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La información sobre Fidel y nosotros

El problema de escoger lo que es posible según la información que se recibe volvió a saltar a la palestra.

/ 6 de diciembre de 2016 / 04:00

Algunas personas nacen egoístas, siempre lo serán, y como una forma de justificar su estado optan por abrazar ideologías de derecha. Algunos, los peores, fueron de izquierda, y ahora por oportunismo niegan sus primeros amores. Otras personas, haciendo uso de su discernimiento y libertad, optan por posiciones de izquierda, populistas o de derecha. Para ello, recurren a la lectura y a la información; mas, teniendo en cuenta que ésta abunda, que con frecuencia es contradictoria, tienen que determinar por su cuenta si algo es posible o no lo es.

Con el reciente fallecimiento de Fidel Castro, el problema de escoger lo que es posible según la información que se recibe volvió a saltar a la palestra. Este artículo presenta algunos ejemplos en los cuales es necesario reflexionar antes de aceptar la verosimilitud de una información.

De acuerdo con algunas publicaciones, Fidel habría acumulado una gran fortuna. Las preguntas son cómo, para qué y dónde ocurrió eso. En su país no circulan los dólares; mas, suponiendo que él haya tenido acceso a ellos, ¿para qué le serviría?; no se puede gastar en Cuba y Fidel no fue (no podía ir) a gastarlos en Miami ni en la Costa Azul. ¿Dónde los guardaba? ¿En qué pensaría gastar millones de dólares una persona de 90 años? Al no poder responder a estas preguntas, se concluye que la información es posiblemente falsa.

Según alguna gente, Fidel ha dejado Cuba en estado de pobreza y miseria. Dos importantes indicadores de pobreza son las tasas de analfabetismo y de desnutrición. En Cuba estas tasas son iguales a cero, pues Fidel puso mucho énfasis en educación y salud. Contrastando con este resultado, en todos los países del Tercer Mundo el analfabetismo afecta de un 10 a un 40% de la población y las tasas de desnutrición superan el 20%. En Cuba no hay un solo mendigo; en los otros países, pululan. Luego, en Cuba habría menos pobreza que en otros lugares, por lo que esa información parece falsa.

Algunos dicen que la situación de Cuba es tan mala que miles quieren dejar la isla. Se estima que 55 millones de latinoamericanos viven en Estados Unidos y que 3 millones de bolivianos viven fuera de Bolivia. ¿Será verdad que los cubanos son más propensos que los otros latinoamericanos a dejar su país? Hay duda al respecto.

Otros afirman que Fidel hizo matar a “millones” de personas. ¿Cómo se puede imaginar que un hombre culto que ha luchado más de 50 años por la educación y la salud de su país, una vez logrado su objetivo, haga matar a muchos de los que fueron educados bajo su régimen y que lograron buenos índices de desarrollo físico? Nuevamente, la información parece ser incongruente.

¿En Cuba hay prostitución?, la respuesta es positiva. ¿Hay más que en otros países? Eso está en duda. Entre La Paz y El Alto se estima que hay 50.000 prostitutas (información a confirmar), ¿les parece poco? ¿Habrá en La Habana un número mayor de prostitutas que en otras ciudades latinoamericanas o asiáticas de igual tamaño? ¿Hace el Gobierno cubano algo para frenar la prostitución?, la respuesta es positiva.

Se afirma que en Cuba se viola los derechos humanos. Es verdad, pues los norteamericanos cometen atrocidades en su base de Guantánamo.

Se informa que en Cuba no existen las mismas libertades que en otros países. Esta información parece ser correcta; mas, la siguiente pregunta sería ¿por qué ocurre eso? La respuesta está asociada a la vulnerabilidad de Cuba por ser un pequeño país codiciado por Estados Unidos. Si usted piensa que su familia está en riesgo, con certeza limitará algunas de sus libertades, lo que no es intrínseco a la ideología revolucionaria que propugna la libertad irrestricta.

Finalmente, se dice que Cuba requiere insertarse en el mundo moderno para que su economía crezca más rápido y se amplíen las libertades ciudadanas. Esto es posiblemente cierto. Cuba puede hacerlo gracias a la acumulación de capital humano durante el proceso revolucionario. ¿Le dejarán hacerlo?

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Estrategias políticas inadecuadas

Las elecciones constituyen una pieza fundamental del funcionamiento de la democracia.

