Voces

viernes 26 nov 2021 | Actualizado a 21:54

Feminismo Comunitario y G77+China

Ejercer nuestra autonomía sexual y  política hasta el momento es penalizado en muchos Estados

/ 15 de junio de 2014 / 05:42

Han existido momentos clave de la humanidad donde se recupera el deseo de soñar con cambiar nuestro mundo y comprometerse en esta tarea. La crisis de los patrones de acumulación del capitalismo posibilitan hoy la pregunta, ¿es justo pasarse la vida trabajando para que un pequeño grupo de personas, fundamentalmente hombres, dueños de las transnacionales, disfruten del tiempo, la vida y la riqueza producida por la mayoría de la humanidad?

Si bien hoy existen pocos territorios que son colonia, la tendencia económica y política más bien es fortalecer el neocolonialismo de los territorios a través de organismos internacionales serviles a los intereses patriarcales transnacionales. Pero lo que sí aún no ha cambiado es la colonización del cuerpo de las mujeres, nuestros cuerpos siguen siendo territorio de los Estados, los jueces, las iglesias, las transnacionales, los usos y las costumbres patriarcales. Ejercer nuestra autonomía sexual y política hasta el momento es penalizado en muchos Estados, países y culturas.

Tres problemas están en la base del sistema patriarcal capitalista colonial neoliberal: la persistencia y fortalecimiento de la propiedad privada, el individualismo como forma y método de relación entre personas y de las personas con naturaleza y las prácticas coloniales y racistas.

Este sistema de dominación, opresión, explotación, violencias y sufrimientos sociales de Hombres-mujeres, personas intersexuales y naturaleza ha sido construido sobre los cuerpos de las mujeres, por eso le llamamos Patriarcado, ahí la explicación, que aunque se han hecho insurrecciones buscando concretar revoluciones, luego éstas han sido comidas por el propio sistema contra el cual decían luchar, debilitando la confianza y certeza de que las revoluciones son posibles y por las cuales hay que arriesgar y empeñar la vida. Nuestros hermanos revolucionarios de todo el mundo deben entender que ¡sin la liberación de las mujeres,  nunca habrá cambios estructurales, ni será posible construir la revolución!, nos estaremos engañando y estaremos engañando a las futuras generaciones. No se puede vencer al capitalismo, la propiedad privada, el colonialismo y el individualismo si no desmontamos el Patriarcado y acabamos con él, pues los anteriores son instrumentos-armas del patriarcado para dominar la humanidad y la naturaleza.

El proceso de cambio en Bolivia significa convocar a las energías de la vida, el placer, la libertad y la justicia detrás de acciones políticas y sociales que van más allá de los propios conceptos como despatriarcalización, descolonización y el vivir bien, tareas que se hacen con y desde los pueblos; es ahí donde toman sentido y se originan, para que luego los gobiernos las traduzcan en políticas públicas. Las organizaciones sociales de mujeres, entre las cuales se encuentra el Feminismo Comunitario, hemos decidido elaborar propuestas concretas y creativas que alimenten las utopías para que la humanidad pueda recuperar sus esperanzas y volver a creer y hacer Revoluciones.

Es feminista comunitaria.

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¿De quién es la tierra?

/ 3 de octubre de 2021 / 00:11

No es ninguna novedad que el fascismo en Bolivia vuelva a vociferar y medios de comunicación amplifiquen esos ruidos estridentes, que crispan las luchas justas que el pueblo boliviano en jornadas largas e históricas realizó. Con el objetivo de establecer qué, en este territorio de Abya Yala hay dignidad, sueños, capacidad, inteligencia y creatividad.

La nueva asonada fascista evidencia elementos que me parecen importantes de reflexionar. Las mujeres y hombres de ideología fascista —que es ideología dictatorial— son gente que necesita la muchedumbre para actuar. Mujeres y hombres que son lamebotas de sus patrones, que son unos cuantos. Patrones que les dan sobras y limosnas de sus banquetes lujosos a los cuales los y las fascistas no están invitadas e invitados. Esto aclaro para quien no sabe qué quiere decir fascista y cree que es un halago.

