Voces

jueves 17 jun 2021 | Actualizado a 17:30

Padres y celulares

Según un estudio, 75% de los adultos utiliza dispositivos móviles durante la comida con sus niños

/ 5 de junio de 2016 / 13:16

Es sabido por todos la dependencia de los adolescentes a la tecnología, sobre todo a sus celulares, y todos los efectos negativos que este fenómeno conlleva. Sin embargo, la necesidad de estar conectados a estos aparatos no solo es de ellos, también lo es de los padres. El que los progenitores presten más atención a sus celulares que a sus hijos es cada vez más frecuente y muy lamentable, pues las consecuencias emocionales para sus descendientes se hacen cada vez más evidentes. 

Hoy en día los celulares hacen más dependiente al ser humano de la tecnología, sin importar edad, género o estrato social. Tristemente esta escena ya no es ajena para nadie. Muchos de nosotros que no somos padres vemos a éstos en diferentes escenarios —como casas, parques, vehículos, patios de comida, etc.— inmersos en sus teléfonos móviles, ignorando de esta manera a sus pequeños.  

Esta parece ser una evidencia de que las nuevas tecnologías amenazan también con fracturar las relaciones familiares. Los hijos se sienten completamente ignorados por sus padres, suplican un poco de atención de sus progenitores y muchas veces lo único que consiguen como respuesta es un sí, no, bueno, ajá, listo… Es entonces cuando ven diferentes formas de entretenerse solos.

Asimismo, se puede ver que los padres se ponen más irritables cuando están absortos en sus teléfonos; la consecuencia de esto es que gritan a los niños con más facilidad.

Según un estudio, el 75% de los adultos utiliza dispositivos móviles durante la comida con sus niños. Al respecto, la psicóloga Catherine Steiner-Adair advierte que cuando los padres dan más prioridad a sus actividades digitales que a sus hijos pueden haber consecuencias emocionales profundas para el niño. Los pequeños interpretan este comportamiento como evidencia de que ellos no son lo suficientemente importantes o interesantes para sus papás, se sienten rechazados y esto afecta su autoestima y su desempeño social.

Si al poco tiempo del que disponen los padres, ya sea por el trabajo u otras actividades, le añadimos que pasan muchas horas distraídos en sus teléfonos, estamos frente a un gran conflicto. Con este comportamiento dan a entender que no es importante respetar la presencia del otro.

Por todo lo expuesto, considero que es necesario que en cada hogar se establezcan lineamientos sobre el uso de los teléfonos celulares. No se trata, pues, de satanizar la tecnología, sino de hacer que no se rompan las relaciones cara a cara que son tan imprescindibles y más si se trata de la formación de los hijos.

Es comunicadora social y correctora de La Razón.

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Atropellos y auxilio

/ 20 de enero de 2019 / 12:51

Lamentablemente, a diario ocurren accidentes de tránsito, y la mayoría se producen por fallas humanas. Entre las diferentes causas se puede mencionar el exceso de velocidad, el consumo de bebidas alcohólicas o el uso del celular mientras se conduce. El más común dentro de estos accidentes es el atropello a personas y animales.

Uno de estos accidentes ocurrió en diciembre del año pasado, mi sobrina fue atropellada en la avenida Busch de la ciudad de La Paz. Cuando sintió el golpe del auto, su primera reacción, a pesar del fuerte dolor, fue levantarse y tocar la ventanilla del motorizado para reclamar el hecho al conductor, y sobre todo pedirle su ayuda.

Al abrirse la ventana, una mujer salió enfurecida y le dijo que no le hizo nada. Es más, se rió de ella y le gritó que la acusara con quien quisiera y que se tenía que ir del lugar. Y efectivamente la dejó ahí sin prestarle ningún tipo de auxilio. Luego de que esta persona la abandonara, mi sobrina fue a presentar la denuncia a Tránsito y fueron los efectivos de esa entidad policial quienes la llevaron a un hospital, donde permaneció internada por tres días, porque el golpe fue tan fuerte que incluso tuvo que usar muletas un buen tiempo.

