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viernes 30 jul 2021 | Actualizado a 02:59

Ilegítimo referéndum en las Malvinas

El derecho de autodeterminación no se aplica a la población británica implantada en las Malvinas

/ 6 de abril de 2013 / 04:38

El 10 y 11 de marzo, los ciudadanos británicos que usurpan las islas Malvinas votaron en un ilegítimo referéndum, con el fin de decidir continuar siendo un “territorio de ultramar británico”, un eufemismo colonial. La señal enviada por el Reino Unido al mundo es que están dispuestos a seguir ocupando parte del territorio nacional argentino, perteneciente a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, apoyados en la amenaza directa del uso de la fuerza militar contra la Argentina, si lo creyesen necesario para su “defensa”, de acuerdo con declaraciones de sus altas autoridades. Es falso el argumento británico que imputa a las autoridades argentinas el deseo de privar a los habitantes de Malvinas de sus derechos más fundamentales. La Constitución argentina tutela específicamente el modo de vida de la población de las Malvinas. Por su parte, la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General le indica a las dos partes en la controversia, la Argentina y el Reino Unido, que al resolver la controversia de soberanía tengan en cuenta los intereses de esa población.

Consciente de su aislamiento internacional, con la realización de un referéndum ilegítimo en las Malvinas, el Reino Unido intenta —de mala fe y en forma irresponsable— tergiversar la controversia que mantiene con la Argentina antes que resorverla. Las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes son objeto de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido reconocida por los dos países y por la comunidad internacional en su conjunto. Por consiguiente, el Reino Unido carece del derecho de alterar el estatuto jurídico de esos territorios, aún con el disfraz de un referéndum, consulta o votación. Los resultados del referéndum en las islas Malvinas, o de las consultas que en el futuro pudiera convocar el Reino Unido, no relevan a ese país de cumplir con la obligación que el derecho internacional le impone de resolver pacíficamente la disputa de soberanía que mantiene con la Argentina, mediante la reanudación de negociaciones bilaterales.

El derecho a la libre determinación de los pueblos no es un derecho reconocido a cualquier comunidad humana establecida sobre un territorio, sino únicamente a los pueblos, y no se aplica cuando se trata de la integridad territorial de un Estado. Los actuales habitantes de las Malvinas no son reconocidos como un pueblo por las resoluciones de las Naciones Unidas. Es población británica trasplantada. La Asamblea General expresamente rechazó, en dos oportunidades en 1985, propuestas británicas para incorporar el principio de libre determinación en el proyecto de resolución sobre las islas Malvinas. Tampoco el Reino Unido ha tenido un comportamiento consistente en relación con el principio de libre determinación de los pueblos. Su falaz invocación de este principio en las Malvinas contrasta con su posición en otros casos de descolonización, tal como el de Chagos,  en el cual expulsó a sus habitantes nativos, privándolos, hasta el día de hoy, de su derecho a retornar a sus tierras. Tampoco recabó el Gobierno británico la opinión de los habitantes de Hong Kong cuando restituyó dicho territorio a su legítimo titular, la República Popular China. En el caso de Gibraltar, el Reino Unido también impulsó un referéndum en 1967, que la Asamblea General rechazó en la Resolución 2353 (XXII) e instó a la continuación de las negociaciones relativas a la descolonización del territorio, teniendo en cuenta los intereses de la población.

Son también falsos los argumentos británicos que afirman que las Malvinas nunca tuvieron una población “original” y que ninguna población civil fue expulsada en 1833. El Reino Unido ocupó las islas Malvinas en 1833 y expulsó de ellas a la población y autoridades argentinas que se encontraban ejerciendo soberanía. Procedió luego a llevar a sus propios colonos y a controlar férreamente la política migratoria de un territorio aislado, al mismo tiempo que se negaba a resolver la disputa. Es el gobierno colonial británico quien decide hasta el día de hoy la composición poblacional del territorio, cuya demografía no crece naturalmente. Según los censos realizados en la región, los nacidos en las islas (44,7%) no constituyen la mayoría de la población, y alrededor del 40% de los habitantes residen en las islas desde hace menos de diez años. Sugestivamente, por primera vez en la historia, el censo del año pasado no menciona cuántos son los habitantes nacidos en las islas, ni la nacionalidad de sus habitantes.

