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martes 21 sep 2021 | Actualizado a 23:26

Invertir en educación

En el país nunca antes se había destinado más del 5% del PIB para la educación

/ 16 de noviembre de 2014 / 05:30

Días atrás, el Banco Mundial presentó un informe sobre la inversión en educación que hacen los Estados del mundo, y Bolivia apareció entre los diez países con mayor inversión pública en el rubro. La noticia llenó de plácemes a las autoridades del Gobierno y no faltaron especialistas y comentadores que relativizaron la importancia del dato. Bolivia mejora su educación.

En efecto, según el ranking en inversión e incentivo a la educación realizado por el Banco Mundial (BM) en el periodo 2009-2013, Bolivia está entre los países que mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB) destina a costear la educación pública. La nación que más invierte es Cuba, que destina alrededor del 13% de su PIB; Bolivia presupuesta hasta el 6,9%, lo mismo que Venezuela.

Para las autoridades del Gobierno, este indicador, además de elogioso, es casi una certificación de que reconoce y valora justamente la importancia de la educación de la población. La inversión pública en el sistema educativo se ve complementada, además, con políticas de desarrollo industrial y tecnológico que aportan al crecimiento de dicho sistema con, por ejemplo, computadoras personales para la formación de las y los estudiantes.

Desde la vereda opuesta, las críticas han ido desde el cuestionamiento al hecho de que el Gobierno aprecie las valoraciones del BM luego de haberlo criticado tanto, hasta que el porcentaje no muestra la cantidad efectiva de dinero que llega a la educación en cada país, particularmente Bolivia.

Lo que debe observarse, sin embargo, es que al margen de la fuente que ha calculado el indicador, y las cifras absolutas expresadas en Bs por persona, en el país nunca antes se había destinado un porcentaje superior al 5% en este rubro del presupuesto. Significa, pues, que hace un aporte mayor que sus vecinos de la región en esta área tan sensible como estratégica para el desarrollo.

Según el ranking del BM, en segundo lugar se sitúa la República Democrática de Timor Oriental, que invirtió 11,3% en 2009; 10,5% en 2010 y 9,4% en 2001. Siguen Dinamarca con 8,7%; Ghana, 8,1%; Islandia y Tailandia con 7,6%; Nueva Zelanda, 7,4%; Chipre, 7,3%, y Venezuela y Bolivia, cada uno, con el 6,9% de su PIB invertido en temas educativos. Los datos muestran que en la región Costa Rica y Argentina invierten el 6,3% del PIB cada uno; Brasil, 5,8%; Jamaica, 6,1%; México, 5,2%; Chile, 4,5%; Paraguay, 4,8%, y Uruguay, 5,3%.

Hay, pues, evidencia de que a pesar de que siempre puede hacerse más por la educación, probablemente la única inversión verdaderamente rentable en el largo plazo, Bolivia destaca por su mayor contribución estatal a la formación de sus futuras generaciones. Las constantes muestras de talento e ingenio de niños y jóvenes que sobresalen  a pesar de las limitaciones materiales son la más clara muestra de que es la mejor inversión posible.

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La nueva normalidad laboral

/ 21 de septiembre de 2021 / 01:39

El INE publica cada mes estadísticas laborales en base a una encuesta nacional urbano-rural que cumple con todos los estándares internacionales. A julio se observa una notoria reducción del desempleo: desde su pico más alto de 11,6% en junio de 2020 a 6,4% en julio de 2021. Conocer las estadísticas de desempleo probablemente no te mantendrá fuera del desempleo, pero al menos entenderás por qué. Analicemos este guarismo laboral con mayor profundidad.

Es importante analizar el indicador de desempleo porque es un fiel reflejo de la actividad económica cuyo cómputo es más complejo en tiempos de pandemia. El vínculo del empleo con el sector real se debe a que cuando una persona pierde su trabajo deja de producir, reduciendo la capacidad productiva de toda la economía.

