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martes 21 sep 2021 | Actualizado a 06:15

Preocupaciones

/ 15 de septiembre de 2013 / 04:00

Durante la semana que comienza, el Banco Central estadounidense (Fed) podría anunciar el inicio de la reducción de la medida de estímulo de adquirir mensualmente $us 85.000 millones de bonos públicos y valores respaldados por hipotecas. Sin embargo, no existe consenso entre los analistas en cuanto a que la mejoría que viene registrando la economía estadounidense justifique la reducción de la medida de estímulo por parte de la Fed. Para algunos analistas, el buen comportamiento de las variables económicas y la lenta mejoría que viene registrando el mercado laboral no son todavía sólidos, y que la Fed debería esperar a diciembre para tomar su decisión. De hecho, la semana que termina se conoció que las ventas minoristas crecieron en agosto menos de lo previsto y la confianza de los consumidores habría descendido. En contrapartida, las solicitudes por subsidio de desempleo se redujeron la semana pasada, situándose a niveles registrados en 2006.

Si bien la posibilidad de que la Fed reduzca la medida de estímulo ha sido asumida por muchos inversionistas, lo que generó que las tasas de los bonos públicos de EEUU y Alemania suban, y una salida de importantes flujos de capital de economías emergentes; habida cuenta de que las señales de recuperación de la economía estadounidense no son contundentes, existe la posibilidad de que algunos inversionistas no se hayan preparado para este momento. Es por ello que existe cierta preocupación sobre el comportamiento de los mercados en caso de que la Fed reduzca la medida de estimulo.

Otro tema que preocupa, principalmente a las economías emergentes, es la forma en que la Fed aplicaría la reducción de la medida de estimulo, ya que en caso de reducir significativamente el monto de las compras de bonos públicos y valores respaldados por hipotecas, las tasas de estos valores podrían continuar subiendo, lo que podría ocasionar una mayor salida de capitales de esas economías, obligando a sus respectivos gobiernos a tomar medidas a fin de evitarlo (como subir las tasas de interés internas) que podrían incidir negativamente sobre su comportamiento futuro.

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Preocupante incremento

/ 7 de mayo de 2017 / 04:00

El 1 de mayo, el Gobierno decretó el incremento del 7% al salario básico y 10,8% al salario mínimo nacional para los sectores público y privado, porcentajes que acordó con la Central Obrera Boliviana (COB) sin la participación del sector privado. Dichos incrementos deben ser pagados con retroactividad a enero hasta el 31 de mayo. Las gobernaciones y las alcaldías podrán fijar el incremento salarial en hasta el 7% según su disponibilidad y sostenibilidad financiera, y en las empresas públicas el incremento dependerá de su situación financiera.

Uno de los argumentos planteados por el Gobierno para justificar el incremento salarial es que la situación internacional está mejorando, lo que permitiría al país mejorar sus rentas y alcanzar uno de los mejores crecimientos entre las naciones de la región. El pasado año, debido a la caída de los precios de las materias primas, la economía registró un crecimiento del 4,3%, el más bajo de los últimos cinco años; y para la presente gestión el Gobierno ha proyectado un crecimiento mayor al 4,8%, pero de todas maneras inferior al registrado en el periodo 2011-2015; aunque diversos organismos como el FMI y la CEPAL proyectan un crecimiento más cercano al 4%.

Si bien los precios de algunas materias primas se han recuperado, principalmente agrícolas y mineras, el precio del petróleo WTI que se utiliza como referencia para las exportaciones de gas ha registrado un comportamiento muy volátil en lo que va del año, oscilando entre los $us 45 y $us 53 el barril, situándose en la semana que concluye en torno a los $us 46. A la volatilidad del precio del petróleo se añade los menores volúmenes de gas que Brasil viene demandando, y las dudas que han surgido en los últimos días sobre la posibilidad de atender la demanda de gas de Argentina; factores que podrían afectar la tasa de crecimiento proyectada por el Gobierno para la presente gestión, así como la anhelada mejora de las rentas que percibe el país por las exportaciones de gas.

Frente a este incierto escenario, la posibilidad de que las gobernaciones, municipalidades y empresas públicas deficitarias puedan, de acuerdo con su disponibilidad y sostenibilidad financiera, no aplicar el incremento salarial es sin duda una decisión prudente. Sin embargo, las empresas privadas formales, aquellas que cumplen con sus obligaciones sociales y fiscales y que están enfrentando una caída en sus ingresos debido al menor crecimiento y la competencia de productos importados legal e ilegalmente más baratos, no podrán ejercer su derecho a actuar con prudencia, a fin de asegurar su sostenibilidad y mantener así los empleos existentes.

