y no lo contrario.

Esta crisis social radicada en la Justicia va creciendo como una bola de nieve. Un rápido vistazo desde la sociedad hacia el Estado nos da cuenta de que, por ejemplo, los casos de inseguridad ciudadana y de violencia contra la mujer se anuncian cada vez con más descarnamiento, son más crueles que el anterior que vimos y así. Luego, dos instituciones que se supone deben ser las protectoras de los derechos humanos de todos los bolivianos, repito eso de todos, han decidido tomar partido por alguna de las iglesias del fraude o del golpe, me refiero a la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y a la Defensoría del Pueblo. Ambos espacios curiosamente con mandatos extendidos en sus principales figuras que las dirigen.

Para completar ese círculo de sensaciones de injusticia y urgencia de solución de la crisis social, está la clase política que sigue alimentando junto a los operadores de justicia un círculo vicioso de mercado negro de la Justicia, cuando estos operadores quieren influir en el curso de la política mediante la judicialización de la política, o cuando políticos presionan para que los operadores de justicia fallen según sus conveniencias mediante la politización de la Justicia. Un círculo vicioso que es de ida y vuelta, y que no basta con el anuncio de ajustes a las normas que anunció hace poco el ministro Lima, sino que pasa porque se vaya construyendo una reforma de abajo hacia arriba, un espacio en el que primero sea atendida la población y luego, los políticos.

Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario.

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El mundo gira

/ 23 de septiembre de 2021 / 00:39

El mundo se está abriendo poco a poco. Seguramente ya no aguanta tanto encierro, tantas medidas restrictivas. Nuestro perplejo planeta quiere terminar con las secuelas de la pandemia que azota de norte a sur y de este a oeste. Los aeropuertos vacíos, los hoteles con puertas cerradas, desolados o con muy pocos huéspedes. Tomada esa decisión, las calles vuelven a poblarse, los restaurantes hacen todo lo posible para tener mesas al aire libre, incluso en lugares fríos donde las estufas a gas dan calor. La gente en general ha cambiado sus hábitos, no sabemos si para siempre. Hace unos días presencié una romántica pedida de mano en una calle de La Paz, los transeúntes fueron testigos y se pararon a aplaudir y escuchar las melodías de un violín interpretadas a cielo abierto y a la hora del ocaso.

En abril de este año renovar el pasaporte era tarea sencilla. Las oficinas de Migración tenían muy pocas solicitudes, recién comenzaba a aplicarse la vacuna en Bolivia, así como en el resto de los países. Las fronteras estaban cerradas. El turismo, las vacaciones, se convirtieron en palabras. “Qué bien que pudimos viajar el anteaño pasado y no nos quedamos con las ganas”, decían muchos. Las agencias de viaje cerraron sus oficinas y solo atendían solicitudes extremas por razones humanitarias. Un sinnúmero de ellas quebraron, las que dieron la batalla redujeron su personal al máximo, con medio sueldo y con todos los inconvenientes del trabajo a distancia, dando instrucciones mediante WhatsApp.

Cuatro meses después, desde agosto de 2021, como en los viejos tiempos, en Migración tienen colapsadas las solicitudes para hacer el trámite de emisión o renovación de pasaportes. Las agencias de viaje que soportaron la crisis de la pandemia no abastecen en la atención a todos los posibles viajeros. Varios países europeos, mes tras mes, dan a conocer el fin de las restricciones impuestas por el COVID-19. Países fronterizos, con importantes aeropuertos como el de Lima en Perú, cesaron en el requisito de cuarentena para los viajeros que ingresan a sus territorios, los vacunados tienen libre ingreso. Estados Unidos también anunció que los viajeros de todas partes con la presentación de su certificado de vacunación, podrán ingresar libremente desde noviembre.

Ante la condición de la vacuna como requisito para viajar, muchas personas van en busca de sus dosis. Ojalá éste sea un incentivo lo suficientemente motivador para que los puestos de vacunación no estén vacíos o con personas que acuden como cuentagotas. El mundo quiere seguir girando con alegría, con esperanza, con reencuentros. ¿Por qué no darnos esa oportunidad?