El tema de la Cuestión Malvinas se encuentra inscripto de manera permanente en la agenda de la Asamblea General y su examen anual está radicado en el Comité Especial de Descolonización. Este organismo examina, entre otros casos, los territorios de Anguila, Bermuda, Islas Caimán, Turcas y Caicos, Vírgenes Británicas, Monserrat, Santa Elena, Gibraltar y Pitcairn, todos bajo control del Reino Unido. La propaganda británica omite que las Naciones Unidas adoptaron en 1960 la Declaración sobre la Concesión de  la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales —Resolución 1514 (XV)— que rige los procesos de descolonización y advierte que todo intento encaminado a quebrar la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta. Ni la Resolución 2065 (XX), que define la Cuestión Malvinas en el marco de las Naciones Unidas, ni ninguna de las 39 resoluciones siguientes se han referido al principio de libre determinación. Al contrario, la Cuestión Malvinas es considerada como un caso especial y particular de descolonización, en el que se reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, que debe ser resuelta por negociaciones bilaterales, teniendo en cuenta los intereses (no los deseos) de los habitantes de las Islas.

También es falso el argumento británico que sostiene que el apoyo a la posición argentina no es de carácter global. Las Naciones Unidas y organizaciones regionales como la OEA, la Celac, Unasur, Mercosur y múltiples foros internacionales y birregionales, tales como el Grupo de los 77 más China, las cumbres iberoamericanas, de América del Sur-Africa (ASA), de América del Sur-Países Árabes (ASPA) y la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS) han exhortado al Reino Unido y a la Argentina a reanudar esas negociaciones para resolver la controversia. El ilegítimo referéndum en las islas Malvinas fue rechazado y condenado, antes y después de su celebración, no sólo por la República de Argentina, sino también por los países de la región a través de declaraciones del Mercosur, Unasur y el Alba, afirmando que el mismo no altera la esencia de la controversia y no pone fin a la disputa de soberanía.

La política democrática de la Argentina a favor del diálogo, la libertad y la paz en el Atlántico Sur tendrá mucho que decir sobre el futuro de las Malvinas. Ese es el sentir histórico del pueblo argentino. El resultado de la votación en las Malvinas no pone fin a la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido, cuya solución, a través de negociaciones bilaterales, es exigida por las Naciones Unidas, ni afecta a los incuestionables derechos argentinos. Un comportamiento responsable del Reino Unido debería llevarlo a aceptar la misión de buenos oficios que Naciones Unidas le encomendó al secretario Ban Ki-moon. ¿Acaso no se atribuye a Sir Wiston Churchill las frases: “No dejéis el pasado como pasado, porque pondréis en riesgo vuestro futuro?”… ¿Por qué no darle “una oportunidad a la paz”?

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La bandera argentina, historia que nos une

/ 20 de junio de 2021 / 00:38

Como cada 20 de junio, hoy se celebra en Argentina el Día de la Bandera, recordando la figura de su creador, el Gral. Manuel Belgrano. Los orígenes de ese símbolo que flamea a lo ancho y largo de la Argentina, como una parte fundamental de la identidad nacional, se remontan a su pasado como insignia militar. Belgrano, economista, abogado, político y militar, luego de haber participado en la Primera Junta de Gobierno, el 25 de mayo de 1810, fue designado por el Primer Gobierno Patrio para hacerse cargo de los ejércitos en el Litoral y el Alto Perú. En esas campañas fue donde ordenó la creación de una bandera que viniera a aportar unidad al ejército patriota y pudiera diferenciar a los soldados en el campo de batalla.

Así fue como en 1812 diseñó una bandera de color blanco y azul celeste, usada por primera vez en la ciudad de Rosario, donde el ejército tomó juramento a favor de la libertad y la independencia. La historia de aquella bandera vuelve a hermanar a los pueblos de Argentina y Bolivia, ya que es una de las dos Banderas de Macha, nombre que adquirió por haber sido hallada en la capilla de Titirí, al norte de Bolivia, en la ciudad de Macha, donde Belgrano montó su cuartel general tras la batalla de Vilcapugio. Según los relatos fue el cura Juan de Dios Aranívar, amigo de Belgrano, quien escondió las banderas allí tras la retirada del ejército revolucionario para que no cayeran en manos de los realistas. Allí estuvieron durante más de 70 años hasta ser recuperadas por la historia para ambos países.