La tasa de desempleo es un indicador agregado que reúne diversas causas por las que los trabajadores interrumpen su actividad laboral. Por ejemplo, una parte del desempleo se debe al tiempo que demoran las personas en encontrar uno nuevo y la dificultad de las empresas en cubrir sus puestos vacantes. Este tipo de desempleo se conoce como “friccional” porque está en transición a ser absorbido y se lo considera de corto plazo, por lo que prescindiré de su análisis.

El desempleo también se crea cuando una economía entra en recesión y se lo denomina “cíclico” porque una vez superada la fase negativa, disminuye porque las personas recuperan su mismo puesto de trabajo. La tasa de crecimiento de la economía en 2020 fue negativa. La economía boliviana no atravesaba una recesión desde los años 80. La recesión redujo la demanda de bienes finales y obligó a las empresas a despedir trabajadores. Algunos de los sectores más golpeados en 2020 por la pandemia y las medidas de confinamiento fueron el comercio, el transporte y los servicios. Es natural que en 2021 estén entre los de mayor mejoría, aunque con empleos de menor calidad, pero su recuperación no debe ser confundida como un avance de la informalidad porque ya formaban parte de ella.

En 2021 el consumo doméstico se reactivó. Las empresas produjeron más y volvieron a recontratar a su personal cesante. Este comportamiento se reflejó principalmente en la construcción y la industria. En esta última se terciarizó y subcontrató personal. Pese a todo, el empleo formal creció 28%. La recuperación económica también vino del brazo de los hidrocarburos y la minería, destaca esta última por su incidencia en la demanda de trabajo que fue notoriamente alta.

Ahora bien, es posible que no todas las personas recuperen su fuente laboral una vez superada la fase recesiva, allí se produce un desempleo “estructural”. Durante la etapa de cuarentena, algunos empleados perdieron su fuente de ingresos y no volvieron a su puesto original luego de la reapertura económica, como fueron los rubros de turismo, algunos servicios de recreación y cultura, hotelería y restaurantes. Para evitar que el desempleo cíclico se convierta en uno estructural, se requiere que los dueños de los establecimientos afectados se contagien de un espíritu innovador y apoyados con las facilidades financieras del Gobierno, reinventen sus modelos de negocios.

El lado de la oferta de trabajo también se merece algunas consideraciones. El camino de regreso a la fuerza laboral para madres que no tienen con quién dejar a sus hijos puede ser más pedregoso. Es de esperar una gradual normalidad de la participación laboral femenina a medida que los centros educativos retornen a las modalidades presenciales o semipresenciales. La flexibilidad de horarios también forma parte de las nuevas preferencias de los trabajadores que, conscientes de las bondades del teletrabajo, prefieren esperar por puestos más cómodos desde el confort de su hogar. El miedo al contagio también es una fuente de inactividad laboral, que se irá reduciendo conforme avance la vacunación.

En síntesis, la evolución del mercado de trabajo muestra claras señales de recuperación económica que son plenamente consistentes con las estadísticas del IGAE por sector económico. Además del mercado laboral, existen otros indicadores microeconómicos que advierten dicha tendencia. Poner en duda las estadísticas económicas sin argumentos válidos y mellando la integridad técnica de quienes solo se dedican a compilarlas es aventurero y dice poco de la integridad del análisis económico que realizan. En Argentina, un conocido opinador económico ganó mucha fama valiéndose de anuncios de este tipo y hoy es candidato presidencial. En Bolivia parece tener sus imitadores.

Omar Velasco Portillo es economista.

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¿Industrializar o no industrializar…?

/ 21 de septiembre de 2021 / 01:26

Con el llamado del Presidente y la Central Obrera Boliviana se vienen desarrollando Cumbres Productivas en todo el país, insistiendo en la implementación de un modelo de sustitución de importaciones e industrialización. Sin embargo, la estructura de los talleres da para todo, el resultado es un pliego petitorio. En Potosí se remarcó la importancia de la refinería de zinc.

