Voces

miércoles 27 oct 2021 | Actualizado a 18:33

Continuidad de políticas de integración

La situación en Argentina se debate entre volver al pasado o profundizar políticas exitosas.

/ 22 de noviembre de 2015 / 04:00

En el mundo diplomático de Bolivia, se escucha con frecuencia una frase que resume la sensación que tienen muchos extranjeros cuando llegan o se van de este querido país, dicen: a Bolivia uno llega llorando y se va llorando. No fue mi caso cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner me honró nombrándome Embajador de Argentina ante el Estado Plurinacional, llegue alegre y feliz, de poder convivir, participar y conocer, de cerca, el proceso político que hoy se vive en Bolivia y que tiene similitudes con lo que sucedió en los últimos años en la región y que consistió fundamentalmente en dar inclusión y sacar de la pobreza a 80 millones de latinoamericanos. Y también me voy feliz y alegre por haber podido conocer, integrarme, y trabajar en función de buscar y conseguir amistad y hermandad entre los pueblos, gobiernos y presidentes de nuestros países.

Creo que después de tres años logré una inserción que posibilitó participar como uno más en los grandes hechos de la vida política institucional de Bolivia junto a su Presidente, Vice y colaboradores, legisladores, gente de la cultura o de los movimientos sociales.

Desde la embajada intensificamos el trabajo de cooperación con más de 70 proyectos, en lo cultural supimos destacarnos llevando adelante más de 170 actividades de real importancia, Gieco, Santaolalla, Quino, Buono, Pigna, son solo algunos de los de mayor renombre. Comercialmente sosteniendo un intercambio que supera los 3.000 millones de dólares.

Logramos sumar al pueblo Boliviano a la lucha que Argentina lleva adelante para reclamar por la soberanía en Malvinas, y escuchar tantas veces en actos oficiales, festejos, actos políticos, ya sean en el Palacio Quemado, la legislatura o una cancha de fútbol, dicho por el Presidente, un diputado o dirigente campesino,  “Malvinas para Argentina, mar para Bolivia”.

Avanzar en la integración comercial y científica, en infraestructura de energía, desarrollo tecnológico que es ejemplo de mi país para el mundo, con una propuesta revolucionaria y novedosa, no tomarnos como clientes sino como socios y así desarrollar en forma conjunta la tecnología que cada país necesite con el compromiso de transferencia tecnológica.

Argentina se enfrenta en nombre de toda Latinoamérica con las operaciones que la derecha internacional sostuvo y promueve en los últimos años en la región, Brasil, Venezuela e incluso Bolivia en 2008 son muestra de ello. En Argentina se enfrentan dos modelos: el de la continuidad de políticas de inclusión, producción nacional e integración regional o el neoliberalismo de la década del 90. El primero lo encara Daniel Scioli, quien Cristina Fernández de Kirchner eligió para sucederla; del otro lado Mauricio Macri, un empresario del establishment, adherente al neoliberalismo que propone cerrar fronteras con Latinoamérica y abrirlas con EEUU, abrir importaciones, implementar un liberalismo económico con devaluaciones salvajes que traigan desocupación, pobreza y freno a las políticas de expansión de la economía nacional que se vivieron en los últimos 12 años. El peligro que gane la derecha en Argentina,también influirá en Bolivia y toda la región, por el intercambio comercial, migratorio, o políticas internacionales. En definitiva, la situación en Argentina se debate entre volver al pasado (Macri) o profundizar las políticas exitosas y crecer juntos que encarna Daniel Scioli.

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La bandera argentina, historia que nos une

/ 20 de junio de 2021 / 00:38

Como cada 20 de junio, hoy se celebra en Argentina el Día de la Bandera, recordando la figura de su creador, el Gral. Manuel Belgrano. Los orígenes de ese símbolo que flamea a lo ancho y largo de la Argentina, como una parte fundamental de la identidad nacional, se remontan a su pasado como insignia militar. Belgrano, economista, abogado, político y militar, luego de haber participado en la Primera Junta de Gobierno, el 25 de mayo de 1810, fue designado por el Primer Gobierno Patrio para hacerse cargo de los ejércitos en el Litoral y el Alto Perú. En esas campañas fue donde ordenó la creación de una bandera que viniera a aportar unidad al ejército patriota y pudiera diferenciar a los soldados en el campo de batalla.

