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Monday 17 Jun 2024 | Actualizado a 12:45 PM

Evaluar el censo

Es crucial que la evaluación del censo sea realizada pronto y con la mayor transparencia.

/ 19 de agosto de 2013 / 08:31

La decisión de solicitar una “auditoría técnica” al Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, cuyos resultados han sido cuestionados, y el anuncio de que dicho examen será realizado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), parece haber sido la medida necesaria para comenzar a desactivar los conflictos que este tema estaba inspirando.

En efecto, luego de que la Ministra de Planificación del Desarrollo anunciara que la institución especializada en demografía, dependiente de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de Naciones Unidas, enviaría casi de inmediato a su presidente a fin de que éste inicie acciones con el Instituto Nacional de Estadística (INE) para ejecutar el proceso, que en primera instancia consistirá en una “evaluación poscensal”, fue levantada una huelga de hambre instalada por dirigentes vecinales en Santa Cruz.

De acuerdo con el anuncio hecho por el Celade, la verificación que comienza esta semana “tiene que ver la consistencia del censo en todos sus factores y dimensiones; ver cuál es el margen de error aceptable de acuerdo con los estándares internacionales”, en palabras de la Coordinadora del sistema de Naciones Unidas en Bolivia.

Junto con la protesta vecinal, cuya demanda era la renuncia de la Ministra de Planificación, diversos grupos políticos de oposición se manifestaron con demandas y reflexiones a menudo discordantes, pero coincidentes en el interés de desacreditar el proceso censal, basados no en criterios estrictamente técnicos, sino en la razonable duda que plantea el hecho de hubiera tan grande diferencia entre los resultados parciales comunicados por el Presidente en enero de este año y los definitivos, divulgados semanas atrás.

Sin duda, la brecha entre ambos resultados, como se señaló en esta página en ese momento, abrió un espacio para la duda y puso a las autoridades responsables en la urgente necesidad de clarificar y explicar lo sucedido no sólo para evitar las ya vistas reacciones de carácter político, sino sobre todo para brindar a la población certeza respecto del modo en que se planifica el presente y futuro del país, pues los datos del censo son, a todas luces, y como ya se ha señalado en este espacio el sábado último, cruciales a la hora de distribuir los recursos.
Un otro efecto posible de la duda que se ha sembrado sobre el Censo 2012 ha sido la solicitud de suspender el Censo Agropecuario que debería iniciarse en pocas semanas más, y es seguro que de no resolverse el problema actual, incluso si este nuevo proceso es impecable, habrá razones para sustentar discursos orientados a quitarle validez a los resultados, sean cuales fueran.

Es, pues, de crucial importancia que la evaluación poscensal y, si corresponde, una auditoría técnica sean realizadas cuanto antes y, sobre todo, con la mayor transparencia posible.

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El cerebro de papá

Darbe Saxbe

/ 17 de junio de 2024 / 11:25

Un padre de tres hijos me dijo recientemente que si pudiera retroceder en el tiempo y darse un consejo, sería tener hijos antes. La paternidad lo cambió, le dio un propósito a su vida, dijo. Resulta que la neurociencia está de acuerdo con él. Mi laboratorio de investigación investiga cómo cambia el cerebro cuando los hombres se convierten en padres y estamos descubriendo que la paternidad puede ser transformadora para sus cerebros y cuerpos. Los cambios cerebrales y hormonales que observamos en los nuevos padres nos dicen que la naturaleza pretendía que los hombres participaran en la crianza de los hijos, porque los equipó con una arquitectura neurobiológica para hacerlo. Ellos también pueden mostrar el instinto fundamental de crianza que a menudo se atribuye únicamente a las madres.

No solo eso, sino que la participación de los hombres en la paternidad puede tener beneficios a largo plazo para la salud de su cerebro y para sociedades saludables. Pero la transición a la paternidad también puede ser un momento de vulnerabilidad, razón por la cual apoyar a los padres debería ser una prioridad para los responsables de las políticas.

En un estudio de 2022, mis colegas y yo colaboramos con investigadores en España para recopilar escáneres cerebrales de un pequeño número de padres primerizos antes y después del nacimiento de sus bebés. Nuestros resultados se hicieron eco de estudios de madres realizados por algunos de los mismos investigadores. En varios estudios emblemáticos, descubrieron que a medida que las mujeres se convertían en madres, sus cerebros perdían volumen de materia gris, la capa de tejido cerebral rica en neuronas, en regiones de todo el cerebro, incluidas las responsables del procesamiento social y emocional.

