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sábado 22 ene 2022 | Actualizado a 16:42

Aranceles médicos, sin control

/ 25 de septiembre de 2018 / 04:43

Además de la ausencia de normas que regulen los casos de mala praxis médica en el país, existen vacíos legales respecto a los aranceles que los galenos pueden cobrar a sus pacientes, situación que previsiblemente va en desmedro de la economía de los ciudadanos comunes y silvestres.

Por ejemplo, debido a la ausencia de parámetros en esta materia que, de acuerdo con la Ley 3131, deberían ser establecidos por el Ministerio de Salud, el Colegio Médico de La Paz aprobó en 2016 su propio “tarifario”, según el cual la consulta de un subespecialista puede costar hasta Bs 780, y la de un especialista, hasta Bs 600. Esto sin contar el costo de los exámenes médicos.

Ahora bien, justo es reconocer que no todos los especialistas llegan a cobrar cifras tan elevadas, pero muchos sí lo hacen. Y para colmo de males, no son pocos los galenos que pese a cobrar estos montos exorbitantes por cada consulta no logran resolver las dolencias de sus pacientes, lo que los obliga a migrar a otros centros de salud más baratos en busca de soluciones para las dolencias que los aquejan, como bien ponen en relieve los testimonios publicados días atrás en este diario.

Ante esta evidente situación de desamparo, es de esperar que las autoridades del Ministerio de Salud redoblen sus esfuerzos para regular, de una buena vez, no solamente los aranceles médicos en el país, sino también los vacíos legales que impiden que las personas que reciben servicios de salud deficientes puedan al menos recuperar el dinero perdido. 

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Haití: el asesinato impune del Presidente

/ 22 de enero de 2022 / 03:24

Desde que accedió a la independencia en 1804, Haití, que ocupa la tercera parte occidental de la isla La Hispaniola, enfrenta un cúmulo de vicisitudes que van de desastres naturales o dictaduras inclementes a invasiones extranjeras o al inepto manejo de su economía basada principalmente en la exportación de café y bananas. Colonizada por Francia, los 11 millones de haitianos, mayoritariamente de ascendencia africana, viven en pobreza extrema, en ese país señalado como uno de los más pobres del mundo.

Aparte de esos factores negativos, ahora se añade el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido la noche del 6 al 7 de julio de 2021 cuando aquel comando paramilitar compuesto de una veintena de pistoleros irrumpió la residencia presidencial sin resistencia aparente de los 642 guardias que cuidaban la seguridad del primer mandatario muerto por 12 impactos de bala, dejando además herida a su esposa que lo acompañaba.

Las pesquisas iniciales instauradas por la policía local y la fiscalía indican la secuencia terrorífica de los hechos, basada en el arresto de 20 agentes de la gendarmería nacional, 3 americanos de origen haitiano y 18 colombianos, todos indiciados como los ejecutores materiales y en las declaraciones de algunos políticos imputados como instigadores del crimen o inductores intelectuales del mismo. Entre ellos, figura el expresidente Michel Martelly. mentor de Moïse, que se dice que no gustaba de los aires de autonomía de su pupilo, a quien ya no podía manipular.

Ciertamente Moïse, debido a algunas medidas impopulares (como el aumento del precio de los carburantes) y el escándalo de malversación de fondos originados por préstamos venezolanos a través del acuerdo con Petrocaribe, habría perdido apoyo ciudadano, razón por la que buscó soporte en alguna de las bandas armadas de narcotraficantes, provocando los celos de las gavillas rivales. Esa hipótesis podría tener asidero si se considera que el 17 de octubre, un acto cívico encabezado por el actual primer ministro Ariel Henry fue disuelto por el jefe gamberro Jimmy Cherizier, apodado Barbecue, por la macabra costumbre que quemar a sus víctimas. Esta vez, Barbecue, con el rostro descubierto y vestido de luto, clamando venganza por el magnicidio, depositó una corona de flores en ese lugar de culto y se retiró escoltado por decenas de sus seguidores al grito de justicia para Jovenel Moïse. Notoria muestra palpable de su complicidad con la víctima de la batalla que se libra entre las mafias que se disputan el control del tráfico de drogas, que junto a los secuestros (950 casos registrados) constituyen la cotidiana actividad criminal en el país. Difícil tarea la de identificar a los autores intelectuales de la matanza, no obstante, son elementos de sospecha los angustiosos pedidos telefónicos grabados del infortunado presidente a quienes hubieran podido socorrerlo, incluyendo al primer ministro Ariel Henry. Ninguno acudió en su ayuda.