Indudablemente, las dos banderas flamearon en tiempos de guerra en los que América soñaba con la libertad y hoy ambas son un símbolo de la emancipación americana. Hoy, una de ellas está en el Museo Histórico en Buenos Aires y la otra, en la Casa de la Libertad en Sucre. El 20 de junio, día del fallecimiento de Belgrano, se eligió para conmemorar la actuación pública de él en el proceso que condujo a la independencia del país, y por la creación del símbolo patrio por excelencia, al mismo tiempo que para homenajear a un hombre adelantado a su época y a sus ideas innovadoras, porque además de ser el creador de la bandera, fue uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social.

Fue él quien pidió el grado de Teniente Coronel para Juana Azurduy y quien la homenajeó en vida y dio los atributos (uniforme y sable) a la heroína de la Patria; fue él quien donó todos sus ingresos y pagos por las campañas militares para que se construyeran escuelas en Tarija, Salta y Jujuy; fue él quien ante la búsqueda de dotar a las provincias unidas del Río de la Plata de una forma de gobierno, planteó el nombrar en una monarquía parlamentaria al hermano del líder revolucionario Túpac Amaru II, Juan Bautista Túpac Amaru, lo cual demostraba su actitud de integración y respeto a los pueblos originarios; fue Belgrano quien dijo: “Mucho me falta para ser un verdadero Padre de la Patria. Me contentaría con ser un buen hijo de ella”.

Hoy la Patria Grande está nuevamente en proceso de reconstrucción y tiene a nuestros presidentes, Alberto Fernández y Luis Arce como los impulsores de ese sueño sudamericano por el cual Belgrano luchó hace 200 años. Belgrano dio todo sin pedir nada a cambio, siendo de una familia acomodada murió en la absoluta miseria. En la situación de pandemia que vive el mundo, como dijo el Presidente argentino, nuestro patriota “debe ser un faro en esta noche que vivimos”.

Ariel Basteiro es embajador de la República de Argentina en Bolivia.

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Continuidad de políticas de integración

La situación en Argentina se debate entre volver al pasado o profundizar políticas exitosas.

/ 22 de noviembre de 2015 / 04:00

En el mundo diplomático de Bolivia, se escucha con frecuencia una frase que resume la sensación que tienen muchos extranjeros cuando llegan o se van de este querido país, dicen: a Bolivia uno llega llorando y se va llorando. No fue mi caso cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner me honró nombrándome Embajador de Argentina ante el Estado Plurinacional, llegue alegre y feliz, de poder convivir, participar y conocer, de cerca, el proceso político que hoy se vive en Bolivia y que tiene similitudes con lo que sucedió en los últimos años en la región y que consistió fundamentalmente en dar inclusión y sacar de la pobreza a 80 millones de latinoamericanos. Y también me voy feliz y alegre por haber podido conocer, integrarme, y trabajar en función de buscar y conseguir amistad y hermandad entre los pueblos, gobiernos y presidentes de nuestros países.

Creo que después de tres años logré una inserción que posibilitó participar como uno más en los grandes hechos de la vida política institucional de Bolivia junto a su Presidente, Vice y colaboradores, legisladores, gente de la cultura o de los movimientos sociales.

Desde la embajada intensificamos el trabajo de cooperación con más de 70 proyectos, en lo cultural supimos destacarnos llevando adelante más de 170 actividades de real importancia, Gieco, Santaolalla, Quino, Buono, Pigna, son solo algunos de los de mayor renombre. Comercialmente sosteniendo un intercambio que supera los 3.000 millones de dólares.

Logramos sumar al pueblo Boliviano a la lucha que Argentina lleva adelante para reclamar por la soberanía en Malvinas, y escuchar tantas veces en actos oficiales, festejos, actos políticos, ya sean en el Palacio Quemado, la legislatura o una cancha de fútbol, dicho por el Presidente, un diputado o dirigente campesino,  “Malvinas para Argentina, mar para Bolivia”.

Avanzar en la integración comercial y científica, en infraestructura de energía, desarrollo tecnológico que es ejemplo de mi país para el mundo, con una propuesta revolucionaria y novedosa, no tomarnos como clientes sino como socios y así desarrollar en forma conjunta la tecnología que cada país necesite con el compromiso de transferencia tecnológica.