/ 13 de septiembre de 2017 / 04:09

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó a la realización de una Asamblea Constituyente cuyos miembros fueron elegidos por votación popular. Pensando que la intención de Maduro era la de sustituir la Asamblea Legislativa y aprobar una posible re-elección presidencial, la oposición decidió no presentar candidatos ni participar activamente en la votación. El resultado de esa estrategia fue que todos los miembros de la Asamblea Constituyente fueron elegidos entre los chavistas, los que pueden aprobar todo lo que les venga en gana. La oposición y algunos gobiernos de otros países se empeñan en “desconocer” la Asamblea Constituyente, ¿con base en qué argumento jurídico? Se hizo elecciones, la oposición no quiso participar, nadie podía obligarla a hacerlo. ¿Algún país puede desconocer una Asamblea Constituyente de otro país elegida por voto popular?

La oposición venezolana, o parte de ella, está por realizar otro error: abstenerse de participar en las próximas elecciones para gobernadores. Su abstención significará nuevamente entregar todo el poder al gobierno que combaten. Las elecciones constituyen una pieza fundamental del funcionamiento de la democracia. Si la oposición venezolana piensa, como generalmente lo proclama, que reúne a la mayor parte de la población, no debería tener miedo de participar en ellas.

En Bolivia ha sorprendido el pronunciamiento de varios dirigentes políticos oponiéndose al proceso de designación de magistrados. En la mayor parte de los países del mundo, los magistrados de las cortes son escogidos entre los jueces más antiguos y/o con mayores méritos profesionales, pero son escogidos por alguien, generalmente por las asambleas legislativas o los gobiernos.

Actualmente estamos frente a una pantomima: se ha realizado una pre-selección de candidatos a la magistratura donde el MAS ha ejercido presión para seleccionar a los que más le conviene. Esto ha sido reconocido incluso por algunos importantes políticos de ese partido. La segunda etapa consiste en que la población se pronunciará vía referéndum por uno u otro candidato de una lista en la cual todos son del agrado del Gobierno. La oposición dice que rechaza ese proceso y llama a la población a votar nulo. Como el voto nulo no cuenta, la lista del MAS será aprobada con el 100% de los votos válidos. En ese contexto, es imposible decir que el proceso es viciado ni en su primera etapa ni en la segunda. Con relación a la primera, donde la lista de preseleccionados fue determinada por el MAS, se puede argüir que en todos los países el Poder Legislativo o los gobiernos influyen para la elección de magistrados con base en sus méritos y simpatías políticas. En Bolivia no tenemos aún una carrera judicial propiamente dicha de donde se pueda escoger a los candidatos a magistrados, luego solo queda como factor de selección las simpatías políticas. Pero, ¿por qué hacer un proceso tan largo si de todas maneras será el MAS el que seleccione a los magistrados? Con relación a la segunda etapa, cabe decir que resulta poco democrática la posición de rechazar una consulta popular.

¿Qué hacer entonces? Mi respuesta es apoyar la propuesta de Generación 21 de incluir en la boleta de voto la opción “Ninguno”, también es una buena idea la sugerencia de pedir que el voto nulo cuente en el resultado final de la votación. Por otra parte, es importante alimentar un debate nacional para corregir todo aquello que pensamos que anda mal y hacer propuestas. Entre lo que anda mal, está la pereza de la oposición partidaria para generar nuevas ideas.

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Venezuela, ese país hermoso

Bolivia y Venezuela, y otros países latinoamericanos, no han entendido aún que patria se hace con todos.

/ 23 de agosto de 2017 / 04:13

Venezuela es un país bello. Además tiene riquezas inconmensurables en hidrocarburos, minería, agricultura, etc. pero, ¿por qué está tan mal? No se trata de un problema de izquierda o de derecha, es un problema de falta de sensatez en las decisiones públicas. En 1986 hubo el “Caracazo”, donde las clases desposeídas asaltaron viviendas particulares, mercados, etc. Era un gobierno de derecha. Hoy día se supone que el de Maduro es un gobierno de izquierda (lo que está en duda) y pasa algo similar.

En algunos países, entre los que se encuentran Venezuela y el nuestro, no hemos dado la importancia que requiere al desarrollo de las ideas. Peor aún: hemos discriminado a la mayoría nacional, a la cual no les hemos dado oportunidad de educarse, de tener buena salud, de tener buenos trabajos, de participar en las decisiones nacionales.