En un contexto en el que los productos importados resultan más baratos que los nacionales, es altamente probable que una buena parte del incremento salarial decretado se destine a la compra de bienes importados, lo que podría acentuar el déficit comercial y la reducción de las reservas internacionales. Cabe mencionar que en el primer trimestre del año el déficit comercial fue un 41% superior al registrado en el primer trimestre de 2016.

La situación resulta más preocupante si se considera que normativamente las instituciones financieras deben prestar prioritariamente los ahorros del público a las empresas del sector productivo, justamente aquellas cuyos ingresos se han reducido y sobre las que recaen los mayores costos salariales; situación que pone en peligro su sostenibilidad y capacidad para honrar los financiamientos que les han sido otorgados.

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Exportaciones en 2016

/ 26 de febrero de 2017 / 04:00

En 2016 las exportaciones del país se redujeron por segundo año consecutivo. En 2015 cayeron un 32% respecto al nivel alcanzado en 2014 y en 2016 cayeron un 19% adicional, lo que implica que en el periodo 2014-2016 los ingresos por exportaciones se redujeron en más de $us 5.700 millones. Esa significativa caída es explicada principalmente por las exportaciones de hidrocarburos que en el periodo mencionado disminuyeron en más de $us 4.400 millones, con el consiguiente efecto sobre los ingresos de los gobiernos central y regionales. El efecto precio que durante muchos años favoreció a las exportaciones de materias primas, pero que a fines de 2013 comenzaron a caer, es la principal razón que explica este preocupante comportamiento para una economía altamente dependiente de las mismas.

Durante muchos años, el Gobierno apostó por las materias primas porque sus elevados precios le permitían percibir ingresos para pagar los diversos bonos que ha implementado, aumentar la burocracia estatal, crear y financiar empresas públicas, etc., consciente de que podría ser una mala apuesta más aún cuando se exportan a reducidos mercados, porque su éxito depende de variables no controlables, como sus precios y la situación económica, política o decisiones de los países a los cuales se exportan. Pero además hizo esa apuesta sin las espaldas suficientes porque durante los años de bonanza no se descubrieron nuevas reservas ni se desarrollaron nuevos mercados.

En las gestiones 2015 y 2016, la caída del precio del petróleo fue la principal razón de la reducción de las exportaciones de hidrocarburos y, si bien, gracias al acuerdo que alcanzaron los países productores miembros y no miembros de la OPEP al finalizar 2016 para limitar la producción de crudo, su precio se está recuperando (aunque sin posibilidad alguna de alcanzar los precios registrados antes de 2014), ahora el Brasil que es el principal mercado de exportación, debido a la crisis económica que enfrenta, está demandando la mitad del volumen que demandó los pasados años. Consiguientemente, es altamente probable que los ingresos por exportaciones de hidrocarburos no mejoren en 2017, ya que los mejores precios del petróleo pueden quedar contrarrestados por los menores volúmenes demandados por el Brasil a lo que habría que adicionar la aparente imposibilidad que se tiene para cumplir los volúmenes contratados con Argentina. Y esta situación se puede dar a pesar de que Brasil, por la cláusula “take or pay” (lo tomas o pagas) del contrato, pague por el volumen mínimo de 24 MMmcd día, aunque demande menos de esa cantidad. Al respecto cabe mencionar que, faltando dos años para la conclusión del contrato con Brasil y a fin de que los gobiernos regionales vayan tomando sus previsiones, corresponde que el Gobierno informe públicamente el estado de situación de la obligación que se tiene con ese país por el gas que pagó pero que no le ha sido entregado, porque en algún momento se tendrá que entregar el gas adeudado sin recibir ingreso alguno.

Si los ingresos por exportaciones de hidrocarburos no mejoran y el Gobierno ejecuta el gasto y la inversión pública presupuestados, es muy probable que el déficit fiscal en la presente gestión sea similar al presupuestado del 7,8% del PIB e incluso mayor (lo que significaría cuatro años consecutivos de déficit fiscal creciente), que el saldo de la balanza comercial sea aún más negativo y las reservas continúen cayendo.

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Petróleo al alza

/ 9 de octubre de 2016 / 04:00

Al concluir septiembre, los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) alcanzaron un principio de acuerdo para reducir la producción de crudo, a fin de apuntalar su precio. La producción se reduciría hasta en un millón de barriles diarios, de 33,24 millones que habrían producido los países miembros en agosto a entre 32,25 y 33 millones. Las condiciones definitivas del acuerdo se van a establecer en la reunión que la OPEP celebrará a fines de noviembre en su sede de Viena. El precio del petróleo reaccionó inicialmente de manera favorable ante la posibilidad de que los países  de la OPEP finalmente alcancen un acuerdo desde que empezó el desplome de las cotizaciones en 2014, pero posteriormente el escepticismo del mercado respecto a la sostenibilidad de mayores precios moderó su alza.  