Así fue como en 1812 diseñó una bandera de color blanco y azul celeste, usada por primera vez en la ciudad de Rosario, donde el ejército tomó juramento a favor de la libertad y la independencia. La historia de aquella bandera vuelve a hermanar a los pueblos de Argentina y Bolivia, ya que es una de las dos Banderas de Macha, nombre que adquirió por haber sido hallada en la capilla de Titirí, al norte de Bolivia, en la ciudad de Macha, donde Belgrano montó su cuartel general tras la batalla de Vilcapugio. Según los relatos fue el cura Juan de Dios Aranívar, amigo de Belgrano, quien escondió las banderas allí tras la retirada del ejército revolucionario para que no cayeran en manos de los realistas. Allí estuvieron durante más de 70 años hasta ser recuperadas por la historia para ambos países.

Indudablemente, las dos banderas flamearon en tiempos de guerra en los que América soñaba con la libertad y hoy ambas son un símbolo de la emancipación americana. Hoy, una de ellas está en el Museo Histórico en Buenos Aires y la otra, en la Casa de la Libertad en Sucre. El 20 de junio, día del fallecimiento de Belgrano, se eligió para conmemorar la actuación pública de él en el proceso que condujo a la independencia del país, y por la creación del símbolo patrio por excelencia, al mismo tiempo que para homenajear a un hombre adelantado a su época y a sus ideas innovadoras, porque además de ser el creador de la bandera, fue uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social.

Fue él quien pidió el grado de Teniente Coronel para Juana Azurduy y quien la homenajeó en vida y dio los atributos (uniforme y sable) a la heroína de la Patria; fue él quien donó todos sus ingresos y pagos por las campañas militares para que se construyeran escuelas en Tarija, Salta y Jujuy; fue él quien ante la búsqueda de dotar a las provincias unidas del Río de la Plata de una forma de gobierno, planteó el nombrar en una monarquía parlamentaria al hermano del líder revolucionario Túpac Amaru II, Juan Bautista Túpac Amaru, lo cual demostraba su actitud de integración y respeto a los pueblos originarios; fue Belgrano quien dijo: “Mucho me falta para ser un verdadero Padre de la Patria. Me contentaría con ser un buen hijo de ella”.

Hoy la Patria Grande está nuevamente en proceso de reconstrucción y tiene a nuestros presidentes, Alberto Fernández y Luis Arce como los impulsores de ese sueño sudamericano por el cual Belgrano luchó hace 200 años. Belgrano dio todo sin pedir nada a cambio, siendo de una familia acomodada murió en la absoluta miseria. En la situación de pandemia que vive el mundo, como dijo el Presidente argentino, nuestro patriota “debe ser un faro en esta noche que vivimos”.

Ariel Basteiro es embajador de la República de Argentina en Bolivia.

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Argentinos democratizan sus medios

Después de cuatro años, la Corte Suprema declaró constitucional la Ley de Servicios de Comunicación

/ 2 de noviembre de 2013 / 04:24

Esta semana fue de fiesta en la Argentina. Finalmente se hizo justicia y la democracia ganó otra de las batallas fundamentales: después de cuatro años de procesos judiciales, la Corte Suprema declaró constitucional la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522). Ésta es una historia larga, de avances y retrocesos, de visibilizar reivindicaciones, de mentiras, de fraudes, de operaciones absurdas, pero sobre todo, es una historia de organización social, de lucha del pueblo, de búsqueda mancomunada para alcanzar la democratización de la palabra.

En Argentina contábamos con una ley de radiodifusión que había sido impuesta en la época de la más sangrienta dictadura de nuestro país. Y sus modificaciones se realizaron durante el gobierno neoliberal de los 90, promoviendo la concentración de capitales y el fomento de los monopolios. Es así, que las grandes corporaciones mediáticas siempre mantuvieron vínculos estrechos con los gobiernos de turno, beneficiándose con privilegios que derrotaban cualquier tipo de intento democratizador.

