Voces

Wednesday 30 Nov 2022 | Actualizado a 16:12 PM

Seguridad del Estado

Las medidas de seguridad, a veces, son bastante sencillas y no cuesta mucho seguirlas

/ 26 de agosto de 2013 / 05:14

Me ha pasado varias veces y desde hace varios años. Al final de la reunión, el funcionario de gobierno me sugiere continuar la relación laboral por correo electrónico, me da un correo personal, el oficial, o los dos, con la recomendación siguiente: “mándame el archivo con copia al hotmail, por si se pierde”.

Esta es una práctica común entre asesores e incluso algunas autoridades.

En momentos en que se está debatiendo el proyecto de Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, y la atención se ha centrado en el Art. 42 de las restricciones de acceso a la información del Estado, quiero llamar la atención acerca de las restricciones obvias, las que ponen en riesgo la seguridad o defensa del Estado, sea ésta interna o externa. Es aceptado que este tipo de información debe tener restricciones para ser difundida públicamente, pero ¿los niveles de seguridad están siendo implementados realmente?

Información delicada que podría ser clasificada bajo este criterio fluye en los correos electrónicos de autoridades y funcionarios. En este punto, entendamos qué pasa con la información incluida en correos gratuitos de empresas como hotmail, gmail o yahoo. La información de este tipo de correos (y también la de chats, Skype, Facebook y otros servicios) viaja a los servidores de las empresas en Estados Unidos, y de allí se distribuye a su destino que puede ser nuevamente Bolivia u otro lugar. Los términos de uso de estos servicios, que la mayor parte de las veces aceptamos sin leer, permite a estas empresas grabar y acceder a la información legalmente ya que se rigen a la legislación del país donde tienen base las empresas. Eso lo aprendimos con Snowden.

En Bolivia, los correos oficiales tienen la extensión “gob.bo” y son menos vulnerables, pero varios de los servidores de las instituciones de gobierno se encuentran fuera del país, con lo que la información se pone igualmente en riesgo. Una comunicación entre ministros, por ejemplo, es probable que sea grabada fuera del país antes de llegar a la bandeja de correo del destinatario.

¿Tienen las autoridades, por tanto, que dejar de enviar correos electrónicos con información delicada? Es una opción poco práctica, pero opción al fin. Sin embargo, hay otras que nos permiten tener mayores niveles de seguridad cuando intercambiamos información: 1) Dejar de usar correos gratuitos. 2) Configurar los correos electrónicos para que los mensajes se borren de los servidores una vez descargados. 3) Usar correos encriptados y 4) Emplear servidores nacionales. Las medidas de seguridad, a veces, son tan sencillas como éstas y no cuesta mucho seguirlas.

NdD. A partir de hoy, Eliana Quiroz se suma a nuestras páginas de opinión. La Razón se complace en poder enriquecer las lecturas de nuestro público con las reflexiones de esta ciberactivista, que versarán sobre internet y nuevas tecnologías.

Es ciberactivista y burócrata.

blog: www.internetalaboliviana.wordpress.com

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Musk y Twitter

/ 7 de noviembre de 2022 / 01:04

Enfrascados como estamos en nuestros conflictos nacionales y regionales, la noticia de la compra de Twitter por Elon Musk, que se concretó el 27 de octubre, pasó desapercibida en Bolivia. Aunque quizás esto no solo se debe a la distracción de las tensiones públicas de las últimas semanas, sino que no nos parece un acontecimiento de importancia. Finalmente es un rico más comprándose una red social donde los adolescentes juegan, pensarán algunos y algunas.

Pero lo que probablemente no todos concebimos es que esta compra nos afecta por su potencial impacto en la libertad de expresión. Twitter es una red abierta en varios sentidos: se puede encontrar su contenido consultando en buscadores, lo que pone a disposición sus contenidos; se puede seguir cuentas sin necesidad de que ellas te sigan, lo que le da un gran valor informativo en tiempo real y es posible descargar bases de datos de tuits para analizar (por el contrario, Facebook y otras redes sociales no permiten esto). Este carácter parece estar en riesgo bajo Musk.

