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Friday 21 Jun 2024 | Actualizado a 19:26 PM

Enfermedades cardiacas

/ 12 de julio de 2017 / 04:09

Las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en el mundo. Por caso, de los cerca de 54 millones de fallecimientos registrados por la OMS en 2015 por enfermedades transmisibles y no transmisibles, el 28% (15 millones) correspondieron a cardiopatías coronarias.

Como es de suponer, el país no se encuentra libre de este tipo de afecciones, que ocurren cuando el flujo de las arterias que irrigan sangre desde y hacia el corazón sufre algún tipo de desequilibrio, generalmente debido a la acumulación de colesterol. Según estimaciones de la Sociedad Boliviana de Cardiología, cada año se registran aproximadamente 5.500 infartos cardiacos en todo el país (15 cada día en promedio), muchos de los cuales no son tratados a tiempo o adecuadamente, dando lugar a la muerte de quien los padece. Esto debido en gran medida a la falta de equipos y personal especializado. Por ejemplo, la semana pasada se constató que en el Hospital de Clínicas, uno de los principales nosocomios públicos del país, utilizan un taladro doméstico para realizar cirugías.

Ante esta desprotección del sistema de salud para tratar cardiopatías coronarias, no queda más que insistir en la necesidad de que los ciudadanos adopten medidas para prevenir este tipo de enfermedades, que devienen principalmente por el consumo de comida chatarra y la falta de ejercicio.  

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Jadue, un comunista que incomoda

La lucha por la causa palestina es una motivación ideológica para buscar su encarcelamiento e inhabilitación

César Navarro

/ 20 de junio de 2024 / 10:09

La llaga que abrieron las dictaduras militares en nuestra región no solo tiene que reducirse a ver el comportamiento de gobiernos dictatoriales, sino también por su vínculo con grupos económicos, mediáticos, políticos, religiosos de poder, además que impulsaron y construyeron subjetividades fascistoides en diferentes sectores de las sociedades. Estos dos últimos ejes justifican el sentido político del poder que trasciende el tiempo militar en los gobiernos y se instalan indefinidamente en el presente como actores decisivos reconvertidos en demócratas.

Revise: La recolonización de extrema derecha

Chile es un ejemplo presente. En octubre de 1988, un plebiscito decidió poner fecha de vencimiento a la dictadura de Pinochet, pero cerca del 43% estaba de acuerdo con mantener la dictadura hasta 1997; el pinochetismo derechizó la ciudadanía a través del voto, que definía la conformación del poder político chileno.

El último gobierno del multimillonario Piñera y la candidatura del ultraderechista Kast, que perdió en segunda vuelta presidencial contra Boric, sintetizan el nivel de politización de la sociedad y la ciudadanía chilena.

En el primer gobierno de Piñera, el sociólogo Daniel Jadue, descendiente palestino y coordinador general de la Juventud Palestina para América Latina y el Caribe, militante del Partido Comunista de Chile, se postuló y ganó las elecciones en la comuna Recoleta de Santiago en 2012, con el 42%, en 2016 fue reelecto con el 56%, en 2021 fue ratificado como alcalde con el 64%. Jadue es hijo de la resistencia y lucha democrática, en las primarias presidenciales de 2021 del frente de izquierda Apruebo Dignidad, disputó la postulación contra Gabriel Boric; la proyección del alcalde comunista es nacional y su liderazgo resuena como opción en las próximas elecciones. Pero la forma de impedir su candidatura está en la inhabilitación a través de la encarcelación.

El alcalde comunista tuvo la capacidad de no dejarse absorber por la maquinaria política, burocrática, invisible del Estado, además, trastocó el rol subsumido de la comuna al Estado; desde su liderazgo municipal luchó contra el lucro y el monopolio capitalista de las farmacias privadas que definían el costo del medicamento en función de la utilidad privada, en desmedro del derecho a la salud, fundó y formó “farmacias populares” pensando en el ser humano y en el derecho a la salud; esta iniciativa fue asumida por cerca de 170 municipios de Chile, de todos los colores políticos, y fundaron la Asociación Chilena de Farmacias Populares. Esto afectó a una de las cadenas capitalistas: Farmacias  Ahumada, de la cual es socio accionista el empresario y expresidente Sebastián Piñera (+).

