Voces

miércoles 16 jun 2021 | Actualizado a 23:00

Francisco y el crucifijo de Luis Espinal

Espinal reciclaba las maderas y muebles inservibles dándoles nuevos sentidos estéticos e incluso místicos.

/ 25 de marzo de 2018 / 04:00

Este domingo se conmemora un aniversario más del asesinato martirial de nuestro queridísimo compañero Luis Espinal, ocurrido la noche del viernes 21 al sábado 22 de marzo de 1980, en medio de las celebraciones por el fallecimiento del héroe del Topáter Eduardo Abaroa, en 1871.

Esta vez me fijaré en otra forma de comunicación alternativa desarrollada por Espinal desde su llegada a Bolivia en 1968: sus tallados en madera frecuentemente ya desechada. En eso se adelantó a lo que el papa Francisco criticó después en su encíclica más innovadora Laudato si (2015) sobre el cuidado del medio ambiente: nuestra incapacidad de reciclar tantas cosas que pronto botamos como inservibles. Espinal, en cambio, reciclaba las maderas y muebles inservibles dándoles nuevos sentidos estéticos e incluso místicos.

Me fijaré en su tallado más controvertido: su propio Cristo de los votos, recibido en 1951. Cambió en él su cruz convencional por otra formada por un martillo, y a sus pies colocó una hoz, símbolos de los obreros y de los campesinos respectivamente, pero adoptados como propios también por los comunistas de todo el mundo. El presidente Evo le regaló una réplica al papa Francisco durante la visita que hizo a Bolivia en 2015, y él hizo un gesto que muchos enseguida interpretaron como de indignación, pero que en la charla con periodistas en su viaje de retorno a Roma interpretó en los siguientes términos: “Curiosamente, yo no conocía esto y ni siquiera sabía que el padre Espinal era escultor y además poeta. Lo he sabido en estos días. Lo vi y para mí fue una sorpresa”.

La alusión como poeta se refiere sin duda a sus Oraciones a quemarropa. El papa Francisco dijo más de lo que entonces le sorprendió, porque efectivamente antes de venir a Bolivia Espinal escribía también poesías en catalán, las que incluso ganaron premios en su patria natal catalana. Pero desde su vuelta a nacer en Bolivia ya no lo hizo más, y en cierta forma los cambió por esos tallados a los que aquí nos referimos.

Prosigue el papa Francisco: “Segundo, lo considero arte protesta, que en algunos casos puede ser ofensivo. Tercero, en este caso concreto, el padre Espinal fue asesinado en el año 80. Era un tiempo en el que la Teología de la Liberación tenía muchas variantes diferentes, una de las cuales era con el análisis marxista de la realidad, y el padre Espinal pertenecía a ésta. Eso sí lo sabía, porque en aquel tiempo yo era rector en la Facultad de Teología y se hablaba mucho de esto, de las diversas variantes y de quiénes eran sus representantes”.

“En el mismo año (en realidad 1981, cuando Espinal ya había sido asesinado), el padre general de la Compañía de Jesús, Padre Arrupe, mandó una carta a toda la compañía sobre el análisis marxista de la realidad en teología, un poco parando esto, que decía: ‘No, no va, son cosas diversas, no va, no es adecuado’. Y cuatro años más tarde, en el 84, la Congregación para la Doctrina de la Fe (entonces presidida por el cardenal Ratzinger, futuro papa Benedicto XIV) publicó el primer documento, pequeño, la primera declaración sobre la Teología de la Liberación, que critica esto. Después vino el segundo (documento), que abrió las perspectivas más cristianas. Estoy simplificando. Hagamos la hermenéutica de aquella época. Espinal era un entusiasta de este análisis marxista de la realidad y también de la teología, usando el marxismo. De ahí surgió esta obra. También las poesías de Espinal son de ese género protesta: era su vida, era su pensamiento, era un hombre especial, con tanta genialidad humana, y que luchaba de buena fe. Haciendo una hermenéutica del género, entiendo esta obra. Para mí no ha sido una ofensa. Pero he tenido que hacer esta hermenéutica y la comparto con ustedes para que no haya opiniones equivocadas”.

