Voces

martes 15 jun 2021 | Actualizado a 11:16

Derecho a explotar

Los capitalistas y empresarios son herederos de esta ‘viveza’ y prepotencia del robo legalizado del trabajo humano.

/ 29 de abril de 2018 / 04:01

Ciertamente, el capitalismo como sistema y el capital como acumulación privada de riqueza individual o colectiva no surgen de la mano de “hombres trabajadores”, surge de la arbitraria valoración del trabajo humano. Valoración impuesta violentamente, basándose en la falta de conocimiento e información de los pueblos. Esta elitización del conocimiento tuvo como resultado la mitificación de la iniciativa, la creatividad y de la inventiva humanas. Por mitificación entiendo aquella actitud de admiración desmedida de parte del pueblo, que por ejemplo frente a un invento ve el objeto y a su creador, y en vez de preguntarse cómo lo hizo, mitifica al inventor. Es decir, le atribuye características no humanas, sino, más o menos divinas, cuando en realidad crear e inventar es un trabajo humano.

En esta arbitraria y desigual valoración del trabajo humano tuvieron mucho que ver las religiones; percepción que luego fue legitimada por leyes impuestas a partir de la Revolución francesa, con la creación del sistema capitalista de valoración del trabajo humano.

Los capitalistas y empresarios son herederos de esta “viveza” y prepotencia del robo legalizado del trabajo humano, y de una arbitraria valoración del trabajo y el tiempo de la mayoría de los hombres y mujeres. Éste es el meollo del sistema de opresión capitalista. En una etapa de la historia los empresarios capitalistas defendían los Estados-nación. Hoy, el neoliberalismo plantea que deben caer las fronteras de los Estados-nación para que den paso a las mercaderías de las grandes transnacionales, acabando con los empresarios y capitalistas nacionales.

En el gobierno del hermano Evo Morales se protegió a los empresarios y banqueros capitalistas nacionales. Nunca tuvieron tantos ingresos, pero a pesar de sus grandes ganancias, no han cambiado su desprecio por el pueblo; tampoco dejaron de complotar. Hoy cuando se habla de empresas sociales se rasgan los ternos. Hay que ver su lenguaje, dicen que están en emergencia, y eso me lleva a reflexionar. Unos hombres y mujeres comunes y corrientes se creen especiales porque las y los trabajadores les hacemos creer que son especiales, a tal punto que les regalamos nuestro esfuerzo, o permitimos que nos roben legalmente nuestro trabajo diario a través del sistema capitalista. Es mínimo lo que el Gobierno hizo, y la COB se puso las pilas al ir más allá de lucha por el aumento salarial, profundizando en las raíces mismas del por qué nuestro trabajo proletario vale tan poco dentro del capitalismo, mientras los empresarios capitalistas amontonan dinero.

Quiero finalizar con una pregunta a los llamados pequeños y medianos empresarios, que son pueblo con aspiraciones de burgueses. Hermanos y hermanas, ¿por qué mejor no ponen su creatividad en las empresas sociales y vemos cómo valorar mejor nuestro trabajo, creatividad e iniciativa entre todas y todos? ¡Viva el 1 de Mayo! ¡Hasta la comunidad siempre!

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Cristo golpista

/ 27 de diciembre de 2020 / 01:15

Qué lejos del niño Manuelito está esa Biblia entrando al Palacio en manos de golpistas masacradores. Qué lejos están los y las golpistas de esta criatura que nace en un humilde pesebre en medio de la naturaleza, con gente del pueblo admirando la energía esperanzadora de su llegada. Qué lejos está la figura grotesca del golpismo de los 21 días, entrando con la Biblia por delante a un “palacio” habilitado para el espectáculo de los rosarios, adornando sus manos manchadas con la sangre de las masacres de Senkata, Huayllani, Ovejuyo.

Las oraciones de rodillas, los golpes de pecho, los ojos al cielo y no faltaron las lágrimas de cocodrilo. Asistimos por la tele, con asombro, miedo y rabia a un espectáculo de hipócritas; “sepulcros blanqueados” les dirá el mismo Jesús luego, cuando ya de joven predicaba contra una iglesia al servicio de los poderes dominantes y opresores del pueblo.

El niño Manuelito resiste al Papá Noel del capitalismo y todavía en nuestras casas suenan los villancicos en su honor y no van a faltar los bailes alrededor del nacimiento armado en nuestras casas, donde nos tomamos de las manos en familia para celebrar las esperanzas de la lucha de nuestros pueblos que vuelve a nacer.

La versión del Cristo golpista está presente en nuestra sociedad, ese cristianismo de hombres y mujeres que se sienten por encima del pueblo, pues dicen tener la “verdad”, se creen puros y puras, capaces de dar lecciones de moral incluso a quienes no se lo solicitamos. Esa gente cristiana de todas las iglesias, sectas y ONG de las iglesias, incapaces de construir con nadie que no garantice sus ganancias, sus doctrinas, sus dogmas. Gente que da miedo porque sabe usar y manipular la fe de la gente.