Venezuela y Bolivia son países muy parecidos, incluso teniendo en cuenta las montañas y las costas que nos hacen diferentes. En ambos el color de la piel es uno de los determinantes políticos; en Venezuela menos que aquí (el Mariscal Sucre era moreno), pero las oportunidades económicas durante mucho tiempo estaban más o menos veladas para los que tenían la piel más oscura.

El tema de fondo es muy grave: mientras haya mucha desigualdad y la mayoría nacional esté excluida, es imposible construir una nación. Bolivia y Venezuela, y otros países latinoamericanos, no han entendido aún que patria se hace con todos, y que esa noción de patria es fundamental para impulsar el desarrollo. No se trata de una patria de patrioteros o de nacionalistas, sino de una patria que incluya a todos, no solamente para distribuir el ingreso y las oportunidades educativas, laborales, etc., sino también los sacrificios que se requiere para generarlos.

Actualmente se transmite abundantemente en la televisión y en internet las manifestaciones contra el régimen de Maduro. Todas ellas en el barrio residencial de Altamira y de Chacao en Caracas, pero no se ve morenos, solo “blanquitos”, como diría Jaime Paz, solo “culitos blancos”. Además de los problemas reales que tiene Venezuela, la derecha inventa otros cuya racionalidad está sujeta a un examen psiquiátrico.

¿Estas observaciones significan que el gobierno de Maduro toma buenas decisiones a las que solo se oponen los “culitos blancos”? La verdad es que sería muy difícil defender ese punto de vista, pues las políticas aplicadas por el régimen chavista son generalmente irracionales. Todos los ciudadanos se preguntan cómo es posible que uno de los países más ricos en recursos naturales del mundo esté pasando por esas penurias.

La verdad es que el pueblo venezolano no está pasando todas las penurias que le indilga la propaganda derechista, pero también es verdad que el Gobierno parece no darse cuenta de lo que ocurre, se limita a indilgar a la derecha y al imperialismo sus propios errores. La oposición no está mejor ubicada. Por ejemplo, en un reciente foro que hubo en Caracas, propuso la dolarización de la economía, una medida que de adoptarse sería una locura completa. Es difícil sostener que la oposición venezolana tiene buenas ideas. Es el mismo desafío que tenemos en Bolivia.

Trump ha amenazado con una intervención militar a Venezuela. Gravísimo error, pues en toda América Latina cualquier intervención americana sería fuertemente resistida. ¿Será entonces que deberíamos admitir/tolerar que todo siga igual en Venezuela? No, es necesario reclamar por la vigencia de los derechos humanos, la racionalidad en la adopción de políticas económicas y el respeto al principio de no intervención extranjera.

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Misterios de la política

El MAS podía haber pasado a la historia como la organización que facilitó grandes cambios democráticos

/ 22 de abril de 2017 / 05:07

Hay muchas cosas que no entiendo, entre ellas, por qué el Movimiento Al Socialismo (MAS), teniendo una posición muy confortable en las preferencias del electorado, haya optado por sacrificar su caudal electoral acumulando poder, sustituyendo el Órgano Judicial por un servicio de control y represión política, y apañando el clientelismo y la corrupción. Algunos opositores y otros tienen más de 30 procesos judiciales en los que generalmente no está claro de qué se les acusa.

Si el MAS se hubiese abstenido de adoptar actitudes totalitarias, podía tranquilamente haber pasado a la historia como la organización que facilitó grandes cambios democráticos para Bolivia. ¿Por qué ha optado por una estrategia que finalmente lo destruirá? No fue en defensa propia, como parecen sugerir los que hacen referencia al movimiento separatista de 2008. Tampoco es creíble el supuesto de que asesores cubanos o venezolanos hayan aconsejado al Gobierno en ese sentido. Por el momento no hay una respuesta a esa pregunta, pero se puede realizar algunas observaciones que pueden contribuir a obtenerla en el futuro.

La hipótesis inicial es que las tendencias totalitarias se generaron desde el interior del propio MAS como resultado de varios hechos concurrentes. El primero se refiere a un movimiento centrífugo de expulsión de su seno de sus cuadros más esclarecidos, privándolo de una inteligencia política. Esto se da como consecuencia de la lucha interna por el poder de miles de militantes poco calificados contra pequeños núcleos de militantes calificados.

La segunda es la progresiva convicción de suficiencia intelectual de sus líderes, alimentada por la zalamería de algunos militantes. Esta va acompañada del discurso sobre lo mal que se portaron en la historia la poca gente que llegó a adquirir educación. Era gente que provenía de familias ricas que mostró poca sensibilidad con las necesidades del pueblo, que ultrajó a los indios y que vendió la patria (en el sentido real y figurado). La tercera es la reproducción del esquema oligárquico de sumisión al patrón llevada por los movimientos sociales al poder central. Una cuarta razón puede ser la idiosincrasia de algunos de los miembros de la élite gobernante, caracterizada por la intolerancia.