Desde que se dio al Estado la posibilidad de encarar la planificación productiva entró en el debate: ¿por dónde ir? En la década de 1960 el dilema, al decir de René Zavaleta, fue: Industria pesada o Desarrollo pastoril: se adoptó la marcha al Oriente. El costo fue enorme: más de 120.000 collas fueron a “colonizar” Santa Cruz y el Norte de La Paz. Esta colonización consistía en abrir brecha asediados por el mariguí, las víboras, el paludismo, la fiebre amarilla. La mayor inversión de ese periodo fue el plan de colonización y la vertebración caminera. Así se fueron postergando los procesos de fundición e industrialización de la minería, la fuente de acumulación para la expansión económica. El resultado lo vemos ahora, un desarrollo que no superó el atraso y la dependencia.

El debate sobre la importancia de la refinación del zinc es de vieja data. En 1966, cuando se desmontaba la minería nacional, diputados como David Áñez Pedraza y Marcelo Quiroga Santa Cruz lograron insertar un candado en el contrato de arrendamiento de la mina Matilde para que la Phillips Brothers construyera una refinadora de zinc, compromiso que nunca se cumplió.

Son varios eventos y documentos elaborados en el gobierno del “proceso de cambio” que insisten en el carácter estratégico de la fundición de los minerales: Decálogo del Programa del MAS, Plan Nacional de Desarrollo, Constitución Política del Estado, Agenda Patriótica, Ley de la Empresa Pública, Ley de Minería y Metalurgia. En estos documentos se señala que más del 50% de valor de los minerales se queda en el exterior como costo de realización, realidad para que muchas minas estén paralizadas y para que el productor minero apenas sobreviva: no es suficiente identificar yacimientos sino hacerlos rentables. En este caso, el problema no es tanto encontrar la solución (que ya fue identificada), sino actuar con la oportunidad debida.

Anteriormente fuimos reflexivos en nuestras frustraciones, las que nos ratifican a seguir en el empeño. Pero estas adversidades no son exclusivas de la minería, lo mismo ocurrió con la urea y el amoniaco, cuando la oligarquía, montada en el poder, desahució la factoría y la cerró para hundirla. Los argumentos esgrimidos, sin ninguna base, fueron económicos y técnicos, cualquier cosa para justificar una decisión política, cerrar el paso a la industrialización y continuar siendo consumidores de productos del primer mundo. ¿Dónde está el espíritu nacional?

Lo propio ocurrió con el litio. El desarrollo del proyecto tuvo muchas dificultades, por ser nuevo en nuestra práctica productiva, pero se superaron las etapas de laboratorio y pilotaje con óptimos resultados, lo que conllevó a la formación de profesionales capaces y el desarrollo de una tecnología adecuada, así se pasó a la etapa industrial. La oposición “cívica” pretendió limpiarse la boca antes de comer pidiendo mayores regalías, el gobierno de facto lo cerró sin argumento alguno. Hoy el proyecto continúa paralizado y su “actualización” está en manos de una consultora extranjera. ¿Qué patriotismo podemos pedirles a estos señores?

La falta de capacidad organizativa de las regiones y de los trabajadores impidió una acción para evitar estos exabruptos. Hoy el costo es cuantificable en varios millones de dólares, pero peor, se ha dañado el proceso de industrialización en proyectos estratégicos, poniendo cizaña en los que están en marcha.

En el momento menos esperado y con mano invisible y artera se matan los proyectos de la industrialización. En la lucha por las fundiciones de estaño se llegó al asesinato de dos técnicos comprometidos para hacerlas realidad, la oligarquía nunca tuvo reparos en el crimen para cuidar sus intereses.