Argentina se enfrenta en nombre de toda Latinoamérica con las operaciones que la derecha internacional sostuvo y promueve en los últimos años en la región, Brasil, Venezuela e incluso Bolivia en 2008 son muestra de ello. En Argentina se enfrentan dos modelos: el de la continuidad de políticas de inclusión, producción nacional e integración regional o el neoliberalismo de la década del 90. El primero lo encara Daniel Scioli, quien Cristina Fernández de Kirchner eligió para sucederla; del otro lado Mauricio Macri, un empresario del establishment, adherente al neoliberalismo que propone cerrar fronteras con Latinoamérica y abrirlas con EEUU, abrir importaciones, implementar un liberalismo económico con devaluaciones salvajes que traigan desocupación, pobreza y freno a las políticas de expansión de la economía nacional que se vivieron en los últimos 12 años. El peligro que gane la derecha en Argentina,también influirá en Bolivia y toda la región, por el intercambio comercial, migratorio, o políticas internacionales. En definitiva, la situación en Argentina se debate entre volver al pasado (Macri) o profundizar las políticas exitosas y crecer juntos que encarna Daniel Scioli.

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Argentinos democratizan sus medios

Después de cuatro años, la Corte Suprema declaró constitucional la Ley de Servicios de Comunicación

/ 2 de noviembre de 2013 / 04:24

Esta semana fue de fiesta en la Argentina. Finalmente se hizo justicia y la democracia ganó otra de las batallas fundamentales: después de cuatro años de procesos judiciales, la Corte Suprema declaró constitucional la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522). Ésta es una historia larga, de avances y retrocesos, de visibilizar reivindicaciones, de mentiras, de fraudes, de operaciones absurdas, pero sobre todo, es una historia de organización social, de lucha del pueblo, de búsqueda mancomunada para alcanzar la democratización de la palabra.

En Argentina contábamos con una ley de radiodifusión que había sido impuesta en la época de la más sangrienta dictadura de nuestro país. Y sus modificaciones se realizaron durante el gobierno neoliberal de los 90, promoviendo la concentración de capitales y el fomento de los monopolios. Es así, que las grandes corporaciones mediáticas siempre mantuvieron vínculos estrechos con los gobiernos de turno, beneficiándose con privilegios que derrotaban cualquier tipo de intento democratizador.

Como señalé, la ley de medios es el resultado de una historia de organización social; se basó en la propuesta de los 21 puntos básicos por el Derecho a la Comunicación, presentada por la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que era un conjunto de organizaciones sociales que se aunaron para discutir cómo debería ser una legislación de medios democrática para nuestro país. Esta coalición, entonces, sumaba voluntades de un amplio universo de organizaciones y espacios participativos de la más diversa índole: sindicatos, radios comunitarias, organismos de derechos humanos, universidades, centros de estudiantes, intelectuales, asociaciones de artistas y de prensa, movimientos de piqueteros, legisladores, en fin, la sociedad.

Sin lugar a dudas, éste fue el proyecto más discutido, revisado y modificado de nuestra historia. No sólo fue planteado de manera conjunta por estos movimientos sociales, sino que una vez presentado el primer proyecto de ley, los legisladores que teníamos que votarlo en el Congreso salimos a las calles a discutirlo, realizamos decenas de audiencias públicas, lo debatimos en medios de comunicación, tanto públicos como privados. La discusión amplió sus fronteras, y se discutió en cada casa, en cada mesa de familia, en reuniones de amigos. Eso debemos agradecérselo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quién no sólo escuchó estas reivindicaciones, sino que lo tomó como bandera, convirtiéndose así en el primer gobierno que no temía enfrentarse a las corporaciones mediáticas, y a las implicancias que esto podía tener en el terreno de la opinión pública.

Por todo ello, es absolutamente errado entender a esta norma como una ley mordaza que censura la libertad de expresión. Por el contrario, es democrática y justa. Es de las primeras de la región en plantear la distribución del espacio radioeléctrico en partes iguales, un 33% para medios públicos, un 33% para medios privados y un 33% para las empresas sin fines de lucro.

Hoy la comunicación en mi país ya no es entendida como un bien económico, sino como un derecho humano básico. Y como tal, será el Estado, con el apoyo de organizaciones sociales y otros actores sociales, quien deberá garantizar la  pluralidad de contenidos y la desconcentración en función de universalizar el acceso. Hecho que  molesta a aquellos que siempre detentaron la monopolización mediática.

