Voces

domingo 18 abr 2021 | Actualizado a 20:58

Bloqueos y secuestros

/ 20 de marzo de 2016 / 04:08

De nueva cuenta algunos pobladores decidieron apelar al bloqueo de carreteras como medida de presión para lograr que las autoridades cumplan algunas de sus demandas. En concreto nos referimos a los afiliados de la Federación de Transporte Interprovincial, quienes interrumpieron el tráfico en las rutas hacia Copacabana y Desaguadero, en demanda de casetas adicionales para su sector en la terminal de El Alto y la destitución del administrador de esas instalaciones.

Huelga recordar que no es la primera vez que este sector se moviliza para alcanzar tales demandas. Ya en 2015 protagonizaron una marcha de protesta que culminó en las puertas de la Gobernación de La Paz para pedir una distribución más “equitativa” de las casetas de la terminal alteña. E incluso el martes tomaron temporalmente ese recinto y retuvieron a algunos funcionarios exigiendo que se les entregue su administración.

Estos incidentes ponen nuevamente en evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos establecidos para la resolución pacífica de conflictos entre las autoridades y la población, medida tanto más importante por cuanto son muchos los sectores que han internalizado que la forma más efectiva para lograr algún beneficio de parte del Estado es amenazando los derechos de terceras personas.

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Votar sin innovación ni recursos tecnológicos

/ 18 de abril de 2021 / 01:00

Entre marzo y abril, caminamos por una elección subnacional para elegir a gobernadores y asambleístas, a alcaldes y concejales, además de autoridades de la autonomía regional del Chaco. Hubo la segunda vuelta en cuatro departamentos del país (La Paz, Chuquisaca, Tarija y Pando) para elegir a sus gobernadores.

En la ciudad de La Paz, en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) se realizó también la elección para rector y vicerrector, incluida la segunda vuelta. Desde una lógica simple, uno piensa que el ente pensante del país, las universidades, deberían dar la propuesta de cómo hacer una mejor estrategia tecnológica e incluso una forma más democrática de elección de autoridades, eliminado cualquier recelo de fraude; pero paradójicamente el ente pensante piensa muy poco, con relación al Tribunal Supremo Electoral (TSE) Plurinacional. Lamentablemente, el comité electoral para el rectorado de la UMSA se copió nomás el cómo votar en dos turnos, según terminación de las cédulas de identidad, iniciando el sufragio con mucho retraso de la hora indicada y con una tardanza desmedida en el conteo final de votos para saber quién ganó las elecciones, en fin.

Si algo interesante nos ha traído el COVID-19 es recapacitar. Particularmente sobre la carrera de Informática, que se podría convertir en el pivote para generar una nueva forma de ejercicio mediante el voto electrónico. ¿Es tan complicado proponer una forma técnica del ejercicio de votación en tiempos en que todos/as nos ufanamos que estamos tecnologizados? Sabemos que esta iniciativa tiene que ver con la voluntad de las principales autoridades del ente rector de la UMSA e incluso del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB) para proponer al país nuevas maneras tecnológicas, ágiles, transparentes y seguras del ejercicio democrático mediante la votación electrónica. ¿Qué hace falta para plasmar estas nuevas formas de sufragio? Ganas de aportar, de trabajar, no solo pensando en la UMSA sino en el país. ¿O nos falta realmente la tecnología o personal capacitado para emprender estas nuevas formas de plebiscito? Seguir contando los votos uno por uno, anotando en la pizarra voto a voto, esperar días para que arriben los votos de lugares lejanos, es totalmente vetusto. La inmediatez de la tecnología nos exige ser súper creativos y dar respuestas de esta naturaleza.