Los y las fascistas son los sirvientes de la burguesía colonialista. Los burgueses o aburguesados colonialistas de Bolivia no se ensucian ni las manos ni el zapato, son a los que apoyan los fascistas. La burguesía colonialista en Bolivia se puede vestir de demócratas porque la democracia, cuando no se posiciona y no dice del “gobierno de cuál pueblo” se está hablando, da para cualquier cosa. Los y las burgueses, colonialistas además de demócratas, se pueden vestir de feministas ecologistas, de LGBT. Porque el feminismo, el ecologismo y las llamadas diversidades sexuales también dan para todo y finalmente dan para combinar — como anillo al dedo— con el fascismo boliviano. Así nos explicamos que famosas feministas hayan apoyado y apoyen golpes fascistas y dictaduras.

Las características de un “facho” son: 1) creer ( fe en un cristo, y creen todo lo que les dicen); 2) obedecer (no funciona ni su cerebro, ni su raciocinio, cumplen órdenes); 3) combatir (son los y las que están orgullosos de matar, torturar, abusar). Fascistas, en idioma italiano, puede tener varias traducciones en contexto, puede ser banda, “manojo de gente que combate”, o también podemos decir pandilla de paramilitares waykeadores, patoteros, dedicados a matar a quien piensa distinto a ellos. Son un grupo de gente que actúa en grupo para abusar. Que hay indios e indias fachos, sí, claro que sí, y son indígenas tanto de oriente como de occidente.

Lo que es importante al analizar la coyuntura, son los discursos sobre la tierra, que hoy son apoyados por los burgueses colonialistas y por indígenas. Los discursos de la propiedad privada de la Madre Tierra. Ese es el centro de la discusión. El proceso de cambios desde la Asamblea Constituyente empezó la discusión sobre el latifundio, la propiedad privada de la Madre Tierra y el territorio. Como pueblos originarios de occidente no estamos libres de tener dentro de nuestras concepciones también esta concepción de la propiedad privada de la tierra. La reforma agraria del MNR hizo un excelente trabajo para hacernos olvidar que la tierra es Madre Tierra y que las mujeres no tenían derecho a la tierra. Esa es —a nuestro juicio— la principal discusión para todos los 36 pueblos originarios de Bolivia.

La Madre Tierra no es de nadie, es la madre. Sus hijas e hijos pedimos permiso para vivir bien, en su abrigo y regazo. ¡Jallalla proceso de cambios!

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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De justicia vamos

/ 5 de septiembre de 2021 / 00:23

Los medios de comunicación que están al servicio político de una derecha miope, que no defienden argumentos y que se empantanan hasta el cuello, repitiendo neuróticamente sus consignas aprendidas, tratando de generar eco en la opinión pública, insistiendo en que vuelvan las hordas fascistas a las calles a sembrar muertos, detenidas/os políticos, terror y corrupción. Supuestamente para defender libertades… sí claro, defender la libertad de los fascistas, el libre albedrío fascista de golpear a la gente con cara de indio, golpear a las mujeres de pollera e indígenas.

Estas hordas de fachos se sienten también encarcelados como la J. Áñez y por eso su desesperación, expresada en manotazos de ahogados por la culpa. Quieren salir de la cárcel, quieren salir de su derrota política, quieren salir y ser heroínas y héroes, por eso se victimizan sin ningún elemento de la realidad que muestre su supuesto “calvario”. Típico de cobardes que cuando no pueden abusar, atacando en grupo pandillero a una sola persona que no sabe cómo defenderse, si no tienen esas condiciones, mañudean para no responder por sus actos criminales.

