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Enclaustramiento y Metas del Milenio

La dependencia impone a los países mediterráneos efectos negativos para su desarrollo

/ 8 de abril de 2013 / 04:41

El tema de la mediterraneidad de Bolivia puede tener muchas, muchísimas aristas, y una de ellas es la económica, sin duda alguna. Esta semana me preguntaba si algún economista o investigador se habrá interesado en investigar sobre este tema, desde una perspectiva netamente económica, neutral e independiente. La inquietud me arrojó interesantes resultados. No sólo que hay mucha tinta y papel en este tema, sino que además su tratamiento se ha ido especializando en función de los continentes. Mencionar primero que en el mundo existen cerca de 47 países mediterráneos, la mayoría están en África y en Europa. Los siete países mediterráneos con mayor superficie son Kazajistán, Mongolia, Chad, Níger (no Nigeria), Mali, Etiopía y Bolivia, todos ellos en vías de desarrollo

Fue interesante encontrar numerosas investigaciones y publicaciones sobre el tema, y en especial el estudio Los desafíos que enfrentan países mediterráneos en vías en desarrollo, realizado por un grupo de economistas, entre ellos Jeffrey Sachs. Esta investigación forma parte del reporte sobre Desarrollo Humano de 2004, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Dicho reporte incluye las Metas del Milenio.

Así como la erradicación de la pobreza extrema y el hambre es la meta número 1, la número 8 se define así: “Desarrollar una alianza global para el desarrollo para países mediterráneos y Estados en pequeñas islas”. Valdría la pena que desde las instituciones del Estado se haga un seguimiento marcado a la evolución de esta meta del Milenio. A continuación, presento las principales conclusiones de la investigación del profesor Sachs y de sus colegas.
La dependencia con países de tránsito. “Los países (mediterráneos) no sólo enfrentan los desafíos de las distancias, sino que también dependen de los trámites administrativos y de tránsito a través de terceros países soberanos. Dicha dependencia puede tomar las siguientes formas: i) Dependencia sobre infraestructura de transporte; ii) Dependencia por las relaciones políticas con vecinos; iii) Dependencia para la paz y estabilidad y iv) Dependencia en temas administrativos para el tránsito”.

Altos costos de transporte. “A pesar de los avances tecnológicos, los altos costos de transporte ponen a países mediterráneos en una situación de desventaja relativa con sus vecinos con costa, para competir en mercados globales”.

Menor desarrollo económico. “En promedio, los países mediterráneos están peor que sus vecinos con acceso al mar, si se toma en cuenta todos los indicadores del Índice de Desarrollo Humano. El PIB per cápita de los países mediterráneos es casi la mitad que el de sus vecinos con costa”.
Menores exportaciones. “En promedio,  los países mediterráneos exportan mucho menos que sus vecinos con costa, haciendo comparaciones per cápita entre dichos países…”.

En resumen, la mayor parte de la investigación de Sachs está relacionada con la tesis de la dependencia económica y política de los países mediterráneos  con relación a sus vecinos con pleno acceso a la costa; dicha dependencia impone efectos negativos para el desarrollo económico, para el desarrollo social y el comercio. Cabe mencionar que existen otras numerosas investigaciones de economistas sobre los efectos e impactos de la mediterraneidad, y que merecen la pena ser leídas y analizadas con detalle en esta etapa. Todas las referencias y enlaces de otras investigaciones serán incluidas en mi blog: doporto.wordpress.com.

Es economista.

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Innovaciones móviles en zonas rurales

La telefonía celular en zonas rurales ha impulsado distintos tipos de servicios e innovaciones.

/ 22 de abril de 2013 / 04:00

Un reciente informe sobre el estado de las telecomunicaciones globales, elaborado por  International Telecommunication Union, agencia dependiente de las Naciones Unidas, destaca que en promedio el ingreso de la telefonía celular en el mundo es del 96%; en los países desarrollados es del 128% y 89% en países en vías de desarrollo; en África es del 63%; en el Asia es del 89% y en toda América es del 109%. Es decir, que ya existen en el mundo cerca de 7.000 millones de suscriptores a servicios de telefonía celular.