No escuché a los/as ecologistas ni ambientalistas gritar al cielo de cuánto papel se gasta en estas elecciones. En términos más sencillos, ¿cuántos árboles se han tumbado para que se conviertan en papel y sirvan para las elecciones citadas y sus segundas vueltas? Imagínense cuánto de ecologistas seríamos si decidiéramos eliminar los usos del papel como documento votante a futuro. A propósito, ¿qué se hace con las papeletas usadas en pasadas elecciones? ¿Se reciclan, se venden, se archivan, se echan al basurero, se regalan…? Por la gran cantidad utilizada es preciso que el TSE y los tribunales departamentales informen al respecto.

En el caso de los candidatos a rector en la UMSA, casi todos han propuesto excelencia académica, pero ¿qué es excelencia académica en estos tiempos? Seguir imitando a las universidades decimonónicas occidentales? Las universidades, y particularmente la UMSA, tienen que pensar también en el país y sobre todo en proponer innovaciones de sufragio para estos tiempos. En cada gestión debería haber creaciones desde la elección de los directores de carreras, pasando por los decanos y la elección de representación estudiantil para el co-gobierno. Si llegáramos a nuevas propuestas de elección con la máxima seguridad y su respectiva transparencia, la sociedad nacional estaría muy agradecida; lamentablemente hoy no ocurre eso, somos simples imitadores de todo.

Jach’a utan apnaqirinakaxa janiw lup’ipkiti, kunjamasa mayxt’ayataspa machaq p’iqichirinak chhixllañataki. Ukhan amtawinpixa janiw suma thakhiruxa sarktanti ¿ janicha ukhamaxa?

Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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La derrota del progresismo en Ecuador

/ 18 de abril de 2021 / 00:50

Luego de una derrota, siempre se suscita un gran interés por la búsqueda de culpables. Sin embargo, más que nombres y apellidos, lo que realmente sirve es entender las múltiples aristas de un proceso político tan complejo como el ecuatoriano. He aquí algunas variables para comprender por qué Andrés Arauz perdió contra Guillermo Lasso.

1. Las movilizaciones de octubre de 2019 (en contra de las medidas FMI del gobierno de Lenín Moreno) siguen dejando una huella en el tablero político en Ecuador: lo ha reordenado con consecuencias electorales. El movimiento indígena se constituye como sujeto, relevante en lo político y competitivo en lo electoral. Hoy en día es la segunda fuerza en la Asamblea y su candidato presidencial, Yaku Pérez, se quedó a 30.000 votos de pasar a segunda vuelta. Esto también ha tenido su correlato en el ballotage: llamaron al voto blanco/nulo y lo lograron (casi 2 millones de votos blancos/nulos).

2. La campaña importó. Y el debate presidencial también. El “Andrés, no mientas otra vez”, que Lasso le espetara a Arauz en pleno debate fue efectivo en clave de meme drop simpático y pegadizo, que detrás de su aparente frivolidad escondía una acertada estrategia: cercenar la credibilidad de Arauz. Además de ese eje, Lasso logró mostrarse como lo que no es. Apenas dedicó tiempo a sus propuestas. Evitó cualquier posibilidad de dispersión en sus mensajes y la dotó de cierta épica. Y esto contrastó con la campaña de Andrés, más plana, y que tuvo dos defectos: por un lado, creyó que la línea de meta se alcanzaba después de superar todos los obstáculos para llegar a inscribir la candidatura (por todo lo sufrido hasta entonces) en vez de haberla considerado como punto de partida; y, por otro lado, el inesperado resultado de primera vuelta los tuvo más de un mes paralizados. Un tiempo perdido que nunca es fácil de recuperar en una campaña electoral tan competitiva.

3. Un frente es únicamente un frente real cuando está compuesto por diferentes partes; no se puede formar pareja con uno mismo. El correísmo lo intentó, pero en ningún momento lo pudo materializar. Desde primera hora esta idea, la necesidad de ampliar, no fue del todo genuina y sincera. La resaca de la traición de Lenín supuso un freno para la consecución de este objetivo. La desconfianza es siempre adversa al deseo de sumar a nuevos actores. El correísmo acabó siendo el correísmo en su esencia, y eso alcanzó para ser primera fuerza en primera vuelta pero no para ganar en la segunda.

