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lunes 20 sep 2021 | Actualizado a 09:52

Partos caseros

Las parteras realizan enormes aportes a la salud de las madres y de los recién nacidos.

/ 29 de septiembre de 2014 / 06:54

El último reportaje de Informe La Razón, publicado el lunes anterior, da cuenta de que en el país aún son muchas las mujeres que optan por dar a luz en sus hogares, con la ayuda de parteras. Esta práctica tiene una mayor incidencia en los departamentos del occidente del país, en donde un tercio de los alumbramientos se da a través de esta vía.

Curva, al norte de La Paz, es el municipio que mayor incidencia registra con relación a esta práctica. Según datos del Censo 2012, solamente el 9,1% de las madres de esa localidad tuvieron su último alumbramiento en un centro de salud; el resto, en su casa o en otro lugar. Este hecho responde a la elevada confianza que en esa región se le tiene a la medicina tradicional. Y lo propio ocurre en la localidad vecina de Charazani, cuna, ambos municipios, de los famosos kallawayas.

Y es que las prácticas ancestrales de las matronas y de los curanderos andinos, que combinan cientos de elementos de origen natural junto con rituales milenarios, han demostrado ser tanto o más efectivas que el conocimiento occidental a la hora de curar ciertas dolencias.

Además, y más importante aún, estos servicios ancestrales están disponibles para toda la población las 24 horas al día, siete días a la semana, durante todo el año. Algo que no ocurre con la atención médica formal, cuyo acceso no está garantizado ni siquiera para la población urbana, mucho menos para la rural, debido a la ausencia de centros de salud (públicos y privados) de calidad y los elevados costos.

Ante este vacío, la labor de las parteras contribuye grandemente en favor de la salud de las madres y de los recién nacidos. El problema es que no siempre cuentan con las técnicas ni las herramientas necesarias para atender alumbramientos que presentan complicaciones, por ejemplo cuando se trata de gemelos o la madre sufre una hemorragia interna. A raíz de estas carencias, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el 91% de mortinatos (cuando un feto muere en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo) y el 93% de muertes neonatales ocurre en los países (africanos, asiáticos y latinoamericanos) donde prevalecen los partos caseros.

De allí la importancia de invertir en la educación y la capacitación de las matronas, de tal manera que no solo se incremente su disponibilidad, accesibilidad y aceptabilidad, sino también la calidad de los servicios que proporcionan. Una inversión tanto más importante por cuanto, según estima la Organización Mundial de Salud (OMS), la partería puede hacerse cargo del 90% de la atención fundamental para mujeres y recién nacidos y reducir potencialmente las muertes maternas y neonatales en dos tercios.

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La batalla por la privacidad digital

/ 20 de septiembre de 2021 / 01:17

En abril, Apple introdujo una ventana emergente en los iPhone en donde les pide permiso a los usuarios para que distintas aplicaciones puedan rastrearlos. Hace poco tiempo, Google describió sus planes para desactivar una tecnología de monitoreo en su navegador web, Chrome. Y, el mes pasado, Facebook anunció que cientos de sus ingenieros estaban trabajando en un nuevo método para mostrar anuncios sin depender de la información personal de los usuarios.

Las novedades tal vez parecen cambios técnicos, pero están relacionadas con algo más grande: una batalla en escalada por el futuro de internet. Además, anuncian un cambio profundo en la manera en que la información personal se puede usar en línea, con consecuencias radicales para los mecanismos con los que los negocios ganan dinero de manera digital.

En el centro de este enfrentamiento se encuentra la parte vital de internet: la publicidad. Hace más de 20 años, internet trastornó la industria de la publicidad. Aniquiló a los periódicos y las revistas que habían dependido de la venta de anuncios clasificados e impresos, y amenazó con destronar a la publicidad televisiva como el principal medio para que los comerciantes llegaran a las grandes audiencias.

En cambio, las marcas salpicaron todos los sitios web con sus anuncios, con sus promociones a menudo adaptadas a los intereses específicos de la gente. Esos anuncios digitales impulsaron el crecimiento de Facebook, Google y Twitter, plataformas que ofrecieron sus servicios de búsqueda y redes sociales sin costo. Pero, a cambio de eso, las tecnologías como las cookies rastrearon a la gente de un sitio a otro y su información personal se usó con el propósito de conducirla a publicidad relevante.