Jadue ha sido denunciado por la empresa privada. Las autoridades de la Fiscalía y jueces, con la celeridad que corresponde al poder, han acusado al alcalde comunista de “administración desleal y fraude fiscal”, es decir, la imputación está en que la comuna impulsó la compraventa de medicamentos a un precio inferior al que imponía el monopolio privado de farmacias; como afectó la utilidad privada, lo denominaron “administración o competencia desleal”  

La lucha por la causa palestina es una motivación ideológica para buscar su encarcelamiento e inhabilitación, el centro sionista Simón Wiesenthal y recientemente el Departamento de Estado de los EEUU acusó a Jadue de ser antisemita, por acusar a Israel de cometer un genocidio en Gaza.

Jadue en un obstáculo comunista a eliminar, la complicidad es judicial y política, en este andamiaje están interesados el pinochetismo, también en cierto nivel el gobierno. El alcalde de Recoleta es crítico a Boric y la cúpula política del poder “izquierdista”, en las internas tiene todas las posibilidades de desplazar de la carrera electoral al revisionismo comunista, a los socialistas de centro y ser la opción presidencial. 

La derrota de la Constituyente, el sentido funcional del gobierno de “izquierdistas” al Estado que se construyó y emergió de la dictadura, son la característica de la ofensiva de derecha para la reproducción del poder. Las próximas elecciones, eliminando judicialmente a Jaude, son el escenario para que el pinochetismo recupere la titularidad del poder político sin intermediarios.

La certeza parte del efecto político y penal del lawfare, la inhabilitación es la necesidad que requiere el poder y le posibilita cierta izquierda que aprendió a hacer política siendo engranaje del poder conservador.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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Imperdonables

La Iglesia Católica tiene culpa y ha pecado, sus pecados son mortales. Imperdonables

Drina Ergueta

/ 20 de junio de 2024 / 10:04

¿Por qué el cura Luis María Roma Padrosa confesó la continuada violación de decenas de niñas, principalmente indígenas, en Bolivia? Se moría y amparado en su fe, con la confesión, buscaba el perdón. Seguramente, admitir y relatar, ante notario, los nauseabundos hechos cometidos fueron parte de su penitencia para, con la clemencia divina, asegurarse el cielo. Muy fácil e impune.

En la educación cristiana está instituido que “no hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar”, por lo que: «No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón, siempre que su arrepentimiento sea sincero» (Catech. R. 1, 11, 5). Esto se basa también en que: “Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado” (cf. Mt 18, 21-22).

Consulte: ¿Crisis económica? Preguntemos a las ollas

La culpa y el temor al infierno después de la muerte persiguen a la gente católica, ya que no hay acto que no vea un dios omnipresente, ni siquiera se le escapa un pensamiento. En el credo, se nace sucio por el pecado original, por ello urge el bautismo que se constituye en un renacimiento en la pureza de la fe, luego irremediablemente se peca como parte de la condición humana, pero está la opción de la confesión y el arrepentimiento, entonces se aplica una penitencia y se perdona. Así, hasta la última confesión, en la extremaunción de ser posible. De esa manera, se muere en paz, yendo el alma al cielo. Un esquema finalmente conveniente si se ha vivido en pecado constante, como muchos sacerdotes.

Roma Padrosa, religioso español, murió a los 84 años en 2019 y confesó tres meses antes porque sabía que ya no le quedaba tiempo, necesitaba ese perdón. En su larga vida fue sembrando el mal por donde pasó, abusó en Bolivia de unas 70 niñas (aunque se cree que fueron cientos) de entre ocho y 11 años, a quienes fotografiaba y filmaba para seguirse recreando luego con las imágenes. No es el único, ya se conoció sobre los abusos cometidos por el jesuita Alfonso Pedrajas, cuyos actos también salieron a luz a través del diario El País de España. Este martes, en un documental de la televisión catalana TV3 aparecen las víctimas en Catalunya y en Bolivia de los sacerdotes Lluís Tó y Francesc Peris. Y lo que faltará por conocer.