La reducción de hasta un millón de barriles diarios implica que para la reunión de noviembre, los países miembros de la OPEP tendrán que acordar las cuotas de reducción correspondientes a cada uno de ellos, además de si algún país estará exento, en cuyo caso, acordar cuál o cuáles países tendrían que realizar mayores reducciones. Estos temas impidieron alcanzar acuerdos para reducir la producción en el pasado y en la actualidad tampoco son menores, tomando en cuenta que países como Irán, Libia y Nigeria se encuentran en el proceso de recuperar los niveles de producción que, por diversos motivos, se habían reducido, y como Venezuela, que no está en condiciones económicas para seguir disminuyendo sus ingresos.  

La OPEP controla un poco más de un tercio de la producción mundial de crudo, por lo que el recorte propuesto reduciría la producción mundial solamente si no es compensada por alzas de la producción de los países que no son miembros. La buena noticia es que Rusia, uno de los mayores productores de crudo en  el mundo que no es miembro de la OPEP y cuya producción en los últimos meses alcanzó niveles récord, ha manifestado su predisposición de unirse al acuerdo. Sin embargo, para otros países productores no miembros reducir su producción no parece ser algo posible, porque una buena parte de ella no está en manos estatales. Por otra parte, si los precios del crudo llegan a superar los $us 60 el barril, varias operaciones de explotación no convencional situadas en Estados Unidos se tornarían rentables y podrían elevar rápidamente su producción, algunas incluso podrían hacerlo a precios por debajo de los $us 60 debido a las mejoras tecnológicas implementadas.

Al comenzar el 2016 se estimaba que la oferta y demanda de petróleo alcanzarían un equilibrio hacia fines del año, pero el incremento de los niveles de producción en algunos países y una demanda menor a la esperada han elevado los inventarios. Según la Agencia Internacional de la Energía, si la OPEP disminuye su producción en torno a los 33 millones de barriles diarios, no bastaría para equilibrar la oferta con la demanda de crudo, sino hasta el segundo semestre de 2017.

En la semana que concluye, el precio del crudo ligero (WTI) registró un importante repunte, llegando a superar los $us 50 el barril, su precio más alto desde junio, debido a que a la expectativa de que los grandes productores acuerden reducir su producción se sumó al descenso, por quinta semana consecutiva, de los inventarios de crudo en Estados Unidos, a pesar de que éstos aún permanecen cerca de sus mayores niveles históricos. 

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Inversión extranjera en 2015

/ 31 de julio de 2016 / 04:00

Según el informe anual sobre inversión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la inversión extranjera directa neta (IED) recibida en Sudamérica en 2015 alcanzó los $us 131.000 millones, $us 21.208 millones menos que en 2014 (una reducción del 14%), $us 1.100 millones menos que la recibida en 2013 y $us 37.000 millones inferior a la recibida en 2012, año en que había alcanzado su máximo histórico de $us 168.000 millones.

A pesar de la crisis económica por la que atraviesa, Brasil fue el principal receptor de la IED, siguido de Chile, Colombia, Argentina y Perú, que en conjunto representan el 96% del total de inversión recibida en la región. Argentina, Venezuela y Ecuador registran un crecimiento de las IED respecto de 2014, en tanto que los países restantes de la región registran menores flujos de inversión externa. Se destacan los casos de Colombia, con una caída del 26%; Uruguay, del 25%; Brasil, del 23%; y Bolivia, con una reducción del 22%.

De acuerdo con el mencionado informe, Bolivia y Paraguay son los países que menores flujos de inversión extranjera directa recibieron en 2015. El año pasado Bolivia recibió $us 503 millones de IED, por debajo de los $us 648 millones recibidos en 2014, y apenas el 29% del monto recibido en 2013, año en el que se alcanzó un récord histórico de $us 1.750 millones. Del total de IED en la región en 2015, el monto recibido por el país representó apenas el 0,4%, muy inferior al 1,4% de 2014, lo que pone en relieve que un mejor desempeño económico es condición necesaria, mas no suficiente, para atraer inversión extranjera.

