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lunes 6 dic 2021 | Actualizado a 23:51

Mercurio y menopausia

Urgen medidas para evitar la comercialización y el uso libre de mercurio en el país.

/ 16 de enero de 2018 / 04:03

El mercurio es uno de los metales más dañinos para la salud de las personas, de los animales y del medioambiente. Por este motivo, la mayoría de los países ha prohibido su comercialización, entre ellos Bolivia. Empero, a pesar de ello la utilización y venta de este metal goza de muy buena salud en el país, con los consecuentes impactos que esta nociva práctica conlleva.

Por ejemplo, de acuerdo con estimaciones del centro de salud de Tipuani, la mitad de las mujeres en edad fértil que habitan en ese municipio paceño (cerca de 1.800 féminas entre los 16 y los 44 años) presentan síntomas de menopausia, como la pérdida de la menstruación y/o desequilibrios hormonales. Esto debido a la exposición permanente de la población al mercurio, ampliamente utilizado en esa región para la explotación artesanal de oro.

Este cálculo coincide con estudios elaborados por instituciones privadas como la Asociación Médica Voluntaria Wiñay, que en 2013 realizó pruebas de papanicolau y de cáncer cervicouterino a 420 mujeres de Tipuani, de las cuales 357 (el 85%) sufrían de menopausia temprana, a pesar de no tener más de 36 años.

Según se consigna en un reportaje publicado ayer en este diario, muchas de estas mujeres trabajan recolectando oro en los ríos Tipuani, Mapiri, Kaka y Challana; algunas incluso junto a sus hijos. Y para separar el metal precioso del resto de los componentes utilizan mercurio, uno de los metales más tóxicos y contaminantes del planeta, tanto más dañino por cuanto sus partículas no se degradan y se acumulan en la cadena alimenticia, por lo que es fácilmente absorbido por los cultivos, la fauna y las personas. De allí que cause serios problemas de salud y daños en los ecosistemas allí donde se desplaza. Siendo uno de estos impactos precisamente el envejecimiento prematuro de las células. Por ello, la menopausia precoz constituye un síntoma común entre las mujeres que mantienen contacto o ingieren de manera regular este metal, según explica el ginecólogo Winston Uzín.  

Pero no es el único efecto ni tampoco el más fuerte. De hecho, diferentes estudios advierten que la exposición prolongada a esta sustancia produce desde la irritación de ojos y piel; pasando por asma, bronquitis, males hepáticos y problemas en los sistemas renal y nervioso; hasta malformaciones, abortos y cáncer. Además, perturba la fertilidad de los suelos, pastizales y cultivos. Por todo ello, la OMS ha incluido al mercurio entre los 10 productos químicos que generan mayores problemas para la salud pública en el mundo.

Por todo esto, urgen medidas para evitar la comercialización y el uso libre de este metal en el país, que hoy por hoy se lo puede adquirir sin ningún tipo de restricciones, y no solo a través de internet, sino también en tiendas que funcionan a la vista y paciencia de las autoridades, por ejemplo en las calles Figueroa, Max Paredes y Tarapacá de la ciudad de La Paz.

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Saboteadores republicanos

/ 6 de diciembre de 2021 / 04:11

Con todo lo demás sucediendo, la probable desaparición inminente de Roe vs. Wade, la revelación de que Donald Trump sabía que había dado positivo por el coronavirus antes de debatir con Joe Biden, y más, no sé cuántos lectores saben que el gobierno de Estados Unidos casi se vio obligado a cerrar este fin de semana. Un acuerdo de última hora evitó esa crisis, pero faltan un par de semanas para otra crisis: se espera que el gobierno alcance su techo de deuda a mediados de este mes, y si no se eleva el techo se producirían estragos no solo en la gobernanza, sino también en la reputación financiera de Estados Unidos.

La cuestión es que el gobierno federal no tiene ningún problema para recaudar dinero; de hecho. Se trata de política. Tanto el continuo financiamiento del gobierno como el aumento del límite de la deuda están sujetos al obstruccionismo, y muchos senadores republicanos no apoyarán hacerlo a menos que los demócratas cumplan con sus demandas.