No es solo que se trate de hombres que sometieron a niños y niñas a vejámenes sexuales, amparados por la superioridad física, tenían la investidura de un poder institucionalizado sobre quienes eran sus víctimas, ellos eran los representantes de dios. En Bolivia, además, abusaron de infantes en situación de gran vulnerabilidad por su situación social de pobreza y su condición de indígenas, que aún es sinónimo de relegación. En la Iglesia lo sabían y, en algunos casos, teniendo denuncias en España los enviaron a Bolivia. ¿Aquí el pecado es menor? Seguramente la impunidad sí.

La Iglesia Católica tiene culpa y ha pecado, sus pecados son mortales. Imperdonables, en la misma medida que los de estos curas que protegieron. Y lo son desde hace siglos. Ya lo eran en el siglo XVI cuando vendían indulgencias a quienes podían pagar por sus pecados, lo que provocó la Reforma Protestante obligándoles a realizar el Concilio de Trento e instituir nuevas formas de hacer frente a sus pecados internos y a los de sus fieles.

Las mujeres han sido igualmente víctimas constantes de la Iglesia Católica, los abusos hacia ellas por parte de sacerdotes también aparecen en páginas de diarios y documentales en televisión, aunque tienen menos efecto frente al que provoca el abuso de infantes. Los abusos, además, tienen que ver con su consideración histórica de que ellas son seres naturalmente inferiores, en su momento ni alma tenían, por lo que no pueden asumir cargos. La iglesia, la mayoría de ellas, son espacios de poder masculinos y hacen uso de él en diferentes proporciones. En la Iglesia Católica con gran impunidad, ya que los actos indebidos y también los delitos se suelen resolver internamente, ocultos bajo la alfombra.

El expresidente boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé ha pedido que la Fiscalía active sus competencias para la reparación de las víctimas de Roma, se entiende que también a todas las de los otros pedófilos abusadores seriales amparados en su sotana. Es necesario; pero, ¿cómo reparar? Económicamente, es una manera. Hay bienes de la Iglesia que se podrían expropiar, vender; hay impuestos que se deberían cobrar. Tras años de impunidad, son imperdonables.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Cómo el capitalismo se descarriló

Bret Stephens

/ 20 de junio de 2024 / 09:58

Los países del Grupo de los 7 podrían haber establecido un récord cuando se reunieron en Italia la semana pasada. ¿Ha habido alguna vez una asamblea menos popular de líderes del mundo libre? Los índices de aprobación variaron desde Giorgia Meloni, de alrededor de 40% de Italia, hasta Emmanuel Macron, de 21% de Francia, y Fumio Kishida, de 13% de Japón. El año pasado, el Barómetro de Confianza de Edelman encontró que solo el 20% de las personas en los países del G7 pensaban que ellos y sus familias estarían mejor en cinco años. Otra encuesta de Edelman, de 2020, reveló una amplia desconfianza hacia el capitalismo en países de todo el mundo, “impulsada por una creciente sensación de desigualdad e injusticia en el sistema”.

Lea: ¿Entendemos cómo se ganan guerras?

¿A qué se debe el amplio descontento con un sistema económico que se supone debe ofrecer una prosperidad sin igual? Ruchir Sharma, presidente de Rockefeller International y columnista del Financial Times, tiene una respuesta que se reduce a dos palabras: dinero fácil. En un nuevo libro revelador presenta un caso convincente. «Cuando el precio de pedir dinero prestado es cero», me dijo Sharma, «el precio de todo lo demás se vuelve loco». Por poner solo un ejemplo: en 2010, cuando comenzaba la era de las tasas de interés ultrabajas e incluso negativas, el precio de venta medio de una casa en Estados Unidos rondaba los $us 220.000. A principios de este año, eran más de $us 420.000.

En ningún otro lugar la inflación (en el sentido amplio del término) ha sido más evidente que en los mercados financieros globales. En 1980 valían un total de $us 12 billones de dólares, equivalente al tamaño de la economía mundial en ese momento. Después de la pandemia, señaló Sharma, esos mercados valían $us 390 billones, o alrededor de cuatro veces el producto interno bruto total del mundo.

En teoría, el dinero fácil debería tener amplios beneficios para la gente común, desde los empleados con planes 401(k) hasta los consumidores que obtienen hipotecas baratas. En la práctica, ha destruido gran parte de lo que solía hacer del capitalismo un motor de prosperidad de la clase media en favor de los viejos y los muy ricos.