Como señalé, la ley de medios es el resultado de una historia de organización social; se basó en la propuesta de los 21 puntos básicos por el Derecho a la Comunicación, presentada por la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que era un conjunto de organizaciones sociales que se aunaron para discutir cómo debería ser una legislación de medios democrática para nuestro país. Esta coalición, entonces, sumaba voluntades de un amplio universo de organizaciones y espacios participativos de la más diversa índole: sindicatos, radios comunitarias, organismos de derechos humanos, universidades, centros de estudiantes, intelectuales, asociaciones de artistas y de prensa, movimientos de piqueteros, legisladores, en fin, la sociedad.

Sin lugar a dudas, éste fue el proyecto más discutido, revisado y modificado de nuestra historia. No sólo fue planteado de manera conjunta por estos movimientos sociales, sino que una vez presentado el primer proyecto de ley, los legisladores que teníamos que votarlo en el Congreso salimos a las calles a discutirlo, realizamos decenas de audiencias públicas, lo debatimos en medios de comunicación, tanto públicos como privados. La discusión amplió sus fronteras, y se discutió en cada casa, en cada mesa de familia, en reuniones de amigos. Eso debemos agradecérselo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quién no sólo escuchó estas reivindicaciones, sino que lo tomó como bandera, convirtiéndose así en el primer gobierno que no temía enfrentarse a las corporaciones mediáticas, y a las implicancias que esto podía tener en el terreno de la opinión pública.

Por todo ello, es absolutamente errado entender a esta norma como una ley mordaza que censura la libertad de expresión. Por el contrario, es democrática y justa. Es de las primeras de la región en plantear la distribución del espacio radioeléctrico en partes iguales, un 33% para medios públicos, un 33% para medios privados y un 33% para las empresas sin fines de lucro.

Hoy la comunicación en mi país ya no es entendida como un bien económico, sino como un derecho humano básico. Y como tal, será el Estado, con el apoyo de organizaciones sociales y otros actores sociales, quien deberá garantizar la  pluralidad de contenidos y la desconcentración en función de universalizar el acceso. Hecho que  molesta a aquellos que siempre detentaron la monopolización mediática.

El multimedia más grande y concentrado de nuestro país, el Grupo Clarín, actualmente tiene en su poder 25 licencias de radio AM, FM y Televisión abierta, cuando la normativa indica que sólo pueden tener hasta diez. Posee alrededor de 240 servicios de televisión por suscripción (cable) cuando debería tener solamente 24. Y finalmente, supera ampliamente el 35% del territorio con su alcance, prestando servicios de radio a un 41,88% de la población, de televisión abierta a un 38,78% y servicios de TV por suscripción a un 58,61%.

Esta ley se votó en 2009 por amplia mayoría en el Parlamento argentino. Y no se pudo implementar completamente hasta hoy. En sintonía con la legislación, la mayoría de las empresas mediáticas presentaron un plan de adecuación para respetar la cantidad de licencias que permite la normativa. Excepto Clarín, que con medidas cautelares fue transitando todas las etapas judiciales buscando su inconstitucionalidad. Sin embargo, llegó a la Corte Suprema de Justicia, máximo tribunal de Argentina, y seis de los jueces de este tribunal  (sólo un juez estuvo en contra) declararon la legislación como constitucional, mediante un fallo de 400 páginas que define muy claramente los motivos por los cuales esta legislación no cercena la libertad de expresión, sino que por el contrario la promueve y lucha contra la concentración.

En función de clarificar las acciones del Grupo Clarín en detrimento de la democratización de la palabra, es importante tener en cuenta que fueron cuatro los artículos (41, 45, 48 y 161) de la ley cuestionados por la empresa y judicializados; justamente aquellos que regulan la estructura de propiedad de los medios. Los mismos hacen referencia a la titularidad de las licencias, o sea, quiénes pueden usufructuar determinada frecuencia del espectro radiofónico; la cantidad de licencias que puede tener un grupo o una persona física, tanto a nivel nacional como local; la concentración indebida y a la desinversión en algunas de sus señales o medios. La Corte Suprema declaró constitucional la totalidad de la ley, incluidos fundamentalmente los cuatro artículos mencionados. Su fallo expresa que “el Grupo Clarín deberá adecuarse a la nueva estructura planteada por la norma”, “la ley establece límites iguales para todos los titulares de licencias”; “la sustentabilidad no puede ser equiparada a rentabilidad, y en este sentido, hace a la naturaleza propia de un proceso de desconcentración la posibilidad de una reducción consiguiente de los márgenes de ganancia empresaria”. Esto significa  que ahora sí el mapa de medios de Argentina finalmente será más democrático e incluirá muchas más voces.