Como corolario de ese asesinato, podría deducirse que las ligazones peligrosas con grupos criminales no son aconsejables ni en El Salvador donde Nahib Bukele tiene tratos ocultos con las “maras”, ni en ningún otro lugar con aquellos poseedores clandestinos de armas que las usan para preservar sus propios intereses.

Por ello, es alarmante que en Bolivia no se proceda hasta hoy al arresto de los pandilleros que protagonizaron el secuestro de policías y periodistas en Las Londras de Guarayos. Los escuadrones armados de cualquier color serán siempre un riesgo calculado, incluso para aquellos que creen —ingenuamente— poder manejarlos impunemente.

Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia.

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Boric y Chile dejan la vara alta

/ 22 de enero de 2022 / 03:15

Un amigo comentaba en redes sociales que la emoción de los zurdos por Chile era demasiado exagerada y que, más temprano que tarde, llegaría el golpe de realidad. Entre sus argumentos principales mencionaba la fuerte raigambre del neoliberalismo en ese país y la experiencia de los gobiernos de la Concertación. La intención de eso que pretendía ser análisis político era, por supuesto, antiprogresista. Buscaba con esa opinión, además, golpear al Gobierno de Bolivia y a sus afines, quienes obviamente vieron con ojos de esperanza que el mapa de la región se reacomode; de hecho, para muchas otras personas la esperanza llegó cargada de renovación y de oxígeno. Pero ¿hay posibilidades de refundar Chile verdaderamente?

La lista de las razones para un rotundo sí puede llegar a ser muy amplia. Factores internos, factores externos a las fronteras del país y el sentido de la época, entre otras cosas, pueden marcar líneas argumentativas. Pero bastará en esta ocasión para apuntar tres evidencias de que el futuro en Chile es mucho mejor que el presente y, por supuesto, es refundante.

La Constitución Política chilena, el más fuerte resabio de la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet, tiene fecha de caducidad. De hecho, la presidencia de Gabriel Boric y la instalación de la Convención Constitucional son dos hechos históricos mellizos, son producto de las mismas denuncias y se han gestado juntos. En 2022 las chilenas y chilenos irán a las urnas, donde definirán mediante referéndum la aprobación de la nueva Carta Magna. Sí, la aprobación, pues no se espera algo diferente, tomando en cuenta que el 2020, más del 78% de los votantes dijeron que sí querían un nuevo texto constitucional. Hoy cursa la Convención, en la que la representación independiente, progresistas y de izquierda es mayoría. Evidentemente, ya con los resultados del mencionado plebiscito nacional, se vislumbraba la fecha de vencimiento de la derecha al mando del país, a pesar de los millonarios esfuerzos que hicieron para imponer más pesados años de pinochetismo constitucionalizado.

Además, el presidente electo de Chile ha llegado a moverlo todo. Gabriel Boric es un intelectual feminista, un probo dirigente social y, a pesar de ser el presidente más joven de estos tiempos —en su país y en la región— no es ningún recién llegado. Él habita la política, su trayectoria tiene al menos 20 años en el historial. No opinará lo mismo el análisis político conservador, que asume que la política es sólo la dimensión formal e institucional de ésta; y que en su versión más vulgar apunta a lado de Boric la palabra inexperiencia, para luego concluir que durará muy poco la ilusión izquierdista en el Gobierno. Sostengo que la experiencia más valiosa para una autoridad en estos tiempos es justamente la que ostenta Gabriel Boric. Liderazgo gremial, bagaje intelectual, compromiso social y, sobre todo hambre de futuro justo, para todas y todos, pero sobre todo para las mujeres, para los más pequeños y para el medio ambiente. Es justamente esa hambre lo contrario a la nostalgia ciertamente trasnochada de quienes se rehúsan a traer al presente a la izquierda partidaria y, por qué no decirlo, a muchos gobiernos de izquierda. Es simplemente fascinante ver tanto descoloque en el conservadurismo chileno con la impronta de Gabriel, con la impronta del Presidente.

