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Museo Marcelo Quiroga Santa Cruz

El museo impulsado por Rossells rinde el mejor homenaje a uno de los hijos más insignes de Bolivia

/ 21 de enero de 2017 / 04:28

Fue en la respetable Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) que, con sorpresa y deleite, encontré un magnífico museo dedicado a la vida y obra de Marcelo Quiroga Santa Cruz, erigido con afecto, finura, constancia y convicción por la notable profesora de dicha facultad Beatriz Rossells, que así, sin halagos ni algazara, ha rendido el mejor homenaje a la memoria de uno de los hijos más insignes de Bolivia.

Marcelo Quiroga Santa Cruz, líder socialista, fue inmolado el 17 de julio de 1980 por las balas asesinas de la última dictadura militar, quedando su cadáver desaparecido hasta hoy y su obra frustrada, cuando remontaba espléndido vuelo en búsqueda de una patria mejor. Era hora de perpetuar la memoria de Marcelo en una galería que recuerde, a las nuevas generaciones, el paso de este gigante de la política por las páginas gloriosas y a la vez funestas de nuestra historia.

En los pasillos y paredes de la Facultad de Lingüística, a la manera de una película mostrada al revés, está la vida de Marcelo desde su niñez hasta su trágica muerte. Allí están algunas de sus prendas, abundantes fotografías, su máquina de escribir, sus libros, sus cuadros y los magníficos óleos que le pintaron artistas nativos y extranjeros. También están los retratos de los autores materiales e intelectuales de su muerte y de las ambulancias que cumplieron siniestra misión aquel funesto día.

Además, el museo Quiroga Santa Cruz muestra los hechos y personajes que sobresalieron en Bolivia y el mundo desde 1930 hasta 1980, o sea, durante las cinco décadas en las que transcurrió su existencia. Ahí, por ejemplo, están cuadros, fotografías, utensilios y libros sobre la Guerra del Chaco. También pinturas y libros sobre los grandes mineros de la época, una excelente colección de obras sobre la revolución nacional del 9 de abril, de las dictaduras militares y de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia, a través de los cuales se trata de mostrar el marco en el que se forjó la personalidad de Marcelo.

Es importante mencionar que por la excelente utilización de espacios, el museo no interfiere en las labores de la facultad que la acoge. Por eso mismo, uno de los afiches de presentación dice: “El desafío era poder utilizar los espacios públicos de la casa, sin interferir en las labores ordinarias de las oficinas. El auditorio refleja la fulgurante y breve vida de Marcelo y su trágico, prematuro e injusto final. Las escaleras y los pasillos del segundo piso contribuyen también con sus imágenes a recrear la vida intelectual y política del mismo período (…)”.

En el museo me llamó la atención un inmenso lienzo con el retrato de Marcelo, de cuyo pecho cuelga la medalla presidencial, obra de un pintor aymara que de alguna manera refleja la frustración histórica sufrida con su prematura desaparición. También en la pinacoteca resaltan trozos de opiniones de diferentes autores, como la de Jesús Urzagasti, quien dice: “Marcelo brillaba demasiado para que unos hombres y un sistema ilegal, antidemocrático y corrupto pudieran tolerarlo. Pero ni el odio, ni la envidia, ni la propia muerte podrán borrar la estela luminosa que él dejó para todos nosotros”. Y también hay versos como uno de Matilde Casazola que reza: “Pero tú no has muerto. ¡No muere la luz! Vives en el tiempo, Quiroga Santa Cruz”.

En Cochabamba, ciudad natal de Marcelo, hasta hoy no hay un museo que perpetúe su memoria y, sin embargo, en La Paz, una ilustre dama de esa ciudad ha hecho realidad tan importante obra, que enriquece la cultura del país y rinde justo homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz, un hombre notable de nuestra historia.

* es abogado e historiador, dirige una oficina jurídica en Cochabamba.

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La Ministra de Salud, en el banquillo

A la Ministra de Salud se la acusa de todos los males imaginables, incluso de ser joven, soltera, médico y mujer.

/ 30 de enero de 2018 / 04:06

Está de moda atacar a la Ministra de Salud, quien incluso acaba de ser interpelada en el Parlamento, sin éxito, por la oposición, que cuestionó desde su formación profesional hasta la forma cómo afrontó el último conflicto médico. Y el odio contra ella se ha recrudecido por haber sido ratificada en su cargo. Se la acusa de todos los males imaginables, incluso de ser joven, soltera, médico y mujer; pero sobre todo, por haber tenido el atrevimiento de pedir que no se les pague a los médicos por su larga huelga de 48 días.