La legislación no sólo regula la cantidad de licencias, sino también transforma las opciones mediáticas de la Argentina. Se establecen porcentajes de programación con contenido nacional, local, artístico y educativo, en función de promover que nuestras radios y televisiones presenten opciones diferentes al mero show y entretenimiento. Abre la posibilidad para que miles de comunicadores accedan al trabajo; respeta los derechos de las mujeres y también incluye ítems específicos en pos de generar una programación adecuada para niños, niñas y adolescentes. Es por todo esto que muchos de nosotros, que creemos en una transformación de nuestra sociedad, consideramos que ésta es una de las mejores leyes de la democracia, y mediante su implementación permitirá alcanzar la real democratización de la palabra y dará fin a los monopolios que concentran la información, desinformando y manipulando los hechos de nuestra realidad.

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40 años de ejemplo

Con su actitud valiente, Allende se encontraba lejos de los procesos políticos que se vivían en Suramérica

/ 11 de septiembre de 2013 / 04:15

Salvador Allende, el Chicho, llegó al gobierno declarándose socialista y revolucionario, y hacía escuela sumando voluntades al proceso de socialismo por la vía pacífica. Él lo creía posible y no percibió que por ello podría poner en peligro no sólo su gobierno, sino también su vida. Con su actitud valiente, parecía lejos de los procesos políticos que se vivían en Suramérica, dominados por dictaduras militares, con un gendarme como EEUU que consideraba su patio trasero lo que sucediera en nuestros países. La revolución cubana había trazado un camino y había demostrado cómo los sueños de utopía podían cumplirse. Y con ese mismo ímpetu, la irrupción de Salvador Allende tuvo un insoslayable valor  desde lo testimonial y conceptual; significaba la transformación de nuestra realidad a través de la vía democrática, mediante un partido histórico, generando así un buen ejemplo a seguir para los procesos que intentaban gestarse en el cono sur.

Recuerdo que fui invitado por el Partido Socialista de Chile para participar de los actos del 30 aniversario del 11 de septiembre, y de un hecho simbólico pero de alto contenido político: la apertura de la puerta de la calle Morandé, en el palacio de La Moneda, el lugar por donde salió por última vez, ya muerto, el compañero Allende, mientras el edificio aún ardía como resultado del criminal bombardeo de la aviación golpista. A la hora de la reconstrucción la dictadura había anulado la puerta de Morandé 80, como había intentado anular la memoria de los chilenos.

También se me viene a la memoria aquella vez en que llegó a nuestras manos un casete pirata con las últimas palabras de Allende en una grabación de Radio Magallanes. Entonces, el compañero Presidente daba su última lección: “En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Es posible que nos aplasten, pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor”.

Allende actuó en consecuencia y murió en La Moneda, sin renunciar, con el casco y las botas puestas. Aquellas últimas palabras hoy se ven reflejadas en los actos que llevan adelante los y las líderes que están transformando nuestra región: Cristina, Dilma, el Pepe, Evo, Ortega, Correa y Maduro. Somos muchos y muchas quienes luchamos por cambiar esta historia. Allende fue uno de los grandes pioneros, siguieron Chávez, Lula, Néstor. El sueño, la utopía se está cumpliendo, y nuestros pueblos reconocen las victorias que se están alcanzando. Latinoamérica hoy pone como ejemplo a Allende en la galería de nuestros héroes latinoamericanos, los de ayer junto con los de hoy.

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Paso a paso

Se han ido cumpliendo las propuestas de la campaña de 2003 en forma ininterrumpida, paso a paso

/ 10 de agosto de 2013 / 05:43

La frase “paso a paso” en Argentina se asocia a un dicho futbolístico que consiste en ir de a poco, pero en forma ininterrumpida. Hoy, cuando decimos “paso a paso” puede sobreentenderse como una diatriba hacia las elecciones PASO, que son las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que se llevarán a cabo mañana, 11 de agosto, dando inicio al proceso electoral que terminará el 27 de octubre con las elecciones generales.