Es significativo el hecho de que Francisco reitera tres veces la palabra “hermenéutica”. Podría yapar algo: Lucho mantenía ese Cristo para sí, en su cabecera, no para difundirlo.

Comparte y opina:

Israel: Gobierno nuevo con políticas viejas

/ 16 de junio de 2021 / 01:45

El 23 de marzo, por cuarta vez en dos años, Israel celebró sus elecciones generales, donde dos tercios del total de los escaños del Parlamento están ocupados por un campo político de corte claramente extremista. El domingo 13 de junio, el Parlamento votó por un nuevo gobierno israelí encabezado por el extremista Naftali Bennett, quien obtuvo 60 votos favorables y 59 en contra, hubo una abstención.

El nuevo gobierno de coalición política heterogénea, llamado el “gobierno del cambio”, está apoyado por ocho partidos de tendencias políticas opuestas. Parece complicado que dure mucho tiempo. Si bien estas elecciones parlamentarias excluyeron a Benjamín Netanyahu de la nueva coalición, también produjeron el parlamento más extremista de la historia de Israel y un gobierno de apartheid y racista muy inestable, además de una oposición muy unida y dura encabezada por Netanyahu.

El Primer Ministro de Israel es quien dirige las reuniones de gobierno, decide los temas a discutir, nombra y destituye a los ministros y es directamente responsable de los servicios de seguridad: el Shin Bit, el Mossad, el Consejo de Seguridad Nacional y el Comité de Energía Nuclear, además de tener poderes especiales para todo lo relacionado con la guerra y los nombramientos militares y de seguridad. Es casi imposible que se apruebe una decisión gubernamental a la que el primer ministro se oponga. Todos estos poderes estarán en manos de Bennett, que pide día y noche una política más dura que Netanyahu.

Entre las características que distinguen a esta ronda de elecciones israelíes, la más importante es la ausencia total de lo que se conoció durante las décadas anteriores, como el campo de la paz israelí. La representación de estas fuerzas ha ido disminuyendo llegando al borde de la extinción y a su ausencia en el mapa político. Ante esa ausencia o su reducción a meras fuerzas marginales, sin influencia alguna, la arena israelí quedó libre para las diferentes variantes de las fuerzas extremistas.

Bennett, de 49 años, es hijo de padres inmigrantes judíos de San Francisco que llegaron a Israel en noviembre de 1967 y cuyos abuelos emigraron a los Estados Unidos desde Polonia.

Durante su servicio militar en el ejército, en 1996 participó con el rango de comandante en la denominada “ofensiva israelí contra el Líbano”. El 18 de abril de 1996, mientras su unidad estaba bajo el fuego de los morteros, ordenó bombardear la aldea de Qana en el sur del Líbano, donde se situaba un edificio de las Naciones Unidas que albergaba niños y ancianos, matando a 102 civiles y a cuatro cascos azules. El 30 de julio de 2013, Bennett declaró al periódico israelí The Jerusalem Post: “He matado a muchos árabes en mi vida y no hay ningún problema con eso”.

Se unió a Netanyahu y ejerció como su jefe de gabinete de 2006 a 2008, y dirigió su campaña para liderar el Likud en 2007; también fue nombrado director general del Consejo que defiende los intereses de los colonos, y dirigió la lucha en contra del congelamiento de los asentamientos. Bennett abandonó el Likud y formó el partido Yamina, que obtuvo solo siete escaños en las últimas elecciones.

Bennett es conocido por su fuerte oposición al establecimiento de un Estado palestino y por sus repetidos llamamientos a Israel para que anexe el Valle del Jordán (el 60% de Cisjordania) y dejar algunas ciudades palestinas como Ramallah, Nablus y Jenín con autogobierno, pero con seguridad israelí.