Se esperaban cambios en la gestión de esa plataforma social con la compra pero quizás no tan repentinos. Varios comentarios acerca del cierre de oficinas regionales y despidos masivos de empleados, entre ellos el equipo entero de ingenieros que trabajaban para transparentar los algoritmos de la plataforma. Definitivamente, Musk quiere un Twitter diferente, y está comenzando el cambio con la delicadeza de un elefante en una tienda de cristales y su conocida bravuconería.

La compra se ha efectivizado por $us 44.000 millones, la mayor cantidad pagada por una red social en la historia, pero Twitter está lejos de ser rentable, de hecho, la compra ha incluido la deuda que debe ser pagada por esta empresa. Elon Musk está presionado por lograr rentabilidad rápidamente, a pesar de que varios usuarios y usuarias le han explicado que la plataforma no solo es un emprendimiento tecnológico que deba generar ganancias, sino es también un bien público donde se genera valor para los procesos democráticos, de cohesión social y de deliberación de ideas. Twitter en Bolivia y en el mundo ha tomado el carácter de espacio de generación de opinión pública porque concentra cuentas de periodistas, políticos, activistas, organizaciones de sociedad civil, entre otros.

Las empresas digitales que implican interacción humana deben observar principios de negocios y principios de derechos humanos. Debemos pensarlas también como espacios de acceso a información y libertad de expresión.

La reacción de algunos usuarios es migrar a otras redes sociales, entre ellas Mastodon, una red federada que era más bien un bicho raro con pocos usuarios hasta el momento. Veremos qué pasa en las siguientes semanas.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana. word-press.com.

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Trabajadores digitales

/ 10 de octubre de 2022 / 01:23

El mundo del trabajo también ha sido impactado por la digitalización y su aceleración producto de la pandemia. En este sentido, hemos visto en Bolivia el surgimiento y ampliación de trabajos en línea o relacionados de alguna manera con las Tecnologías e Información y Comunicación, y la reproducción de las condiciones de precariedad de sus derechos laborales.

Los empleados de entregas (delivery), los conductores de Uber y otras plataformas similares, las y los desarrolladores de software para empresas internacionales; los trabajadores en línea de plataformas como Upwork, Clickworker o PeoplePerHour en las que son pagados por pequeños trabajos de traducción, lectura de textos, diseño gráfico o asistencia de logística; las y los trabajadores de call centers e incluso los generadores de contenido en YouTube, TikTok, Instagram u otras plataformas son algunos de los trabajadores de la economía digitalizada.

Si bien las condiciones laborales difieren dependiendo del tipo de trabajo, es cierto que en países con amplia cobertura de derechos laborales se pueden calificar las condiciones de estos y estas trabajadores como precarias; sin embargo, en países con una alta informalidad laboral como es el caso de Bolivia, las condiciones son similares a las de la mayoría informal y, por esto, puede dificultar a la identificación de una causa de lucha social.

Los montos que reciben la mayoría de estos trabajadores y trabajadoras en Bolivia están por encima del salario mínimo nacional. Sin embargo, no tienen seguro de salud, ni días de vacaciones ni jubilación porque los dueños de las empresas han encontrado formas de definir la relación con ellos y ellas como contrataciones a trabajadores independientes, lo que no solo les permite no pagar esos beneficios sociales, sino que tampoco financiar los recursos necesarios para trabajar como son las motos, autos, computadoras y servicios de electricidad, internet y otros.

Esta responsabilidad es aún más difusa cuando se trata de empresas internacionales como son Amazon, TikTok, YouTube, entre otras. La diferencia de poder de negociación de las y los trabajadores acerca de sus condiciones frente a las empresas es evidente en este caso.

Finalmente, la muy publicitada flexibilidad de horario en la mayoría de los casos es ilusoria porque para obtener un salario decente y estable las personas deben trabajar 12 o más horas. Es cierto, pueden escoger el horario, pero no la cantidad de horas.