Si bien este reporte no presenta información detallada sobre las diferencias de penetración en zonas urbanas, periurbanas y/o rurales; existen diversas publicaciones que dan cuenta sobre la forma en que el ingreso de la telefonía celular en zonas rurales ha impulsado distintos tipos de servicios e innovaciones para estas poblaciones, que en muchos casos  representan a segmentos de menores ingresos. Para muchas de estas poblaciones, tales plataformas se traducen en fuentes de ahorro, la reducción de costos de transacción y la generación de ingresos, y con ello un incremento del bienestar.

En la actualidad, la telefonía celular en zonas rurales de menores ingresos representa soluciones para la falta de acceso a servicios financieros y de microfinanzas, acceso a servicios de salud, a plataformas de información y datos, a internet, a oportunidades de trabajo, a mercados, a entretenimiento, a información meteorológica, e incluso a servicios de educación para estudiantes rurales.

Por ejemplo, en Kenya se ha desarrollado uno de los ejemplos más avanzados de penetración de servicios financieros a través de telefonía celular,  también llamada billetera móvil. El servicio M-Pesa permite realizar transacciones de depósito y retiro de dinero, transferencias de dinero a terceros a través de SMS y la compra de servicios de telefonía celular. El servicio ya cuenta con 18 millones de usuarios, para un país de 40 millones de habitantes.

En Bangladesh se ha lanzado un servicio de enseñanza del idioma inglés, el cual incluye plataformas de telefonía celular, televisión y juegos. El objetivo es incrementar el conocimiento del inglés para cerca de 25 millones de personas hasta 2017.

Sin duda alguna, la telefonía celular representa una oportunidad de acceso a un servicio básico como las telecomunicaciones, pero sobre todo una plataforma que además puede generar ahorros e ingresos a millones de personas en las zonas rurales. Se estima que el ingreso  de telefonía celular en zonas rurales de América Latina ya es de cerca del 60%.

A ello se suma una serie de oportunidades para emprendedores sociales y empresas interesadas en desarrollar negocios inclusivos en estos segmentos del  mercado, a través de soluciones basadas en telefonía celular. En la actualidad existen diversas iniciativas que promueven el acceso a fuentes de financiamiento y conocimiento para dichos emprendimientos. Los estudiantes universitarios y de carreras técnicas relacionadas con el sector de telecomunicaciones tienen una clara ventaja en estos temas.

Por último, cabe señalar que si bien el avance de las telecomunicaciones y el internet podrían convertirse en un factor de exclusión y de mayor pobreza para segmentos de menores ingresos, es precisamente la telefonía celular un gran factor potencial de inclusión y generación de ingresos para dichos segmentos en países en vías de desarrollo.

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60% actitud + 40% aptitud

El acceso homogéneo al conocimiento está cambiando la forma cómo se compite en  el mercado laboral

/ 11 de marzo de 2013 / 05:50

Hace 16 años tuve el siguiente diálogo en una entrevista de trabajo: —Por favor joven, ¿podría usted mencionar uno de sus mayores logros personales hasta la fecha? —Mhhhh, considero que el hecho de haber terminado mi carrera profesional es un logro interesante, respondí.

—Discúlpeme, me dijo con cierta molestia e impaciencia, le he preguntado por un logro personal, que explique un hecho y destaque alguna característica de su personalidad. Porque el hecho de haber concluido su carrera profesional no demuestra un gran logro, simplemente ha cumplido un requisito que le permite ahora, y a los 50 jóvenes que esperan afuera, poder sentarse en mi silla e intentar acceder a una oportunidad laboral. Ahora, por favor, ganemos tiempo y cuénteme de un logro  que realmente demuestre una característica personal y diferenciadora.