Aunque un cerebro que se encoge suena como una mala noticia, menos puede ser más: estos cambios podrían afinar el cerebro para que funcione de manera más eficiente. El cerebro adolescente también reduce su materia gris a medida que se desarrolla. Las mujeres que perdieron más volumen cerebral mostraron un apego más fuerte a sus bebés después del nacimiento, lo que indica que la reducción promovió el vínculo.

Nuestros hallazgos para los padres fueron similares. Los hombres también perdieron volumen de materia gris en la nueva paternidad, en algunas de las mismas regiones que cambiaron en las mujeres. Pero las reducciones de volumen para los papás fueron menos pronunciadas. Los hallazgos para las madres habían sido tan sorprendentes que un algoritmo de aprendizaje automático podía distinguir a las madres de las no madres únicamente mediante sus escáneres cerebrales. El panorama era más ruidoso para los padres. Mi corazonada es que los cambios cerebrales de los hombres parecen menos claros porque los padres varían mucho en sus niveles de compromiso con la crianza de los hijos.

Pero un cerebro paterno cada vez más reducido puede tener desventajas. Descubrimos que los padres que perdieron más volumen de materia gris dormían peor y tenían más síntomas de depresión y ansiedad en el primer año tras el nacimiento. La moraleja para los hombres es que el cambio cerebral probablemente sea algo bueno, incluso si expone la vulnerabilidad.

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¿De la polarización al centro político?

Yuri Torrez

/ 17 de junio de 2024 / 11:19

Hoy, uno de los síntomas en el campo político boliviano es el tránsito de una polarización aguda —característico de los últimos años, que inclusive desembocó en una ruptura constitucional—, hacia un centro político/ideológico. En todo caso, no nos referimos a aquella otra polarización social o cultural asentada en los clivajes étnicos o regionales de larga data que se remonta a los orígenes republicanos de Bolivia, no superada aún, pero, además, en los momentos de alta conflictividad, la polarización política se alimentó de la polarización socio/cultural.

A partir de fines de 2022, esa polarización política se diluyó. En rigor, esa fuerte polarización tenía uno de sus polos localizado territorialmente en Santa Cruz, expresado en el camachismo (en alusión a Luis Fernando Camacho, el líder cívico/político que puso en vilo a la democracia boliviana en 2019) que protagonizó, en noviembre de 2021, la última movilización cruceña en contra del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) desactivada posteriormente y, acto seguido, Camacho fue encarcelado en Chonchocoro bajo acusación de terrorismo. A nuestro juicio, el camachismo tenía rasgos de la extrema derecha de hoy: invocación religiosa, violencia in extremis, intolerancia racial, mesianismo, difusión de fake news en el espacio digital, entre otros. En su afán de polarizar a Bolivia, el camachismo atrajo a su polo inclusive a la derecha más moderada.

Por otra parte, el otro polo, o sea el nacional-popular (o si prefieren en términos convencionales, la izquierda), estaba ocupado ideológicamente por el MAS. Al no existir un enemigo político externo al cual enfrentarse, esto, entre otras cosas, le otorgaba su identidad política/ideológica ya que la extrema derecha, o sea el camachismo, como dijimos anteriormente, sufrió una estocada letal. Esa ausencia de enemigo externo al MAS, posibilitó que la conflictividad se desplace a las entrañas de la estructura partidaria oficialista. Esa disputa interna, a propósito, está desprovista de un debate ideológico ya que el factor principal de esa disputa es por el poder.

Entonces, la desaparición, o por lo menos el debilitamiento agudo de la extrema derecha y la fractura interna del MAS son indicadores inequívocos de que estamos asistiendo a las contrapuertas para el centro político. En rigor, hay señales al respecto: Manfred Reyes Villa no descarta la posibilidad de candidatear por la presidencia y tampoco quiere reunirse con aquellos actores opositores al MAS, muchos de ellos protagonistas de la polarización. Y quizás otro (nuevo) actor político es el exvocero presidencial Jorge Richter, quien aseveró que no volverá a su oficio de analista político, sino que se dedicará a pensar en “buscar soluciones para el país y derroteros para la unidad de Bolivia”, y dejó algunas pistas de su posible incursión en la política, utilizando el método de Sherlock Holmes: se deduce su presencia en las venideras elecciones con una propuesta, según él: “progresista y humanista”.