Ahora ese sistema, que creció para convertirse en una industria de anuncios digitales con un valor de $us 350.000 millones, se está desmantelando. Motivadas por las preocupaciones de la privacidad en línea, Apple y Google han comenzado a renovar las reglas relacionadas con la recolección de datos en línea. Si la información personal ya no es la moneda que la gente da a cambio del contenido y los servicios en línea, algo más debe reemplazarla. Los editores de medios, los fabricantes de aplicaciones y las tiendas de comercio electrónico están explorando diferentes caminos para sobrevivir a un internet consciente de la privacidad, en algunos casos revirtiendo sus modelos de negocio. Muchos están escogiendo que la gente pague por lo que obtiene en línea, imponiendo cuotas de suscripción y otros cargos en vez de usar sus datos personales.

Las consecuencias podrían perjudicar a las marcas que dependían de los anuncios dirigidos a que la gente compre sus productos. En un inicio, también podría afectar a los gigantes tecnológicos como Facebook, pero no por mucho tiempo. En cambio, es probable que los negocios que ya no puedan monitorear a las personas, pero sigan necesitando promocionarse, tengan que gastar más dinero con las principales plataformas tecnológicas, las cuales tienen en su poder la mayoría de los datos de los consumidores.

Los negocios que no estén al día con los cambios corren el riesgo de ser aplastados. Cada vez es más frecuente que los editores de medios e incluso las aplicaciones que muestran el clima cobren cuotas de suscripción, del mismo modo que Netflix cobra una tarifa mensual por emitir video en continuo. Algunos sitios de comercio electrónico están considerando subir los precios de sus productos para mantener sus ingresos.

Apple se rehusó a ofrecer comentarios, pero sus ejecutivos han declarado que los anunciantes se adaptarán. Google mencionó que estaba trabajando en una estrategia que protegerá los datos de las personas, pero también permitirá que los anunciantes sigan dirigidos a los usuarios con publicidad.

En este momento, Facebook está desarrollando mecanismos para llegar a la gente con anuncios por medio de información recopilada en sus dispositivos, sin permitir que la información personal sea compartida con terceros. Si la gente que le da clic a los anuncios para un desodorante también compra zapatos deportivos, Facebook puede compartir ese patrón con los anunciantes para que ellos le puedan mostrar anuncios de zapatos deportivos a ese grupo. Eso sería menos intrusivo que compartir con los anunciantes información personal como direcciones de correo electrónico.

Brian X. Chen es columnista de The New York Times.

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Aportes de jubilación

/ 20 de septiembre de 2021 / 01:13

Esta semana se promulgó la ley de devolución de aportes a las AFP, como parte de un paquete de medidas del Gobierno para contrarrestar los efectos de la pandemia del COVID-19. Recordemos que esta medida fue propuesta en la campaña para las elecciones generales de octubre de 2020; de esta manera, se convierte en una promesa cumplida.

Las estimaciones iniciales dan cuenta de que 1,4 millones de personas podrían beneficiarse bajo tres modalidades: la primera, el retiro de hasta un 15% del saldo acumulado si este es menor o igual a los Bs 100.000; la segunda, el retiro de hasta Bs 15.000 para quienes tienen más de Bs 100.000 de saldo acumulado y hasta el 100% del saldo acumulado para quienes tienen un saldo acumulado igual o menor a Bs 10.000 y sean mayores de 50 años.

De esta manera, se podría inyectar un monto que oscile entre los $us 500 y 1.500 millones a la economía boliviana, una cifra poco despreciable. El efecto sobre la recuperación económica sería inmediato y contundente.

Un rápido balance muy personal, que no pretende ser exhaustivo, me da el siguiente resultado: A favor, tenemos que incrementa la demanda agregada y que podría convertirse en un pequeño impulso de capital para quienes tienen un emprendimiento o desean arrancar con uno o, finalmente, para pagar deudas o algún tipo de consumo inmediato para los beneficiarios.

Pero, por otro lado, tenemos que el efecto macro del consumo que podría generar esta medida por naturaleza sería un impulso temporal y sin mayores efectos de largo plazo; para quienes usen el dinero en su emprendimiento, la medida podría tener un beneficio limitado, en ausencia de una perspectiva de mercado, asistencia técnica y mejora de los procesos de producción. Finalmente, es importante considerar que el retiro de los aportes va en detrimento de la renta de vejez.

Seguramente esta realidad es la que ha llevado a las autoridades a recomendar mucha cautela a la población que decida realizar sus retiros y que se considere esta como la última opción posible.