La periodista Amalia Pando la acusó de no ser médica, sino simple enfermera, con estudios de solo dos años en Cuba. Y meses antes, con verdadero escándalo, la acusó falsamente de estar embarazada… El alcalde de Yacuiba, Carlos Bru, la agredió verbalmente con la siguiente frase: “Cama adentro, jefe, la Ministra también, cama adentro, patrón encima”. El sacerdote y director de radio Fides, Eduardo Pérez Iribarne, la llamó “desplazada de la vida” y le dijo “¡Discúlpeme, señora, no me atrevo a llamarla médica, no me atrevo! Será porque soy un maricón, pero no me atrevo a llamarla médica, prefiero llamarla Ministra de Salud. ¿Por qué está de ministra? No sé, me han contado chismes, pero no quiero difundir porque son chismes”. El Presidente del Comité Cívico Potosinista la injurió públicamente y pidió su destitución. Y en las redes, comentarios callejeros y en la prensa opositora se dice que Ariana Campero solo estudió cuatro años en una escuela de Cuba, que no es médica y que, consiguientemente, no está habilitada para ser ministra de Salud y menos para impugnar las huelgas de los galenos.

Sin embargo, lo cierto, lo objetivamente cierto, es que la Dra. Campero estudió seis años en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba, cuyo plan de estudios abarca seis años (como se puede comprobar en internet); que fue una destacada estudiante y que a su regreso trabajó como médica comunitaria en el municipio de Aiquile y en la implementación del Bono Juana Azurduy en las áreas rurales. Fue nombrada viceministra de Salud en 2014, para finalmente ocupar el cargo de ministra en enero de 2015, a los 29 años, siendo la ministra más joven del ramo en toda nuestra historia, despertando el odio de viejos galenos que no perdonan que una mujer, más aun joven, ocupe ese cargo.

Todo este odio y maldad no toma en cuenta y no reconoce que Ariana Campero impulsó desde su cartera ministerial la implementación de trasplantes renales gratuitos en todo el país; que durante su gestión se lanzó el programa universal de lactancia o subsidio prenatal en octubre de 2015, con el objeto de entregar gratuitamente productos alimenticios a todas las mujeres embarazadas a partir del cuarto mes de gestación; y se implementaron las ferias de salud gratuitas en todos los confines de la patria, el programa Telesalud, el programa Mi Salud, así como atención médica y dental gratuitas por medio de ambulancias, etc.

Además, no se toma en cuenta que el cargo de Ministra de Salud es enteramente administrativo, de dirección y aplicación de políticas de salud; para lo que se necesita sobre todo energía, honradez, patriotismo y experiencia. Al presente, la Dra. Campero tiene experiencia continua como viceministra y ministra de la cartera de Salud por más de cuatro años, con resultados óptimos. Entonces, ¿es justo acusarla de no tener experiencia, méritos y capacidad para ejercer ese cargo? En fin, considero que fue un acierto y un acto de justicia ratificarla, porque lo contrario hubiese significado dar la razón y contento a los enemigos de la atención médica gratuita y universal.

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Los silencios del general Gary Prado

A medio siglo del suceso, es hora de que el Gral. Prado cuente la verdad de lo acaecido tras la captura del Che.

/ 2 de octubre de 2017 / 04:21

El Gral. Gary Prado Salmón es autor de un suceso militar por el que siempre será recordado. Hace 50 años, al mando de su patrulla, capturó en la quebrada del Churo al célebre guerrillero Ernesto Che Guevara, y su nombre, junto al de su prisionero, se hizo mundialmente famoso. Pero lo lamentable es que Prado nunca contó la verdad del hecho del que fue protagonista. Ocultó la verdad, muy comprensible, para evitar represalias en aquella época de pasiones desenfrenada, pero dando lugar con su silencio a la aparición de falsos “héroes” de aquella contienda.