No es necesario que las y los trabajadores digitales sean las y los más vulnerables para luchar por sus derechos cuando evidentemente están siendo vulnerados. Hacer defensa de sus derechos repercute en las condiciones de los más vulnerados.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata.blog: www.internetalaboliviana. word-press.com

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María Galindo

/ 1 de agosto de 2022 / 00:44

El fenómeno social y digital en que se ha convertido María Galindo es insólito en el espacio público boliviano donde vemos pasar tendencias, una tras otra, que duran un día o una semana para descansar en nuestro olvido. María ha desarrollado una oferta para las redes sociales los últimos seis meses, que es por demás seductora.

La fórmula de éxito está compuesta por la fuerza de sus ideas políticas que le indican qué temas desarrollar, las de extrema necesidad y urgencia para la mayoría de las personas; por la espectacularidad de su puesta en escena que es una muestra de su capacidad de comunicadora; por su narrativa antiestablishment que funciona entre un público que ha perdido la fe en las instituciones públicas y en los medios masivos; por su comunidad que la retroalimenta, entre varias características más. Ahora me quiero detener en tres: ser genuina, coherente y su capacidad de comunicación.

Los medios masivos tradicionales crean una barrera de separación entre el auditorio y los emisores, en cambio las redes sociales digitales exigen transparencia, desnudan a sus productos y si encuentran fakes, los destruyen y pasan al siguiente. María es genuina y transparente, genera credibilidad. Se presenta como lo que es, una activista, no finge poses. La mayoría de influencers y figuras públicas que terminan iluminados por los reflectores de la fama fingen un personaje que se agota en cuanto revienta un escándalo.

Es posible burlar el continuo escrutinio de las redes sociales, pero ante la menor incoherencia, se procede a la cancelación. Además de activista, María es una intelectual. Sus propuestas no vienen de un oportunismo superficial sino de una profunda reflexión y postura políticas que ha desarrollado en años. Una reflexión que comienza en las bases sociales, se legitima en ellas, trabaja y lucha por ellas, conversa horizontalmente con ellas, es por ellas. Su narrativa está apoyada en base sólida, es coherente.

Además, es una comunicadora y una artista potente, sabe leer a las audiencias, elaborar narrativas y ponerlas en público. Ha crecido entre micrófonos de radio, cámaras de video y cine, presentaciones públicas, grafiti y aunque no mucho en las redes, ha captado su latencia con precisión porque al final las redes sociales tienen más de sociales que de tecnología.

La he visto elaborar estrategias de intervenciones callejeras, definir medidas de seguridad física, he visto su arte en la Bienal de Venecia, la he visto escudriñar el alma de las activistas para acompañar con ternura su crecimiento, y también la he visto furiosa, frustrada por alguna metida de pata política de mi lado. Es definitivamente interesante para analizar y subyugante para seguir.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana.word-press.com.

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Sociedad de información

/ 18 de julio de 2022 / 02:00

La sociedad de la información o de conocimiento supuestamente es una tercera etapa de la humanidad. La primera es la agricultura, cuya forma de producción era manual y su economía de autoabastecimiento; la segunda es la era industrial, que separa las funciones de producción y consumo en reacción a la aceleración de la economía producto de la introducción de las máquinas.

La tercera, la sociedad de información o de conocimiento, está caracterizada por el incremento de los volúmenes de información como efecto del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Una parte del debate académico se coloca en los cambios cualitativos que ese incremento en los volúmenes de información provoca. Algunos autores (Toffler, Castells, Bauman) argumentan acerca de los cambios en las estructuras sociales y económicas que ahora serían en red, el tipo de actividades más concentradas en el sector terciario de servicios y en la sensación humana de perplejidad y confusión que provoca la necesidad de procesar esos enormes volúmenes de información incesante. Otros autores como Webster analizan críticamente esos argumentos y no encuentran mayor evidencia de los cambios cualitativos —una nueva sociedad—, aunque no niega los cambios cuantitativos —mayores volúmenes de información. Y, por tanto, concluye que este nuevo periodo no está marcado por una nueva sociedad con la ventaja del halo tecnológico que todo lo resuelve, sino que es la aceleración del capitalismo que vivimos desde la era industrial.