Más allá de todo, es pertinente señalar que el modelo de jubilación de AFP, de contribución individual, se impuso como un esquema de solución para el agotamiento del anterior modelo de jubilación enmarcado en el sistema de reparto. En el fondo del asunto está el problema de la evolución del mercado de trabajo y del financiamiento de la seguridad social —en este caso, la de largo plazo— únicamente a partir del contrato “regular” de trabajo, una rareza cada vez más infrecuente.

Pero las AFP, en el marco de las condiciones del país y de la regulación a la que deben sujetarse, no muestran una rentabilidad que haga posible proyectar una pensión de jubilación atractiva para la mayoría de los afiliados e, incluso, para una gran cantidad de población, los montos a recibir en la fase pasiva de la vida son insuficientes. Los abundantes ejemplos de gente que se jubila y que a la vez mantiene una actividad laboral —regular o no— son elocuentes al respecto.

Si atendemos a los supuestos bajo los que se realizó la reforma de pensiones, la idea era enterrar un sistema insostenible desde el punto de vista de las finanzas públicas. Pero el reemplazo trajo un sistema que no cumple el objetivo para el que fue implementado y que, a su vez, corre el riesgo de ser insostenible para muchos afiliados.

Estas contradicciones nos deberían obligar a exprimir el cerebro y pensar más allá del acceso a la seguridad social basado en el contrato regular de trabajo e imaginarnos un esquema de seguridad social verdaderamente universal.

Para ello, el tipo de financiamiento también debería ser universal. Esto implica una reforma de fondo al sistema actual de pensiones, pero eventualmente, también al sistema impositivo; implica contar con algún tipo de contribución adicional para que quienes tengan más, contribuyan solidariamente con quienes tienen menos; e implica marcar un conjunto de reglas para conciliar un derecho universal con algunas preferencias individuales.

La pregunta es si estamos listos para tener esta conversación.

Pablo Rossell Arce es economista.

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Desacuerdo

/ 20 de septiembre de 2021 / 01:09

El núcleo del pensamiento político del filósofo francés Jacques Rancière se encuentra en la idea de “desacuerdo” (o mésentente en francés).

Por desacuerdo Rancière se refiere al desentendimiento, es decir a la disputa sobre lo que hablar quiere decir, y que termina por constituir la racionalidad misma de la situación de habla. En estos casos de desacuerdo los interlocutores entienden y no entienden la misma cosa en los mismos términos, y es que aún cuando pareciera que los interlocutores entienden de lo que hablan, una de las partes no ve el objeto sobre el cual habla la otra. En este sentido, el desacuerdo sería una especie de punto ciego que hace imposible la justicia, porque una de las partes no puede demostrar que sufre una injusticia, porque ésta no es reconocida por el lenguaje de la otra parte. De esta manera el querellante se ve despojado de los medios de argumentar, se ve despojado de las palabras que traduzcan su sufrimiento y permitan que ese sufrimiento sea visto, y justamente por ello, por esta ausencia, se convierte en víctima.

Un caso de desacuerdo tiene lugar cuando la resolución de un conflicto que opone a dos o más partes, se hace en el lenguaje, en el idioma, de una ellas, mientras que las injusticias sufridas por las otras partes no se significan en ese idioma. Entonces, Rancière señala que el agravio, el daño, está mostrando que hay una parte de la comunidad política que no es parte de la misma, porque no es visible, no es audible, no es portadora de la palabra. Por lo tanto, a esta parte que no es parte de la comunidad, lo único que le queda es disputar el orden que la ha excluido, enfrentándose a la comunidad que la niega. Esta disputa, esta querella de los sin parte, no puede expresarse sino a través del conflicto, cuestionando los roles, las jerarquías, las tareas, las maneras de ver, las maneras de oír y las maneras de decir, para visibilizar su exclusión.

Podríamos decir que se encuentran en desacuerdo las víctimas que reclaman algo que el sistema jurídico no puede conceder, porque este sistema, que también es un sistema de lenguaje, no significa el sufrimiento que padecen, y en consecuencia permite visibilizar que el conflicto es político, porque el supuesto consenso del que nace el Derecho los ha excluido.

Los movimientos indígenas, los movimientos feministas, los movimientos de migrantes, entre otros, son algunos de los sujetos que solo tienen como repertorio su condición de movimiento, de conflicto, de revuelta y de denuncia. Al movilizarse dejan al descubierto la violencia y opacidad del sistema jurídico y del sistema político, que generalmente van de la mano y se prorrogan, mucho más, cuando estos sistemas toman la decisión de reprimirlos bajo el argumento de mantener el orden, la ley y la paz social.