Es supuestamente el mismo este Manuelito de la Navidad que aquel Cristo de la Biblia de los y las golpistas, pero no lo es. Hay un Jesús de los y las empobrecidas por el capitalismo, ese Jesús obrero del padre Luis Espinal. Ese Jesús que hoy está proscrito de las misas y los altares, espacios que le sirven a la derecha golpista, racista y misógina. Hay un Cristo golpista, es en el que creen y al que adoran las y los golpistas, que juran ser angelitos. Es el Cristo golpista que seguramente recibirá los honores de militares y policías. Es el Cristo de quienes asistirán a la misa de gallo y cultos afines, donde pedirán vehementemente que los masistas se maten entre ellos y pedirán con todo su corazón que el proceso de cambios revolucionario no ubique a las y los infiltrados y oportunistas, para que el Gobierno del pueblo fracase.

Nosotras y nosotros con nuestras familias estaremos cantando y bailando villancicos con un niño Manuelito que nos da esperanza y al que queremos cuidar en nuestros corazones, porque luchar contra los poderes no será fácil; sabemos que este Niñito nació para morir crucificado, ya no queremos crucifixiones, ni masacres, ni golpes, queremos Vivir Bien con toda la humanidad y la humanidad con la madre y hermana naturaleza. ¡¡ Jallalla Manuelito!!

   Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria

Comparte y opina:

Despatriarcalización ¡ya!

Lo más valioso que el proceso de cambio en Bolivia nos ha dado a las mujeres y hombres del pueblo es el tiempo.

/ 16 de septiembre de 2018 / 04:03

Una de las cosas maravillosas que tenemos la humanidad es la conciencia del tiempo. Percibir por ejemplo que tenemos tiempo para reflexionar, para soñar, para crear, para divertirnos y, por qué no, para “perder el tiempo”. Esa cualidad de sentir, percibir y disfrutar el tiempo es genial para la humanidad.

A mi entender, lo más valioso que el proceso de cambio en Bolivia nos ha dado a las mujeres y hombres del pueblo es el tiempo. Son 12 años en los que pudimos pensarnos, analizarnos, reflexionarnos. Es difícil pensar, analizar, crear, proponer cuando hay asedio, cuando hay angustias, cuando hay miedo a causa por ejemplo de una dictadura; o cuando hay hambre, o la preocupación del trabajo. Difícil pensar cuando no hay paz ni tranquilidad; por eso es que la derecha, oposición desde el inicio de este proceso de cambios, no quería que tengamos tiempo para organizarnos y darnos cuenta de lo que somos capaces.

La oligarquía, acostumbrada a privilegios, nos estuvo asediando, intranquilizando, amenazando con dividir Bolivia, golpeándonos en las calles por ser indios o por ser masistas, lo que según ellos y ellas sería un delito. Esta gente racista y clasista no quería que tengamos la tranquilidad para imaginar mundos, desmitificar saberes y recuperar la dignidad de nuestras vidas y nuestros cuerpos. En medio de tantos ataques, este proceso de cambio ha logrado que el hambre no nos intranquilice; y que a pesar de que los opositores vociferan por todo lado su amargura, el pueblo ya se sabe defender, ya sabemos levantar nuestra voz.

En este proceso de cambios, que es de las mujeres y de los hombres de Bolivia, las mujeres tuvimos muy importantes avances, que nunca antes los habíamos tenido. Pero también sabemos que los cambios estructurales para las mujeres apenas se tocaron y que de ninguna manera son suficientes. La violencia estructural hacia las mujeres no se discute, y tampoco tiene tanta importancia para el Gobierno como debería tenerla. Y a pesar que tenemos un plan nacional para la igualdad de oportunidades, éste no se lo cumple. Parece que no se quiere ir más allá de lo que ya se tiene. No hay los presupuestos necesarios para efectuar este plan, ni tampoco la institucionalidad que necesita. Los problemas de las mujeres siguen siendo problemas de una “minoría”, cuando ya lo dijimos: las mujeres somos la mitad de cada pueblo, la mitad de las esperanzas de los pueblos, la mitad de los problemas y la mitad de las soluciones.

Sabemos, sin ninguna duda, que las mujeres de los pueblos y de las organizaciones sociales apoyamos y apostamos por la continuidad del hermano Evo Morales en el Gobierno del país; pero ahora sí vamos por la despatriarcalización del Estado Plurinacional y de la sociedad. No nos vamos a conformar con menos. Ya está escrita la propuesta conceptual y metodológica de cómo proceder para realizarlo, falta la voluntad política de hacerlo; pero las calles son de las mujeres del proceso de cambio y desde ahí impulsaremos lo que nos corresponde: la despatriarcalización.