La última novedad. Dicen que para juzgar a la golpista dictadora J. Áñez, la derecha condiciona su voto —para aprobar dicho juicio— a una reforma de la Justicia. Reforma que debería realizarse —dicen— con participación ciudadana de grupos paramilitares (plataformas 21F, Comité Cívico pro Santa Cruz) y de los partidos políticos de derecha. Quieren cosechar hoy el trabajo de los movimientos sociales de denunciar un aparato judicial manipulable. Todos los análisis, las críticas, denuncias y propuestas que el pueblo organizado hizo en su momento, acumulación que llegó a la Cumbre de Justicia que se realizó en Sucre en 2016.

Claro que sabemos que los operadores de justicia están mal, que hay corrupción y tráfico de influencias. Pero… ¿quiénes, desde movilizaciones, pararon por ejemplo una parte de las reformas judiciales, como el nuevo Código Penal?… Pues nadie más que la derecha.

¿Quiénes no quisieron reformas para juzgar a los médicos por negligencia?… La derecha. Esas también son reformas judiciales. No solo cambiar jueces y fiscales. En realidad, lo que quieren los fachos es cuotear, quieren tener jueces y fiscales que les obedezcan a ellos, no es que quieran idoneidad, profesionalidad, meritocracia, etc. Pretextos.

La Áñez no debe salir de la cárcel, debe ser juzgada por sus actos como dictadora, si hay alguna queja debe hacerla llegar al facho Camacho o al Mesa y todos y todas las que le inficionaron e hicieron creer que ella era llamada por Dios, para ser dizque “la presi”, no pues… Le contaron cuentos de grandeza y ella —la Áñez— y su familia se lo creyeron. ¿Acaso no tienen dos dedos de frente? Incluso el novio de su hija, ¿dicen que era un cabezón en tecnologías? Por qué no le preguntaron a esa “eminencia”, si eso de hacerse “la presi” estaba bien, si matar indígenas estaba bien. Si perseguir, herir, cercar y matar estaba bien. Bueno, la engañaron y ahora por gil tiene que responder desde la cárcel.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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¿Qué es Bolivia?

/ 8 de agosto de 2021 / 00:23

Estamos en fechas en las cuales salen a relucir las distintas concepciones sobre lo que es o lo que debería ser Bolivia. Ciertamente es un tiempo en el que se aprovechan los patrioteros que pretenden enmascarar —bajo el supuesto amor a la “patria”— el racismo, el clasismo y los comportamientos fascistas. La utilización que los golpistas de 2019 hacen de la bandera rojo, amarillo y verde fue la misma que hicieron los militares y dictadores, que bajo el discurso de la defensa de la tricolor contra el llamado “trapo rojo” del comunismo proporcionaron un justificativo al odio, las masacres, torturas y cárcel para miles y miles de bolivianas y bolivianos. ¿Qué es Bolivia y qué queremos que sea? Todavía es un proceso por resolver.

Desde el inicio de la república en 1825, un pequeño grupo se apropió para su beneficio del sueño de un pueblo de reorganizar el espacio territorial, para garantizar condiciones del vivir y auto-organizarse. Espacio que, a pesar de la invasión colonial sufrida y con todo el régimen de opresión, explotación y aniquilamiento que vivieron los pueblos originarios, fue de permanente disputa. ¡Nunca se dejó de luchar! Como ejemplo, las diferentes sublevaciones indígenas.

La república plasmó la negación de los derechos y la desigualdad entre la gente que vivía en la joven Bolivia. Los beneficiarios fueron los hijos de los colonizadores, hombres españoles nacidos aquí, quienes sinvergüenzamente excluían a los y las indígenas, y a las mujeres. La mayoría de los habitantes de Bolivia no formaban parte de la ciudadanía. Fue una mamada la república de 1825, se luchó, se murió, se propuso, pero el resultado fue —de otra manera— lo mismo que la colonia o peor porque ya confundieron y callaron al pueblo con la “independencia” y la “democracia”.