La disposición social no se da de forma natural, cual el crecimiento de un árbol, la disposición social se pugna. Justamente por eso la política formal es performativa. Que un presidente electo haya agradecido a las niñas y a los niños en su primer discurso después de conocer su futuro, es la muestra del tipo de rayas que va a marcar en la cancha. Que Antonia Orellana, Ministra de Mujer y Equidad de Género, haya cargado en brazos a su bebé durante su presentación en público significa, entre otras miles de cosas, que buscará que ninguna mujer sea relegada por ser madre. Que Camila Vallejo, Ministra Vocera del Gobierno, haya tenido parada y abrazada a su hija durante el mismo acto ha realizado de esta manera un primer comunicado arrollador. Que Izkia Siches, Ministra del Interior, asuma esa cartera y encabece el Gabinete desde su ser norteña —en Chile donde el norte del país es el segundo patio—, su independencia partidaria y siendo hasta hace poco una “outsider de la política” según muchos medios, es la muestra de que la política ya debe empezar a mirarse desde perspectivas alternativas y, por supuesto, desde las mujeres. El futuro, idealmente, será así en todo el mundo. El Gobierno de Chile está diciéndole a la gente que todo lo que era idealizado por el statu quo simple y sencillamente no va más. O mejor, el Gobierno de Chile responderá por fin al pulso de la gente en las calles y en el territorio.

Chile se está refundando. Por supuesto que son buenas noticias para Bolivia. La expectativa es altísima, más aún luego de que el presidente Gabriel Boric le haya dicho al mundo en su primera entrevista internacional que busca trabajar codo a codo con el presidente Luis Arce y que, además, se encuentra muy cercano ideológicamente a Álvaro García Linera. Por ahora, queda claro que Chile está subiendo los estándares de los gobiernos progresistas, lo cual trae consigo la urgencia de refrescar las metas progresistas en otras latitudes.

Valeria Silva Guzmán es analista política feminista. Twitter: @ValeQinaya.

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El año de la pesca y la acuicultura

/ 22 de enero de 2022 / 03:10

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó 2022 como el Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura Artesanales (AIPAA), IYAFA 2022 en inglés, un necesario reconocimiento a la contribución de este rubro a la seguridad alimentaria y la nutrición, la erradicación de la pobreza y el uso sostenible de los recursos naturales.

El AIPAA es, también, una oportunidad de visibilizar la naturaleza tan variada de la pesca y la acuicultura de pequeña escala y a los diversos actores que participan en ellas, así como a la importante contribución que ambas actividades hacen a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Se calcula que en Bolivia se produce al año (datos de 2014) aproximadamente 8.300 toneladas, con 83 por ciento de la pesca de captura. El 40 por ciento proviene de la Amazonia; un 30 por ciento es proveído por el chaco, principalmente Villamontes; el lago Titicaca proporciona otro 30 por ciento; mientras que los ríos de los valles cubren el restante 10 por ciento.

Estas cifras son en su mayoría un retrato de la pesca artesanal y de la acuicultura de pequeña escala, que en Bolivia tiene rostro indígena y una gran participación de mujeres y jóvenes.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha asumido el desafío de promover el AIPAA para aumentar la conciencia sobre esta realidad y, principalmente, para propiciar la adopción de medidas que contribuyan a mejorar las condiciones en la que los pescadores trabajan.

Esto implica promover el diálogo y la colaboración entre los pescadores artesanales a pequeña escala, los acuicultores, los trabajadores del sector pesquero, el gobierno y otros socios clave a lo largo de la cadena de valor, así como seguir reforzando su capacidad para mejorar la sostenibilidad de la pesca y la acuicultura, y mejorar su desarrollo social y su bienestar.