El trasfondo ideológico de Bennett puede ser una motivación de más odio contra los palestinos, pero su posición ahora puede obligarlo a no mostrar esta doctrina públicamente, especialmente porque es muy cercano a los estadounidenses y éstos han comenzado a considerar la solución de “dos Estado” como una solución lógica y viable al conflicto. Bennett seguirá el camino de la postergación hacia cualquier solicitud estadounidense de sentarse a la mesa de negociaciones con los palestinos, porque pretende, como su predecesor, Netanyahu, imponer la solución israelí sobre el terreno: convertir Cisjordania en cantones palestinos bajo la soberanía de seguridad israelí, sin elementos de soberanía como fronteras, aeropuertos y puertos; también cree en los asentamientos y en Jerusalén como la capital unificada y eterna de Israel y la identidad judía del Estado.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

Comparte y opina:

Futbolistas de izquierda, una rareza

/ 16 de junio de 2021 / 01:38

“Si la gente no tiene el poder de decir las cosas, entonces yo las digo por ellos” (Sócrates de Souza, el Doctor)

Uno: los dictadores no se meten en política y les va bien. Solo mandan a matar y regalan impunidad a las bestias pardas. ¿Por qué los futbolistas deberían hacer política? ¿Por qué (casi) no hay jugadores que levanten el puño? ¿Por qué los players no dicen lo que piensan? Sostiene El Gran Woming en el prólogo del libro de Quique Peinado, Futbolistas de izquierdas que “la mayoría silenciosa de jugadores siempre recurre al resorte de supervivencia que los lleva a camuflarse con el entorno para aprovechar el privilegio de esa opción llamada apolítica. Si uno es apolítico, es de derechas. Si se define de derechas, es de derechas. Si cree que todos los políticos son iguales, es de derechas. Si reniega de la política, es de derechas. Si no es de nada, es de derechas. Como verán ustedes, ser de derechas es fácil, solo hay que dejarse llevar”.

Dos: media docena de jugadores de la selección peruana pidieron el voto para Keiko Fujimori, que hizo toda la campaña —fallida— con la camiseta de la “franja roja” puesta. Los millonarios futbolistas del hermano país “querían un Perú sin comunismo, libre”. Por eso votaron por “la democracia” y perdieron, como lo hacen casi siempre en la cancha. Ellos fueron: Pedro Gallese, Carlos Zambrano, Jeferson Farfán, André Carrillo, Paolo Hurtado, Raúl Ruidíaz, Wilmer Cartagena, Manuel Trauco, Aldo Corzo, Sergio Peña y Luis Advíncula (del Rayo Vallecano). Solo tres de sus cracks: Paolo Guerrero, Yoshimar Yotún y Renato Tapia se callaron en mil idiomas. El presidente electo, Pedro Castillo, de profesión maestro, respondió a lo Maradona: “Por respeto a este país, y por honor a esta patria, quisiera decirles que la blanquirroja no se mancha”.

Los que nos dicen que no hay que mezclar fútbol y política, también callan cuando los jugadores adinerados se alejan/olvidan sus pueblos/orígenes humildes y piden el voto con la camiseta puesta en favor de políticos corruptos y asesinos. Su entrenador, el argentino Ricardo Tigre Gareca, se hizo al loco: “Los jugadores se pueden expresar libremente”. ¡Qué lejos quedó mi tocayo del gran Marcelo Bielsa cuando se negó a saludar a Piñera tras lograr la Copa América para Chile! Cuando la “china” vaya presa, nadie se acordará de ella. Será una Jeanine más. Es más fácil dejarse llevar.

Tres: hace un año el delantero del Real Betis Balompié de Sevilla, Borja Iglesias, se pintó la uñas de negro para solidarizarse con la lucha antirracista en Estados Unidos y el movimiento “Black Lives Matter”. La cascada de insultos homófobos que recibió provocaron una respuesta filosófica de parte del jugador gallego: “Te das cuenta con esto que no estamos bien”. Cuando hace dos semanas, le preguntaron en televisión si había más futbolistas de izquierdas que de derechas, dijo: “El jugador medio tiende a ir hacia una derecha no muy extrema porque valoran mucho el tema económico”. Los jugadores no entienden que se juega, no para ganar sino para que no te olviden. Tienen miedo a la crítica y al paredón de las redes sociales. Es difícil salir del armario, por eso no tenemos jugadores ni rojos, ni maricones. Hay pavor a la estigmatización, a exponerse, a que no te perdonen por tu rebeldía. Los players son vendidos como cromos, como esclavos modernos. Y muchos no se dan cuenta, como decía Sócrates, que “los futbolistas son artistas y por tanto son los únicos trabajadores que tienen más poder que los jefes”.