Cuando tuvo lugar esta entrevista, el conocimiento técnico no era tan accesible como ahora gracias a internet. Hace 15 años, la forma más común de conseguir conocimiento en el país era a través de un libro o una fotocopia, más aun en la época universitaria. Es decir, el acceso a conocimiento técnico era una fuente de ventaja. Pero en la actualidad, este acceso  es casi universal, en casi cualquier idioma, y en muchos casos es hasta gratuito. Además, los libros digitales hacen aún más fácil el fenómeno; pese a que en los países en vías de desarrollo el acceso masivo a internet todavía tiene restricciones.

Ahora bien, el objetivo principal de esta columna es remarcar el hecho de que el acceso al conocimiento, a través de internet, más o menos homogéneo, está cambiando velozmente la forma cómo  las personas profesionales o no, están compitiendo en el mercado laboral. De allí que las habilidades actitudinales vienen cobrando tanta importancia como el mismo conocimiento, dependiendo del tipo de profesión, oficio o actividad que se realice. En efecto, habilidades como el saber trabajar en equipo, tener una orientación a resultados y objetivos claros, honestidad y ética, tener una buena red de contactos, escribir y redactar correctamente, autoestima, facilidad de palabra y convencimiento, habilidad de ventas, resolución de conflictos, perseverancia, entre muchas otras, resultan de creciente importancia a la hora de buscar una oportunidad laboral.

Así, el desafío para países en vías en desarrollo es promover un sentido de urgencia para reestructurar la forma en que nuestra fuerza laboral joven, y no tan joven, adquiere y construye este tipo de habilidades. La construcción y desarrollo de estas habilidades actitudinales requieren, primero, que los padres se den cuenta de esta tendencia en el mercado laboral, y apoyen a sus hijos en el hogar con una educación que promueva ese tipo de aptitudes. Los colegios son el siguiente peldaño en el desarrollo de estas habilidades, que se pueden construir progresivamente desde la educación básica.

En resumen, con un acceso promedio a algún tipo de conocimiento técnico, sumado al desarrollo de excelentes habilidades actitudinales y un buen nivel de inglés, el acceso a oportunidades en el mercado laboral no debiera resultar muy complicado, en cualquier país. El tema es que el veloz acceso al conocimiento técnico en el mundo, a través de internet, hace que el desarrollo de habilidades actitudinales requiera la misma o mayor velocidad, para poder ser realmente competitivo en el  mercado laboral y/o en el mercado de bienes y servicios, en todo momento.

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Valores que compartimos en Bolivia

Además de reformas económicas, se necesita una visión compartida y una identidad nacional.

/ 25 de febrero de 2013 / 08:28

En esta ocasión, deseo comenzar mi columna con una pregunta: ¿Cuáles son los valores nacionales más anclados, promovidos y sobre todo, los más compartidos en nuestra querida Bolivia? Al respecto, en los artículos 8, 9 y 10 de la nueva Constitución Política, se definen explícitamente los principios, valores y fines del Estado. Al menos en la CPE tenemos un punto de arranque para anclar nuestros valores. A pesar de ello, queda aún un largo camino para lograr identificar cuáles son los más compartidos, los más internalizados y aquellos que nos permiten ser optimistas sobre una visión conjunta de país, independientemente de nuestra diversidad étnica, religiosa y geográfica.

Cómo respondería amable lector a las siguientes dos preguntas: ¿Cuáles cree usted que son los principales valores y principios compartidos en Bolivia?, y ¿cuáles son los valores y principios que todavía no compartimos? Probablemente tengamos muchas respuestas para la segunda pregunta, pero no muchas para la primera.

Mi inquietud con este tema se relaciona con una revisión de las razones que explican por qué los llamados Tigres del Asia (Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán) han alcanzado mayores niveles de desarrollo y crecimiento. Por mi área de trabajo y experiencia, mis hipótesis apuntaban a temas de ventajas comparativas, competitividad, políticas económicas consistentes, educación, promoción de exportaciones, atracción de inversiones, estabilidad política, entre muchas otras. Obviamente, como muchas cosas en la vida, la respuesta depende de la interacción de muchos factores. Sin embargo, hay un factor diferente que explicaría este nivel de crecimiento, y es que algunos de estos países, además de promover temas económicos, han llevado a cabo acciones específicas para definir e internalizar valores compartidos nacionales.