De ahí que surjan clasificaciones del capitalismo actual con adjetivos para denotar la actualidad: capitalismo informacional, capitalismo cognitivo, capitalismo de plataformas o capitalismo de vigilancia.

Este marco teórico que puede parecer pueril es importante para entender los imaginarios que desarrollamos y en los cuales basamos algunas decisiones vitales. Si de manera entusiasta decidimos cambiar de celular cada año buscando los últimos modelos de smartphones con características que no usamos, pero continuamos renovando celulares y ufanándonos de saber cuáles son los últimos modelos y mejoras tecnológicas, quizás no es que sepamos de tecnología sino que estamos embebidos del espíritu del solucionismo tecnológico, que nos lleva a pensar que si más tecnología logrará resolver nuestros problemas. Pero, en realidad, pasan dos cosas: 1) no se resuelven nuestros problemas previos porque para usar la tecnología de una manera efectiva hay una curva de aprendizaje que pocos están dispuestos a atravesar; 2) no se atiende a nuevos problemas como la extracción de datos que es nuestro aporte al capitalismo de vigilancia y nos dejan más expuestos a fraudes y otros delitos informáticos.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata.blog: www.internetalaboliviana.word-press.com.

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Pegasus y Hermit

/ 4 de julio de 2022 / 00:14

El uso del software Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO, por parte de gobiernos para espiar las actividades de opositores políticos, periodistas, activistas de derechos humanos y personal de organizaciones de sociedad civil ha sido documentado ampliamente en varios países durante el último lustro, y en América Latina, México y El Salvador son los países donde más operaciones se han verificado.

Es bueno aclarar que cualquier acción de vigilancia estatal en dispositivos de comunicación debe estar respaldada por un marco legal nacional acorde con las normas y estándares internacionales de derechos humanos. Es decir, el uso contra civiles con objetivo de acallar voces disidentes y a opositores está fuera de todo marco legal.

La postura al respecto por parte de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y expertos de Naciones Unidas es exigir una moratoria global sobre la venta, la transferencia y el uso de la tecnología de vigilancia hasta que se instauren regulaciones que garanticen que su uso cumple los estándares de derechos humanos. Esta solicitud de moratoria ya se propuso hace dos años, pero ahora se está reactivando.

Estando este tema en este punto, hace dos semanas el escenario se ha complicado con una alerta de parte de Google y de la empresa Lookout acerca de otro software de espionaje similar a Pegasus, aunque potencialmente más intrusivo, se llama Hermit.

Hermit puede atacar usuarios de Android e iOS y hasta donde se sabe ya ha sido utilizado en Italia y Kazajstán y se ignora si hay otros países más que lo estén usando.

La forma en que este software funciona es que el celular atacado deja de funcionar y luego recibe un mensaje de texto por SMS, WhatsApp o Instagram que solicita la descarga de un archivo para solucionar la supuesta falla interna del celular que, en realidad, es Hermit.

Una vez instalado el software busca y captura todos los archivos del celular e instala el software encargado de acceder a todas las acciones ejecutadas con el celular. Aparentemente, a la fecha hay más de 100.000 dispositivos infectados solo en Europa.

Estos softwares y otras tecnologías de vigilancia violan los derechos a la libertad de expresión, prensa y de privacidad, y minan la democracia, la paz y la seguridad.

A pesar de esos efectos contra los derechos humanos, las empresas y los gobiernos tienen suficientes incentivos para oponerse a la moratoria, sea públicamente o de formas menos evidentes. Quizás este nuevo software logre impulsar algo más la postura de moratoria mientras que, por supuesto, hay que desarrollar una reglamentación general que oriente las acciones de estas empresas y de los gobiernos.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana. Word press.com

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