¿Y qué han hecho los republicanos que están dispuestos a poner en peligro tanto el funcionamiento de nuestro gobierno como la estabilidad financiera de la nación? Digan lo que digan, no están adoptando una posición por principio, o al menos, no por ningún otro principio que no sea la proposición de que incluso los demócratas debidamente elegidos no tienen derecho legítimo a gobernar.

De alguna manera hemos visto esta película antes. Los republicanos liderados por Newt Gingrich cerraron parcialmente el gobierno en 1995-96 en un intento de obtener concesiones del presidente Bill Clinton. Los legisladores republicanos crearon una serie de crisis de financiamiento bajo el presidente Barack Obama, nuevamente en un intento (parcialmente exitoso) de obtener concesiones políticas. La creación de crisis presupuestarias cada vez que un demócrata se sienta en la Casa Blanca se ha convertido en el procedimiento operativo estándar de los republicanos.

Sin embargo, los actuales intentos republicanos de extorsión son más desnudos y menos racionales que lo que sucedió durante los años de Obama. Esta vez, los obstruccionistas republicanos ni siquiera fingen preocuparse por la tinta roja. En cambio, están amenazando con cerrar todo a menos que la administración Biden abandone sus esfuerzos para combatir el coronavirus con mandatos de vacunas.

¿Sobre qué trata? Como han señalado muchos observadores, las afirmaciones de que la oposición a los mandatos de vacunas (y una oposición similar a los mandatos de máscara) se trata de mantener la libertad personal no resisten ningún tipo de escrutinio. Ninguna definición razonable de libertad incluye el derecho a poner en peligro la salud y la vida de otras personas porque no te apetece tomar precauciones básicas.

Además, las acciones de los gobiernos estatales controlados por los republicanos, por ejemplo en Florida y Texas, muestran un partido que no es tanto a favor de la libertad como a favor del COVID-19. ¿De qué otra manera puede explicar los intentos de evitar que las empresas privadas, cuya libertad de elección se suponía que era sacrosanta, exigieran que sus trabajadores estuvieran vacunados u ofrecieran beneficios especiales por desempleo para los no vacunados?

En otras palabras, el Partido Republicano no parece un partido que intente defender la libertad; parece una fiesta que intenta bloquear cualquier respuesta eficaz a una enfermedad mortal. ¿Por qué está haciendo esto?

Hasta cierto punto, seguramente refleja un cálculo político fríamente cínico. Los votantes tienden a culpar a cualquier partido que detente a la Casa Blanca por cualquier cosa mala que suceda durante su mandato, lo que crea un incentivo para que un partido lo suficientemente despiadado se involucre en un sabotaje total. Efectivamente, los republicanos que lucharon contra todos los esfuerzos para contener el coronavirus ahora están atacando a la administración Biden por no haber puesto fin a la pandemia.

Pero intentar cerrar el gobierno para bloquear las vacunas parece una exageración, incluso para los cínicos empedernidos. En cambio, lo que parece estar sucediendo va más allá de los cálculos fríos. Como señalé en el pasado, los políticos republicanos ahora actúan como apparatchiks en un régimen autoritario, compitiendo para tomar posiciones cada vez más extremas como una forma de demostrar su lealtad a la causa y al Líder. Atender la histeria contra las vacunas, hacer todo lo posible para mantener la pandemia, se ha convertido en algo que los republicanos hacen para mantenerse en buena posición dentro del partido.

El resultado es que uno de los dos principales partidos políticos de Estados Unidos no solo se niega a ayudar a la nación a lidiar con sus problemas; está trabajando activamente para hacer que el país sea ingobernable. Y espero que el resto de nosotros no haya perdido la capacidad de horrorizarnos adecuadamente ante este espectáculo.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía y columnista de The New York Times.

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¿Retorno del empate catastrófico?

/ 6 de diciembre de 2021 / 04:08

En un país hecho de contradicciones constitutivas e insalvables y, por lo tanto, históricas, los momentos polarizantes no son necesariamente la excepción, sino todo lo contario, la recurrencia. Desde hace casi 200 años, Bolivia es un país dividido. Ora por las herencias coloniales: segregaciones raciales, ora por las fracturas republicanas: desigualdades sociales y divisiones regionales. Entonces, la intensidad de las tensiones vividas hace dos años, a pesar de que fueron momentos muy álgidos, no debería generar extrañeza.