Farit Rojas T. es abogado y filósofo

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Hasta las redes lo lloran

Jorge Barraza, periodista argentino

Por Jorge Barraza

/ 19 de septiembre de 2021 / 20:15

Sin conocerlo, nadie lo hubiera elegido para número 9. No daba, era rechoncho y no muy alto. Gordito, le decían. Pero sus piernas eran dos árboles. Su colocación, su velocidad mental y sobre todo sus cuádriceps de acero fueron determinantes para el fútbol alemán. Cuando él clavaba la zurda en el suelo para darle espacio al derechazo, contra esa estaca podía chocar un pueblo: no la movería un centímetro. Y con la diestra facturaba. ¡Sesenta y cuatro centímetros de cuádriceps le midieron los médicos…! Sólo con eso ya podía ser futbolista. Sin embargo, tenía mucho más… Un instinto casi animal para el gol, la fuerza y el carácter indomable de un jabalí. Así defendía la pelota. Luego giraba y pum, adentro…

“Lo pondría al nivel de Van Basten, aunque Müller desequilibra por ser campeón mundial”, nos escribió un amigo peruano desde Canadá. Error: Müller tal vez fuera menos elegante que el holandés, pero casi lo triplica en goles y lo aplasta en títulos. Van Basten fue un artillero excepcional, Müller además era feroz. Vivía pastando en el punto del penal hasta el momento de entrar en acción. Allí liberaba la fiera montañesa que llevaba dentro, anticipaba con impresionante decisión de cabeza o con el pie y definía con potencia y justeza. Poseía, como los muy grandes, un grado de concentración absoluto. Marcado por auténticos carceleros, a veces tocaba dos pelotas en todo un partido. No obstante, seguía al acecho, atento, esperando una bola. Y en esa definía el pleito. Todo ello a pesar de que, cuentan, padecía un problema crónico: sufría de insomnio; no dormía bien antes de los partidos.

Gerd Müller es, seguramente, el máximo romperredes de la historia del fútbol si computamos cantidad de goles, torneos donde fueron marcados, importancia de los mismos, títulos que posibilitaron y promedio por partido. Sólo un puñadito de próceres estaría en condición de discutirle el trono: hablamos de Pelé, Di Stéfano, Puskas, Eusebio, Romario, Messi, Cristiano Ronaldo. Y quién sabe…

Hace un mes falleció el verdadero Müller, los demás son copias. Es increíble, hay muertes de ídolos que impactan más que la de un tío o de alguien cercano. Me pasa con este señor al que nunca conocí. En muchos otros países hubiese recibido funerales de estado, en Alemania su partida no mereció ni una tapa de los grandes diarios nacionales. El popular Bild al menos le dedicó un recuadrito con una foto en portada y la leyenda “Gracias por todo, Gerd”. Y algún que otro periódico regional publicó su foto en la primera plana. Son menos pasionales. “Es realmente muy pobre el homenaje que le hizo la prensa alemana -nos dice Hernán Jorge, argentino y futbolero que lleva muchos en la patria de Goethe-. El Spiegel apenas le sacó un obituario de una columna, algo ínfimo. Yo entiendo que ya se dijo y se escribió todo sobre Gerd Müller, no pedía un suplemento especial, pero sí que saliera en la tapa de todos los diarios”.

En atletismo y en cuestión de goles es difícil contrariar los números. Pero, aunque otros marcaron un poquito más, Gerd Müller fue el más extraordinario hombre de área que este cronista haya visto. No malgastaba un segundo en hacer un amague o una finta, era simple, práctico y letal. Asolaba defensas. La media vuelta, el cabezazo y el remate punteado eran su marca. Resultaba imposible marcarlo. Si había que volar para conectar una pelota de aire, literalmente volaba. Y si había una remota posibilidad de llegar a la pelota un centímetro antes, era gol de Müller. No se acomodaba ni demoraba una milésima de segundo en patear al arco, lo tenía claro: pronto es más efectivo que lindo. “Hay que hacerlo rápido o ya no lo haces”, decía. Nadie reaccionaba con más presteza. Con zurda, con derecha, de puntín, desde el suelo, cayéndose, con perfil o desacomodado, si pescaba la pelota, ésta iba al arco. Y entraba, era más rápido que la reacción de los arqueros y los defensas. Recomendamos un video para apreciar su virtud: bit.ly/3CYmglt