Este camino al centro político también está poblado de su propia discursividad. Ese “puente discursivo” pregonado por esos actores se aleja de la polarización política: hablan de la necesidad de articular, en la economía, el Estado con el mercado. Y en el ámbito político dicen aproximar a la “República” con el “Estado Plurinacional” que, en tiempos de la polarización, operaban como antinomias. Este nuevo repertorio discursivo en el espectro de la política son campanas que anuncian la disolución de la polarización política/ideológica.

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Las armas del pueblo palestino

Franz J. Zubieta Mariscal

/ 16 de junio de 2024 / 00:09

El pueblo palestino ha elegido las armas del derecho internacional y la diplomacia. Armas que, aunque imperfectas y limitadas, han permitido que el pueblo palestino haya conquistado un campo de batalla en el que el gobierno de Netanyahu ha perdido la opinión y el respeto de la comunidad internacional. De hecho, sus recientes ataques y bombardeos en campos de desplazados densamente poblados en Rafah son prueba inequívoca de un plan de extermino injustificable que, por supuesto, está siendo rechazado categóricamente por los tribunales y foros internacionales más importantes de la humanidad.

El más reciente rechazo internacional provino de la Corte Internacional de Justicia, que el 24 de mayo emitió una nueva orden de protección solicitando al gobierno de Netanyahu a “detener inmediatamente su ofensiva militar y cualquier otra acción en la gobernación de Rafah que pueda infligir al grupo palestino en Gaza condiciones de vida que podrían provocar su destrucción física total o parcial». Corte que, asimismo, confirmó que la situación humanitaria en Gaza es “desastrosa”, y que los supuestos esfuerzos de ayuda del ejército israelí son pantomimas. De hecho, las privaciones materiales a las que está siendo sometido el pueblo palestino, confirman el uso de la hambruna como método de guerra. ¿La respuesta del gobierno de Netanyahu a esta Corte? Instantes después de la lectura de esta orden, aviones de combate lanzaron ataques contra el campamento de refugiados en Shaboura y hace días 45 personas, entre ellos niños y mujeres, fueron masacradas y quemadas vivas sin compasión por “un trágico error”, según Netanyahu.

El segundo rechazo a la justificación kafkiana del genocidio palestino, provino de la Corte Penal Internacional, que el 20 de mayo a través de su fiscal, Karim A.A. Khan, anunció que se posee evidencia razonable para creer que Netanyahu y su ministro de Defensa tienen responsabilidad penal por varios crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad desde octubre de 2023. Entre ellos, usar el hambre como método de guerra, causar grandes sufrimientos y daños graves a la integridad física y la salud de los palestinos, homicidio y exterminio masivo intencional, ataques y persecución deliberados contra la población civil. Razón por la que solicitó a la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte emitir ordenes de aprehensión contra estas autoridades. Tal como informó la relatora de Naciones Unidas, Francesca Albanese, en su reporte La Anatomía del Genocidio, el gobierno de Netanyahu ha subvertido los principios del Derecho Internacional Humanitario para crear un “camuflaje humanitario” para justificar sus ataques indiscriminados. Categorías como “escudo humano terrorista grupal” o “infraestructura civil como objetivo militar necesario” fueron forjadas en la jerga militar y política israelí para justificar y ejecutar sus bombardeos indiscriminados a población e infraestructura civil. Asimismo, la Corte Penal Internacional solicitó órdenes de arresto para tres líderes de Hamás que son igualmente responsables por el brutal ataque a la población civil israelí el pasado 7 de octubre, toda vez que el uso del terror como política es inaceptable venga de donde venga.

En el frente diplomático, hace poco Palestina logró que la Asamblea General de las Naciones Unidas vote mayoritariamente para solicitar que el Consejo de Seguridad la acepte como Estado pleno, lo que confiere derechos adicionales a Palestina ante la ONU, permitiéndole participar en los debates, proponer temas para la agenda y designar sus representantes ante varios comités. ¿La respuesta del gobierno de Netanhayu a la ONU? El embajador israelí Erdan destruyó la Carta de la ONU en una pica papeles frente a los ojos del mundo. Hecho que seguro motivó a España, Irlanda y Noruega a acelerar su reciente reconocimiento en bloque a Palestina, y por otra parte a Colombia, Nicaragua, Libia y México a presentar una solicitud de intervención en el caso judicial en La Haya. La diplomacia de Netanyahu hoy se comporta como matón de barrio que mientras masacra a unos, intimida a otros. No obstante, la ejecución de esta agenda política de muerte produce lo contrario, la unidad en torno a la justicia de la causa palestina.