Elecciones que en Argentina tienen gran importancia no sólo porque de éstas depende la conformación de la Cámaras de Diputados y Senadores para el próximo periodo, sino porque además la oposición (integrada por partidos de derecha o socialdemocracia; las corporaciones mediáticas; el poder financiero; la oligarquía terrateniente, representada en latifundista, medianos o pequeños propietarios, para comprender este hecho debemos saber que la hectárea en muchas zonas de Argentina supera los 20.000 dólares, con la que se puede producir, con el valor de soja, otros tantos millones anuales) quiere que se termine este ciclo virtuoso, esta década ganada, como lo expresa la Presidenta argentina, que puso límites a los privilegios que históricamente estos sectores detentaron en nuestro país.

Los medios de comunicación en Argentina, monopolios que son enfrentados por el gobierno de Cristina Fernández a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, continúan publicando falacias con relación a la situación económica del país, las políticas públicas implementadas de redistribución de la riqueza y, en este caso, los posibles resultados para las elecciones de agosto. En estas votaciones seguramente el oficialismo, es decir el Frente para la Victoria (estructura política que responde a la Mandataria), logrará alzarse con la elección, y aumentar así el número de diputados y de senadores en su representación parlamentaria.

No obstante, se prevé un triunfo del Gobierno, puesto que cuenta con un caudal de voto duro que alcanza casi los 40 puntos de apoyo a la Presidenta. Y éstas no son casualidades, no es obra de la espontaneidad, sino más bien responde al crecimiento de la economía argentina, al hecho de que hombres y mujeres, jóvenes, niños y niñas han mejorado con creces su calidad de vida y se han reivindicado numerosos derechos que antes eran vulnerados por los gobiernos neoliberales.

Me interesa, entonces, explicar aquí a qué nos referimos cuando planteamos que se ha mejorado la calidad de vida de los y las argentinas, entendiendo que el proyecto de gobierno fue cumpliendo las propuestas de la campaña de 2003 en forma ininterrumpida, paso a paso. El crecimiento se demuestra en las estadísticas. Es así que, en el último año, los números de la macroeconomía dicen que la actividad económica avanzó 7,8% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. En los primeros cinco meses de 2013, la expansión fue de 4,9% interanual, según el Instituto Nacional de Estadísticas de la Argentina (Indec). El consumo del mercado interno es uno de los factores que explicaron el crecimiento, así como también la producción industrial, que registró el mejor de- sempeño desde 2011;  la cosecha récord del campo; el repunte de la construcción y la venta de autos a la plaza brasileña.

La expansión del consumo interno es central para explicar el desempeño de la actividad económica. Entre los indicadores que reflejaron ese dinamismo de la demanda local se destacaron los siguientes: la recaudación tributaria por concepto del IVA fue de 20.323 millones de pesos en mayo, al aumentar 28,6% interanual; la venta en supermercados registró un alza de 28,3% interanual; la facturación de los centros de compra aumentó 38,7% en los últimos 12 meses; el patentamiento de autos fue de 89.644 unidades en mayo, un 17% más que en el mismo mes de 2012. Existen distintos elementos que explican ese crecimiento del consumo: la creación de 84.000 nuevos puestos de trabajo en los primeros meses de este año; la informalidad laboral se redujo a niveles mínimos históricos (32% de los trabajadores); la participación de los asalariados en el PIB alcanzó el 55%; el aumento de las jubilaciones y pensiones; la transferencia de ingresos del Estado hacia sectores de menores recursos con alta propensión a consumir. Es así que en junio se redobló esa apuesta con el incremento de 35% para la Asignación Universal por Hijo. Si se cuentan además las Asignaciones Familiares, los planes estatales ofrecen cobertura para 7.000.000 de niños y niñas de nuestro país.

El repunte de la actividad industrial fue otro elemento que explicó la expansión de la economía. La producción manufacturera registró un alza de 5,2% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. Eso se debe a dos motivos: la baja base de comparación, tras la desaceleración del sector en 2012, y la recuperación de las terminales automotrices. La fabricación de autos de mayo fue de 79.590 unidades, al aumentar 32,2% respecto de 2012. Además, la industria química registró un incremento del 9,6% interanual, mientras que la rama de minerales no metálicos avanzó 3,3%.