Cuatro: varios jugadores de equipos de primera en Bolivia —cuyos nombres prefiero olvidar— participaron activamente de la “(contra)revolución de los pititas”. Postearon fotos sonrientes en los bloqueos y por primera vez manifestaron sus simpatías políticas, saliendo de su zona de confort. Otros, sin embargo, sufrieron represalias, agresiones callejeras y amenazas por internet por haber expresado sintonía con el expresidente Evo Morales. Así le pasó a Luis Héctor Cristaldo, argentino naturalizado boliviano e integrante de la selección que clasificó al Mundial Estados Unidos 1994, cuando fue a comprar gaseosa a la caserita de la esquina de su barrio en Santa Cruz. Hace miles de años, los jugadores iban caminando a la cancha, agarraban transporte colectivo y se mezclaban con la hinchada. Era una fiesta popular. Ahora llegan en sus vagonetas con vidrios polarizados y patean en defensa propia contra el “comunismo”. Es una fiesta para unos pocos. ¿Por qué (casi) no hay futbolistas de izquierdas en Bolivia? Por una cuestión de clase. O simplemente por esa manía nuestra de dejarnos llevar, de no tomar partido.

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo.

Comparte y opina:

No basta pedir perdón

/ 16 de junio de 2021 / 01:31

Perdón parece ser la palabra más difícil es el título de una hermosa canción de Elton John y ciertamente no es fácil pedir perdón de verdad, pero además no es suficiente si al pedido no le sigue la acción para corregir el daño. Sin reparación, el perdón se convierte en la forma más fácil de sepultar hechos que han afectado gravemente a una persona, un grupo o un pueblo y mandar al olvido cientos de vidas, de sueños, de grandes y pequeñas esperanzas.

El 4 de junio, el Primer Ministro de Canadá dijo que estaba decepcionado porque la Iglesia Católica no se disculpó por los abusos y muertes de cientos de niños indígenas en el sistema de internados cristianos, que existían en ese país desde el siglo XIX hasta la década de 1970, creados y solventados por el Gobierno con el fin de que olviden su cultura. Más de 150.000 niños indígenas fueron obligados a dejar sus hogares para vivir sin amor, soportando frío, hambre, abusos sexuales y maltrato físico, en esos recintos construidos especialmente para que abandonen su forma de vida, no hablen ni les hablen en su lengua materna. En 2017 el primer ministro Justin Trudeau pidió disculpas, pero no fue suficiente, porque en una sociedad tan desarrollada como la canadiense, los indígenas de ese país aún viven en condiciones de desigualdad, los originarios de esas tierras tienen las tasas más altas de desempleo y las más bajas de cobertura en el seguro de salud, por eso no basta con pedir disculpas.

El 11 de junio, el expresidente de Colombia Juan Manuel Santos pidió perdón a los familiares de los llamados falsos positivos, es decir los civiles asesinados por militares para hacer pasar esas muertes como bajas guerrilleras en combate. “Me queda el remordimiento y el hondo pesar de que durante mi ministerio muchas, muchísimas madres, incluidas las de Soacha, perdieron a sus hijos por esta práctica tan despiadada, unos jóvenes inocentes que hoy deberían estar vivos. Eso nunca ha debido pasar. Lo reconozco y les pido perdón a todas las madres y a todas sus familias, víctimas de este horror”. Ahora se sabe que esos muertos eran parte de las cuotas que los soldados debían cumplir. ¿Qué piden los familiares de las víctimas? Quieren que el Alto Mando de los militares dé la cara, que declare qué pasó con sus hijos, hermanos, esposos, que revelen quién dio la orden, mientras tanto el pedido de perdón no es suficiente.