La reciente foto de familia con ocho antiguos líderes políticos, varios de ellos expresidentes, renueva el debate sobre la vigencia del Estado de derecho y la democracia. Una buena parte de la clase media recibió con satisfacción esta manifestación y mostró optimismo sobre un posible cambio de rumbo. Pasada la primera impresión, queda la pregunta, ¿qué es lo que proponen? Se presentaron cual si fueran fotos o monumentos antiguos, sin expresión en la cara, sin palabras que lleven a pensar que están dispuestos a cambiar. Casi se diría que piensan que sus presencias y figuras son suficientes para promover un movimiento de opinión que los beneficie. Olvidan que durante los gobiernos en los que participaron se hicieron errores enormes, y que la gente podría permitir el borrón y cuenta nueva a condición que muestren voluntad de no volver a hacer lo mismo o algo similar.

Pero no, parecen decir “apóyennos para volver al pasado”. A un pasado que nadie quiere volver. Incluso uno de estos honorables caballeros acaba de publicar un libro haciendo apología de las políticas neoliberales de los años 90. El recuerdo de octubre negro de 2003 sigue en la memoria de todos los bolivianos. ¿Por qué los políticos que quieren ganar el apoyo del pueblo no ofrecen algo nuevo? Se critica mucho la falta de estudio y análisis del Gobierno, pero podemos preguntarnos si la oposición hace algún esfuerzo para diseñar y proponer un nuevo proyecto.

* es doctor en Economía, director de CIESS Econométrica.

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Una decisión temeraria

Legalizar una nueva candidatura presidencial de Evo Morales podría generar ingobernabilidad.

/ 4 de enero de 2017 / 04:39

El 2016 ha sido un año malo para el Movimiento Al Socialismo (MAS), pues diferentes sucesos lo pusieron en vilo; entre otros, las denuncias sobre la empresa china CAMC y las relaciones del Presidente con Gabriela Zapata, el referéndum del 21 de febrero, el desfalco en el Fondioc, la falta de agua en La Paz y otras ciudades, el accidente del avión de la compañía aérea boliviana LaMia, la fuerte disminución del valor de las exportaciones y la importante salida de capitales privados hacia el exterior.

No obstante esta delicada situación, la asamblea del MAS, organizada en diciembre pasado, propuso hacer lo posible para legalizar una nueva candidatura presidencial de Evo Morales. En mi criterio, es una decisión temeraria, ya que podría exacerbar el descontento actual con el Gobierno, provocando ingobernabilidad en un contexto económico difícil.

El argumento manejado por el MAS para plantear la revisión del resultado del referéndum del 21 de febrero es que la población fue presa de una mentira, sin aclarar de cuál se trataría, pues podría ser sobre la relación amorosa del Mandatario con Gabriela Zapata, sobre el posible hijo de ambos, sobre la gerencia de CAMC ejercida por Gabriela, sobre un posible tráfico de influencias y sobre corrupción.

A pesar de la campaña gubernamental, la población sigue confundida al respecto. Luego, es posible que uno o varios de estos supuestos hechos influencien nuevamente el voto ciudadano como presumiblemente ocurrió el 21 de febrero 2016.

De todas maneras, está en duda que el MAS haya perdido la consulta popular por estos sucesos. En realidad, la ciudadanía manifestó un descontento global por el estilo de gobierno que podría volverlo a manifestar. A la gente le importa poco la vida privada del Presidente, pero hasta ahora no encuentra una explicación de cómo una joven entre los 17 y los 26 años, presuntamente pareja de Evo, llegó a ser gerente de una importante empresa china con la que Bolivia firmó contratos por cerca de $us 500 millones.

No han sido digeridas tampoco afirmaciones y desmentidos posteriores de las mismas autoridades que oscurecieron más aún la información disponible.

El asunto del Fondo Indígena continúa presente en la preocupación ciudadana. Los problemas de gestión gubernamental puestos de relieve por la falta de agua y el accidente de la aeronave de LaMia inquietan a la población. La falta de agua en La Paz constituye uno de los hechos más trágicos en la historia de esta urbe. Los ciudadanos están enojados con el Gobierno, al que atribuyen problemas de gestión.