Cuando la polarización se volvió aguda se acudió al concepto de Antonio Gramsci: el “empate catastrófico”. Desde ya, la polarización agravada en la época del debate constituyente fue esgrimida analíticamente por el exvicepresidente Álvaro García Linera para dar cuenta del tortuoso camino de construcción hegemónica. Obviamente, ese “empate catastrófico” desembocó en un “punto de bifurcación” (dixit García Linera), para la resolución parcial —ahora sabemos que no era estructural— de esa polarización por la vía de la aprobación de un nuevo “contrato social”: la nueva Carta Magna que constitucionalizaba el Estado Plurinacional, pero, al mismo tiempo, con autonomías.

Ese “punto de bifurcación” se basaba, entre otras cosas, en el apoyo de la clase media —siempre resistente a la cuestión indígena— al proyecto del Movimiento Al Socialismo (MAS). Entonces, esa hegemonía supuso, además, sendas victorias electorales, y, al mismo tiempo, supuso aniquilar las intenciones desestabilizadoras de aquel momento (operación Hotel Las Américas, en Santa Cruz, por ejemplo).

En el MAS se acostumbraron —y nos acostumbramos— a creer que tenían todo controlado: creían que la hegemonía era perdurable y lo manejaba todo. Y de pronto un desliz político: la búsqueda de la reelección presidencial de Evo Morales despertó todos los demonios dormidos de la oposición. Así, la hegemonía sufrió una inflexión, generando una época de conspiración política que luego desembocó en un golpe de Estado.

Posterior al golpe, el MAS ganó (55,1%) las elecciones presidenciales de 2020, pero no fue suficiente para restituir la hegemonía. Acto seguido, las fuerzas opositoras, vía las elecciones subnacionales, ocuparon espacios de poder. Y, a partir de allí, intentar hacer una cruzada de deslegitimación política contra el gobierno de Luis Arce y al propio liderazgo de Evo Morales.

Después de una tregua poselecciones 2020, reaparecieron los discursos incendiarios, volvieron las friegas y las movilizaciones. O sea, se reactivó la polarización. Recordemos, la polarización de 2008/2009 se asentó en diversas aristas: étnica, regional, política y, además, cada polo tenía un proyecto estatal propio: el Estado Plurinacional y las autonomías departamentales. Esas mismas aristas se reeditaron en los conflictos poselectorales de 2019 hasta las coyunturas críticas de las últimas semanas. Quizás la propuesta federalista enarbolada por el gobernador cruceño es la cereza que le faltaba a la torta.

Entonces, el discurso federalista es un remedo del autonomista de los sectores elitistas de Santa Cruz en el curso de la polarización de 2008/2009. Más allá de la consistencia programática de la propuesta federalista, al parecer es una consigna comprensible en el contexto de la reactivación de la polarización, o sea, en el retorno del “empate catastrófico”. ¿Cómo superar esa polarización? Buscar otro “punto de bifurcación” hoy suena como utopía o quizás la recomendación de Armando Ortuño sea una salida más realista: “convivir con la polarización”.

Yuri Tórrez es sociólogo.

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Los no conectados

/ 6 de diciembre de 2021 / 04:03

Cuando hay deslizamientos en La Paz o alguna otra desgracia que provoca que familias pierdan su vivienda y sus pertenencias, nos conmovemos y compartimos un sentimiento de injusticia, indignación y solidaridad. Esto se debe a que la vivienda, la electricidad o el saneamiento son servicios básicos que además están reconocidos por nuestra Constitución Política del Estado como tales. Significa que son servicios a los que todas las personas deberían acceder por un principio de dignidad humana.

El acceso a las telecomunicaciones, es decir a internet, tiene la misma calidad de servicio básico y está también reconocido por la Constitución Política del Estado, pero cuando no es abastecido integralmente no compartimos esa sensación de injusticia profunda por las personas que no tienen acceso a internet en el país.

El 63% de la población en Bolivia usa internet, según la última Encuesta de Hogares del INE, eso significa que el 37% de la población no tiene acceso a comunicación, educación, información, trabajo o libertad de expresión en internet, entre otros Derechos Humanos. Y esta situación no provoca generalmente gran indignación, hemos normalizado que un grupo de personas viva sin conexión a internet.