A medio siglo del suceso es hora de que el Gral. Prado cuente la verdad de lo acaecido luego de la captura del Che Guevara, sin disfrazar la verdad, como hasta hoy lo ha hecho. Prado sostiene, sin sensatez, que al día siguiente de la captura del guerrillero argentino-cubano, muy temprano, llevó al Cnl. Zenteno a la quebrada del Churo, donde ya se encontraban los capitanes Torrelio y Ayoroa  y los suboficiales Totti y Espinoza, al mando de una numerosa tropa rastrillando la zona. Que luego de hacerle conocer a Zenteno el Churo, muy de mañana, lo devolvió a la Higuera con escolta, quedándose él en la quebrada hasta después de la una de la tarde, y que cuando regresó a la Higuera le informaron que el Che ya había sido ejecutado.

¿Cómo es posible admitir que Prado haya preferido quedarse en el Churo en vez de estar junto a su famoso prisionero? La lógica se reciente. No es admisible que Prado, un oficial de carrera y con fama de leído, haya cometido semejante desliz. Ese momento Prado vivía su hora más gloriosa, tenía en sus manos al Che Guevara, por lo que cuesta creer que dando la espalda a la historia se haya quedado en el Churo.  

Días después dijo que cuando llegó a Vallegrande con su tropa, el cadáver del Che ya había sido incinerado, alterando una vez más los hechos. ¿Qué buscaba Prado? Minimizar su actuación para evitar represalias. Muy comprensible y razonable su postura. Nadie tiene por qué arriesgar su vida por reconocer algo que su deber le impuso. Prado siempre dijo, buscando protegerse de la venganza, que entregó vivo a su prisionero y que fueron sus superiores los que decidieron su destino.  

Sin embargo ahora, pasado medio siglo, cuando ya no hay peligros que pongan en riesgo su vida, ni su honor, es hora de que Prado nos cuente la verdad de lo sucedido en La Higuera aquel mediodía del 9 de octubre de 1967. Con su versión se derrumbarán muchos mitos y falsos héroes.

Su silencio ha dado lugar a que el exagente de la Central de Inteligencia de EEUU (CIA) Félix Rodríguez diga lo que le venga en gana, la vez que quiere ganar dinero a costa de contar la historia de la ejecución del Che en La Higuera. Rodríguez, cambiando de tiempo en tiempo su relato, según su conveniencia dice, por ejemplo, que fue él quien recibió la orden de ejecutar al Che; que abogó por la vida del prisionero; que recibió los últimos encargos del mítico guerrillero, que se quedó con su reloj, que eligió a su matador, que fue él quien certificó la muerte del Che, etc.

Lo más probable es que Prado regresó del Churo con Zenteno y que estuvo junto al Che hasta su ejecución, historia que es hora de que la cuente sin retoques ni falsificaciones.

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La notable vida de Mariano Baptista

Con tal bagaje, es lógico que un libro sobre su vida se parezca a los cuadros de un bello calidoscopio.

/ 25 de octubre de 2016 / 05:49

Hay personas que marcan honda huella en la cultura de un país, cuyas vidas merecen ser plasmadas en un libro no solo como una merecida retribución social, sino también como modelos que impulsan el progreso de los pueblos. Este es el caso del escritor Mariano Baptista Gumucio, cuya notable vida acaba de ser retratada en un estupendo libro autobiográfico que, por su amenidad y el conjunto de ensayos, entrevistas, libros y memorias que contiene, es un grato obsequio a todas las personas que tienen el hábito y el gusto por la lectura.

El libro se titula Por la libertad y la cultura y ha sido editado por el ilustre escritor orureño Luis Urquieta Molleda, con quien el país está en deuda por esta trascendental obra. Mariano Baptista Gumucio es autor de 70 libros y ensayos, fue tres veces ministro de Educación y Cultura, embajador de Bolivia en varios países, director de los periódicos Última Hora y Hoy por 14 años, fundador de la Biblioteca Popular (que editó más de 50 libros de autores bolivianos), gestor de museos históricos en las principales ciudades del país, secretario de presidentes y muchas otras altas funciones desempeñadas y lauros recibidos a través de su prolífica vida. Entonces, con tal bagaje de experiencias es lógico que un libro sobre su vida se parezca a los cuadros de un maravilloso calidoscopio.  

Son notables los conceptos de Baptista Gumucio sobre la educación, la política, el militarismo, la diplomacia, etc.; así como sus memorias sobre Paz Estenssoro (del que fue su secretario), de Hernán Siles Zuazo, Wálter Guevara Arze, Juan Lechín Oquendo, Alfredo Ovando Candía, Jaime Paz Zamora, Augusto Céspedes, Augusto Guzmán, Roberto Querejazu, Raúl Botelho, Joaquín Aguirre Lavayén y muchas otras importantes personalidades del mundo de la política, la cultura y las letras.