Franz J. Zubieta Mariscal es docente de la UMSA y de la Academia Diplomática Plurinacional. 

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Hay niños hasta en la sopa

/ 16 de junio de 2024 / 00:07

Los violadores pueden estar hasta debajo de una piedra. Un portero del colegio, un profesor de la escuela, un chofer de taxi, un amigo de la familia que se quedó en una borrachera, un hermano, un padrastro, un padre biológico, un abuelo, un primo, un inquilino, un tío, un amigo del marido, un docente universitario, un compañero del colegio, un vecino, un actor famoso, un presidente de Estado, un diputado, un médico, un albañil, un censista el día del censo, un esposo, un policía, una pareja, una expareja, un desconocido al final de un callejón, un amigo, un delincuente, un jefe… En esta interminable lista de posibilidades, el peor de todos es el sacerdote.

¿Cuántas veces quedamos boquiabiertos con las noticias que confirmaban una violación de parte de un cura o un pastor evangélico a una niña, una adolescente, una mujer casada, un niño o un joven? ¿Y cuántas veces una noticia enterró a otra dejando estas violaciones en el silencio mediático, cuando no en el silencio judicial? ¿Y por qué esta A amante vuelve a escribir sobre los casos de abuso sexual de parte de religiosos? Gracias por la pregunta.

El dolor, la indignación y la más humana bronca empujan a volver al asunto porque los abusadores sexuales que tapan sus delitos con el manto de la religión, de la fe, del amor con mayúscula, son los peores entre los peores delincuentes. Son execrables porque son los delincuentes doblemente abusadores por su hipocresía. Ellos sí que se irán al mismísimo infierno si no están durmiendo con el demonio al que nos enseñaron a temer.

Ahí está la foto: el sacerdote pederasta Alfonso Pedrajas, con una guitarra entre las manos, cantando al lado de Luis Tó Gonzáles, otro pederasta, rodeados por jóvenes bolivianos con las cabezas inclinadas mirando las páginas de sus libros. ¿Son sólo acusaciones malintencionadas de enemigos de la Iglesia Católica? No es así, creyentes y no creyentes. El jesuita Alfonso Pedrajas dejó un diario cuya existencia es hoy pública gracias a un sobrino que entregó el texto al periódico español El País. En el diario admite haber abusado de 85 menores bajo la protección de sus superiores. Los textos son escalofriantes. En el mismo diario cita a quien está a su lado en esa foto: Luis Tó. ¿Que se acusa injustamente a Tó? Ya son públicas las cartas que certifican el traslado (estrategia tan recurrente) de Tó de Barcelona a La Paz en 1992, justo un mes después de su condena en la Audiencia de Barcelona por abusos sexuales a menores. Tiempo después, el pecador es enviado a la parroquia Virgen Milagrosa en El Alto. Ya en 1994, un responsable del colegio Casp advierte al provincial de los jesuitas en Bolivia, Marcos Recolons, que tenían indicios de que Tó podría estar abusando de menores. Lo que no es indicio es que los jesuitas mintieron en 2018 cuando afirmaron que Tó no estuvo en contacto con niños. En 2001 un novicio de los jesuitas denuncia a sus superiores que Tó abusaba de menores indígenas. La reacción fue expulsar al denunciante Pedro Lima. Y mandan a Tó a Perú. Después de un año allí, Luis Tó le pide a Recolons volver a Bolivia. La respuesta es afirmativa: un puesto en la dirección de Fe y Alegría, la entidad que gestiona colegios en nuestro país. Recolons remata la gran solución con esta medida de seguridad: “Lo que no me queda claro es si conviene que vivas en Següencoma o en San Calixto, porque en Següencoma hay niños hasta en la sopa (bueno, un poco menos)”.