El dato notable fue la recomposición de la exportación de los bienes industriales. En Argentina, los despachos manufactureros avanzaron 1,3% en los primeros cinco meses de 2013, mientras que habían retrocedido 1,4% en el mismo periodo de 2012. La principal razón del repunte de las exportaciones manufactureras de Argentina fue la recomposición de relaciones comerciales con Brasil en el segmento de automotores. Ese socio comercial incrementó significativamente la compra a terminales locales, en detrimento de otros productores como EEUU y la Unión Europea. En enero y mayo, las automotrices argentinas incrementaron 44,4% las exportaciones.

En Argentina existe una oposición que no termina de presentar proyectos ni mejores alternativas al proyecto de gobierno, y que desconoce los resultados de las políticas económicas aquí enumeradas; desconoce que el 60% de los votantes que participarán en las elecciones de este domingo lograron su mayoría de edad para votar en estos últimos diez años, votantes que pertenecen a una generación que creció viendo los avances de la última década; una oposición que desconoce que la mayoría de la militancia de izquierda y progresista visualiza en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner avances ini- maginables en las políticas de derechos humanos y derechos civiles, políticas sociales reclamadas hace años, políticas internacionales que priorizan las relaciones con la región, políticas de estatización de empresas privatizadas en el neoliberalismo de la década del 90.

Es por ello que el triunfo electoral del Frente Para La Victoria a nivel nacional, que se definirá en octubre, es un hecho para la mayoría de las encuestadoras y analistas políticos. El proyecto que encabeza Cristina Fernández sabe que mucho ha hecho para mejorar la vida de los argentinos y las argentinas, y que aún falta para terminar el proceso que se inició hace diez años. Todo lo demás será decisión del pueblo argentino, que acompañó al Gobierno desde 2003, ganando las cinco elecciones que se realizaron en este periodo. El paso a paso ahora vuelve a aparecer referido a la continuidad de un proyecto que cumplió muchos de los sueños y metas de la ciudadanía argentina, y que hoy, paso a paso, va por más.

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Argentina y las Islas Malvinas

La soberanía argentina sobre las Malvinas no es un capricho ni una mera cuestión geográfica

/ 15 de junio de 2013 / 06:15

El 10 de junio, la Nación Argentina recordó la creación en 1829 de la “Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico”, por decreto del gobernador interino de Buenos Aires, brigadier General Martín Rodríguez, mediante el cual las Provincias Unidas reafirmaron sus derechos de soberanía sobre dichos territorios. El 14 de noviembre de 1973, la Ley N° 20.561 estableció el 10 de junio como el “Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico Argentino”.

El extenso archipiélago denominado Islas Malvinas se halla ubicado en el Atlántico Sur, íntegramente situado dentro de la plataforma continental argentina. No obstante ello, la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas no es un capricho ni una mera cuestión geográfica, sino que tiene su origen histórico en nuestra Independencia. El Reino Unido, en cambio, sólo puede argumentar el dominio por medio del uso de la fuerza. Así lo demuestran los diversos hechos históricos narrados a continuación.

Las Islas Malvinas fueron descubiertas en 1520 por integrantes de la expedición de Magallanes. Las Bulas Pontificias y el Tratado de Tordesillas de 1494 son los primeros instrumentos que reflejan los títulos de España de acuerdo con el derecho internacional de la época. Toda la región austral de América, con sus costas, mares e islas, quedó indiscutiblemente preservada bajo la soberanía española a través de los diversos tratados suscriptos en este periodo, como el Tratado Americano de 1670 entre España e Inglaterra. La Paz de Utrecht, firmada en 1713, aseguró la integridad de las posesiones de España en América del Sur y confirmó su exclusividad de navegación en el Atlántico Sur. Inglaterra aceptó dichas cláusulas como signataria de los acuerdos de Utrecht y de tratados posteriores del siglo XVIII que lo ratificaban.  En 1749, España se enteró de un proyecto británico para establecerse en las Islas Malvinas y protestó firmemente ante el Reino Unido, cuyo gobierno desistió de llevarlo a cabo.  En 1764 fue Francia la que manifestó interés en las Islas Malvinas, creando un establecimiento al que denominó Port Louis en la Isla Soledad. España se opuso enérgicamente y obtuvo el reconocimiento de Francia de los derechos españoles a las islas, la desocupación del archipiélago y su entrega formal a las autoridades españolas.