Beckenbauer lo adoraba. Lo va a sufrir mucho. Siempre ha dicho: «La grandeza del Bayern no me la deben a mí, todos se la debemos a él, a sus goles». Y es cierto. Fue una máquina goleadora, marcó 735 tantos en 793 partidos, a un asombroso promedio de 0,93 por juego, exactamente el mismo que Pelé. «Aunque ya hace tiempo lo veíamos venir, la noticia me cae como un rayo. Era un tipo fino y mucho más sutil de lo que muchos piensan. Gerd y yo éramos como hermanos”, comentó el Kaiser al diario Bild. “Antes de los partidos, Gerd me pasaba a buscar para después irnos en el micro con el equipo. Si me retrasaba me decía ‘Apúrate que llegamos tarde’. Y yo le replicaba: ‘Gordito, sin nosotros el Bayern no va a ninguna parte’».

La revista Kicker publicó una larga entrevista a Rummenigge acerca del Bombardero de la Nación: Dice Karl-Heinz: “Cuando lo vi a Müller por primera vez, me salió tratarlo de usted, pero él me dijo ‘Chico, jugamos en el mismo equipo. Soy Gerd’». También él recordó las palabras de Beckenbauer: “Franz dice que si no fuera por Müller, el Bayern todavía estaría jugando en su viejo estadio de tablones”. Y agrega: «Nunca voy a olvidar su positivismo, su sonrisa, su sentido del humor y por supuesto sus grandiosos goles. El área era su lugar. Un paso adelante, uno para atrás, otra vez para adelante, otra vez para atrás, hasta encontrar los pocos centímetros que necesitaba para meterla en la red. Eso, además de las paredes que hacía con Beckenbauer».

Todos sus compañeros lo idolatraban, incluso por encima del gran capitán. Rainer Bonhof es contundente: «La importancia de Gerd es gigantesca. Él convirtió a Alemania en una potencia del fútbol mundial. En la final del ’74 le di el pase para que haga el gol del triunfo, y después le dije en broma: ‘Vos eras el único que podía hacer algo con esa pelota’. Típico gol de Gerd, de la nada». Günter Netzer, aquel gran centrocampista que brillara en el Real Madrid, lo mismo: «El mejor jugador alemán de todos los tiempos fue Beckenbauer, pero Gerd Müller fue el fenómeno más grande. A veces hacía cosas que ni él mismo entendía. Era puro instinto.»

A diferencia de todos los demás futbolistas del mundo, Gerd ganó todos los títulos posibles siendo el héroe en cada uno de ellos. Nunca “participó”, siempre “protagonizó”. Bayern Munich era, hasta 1964, un club de orden regional. Ese año ganó el ascenso a la Bundesliga gracias, en buena medida, a los 33 goles de un retacón jovencito de 19 años, de gesto siempre adusto, casi hosco: Gerd Müller.

A partir de allí marcó todos los goles que fueron necesarios para que el Bayern se transformara en el club más fuerte de Alemania, de Europa y del mundo durante años. En 15 temporadas en el club muniqués anotó 365 veces sólo en la Bundesliga (ganó cuatro). Siete años fue máximo artillero de Alemania (67-69-70-72-73-74-78). En seis temporadas registró más goles que partidos jugados. Siempre con cifras bonitas: 30, 33, 36, 38, 40.

Sumó 78 tantos en la Copa de Alemania (obtuvo también cuatro) y 66 en las Copas de Europa (tres veces seguidas logró lo que hoy es la Champions). Es el único artillero del mundo de selecciones que tiene más goles que partidos jugados: registra 68 gritos en 62 salidas al campo. Ni Pelé ni Di Stéfano ni Eusebio pueden mostrar estas credenciales.

Paul Breitner se emociona al evocarlo: «Para mí, Gerd Müller fue el más grande jugador de mi vida. El fútbol pierde a un goleador único, capaz de hacer desde la nada los goles decisivos. Gerd es el cimiento sobre el que está construido el Bayern de nuestro tiempo. Lo llevó al nivel de los clubes más grandes. Jugar con él fue lo máximo que me pasó como jugador”.

Y era cero marketing, cero prensa; nunca hablaba. Sólo abría la boca para gritar “Goooollll”.