4. El relevo es una partida no saldada. La sucesión no es una cuestión baladí, ni en la vida, ni en la política. Es un asunto que al interior del progresismo latinoamericano en este siglo XXI aún cuenta con poca muestra como para extraer conclusiones robustas. Cada proceso lo hizo a su manera: Cristina con Alberto, Evo con Arce, y en el caso ecuatoriano estábamos en el segundo round, Correa con Arauz. Este es un estadio lleno de complejidades porque no está exento de dialéctica; es pseudogramsciano porque convive un liderazgo consolidado con otro que está en fase de nacer.

5. El doble filo del lawfare. Lo hubo. El correísmo lo sufrió hasta el extremo. Correa no pudo presentarse como candidato y le han abierto muchas causas judiciales con y sin sentencia, pero todas ellas sin base alguna. Todo eso ocurrió (y mucho más), aunque no todo puede ser explicado en base a ese proceso. Si un asunto (en este caso, el lawfare) funge como argumento monopólico, entonces se corre el riesgo de sobredimensionarlo, creyendo que todo, absolutamente todo, puede ser interpretado desde esa óptica. El lawfare existe, sí, es un asunto de gran transcendencia, pero considerado en modo monotema puede llegar a atrofiar la capacidad para advertir lo poliédrico de un fenómeno. (Y, por cierto, un detalle: la ciudadanía, en general, no desayuna lawfare).

6. El efecto Lenín. Por muy paradójico que parezca, un notable porcentaje de la ciudadanía aún le achaca a Correa la responsabilidad del nefasto gobierno de Lenín. Es paradójico porque el presidente Lenín cogobernó con Lasso y persiguió sin cesar al correísmo. Sin embargo, hubo una mayoría de electores que asumió que Lenín es, en parte, la “continuidad” del correísmo.

7. ¿Conocemos a la clase empobrecida? El término “clase media” puede ser útil en un enclave geográfico y momento histórico. Pero no siempre sirve. Si se usa en exceso, es muy probable que se cometa un gran error: no sintonizar con la lógica aspiracional de las mayorías, con sus sentidos comunes, con su lenguaje y sus códigos dominantes. Es probable que algo de esto haya sucedido en Ecuador: Arauz estaba preocupado por esa población pero, en cambio, no logró una conexión con ellos como para permitirle ganar la elección.

Son muchas más variables las que se necesitan para entender por qué la ciudadanía ecuatoriana optó por elegir como presidente a un banquero (medios de comunicación, asimetría en el gasto en pauta publicitaria, etc.). Todas serán determinantes en lo que venga a partir de ahora. Lasso ganó la elección en esta segunda vuelta, pero su futuro estará en gran medida condicionado por si acaba padeciendo “la enfermedad de Macri”, esto es, creerse que su fuerza política es proporcional a los votos obtenidos en segunda vuelta. Confundir votos propios con votos prestados conlleva a una sobreestimación de sí mismo, que hace que se quiera gobernar como si tuviera mayoría. Y no. Lasso es la quinta fuerza en número de escaños en la Asamblea Legislativa, y casi 9 de cada 10 no le votó en primera vuelta (obtuvo solo el 15 % de votos totales) seguramente porque no quieren un plan de gobierno neoliberal al uso. 

Alfredo Serrano Mancilla y Sergio Pascual son del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

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La empresa privada y el incremento salarial

/ 18 de abril de 2021 / 00:38

Los ciudadanos bolivianos esperamos que la economía y la salud mejoren. Los empresarios estamos dispuestos a coadyuvar para aportar en la salida de la crisis sanitaria y económica que vivimos, como emergencia de la pandemia del coronavirus. Con ese propósito necesitamos que el Gobierno cree las condiciones necesarias para desarrollar la iniciativa privada, con seguridad jurídica, clima de negocios adecuado, generación y preservación de empleos. Con un gran pacto público-privado para la reactivación económica.