La bronca y el dolor que dictan estas líneas no es por el caso Pedrajas. No es por el caso Tó. El caso es que son más. Son decenas y decenas. Son centenas. Son miles y miles de casos de violaciones, de abusos sexuales practicados por sacerdotes y miembros de la Iglesia Católica en Bolivia, en España, en Francia, en Estados Unidos… No son únicamente los religiosos católicos, de acuerdo. La bronca de este rincón de papel es primero contra los curas católicos por una fundamental razón: mi abuela me enseñó a rezar en católico, a tener fe en católico, a amar en católico y hoy solo queda agradecer que la abuela se haya ido sin saber de este inhumano escándalo que desnuda la peor miseria que puede habitar en un hombre, católico o no.

Entrevistamos hace pocos días al denunciante Pedro Lima. Recordó ante nuestras cámaras la respuesta cuando confrontó al violador: “Estás exagerando. Deberías olvidarte del tema, eran niñas aymaras indígenas, son pequeñas, ya se han debido olvidar”. Ni olvido ni perdón. Ni olvido ni perdón. Ni olvido ni perdón.

Claudia Benavente es doctora en ciencias sociales y stronguista. 

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El juez Alito tiene razón en una cosa

Jamelle Bouie

/ 16 de junio de 2024 / 00:04

El juez Samuel Alito tiene razón. No se trata de la Constitución o del uso de la historia o de si Donald Trump tiene inmunidad total por los crímenes cometidos durante su mandato. No, el juez Alito tiene razón sobre el hecho de que existe un conflicto irresoluble en la vida política estadounidense.

Como le dijo a Lauren Windsor, una documentalista liberal que grabó subrepticiamente su conversación en una cena celebrada por la Sociedad Histórica de la Corte Suprema: “Un lado o el otro va a ganar”. Continuó: “Puede haber una manera de trabajar, una manera de vivir juntos pacíficamente, pero es difícil, ya sabes, porque hay diferencias en cosas fundamentales que realmente no se pueden comprometer. Realmente no pueden verse comprometidos. Así que no es que vayas a dividir la diferencia”.

Está claro, tanto por su retórica como por su jurisprudencia, que Alito se refiere a la guerra cultural. Su visión de una intolerancia religiosa casi tiránica no parece corresponder a la realidad de un país donde tres cuartas partes de los estadounidenses afirman tener una afiliación religiosa u otra, donde una gran mayoría de ellos se identifican como cristianos y donde la profesión de creencia religiosa es, en la mayoría de los lugares, un requisito de facto para un cargo público.

Aun así, hay un conflicto fundamental en este país. Pero no es el que Alito imagina. Más bien, es un conflicto entre quienes esperan preservar y expandir la democracia estadounidense y quienes pretenden asfixiarla.

Está Trump, por supuesto, que está llevando a cabo su tercera campaña para la Casa Blanca como un autoritario descarado. Ha prometido venganza y retribución por cada esfuerzo, por vacilante que haya sido, para responsabilizarlo por su comportamiento criminal, incluido su esfuerzo por anular los resultados de las últimas elecciones presidenciales. Y cuenta con el respaldo de un grupo de burócratas dispuestos y deseosos de imponer su visión autocrática en todo el país.

El esfuerzo por poner al gobierno nacional en contra de la democracia estadounidense se refleja, a nivel estatal, en el esfuerzo por estrechar las vías de la disidencia política y la competencia electoral. En los estados donde los republicanos se han manipulado hasta alcanzar mayorías legislativas casi impenetrables, también han tomado medidas para tratar de cerrar los caminos que el público en general podría utilizar para que sus opiniones sean respetadas en el gobierno.

Los republicanos conservadores, que han adoptado la estrategia de “detener el robo” y ya están poniendo en duda cualquier resultado salvo una victoria de Trump en noviembre, no aceptan la legitimidad de sus oponentes demócratas. Creen que ellos, y solo ellos, tienen derecho a gobernar. Y están trabajando, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, para limitar al máximo el derecho del pueblo a elegir a sus líderes.

El juez Alito participa en este esfuerzo desde su posición en la Corte Suprema. Y nuevamente, tiene razón. Hay conflictos irreconciliables y «diferencias sobre cosas fundamentales que realmente no pueden transigirse». Y lo más fundamental sobre lo que no se puede llegar a un compromiso es la cuestión de la democracia estadounidense. ¿Se mantendrá la República o caeremos en un futuro de gobierno minoritario?

Jamelle Bouie es columnista de The New York Times.

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