Hace 196 años que estamos luchando contra el engaño que fue la consolidación de la república de exclusiones, con grupos de gente que todavía se piensan “legítimos y legítimas herederas” de privilegios. ¡Qué absurdo! Recordar que las prácticas de la democracia estuvieron al servicio de los intereses de los grupos dominantes de poder, como los terratenientes, los capitalistas, los serviles al imperialismo norteamericano, los neoliberales de las transnacionales. Es la historia de un pueblo con una pluriversidad de pertenencias e identidades, frente a un grupo reducido de usufructuarios del sistema de poder y la violencia legalizada instaurada a través de militares y policías.

Por eso el proceso de cambios revolucionarios protagonizado por el instrumento político del pueblo, el MAS, nos da esperanza nuevamente. Retoma las esperanzas de cambiar la vida en Bolivia, abre un espacio para dignificarnos, para discutir en igualdad de condiciones cómo queremos vivir. Los pilares de la descolonización y la despatriarcalización apuntan a las profundas heridas de nuestra historia, por eso tiene —este proceso de cambios— el apoyo de mujeres y hombres honestos del pueblo boliviano. ¡Jallalla Bolivia!

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Jarabe para el mal de ojo

/ 24 de julio de 2021 / 23:57

Después de la Segunda Guerra Mundial, los años 50 marcan un periodo en Latinoamérica donde las burguesías nacionales, de los Estados nación, van a hacer intentos por desarrollar el capitalismo y la industrialización de sus países. Es la etapa en la cual paralelamente los Estados Unidos posicionan en el continente el llamado “panamericanismo”, que consistía en que los gringos eran los nuevos dueños del continente.

Indudablemente que los hijos pródigos de Alemania, Inglaterra y Francia tienen muchos complejos frente a la sociedad de castas en Europa, por eso es que decidieron probar suerte en los territorios de Abya Yala (América, Latinoamérica) a costa de los pueblos originarios, a quienes masacraron para apoderarse de sus tierras y territorios. Después de la segunda guerra mundial se frotaban las manos satisfechos, porque de aquí para adelante el imperialismo y la neo-colonia funcionarían a pedir de boca para ellos. Son los nuevos ricos que levantan sus fortunas gracias al genocidio de indios y la esclavización de africanos.

Cuba fue motivo de permanente asedio, los Estados Unidos, los intereses estadunidenses dominaron la política y la economía antes de la revolución cubana. Cuba era el espacio de prostitución y droga dominada por los mafiosos del norte. Cuba es un símbolo para todo el continente.

¿Cuál es la importancia de los símbolos para la vida? El modelo burgués de ser humano implantado en la revolución francesa es individualista, autosuficiente, estúpidamente racional, soberbio. Estos atributos burgueses no les permiten a estos Supermanes tener símbolos de vulnerabilidad y lucha a los cuales aferrarse. Es un modelo de vida deshumanizado, egocéntrico. Se pasan la vida corriendo tras el lucro, tras el poder. Necesitamos símbolos de resistencia, pues la humanidad es vulnerable, la pandemia del COVID-19 nos confirma este hecho.

Los símbolos conectan con la vida, pues la vida necesita ser vivida, necesitamos sostener nuestra existencia más allá de todas las dificultades, vacíos, miedos e incertidumbres. Los símbolos de carne y hueso nos convocan a seguir caminando, a no desanimarnos. Cuba para las y los revolucionarios es el símbolo de nuestra peligrosa pequeñez, es la demostración de la testarudez de un pueblo que convoca al diálogo. Cuba es un símbolo revolucionario, sin romanticismos de por medio, sabemos que los procesos revolucionarios tienen errores y también delitos, que caminan junto a los logros y las victorias. Pero Cuba no se toca, se respeta.

Así como Cuba es un símbolo, lo es también Vietnam. Son la muestra de que la organización de las hormiguitas puede vencer la bota del gigante. Muchas familias gringas tuvieron que llorar sus muertos en Vietnam, no solo los vietnamitas lloraron a los suyos. Los y las abusivas creen que pueden golpear y matar sin ninguna consecuencia. Creen tener la verdad y que nadie se les va a parar al frente. No es así, los pueblos se defienden, ya no nos dejamos.