Primero, hubo inflación en los activos reales y financieros, seguida de inflación en los precios al consumidor, seguida de mayores costos financieros a medida que las tasas de interés aumentaron para combatir la inflación, lo que inevitablemente genera presión política para volver a políticas de dinero fácil.

El golpe a la economía en general también se presenta de otras formas: mercados ineficientes que ya no utilizan cuidadosamente el dinero para sus usos más productivos, grandes corporaciones que se tragan a competidores más pequeños y recurren a lobbystas para doblar las reglas gubernamentales a su favor, y el colapso de las prácticas económicas prudenciales.

Pero el peor golpe es para el capitalismo mismo: una sensación generalizada y bien fundada de que el sistema está roto y amañado, particularmente contra los pobres y los jóvenes. La consecuencia social de esto es la rabia; la consecuencia política es el populismo.

¿Qué sucede cuando los dos partidos principales están casados con dos versiones de las mismas ideas fallidas? ¿Y qué sucede cuando figuras destacadas tanto de la izquierda progresista como de la derecha populista buscan agravar el problema con un crédito aún más fácil y un gasto más galopante? La respuesta: estamos vagando en la niebla. Y el precipicio está más cerca de lo que pensamos.

(*) Bret Stephens es columnista de The New York Times

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¿Salimos del atolladero?

Solo el Tribunal Constitucional parece contar con el poder suficiente; todo se mueve en torno suyo

Rubén Atahuichi

Por Rubén Atahuichi

/ 19 de junio de 2024 / 06:44

Bolivia se encuentra sumergida en una profunda crisis política y una evidente sensación de crisis económica. Hace más de un año, un proceso tan importante para el país, las elecciones judiciales, no termina de concretarse por desacuerdos entre las organizaciones con representación legislativa y el oficialismo afectado por una crisis interna. Para mal de males, la pandemia del COVID-19, la guerra Rusia-Ucrania y la desaceleración económica mundial aumentan la tensión social.

Sin embargo, el desorden institucional es el que pone en vilo al país y tiende a dañar la siempre frágil democracia. ¿Cuál es el origen?

Consulte: ¿La ‘unidad es posible’ en la oposición?

Desde 2019, cuando Evo Morales fue derrocado y en su lugar se autoproclamó Jeanine Áñez, la polarización se ahondó en el país con la dicotomía “fraude electoral” y “golpe de Estado”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a propósito de su visita in loco de 2023, consideró que esas contradicciones son la causa de ese estado de situación política.

En consecuencia, el informe observó dificultades en la cohesión social y secuelas de la crisis política de 2019. Sin embargo, no lo es todo.

La crisis del Movimiento Al Socialismo (MAS) se constituye en un factor desordenador. Al llegar al poder Luis Arce, la situación del país parecía encauzarse, a pesar de la confrontación natural entre el oficialismo y la oposición. Sin embargo, desde inicios de septiembre de 2022, cuando Morales denunció un presunto “plan negro” en su contra, la crisis interna comenzó a develarse.

Poco a poco, Morales empezó a marcar distancia de su alfil, por quien se decantó en Buenos Aires por encima de la decisión de las organizaciones sociales que, habían apostado por David Choquehuanca y Andrónico Rodríguez.

Arce resultó ser el “traidor” para Morales y éste se convirtió en el líder de la oposición. Esta condición es ahora el factor desordenador.

La Asamblea Legislativa está casi paralizada por la división del MAS en facciones arcista y evista, y la gobernabilidad de Arce, en riesgo. Esa debilidad obligó a su presidente nato a contener por varios meses su decisión de no llamar a sesiones, hasta que Andrónico Rodríguez, la apuesta postergada de Morales, tuvo que aprovechar el viaje de Arce a Rusia y entender que Choquehuanca dejó en vacancia su papel legislativo para convocar a sesión bicameral y resolver leyes pendientes, más el proyecto relativo al cese de magistrados y consejeros electos en 2017, prorrogados por el Tribunal Constitucional.

