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domingo 5 dic 2021 | Actualizado a 12:27

Arqueología, una profesión apasionante

¿Qué es la Arqueología y para qué sirve? En el pasado está el presente, en el pasado está el futuro

/ 6 de noviembre de 2013 / 05:03

Buscando una nueva beca, esta vez para el posdoctorado, reescribiendo inéditos y viejos proyectos, escudriñando constantemente financiamientos… si pudiera retroceder el tiempo y elegir de nuevo, a pesar del poco apoyo que tiene la investigación científica, elegiría una vez más… Arqueología.

Todo comenzó con un sueño. Tenía nueve años cuando visité por primera vez Tiwanaku. La ciudad de piedra y sus enigmáticas estelas marcaron mi vida, me dije, seré arqueóloga y desentrañaré los misterios y la magia de este lugar. Han pasado 34 años de aquel flash y los “nos” (no se puede, no hay fondos), los “vuelva mañana”, los “la llamaremos”  han sido demasiados, pero mis sueños han podido más que los “nos”, porque afortunadamente hubo muchos “sis” para equilibrar la balanza.

“¿Artista y boliviano? Usted es un desgraciado doblemente”. Decía un viejo profesor de teatro, cuando recordaba cómo lo definían. El mismo dictamen podría aplicarse a la ciencia: la pobre entre los pobres, la última en los países del Tercer Mundo, todavía bajo el colonialismo. Claro, es más importante resolver problemas de alimentación, salud e infraestructura. ¡Quién podría negarlo! ¿Y la ciencia?, ¿la investigación?, son el núcleo central de la educación, la clave de la cultura. No sólo de pan vive el hombre, decía un soñador hace 2.000 años. Hoy, frente a la crisis moral y a la violencia cotidiana, se reafirma con la fuerza de todos los milenios que el conocimiento es el pan vital de nuestra humanidad.

¿Qué es la Arqueología y para qué sirve? En el pasado está el presente, en el pasado está el futuro. La humanidad vive en un círculo vicioso. Hace 130.000 años el hombre sin duda comprendió o atisbó el terror y la negación de la guerra por el dolor que encarnaba, sin embargo, el mundo “civilizado” practica sin pesares la “guerra humanitaria”. No hemos aprendido nada del pasado, el exterminio aún nos pertenece.

Son las grandes contradicciones de la evolución humana plasmadas en vestigios (momias, casas, caminos, templos, obras de arte, cuchillos, hachas, puntas de flecha, vestidos, etc.) el sujeto de estudio de la Arqueología.

Con cada doctor honoris causa Evo Morales, el presidente aymara, acerca la universidad al pueblo y la aleja de la superficialidad social que se ha apoderado de nuestras universidades: ¡gran señal de cambio! A lo largo de mis viajes encontré muchos sitios maravillosos cubiertos quizás cientos de años por vegetación y sedimentos. Nunca los di a conocer de forma sensacionalista, sino a través de informes y artículos científicos y de difusión no masiva. No obstante, los medios los presentan como grandes descubrimientos hechos por arqueólogos del Primer Mundo. ¡Cuán colonizadas están nuestras mentes!

¿Vale la pena conservar el pasado? Más que nunca. Tiwanaku hoy revive en cada fiesta y el templo de la Roca Esculpida de Samaipata-El Fuerte recupera su función con cada ofrenda. Son la parte material de nuestro espíritu y la esencia de lo más elevado que hemos construido. Por la conservación de nuestro patrimonio y la valorización de la arqueología: la profesión incomprensible.

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Nuestra arma es un lápiz

En una democracia el arma del pueblo no es una piedra, una barricada, sino el derecho a elegir quién te representa.

/ 15 de agosto de 2017 / 04:27

Un lápiz puede servir como un arma, pero no para clavárselo en el ojo a alguien, como hice cuando tenía cinco años al defenderme de un chico más grande que yo, sino para cambiar el orden de las cosas, para cambiar un país. En una democracia verdadera, el arma del pueblo no es una piedra, una barricada, el fuego, proyectiles o bombas molotov, sino el derecho a votar, a dictaminar con un lápiz quién te representa, quién te defiende, quién materializa tus sueños… Esta arma, la más poderosa que puede poseer un ciudadano, ha vencido en el pueblo de Hugo Chávez, que cumplió una vez más con el comandante, con su legado, con la revolución bolivariana.

¿Qué es la Asamblea Nacional Constituyente? ¿Qué ganaron los venezolanos? Es un órgano de poder y un avance estratégico de la revolución bolivariana, un nuevo sistema político en manos del pueblo. Busca transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución. De acuerdo con el artículo 348 de la Constitución Bolivariana, el presidente en consejo de ministros está facultado para tal convocatoria. Las elecciones abarcan dos ámbitos: territorial y sectorial (trabajadores, campesinos, estudiantes, empresarios). Los trabajadores, registrados en el Instituto Nacional de Seguro Social, eligen a sus constituyentes. ¿Quiénes los postulan? Sus mismos compañeros, contando así el candidato con un número de firmas que lo avala.

Los constituyentes, de cualquier partido político, son electos por votación directa, universal y secreta para conformar un congresillo encargado de redactar el nuevo texto constitucional. Es una constituyente ciudadana, obrera, comunal, misionera y campesina; no una constituyente de partidos políticos y élites.

Más de 8 millones de votantes, con voto directo, secreto y universal eligieron a los constituyentes venezolanos. Sus principales objetivos son garantizar la paz, transformar el sistema económico e incluir en la Constitución las misiones sociales:

1) Garantizar la paz como necesidad, derecho y anhelo de la nación así como contener la escalada de violencia política y desarrollar un nuevo ordenamiento jurídico y constitucional: la derecha venezolana se niega a participar en el diálogo propuesto por el Gobierno, Unasur y el Vaticano, así como en las elecciones. 2) Perfeccionamiento del sistema económico nacional, concibiendo el nuevo modelo de economía pospetrolera: Venezuela encara finalizar la dependencia rentista petrolera a través de un nuevo sistema de 15 motores productivos. 3) Constitucionalizar las misiones y grandes misiones socialistas creadas por el gobierno del presidente Hugo Chávez. 4) Ampliar las competencias del sistema de justicia para erradicar la impunidad. 5) Constitucionalización de nuevas formas de democracia participativa y protagónica a través del reconocimiento de nuevos sujetos del poder popular. 6) La defensa de la soberanía y la integridad de la nación contra el intervencionismo extranjero. 7) Reivindicación del carácter pluricultural. 8) Garantía del futuro mediante la inclusión de un capítulo constitucional que consagre los derechos sociales, culturales, educativos, tecnológicos. 9) Preservación de la vida en el planeta y protección de la biodiversidad.

Con la Constituyente se cumple la cita electoral número 21 de Venezuela en 18 años. Más de una elección por año. El chavismo ha vencido 19 de ellas. Los ataques de la derecha seguirán en el marco de una revolución de ricos, sin más ideología que la del egoísmo, el odio y la violencia; más aún cuando se trata de un territorio riquísimo, primero en reservas a nivel mundial de petróleo; además de uno de los mayores de gas, oro, piedras preciosas y coltan; y estratégico; estamos frente a intereses económicos enormes que nunca aceptarán en Venezuela un presidente obrero que vira hacia un nuevo orden socialista. Solo nos queda resistir y luchar, porque otro mundo es posible…

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