En verdad no se puede entender este tipo de actitudes, totalmente reprochables, pues incluso por un acto de humanidad lo primero que debió haber hecho aquella mujer fue prestar auxilio y no escapar. Lo que sí hizo fue llamarla al día siguiente pidiendo “arreglar” las cosas y rogándole que retire la denuncia. Es hora de que la gente entienda la inmensa responsabilidad que implica manejar un vehículo.

Todos los ciudadanos, y en particular quienes conducen un automóvil, deberían saber que la falta de auxilio a una persona que se atropella es considerada una infracción de primer grado, según lo establece el artículo 380 del reglamento del Código Nacional de Tránsito.

Además, dispone que “por la fuga y falta de asistencia a las víctimas en caso de accidente, con inhabilitación del brevet o licencia hasta que se conozca el fallo ejecutoriado de la Justicia Ordinaria sobre la responsabilidad y pena impuesta al conductor de acuerdo al artículo 262 del Código Penal”.

Si bien es cierto que un accidente puede dejar al conductor nervioso, al punto de no saber qué hacer, es importante conservar la calma, pues el miedo puede provocar reacciones inexplicables como huir del lugar de los hechos.

Considero que lo primero que se debe hacer es cerciorarse del estado de la persona atropellada, permanecer en el lugar y solicitar los servicios de auxilio.

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Acerca de la toxoplasmosis

/ 3 de junio de 2018 / 04:00

Hace un par de semanas, un familiar me pidió que le ayudara a dar en adopción a su gata. Cuando le pregunté el motivo, me respondió que era porque su esposa estaba embarazada y que la presencia del animalito iba a afectarles a ella y a su bebé, y que tenían miedo de que les contagie toxoplasmosis. Entonces lo que decidieron fue darla en adopción.

Lamentablemente son muchas las personas que toman esta triste decisión sin importar la vida ni el bienestar de los animales. En el mejor de los casos les buscan un nuevo hogar y tienen el cuidado de que vaya a dar a buenas manos, pero en otros los abandonan a su suerte o los “hacen dormir”.

En la mayoría de los casos lo que existe es mala información. Lo que se sabe, porque siempre nos lo dijeron, es que la sola presencia de un gato transmite toxoplasmosis, o que nos contagiamos de esta enfermedad a través de su pelo o con solo tocarlo. Pues bien, esto no es cierto. El contagio se da a través de las heces del gato, pero solo de aquellos que tienen el parásito.

Los felinos que tienen más riesgo de tener el parásito en su organismo son los que salen de su hogar, consumen carne cruda, o cazan roedores o pájaros.

Sin embargo, no habría problema si la mascota permanece dentro de casa y se la vigila constantemente con un veterinario. Lamentablemente se ha identificado al gato como el único factor de contagio; y no es así, pues una de las principales fuentes de transmisión es comer carne mal cocida, verduras y frutas mal lavadas, o que fueron regadas por agua contaminada. Asimismo, hay contagio por transfusiones de sangre.

La toxoplasmosis, según diversos estudios, es una infección ocasionada por el parásito microscópico toxoplasma gondi. Aunque suele ser una enfermedad leve, es peligrosa en el embarazo, ya que a veces el parásito puede infectar la placenta y al bebé.    

En las mujeres embarazadas sí puede tener consecuencias severas, como pérdidas (durante el primer trimestre de gestación) y malformaciones congénitas (en el segundo y tercer trimestre). Pero como ya se explicó, en el caso de los gatos no hay contagio por aire ni por el contacto con el pelo, sí con las heces, pues los parásitos están ahí. Sin embargo, para que sean contagiosas tienen que pasar al menos 24 horas. Entonces, bastaría con recoger continuamente los excrementos de la caja de arena empleando guantes y lavándose después bien las manos.

Por lo tanto, los gatos no constituyen un factor de riesgo si se tiene el cuidado de tenerlos en casa y si se mantienen buenas prácticas de higiene. No al abandono, informémonos mejor.   

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Los animales no son juguetes

Ya son demasiados los animalitos que viven en la calle pasando mucho sufrimiento. Si bien mucha gente ha tomado conciencia acerca de su cuidado, gran parte de la población, no.