Indudablemente no es fácil pedir perdón, pero cuando se lo hace de poco o nada sirve si no se busca la reparación, eso sí es más difícil porque para hacerlo se tocarán intereses, se involucrará a personas o grupos de poder que aún están vigentes, pero el verdadero pedido de perdón pasa por actuar en serio, por esclarecer la verdad, por mejorar la vida de los que quedan.

Lucía Sauma es periodista.

Comparte y opina:

Bolivia, la suerte también se cansa de nosotros

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo H.

/ 14 de junio de 2021 / 22:43

Introducción: Bolivia, golpeada por los casos de Covid, se queda sin Martins -el emblema- ni Haquin. Farías deja inexplicablemente fuera del onceno titular a Lampe y apuesta por Cordano. El venezolano opta por un sistema 4-4-2, abandonando la idea de colocar cinco defensas. Las novedades no se terminan ahí: Boris Céspedes, el chango que juega en el fútbol suizo, aparece como volante central junto a Justiniano. La otra sorpresa es el catalán/boliviano, Jaume Cuéllar, que juega de delantero en el SPAL italiano, de la segunda división. Hace dupla en la ofensiva con Gilbert Alvarez. Los tres cambios no los entiende nadie.

Nudo: la selección es un frontón, para (no) variar. Farías ha elegido -hace rato- el fútbol ultradefensivo y conservador. Jugamos y jugaremos a ser la “Grecia” de Sudámerica: todos atrás rezando. El gol de penal de Saavedra nos regala un gol inesperado. A Paraguay no le sale nada, ha subestimado a la “verde” y el arco se cierra, “ayudado” por el VAR, nuestro aliado inesperado, nuestro mejor hombre. La temprana expulsión de Cuéllar mete más a la selección nacional debajo del arco. ¿Están chicos como Céspedes y Jaume para jugar de titulares en la absoluta? ¿Está Cordano un peldaño por encima de Lampe o uno por debajo? ¿Es el arquero de Bolívar el ideal para detener el juego aéreo de los paraguayos, su punto fuerte? Disculpen por las preguntas retóricas.

Desenlance: Bolivia sigue defendiéndose con dos líneas de cuatro y trata de cerrar las bandas, los costados por afuera por donde ataca la albirroja. Se para mal atrás y no ataca ni de broma, ni siquiera cruza la mitad de la cancha. Los dos primeros cambios son: Roberto Carlos Fernández por Flores y Danny Bejarano por Céspedes. Nada cambia. A la hora llega el empate y dos goles más para una victoria cantada/esperada. Almirón opta por el doble nueve para colgar pelotas. Los otros tres cambios bolivianos tampoco suman: Wayar por Saavedra (tras la igualada); Ramallo por Gilbert; y Junior Sánchez por Justiniano. Seguimos defendiendo con ocho hombres el área grande. La estadística dirá al final que Paraguay ha tenido la pelota en un 79%.

Post-scriptum: el próximo viernes chocamos con Chile. ¿Cambiará el libreto timorato de Farías que de palabra promete jugar de tú a tú y apostar por el fútbol ofensivo y en la práctica regala la posesión de inicio y solo apuesta por ser un frontón? ¿Seguirá con las malas decisiones a la hora de elegir a los jugadores? ¿Dejará de ser miserable en sus planteos con la suerte acompañándolo hasta que ésta también se cansa? ¿Somos Lampe y Martins y nada más?

Comparte y opina:

Asegurar la navegación aérea es prioridad

/ 14 de junio de 2021 / 01:56

Como “caballo cochero”, cuando estamos encaminados a un solo destino, así estamos los bolivianos encauzando los pasos a días mejores y salir de la paralización que ocasionaron la pandemia y el golpismo.