Lucía Sauma es periodista.

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La producción de gas natural, el reto continuo de YPFB

/ 23 de septiembre de 2021 / 00:35

Antes de la nacionalización de los hidrocarburos, la producción de gas natural en Bolivia oscilaba aproximadamente en 30 MMm3/d, producción que el gobierno de entonces tenía planificado exportarla por puertos chilenos a un precio menor a $us 1 por millar de BTU; gracias a las nuevas políticas implementadas por el gobierno de Evo Morales, la producción fue incrementando de manera sostenida hasta llegar a una producción efectiva de 61 MMm3/d en 2014

El precio del WTI desde 2007 hasta 2014 oscilaba entre $us 80 y más de $us 100 por barril, de manera sostenida, escenario que daba la garantía a YPFB y los productores de gas para mantener un plan de inversiones que permita sostener e inclusive incrementar la producción de gas natural a través de la ejecución de proyectos exploratorios y de desarrollo.

Sin embargo, a partir de 2015 el precio del WTI descendió hasta $us 30, situación que provocó que las empresas productoras de hidrocarburos a nivel mundial decidieran reformular sus planes de inversiones reduciéndolos al mínimo. Bolivia no fue la excepción, dado que se paralizaron muchos proyectos de desarrollo y sobre todo proyectos exploratorios.

Durante 2015, estaban en curso procesos de negociación de Contratos de Servicios Petroleros (CSP), que por la caída del precio del crudo se paralizaron a razón de la inviabilidad económica que se proyectaba, lo cual impactó negativamente en la producción futura de gas natural, sumado a ello, la declinación natural de los campos productores. Ante este escenario, se implementó una estrategia (ley de incentivos) que permitió dar continuidad a la ejecución de proyectos en exploración y explotación para contrarrestar la declinación inminente de la producción de gas natural.

En el periodo 2015-2019, se tuvieron alrededor de 50 pozos descubiertos de gas natural en los campos de Bulo Bulo, Junín, Curiche, Río Grande, Boquerón, Patujusal, Yapacaní, La Peña, Huacaya, Humberto Suárez Roca, Caigua, Dorado, Sábalo, Colorado, Dorado Centro, Enconada, Dorado Sur, Incahuasi, Aquío, cuya producción fue incorporada de manera inmediata para su disposición en los mercados interno y de exportación.

Asimismo, en ese periodo se registró un incremento efectivo de más de 15 MMm3/día de manera progresiva. También, se desarrollaron proyectos que contrarrestaron la declinación natural de los campos San Alberto y Sábalo.

Considerando la declinación natural y el ciclo de vida de los campos de gas natural, en octubre de 2019 Bolivia tenía una capacidad de producción por encima de los 57,6 MMm3/día.

La tarea de YPFB es mantener, reponer e incrementar la producción de gas natural. Más aún cuando la coyuntura está a nuestro favor, nuestro mayor competidor el GNL tiene un precio mucho mayor que nuestro gas; en el anterior quinquenio, el GNL estaba muy por debajo del precio de nuestro gas, motivo por el cual hubo bajas nominaciones.

Además, hoy existen distribuidoras de gas natural en Brasil que quieren firmar contratos en firme, sin intermediarios, siendo un incentivo para mayores inversiones y así incrementar la producción de gas natural.

Una de las acciones inmediatas es activar los 12 CSP ya aprobados por la Asamblea Legislativa Plurinacional y que se encontraban en plena ejecución de la fase exploratoria (hay que activarlos inmediatamente, aplicar la fuerza mayor, en otros seguir con la campaña exploratoria), además de otros proyectos que están ejecutándose por YPFB de manera directa (Sipotindi, Yarará, Gomero). El reto consiste en continuar con el ritmo de la actividad exploratoria a través de inversiones extranjeras y de manera directa mediante YPFB, siempre considerando una mesurada diversificación del riesgo.