Ante semejante enemigo, no queda sino preparar una fuerza superior: la organización del pueblo para emprender el camino de la industrialización. Sin embargo, sin el concurso decidido del Gobierno no se logrará superar estos difíciles pasos. Las Cumbres debieran buscar un resultado mayor: la voluntad política, que se logra con una amplia discusión, el convencimiento racional, que crean el compromiso y la acción vigilante de los sectores sociales. Es decir una democracia directa y participativa.

José Pimentel Castillo fue dirigente sindical minero.

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Viaje al trópico de Alto Beni y Caranavi

/ 21 de septiembre de 2021 / 01:20

El plan Bohan en 1942 recomendaba fortalecer el mercado interno nacional a través de nuevos asentamientos de población y con la construcción de vías de comunicación entre el occidente y el oriente del país. En 1950, incluso mucho más antes, existió un amplio e interesante movimiento de poblaciones de los Andes hacia la región subtropical de Caranavi y el trópico de Alto Beni en La Paz, y hacia el Chapare en Cochabamba o Bermejo en Tarija.

Es necesario hacer un repaso de este proceso de trascendental importancia porque ha sido parte de las nuevas dinámicas sociales y económicas del siglo XX que ha reconfigurado definitivamente la fisonomía económica, social, cultural y territorial de Bolivia. Me referiré en una serie artículos a Caranavi y Alto Beni específicamente, en sus diferentes dimensiones, historias y actuales condiciones socioeconómicas y sociodemográficas.

En principio es importante decir que aquí existe un proceso de migración rural-rural y urbano-rural entre el altiplano y los valles y las ciudades hacia esta región. Hoy Caranavi, al igual que Alto Beni, son producto de este tipo de dinámicas poblacionales y sociales. En el primero bajo la forma de la llamada “colonización espontánea” y en el segundo, como “colonización dirigida”, aunque en el mismo existe la “colonización mixta”. Además, es de relevancia hacer notar que cerca de 70 años después de aquellos hechos hay todavía historias que narrar, por ejemplo, de cómo fue que la gente del altiplano y valles llegaron a aquellas regiones de selva húmeda y de cordillera abierta (antes de las pampas de Beni). Tuvieron que enfrentar la falta de caminos, las enfermedades tropicales desconocidas, la falta de apoyo técnico y tecnológico para el manejo de suelos y diversos productos agrícolas de parte del Estado. Allí hubo una gran inversión de vidas humanas porque murieron muchas personas por enfermedades tropicales, otras en accidentes por el mal estado de los caminos y muchas, ante esa realidad, tuvieron que regresar a sus lugares de origen.

Esta población sigue siendo abandonada por las autoridades nacionales y departamentales porque carece de muchas necesidades. En el último mes fuimos a dar una vuelta por aquellas regiones, no como alguien ajeno a esta dinámica histórica y social, sino como parte de ellas, porque desde niño hemos observado y vivido allí, en unos casos como vecino y en otros como estudiante de los colegios San Miguel de Huachi y Martin Cárdenas del km 73 de Puerto Linares.

De joven hemos conversado con mucha gente mayor que hoy ya no vive, sobre historias verdaderamente heroicas en unos casos y en otras, incluso trágicas, dado que al principio no fue nada fácil migrar hacia estas zonas por los factores arriba anotados. Hay historias sobre cómo se viajaba a pie caminando selva adentro hasta llegar a Caranavi, Puerto Linares, Palos Blancos o Covendo, separados por distancias muy largas, además de las luchas contra las picaduras de insectos y el peligro de serpientes, etc. En realidad, no existían caminos para autos, sino sendas abiertas por esos caminantes entre diferentes poblaciones o por buscadores de quina para la exportación a Europa. Esos caminantes de la selva llegaron unos desde Apolo, otros desde La Paz o Caranavi hacia Alto Beni, y volvían en las mismas condiciones después de un año o meses, o incluso algunos nunca más volvieron porque allí fallecieron.

Pablo Mamani Ramírez es sociólogo.