El sistema mundial de alimentos se enfrenta a numerosos desafíos complejos, por ejemplo, el hambre, la malnutrición y las enfermedades relacionadas con la alimentación; la cada vez mayor población mundial que necesita alimentos en cantidades suficientes y saludables; la necesidad de reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos; el agotamiento de los recursos naturales y los efectos del cambio climático, así como las repercusiones de la actual pandemia por coronavirus.

La pesca y la acuicultura proporcionan alimentos fundamentales, esenciales e indispensables en dietas saludables, que son parte de nuestro patrimonio cultural y tradición culinaria. Los pescadores y piscicultores en pequeña escala y artesanales producen gran parte de estos alimentos y por ello el Año Internacional representa una oportunidad para destacar la importancia que tienen para nuestros sistemas alimentarios, medios de vida, cultura y medio ambiente.

En ese sentido, es de gran importancia lograr que el Año Internacional sea el escenario en el que se logre la adopción de medidas concretas para el logro de los ODS, mucho más cuando cursamos el último decenio de acción para la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este es, por tanto, un llamado a trabajar juntos para que los pescadores, piscicultores y trabajadores del sector pesquero en pequeña escala y artesanales reciban el reconocimiento y sean empoderados para seguir contribuyendo al bienestar de los seres humanos, a los sistemas alimentarios y a la mitigación de la pobreza a través del uso responsable y sostenible de los recursos de la pesca y la acuicultura.

Rodrigo Roubach es representante de la FAO en Bolivia.

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Calmando la ‘ansiedad bonita’

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo H.

/ 21 de enero de 2022 / 19:34

Introducción: sostiene Farías que la selección está viviendo una “ansiedad bonita”. Falta una semana para jugar contra Venezuela en Barinas y luego recibir en La Paz a Chile. La “verde” –por más increíble que parezca- mantiene intacto el sueño de clasificar al Mundial que arrancará en Qatar en noviembre de este año. La elegida para el amistoso –con la idea de atesorar ritmo de competición- es Trinidad y Tobago: dos islas caribeñas –colonias británicas hasta los años sesenta- que están en el puesto 100 del ranking FIFA (nosotros estamos en el 77). En el túnel de vestuarios, la arenga no la pronuncia el capitán Marcelo Martins sino  Juan Carlos Arce, un jugador que en la actualidad no tiene equipo. En los prolegómenos, Daniel Vaca recibe un justo homenaje. Los trinitenses saltan al “Patria” –césped muy alto y cancha lenta- con uniforme rojo. El partido se hace difícil para un daltónico como yo.

Nudo: Farías no negocia el “dibujo”, la línea de tres zagueros y dos carrilleros, un esquema que necesita mucho trabajo y mucho tiempo, algo que la “verde” no tiene. Los tres centrales son: Jusino, Bejarano y Sagredo; y los dos carriles son para Saavedra y Ramallo. En el doble cinco aparecen Saucedo y Villarroel; y el enganche es el “Conejo” para asistir a Moreno Martins y Bruno Miranda. La primera parte es un constante asedio y derribo contra los “soca warriors” del Caribe. Los trinitenses no corren, no marcan y no salen. El “score” –corto por la falta de puntería- al descanso marca un 2-0 con tantos de Arce (de penal) y Ramallo de disparo de fuera del área.

Desenlace: la segunda parte es una fotocopia idéntica de la primera. Llegan tres goles más (de Martins, de Justiniano y de Miranda) para dibujar una “manito”. Farías mete seis cambios para que tengan minutos Chumacero y “Justi” (una nueva sociedad para el  doble cinco), Alexis Ribera, Marc Enoumbá, Luis Haquín y Yesit Martínez (el hombre de la casa, de Independiente Petrolero de Sucre). Para demostrar que el partido es en realidad una práctica con público, Moisés Villarroel se coloca como zaguero central zurdo.

Post-scriptum: ¿sirven para algo estos amistosos contra rivales tan sumamente débiles? No. ¿Es mejor jugar que no jugar? Si. Para calmar/paliar esa “ansiedad bonita” sirven este tipo de “match”. En Barinas contra la “vino tinto” de José Néstor Pékerman será otra cosa.