Luis Alberto Sánchez Fernández es ingeniero, consultor y exministro de Hidrocarburos.

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Dos mujeres, dos caminos

/ 22 de septiembre de 2021 / 02:27

Amparo Carvajal. Religiosa, nació en España el 28 de enero de 1939, a la fecha cuenta con 82 años. Llegó a Bolivia el 1 de noviembre de 1971, durante la dictadura banzerista, como misionera; su congregación estaba dedicada a visitar presos y detenidos políticos. En esos tiempos la Iglesia Católica cumplía una labor de apoyo a los partidos políticos de izquierda. Junto a otros religiosos participó en la creación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB); los sacerdotes Gregorio Iriarte y Julio Tumiri fueron los primeros conductores de esta institución: Iriarte, como responsable desde 1974, y Tumiri, en su calidad de presidente desde el 10 de diciembre de 1976.

En marzo de 1980, la congregación de Carvajal tuvo que abandonar el país; ella decidió quedarse en Bolivia, junto a la decisión de abandonar su actividad religiosa y dedicarse «a su compromiso social y político». Desde esa fecha hasta 2016 (36 años) que reapareció en la APDHB, no se tiene conocimiento sobre sus actividades públicas durante ese periodo. El 3 de julio de 2016, fue elegida presidenta de la entidad, cargo que ejerce hasta la fecha, a pesar de haber concluido su mandato.

Carvajal, que ingresó a la política desde la vertiente de la izquierda en los años 70 y 80, reapareció en 2016 como candidata de la derecha para regir la APDHB, llegando a ser su mejor brazo operador. Desde que dirige esta ilustre institución, ha sido tenaz opositora al gobierno del MAS, y constante protectora de todos los embanderados de la consigna 21F. En la actualidad, prorrogada en su cargo, es firme defensora de la autoproclamada Áñez y postulada a premio Nobel de la Paz por el grupo derechista Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) —burda imitación del glorioso Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), creado el 11 de abril de 1980 por la Central Obrera Boliviana (COB), con la participación de todos los partidos políticos de izquierda—.

Miriam Gamboa Villarroel (+). Nacida el 30 de abril de 1941, boliviana. Falleció el 31 de agosto de 2021, a los 80 años de edad. Siendo estudiante universitaria luchó contra las dictaduras militares de Hugo Banzer Suárez, Alberto Natusch Busch y Luis García Meza (década de los 70 y 80).

Licenciada y máster. Docente emérita de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), directora de la Carrera de Trabajo Social; decana de la Facultad de Ciencias Sociales, de la misma casa de estudios; secretaria académica del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB); presidenta del Colegio Nacional de Trabajadores Sociales. En sus últimos años de vida, presidenta de su junta vecinal en la zona Sur de la ciudad de La Paz. Además fue escritora, autora de varios libros y artículos.

Durante los últimos años de su vida, en su calidad de presidenta vecinal, por ser leal a la causa de los pobres, de los oprimidos, fue sindicada de «masista», de ser autora de la quema de los buses PumaKatari de propiedad del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, siendo encarcelada durante la dictadura del gobierno de facto de Áñez.

Mantuvo inclaudicable la línea revolucionaria de su juventud hasta su muerte, en la línea de la izquierda, con su prolífica labor permanente que sus colegas y alumnos recuerdan. Estuvo presa más de un año, para ella no hubo clemencia, a pesar de su avanzada edad —¡80 años!— y, desde luego, tampoco por su condición de mujer. No intentó suicidarse, ni se quejó, con la valentía de una guerrera, a pesar de su quebrantada salud. No clamaron por ella la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), dirigida por Amparo Carvajal; la Iglesia Católica; los intelectuales; las mujeres feministas (que se solidarizan con Áñez por su condición de mujer). Ante su grave estado de salud, y su injusta detención, murió en «arresto domiciliario».

La consecuencia revolucionaria no es un don de la condición de género, ni de la edad, tampoco del origen de clase. ¡Necesitamos más personas como Miriam, y menos Amparos!

Claudia Miranda Díaz es economista y auditora financiera.

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