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COVID-19 y crisis de basura

Por Mike Ives

/ 21 de septiembre de 2021 / 01:03

En todo Brasil, las plantas de reciclaje dejaron de funcionar durante meses. En Uganda, en un depósito de chatarra faltan plásticos reutilizables. Y en la capital de Indonesia, los guantes y protectores faciales desechables se acumulan en la desembocadura de un río.

El aumento del consumo de plásticos y envases durante la pandemia ha producido montañas de residuos. Pero, debido a que el temor al COVID-19 ha provocado paros en las instalaciones de reciclaje, parte del material reutilizable se ha desechado o quemado. A la par, los expertos en residuos sólidos afirman que se han clasificado erróneamente como peligrosos grandes volúmenes de equipo de protección personal (EPP). Este material no suele estar permitido en la basura normal, por lo que gran parte se desecha en fosas de quema o como residuos.

Los expertos afirman que un problema en ambos casos es que un temor inicial —que el coronavirus pudiera propagarse fácilmente a través de las superficies— ha creado un estigma difícil de eliminar en torno a la manipulación de basura perfectamente segura. Desde entonces, científicos y organismos gubernamentales han comprobado que el temor a la transmisión por medio de las superficies era totalmente exagerado. No obstante, las viejas costumbres son difíciles de erradicar, sobre todo en los países donde no se han actualizado las directrices de eliminación de residuos y los funcionarios siguen luchando contra nuevos brotes.

Las tasas de reciclaje cayeron bruscamente en el mundo el año pasado, en parte porque la demanda de los fabricantes disminuyó. En muchos países en los que la industria del reciclaje aún se rige por la clasificación manual, en lugar de la clasificación mediante máquinas, el trabajo en persona se suspendió por temor al virus.

En Brasil, por ejemplo, la generación de material reciclable en las ciudades aumentó un 25% en 2020, sobre todo por el aumento de las compras en línea, según Abrelpe, una asociación nacional de empresas de saneamiento. No obstante, los programas de reciclaje de varias ciudades suspendieron sus operaciones durante varios meses de todos modos, alegando el temor a la transmisión por superficies.

Según James Michelsen, experto en residuos sólidos de International Finance Corp., las tasas de reciclaje están volviendo a los niveles anteriores al COVID-19 en las economías desarrolladas. Pero, en los países en los que el reciclaje se lleva a cabo mediante recolectores informales, añadió, los cierres y los brotes siguen creando grandes trastornos.

Otro desafío es el EPP usado que ha inundado el mundo desde los primeros días de la pandemia. Alrededor de ocho millones de toneladas métricas de plásticos llegan al océano cada año, y los expertos temen que el EPP usado y otros desechos puedan empeorar aún más la situación.

La mayoría del EPP no es peligroso, pero muchos países siguen clasificándolo como tal, dijo Michelsen. Esto significa que los guantes y los cubrebocas usados se agrupan a menudo con los residuos médicos verdaderamente peligrosos y se tratan con un gran gasto —un despilfarro de dinero— o se eliminan por otros medios.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimó el año pasado que los centros sanitarios del mundo producían cerca de 2,5 kilos de residuos médicos relacionados con el COVID por persona y por día en el mundo. Una parte de esos residuos acaba inevitablemente en la basura.

Una preocupación emergente es que, a medida que la avalancha de material crea presiones para las autoridades locales, las jeringas y otros residuos médicos verdaderamente peligrosos pueden acabar en los lugares equivocados. En los países más pobres del mundo, eso supondría un riesgo para la salud de los recicladores. Y como las jeringas y las ampolletas de vacunas son una mercancía valiosa en el mercado negro, las bandas criminales tienen un incentivo para robar el material de vacunación y revenderlo ilegalmente en el sistema sanitario.

Mike Ives es columnista de The New York Times.