Ése es el caso de Singapur, país que entre 1988 y 1991, bajo el liderazgo del entonces primer ministro Goh Chok Tong, decidió llevar a cabo una iniciativa nacional y participativa, para la identificación de los cinco valores nacionales compartidos, como mecanismo de construcción de una identidad nacional. El caso de Singapur también es interesante porque en 1963, cuando se independiza del Reino Unido, su estructura era multicultural y multiétnica, con poblaciones de China, Malasia, India y una buena parte de los llamados Peranakans, poblaciones locales de clase media, con ascendencia china. Es decir, para Singapur estaba clara la necesidad de construir una visión compartida y una identidad nacional, que entre otras cosas han convertido a este país en una de las economías más competitivas y abiertas del mundo, y al mismo tiempo con los índices más bajos de corrupción.

La historia muestra que hay interesantes lecciones para Bolivia, con algunas similitudes, a pesar de los diferentes y particulares contextos. Por supuesto que aún tenemos mucho camino por recorrer en el proceso de construcción de una visión compartida para los 10.4 millones de bolivianos, que nos permita sentar las bases de nuestro desarrollo económico y social. De la experiencia de Singapur, se demuestra que así como es importante promover reformas económicas para el crecimiento y la inclusión, es de igual relevancia promover acciones para lograr una cohesión, visión compartida e identidad nacional; siendo aún más importante para Bolivia, por su historia y por su actual coyuntura.

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¡Welcome to Bolivia!

El inglés representa una oportunidad de mejores ingresos y acceso a un mayor conocimiento global.

/ 11 de febrero de 2013 / 05:44

Esta semana escribo desde Tailandia. Mr. Wat, un amable taxista que me lleva desde el aeropuerto al hotel, tiene un nivel de inglés suficiente como para vender su servicio, decirme con toda amabilidad  “Welcome to Thailand”, contarme que conoce la música latina y que le gusta el fútbol (es fanático del Barcelona y de Messi).

Además de hacerme más placentero el viaje hacia el hotel y recomendarme algunos lugares, me queda claro que Mr. Wat me está vendiendo su servicio completo. Al final, por supuesto que no tengo ningún problema en asegurarle que lo llamaré para que me lleve del hotel al aeropuerto, cuando regrese a Vietnam.

Cuando le pregunté cómo aprendió a hablar inglés, me contó que decidió pagar un profesor, para que le enseñe un nivel lo suficientemente bueno de inglés para interactuar con sus pasajeros. Lo demás lo aprende conversando con sus clientes,  y escuchando música cantada en inglés durante sus recorridos. Actualmente se estima que el 27% de la población tailandesa habla la lengua de Shakespeare, ya que es actualmente un lenguaje obligatorio en el sistema educativo.

Esta experiencia me hace pensar que alguna vez muchos hemos sentido ese sentimiento de orgullo y hasta de nacionalismo patrio cuando alguno de nuestros principales destinos turísticos es presentado en los periódicos o revistas internacionales, en redes sociales o programas extranjeros  de televisión y/o por cable. Es más, para quienes trabajan de alguna forma en el sector de turismo, saber que algunos de nuestros destinos aparecen en rankings mundiales es una buena noticia para la siguiente temporada. Asimismo, saber que el año pasado hemos recibido un número mayor de turistas es motivo de optimismo y alegría, y hasta de decisiones de inversiones, especialmente en el sector hotelero.

Sin embargo, cuando uno revisa algunos sitios webs donde la gente tiene la opción de comentar o calificar determinados servicios y/o destinos, se encuentra con sorpresas y comentarios negativos; y uno de los temas recurrentes en el caso de Bolivia (y en muchos otros países en vías de desarrollo) es el escaso conocimiento del inglés en los puntos claves a lo largo de la cadena de servicios, empezando por las líneas aéreas, los servicios de migración, aduanas, taxis, hoteles, restaurantes, comercios de artesanías de alimentos, souvenires, y en general todos aquellos puntos de intensa interacción con turistas.