Esa disputa interna incluso impide la convocatoria a un congreso partidario para cumplir con las resoluciones del Tribunal Electoral relativas a la renovación de su dirección nacional. En su disputa, las facciones partidarias acudieron a salas constitucionales para pretender hacer valer su legitimidad. Ante la fuerza de la ley y su propio estatuto partidario, solo consiguieron la injerencia de un órgano sobre otro órgano

Solo el Tribunal Constitucional parece contar con el poder suficiente; todo se mueve en torno suyo. De rezagar sus decisiones en 2023, pasó a prorrogar a magistrados y consejeros más allá del mandato legal, y forzar la convocatoria a elecciones judiciales fuera de tiempo.

El Tribunal Electoral acaba de llamar a una cumbre política. Carga el peso enorme de no fracasar en el intento de encaminar los acuerdos más allá de las elecciones judiciales. Su empresa es grande: impulsar una salida del atolladero político y salvar las elecciones y la democracia.

A diferencia de otros órganos del Estado, el Electoral guarda aún credibilidad; habrá que respaldar sus propósitos. Es nuestro compromiso.

(*) Rubén Atahuichi es periodista

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Gastronomía, cocinas y biodiversidad

Karina Sauma

/ 19 de junio de 2024 / 06:40

La gastronomía va más allá de hablar de alimentos y platos decorados con finos ingredientes. Es una conjunción de alimentos, cultura y sociedad. La gastronomía sostenible busca armonizar el arte de la cocina con la conservación del medio ambiente y la salud de las personas, integrando prácticas responsables y éticas en todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. Este enfoque no solo se preocupa por la calidad y la seguridad de los alimentos, sino también por el impacto social y ambiental de las prácticas tradiciones gastronómicas. En este contexto, la cocina, desde el territorio y el aprovechamiento de la biodiversidad nativa, juega un papel crucial.

Con este enfoque de gastronomía sostenible, valoramos la producción local y de temporada, rescatando ingredientes autóctonos y apoyando las economías de las comunidades locales. Fomentar el consumo de recursos de la biodiversidad, provenientes de buenas prácticas, da valor a productos saludables y resilientes. La gastronomía sostenible también garantiza condiciones justas y equitativas para los trabajadores del sector, especialmente apoyando a los pequeños productores, fundamentales en la cadena productiva de recursos provenientes de la biodiversidad.

Revise: Siempre sustentables

Este concepto de gastronomía sostenible adquiere más valor cuando comprendemos la importancia de las cocinas desde el territorio. Estas prácticas utilizan ingredientes y técnicas culinarias representativas de una región específica, realzando modos de vida, identidades culturales y culinarias, y promoviendo la sostenibilidad. Un ejemplo es la almendra chiquitana, desarrollada en comunidades del bosque seco chiquitano, donde asociaciones de comunidades indígenas han mejorado sus medios de vida a través de buenas prácticas de este recurso que fomentan la economía local.

Las cocinas desde el territorio aprovechan al máximo los ingredientes disponibles, optimizan los recursos y son una clara expresión cultural e histórica de una región, siendo la bandera de una gastronomía sostenible. Estas buenas prácticas con recursos de la biodiversidad proporcionan una amplia gama de ingredientes que deben ser utilizados de manera responsable para crear platos deliciosos y saludables.

El desarrollo de la gastronomía sostenible, la cocina desde el territorio y el aprovechamiento de la biodiversidad nativa enfrentan desafíos, pero también presentan numerosas oportunidades. La gastronomía sostenible busca equilibrar el placer de la comida con la responsabilidad ambiental y social. Las cocinas desde el territorio buscan un aprovechamiento sostenible de la biodiversidad con buenas prácticas de manejo, creando platos que no solo son deliciosos, sino también sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, además de tener un fuerte componente cultural e identitario.

Debemos enfrentar desafíos desde la educación, la innovación y la colaboración con las comunidades locales para transformar la producción y el consumo en alimentos sostenibles y saludables para todos. Promover iniciativas de gastronomía sostenible, valorizando los recursos de la biodiversidad transformados desde el territorio y adquiriendo productos de comunidades indígenas, no solo genera una cadena de valor que favorece a hombres y mujeres de las comunidades, sino que también beneficia al medio ambiente y sus economías locales.

COLUMNA VERDE  2

(*) Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN

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