Todo hace pensar que no se pueden repetir los incrementos generales de salarios, determinados unilateralmente por el Gobierno, luego de someras consultas con la COB. Ni las arcas fiscales ni los recursos de los diversos empleadores están en condiciones de erogar un incremento de salarios retroactivo al comienzo de año, por encima de los niveles oficiales de inflación y del aumento de la productividad general de la economía. La inflación fue del 0,7% en la gestión anterior, dato utilizado para el cálculo del alza salarial, por tal razón los empresarios recomendamos que no haya un aumento.

La dictación de ese tipo de medidas respondía a una circunstancia que ha sido largamente superada por la desaceleración económica, agravada por las consecuencias derivadas de la pandemia del COVID-19 (como lo señala el analista Horst Grebe).

Los efectos de la pandemia en la economía del mundo entero, y la boliviana en particular, se hacen más visibles en el preocupante incremento del desempleo, que al tercer trimestre de 2020 llegó a más de 400.000 desocupados. El analista Jaime Dunn considera que revertir la tasa de desempleo urbano en el país puede demorar por lo menos dos años, especialmente en los sectores clave para la generación de fuentes de empleo.

De acuerdo con el análisis de la empresa privada de Bolivia, los empleos en la administración pública y los generados por la mediana y gran empresa privada llegan aproximadamente al 25% de todos los generados en el país. El empleo privado generado por los micro y pequeños empresarios, con datos a 2019, llegó a su pico con el 74,5%.

Estamos viviendo, en la historia económica del país, el momento más difícil con la caída del PIB, que en 2020 llegó a -11%, eso quiere decir que hemos dejado de producir $us 4.400 millones en bienes y servicios. Estamos con una recesión mundial parecida a la de 1929.

Si el incremento salarial es del 1,5%, el costo para el sector privado es de $us 80,34 millones y para el sector público, $us 68,6 millones. Y, con un aumento salarial del 10%, el costo para el sector privado llegaría a $us 535,61 millones y para el sector público, a $us 457,2 millones, haciendo un total de $us 992,8 millones, equivalentes al 1,14% del PIB.

Cada punto porcentual de incremento salarial representa $us 47 millones adicionales en el sector público y $us 54 millones en el sector privado asalariado formal.

Los empresarios estamos convencidos de que los costos laborales crecientes contraen el empleo formal e inducen a incrementar el empleo informal y precario, con graves efectos en la seguridad de los trabajadores.

Los propios trabajadores deben entender que el empleo informal no ofrece ningún seguro de salud para éste y sus dependientes, no hay pensiones de jubilación, se carecen de vacaciones, aguinaldo, bonos, primas, indemnización y otros beneficios.

En el periodo analizado, en 2009 fue el mejor año para el sector formal de la economía, llegando a representar el 44,9%, frente al 54,8% del sector informal. Debemos reconocer que la informalidad en el país subió antes de la pandemia. Ahora el 61% de la población ocupada es informal y eso tiende a subir con la pandemia y sus variantes.

El analista Horst Grebe señala que cada país tiene que adoptar las estrategias y políticas que estén a su alcance para enfrentar los problemas. Y, entre las prioridades generales se deben mencionar: la atención sanitaria, que ahora incluye la distribución y aplicación de las vacunas contra el COVID-19; la reactivación de la economía y el empleo a corto plazo, con una visión estratégica de largo plazo. Los empresarios estamos de acuerdo con lo manifestado por Grebe.

Para los empresarios es prioritario la aplicación de las vacunas contra el COVID-19, para tener protegidos a los funcionarios y trabajadores de las empresas, así como a la sociedad en su conjunto para lograr la reactivación de la economía a corto y largo plazo.

  Rolando Kempff Bacigalupo es economista, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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A 60 años de un hito histórico

/ 18 de abril de 2021 / 00:25

En Playa Girón, Bahía de Cochinos, en el centro sur de la isla de Cuba, el 19 de abril de 1961 fue escrita una importante página de la historia contemporánea. Una operación militar y política preparada al mínimo detalle por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), generosamente financiada y aprobada por el gobierno estadounidense (primero Eisenhower y luego Kennedy) era derrotada en menos de 72 horas por el pueblo cubano, sus Fuerzas Armadas, sus milicias populares y el indiscutible liderazgo de Fidel Castro.