Por último, queda claro que en el caso de Mr. Wat, el inglés representa una oportunidad de mejores ingresos y acceso a un mayor conocimiento global; pero para Tailandia representa una mejora en la competitividad en toda la cadena del turismo. En nuestro caso sería interesante empezar a promover que el inglés sea enseñado obligatoriamente en aquellas regiones y municipios que constituyen los principales atractivos turísticos de Bolivia, y eso sólo para comenzar. El siguiente desafío es hacer que los funcionarios seleccionados en entidades del sector público, relacionadas con el sector de turismo, como migración, aduanas, tránsito, aeropuertos, impuestos y tasas, hablen inglés.

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Arroz, fuente de calorías y divisas

/ 28 de enero de 2013 / 06:42

En la columna anterior hice referencia a los principales aspectos socioeconómicos de Vietnam, y quedó pendiente la referencia a sus patrones alimenticios, comida y temas relacionados. Como los amables lectores podrán suponer, Vietnam basa su alimentación en el arroz (co’m, en vietnamita), al igual que la mayoría de los países asiáticos.

Mientras en Bolivia el consumo per cápita de arroz es de 30 kg a 35 kg por año (Fenca), en Vietnam esta cifra es de 132 kg. Es decir, en Bolivia, cada persona consume mensualmente 3 kg de arroz en promedio; mientras que en Vietnam, el promedio mensual es de 11 kg. Este hecho simplemente refleja diferentes patrones alimenticios, ya que por ejemplo en Bolivia el consumo per cápita de papa es de casi 92 kg por año (PIEB), mientras que esta cifra en Vietnam es de entre 10 kg a 12 kg.

Por supuesto que, más allá de las cifras comparativas de consumo per cápita, el tamaño del mercado en Vietnam (cerca de 90 millones de personas), es un gran determinante para alcanzar economías de escala. Eso, sin mencionar que  todavía tiene un gran camino por recorrer en temas de productividad, competitividad, diferenciación y generación de mayor valor agregado en su industria arrocera.

Además, hay que mencionar que el arroz está presente en varios tipos de alimentos, no sólo como grano en las comidas principales, sino también en productos procesados como fideos, pastas, harinas, dulces y postres. Asimismo, en Asia existen centenas de variedades de arroz, que son específicas para determinadas comidas, usos y costumbres. Resultado de todo ello, Vietnam exporta cerca de 7,5 millones de toneladas de arroz, equivalentes al 17% de la producción nacional, que representó cerca de $us 3,5 mil millones de dólares en 2012.

De hecho, una de las comidas más conocidas dentro y fuera de Vietnam es el phở, una sopa que incluye una buena porción de fideo de arroz, carne picada de res o de pollo, verduras (según las regiones y costumbres, puede incluir menta, cebolla, cebolla verde, germinado de soya, cilantro, albahaca) y al final un pequeño chorro de limón.

Cabe destacar que el phở es un alimento muy popular en todas las calles de Vietnam, consumido principalmente en el desayuno; también es un atractivo turístico-culinario, siendo su precio en los pequeños puestos de comida en Hanoi entre 20 mil a 30 mil dongs vietnamitas (VND, por sus siglas en inglés); es decir, entre uno a 1,5 dólares.

Por último, cabe mencionar que el arroz, por tratarse del alimento principal,  posee muchos mecanismos e incentivos desde el Estado, con el objetivo de asegurar la seguridad alimentaria de su población y el incremento gradual de la productividad en las dos principales zonas productoras del norte y sur del país. Todo ello, sumado al volumen de la demanda interna, ha logrado que Vietnam pase a ser el segundo exportador mundial de arroz después de India, habiendo sobrepasado en 2012 a Tailandia.

Es economista.

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