No estar conectado afecta a varias actividades y al ejercicio de derechos. Por ejemplo, las comunicaciones con personas queridas o por negocios se encarecen y se vuelven imposibles en ocasiones. Por otro lado, se tiene acceso solo a una menor cantidad de medios masivos de difusión informativa, lo que reduce la capacidad de participación democrática. Estas barreras se incrementaron y agravaron durante la pandemia, ya que la cuarentena obligó a digitalizar las actividades cotidianas más importantes para evitar que las personas salieran de sus casas, así que quienes no tenían conexión a internet no tuvieron la opción de trabajar o estudiar en línea; al menos durante los meses de cuarentena rígida no tuvieron más que parar sus actividades. También sucedió que sus voces fueron reducidas porque solo podían utilizar los teléfonos para expresarse, los canales presenciales se redujeron dramáticamente. Igualmente, se imposibilitaron las opciones de reunirse con objetivos de esparcimiento, políticos, culturales o de cualquier otra índole; tuvieron que permanecer en casa.

Para quienes no tienen conexión a internet, una parte de la vida les es negada, esto degrada su condición humana. Internet es un condicionante para el acceso al ejercicio de varios Derechos Humanos y a asegurar la dignidad humana. Es por esto que además de defender los Derechos Humanos que se ejercitan en físico, es imperioso defender y promover sus expresiones en línea.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana. word-press.com

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Messi: nunca es sorpresa que gane el mejor

Jorge Barraza, periodista argentino

Por Jorge Barraza

/ 5 de diciembre de 2021 / 20:09

Hacia el año 2010, Juan Pedro Damiani, entonces presidente de Peñarol, deslizó la intención de construir por fin un estadio propio para el glorioso club aurinegro. En 2011 presentó el proyecto en sociedad. “Eso es humo”, dijeron socarrones los hinchas de Nacional. Pasó el 2012 sin novedades. “Se demoran en darnos la habilitación”, informó Juan Pedro. “Ja, ja… ¿no te dije…? puro humo”, siguieron los de enfrente. En 2013 llegó la aprobación de los planos y Damiani anunció que en 2014 comenzarían las obras. “Más humo”. El 30 de marzo de 2016 fue inaugurado con toda la pompa el bellísimo coliseo. Ese día lo entrevistaron en el centro del campo a Damiani, éste señaló las tribunas y dijo: “El humo tiene capacidad para más de 40.000 personas”.

Con Messi sucede algo similar: para el madridismo, los maradonianos, los fans de Cristiano y buena parte de Latinoamérica todo lo suyo es márketing, prensa y humo. Pero el humo tiene 756 goles, 38 títulos (siempre siendo la máxima figura), 10 ligas de España, 8 Pichichis, cuarenta o cincuenta récords, 7 Balones de Oro. Sin contar la clase, su punto más alto. Le pasa, a Leo, lo que a Guardiola: su excelencia está bajo sospecha.

«Ya ha ganado dos y será el jugador con más Balones de Oro de la historia. Ganará cinco, seis o siete». La profecía de Johan Cruyff en 2012 se hizo realidad. Lionel Messi alcanzó el lunes último la estratosférica cifra de 7 Balones de Oro conquistados en su extraordinaria carrera. No puede aventurarse que no será superado, todo es posible en futbol, aunque tal vez pasen décadas para eso. Lo mismo acontece con sus ocho Pichichis logrados en España. Aún así, nada de eso se compara con su juego único, inteligente, sutil. Un mérito adicional: este séptimo le llegando pisando los 35 calendarios. El premio refiere “al mejor jugador del mundo”. Cuando Messi juega bien (y es muy seguido…) lo suyo es tan lujoso y espectacular que deja uno o dos escalones atrás a cualquier otro crack, llámese Mbappé, Haaland, Cristiano Ronaldo, Salah, Neymar o Benzemá.

Leo aventajó por ligero margen a Robert Lewandowski: 613 puntos a 580. Tercero fue el brasileño Jorginho con 460, cuarto Benzema con 239, quinto N’Golo Kanté con 186, sexto Cristiano Ronaldo, 178. Luego se encolumnaron Mohamed Salah, 121; Kevin De Bruyne, 73; Kylian Mbappé 58 y Gianluigi Donnarumma 36.