El multimedia más grande y concentrado de nuestro país, el Grupo Clarín, actualmente tiene en su poder 25 licencias de radio AM, FM y Televisión abierta, cuando la normativa indica que sólo pueden tener hasta diez. Posee alrededor de 240 servicios de televisión por suscripción (cable) cuando debería tener solamente 24. Y finalmente, supera ampliamente el 35% del territorio con su alcance, prestando servicios de radio a un 41,88% de la población, de televisión abierta a un 38,78% y servicios de TV por suscripción a un 58,61%.

Esta ley se votó en 2009 por amplia mayoría en el Parlamento argentino. Y no se pudo implementar completamente hasta hoy. En sintonía con la legislación, la mayoría de las empresas mediáticas presentaron un plan de adecuación para respetar la cantidad de licencias que permite la normativa. Excepto Clarín, que con medidas cautelares fue transitando todas las etapas judiciales buscando su inconstitucionalidad. Sin embargo, llegó a la Corte Suprema de Justicia, máximo tribunal de Argentina, y seis de los jueces de este tribunal  (sólo un juez estuvo en contra) declararon la legislación como constitucional, mediante un fallo de 400 páginas que define muy claramente los motivos por los cuales esta legislación no cercena la libertad de expresión, sino que por el contrario la promueve y lucha contra la concentración.

En función de clarificar las acciones del Grupo Clarín en detrimento de la democratización de la palabra, es importante tener en cuenta que fueron cuatro los artículos (41, 45, 48 y 161) de la ley cuestionados por la empresa y judicializados; justamente aquellos que regulan la estructura de propiedad de los medios. Los mismos hacen referencia a la titularidad de las licencias, o sea, quiénes pueden usufructuar determinada frecuencia del espectro radiofónico; la cantidad de licencias que puede tener un grupo o una persona física, tanto a nivel nacional como local; la concentración indebida y a la desinversión en algunas de sus señales o medios. La Corte Suprema declaró constitucional la totalidad de la ley, incluidos fundamentalmente los cuatro artículos mencionados. Su fallo expresa que “el Grupo Clarín deberá adecuarse a la nueva estructura planteada por la norma”, “la ley establece límites iguales para todos los titulares de licencias”; “la sustentabilidad no puede ser equiparada a rentabilidad, y en este sentido, hace a la naturaleza propia de un proceso de desconcentración la posibilidad de una reducción consiguiente de los márgenes de ganancia empresaria”. Esto significa  que ahora sí el mapa de medios de Argentina finalmente será más democrático e incluirá muchas más voces.

La legislación no sólo regula la cantidad de licencias, sino también transforma las opciones mediáticas de la Argentina. Se establecen porcentajes de programación con contenido nacional, local, artístico y educativo, en función de promover que nuestras radios y televisiones presenten opciones diferentes al mero show y entretenimiento. Abre la posibilidad para que miles de comunicadores accedan al trabajo; respeta los derechos de las mujeres y también incluye ítems específicos en pos de generar una programación adecuada para niños, niñas y adolescentes. Es por todo esto que muchos de nosotros, que creemos en una transformación de nuestra sociedad, consideramos que ésta es una de las mejores leyes de la democracia, y mediante su implementación permitirá alcanzar la real democratización de la palabra y dará fin a los monopolios que concentran la información, desinformando y manipulando los hechos de nuestra realidad.

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40 años de ejemplo

Con su actitud valiente, Allende se encontraba lejos de los procesos políticos que se vivían en Suramérica

/ 11 de septiembre de 2013 / 04:15

Salvador Allende, el Chicho, llegó al gobierno declarándose socialista y revolucionario, y hacía escuela sumando voluntades al proceso de socialismo por la vía pacífica. Él lo creía posible y no percibió que por ello podría poner en peligro no sólo su gobierno, sino también su vida. Con su actitud valiente, parecía lejos de los procesos políticos que se vivían en Suramérica, dominados por dictaduras militares, con un gendarme como EEUU que consideraba su patio trasero lo que sucediera en nuestros países. La revolución cubana había trazado un camino y había demostrado cómo los sueños de utopía podían cumplirse. Y con ese mismo ímpetu, la irrupción de Salvador Allende tuvo un insoslayable valor  desde lo testimonial y conceptual; significaba la transformación de nuestra realidad a través de la vía democrática, mediante un partido histórico, generando así un buen ejemplo a seguir para los procesos que intentaban gestarse en el cono sur.