También son de tremendo interés sus opiniones sobre Fidel Castro, el Che Guevara, la revolución cubana y en especial su entrevista con el presidente chileno Eduardo Frei Ruiz-Tagle, a la que se coló su canciller, José Miguel Insulza, quien mostró su odio visceral contra Bolivia. “El hombre, dice, era taimado, arrogante y en mi caso prepotente, pues me trataba como un majadero que no había aprendido bien las lecciones de la historia. Pregunté a Frei si él consideraba posible iniciar un nuevo diálogo con mi país, y en lugar de que él me respondiera, Insulza, adulterando mis palabras, me dijo arrebatado de furia que si los bolivianos querían cambiar el Tratado (de 1904) debían esperar el juicio final…”.  
Me llamó la atención que un escritor que fue tres veces ministro de Educación y Cultura y promotor de masivas campañas de alfabetización tenga este certero concepto sobre la escuela: “La culpable de la aversión al libro existente en Bolivia es la escuela. Es ahí donde se enseña a detestar a los libros (…) Cruel encerrar a los niños 12 años en aulas que parecen cárceles (…) Los horarios son rígidos y las materias, anticuadas (…)”.

También me pareció certero su juicio sobre la actual enseñanza obligatoria de lenguas nativas: “Perú, dice, ha sido país pionero en la educación bilingüe, pero nunca se ha impuesto obligatoriamente allí, en ninguna región, el quechua. Lo mismo puede decirse de Guatemala o México con sus respectivas lenguas originarias (…) En las escuelas habría que dar el salto ahora a los idiomas que servirán a los jóvenes para relacionarlos con el mundo: inglés, chino mandarín, portugués (…) Muchos se preguntan si la enseñanza obligatoria de las lenguas nativas obedece a un fin pedagógico que ayude a los jóvenes en el futuro o es una suerte de revancha histórica de quienes sometidos ayer gozan del poder hoy (…)”. En fin, por la libertad y la cultura es un libro admirable y ameno que vale la pena leer.

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Cumbre de Justicia

La falta de recursos incide en la mala calidad del sistema judicial y en el fomento de la corrupción.

/ 11 de junio de 2016 / 02:35

Todos los cambios que se propongan en la Cumbre de Justicia serán inútiles y caerán en el vacío si no se mejora el presupuesto del Órgano Judicial, que es el más bajo de la región y el mundo. Actualmente sus recursos representan el 0,56% del Presupuesto General de la Nación (PGN). Es decir que este fundamental Órgano del Estado agoniza con un presupuesto de sobrevivencia, por lo que de nada servirá cambiar jueces, aprobar nuevas leyes, implementar mecanismos anticorrupción y otros, buscando mejorar la Justicia, si se mantiene este mísero monto para su funcionamiento.

Para una población de 11 millones de habitantes, Bolivia tiene apenas 1.000 jueces, lo que significa que para cada 11.000 personas hay un juez; siendo la situación del Ministerio Público peor que la judicial. Actualmente hay jueces en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba que atienden hasta 3.000 procesos, por lo que es humanamente imposible resolverlos en los plazos que señala la ley y con el debido estudio, situación que incide directamente en la mala calidad del sistema judicial y en el fomento de la corrupción.

¿Cómo se puede descolonizar, modernizar y mejorar la Justicia en tan deplorable situación económica del Órgano Judicial? Las regalías de la nacionalización han incrementado los presupuestos de las gobernaciones, alcaldías, universidades, poder central, etc., pero no han llegado al sistema judicial, que es la cenicienta del Estado. Este sector no tiene independencia económica, como lo tiene por ejemplo la Asamblea Legislativa, que aprueba su presupuesto autonómicamente; mientras que el Órgano Judicial depende de un porcentaje fijo del presupuesto del Estado, lo que lo subordina inevitablemente al gobierno de turno en el poder. Entonces, sin independencia económica, nunca existirá independencia judicial.