Por otra parte, el futuro inmediato de la economía preocupa. Las exportaciones han tenido una terrible disminución, se han perdido más de $us 3.000 millones en reservas internacionales en un año, el sector privado ha exportado capitales por el orden de $us 2.000 millones.

El Gobierno continúa con insensatos proyectos de inversión y haciendo gastos innecesarios. El déficit del sector público bordea el 8% del PIB. A pesar del impacto del millonario presupuesto en publicidad gubernamental, la población muestra desconfianza en el manejo de la economía.

En lugar de mostrar inteligencia y habilidad en esta difícil coyuntura, algunas autoridades embarran al Gobierno con declaraciones fatuas, poco creíbles y agresivas contra gil y mil. La publicación del video El Cartel de la Mentira es una muestra de ello.

Estando el MAS en un proceso de crisis, ¿no sería mejor que se retirara con dignidad del Gobierno? Máxime tomando en cuenta que el movimiento indígena-campesino está de todas maneras posesionado en la política con la oportunidad de ser nuevamente parte del gobierno en el futuro.

* es doctor en Economía, director de Ciess Econométrica.

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Por un ente regulador de servicios de salud

Urge una institucionalidad que ponga coto a la especulación económica y a la mala praxis médica.

/ 8 de noviembre de 2016 / 05:00

Días atrás, un señor fue internado en una de las más prestigiosas clínicas privadas de Cochabamba para una cirugía de hernia inguinal, operación que es considerada simple y sin riesgos. En la clínica se contagió de una infección pulmonar. Los médicos desfilaron por su cama, uno de ellos dijo que el paciente tenía meningitis, al día siguiente cambió su diagnóstico y dijo que era tuberculosis. En la operación de hernia participaron varios médicos, incluyendo un ginecólogo. Todos pasaron sus facturas. Finalmente, fue entubado, algo que se desaconseja hacer en casos de infección pulmonar. Al cabo de 20 días, los médicos le dieron de alta, le cobraron 26.000 dólares, y a los tres días falleció en su domicilio. El médico que lo vio una noche antes no pudo explicar la causa de su deceso. Meses antes, a una dama le pasaron una factura de $us 70.000 dólares y, al igual que en el caso anterior, murió a los pocos días de salir de la clínica.

Hace un par de años, una señora fue internada en una de las más prestigiosas clínicas de Santa Cruz para una cirugía de mama. Allá le contagiaron una peligrosa y letal bacteria llamada ‘pseudomona’. A la dama le pasaron una factura millonaria y la mandaron a su casa. Sufrió muchísimo durante varios meses hasta que falleció. La clínica se desentendió del asunto.

Hace pocos días, una joven adolescente se sometió a una cirugía estética en una clínica en Santa Cruz donde terminó su vida. La clínica dice que no tiene ninguna responsabilidad sobre ese hecho, pues se limita a alquilar sus instalaciones a los médicos. Varios casos se dieron en que intervenciones por motivos estéticos terminaron con la muerte.

No existe el marco legal e institucional para que las víctimas de la mala praxis médica y de la especulación económica reclamen justicia. Alguna gente ha intentado hacerlo en los tribunales sin resultado alguno.

Teniendo en cuenta la gravedad del problema, corresponde que Bolivia se dote de una institucionalidad que ponga coto a la mala praxis médica y a la especulación económica en los servicios de salud. Además de la preocupación por el sufrimiento humano, la regulación de este sector se justifica por la teoría económica con dos argumentos: la asimetría de información y el mercado imperfecto. Por asimetría de información se entiende que el demandante del servicio (paciente) ignora la información que dispone el oferente (médico o clínica) y que en consecuencia puede ser víctima de un mal diagnóstico o de una mala atención. El mercado de servicios de salud es imperfecto, pues el demandante se enfrenta a una oferta restringida por la urgencia de una atención, por desconocimiento de las diferentes alternativas de servicio o por la existencia de monopolios u oligopolios en algunas especialidades. La preocupación por la salud de la gente, el deseo de evitar prácticas especulativas cercanas a la estafa y la argumentación de teoría económica deberían ser suficientes para que la Asamblea Legislativa o el Poder Ejecutivo pongan en marcha un sistema regulatorio de los servicios de salud y se cree un ente regulatorio para su cumplimiento. La regulación debe incluir el control de la calidad de los servicios, la fijación de precios y tarifas máximas y abrir la posibilidad de dispensar justicia cuando sea necesario.

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