Recuerdo que fui invitado por el Partido Socialista de Chile para participar de los actos del 30 aniversario del 11 de septiembre, y de un hecho simbólico pero de alto contenido político: la apertura de la puerta de la calle Morandé, en el palacio de La Moneda, el lugar por donde salió por última vez, ya muerto, el compañero Allende, mientras el edificio aún ardía como resultado del criminal bombardeo de la aviación golpista. A la hora de la reconstrucción la dictadura había anulado la puerta de Morandé 80, como había intentado anular la memoria de los chilenos.

También se me viene a la memoria aquella vez en que llegó a nuestras manos un casete pirata con las últimas palabras de Allende en una grabación de Radio Magallanes. Entonces, el compañero Presidente daba su última lección: “En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Es posible que nos aplasten, pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor”.

Allende actuó en consecuencia y murió en La Moneda, sin renunciar, con el casco y las botas puestas. Aquellas últimas palabras hoy se ven reflejadas en los actos que llevan adelante los y las líderes que están transformando nuestra región: Cristina, Dilma, el Pepe, Evo, Ortega, Correa y Maduro. Somos muchos y muchas quienes luchamos por cambiar esta historia. Allende fue uno de los grandes pioneros, siguieron Chávez, Lula, Néstor. El sueño, la utopía se está cumpliendo, y nuestros pueblos reconocen las victorias que se están alcanzando. Latinoamérica hoy pone como ejemplo a Allende en la galería de nuestros héroes latinoamericanos, los de ayer junto con los de hoy.

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Paso a paso

Se han ido cumpliendo las propuestas de la campaña de 2003 en forma ininterrumpida, paso a paso

/ 10 de agosto de 2013 / 05:43

La frase “paso a paso” en Argentina se asocia a un dicho futbolístico que consiste en ir de a poco, pero en forma ininterrumpida. Hoy, cuando decimos “paso a paso” puede sobreentenderse como una diatriba hacia las elecciones PASO, que son las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que se llevarán a cabo mañana, 11 de agosto, dando inicio al proceso electoral que terminará el 27 de octubre con las elecciones generales.

Elecciones que en Argentina tienen gran importancia no sólo porque de éstas depende la conformación de la Cámaras de Diputados y Senadores para el próximo periodo, sino porque además la oposición (integrada por partidos de derecha o socialdemocracia; las corporaciones mediáticas; el poder financiero; la oligarquía terrateniente, representada en latifundista, medianos o pequeños propietarios, para comprender este hecho debemos saber que la hectárea en muchas zonas de Argentina supera los 20.000 dólares, con la que se puede producir, con el valor de soja, otros tantos millones anuales) quiere que se termine este ciclo virtuoso, esta década ganada, como lo expresa la Presidenta argentina, que puso límites a los privilegios que históricamente estos sectores detentaron en nuestro país.

Los medios de comunicación en Argentina, monopolios que son enfrentados por el gobierno de Cristina Fernández a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, continúan publicando falacias con relación a la situación económica del país, las políticas públicas implementadas de redistribución de la riqueza y, en este caso, los posibles resultados para las elecciones de agosto. En estas votaciones seguramente el oficialismo, es decir el Frente para la Victoria (estructura política que responde a la Mandataria), logrará alzarse con la elección, y aumentar así el número de diputados y de senadores en su representación parlamentaria.

No obstante, se prevé un triunfo del Gobierno, puesto que cuenta con un caudal de voto duro que alcanza casi los 40 puntos de apoyo a la Presidenta. Y éstas no son casualidades, no es obra de la espontaneidad, sino más bien responde al crecimiento de la economía argentina, al hecho de que hombres y mujeres, jóvenes, niños y niñas han mejorado con creces su calidad de vida y se han reivindicado numerosos derechos que antes eran vulnerados por los gobiernos neoliberales.