No se trataba de una acción improvisada a último momento con exilados reclutados por su antipatía al gobierno fidelista, sino la culminación de una serie de atentados terroristas, boicot económico (retiro de la cuota azucarera y negativa a proveer de petróleo), aislamiento diplomático y minuciosos planes para el asesinato del líder cubano. El plan consistía en destruir en tierra la aviación mediante la simulación de un levantamiento (aviones yanquis con etiquetas cubanas); desembarco en un lugar alejado y solitario de más de un millar de exiliados anticastristas fuertemente equipados y entrenados, que partieron de Nicaragua (bajo la tiranía de los Somoza); establecimiento de una “cabecera de Playa” en territorio cubano en la cual se instalaría un “gobierno provisional” reconocido de inmediato por la OEA y por el gobierno de Estados Unidos, que a partir de ese momento tendría las manos libres para intervenir directamente.

Pero, les salió el tiro por la culata, fracasaron en toda la línea, se autoengañaron quienes decían que los invasores serían recibidos como libertadores y con los brazos abiertos. Todo lo contrario, la respuesta popular fue unitaria y muy resuelta, además con el acicate de que fue precisamente en esos momentos difíciles que se anunció el rumbo socialista del proceso revolucionario cubano.

La documentación oficial de los archivos estadounidenses, paulatinamente “desclasificada” y expuesta al público, es pródiga en información irrefutable sobre los objetivos y la forma en que fue llevada a cabo esta operación, típicamente imperialista. Sorprende el grado absoluto de sometimiento de los participantes anticastristas, se comportaban como obedientes mercenarios de un poder extranjero, sin tener ni voz ni voto en el diseño y la planificación del operativo.

Tampoco se trataba de una acción aislada y solitaria, era más bien parte sustancial de la política exterior norteamericana obsesionada por la posibilidad de que cundiera el ejemplo de Cuba. Por eso se ajustaban las clavijas de la dependencia en todo el continente y estaba a punto de lanzarse la llamada Alianza para el Progreso, programa de cooperación que resultó un verdadero fiasco, más propaganda que resultados efectivos y condiciones inaceptables para el más mínimo desembolso.

En Bolivia, la punta de lanza de esta política vino a ser el famoso “Plan Triangular” (EEUU, Alemania Federal y BID) para el sector de la minería nacionalizada que, ahora se sabe a ciencia cierta, era un plan condicionado al desmantelamiento de los sindicatos mineros de Catavi- Siglo XX ante el pánico de los yanquis porque Bolivia siga los pasos de Cuba. O sea cuando los trabajadores del subsuelo, con el apoyo de otros sectores laborales, ofrecían tenaz resistencia al “Plan Triangular” no solamente estaban defendiendo sus salarios y sus fuentes de trabajo, sino que también resistían a un modelo autoritario impuesto desde el norte (al respecto, volvemos a recomendar el documentado libro Minas, balas y gringos de Thomas C. Field).

Claro que, en el caso de Playa Girón, la solidaridad del pueblo boliviano no se redujo solo a los mineros. Amplísimos sectores populares se lanzaron a las calles, miles se inscribieron como voluntarios para ir a defender Cuba y otros tantos hicieron largas filas para donativos de sangre.

En 60 años pasaron muchas cosas, pero estos gestos solidarios se quedan para siempre en la memoria.

 Carlos Soria Galvarro es periodista.