/ 24 de diciembre de 2017 / 03:55

Hoy 24 de diciembre, vísperas de Navidad, quiero emplear este espacio para recordar a quienes lean esta columna que los animales no son juguetes, son seres vivos que merecen ser tratados con amor, y criarlos —ya sea por compra o por adopción—conlleva una gran responsabilidad.

Hago este pedido porque lamentablemente en estas fechas de fin de año se multiplica la compra sobre todo de perritos y gatitos para obsequiarlos, pues muchos padres ceden ante la insistencia de sus hijos de querer como regalo una mascota.

Pues bien, antes de hacerlo debemos tener presente que los animales no son objetos, son seres vivos que tienen necesidades, entre ellas las de ser cuidados y queridos. Hacerse cargo de un perro o un gato cachorro significa asumir un compromiso enorme durante más de 10 años, que comienza con la esterilización y las vacunas necesarias, y continúa con la alimentación, juego, cuidado, compañía y amor.

Sin embargo, tristemente, la mayoría de los animales que son regalados durante estas fiestas terminan muy mal, pues cuando pasa la novedad, en el mejor de los casos son relegados a un patio pequeño e insuficiente para sus necesidades; y en el peor, son abandonados en la calle donde pasan hambre, frío y malviven con un sinfín de enfermedades y peligros. Muchos de estos animales mueren en condiciones terribles y estos, lamentablemente, no son casos aislados.

Ya son demasiados los animalitos que viven en la calle pasando mucho sufrimiento. Si bien mucha gente ha tomado conciencia acerca de su cuidado, gran parte de la población, no. Así, el esfuerzo que hacen diversas instituciones que acogen a animales es insuficiente frente a tantos casos de maltrato y abandono.

Valga la oportunidad para pedir que colaboremos en lo que podamos con las diferentes organizaciones que ayudan a los animales. Estas son iniciativas de activistas voluntarios que necesitan todo el año contribuciones. En estas fechas en particular suelen sacar calendarios y agendas, entre otras cosas, con el fin de recaudar fondos y así poder mantener los albergues que acogen a perros y gatos de la calle.

Por todo lo expuesto, antes de ceder ante el pedido del niño, se le debe hacer conocer la responsabilidad que implica tener una mascota, que ni los perros ni los gatos son objetos a los cuales se los puede desechar en cualquier momento. Fomentemos la adopción y el cuidado de los animales, ellos son un miembro más de la familia, y tenerlos significa un compromiso permanente.

*es comunicadora social, correctora de La Razón.

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Solidaridad

Superemos la indiferencia y aprendamos a ser más solidarios  entre nosotros

/ 4 de diciembre de 2016 / 04:10

Debido a la caída del nivel de agua en las represas de Hampaturi e Incachaca, la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) dispuso un racionamiento en la distribución del líquido elemento en primer lugar a 94 barrios de La Paz (de los macrodistritos Este y Sur) y luego lo extendió a otras zonas de la ladera Oeste y a siete distritos de El Alto. Por esta razón son muchas las familias que están sufriendo por la escasez de agua desde el 8 de noviembre.

Ante esta situación y la desesperante necesidad de abastecerse del elemento vital, las personas expresan su dolor, rabia e impotencia de diversas maneras; y no es para menos, pues su rutina diaria cambió totalmente desde que empezó el racionamiento. Entre otras cosas, viven pendientes de que la cisterna vaya a su barrio, de que los tanques que se instalaron tengan agua o de que les llegue mediante tubería para llenar sus recipientes. Asimismo, sus gastos este mes han incrementado, ya que la mayoría tuvo que comprar tachos, tanques o lo que pudiesen para almacenar el líquido. Otros vieron la necesidad de adquirir agua en botellones, pastillas potabilizadoras, etcétera.