A mí que me gusta la música, claro pues, que ya y rapidito aprendí la letra y la música del Jarabe Vietnamita. Por eso y por mucho más, lo que el yanqui necesita es una aumentada dosis de jarabe vietnamita.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Brujas y monstruos

/ 11 de julio de 2021 / 00:53

En los actuales momentos políticos en los que se están moviendo muchas cosas en nuestro país, por decir, se mueven decisiones en el Gobierno, en las organizaciones sociales, en el MAS, en nuestros cuerpos, en nuestras mentes y en nuestros corazones, tenemos que lograr que estos movimientos que hacen a esta nueva etapa del proceso de cambios construyan a pesar de la pandemia y a pesar de los fachos “pititas” que siguen y siguen vociferando y complotando, ciertamente no se cansan de arruinar Bolivia.

En estos momentos será necesario reflexionar y desenmascarar uno por uno los pensamientos y comportamientos que nos están haciendo mucho daño. Uno de ellos es el purismo moralista, que se expresa en la creación de monstruos.Es una antigua artimaña inventada para perseguir a rivales políticos o enemigos con pensamientos revolucionarios; esas conductas manipuladoras están presentes a lo largo de la historia, pero en la etapa donde más se desenmascararon en su origen oscurantista y cruel fue en la Edad Media, con la inquisición que enarbolaba la pureza cristiana, y decían que tenían a dios como aliado. Se mató a muchos hombres, pero con el asesinato de miles de mujeres sabias y autónomas, estigmatizadas como brujas, quedó demostrado el carácter político de la misoginia; la representación de la imagen de ellas es monstruosa, y está destinada a crear aislamiento, desconfianza, repulsión y violencia

Esos purismos moralistas que fueron y son impulsados desde pensamientos conservadores destinados a hacer de nuestro proceso de cambios uno estigmatizado y criminalizado.Un proceso político que traía y trae profundos cuestionamientos a cómo se manejó el poder a lo largo de la historia, ya que lo convirtieron desde discursos de odio en un proceso llevado adelante por “indios e indias monstruosas”.Estos monstruos son quienes, por ningún motivo, deberían —ni deben— ser legitimados en el Gobierno, a pesar de vencer en las elecciones democráticamente realizadas.Es un recurso desesperado de las y los racistas no solo nacionales, también internacionales, apostados por ejemplo en la OEA. Está claro que fue golpe, que no hubo fraude. Pero como se asesinó, torturó, encarceló y persiguió a monstruosos indios e indias, pues siguen en su retórica mentirosa sobre el golpe y lo que compete ahora es que los y las golpistas respondan por sus crímenes.

Construimos con lo que tenemos, y eso es fundamental entenderlo, no hay angelitos ni angelitas en el proceso de cambios, somos humanas y humanos, por supuesto con muchos errores y quien comete errores no es un monstruo. A lo largo de los 14 años del proceso de cambios nosotras desde el Feminismo Comunitario de AbyaYala fuimos constructoras críticas y apuntamos a la formación política, para tener recambio y profundización del proceso, pero no se quiso escuchar y no solo por parte del Gobierno, también en las organizaciones sociales, tan acostumbradas al clientelismo de las ONG y partidos de derecha que deslumbraban y deslumbran a las y los dirigentes, con hoteles, viajes y comidas de lujo.

Ni ángeles ni demonios, somos gente, necesitamos trabajar ese purismo moralista y medieval, dentro de las organizaciones sociales. Necesitamos dentro de la formación política tratar la ética revolucionaria, en principio aprender a reconocer los errores y repararlos. Por otro lado, no por miedo o por cálculo político, dejar de señalar errores y ayudar a solucionarlos. Creo que tomar conciencia de que construimos con lo que tenemos es descolonizarnos del purismo y la doble moral burguesa.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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