Con el séptimo oro cerró, de paso, el mano a mano que disputa desde hace quince años con Cristiano. El marcador quedó 7 a 5 y al portugués no se le avizoran chances de sumar otro galardón, ya cumple 37. A propósito de CR7: desde que se fue del Bernabéu no volvió a obtener el premio. Se lo habían dicho: hace frío fuera del Madrid. El que se va, pierde la más poderosa red de protección y promoción que el fútbol haya conocido jamás.

El nuevo Balón tuvo un resultado inobjetable, muy bien dado. Estaban parejos Messi y Lewandowski, Leo desniveló al ganar la Copa América. Un torneo continental pesa y, como dijo el inquieto colega boliviano Roberto Acosta Echavarría, “es la primera vez que la Copa América decide un Balón de Oro”. A Messi se le achacaba no conquistar un título con Argentina. Ahí está.

Se hizo un cotejo estadístico anual entre Leo y Lewa contando goles, asistencias, situaciones de gol creadas, pases acertados, gambetas completadas, recuperaciones, partidos en que fue el jugador más valioso… De quince ítems, Messi superó al polaco en catorce. Aparte de ello, no hay que olvidar el contexto: Lewandowski ha logrado sus números excepcionalmente rodeado, en un Bayern que es una máquina en el campo y muy serio en los escritorios, bien gobernado. Messi lo hizo en el Barça, en el peor año de su hecatombe institucional, económica y deportiva. Sumido, por cierto, en una espiral de derrotismo.

Queda una sensación de injusticia hacia el de Varsovia, en la que no tiene nada que ver Lionel. Pasó que Robert tuvo un año sensacional la temporada anterior: marcó 59 goles y fue la cereza de ese Bayern campeón de todo: Bundesliga, Copa y Supercopa de Alemania, Champions y Supercopa de Europa. Ya fuera de plazo sumó el Mundial de Clubes. Un carro de goles y cinco títulos lo avalaban. Sin embargo, en curiosa decisión, los directivos de France Football decidieron que, al ser el peor año de la pandemia, que mantuvo inactivo al fútbol varios meses, no debía entregarse el trofeo. Aunque después se reanudaron los torneos. El campeonato francés se dio por finalizado unas fechas antes y, por tanto, la revista consideró que “no todos los futbolistas tenían las mismas posibilidades de competir por la estatuilla”. Y Robert se quedó con las manos vacías. Pero eso fue en 2020. En 2021 su producción resultó excelente, aunque inferior a la de Leo. Y nunca olvidemos que, jugador contra jugador, no hay color: Lewandowski es un finalizador, Messi además es realizador. No cabía reparar en 2021 el error de 2020.

«Lewandowski merecía ganar el Balón de Oro, para mí. Pero los que alzaron los brazos con disgusto porque ganó Messi deben estar locos. Ganó la Copa América siendo el máximo goleador del torneo. Y sus números a nivel de clubes volvieron a ser monstruosos. No es para indignarse», señaló Michael Owen, Balón de Oro 2001, hoy comentarista en TV.

En materia de selecciones, el líder de Polonia no obtuvo ninguna corona y pasó al repechaje en la clasificatoria para Catar. Le anotó goles a Andorra (4), San Marino (2), Bosnia (2), Suecia (2), Albania (1), España (1), Holanda (1), Hungría (1). Messi, en cambio, hizo una impecable Copa América y una magnífica Eliminatoria, logrando la clasificación al Mundial con Argentina. Dos sucesos de bastante simbolismo lo encumbran todavía más: su octavo título de goleador en España (una hazaña), los últimos cinco consecutivos, y haber superado a Pelé en goles con selección: 80 a 77. Son datos fuertes.

Desde dos meses antes de la entrega del Balón, los medios europeos, casi todos, hicieron encuestas: L’Equipe (Francia), Voetbal International (Holanda), World Soccer (Inglaterra), As, Marca, El Chiringuito (medios ultramadridistas). En todas arrasó Messi, en algunas con más del 70% de las preferencias. O sea, el público en general ya lo ungía ganador. En las casas de apuestas pagaba 1,30 Messi y 3 euros Lewandowski. No se entiende que su triunfo generara sorpresa, era ultrafavorito.