Comparte y opina:

Agenda chuta

Tanto los marcos conceptuales como nuestras agendas están siendo despolitizadas.

/ 8 de julio de 2018 / 04:00

El proceso de cambios del pueblo boliviano, del cual la mitad somos las mujeres, ha producido espacios muy valiosos para pensarnos y proyectar nuestras vidas hacia un Vivir bien. Sin embargo, realizar el proceso de cambios no es nada fácil. Tenemos que enfrentar nuestros propios demonios, y lidiar además con los demonios neoliberales vestidos de corderitos.

Un grupo de estos neoliberales se fue a refugiar en las universidades, y ya ven el desastre que hoy son las universidades públicas en Bolivia. Otro grupo de mujeres y hombres gato (siempre caen parados) está en los organismos internacionales y en la cooperación internacional. Por último, hay quienes mantienen sus ONG, con políticas colonialistas y clientelares.

Realmente nos falta mucho trabajo político que realizar; sin duda no vamos a meter en el mismo saco a todas la ONG. Solo quiero referirme a aquellas que, en su mediocridad e ineficiencia, usan los problemas típicos de un proceso de transiciones políticas para llevar agua a su molino y así triturar la dignidad, la creatividad y la autonomía organizativa del pueblo. Así proceden ONG que mantienen relaciones con el gobierno del hermano Evo. Ni qué decir de las ONG que descaradamente financian y usan los problemas sociales para conspirar no solo contra el Gobierno, sino también contra el mismo proceso de cambios revolucionarios.

Respecto a las ONG que son amables con el Gobierno, tengo el ejemplo de las que coordinan a las mujeres. Estas organizaciones han recibido millonarios fondos para tratar nuestras problemáticas, imponiendo agendas internacionales de las políticas de género, que no es otra cosa que el neoliberalismo controlando ideológicamente a las mujeres. Estas oenegeras no han tenido ningún problema en migrar y enmascarar los conceptos generados por las organizaciones sociales. Tampoco manifiestan ningún reparo en cooptar las agendas generadas por las tres cumbres de organizaciones sociales de mujeres, y presentarlas como si ellas las hubieran hecho para seguir captando fondos millonarios. ¿Por qué no rendirán cuentas, no?

Lo más jodido es que, tanto los marcos conceptuales como nuestras agendas están siendo despolitizadas, vaciadas de su contenido revolucionario, y convertidas en palabras huecas y acciones de maquillaje neoliberal reciclado. Así no cambian la situación ni la condición de las mujeres en Bolivia. ¡Que estas ONG rindan cuentas! Con tanto dinero desde los años 80 no han podido cambiar las cifras de la violencia hacia las mujeres; más bien hay una superficialización y un abuso de la Ley 348, para fines incluso de venganza personales, que las oenegeras aprovechan.

Como feministas comunitarias de Abya Yala creímos que la creación de la alianza de mujeres y la realización de las tres cumbres nos iban a proporcionar autonomía política y económica, para pararnos con dignidad ante las organizaciones no gubernamentales y reclamar lo que es de las organizaciones de mujeres; pero más bien vemos mujeres calladas ante una agenda chuta, que hasta las de derecha apoyan.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

De terror

La naturaleza está viva, y a la vez que nos nutre, también nos puede destruir.

/ 18 de febrero de 2018 / 04:00

Nuestras abuelas y abuelos ya nos dijeron que la naturaleza está viva, que se mueve; y a la vez que nos nutre también nos puede destruir. Si la naturaleza está viva, así como es pródiga también se puede enojar; y entonces sufrimos las consecuencias de su enojo. Los animalitos tienen un instinto (o escucha de la tierra) que les impulsa a escapar de estos enojos, como terremotos y maremotos. Mientras que nosotros tenemos la inteligencia para cuidarnos y sobrevivir. Sin embargo, esta inteligencia y capacidad de conocimiento no nos garantiza la sobrevivencia, pues estamos más preocupados en acumular bienes que por impulsar el vivir bien.

La naturaleza se expresa; y si el año pasado tuvimos sequía, hoy tenemos agua, barro y lodo. Esa es la naturaleza, y su enojo, en muchos casos provocado por la humanidad depredadora, nos está lastimando; y a causa de ello hay mucha gente que está sufriendo. Aunque duele, lo podemos entender. Pero lo que no podemos entender es que haya gente que cause dolor a otras personas a propósito. ¡Cómo puede ser esto posible!