Por eso, los sectores que llegan a la Cumbre con propuestas temerarias como el destituir a todos los jueces o agravar las penas contra éstos, como condición para mejorar la Justicia, están totalmente desubicados si tales medidas no se acompañan con un mejor presupuesto para el sector judicial. La Justicia necesita urgentemente recibir por lo menos el 3% del PGE, para triplicar el número de jueces y fiscales, mejorar la infraestructura, incorporar medios tecnológicos en el equipamiento de las salas de audiencia, mejorar los mecanismos de investigación en el Ministerio Público y, desde luego, mejorar la situación económica de sus operadores, única condición para lograr la modernización, independencia, eficacia e imparcialidad de la Justicia.  

Lamentablemente en la agenda a debatir en la Cumbre de Justicia no figura de manera prioritaria el tema presupuestario, por lo que, anticipamos, los resultados de este evento serán tan inútiles, intrascendentes y ociosos, como los resultados de las tres cumbres anteriores. 

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Cuarentena en el estudio del Derecho

La gran cantidad de estudiantes de Derecho es una de las principales causas de la crisis judicial del país

/ 19 de mayo de 2016 / 02:36

Estando próxima la cumbre  donde se pretende dar directrices para el mejoramiento de la Justicia, vale la pena una reflexión sobre el estudio del Derecho en nuestro país, que en mi concepto es uno de los temas vinculados a los males que se intenta erradicar. Al respecto cabe mencionar que casi la cuarta parte de todos los estudiantes de las universidades públicas del país estudian Derecho, como si fuera una prioridad para el desarrollo nacional. Si a esa cantidad se agrega a quienes cursan esa carrera en las universidades privadas del país, tenemos más de 150.000 estudiantes de Derecho en Bolivia, sin contar a los abogados titulados, que en su conjunto constituyen una mortal elefantiasis que afecta a todo el tejido social.

La irracionalidad en las prioridades de las universidades públicas es tal que en algunas, como la de San Simón, hay más de 8.000 estudiantes de Derecho y ni un solo de Ingeniería en gas y petróleo, que es lo que necesitamos, porque no existe una facultad de dicha materia, no obstante ser una prioridad nacional formar profesionales según las necesidades del país. 

Si al conjunto de facultades de Derecho existentes en el país se agregan las carreras y facultades sociales como las de Ciencia Política, Sociología y otras que abundan en todas las universidades estatales, tenemos que gran parte del presupuesto universitario se pierde en formar profesionales inservibles para el desarrollo nacional, en vez de utilizar dichos recursos en formar profesionales en áreas técnicas.

Lo peor del caso es que el pénsum académico de las facultades de Derecho es decimonónico, es decir, es de hace más de un siglo. La sociedad avanza, todo cambia y las facultades de Derecho se mantienen estáticas, petrificadas en torres de marfil. Por ejemplo, hace más de 20 años que está vigente la Ley de Participación Popular, norma que ha dado vida a los municipios del país; sin embargo, hasta hoy las facultades de Derecho, como la de San Simón, no han implementado una cátedra de derecho municipal y menos aún de derecho diplomático, informático, penitenciario, psiquiatría forense, energías renovables y tantas otras cátedras propias de los tiempos actuales.

Es tan grande la oferta del Derecho, como si se tratase de una prioridad o de un asunto de vida o muerte, que algunas universidades públicas incluso han abierto sucursales provinciales de esta carrera, por ejemplo las de Sacaba, Quillacollo y Punata en Cochabamba; lo que constituye un derroche inaudito de recursos del Estado.

De igual manera son tantos los estudiantes de Derecho, que para seguir dando cabida a otros se han reducido los años de estudio y se han establecido exámenes de grado con todo tipo de alternativas fraudulentas. Miles egresan y se titulan de esta profesión cada año, y hasta cada semestre, caudal que ha saturado totalmente el mercado profesional, dando lugar a que algunos abogados, ante la falta de trabajo, inventen y fomenten conflictos que han saturado todos los tribunales del país con demandas y querellas engañosas. Ante esta realidad, que ya no es posible ignorar, es importante que la Cumbre de Justicia trate el tema de la excesiva cantidad de estudiantes de Derecho en las universidades públicas y, consiguientemente, de abogados, como una de las causas directas de la crisis en la Justicia.

¿Cuál el remedio? La única solución posible y efectiva sería cerrar los primeros cursos, de tal manera que se deje de admitir más estudiantes de leyes por un tiempo razonable, y en ciertos casos se deberían cerrar definitivamente algunas facultades de Derecho y en su lugar abrir carreras técnicas acordes con las necesidades del país.

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