 Por último, se agita siempre la fantasía de que “estos premios están arreglados” o que “son producto del marketing”. Un absurdo nacido del desconocimiento. Hablamos con Danilo Díaz, periodista chileno de alto prestigio acerca de los procedimientos del voto. Él es uno de los 180 que elige el Balón de Oro cada año. “No, ¿qué marketing…? Jamás me hicieron alguna insinuación sobre a quién votar ni me cambiaron el voto. Es de una transparencia total, muy seria la gente de France Football. Voté a Messi porque en un año de transición no hubo una figura superlativa que descollara en club y selección y a él le fue bien en el Barcelona y salió campeón de América, nada menos que en Brasil. A Lewandowski lo puse cuarto, él tuvo una temporada extraordinaria, pero en el 2020”.

El estentóreo y descriptivo narrador Paché Andrade, de RCN, lleva más de quince años votando por Colombia en el premio anual al mejor futbolista del mundo. Certifica lo de Danilo: “Nunca recibí una recomendación o presión para inclinarme por alguien, y con otros colegas extranjeros que también comparten esta responsabilidad hablamos siempre de la libertad que nos dan para elegir y el respeto por nuestro voto. Yo también voté a Messi, segundo Jorginho, tercero Lewandowski”.

France Football publica el voto de cada elector, también el suyo, y Pascal Ferré, editor de la revista, se decantó por Lewandowski. En ninguna de las dos últimas ediciones eligió a Messi, pero este igual ganó. France Football no decide quién gana el premio, apenas lo organiza.

Cualquier futbolista redondea una temporada excepcional con 38 goles; Messi en un año malo marca 45. Alguien hace 20 asistencias y se lo proclama el rey del pase-gol, pero Messi, estando flojo sirve 22. En todos los ítems es igual. O sea, el problema no son France Football o la FIFA, es Messi.

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El maleficio de los penales del CAR

Ricardo Bajo, es periodista.

Por Ricardo Bajo H.

/ 5 de diciembre de 2021 / 20:06

Introducción: tres equipos se juegan el título en dos fechas. El Tigre necesita que su histórico rival –el club Bolívar- quite puntos al líder Always Ready en Villa Ingenio. Las suspicacias están a la orden del día. Godoy, el DT “millonario”, opta por Medina como juvenil para cubrir el lateral derecho. La dupla del medio es para Saucedo y Galindo. Los hombres del tridente son: Árabe, Ramallo y Arce. El punta es Catuy. En Bolívar, la línea de cinco no se negocia; el doble “cinco” es para Granell y Villamil; con Saavedra de enganche; y arriba Ramos y Abrego. El Estadio Municipal de El Alto casi se llena.

Nudo: la tenencia de la pelota es para Bolívar con el CAR, jugando al contragolpe. Así, llega un palo de Flores que se proyecta, más como extremo que como carrilero, dejando huecos a su espalda. La defensa adelantada de Bolívar también invita a atacar detrás de sus dos carrileros (Bejarano y Fernández). El flanco débil de Always es su lateral/inexperto Medina. Roberto Carlos huele la sangre y tras una pérdida de Arce llega el 0-1 de Saavedra.

La “Academia” abre la cancha y ataca por los costados, desprotegidos por los laterales locales y la falta de cobertura de Árabe y Ramallo. La partida de ajedrez la gana Zago. Samuel Galindo desaparece (una vez más). Always solo lastima cuando logra montar contragolpes: en uno de ellos llega el golazo del panameño Catuy para empatar.

Desenlace: en el descanso se hace la ola mexicana y el presidente Costa regala pelotas a la grada. En la segunda parte, se cambian los papeles: Bolívar se repliega y el CAR, atenazado por los nervios, opta por los pelotazos a la olla donde se extraña a Carmelo Algarañaz. La contención local en el medio desaparece y los celestes perdonan goles cantados a la “contra”. Godoy reacciona tarde y mete a Machado. Antes ha sacado al “Conejo” Arce, el único capaz de filtrar pelotas. Sobre el final, se hace presente el maleficio de los penales. En la retina todavía permanece aquel penal de Sanguinetti en Copa Libertadores. En la memoria quedará el fallo de Catuy, un error de tres millones de dólares. ¿Por qué no pateó el «Menona»?

Post-scriptum: la última fecha también será de infarto. The Strongest depende de sí mismo (debe ganar a Real Santa Cruz en su casa). Esperando el tropezón, estarán el sorprendente Independiente de Sucre y el propio Always que llega como tercero. Todo puede pasar: hagan sus apuestas.

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