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El peligro de vivir siendo mujer

LA PAZ –BOLIVIA. LOURDES MONTERO ES ANALISTA ECONOMICA Y SOCIOLOGICA QUE RECIDE EN LA CIUDAD DE LA PAZ FOTO: LOURDES MONTERO MIERCOLES 11-20-13 NOVIEMBRE/2013/FHFO

/ 18 de abril de 2021 / 00:05

    En homenaje al valor de Icla Kahlo

Leemos sobre un nuevo feminicidio en Bolivia. Se trata de una violación grupal seguida de muerte de una joven orureña. Lo que estremece de este caso es que, según el reporte policial, los agresores capturaron imágenes del abuso sexual que cometieron y lo publicaron en el estado de WhatsApp de la víctima. ¿Qué puede provocar esos rasgos de crueldad? Trataremos de comprender lo que Rita Segato denomina la elocuencia del poder.

Y es que el tema de la violencia física con rasgos de crueldad contra las mujeres y niñas es mucho más complejo de lo que sugieren las hipótesis que consideran que es el resultado de la pobreza, la ignorancia, la enfermedad mental, el alcohol o la religión.

La crueldad ejercida en el cuerpo de las mujeres tiene la intención expresiva del castigo ejemplarizador que dialoga con los otros hombres. Lo que se exhibe y, más que se exhibe, se espectaculariza, es una masculinidad capaz de desplegar su soberanía irrestricta sobre los cuerpos de todas las mujeres. ¿La intención? Extender una amenaza dirigida a cualquier intención de desobediencia, de autonomía o ejercicio de libertad que implique el abandono de las mujeres del polo de la pasividad.

Sostiene Segato que, en principio, toda sociedad manifiesta algún tipo de mística femenina de culto a lo materno o a lo femenino virginal de modo que cualquier ruptura de ese orden estatuido opera como amenaza a la integridad masculina. De allí los “crímenes de honor” desplegados por una supuesta inmoralidad de las mujeres.

Y es que el poder que tiene una mujer para controlar su propio cuerpo está relacionado con el control que tiene en todos los ámbitos de su vida y por ello genera espanto. Controlar nuestro cuerpo implica imaginar un futuro y tomar decisiones para alcanzarlo. Por eso, es en ese territorio/cuerpo donde se despliegan las batallas más crueles del patriarcado.

A pesar de que desde ya varias décadas hemos concretado nuestro ingreso masivo a las actividades económicas remuneradas y la representación política, muchas todavía no tenemos opción de elegir si tenemos o no relaciones sexuales con nuestras parejas, ni usar anticonceptivos o incluso la libertad de buscar atención médica.

Y esa lucha se extiende a nuestros cuerpos cotidianamente con la prerrogativa que puede ejercer cualquier hombre —en la calle siendo un extraño, o en nuestra propia casa— de “poner en su lugar” a una mujer. Ese lugar es el de un cuerpo disciplinado, asustado, sumiso, o en su defecto, muerto. La más brutal expresión de la negación de la libre decisión sobre nuestros cuerpos es la prohibición estatal del derecho al aborto, escatimándonos el control sobre nuestra vida.

Y es ese el orden social de dominio patriarcal que reclama un feminicida como Marcelino Martínez, quien apuñaló a su expareja en la puerta de un supermercado; o los violadores de mi amiga Icla Kahlo, que no pudieron soportar su libertad y su entereza. Y es que los cambios provocan que algunos hombres vean incumplidas sus expectativas de reconocimiento y privilegio, sintiendo socavadas las bases de la hegemonía masculina. Desilusionados del reparto de beneficios, la ilusión de disciplinar a las mujeres “rebeldes” parece llevarlos a recuperar algo de su estatus perdido. Por ello muestran un especial ensañamiento contra sus víctimas, que nace del rencor contra “esa” mujer concreta, pero que representa el colectivo sobre el que quiere cobrar venganza por provocar su desplazamiento y exclusión.

El mensaje de la violencia pública contra el cuerpo de las mujeres es claro, sostiene Paula Sosa y María Luisa Femenías: “escriben con sangre un mensaje: volveremos a ser quien mande, aunque para ello debamos incrementar la crueldad, apropiándonos del cuerpo de las mujeres e inscribiendo en ellos nuestro poder y dominio”.

 Lourdes Montero es cientista social.

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