De acuerdo con datos del Banco Central, la inversión extranjera bruta recibida en el país en 2015 fue de $us 1.060 millones, un 50% menos respecto a los $us 2.113 millones recibido en 2014. La salida de inversiones estuvo en torno a los $us 556 millones, inferior a los $us 1.465 millones registrados en 2014. Del total de la inversión extranjera bruta recibida en el país, el 65% se dirigió al sector de hidrocarburos; 17% a la minería; 8% a transporte, almacenamiento y comunicaciones; y el restante 10% a otros sectores. En 2015, por segundo año consecutivo, la inversión extranjera en el sector de hidrocarburos se redujo, pero en esta oportunidad representó un preocupante 49% respecto a la alcanzada en 2014. Mayor fue la caída en el sector de la industria, donde la inversión extranjera se redujo en 94%, cuando en los pasados años había registrado continuos crecimientos. La inversión en el sector minero también se contrajo en un 13%. Los únicos sectores que registraron mayores flujos de inversión respecto de 2014 fueron transporte, almacenamiento, comunicaciones y otros servicios.

El comportamiento de la inversión extranjera no se ha modificado respecto de los años anteriores, ya que se sigue centrando en los sectores extractivos de materias primas que desde hace más de tres años registran una tendencia descendente en sus precios. Por otra parte, en circunstancias en que el país requiere de importantes montos de inversión en el sector de hidrocarburos a fin de descubrir reservas de gas suficientes y necesarias para renovar el contrato de exportación con Brasil, que vence en 2019, y también para desarrollar y diversificar el sector productivo nacional y la oferta exportable, que la inversión extranjera se haya reducido significativamente en ambos sectores claramente no es una buena noticia.

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Posible retorno de la volatilidad

/ 22 de mayo de 2016 / 04:00

Luego de un primer bimestre de caída generalizada en los índices de los principales mercados bursátiles, precios de las materias primas y de diversas monedas frente al dólar, producto del debilitamiento de la economía china, la lenta recuperación de la eurozona, el frágil crecimiento estadounidense que se observaba entonces y el consiguiente efecto de todo lo anterior en el desempeño de las economías emergentes, los siguientes meses y lo que va del presente mes, con altos y bajos, los mercados recuperaron gran parte del terreno perdido y se han mantenido estables en las últimas semanas. Se destaca la recuperación del petróleo, superando el crudo ligero (WTI) en la semana que termina  los $us 48 el barril, su precio más alto desde febrero. La decisión del Banco Central estadounidense (FED) de mantener sin cambios la tasa de referencia, que en diciembre de 2015 fue elevada al rango de 0,25% y 0,50%, contribuyó a esa recuperación al evitar que continuaran saliendo capitales de las economías emergentes, e incluso en algunas economías los capitales retornaron para aprovechar los bajos precios de algunos activos y las altas tasas de interés, aunque en su mayoría se trataría de capitales especulativos.   

Sin embargo, durante la semana que concluye se conoció que la mayoría de los miembros del comité de la FED que fija la política monetaria estaría a favor de elevar la tasa de referencia en su próxima reunión, a celebrarse a mediados de junio, si el desempeño de la economía estadounidense continúa reflejando un sólido crecimiento y un fortalecimiento de la inflación y del empleo.

Los mercados reaccionaron negativamente frente a este posible escenario que consideraban no tan inminente. Los índices de los principales mercados bursátiles cayeron al igual que los precios de algunas materias primas y el dólar se fortaleció frente a las monedas de las principales economías; y es que un incremento de la tasa de referencia podría llevar a que muchos inversionistas, principalmente los especulativos, retiren otra vez sus capitales de países cuyas economías están enfrentando problemas, lo que ocasionaría una mayor fuga de capitales de esas economías y el fortalecimiento del dólar, que encarecería nuevamente las materias primas afectando negativamente su demanda.  

Adicionalmente a la posibilidad de que la FED eleve la tasa de referencia, hay otros factores que podrían contribuir al retorno de la volatilidad en los mercados. El 27 de junio se llevará a cabo un referéndum en el Reino Unido para decidir su retiro (Brexit)  o permanencia en la Unión Europea, y si bien las últimas encuestas estiman que un 55% de los votantes británicos están a favor de permanecer en el bloque europeo, a medida que se acerque la fecha del plebiscito, y según cómo se vaya comportando la intención de voto, seguramente afectará a las cotizaciones de los mercados.

Por otra parte, la recuperación que ha venido registrando el precio del petróleo se debe en parte a la interrupción de la producción en Nigeria por ataques armados, y al descenso de la producción en Canadá debido a incendios que forzaron la suspensión de algunas petroleras. Sin embargo, el regreso de Irán al mercado, la recuperación de la producción de Irak y el posible fortalecimiento del dólar (que encarecería los precios de las materias primas en general) podrían presionar el precio del crudo a la baja, y con ello retornarían las incertidumbres que contribuyeron a la volatilidad en los mercados a comienzos del año. 

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