(19/09/2021)

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Identidad, fútbol, Farías y fracasos…

/ 19 de septiembre de 2021 / 01:15

Vivimos en un mundo globalizado y una sociedad del espectáculo. Los medios de comunicación son una herramienta gravitante en esta realidad porosa. La globalización, que no es más que la internacionalización de las actividades de las sociedades, desde lo económico, lo político, lo espiritual, lo social, etc., pero con sus inequidades y formas de colonialismo. Estos factores externos e internos coadyuvan para construir las identidades globalizadas e incluso las identidades nacionales. El fútbol se ha convertido en una de las actividades privadas e internacionalizadas que ayudan en esa construcción. A pesar de las consecuencias de la pandemia del COVID- 19, fue la actividad que volvió a la cuasi normalidad, porque genera mucho dinero.

También por la globalización y el espectáculo, el fútbol ha penetrado en los rincones más apartados del mundo. Particularmente en el caso nuestro, hoy se hace mucho deporte en los ayllus y comunidades más retirados de los centros urbanos.

A pesar de las prohibiciones y restricciones, es la actividad que desafió formas de jugar o de realizar partidos. Hay que recordar que fue en las canchas de barrios periurbanos donde muchos jóvenes desafiaron a las prohibiciones, realizando fútbol sin medidas de bioseguridad.

No es casual que en muchas provincias se organicen nuevamente actividades relámpago de fútbol entre provincias, cantones y comunidades. ¿Pero quiénes son los referentes, sobre todo para los niños/as y jóvenes? A nivel internacional, son los modelos como Messi, Ronaldo, Neymar Jr. y otros. A nivel nacional, indudablemente, los referentes son los clubes profesionales y la selección nacional.

Es interesante estudiar esta actividad tan rentada y preguntar ¿por qué y cómo nos hacen sentir parte de algún club o selección?, cuando en términos formales no son más que empresas privadas que usan el marketing para en-cubrir la supuesta pertenencia. En términos muy lógicos, una selección es una empresa privada porque los clubes son entes privados. La FIFA es una empresa transnacional que impone a los Estados para que no se metan en sus asuntos, razón por la que no pueden intervenir las federaciones nacionales y a los clubes.

A pesar de esta situación hegemónica, se acepta todo de la FIFA para no ser despojados de la representación internacional. Esta empresa privada del fútbol construyó una selección nacional, supuestamente representativa de todos, cuando en la realidad es una actividad de intereses de algunos grupos sociales. Pero, a pesar de esta situación, el fútbol coadyuva, quizás de forma determinante, en la construcción de la identidad nacional.

Hoy se dice “la selección boliviana es de todos”. En esta construcción identitaria, los niños y los jóvenes que crecen y sueñan con ser mejor representados por los seleccionados están cayendo en profundas frustraciones sociales. El fútbol boliviano atraviesa una profunda crisis. Hay que recordar los escándalos económicos de corrupción y hasta manipulaciones regionalistas, etc. En este escenario aparece un director técnico llamado César Farías, que hasta el momento demostró ser un gran p’ajp’aku o gran impostor, en lenguaje más sencillo, que convenció a incautos dirigentes para ser nombrado director. Aparte del jugoso sueldo que gana, hoy su dirección es totalmente cuestionada. Sabemos en qué posición está la selección boliviana dentro de las sudamericanas que disputan los partidos eliminatorios para ir al campeonato mundial.

No es casual que al señor Farías le digan “el vendehumos” y otro término más preciso nació hace pocos días, cuando él declaró que la selección luchará como los mineros. La respuesta del ciudadano común fue dedicarle una canción que se llama Juku-minero, es decir, ladrón de minerales, que es una analogía de “ladrón de sueños”.

Hace pocos días tuve la oportunidad de interactuar con jóvenes y su profunda tristeza por lo que le sucede a la selección. Son jóvenes especiales porque varios de ellos trabajan en Chile y Argentina. Uno de ellos me dijo “es tan humillante ver jugar a la selección que nuestra autoestima está por los suelos”. En términos sociológicos, lo único que ha hecho este señor Farías es afectar la autoestima de los jóvenes y la identidad boliviana, que también es nuestra identidad, de ser los peores. ¿Es culpa de Farías, es tropiezo de los mediocres jugadores, de los dirigentes? Para mí, es el fracaso de la empresa privada capitalista que se llama fútbol.

Uka anu q’uxtañ jaqixa Farias sutinixi, ma ipi jaqipi, ukhamaraki uka pilut mat’aqirinakaxa janiw sumakiti lurawinakapaxa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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