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El presupuesto, guía de la gestión pública

/ 21 de enero de 2022 / 03:21

El presupuesto público es uno de los instrumentos más importantes de la política fiscal y la política económica, y es producto de la evolución de las instituciones públicas y del Estado. Inicialmente el presupuesto era un plan financiero anual que contenía el registro de los ingresos y gastos; asimismo, cuando se realizaron los primeros presupuestos en diferentes economías estos eran “pequeños” o “reducidos” por la limitada cantidad de instituciones que eran consideradas en él.

Posteriormente, con el desarrollo de la sociedad los presupuestos públicos fueron creciendo debido, entre otros factores, a la ampliación de las funciones o responsabilidades de los gobiernos, quienes incrementaron sus ingresos por la evolución de los sistemas tributarios, reflejándose en un aumento de los gastos, haciendo que los presupuestos sean más “grandes” y se conviertan en instrumentos esenciales de la gestión macroeconómica y la planificación.

Por otro lado, la planificación, que en la gestión pública se entiende de diferentes maneras, se refleja en diferentes instrumentos como el presupuesto, de esta forma se tiene una visión consolidada de las políticas públicas. Considerando que la planificación se realiza en el corto, mediano y largo plazo, el presupuesto se adaptó a esto, es por eso que ya no se realizan únicamente los presupuestos anuales, sino que la gestión pública se ve complementada con presupuestos multianuales o plurianuales.

Después de una breve revisión histórica y teórica nos preguntamos: ¿es una guía el presupuesto en Bolivia?, para responder a esta interrogante revisemos algunos aspectos. Considerando que la presupuestación ya no es un simple proceso de consolidación de ingresos y gastos, y ésta debe obedecer a una visión de país y/o un plan, vemos que, en el caso boliviano, el reciente Presupuesto General del Estado (PGE) 2022 es concordante con el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025, y esto puede ser fácilmente verificado en las metas planteadas, crecimiento económico promedio anual del 5,1%, inversión pública de $us 5.015 millones (que en el quinquenio se planifica llegar a $us 33.197 millones), cambiar la matriz productiva a través de proyectos de inversión orientados hacia la industrialización con sustitución de importaciones, entre los más importantes en el ámbito económico.

Asimismo, podemos evidenciar que en las distintas defensas y socializaciones que realizó el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) sobre el PGE 2022, se presentaron varias de las políticas, nuevas y de continuidad, que se ejecutarán en la presente gestión, mismas que abarcan áreas sociales, como educación y salud, sectores que representan el 10,8% y 10,0%, respectivamente, del presupuesto consolidado, pensiones, transferencias condicionadas (bonos sociales), proyectos de inversión, transferencias a las entidades subnacionales, entre otros.

Por otro lado, considerando que la Autoridad Presupuestaria Central (el MEFP), de acuerdo a las Directrices de Formulación Presupuestaria, captura datos para el presupuesto plurianual, ésta tendría información complementaria para la evaluación de mediano plazo de diferentes políticas públicas y garantizar la sostenibilidad fiscal.

Todos los elementos señalados muestran que el presupuesto boliviano presenta un esquema de reflejo de las políticas gubernamentales, puesto que ya no se hace una exposición puramente numérica, y además se desprende de los planes de mediano y largo plazo. Ciertamente, este instrumento, al considerar diferentes ámbitos de las políticas públicas, es un buen referente de la gestión del Gobierno para este año, y es importante resaltar y destacar el gran cambio que tiene la composición de la inversión pública, debido a que a partir de 2022 los proyectos productivos tendrán una mayor participación, mismos que contribuirán positivamente al crecimiento y desarrollo económico.

Finalmente, tomando en cuenta que el avance de la teoría muestra que “el presupuesto es el instrumento y/o herramienta de planificación integral, a través del cual se plasman en acciones las ideas de los gobiernos, a través de la asignación de fondos públicos a las actuaciones que se quieren llevar a cabo”, respondemos la interrogante planteada de la siguiente manera: el presupuesto público en Bolivia si es una guía para la gestión pública.

Iván Israel Machicado Quiroga Es economista.

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