Me refiero a las explosiones registradas en Oruro el sábado 10 y el miércoles 13 de febrero; desgarradores y asesinos estallidos de cuerpecitos de niñas, niños, mujeres y hombres que han causado mucho dolor y muerte planificada. ¿Cuál puede ser el propósito detrás de estos atentados? No lo sé, porque no sé de funestos pensamientos y sadismos, pero siento mucho dolor por Oruro. Siento su pánico, su angustia, sus muertes y sus heridas.

Cada quien tiene su propia visión de la vida y de la política; yo voy a defender el proceso de cambio parido por todas y todos quienes somos del pueblo. El proceso de cambio es nuestra herencia para las wawas. Por eso lo cuidamos, porque creemos en la acción colectiva y no en soluciones individualistas como aquellas expresiones de que “yo cuido mi trabajo, mi familia y mi propiedad privada”. Esta visión no garantiza el vivir bien. Solo la acción colectiva, la profundización de los valores, la práctica del cuidado mutuo entre todas y todos garantizan el crecer y envejecer con una vida digna.

Por eso es que me consterna profundamente que en las redes sociales se utilicen los desastres naturales y las muertes causadas por las explosiones en Oruro para tirar basura contra el gobierno del compañero y hermano Evo Morales.
Ya sabemos que pensamos diferente, muy diferente; pero me afirma en lo que creo el ver qué clase de gente son, cómo se convierten en instrumentos de la mentira, cómo son de cínicas, y cómo se burlan del dolor de la gente humilde. Son gente destructiva, gente que no defiende ideas; que defiende prejuicios, intereses, amarguras contra la vida.

No sé qué tramaran los próximos días, pero quienes amamos la vida no nos dejaremos intimidar por su vomito de odio; seguiremos construyendo, creando y fortaleciendo nuestros sueños. Aquí estamos para honrar la vida.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Indio contra indio

Hoy no tengo otra cosa que la boca abierta, y como no quiero que entren las moscas, me toca reflexionar.

/ 17 de septiembre de 2017 / 03:48

Me han sorprendido fuertemente las opiniones de Felipe Quispe. El Mallku siempre ha significado para mí el hermano y compañero provocador, incisivo con  sus palabras, que propiciaba a la reflexión. Hoy no tengo otra cosa que la boca abierta, y como no quiero que entren las moscas, me toca reflexionar sobre cómo se dan estos virajes tan contradictorios en la humanidad. Siempre digo que nosotras y nosotros los indígenas no somos ningunos santitos ni angelitos, no somos el buen salvaje que por ejemplo los ecologistas esperarían de nosotros. Somos humanas y humanos.

El proceso de cambio tiene la virtud de convocarnos como un espacio cuestionador donde la individualidad debiera nutrir lo colectivo, pero es claro que a veces no sucede así; que las amarguras y frustraciones suelen sacar las más terribles expresiones del egocentrismo e individualismo; que se aleja de la discusión política aquella práctica valiosa que muchas veces en las contradicciones ha suscitado nuevas ideas.

Paulo Freire nos habló de las decisiones asumidas por los oprimidos al enfrentar las alternativas que nos plantean las luchas frente a los poderes. La internalización del opresor es uno de los caminos que convierte al proletario en capataz y al afrodescendiente, en el caporal; y muchas veces éstos suelen ser igual o más crueles que el opresor. El oprimido invadido por el opresor odia al oprimido que decide luchar, porque es la prueba que se puede ser y hacer otra cosa.

También hemos hablado del blanqueamiento que los y las indígenas enfrentamos en el proceso de cambio como una forma de librarnos de la angustia racista de ser morenos. Ese racismo que nos marca los cuerpos desde el hecho colonial de 1492, que ha producido luchas de rebelión, resistencia y revolución; y que nos pone en la disyuntiva de negar nuestra piel y nuestra memoria o de reconocernos y mirarnos al espejo para amar nuestros cuerpos y la memoria de nuestros pueblos.

Es necesario respirar y no dejar que la rabia nos nuble. Finalmente las llamas, las alpacas y las vicuñas (nuestros hermanos auquénidos) tienen una lana que abriga y los más hermosos ojos, con pestañas que parecen trabajadas en el spa de la Pachamama. Y quiero reflexionar sobre la maravillosa defensa de las llamas que es el escupir. Según los que estudian el comportamiento de estos animalitos, este mecanismo de defensa no quiere agredir, sino más bien disuadir para evitar que las lastimen. En realidad, las llamitas tienen miedo cuando escupen.

Distinta es la actitud de Felipe Quispe; está instigando en Achacachi desde la amargura y el resentimiento, creo yo, a la confrontación entre hermanas y hermanos, contra hermanos y hermanas. Las y los aymaras no somos santitos, pero hoy no vamos a necesitar españoles para matar los sueños, los vamos a matar peleándonos entre nosotros. Nos calmaremos, nos escucharemos y veremos las formas de entendernos; así los violentos no tendrán oportunidad de podrir nuestros corazones.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Últimas Noticias