Me interesa, entonces, explicar aquí a qué nos referimos cuando planteamos que se ha mejorado la calidad de vida de los y las argentinas, entendiendo que el proyecto de gobierno fue cumpliendo las propuestas de la campaña de 2003 en forma ininterrumpida, paso a paso. El crecimiento se demuestra en las estadísticas. Es así que, en el último año, los números de la macroeconomía dicen que la actividad económica avanzó 7,8% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. En los primeros cinco meses de 2013, la expansión fue de 4,9% interanual, según el Instituto Nacional de Estadísticas de la Argentina (Indec). El consumo del mercado interno es uno de los factores que explicaron el crecimiento, así como también la producción industrial, que registró el mejor de- sempeño desde 2011;  la cosecha récord del campo; el repunte de la construcción y la venta de autos a la plaza brasileña.

La expansión del consumo interno es central para explicar el desempeño de la actividad económica. Entre los indicadores que reflejaron ese dinamismo de la demanda local se destacaron los siguientes: la recaudación tributaria por concepto del IVA fue de 20.323 millones de pesos en mayo, al aumentar 28,6% interanual; la venta en supermercados registró un alza de 28,3% interanual; la facturación de los centros de compra aumentó 38,7% en los últimos 12 meses; el patentamiento de autos fue de 89.644 unidades en mayo, un 17% más que en el mismo mes de 2012. Existen distintos elementos que explican ese crecimiento del consumo: la creación de 84.000 nuevos puestos de trabajo en los primeros meses de este año; la informalidad laboral se redujo a niveles mínimos históricos (32% de los trabajadores); la participación de los asalariados en el PIB alcanzó el 55%; el aumento de las jubilaciones y pensiones; la transferencia de ingresos del Estado hacia sectores de menores recursos con alta propensión a consumir. Es así que en junio se redobló esa apuesta con el incremento de 35% para la Asignación Universal por Hijo. Si se cuentan además las Asignaciones Familiares, los planes estatales ofrecen cobertura para 7.000.000 de niños y niñas de nuestro país.

El repunte de la actividad industrial fue otro elemento que explicó la expansión de la economía. La producción manufacturera registró un alza de 5,2% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. Eso se debe a dos motivos: la baja base de comparación, tras la desaceleración del sector en 2012, y la recuperación de las terminales automotrices. La fabricación de autos de mayo fue de 79.590 unidades, al aumentar 32,2% respecto de 2012. Además, la industria química registró un incremento del 9,6% interanual, mientras que la rama de minerales no metálicos avanzó 3,3%.

El dato notable fue la recomposición de la exportación de los bienes industriales. En Argentina, los despachos manufactureros avanzaron 1,3% en los primeros cinco meses de 2013, mientras que habían retrocedido 1,4% en el mismo periodo de 2012. La principal razón del repunte de las exportaciones manufactureras de Argentina fue la recomposición de relaciones comerciales con Brasil en el segmento de automotores. Ese socio comercial incrementó significativamente la compra a terminales locales, en detrimento de otros productores como EEUU y la Unión Europea. En enero y mayo, las automotrices argentinas incrementaron 44,4% las exportaciones.

En Argentina existe una oposición que no termina de presentar proyectos ni mejores alternativas al proyecto de gobierno, y que desconoce los resultados de las políticas económicas aquí enumeradas; desconoce que el 60% de los votantes que participarán en las elecciones de este domingo lograron su mayoría de edad para votar en estos últimos diez años, votantes que pertenecen a una generación que creció viendo los avances de la última década; una oposición que desconoce que la mayoría de la militancia de izquierda y progresista visualiza en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner avances ini- maginables en las políticas de derechos humanos y derechos civiles, políticas sociales reclamadas hace años, políticas internacionales que priorizan las relaciones con la región, políticas de estatización de empresas privatizadas en el neoliberalismo de la década del 90.

Es por ello que el triunfo electoral del Frente Para La Victoria a nivel nacional, que se definirá en octubre, es un hecho para la mayoría de las encuestadoras y analistas políticos. El proyecto que encabeza Cristina Fernández sabe que mucho ha hecho para mejorar la vida de los argentinos y las argentinas, y que aún falta para terminar el proceso que se inició hace diez años. Todo lo demás será decisión del pueblo argentino, que acompañó al Gobierno desde 2003, ganando las cinco elecciones que se realizaron en este periodo. El paso a paso ahora vuelve a aparecer referido a la continuidad de un proyecto que cumplió muchos de los sueños y metas de la ciudadanía argentina, y que hoy, paso a paso, va por más.

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