Entonces, no es de extrañar que la gente ya esté desesperada, razón por la que estos días se vivieron escenas de diversa índole en los barrios donde se está racionando el suministro de agua. Hubo bloqueos, marchas, retención de las cisternas y hasta agresiones entre vecinos.  Es totalmente entendible que reaccionen así, puesto que el agua es un elemento vital. Sin embargo, considero que es justamente en momentos como el que estamos atravesando que debemos ayudarnos los unos a los otros.

Hay algo en la vida que es tan fácil de citar, como tan difícil de practicar, y es justamente la solidaridad. En definitiva, un concepto que en tiempos de crisis es necesario sentir, pero ante todo, practicar. Si nos detenemos a mirar por un instante a nuestro alrededor, a nuestros vecinos, amigos o parientes, nos daremos cuenta de que muchos de ellos necesitan nuestra ayuda.

Por ejemplo, hay personas de la tercera edad que viven solas y que obviamente no pueden llevar ni siquiera un balde con agua hasta sus hogares. Es ahí justamente donde debería entrar en acción la solidaridad, ayudando en lo que se pueda. Seamos solidarios sobre todo con los más débiles (gente de la tercera edad, niños, mujeres embarazadas, etc.); esto hará que menos personas sufran por la falta del líquido elemento.

Los seres humanos demuestran su lado más humano o más mezquino en tiempos de necesidad. Por eso, pido a todos y todas que superemos la indiferencia y aprendamos a ser más solidarios entre nosotros.

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Una loable labor

La esterilización de animales es una necesidad imperiosa para evitar la sobrepoblación

/ 16 de noviembre de 2015 / 04:37

En este mismo espacio, más de una vez se mencionó la gran cantidad de perros y gatos que existen tanto en El Alto como en La Paz. Debido a esta sobrepoblación, tristemente muchas veces estos animales son abandonados a su suerte; de ahí nace la necesidad imperiosa de esterilizar a las mascotas. Pero, lamentablemente, muchas personas no pueden hacerlo, principalmente por la falta de recursos económicos, y la consecuencia de esto es que muchos perros y gatos terminan en las calles pasando frío y hambre. Es común ver todos los días a canes deambulando en busca de comida, agua y algún refugio.

Ante ese desolador panorama aparecen iniciativas privadas de diferentes organizaciones que luchan en favor de los animales para realizar esterilizaciones, pero estos esfuerzos no son suficientes. Dada la cantidad de perros y gatos que hay, son necesarias campañas masivas y que se realicen permanentemente.

Es así que en esta oportunidad quiero destacar la labor que realiza prácticamente de manera silenciosa la Unidad de Atención Integral de Animales, dependiente de la Alcaldía Municipal de La Paz. Esta dependencia efectúa esterilizaciones durante todo el año, pero su tarea es prácticamente desconocida.

A pedido de más información al respecto, el director de esta unidad, Rodolfo Nallar, explica que las operaciones las hacen en el quirófano que tienen en sus instalaciones (zona Bajo San Antonio, Av. Regimiento Castrillo N° 100), y también en los diferentes barrios de la hoyada, donde van con su equipo móvil. Quienes deseen acudir para que sus mascotas sean esterilizadas pueden hacerlo a un costo de Bs 57, pero aclara que las personas de la tercera edad y con alguna discapacidad no pagan nada.

En el caso de las operaciones que realizan en las zonas, Nallar dice que son gratuitas y que los vecinos son quienes tienen que organizarse para solicitar el servicio; pueden hacerlo llamando al número 2270204. La Unidad de Comunicación se encarga de programar las visitas, de acuerdo con el requerimiento de los ciudadanos. Una vez hecha la planificación, los miembros de la unidad se trasladan al barrio y con su quirófano portátil realizan las esterilizaciones. La cantidad de intervenciones por jornada va de 20 a 25. Solo este año se hicieron 860, tanto en la unidad como en los diversos barrios visitados. El objetivo principal, según Nallar, es reducir la sobrepoblación y la proyección que se tiene es que en dos años se llegue a operar a unos 7.000 animales.

En definitiva, se trata de una loable labor, pues la esterilización de animales es un bien para la sociedad, ya que así se previene la proliferación de camadas no deseadas y su inevitable sufrimiento o sacrificio.

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