Con la llegada de la pandemia se afectó a grandes economías del mundo y Bolivia no estuvo exenta; se suma la pésima administración que protagonizó la gestión de Jeanine Áñez, más los actos de corrupción que, en su momento, denuncié y ahora se confirman.

Pero la idea de este espacio no es ser “quejumbroso”, o como quieran llamarlo, ¡no!, al contrario, quiero aprovechar estas líneas para darles buenas noticias e información concreta.

Como conocen, o ahora se enterarán, nuestro gobierno que dirigen Luis Arce y David Choquehuanca, más quienes acompañamos este proceso, estamos enfocados en sacar adelante al país. Esto con acciones que muestren gestión y, por supuesto, resultados.

Bajo esa dinámica, quiero ofrecer un resumen de lo que estamos haciendo en el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, cartera estatal que ahora me toca dirigir.

Son distintas áreas de trabajo, pero me enfocaré en lo que se desarrolla en materia aeroportuaria: infraestructura, navegación aérea, desarrollo y servicios aeroportuarios, componentes del Programa de Desarrollo Aeroportuario que ejecuta el ministerio.

Antes, hacer una revisión a indicadores del área. De acuerdo con la Asociación Internacional para el Transporte Aéreo, el sector aeronáutico comercial atraviesa una situación delicada. Sus reportes dan cuenta de cifras preocupantes, el número total de pasajeros aéreos en 2021 será 52% menor a 2019, debido a las restricciones de viajes por la pandemia.

Si bien los datos no son alentadores, estamos —inicialmente— enfocados en asegurar el desarrollo aeroportuario en Bolivia. En esa línea, trabajamos en la reapertura del aeropuerto de Potosí, que reanuda operaciones este lunes. Es necesario destacar la coordinación con autoridades locales que pusieron su grano de arena para hacer posible el anhelo de los hermanos de la Villa Imperial.

Entretanto, en Cobija finalizó el mejoramiento y la ampliación del aeropuerto Cap. Aníbal Arab Fadul.

En la obra se invirtió más de Bs 195 millones. Esta terminal aérea tiene un interesante movimiento, por lo que nuestra empresa nacional BoA habilitó 14 vuelos por semana y transportará más de 2.500 pasajeros; con operaciones directas a Cobija desde Santa Cruz y Cochabamba.

Mientras que el aeropuerto de San Ignacio de Velasco en Santa Cruz, con un costo de más de $us 30 millones, será habilitado en las siguientes semanas; pretendemos promocionar el turismo y desarrollo económico y social de la región.

En el aeropuerto de El Alto, luego de registrarse una construcción fuera de norma que perjudicó a BoA, el edificio fue demolido tras una demanda judicial. Ello permitió que se levante la restricción impuesta por AASANA.

También estamos previendo la reapertura del aeropuerto de Chimoré, en el trópico de Cochabamba; la última inspección da cuenta de más del 90% de avance de obras.

En Trinidad se realizan obras civiles para una importante ampliación. Y en Yacuiba, para dar respuesta a algún incidente, se entregó dos carros bomberos a AASANA.

El aeropuerto de Guayaramerín, en Beni, se encuentra concluido; sin embargo, el pago de la contraparte, por cuenta de la Gobernación a la empresa constructora aún no fue realizado y estamos a la espera para oficializar la habilitación.

Como notaron, estamos trabajando poniendo el esfuerzo, pero esta voluntad y compromiso no son solo de nuestro Gobierno central, este trabajo debe ser mancomunado.

Por eso, quiero resaltar estas líneas y dar énfasis en la corresponsabilidad de varias instancias, municipios y gobernaciones que tienen que orientar su voluntad, encaminar su trabajo en hacer gestión. El beneficio es para sus regiones, su población, gente del lugar que exige resultados, que espera obras concretas.

En esta etapa ya no cuentan los colores políticos, ya pasó el tiempo de elecciones, ahora cuenta la gestión que realicemos, logros que cosechemos y estar verdaderamente como “caballo cochero”, en un solo norte: sacar adelante a nuestro país.

Édgar Montaño Rojas es ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda.

Comparte y opina:

Últimas Noticias