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La batalla por la privacidad digital

/ 20 de septiembre de 2021 / 01:17

En abril, Apple introdujo una ventana emergente en los iPhone en donde les pide permiso a los usuarios para que distintas aplicaciones puedan rastrearlos. Hace poco tiempo, Google describió sus planes para desactivar una tecnología de monitoreo en su navegador web, Chrome. Y, el mes pasado, Facebook anunció que cientos de sus ingenieros estaban trabajando en un nuevo método para mostrar anuncios sin depender de la información personal de los usuarios.

Las novedades tal vez parecen cambios técnicos, pero están relacionadas con algo más grande: una batalla en escalada por el futuro de internet. Además, anuncian un cambio profundo en la manera en que la información personal se puede usar en línea, con consecuencias radicales para los mecanismos con los que los negocios ganan dinero de manera digital.

En el centro de este enfrentamiento se encuentra la parte vital de internet: la publicidad. Hace más de 20 años, internet trastornó la industria de la publicidad. Aniquiló a los periódicos y las revistas que habían dependido de la venta de anuncios clasificados e impresos, y amenazó con destronar a la publicidad televisiva como el principal medio para que los comerciantes llegaran a las grandes audiencias.

En cambio, las marcas salpicaron todos los sitios web con sus anuncios, con sus promociones a menudo adaptadas a los intereses específicos de la gente. Esos anuncios digitales impulsaron el crecimiento de Facebook, Google y Twitter, plataformas que ofrecieron sus servicios de búsqueda y redes sociales sin costo. Pero, a cambio de eso, las tecnologías como las cookies rastrearon a la gente de un sitio a otro y su información personal se usó con el propósito de conducirla a publicidad relevante.

Ahora ese sistema, que creció para convertirse en una industria de anuncios digitales con un valor de $us 350.000 millones, se está desmantelando. Motivadas por las preocupaciones de la privacidad en línea, Apple y Google han comenzado a renovar las reglas relacionadas con la recolección de datos en línea. Si la información personal ya no es la moneda que la gente da a cambio del contenido y los servicios en línea, algo más debe reemplazarla. Los editores de medios, los fabricantes de aplicaciones y las tiendas de comercio electrónico están explorando diferentes caminos para sobrevivir a un internet consciente de la privacidad, en algunos casos revirtiendo sus modelos de negocio. Muchos están escogiendo que la gente pague por lo que obtiene en línea, imponiendo cuotas de suscripción y otros cargos en vez de usar sus datos personales.

Las consecuencias podrían perjudicar a las marcas que dependían de los anuncios dirigidos a que la gente compre sus productos. En un inicio, también podría afectar a los gigantes tecnológicos como Facebook, pero no por mucho tiempo. En cambio, es probable que los negocios que ya no puedan monitorear a las personas, pero sigan necesitando promocionarse, tengan que gastar más dinero con las principales plataformas tecnológicas, las cuales tienen en su poder la mayoría de los datos de los consumidores.

Los negocios que no estén al día con los cambios corren el riesgo de ser aplastados. Cada vez es más frecuente que los editores de medios e incluso las aplicaciones que muestran el clima cobren cuotas de suscripción, del mismo modo que Netflix cobra una tarifa mensual por emitir video en continuo. Algunos sitios de comercio electrónico están considerando subir los precios de sus productos para mantener sus ingresos.

Apple se rehusó a ofrecer comentarios, pero sus ejecutivos han declarado que los anunciantes se adaptarán. Google mencionó que estaba trabajando en una estrategia que protegerá los datos de las personas, pero también permitirá que los anunciantes sigan dirigidos a los usuarios con publicidad.

En este momento, Facebook está desarrollando mecanismos para llegar a la gente con anuncios por medio de información recopilada en sus dispositivos, sin permitir que la información personal sea compartida con terceros. Si la gente que le da clic a los anuncios para un desodorante también compra zapatos deportivos, Facebook puede compartir ese patrón con los anunciantes para que ellos le puedan mostrar anuncios de zapatos deportivos a ese grupo. Eso sería menos intrusivo que compartir con los anunciantes información personal como direcciones de correo electrónico.

Brian X. Chen es columnista de The New York Times.

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