Poco después de la instalación francesa, el Reino Unido volvió a manifestar sus intenciones de apropiarse de las islas, esta vez a través de una expedición que llegó clandestinamente al archipiélago y levantó un pequeño fuerte que llamaron Port Egmont, en una isla situada al oeste de la Gran Malvina. Pese al secreto de la operación, España tuvo conocimiento de ello, protestó insistentemente, y como no obtuvo una respuesta aceptable en 1770, expulsó a sus ocupantes. Los dos países estuvieron al borde de la guerra, llegándose en 1771 a un acuerdo plasmado en dos declaraciones: en una de ellas España restituía a los británicos Port Egmont haciendo reserva expresa de su soberanía sobre la totalidad del archipiélago de las Islas Malvinas, y una aceptación de la Declaración en la que Gran Bretaña guardaba silencio acerca de la reserva de derechos española. Como parte del acuerdo se convino que los ingleses se retirarían de Port Egmont a breve plazo, lo que efectivamente ocurrió en 1774. Desde entonces las autoridades españolas con asiento en Puerto Soledad continuaron ejerciendo su jurisdicción y control sobre la totalidad del archipiélago. En 1790, con la firma del tratado de San Lorenzo de El Escorial, Gran Bretaña se comprometió a no formar ningún establecimiento en las costas de América Meridional ni en las islas adyacentes ya ocupadas por España, cuál era el caso de las Malvinas; no obstante los ingleses fueron rechazados en dos oportunidades, en 1806 y 1807, en su intento de invadir Buenos Aires. La sucesión de gobernadores españoles en las Islas Malvinas, 32 en total, fue continua hasta 1811.

A partir de la Revolución de Mayo de 1810, las Islas Malvinas fueron consideradas por los primeros gobiernos argentinos como parte integrante del territorio heredado de España. En 1820, el Coronel de la Marina argentina David Jewett tomó posesión de su cargo en las Islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en un acto llevado a cabo públicamente en Puerto Soledad, ante loberos y balleneros de varias nacionalidades, entre ellos estadounidenses y británicos. La noticia fue publicada en medios de EEUU y del Reino Unido (diario Times de Londres del 3 de agosto de 1821). Pese a la publicidad del acto llevado a cabo por la Argentina, ni en esa ocasión ni más tarde en el proceso de reconocimiento del Estado argentino, que culminó con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825, Gran Bretaña formuló manifestación alguna de eventuales pretensiones sobre las Malvinas.

Después de haber mantenido silencio por más de medio siglo desde el episodio fugaz de Puerto Egmont, y luego de haberse sucedido sin oposición alguna administraciones españolas y argentinas en las Islas Malvinas, es recién en noviembre de 1829 que el Reino Unido, en el marco de un renacimiento de su interés estratégico en el Atlántico Sur, presentó una protesta contra la decisión del 10 de junio de ese año. Poco tiempo después, el 3 de enero de 1833, una corbeta de la Marina Real británica por un acto de fuerza expulsó a las autoridades argentinas que se negaron a reconocerle autoridad alguna. Este acto, llevado a cabo en tiempo de paz, fue inmediatamente rechazado y protestado por las autoridades argentinas. El 22 de enero de ese mismo año, el Ministro de Relaciones Exteriores argentino presentó una protesta formal ante el funcionario británico, que fue renovada y ampliada en reiteradas oportunidades por el representante argentino en Londres. Las reiteradas presentaciones argentinas ante el Gobierno británico tropezaron invariablemente con respuestas negativas.

La cuestión quedó pendiente y así lo reconoció el Secretario de Asuntos Extranjeros británico en 1849 en una comunicación oficial. Por el lado argentino, la cuestión continuó planteándose a distintos niveles del gobierno y fue objeto de debates en el Congreso de la Nación. En 1884, ante la falta de respuesta a las protestas, la Argentina propuso llevar el tema a un arbitraje internacional, lo cual también fue rechazado por el Reino Unido sin dar razones. Los sucesivos gobiernos argentinos continuaron presentando, sin éxito, protestas ante el Reino Unido y realizando en cada oportunidad propicia, y en los organismos internacionales, las presentaciones y reservas en defensa y preservación de sus derechos de soberanía sobre los archipiélagos disputados.

El pueblo y Gobierno argentinos ratifican hoy el mandato histórico reflejado en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, de su permanente e irrenunciable determinación de recuperar por la vía pacífica de las negociaciones diplomáticas el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

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